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115 años del episcopado colombiano: la celebración y los momentos para recordar
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El próximo jueves, 14 de septiembre, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) cumplirá 115 años de haber sido creada bajo el propósito de animar la unidad, participación y fraternidad de los obispos católicos, promover la evangelización, e incidir en la construcción social del país y el desarrollo humano integral.
Desde esta misión y preocupados por el difícil contexto que vive actualmente Colombia, a través de una rueda de prensa, durante este día los prelados presentarán al pueblo colombiano “Luces en el camino hacia la paz”. Se trata de un documento que propone 17 orientaciones concretas para la búsqueda y construcción de la paz, desde el horizonte de la misericordia, tema que protagonizó la CXV asamblea plenaria del episcopado desarrollada en el mes de julio del presente año.
Posteriormente, a las 6:00 p.m., en la sede de la CEC en Bogotá, los obispos celebrarán una Eucaristía especial por este aniversario que será presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín y concelebrada por los obispos de Palmira y Granada, monseñor Edgar de Jesús García Gil y monseñor José Figueroa Gómez, respectivamente. Esta Santa Misa será transmitida a través del canal Teleamiga y de las redes sociales de la Conferencia Episcopal (episcopadocol).
Una mirada a los 115 años de historia
En el marco de esta celebración el padre Raúl Ortiz Toro, director del Departamento de Doctrina y Promoción de la Unidad y del Diálogo (PUD) del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano, comparte algunos de los momentos, personajes y aportes más destacados de los 115 años de historia de este órgano colegiado:
El 14 de septiembre de 1908, en Bogotá, nació la Conferencia Episcopal de Colombia con el beneplácito del papa san Pío Décimo, quien envió a través de su Delegado Apostólico, Monseñor Francesco Ragonesi, su especial bendición y lineamientos. Las reuniones de la primera Asamblea Plenaria se prolongaron hasta el 15 de octubre de ese mismo año, es decir, durante un mes. En ese momento existían en Colombia 18 jurisdicciones eclesiásticas que eran cuatro arquidiócesis, nueve diócesis, tres vicariatos apostólicos y dos prefecturas apostólicas; en aquella ocasión hubo presencia de catorce jurisdicciones representadas por quince personas: trece obispos y dos presbíteros vicarios capitulares.
Las conclusiones de esta Primera Asamblea Plenaria se difundieron a través de dos pastorales colectivas. La primera, ponía en guardia a los fieles católicos ante las doctrinas masónicas que se publicaban en la prensa nacional con doctrinas anticlericales y de oposición a la labor de las comunidades religiosas en el campo educativo; también se honró la memoria de cincuenta religiosas Hermanas de la Caridad fallecidas durante la Guerra Civil de los Mil Días por auxiliar a las víctimas de la violencia y se reconoció la labor de multitudes de sacerdotes, muchos de ellos extranjeros, que ejercían su misión de evangelización y caridad en lugares apartados del país.
En la segunda carta pastoral de aquella primera Asamblea, los obispos recordaron que la Constitución Política de Colombia reconocía a la religión católica como la base del orden social y exhortaron al pueblo a no ceder “a las contiendas armadas y a las luchas fratricidas que no han sido ni serán jamás remedio para los males de nación alguna”. En consecuencia, insistieron en trabajar por la concordia en el país y presentaron algunos medios para lograrlo: escuchar las justas reclamaciones de los ciudadanos, propiciar en el campo político o administrativo algunas concesiones equitativas para dar participación a todos los partidos y vincular en la administración pública a personas competentes “de honradez probada y de aptitudes no comunes”. Pero, sobre todo, hicieron énfasis en que dichas propuestas solo serían efectivas en la medida en que se restauraran todas las cosas en Cristo a través de la extensión de su ley divina en todos los ámbitos de la vida social y política; solo así, “la paz de Dios que sobrepuja a todo entendimiento será la guardia de los corazones y de los entendimientos de todos”.
Así pues, desde hace 115 años, los obispos católicos de Colombia se reúnen colegialmente para crecer en la fraternidad y la comunión episcopal, pero, también, para trazar líneas de acción que benefician la evangelización como un proyecto conjunto. Una de estas líneas siempre ha sido la reconciliación y la paz, y se ha visto reflejada en las actividades pastorales de cada jurisdicción en la historia del país; esto indica que la Conferencia Episcopal, desde sus inicios, ha sabido leer los signos de los tiempos y discernir lo que más conviene para el bien de la nación a través del ejercicio de los deberes cristianos y civiles del pueblo de Dios. civiles.
En la actualidad, la Conferencia Episcopal ha crecido en número y en acciones evangelizadoras, pues en ella participan los obispos de 78 jurisdicciones eclesiásticas distribuidas así: 14 arquidiócesis, 52 diócesis, 10 vicariatos apostólicos, 1 obispado castrense y 1 exarcado para los católicos maronitas.
Hacemos memoria de los fundadores de la Conferencia Episcopal de Colombia:
- Mons. Bernardo Herrera Restrepo, arzobispo de Bogotá
- Mons. Pedro Adán Brioschi, arzobispo de Cartagena
- Mons. Manuel Antonio Arboleda, arzobispo de Popayán
- Mons. Manuel José Caicedo, arzobispo de Medellín
- Mons. Moisés Higuera, obispo auxiliar de Medellín
- Mons. Evaristo Blanco, obispo de Socorro
- Mons. Eduardo Maldonado Calvo, obispo de Tunja
- Mons. Gregorio Nacianceno Hoyos, obispo de Manizales
- Mons. Ismael Perdomo Borrero, obispo de Ibagué
- Mons. Esteban Rojas Tovar, obispo de Garzón
- Mons. Francisco Simón y Rodenas, OFM cap., obispo de Santa Marta
- Mons. Adolfo Perea Yuste, obispo de Pasto
- Mons. Atanasio Vicente Soler, vicario apostólico de la Goajira
- Pbro. Antonio María Colmenares, vicario capitular de la diócesis de Nueva Pamplona
- Pbro. Francisco Cristóbal Toro, vicario capitular de la diócesis de Santa Fe de Antioquia.
Entre las ausencias se cuentan:
- Vicariato Apostólico de Casanare: por muerte del obispo Gregorio Nicolás Casas y Conde, OAR.
- Vicariato Apostólico de Los Llanos de San Martín: por la reciente creación de la jurisdicción y consagración de su primer vicario apostólico, el obispo Joseph Marie Désiré Guiot, SMM.
Por ley canónica las prefecturas apostólicas dependen directamente de la Santa Sede; los prefectos de aquellas jurisdicciones eran sacerdotes misioneros y, aunque no pertenecían específicamente a la Conferencia de obispos, sin embargo, vale la pena consignar sus datos pues estos territorios dieron paso posteriormente a varias diócesis y vicariatos hoy existentes:
- Prefectura Apostólica de Caquetá: donde era prefecto el fraile capuchino Josep Pujol i Coll, OFM, cap.
- Prefectura Apostólica de Chocó: por reciente creación de la prefectura donde fue designado el padre claretiano Juan Gil y García, CMF.
En 115 años de historia, la Conferencia Episcopal de Colombia ha acompañado o suscitado varios acontecimientos: la creación de 60 jurisdicciones eclesiásticas, la visita de tres Pontífices, la implementación de varios métodos de evangelización, la creación de distintos organismos para la promoción social, la celebración de acontecimientos eclesiales del orden nacional e internacional, además de ser la representación de la Iglesia Católica Colombiana ante la Santa Sede a través de las relaciones con la Nunciatura Apostólica y con los Dicasterios de la Curia Romana.
A continuación, un recorrido por los acontecimientos más relevantes durante los 23 lustros:

Jue 9 Jul 2026
“Nos duele y preocupa la división que se agudiza”: obispos colombianos en el marco de su CXXI Asamblea Plenaria
En la recta final de su CXXI Asamblea Plenaria, los obispos de Colombia dirigieron un mensaje al país en el que invitaron a respetar la voluntad democrática expresada en las urnas, rechazar la polarización y promover una cultura del encuentro. El mensaje fue leído este jueves 9 de julio durante la Eucaristía celebrada en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en Bogotá.Con un llamado a cuidar la unidad nacional, promover el diálogo y construir el bien común, los obispos de Colombia presentaron este jueves, 9 de julio, su mensaje al pueblo colombiano en el marco de la CXXI Asamblea Plenaria. El texto, titulado "Procuren mantener la unidad, fruto del Espíritu, mediante el vínculo de la paz" (Ef 4,3)—, recoge los principales frutos del discernimiento realizado durante la semana y ofrece una reflexión sobre algunos de los desafíos que atraviesa el país.Formar pastores para construir comuniónLos obispos recordaron que la Asamblea estuvo dedicada a reflexionar sobre la formación inicial de los futuros sacerdotes desde una perspectiva sinodal y misionera. Explicaron que este proceso busca preparar ministros profundamente arraigados en Jesucristo, capaces de caminar junto al Pueblo de Dios, escuchar a todos, servir con espíritu fraterno y tender puentes allí donde existen divisiones.Al mismo tiempo, reconocieron que este llamado también interpela a los propios obispos, quienes se sienten invitados por Cristo a vivir una permanente conversión, fortaleciendo la escucha mutua, el diálogo y la comunión en el ejercicio de su ministerio.Un reconocimiento a la democracia y una preocupación por la polarizaciónEn su mensaje, el Episcopado valoró la amplia y pacífica participación de los colombianos en los recientes comicios electorales, considerándola una expresión de madurez democrática y de respeto por las instituciones.En ese sentido, afirmó que aceptar la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas constituye una condición fundamental para la paz y la convivencia nacional.Sin embargo, los obispos manifestaron también su preocupación por el aumento de la polarización y del lenguaje agresivo en la vida pública."Lamentamos que se estimule la confrontación y se armen de agresividad y violencia las palabras y actitudes que no solo hieren, sino que provocan el desgaste generalizado, el descontrol emocional y la violencia", expresaron."Desarmar las palabras"Ante este panorama, el Episcopado renovó su llamado a construir una auténtica cultura del encuentro, valorando la diversidad sin renunciar a la búsqueda de la unidad.De manera especial, invitó a gobernantes, líderes sociales y ciudadanos a asumir con responsabilidad la tarea de trabajar por el bien común, evitando discursos que profundicen las divisiones."Renovamos el llamado al pueblo colombiano a desarmar las palabras, a no permitir que se fracturen nuestras familias, comunidades, instituciones y la nación", señalaron los obispos.Solidaridad con Venezuela y confianza en la Virgen de ChiquinquiráEl mensaje concluye expresando la cercanía de la Iglesia con el pueblo venezolano afectado por los recientes sismos, invitando a intensificar la oración y la ayuda humanitaria para las víctimas y sus familias.Finalmente, los obispos encomendaron el presente y el futuro de Colombia a la protección de la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, al cumplirse los 440 años de la renovación milagrosa de su sagrada imagen, y confiaron la búsqueda del perdón y la reconciliación del país a la intercesión de san Juan Pablo II, recordando los 40 años de su histórica visita a Colombia.La agenda de trabajo de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano finalizará oficialmente este viernes 10 de julio.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Jue 9 Jul 2026
"Que Cristo se forme en ustedes": cardenal Rueda propuso a la Virgen de Chiquinquirá como modelo para la formación de los futuros sacerdotes
Este 9 de julio, en la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el arzobispo de Bogotá y primado de Colombia presidió la Eucaristía de la cuarta jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano. Durante su homilía invitó a que la renovación de la formación sacerdotal nazca del encuentro con Cristo, a ejemplo de María, y recordó que la Iglesia está llamada a seguir siendo signo de esperanza para Colombia.En el marco de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los obispos del país, junto con rectores, formadores, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), celebraron este 9 de julio la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona y reina de Colombia.La celebración, realizada en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bogotá, estuvo marcada por dos aniversarios significativos para la Iglesia colombiana: los 440 años de la renovación milagrosa de la sagrada imagen y los 40 años de la visita de san Juan Pablo II al santuario mariano nacional. La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.María, camino para formar sacerdotes según el corazón de CristoEn sintonía con el tema central de la Asamblea —"La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera"—, el cardenal afirmó que toda renovación de la formación sacerdotal comienza permitiendo que Cristo tome forma en la vida de quienes han sido llamados al ministerio.Inspirado en la figura de la Virgen María, presentó a la Madre de Dios como la primera discípula y como modelo para la Iglesia que forma futuros sacerdotes capaces de escuchar, servir y anunciar el Evangelio con humildad."Que Cristo se forme en ustedes".El purpurado explicó que la vocación sacerdotal no puede reducirse a la adquisición de conocimientos o competencias pastorales, sino que supone un proceso permanente de configuración con Jesucristo, vivido desde la oración, la escucha de la Palabra y el servicio al Pueblo de Dios.Una Iglesia que acompaña la esperanza de ColombiaDurante la homilía, el cardenal Rueda recordó que la misión de la Iglesia permanece profundamente unida a la realidad del país y que la formación de los futuros sacerdotes debe prepararlos para acompañar a las comunidades allí donde experimentan sufrimiento, incertidumbre o necesidad de reconciliación.En ese contexto, animó a seguir formando ministros capaces de anunciar esperanza, promover el encuentro y caminar junto a las personas, especialmente con quienes más sufren.El legado de san Juan Pablo II sigue iluminando a ColombiaAl recordar los 40 años de la visita de san Juan Pablo II a Colombia y su paso por la Basílica de Chiquinquirá, el cardenal Luis José Rueda señaló que aquel acontecimiento continúa siendo una referencia para la vida de la Iglesia colombiana.Evocó el llamado que entonces hizo el pontífice a confiar en la intercesión de la Virgen y a mantener viva la esperanza del pueblo colombiano, una invitación que, afirmó, conserva plena actualidad frente a los desafíos del presente.Una celebración que acompañó el camino de la AsambleaLa Eucaristía constituyó uno de los momentos más significativos de la cuarta jornada de la Asamblea Plenaria, que entra en su etapa conclusiva después de varios días de reflexión sobre la renovación de la formación inicial al presbiterado.A la luz del ejemplo de la Virgen de Chiquinquirá, los participantes renovaron su compromiso de seguir discerniendo caminos para formar sacerdotes profundamente configurados con Cristo, capaces de vivir el ministerio desde la cercanía, la comunión y el servicio, respondiendo a los desafíos evangelizadores de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación la transmisión de la Eucaristía:
Jue 9 Jul 2026
Formadores y madurez afectiva: los ejes que marcaron la tercera jornada de la CXXI Asamblea del Episcopado Colombiano
La renovación de la formación sacerdotal en Colombia pasa por preparar mejor a quienes acompañan a los futuros presbíteros y por fortalecer su madurez humana, afectiva y espiritual. Ese fue el eje de la tercera jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, desarrollada este miércoles 8 de julio en Bogotá, donde obispos e invitados especiales de OSCOL continuaron profundizando el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera".La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de Sonsón-Rionegro, quien recordó que toda renovación auténtica de la Iglesia nace del encuentro personal con Jesucristo.Inspirado en el Evangelio del llamado de los discípulos, afirmó que la Iglesia no necesita "retoques cosméticos", sino hombres profundamente configurados con Cristo, capaces de vivir el sacerdocio como respuesta a una verdadera vocación y como servicio al Pueblo de Dios."La misión del sacerdote nace del discipulado. Solo quien ha aprendido a seguir al Señor puede anunciarlo con autenticidad", recordó el prelado durante su homilía.Formar a quienes formanEl primer bloque de profundización estuvo dedicado a uno de los desafíos centrales de la Asamblea: la preparación de los formadores de los futuros sacerdotes.La reflexión fue orientada por el ponente internacional invitado a esta CXXI Asamblea, el padre Juan Pablo Dreidemie, rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza (Argentina), quien propuso una renovación del perfil de los formadores a partir de las orientaciones del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad y de la Ratio Nationalis.Durante su intervención explicó que la calidad de la formación sacerdotal depende, en buena medida, de la calidad humana, espiritual y pedagógica de quienes acompañan ese proceso.El sacerdote argentino planteó la necesidad de pasar de modelos centrados principalmente en el control y la supervisión hacia procesos fundamentados en el acompañamiento, el discernimiento y el testimonio de vida.También insistió en la importancia de consolidar equipos formativos integrados por sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y mujeres, fortalecer la preparación permanente de los formadores y responder a desafíos contemporáneos como la cultura digital, la inteligencia artificial y la cultura del cuidado.El padre Dreidemie enfatizó que la formación de los formadores no puede improvisarse. Necesita procesos sistemáticos y permanentes para acompañar adecuadamente a quienes serán los futuros pastores.Del análisis a propuestas concretasTras la ponencia, la Asamblea pasó del plano conceptual al discernimiento pastoral.Los obispos trabajaron por regiones, mientras que los rectores, formadores, seminaristas, religiosos y laicos de la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL) desarrollaron un espacio paralelo de reflexión.A partir de las orientaciones del Documento Final del Sínodo, ambos grupos evaluaron los avances alcanzados en la preparación de los formadores, identificaron las principales dificultades presentes en las distintas regiones del país y formularon propuestas para consolidar un itinerario nacional de formación que responda a la realidad de las Iglesias particulares y fortalezca la aplicación de la Ratio Nationalis.Para monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, este trabajo representa una oportunidad para seguir construyendo juntos una respuesta pastoral para la Iglesia colombiana. Frente a los retos en el campo de la formación de los formadores, precisó:"Se requiere una formación integral que abarque también lo humano, lo pastoral, lo institucional en la vida del sacerdote.Tratamos la necesidad de tener también un itinerario de formación, ojalá por provincias donde los sacerdotes puedan desplazarse y compartir más de acuerdo al contexto en el que se vive...Insistimos mucho en la necesidad de ayudar a los equipos de formación para que ellos tengan criterios comunes, de manera que esto facilite el discernimiento".Por su parte, el seminarista Alfonso Triana Arrigüí, de la diócesis de Garzón, destacó que la renovación de la formación debe centrarse en el crecimiento integral de cada candidato y en un acompañamiento permanente tanto de los seminaristas como de sus formadores."Es importante mirar más al corazón de la formación y acompañar tanto al formador como al formando para responder mejor a la realidad de cada candidato", afirmó.La madurez afectiva sexual, una dimensión esencial de la formaciónDurante la tarde, la Asamblea abordó otro de los temas centrales del proceso formativo: la dimensión afectiva y sexual de quienes se preparan para el ministerio sacerdotal.La reflexión estuvo a cargo del padre Jonny Hernán Torres Cifuentes, sacerdote de la diócesis de Zipaquirá, psicólogo y neuropsicólogo clínico, quien presentó criterios para el discernimiento vocacional de la madurez afectiva y sexual a partir de las orientaciones del Magisterio de la Iglesia y del análisis de casos.El ponente explicó que esta dimensión hace parte esencial de la formación humana del futuro sacerdote y constituye una garantía para ofrecer a las comunidades ministros con equilibrio personal, capacidad de establecer relaciones sanas y madurez para vivir el celibato como una entrega libre y fecunda.Subrayó, además, la importancia de fortalecer procesos de acompañamiento espiritual, psicológico y comunitario que favorezcan el crecimiento integral de cada candidato, promoviendo la transparencia, el discernimiento y la responsabilidad personal durante todo el proceso vocacional."Es garantizarle a nuestros fieles entregarles sacerdotes con una madurez humana que incluye lo afectivo, lo sexual y de una manera especial esa identidad que les es propia en su vida afectiva...los documentos nos brindan luces y orientaciones muy claras acerca de cómo podemos ayudar a nuestros jóvenes que inician estos procesos de seguimiento del Señor hacia la formación sacerdotal, alcanzando esa madurez humana necesaria para vivir su afectividad y para vivir esa sexualidad como don que se va a expresar de una manera simbólica y significativa y vivencial a través del celibato y en la vida práctica.", explicó el padre Jonny Torres.Una reflexión que continúaCon estos espacios de trabajo, la CXXI Asamblea Plenaria continúa avanzando en la actualización de la formación inicial al presbiterado en Colombia, buscando responder, desde la sinodalidad y la misión, a los desafíos pastorales de la Iglesia y a las realidades que viven hoy las comunidades.Las conclusiones de estos ejercicios seguirán alimentando el discernimiento de los obispos durante las próximas jornadas y aportarán elementos para la actualización de la Ratio Nationalis, documento que orienta la formación de los futuros sacerdotes en el país.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’:
Mié 8 Jul 2026
¿Cómo formar los sacerdotes que necesita hoy la Iglesia? La CXXI Asamblea entra en el corazón de su reflexión
La necesidad de formar sacerdotes profundamente arraigados en Cristo, cercanos a las comunidades y preparados para responder a los desafíos culturales, sociales y pastorales de nuestro tiempo marcó la segunda jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, desarrollada este martes 7 de julio.Tras la apertura espiritual del día, los obispos, junto con rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), iniciaron el primer bloque de profundización temática sobre el eje central de esta Asamblea: la formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera.Formar sacerdotes para un cambio de épocaLa jornada comenzó con la Eucaristía presidida por monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado.Inspirado en la Palabra de Dios, el prelado advirtió que la Iglesia está llamada a discernir los nuevos "ídolos" de nuestro tiempo, entre ellos la confianza absoluta en la tecnología cuando esta pretende ocupar el lugar que corresponde a Dios.En ese contexto, relacionó directamente esta realidad con el tema de la Asamblea y afirmó que hoy no basta con pedir nuevas vocaciones, sino que es indispensable formar sacerdotes capaces de afrontar los desafíos de esta nueva cultura sin perder de vista el centro del Evangelio."Hoy no solo hay que rogar por operarios, sino formarlos del modo adecuado (...) para que sigan postrados solamente ante Aquel que, desde la debilidad, muestra su poder".Monseñor Cardona recordó que el ministerio sacerdotal seguirá encontrando su fuerza no en la búsqueda de respuestas puramente técnicas, sino en la cercanía, el acompañamiento y la capacidad de anunciar esperanza allí donde la fragilidad humana reclama la presencia de Cristo.La formación sacerdotal, en clave sinodal y misioneraLa reflexión temática estuvo a cargo del padre Juan Pablo Dreidemie, rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza (Argentina), quien presentó diversas claves para fortalecer la aplicación de la Ratio Nationalis desde la perspectiva sinodal y misionera promovida por la Iglesia universal.Durante su intervención explicó que la renovación de la formación sacerdotal no pasa por cambiar la identidad del seminario, sino por fortalecer procesos que preparen pastores cada vez más insertos en la vida del Pueblo de Dios, abiertos a la escucha, al discernimiento y a la corresponsabilidad eclesial.Entre los desafíos planteados destacó la necesidad de una mayor participación de mujeres, consagrados y laicos en los procesos formativos; una formación más conectada con la vida cotidiana de las comunidades; el fortalecimiento de los equipos de formadores y el desarrollo de metodologías que permitan llevar a la práctica las orientaciones del camino sinodal. Al concluir su intervención, valoró el proceso que viene adelantando la Iglesia colombiana:"Hay que diseñar itinerarios y metodologías de trabajo para que esas palabras que suenan bonito no se queden simplemente en un concepto vacío y toquen la realidad".También destacó la decisión de la Conferencia Episcopal de Colombia de abrir este espacio de discernimiento a diversos actores eclesiales."Favorecer una participación cada vez más amplia de todo el Pueblo de Dios en la tarea tan delicada de formar a los futuros pastores".Las regiones aterrizan la reflexiónDespués de la ponencia central, el trabajo continuó en las catorce provincias eclesiásticas del país. Allí, obispos e invitados de OSCOL analizaron cómo aplicar estas orientaciones a partir de la realidad concreta de sus jurisdicciones.A la luz del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, revisaron los principales aciertos y desafíos de la formación de los seminaristas, evaluaron las prácticas sinodales que ya contempla la Ratio Nationalis e identificaron nuevos elementos que podrían fortalecerla, teniendo en cuenta las particularidades culturales, sociales y pastorales de cada Iglesia particular.La reflexión abordó aspectos como la preparación permanente de los formadores, una mayor participación de las mujeres en los procesos de discernimiento, la inserción de los seminaristas en la vida de las comunidades, la dimensión misionera, la cultura digital y el fortalecimiento de la cultura del cuidado.Para el padre José Alexander Correa Velázquez, rector del Seminario San Pedro Apóstol de Cali, este ejercicio permitió reconocer la riqueza que representa la diversidad cultural en la formación de los futuros sacerdotes."Hay que impulsar mucho más la misión dentro de nuestros seminarios, sembrando en nuestros futuros presbíteros esa dimensión misionera, sobre todo hacia las periferias".Añadió que esa diversidad exige una formación cada vez más personalizada, sin perder de vista la comunión eclesial."La Iglesia sigue siendo una y nos invita a la unidad dentro de esa diversidad".En la misma línea, el padre Jorge Luis Hernández, rector del Seminario Provincial San Carlos Borromeo de Cartagena, destacó que la formación sacerdotal debe seguir fortaleciendo la cercanía con Dios, con el obispo, con el presbiterio y con el Pueblo de Dios, además de consolidar la participación de los laicos y el aporte de las mujeres en los procesos formativos.El seminarista Andrés Felipe Castaño Quintero, de la diócesis de Sonsón-Rionegro, resaltó el valor de participar en estos espacios de discernimiento junto a los obispos."Hacer parte de esta Asamblea Plenaria ha sido sentirse Iglesia (...) y saber que en ellos está la preocupación por generar en nosotros una formación que dé pastores a Colombia que puedan traer una nueva esperanza".También señaló que, para él, dos palabras sintetizan el horizonte que va tomando la reflexión de la Asamblea: integralidad y comunión, entendidas como el compromiso de formar sacerdotes con mayor madurez humana y espiritual, capaces de caminar unidos con toda la Iglesia.Un discernimiento que continúaCon este trabajo, la Asamblea continúa avanzando en la actualización de los criterios que orientan la formación inicial al presbiterado en Colombia. El propósito es fortalecer una formación cada vez más sinodal, misionera y en diálogo con las realidades del país, de manera que las futuras generaciones de sacerdotes puedan responder, con fidelidad al Evangelio y cercanía al Pueblo de Dios, a los desafíos de la evangelización en el contexto actual.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’: