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¿Qué implica la Pastoral Digital para la Iglesia colombiana? 'Hechos 29' dejó varias claves
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Entre el 9 y el 14 de julio se vivió en Colombia ‘Hechos 29’; un espacio de fraternidad, escucha, espiritualidad y formación, que reunió en Bogotá a 130 evangelizadores digitales provenientes de 21 países de América Latina, Estados Unidos, España e Italia. Aunque se trató de la quinta versión, es la primera vez que una Conferencia Episcopal acoge su realización; aspecto que, sin duda, representa un importante paso en el camino hacia la consolidación de la Pastoral Digital en la Iglesia colombiana.
El evento se clausuró con un festival de música y adoración al que asistieron más de 1.700 personas. Además de los evangelizadores, miembros de ministerios musicales y fieles laicos de diferentes zonas del país, que aceptaron el llamado para unirse a ‘Hechos 29’ a través de este espacio.
La Iglesia colombiana abre caminos en la misión digital
Monseñor Lucio Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, quien compartió con los participantes el proceso del Sínodo Digital y algunas ideas asociadas al sentido esencial de su misión bajo una mirada teológica, también sumó importantes elementos a esta reflexión. Destacó el liderazgo de la Iglesia colombiana en este propósito:
“Colombia está, de alguna manera, muy avanzada, porque ha entendido el desafío de poder habitar este nuevo espacio y, desde ahí, el desafío de ser una Iglesia misionera en salida. El hecho de que hoy esté un obispo como monseñor Juan Carlos Cárdenas representando al episcopado, que les haya dirigido a todos a la palabra de una manera tan linda; es dando y recibiendo, pidiendo y dando, es un signo muy grande. Es un signo muy grande de un camino que se va caminando con madurez, con determinación. No nos habíamos dado cuenta de esta realidad de la misión en un espacio que es nuevo, pero la Iglesia nunca le tuvo miedo a descubrir espacios nuevos en Asia, en África, en Oceanía, en América Latina”.
Por su arte, la hermana Xiskya Valladares, misionera digital y madre sinodal, compartió que ‘Hechos 29’ también se configuró como un espacio para irle dando vida a lo que se propone en el Sínodo sobre la Sinodalidad en términos de misión digital:
“La sinodalidad es caminar juntos, es escucharnos mutuamente, es corresponsabilidad, es participación, y todos esos elementos se viven en ‘Hechos 29’. Entonces es un momento en el que podemos concretar, de algún modo, esa sinodalidad”.
En cuanto a la consolidación de la Pastoral Digital en Colombia, la religiosa destacó el liderazgo de la Iglesia colombiana a partir de hechos concretos, como la creación de un equipo que desde ya impulsa la misión digital y que ha hecho posible traer ‘Hechos 29’ al país:
“Me parece que el Espíritu está inspirando muy bien, o sea, está suscitando y haciendo descubrir la necesidad de esa misión digital para para que podamos llevar el mensaje del Evangelio más allá de los que vienen a la parroquia, de lo que están ya en las catequesis; a toda esa gente que no participa de manera presencial y que muchos de ellos, al final, se integrarán en la comunidad eclesial, en la comunidad presencial”.
De igual forma, el padre Carlos David Quiva García (@padrecarlosquiva), coordinador de la Pastoral Digital de Venezuela, compartió que, para él, lo más significativo de este encuentro de evangelizadores digitales en Colombia ha sido ver el interés de los obispos, como pastores de la Iglesia, por apoyar a los evangelizadores digitales.
Frente a los pasos para seguir consolidado la evangelización digital en la Iglesia, el sacerdote comentó: “El primer paso es la integración, poderse integrar como comunidad digital, como comunidad misionera y evangelizadora. Y luego, por supuesto, el apoyo y el respaldo de sus pastores, que va junto a esa obediencia a la Iglesia. Trabajar en conjunto con nuestra Madre Iglesia, cada quien, desde sus diócesis, desde la Conferencia Episcopal; poder ir en comunión con lo que nos van orientando”.
De creadores de contenido a misioneros digitales; de la búsqueda de seguidores, a la construcción de comunidades
Una de las prioridades del encuentro fue sensibilizar y empoderar a los creadores de contenido sobre la importancia de su rol como misioneros digitales; una misión que transciende aquellas herramientas y plataformas tecnológicas que les han permitido hasta hoy tener una importante acogida e impacto; que apela mucho más a lo humano, lo cultural y lo teológico; y donde sus audiencias o seguidores deben ser consideradas verdaderas comunidades de fe.
Para alcanzar dicho propósito en ‘Hechos 29’, fue fundamental acercar a los creadores de contenido a dimensiones asociadas a la doctrina, evangelización y sinodalidad. En este sentido, la participación de representantes de la Conferencia Episcopal de Colombia, de la Arquidiócesis de Bogotá y del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano permitió enriquecer el abordaje de temas como la integración de la evangelización digital en la acción pastoral de la Iglesia, inteligencia artificial y casos de éxito de apostolados digitales. Además, la protección de menores y prevención abusos desde la realidad de estas plataformas y lenguajes.
“Las técnicas de evangelización son buenas, pero ni siquiera la más perfecta podría remplazar la acción del Espíritu Santo”, así lo indicó la consagrada y también misionera digital Verónica Brunkow, durante su charla sobre la espiritualidad del misionero digital. Recordó a los participantes que un corazón que no está fortalecido en la oración y construyendo una relación íntima con Dios, no podrá evangelizar adecuadamente. Se refirió a la importancia de entregar a Él los proyectos a los cuales sienten llamado, para que sea Dios quien los guíe.
La hermana Xiskya también mencionó que, para transcender esa creación de contenidos, es fundamental que, entre la multiplicidad de carismas y maneras de hacer las cosas, los evangelizadores digitales, busquen formas de unirse. De acuerdo con la religiosa nicaragüense, solo de esta manera podrán dar testimonio y evangelizar.
El padre Byron Cadmen Palma (@soy_un_sacerdote_millenial), compartió que para él, ser evangelizador digital consiste en “pedirle permiso a Cristo y a su Iglesia de participar de un deseo de Dios. Y segundo, darle permiso a Cristo y a su Iglesia de que ocupen mi humanidad. Como decía Santa Isabel de la Trinidad ser una naturaleza suplementaria, es decir, que Cristo venga y que encarne en mí su misión, porque es la misión de Él, su amor, su deseo de llegar a las almas y de salvarlas”.
Por su parte, el padre Oswaldo Agudelo (@manualparaneamorare) mencionó que la Iglesia Católica debe modernizarse para llegar especialmente a más jóvenes, pero que esto debe darse en sus medios, más no en sus mensajes. Mencionó que el mensaje es el mismo dado hace 2.000 años por Jesucristo.
Tocar la tierra y conmoverse ante el sufrimiento humano, para descubrir la verdadera misión al tocar las pantallas
La cuota de experiencia social y caritativa más importante para los misioneros estuvo a cargo de la Arquidiócesis de Bogotá. La jurisdicción les abrió las puertas de diferentes obras pastorales del ‘Distrito de la Misericordia’; una serie de espacios ubicados en el barrio Las Cruces de la capital colombiana, donde brindan atención y apoyo a personas de escasos recursos o en situaciones de vulnerabilidad, como habitantes de calle, enfermos, niños y niñas, presos, entre otras. El hecho significó para los creadores digitales una oportunidad única de sensibilización e inspiración, desde su faceta más humana y con una visión clara de su papel en la evangelización.
En este sentido, el sacerdote mexicano José Juan Montalvo, conocido en redes como ‘Padre Borre’ y fundador de esta iniciativa, les recordó a los misioneros que “no deben ser solo buenos con las manos para tocar las pantallas, sino que también deben ser buenos con las manos para tocar la tierra, y conmoverse con la necesidad y el sufrimiento del hermano”. También destacó que este es el primer ‘Hechos 29’ en el que se le dedica un espacio a las obras sociales, ya que es fundamental para su formación integral.
¿Qué pasos pueden empezar a dar las jurisdicciones en el camino de la misión digital?
La participación de monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de Pasto, en ‘Hechos 29’ Colombia fue un signo concreto del interés y compromiso de la Iglesia colombiana, desde los mismos obispos, en la evangelización digital. Al hablar con el prelado, quien es, además, el presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones, indicó cuatro pasos que se deben dar en ese camino de consolidación de la Pastoral Digital en Colombia:
1. Reconocimiento y valoración. Reconocer a los evangelizadores digitales que hay dentro de cada jurisdicción y darles el valor que se merecen, ya que están prestando un servicio y atendiendo a un llamado de Dios.
2. Generar espacios de encuentro y escucha. Son esenciales para construir confianza y establecer relaciones.
3. Acompañar para orientar. Superar los miedos de ambos lados y las estructuras para reconocer la hermandad y trabajar desde una misión común: aprovechar el continente digital para comunicar más y mejor la Buena Nueva.
4. Reflexión mutua y paciente para ir descubriendo en el discernimiento qué es lo que Dios espera de este movimiento para la Iglesia y cuál es el lugar para ella.
La hermana Xiskya compartió también tres pasos fundamentales que se deben seguir dando a nivel institucional para lograr hacer de la Iglesia colombiana, una Iglesia presente en el entorno digital:
“El trabajo tiene que ser acompañar doctrinalmente a esos misioneros dándoles formación, no solo técnica, porque la formación técnica creo que la tienen más que cubierta en general, sino una formación en evangelización (…) Y luego, formación espiritual, que tiene que ser muy orientada a la misión digital, con los riesgos espirituales que ella supone. Y, por último, creo que hay que crear encuentros, tanto litúrgicos como de convivencia. Quizás en la parte litúrgica, oraciones, el envío misionero y en la parte del de la convivencia, encuentros regionales, al estilo ‘Hechos 29’”.
Misioneros digitales: testimonios del amor de Jesucristo en la red
Varios de los evangelizadores que participaron de este encuentro, compartieron sus motivaciones a la hora de evangelizar por medio de las redes sociales. Entre ellos, la venezolana Ayram Edery (@manualparaenamorarse); mencionó que, igual que cuando una persona se enamora y quiere contar esa buena noticia a todas las personas, así mismo ella, una vez se enamoró de Dios, quiso llevar esa Buena Noticia a más personas para que también lo conocieran y se enamoraran de él:
“¿Qué me motiva? La pasión por el Señor, porque hace siete años, cuando tuve ese encuentro, no conocía nada. Yo sentí algo tan grande, un amor tan grande, que yo necesitaba contarlo”.
De igual forma, Anderson Monsalve (@soyandersonmonsalve), compartió que ‘Hechos 29’ fue un lugar de encuentro donde todos pudieron aprender de todos y así apreciar la variedad de dones, carismas y llamados que hay dentro de la Iglesia en este continente digital. Para él, cada evangelizador es un testimonio de vida que Dios pone en el mundo digital para tocar más corazones.
“La palabra que más se ha utilizado en las charlas es escucha. Yo pienso distinto a ti, tú lo haces de una manera diferente, entonces yo aprendo de ti y tú aprendes de mí, nos apoyamos. Eso es muy bonito porque es como una fraternidad, un lugar de hermandad, de escucha, de conversación, de tener un camino juntos. Es ser Iglesia y hacer Iglesia.”
Tras ‘Hechos 29’ Colombia, los misioneros digitales están aún más inspirados para llevar el mensaje de amor y misericordia de Cristo a cada rincón del continente digital. Este evento ha sentado las bases para que cada misionero comprenda su rol en la evangelización digital, enfrentando los desafíos y oportunidades que se presentarán de cara al ‘Jubileo de Misioneros Digitales e Influencers católicos’ que se llevará a cabo en julio del 2025, en Roma.
Jue 9 Jul 2026
“Nos duele y preocupa la división que se agudiza”: obispos colombianos en el marco de su CXXI Asamblea Plenaria
En la recta final de su CXXI Asamblea Plenaria, los obispos de Colombia dirigieron un mensaje al país en el que invitaron a respetar la voluntad democrática expresada en las urnas, rechazar la polarización y promover una cultura del encuentro. El mensaje fue leído este jueves 9 de julio durante la Eucaristía celebrada en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en Bogotá.Con un llamado a cuidar la unidad nacional, promover el diálogo y construir el bien común, los obispos de Colombia presentaron este jueves, 9 de julio, su mensaje al pueblo colombiano en el marco de la CXXI Asamblea Plenaria. El texto, titulado "Procuren mantener la unidad, fruto del Espíritu, mediante el vínculo de la paz" (Ef 4,3)—, recoge los principales frutos del discernimiento realizado durante la semana y ofrece una reflexión sobre algunos de los desafíos que atraviesa el país.Formar pastores para construir comuniónLos obispos recordaron que la Asamblea estuvo dedicada a reflexionar sobre la formación inicial de los futuros sacerdotes desde una perspectiva sinodal y misionera. Explicaron que este proceso busca preparar ministros profundamente arraigados en Jesucristo, capaces de caminar junto al Pueblo de Dios, escuchar a todos, servir con espíritu fraterno y tender puentes allí donde existen divisiones.Al mismo tiempo, reconocieron que este llamado también interpela a los propios obispos, quienes se sienten invitados por Cristo a vivir una permanente conversión, fortaleciendo la escucha mutua, el diálogo y la comunión en el ejercicio de su ministerio.Un reconocimiento a la democracia y una preocupación por la polarizaciónEn su mensaje, el Episcopado valoró la amplia y pacífica participación de los colombianos en los recientes comicios electorales, considerándola una expresión de madurez democrática y de respeto por las instituciones.En ese sentido, afirmó que aceptar la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas constituye una condición fundamental para la paz y la convivencia nacional.Sin embargo, los obispos manifestaron también su preocupación por el aumento de la polarización y del lenguaje agresivo en la vida pública."Lamentamos que se estimule la confrontación y se armen de agresividad y violencia las palabras y actitudes que no solo hieren, sino que provocan el desgaste generalizado, el descontrol emocional y la violencia", expresaron."Desarmar las palabras"Ante este panorama, el Episcopado renovó su llamado a construir una auténtica cultura del encuentro, valorando la diversidad sin renunciar a la búsqueda de la unidad.De manera especial, invitó a gobernantes, líderes sociales y ciudadanos a asumir con responsabilidad la tarea de trabajar por el bien común, evitando discursos que profundicen las divisiones."Renovamos el llamado al pueblo colombiano a desarmar las palabras, a no permitir que se fracturen nuestras familias, comunidades, instituciones y la nación", señalaron los obispos.Solidaridad con Venezuela y confianza en la Virgen de ChiquinquiráEl mensaje concluye expresando la cercanía de la Iglesia con el pueblo venezolano afectado por los recientes sismos, invitando a intensificar la oración y la ayuda humanitaria para las víctimas y sus familias.Finalmente, los obispos encomendaron el presente y el futuro de Colombia a la protección de la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, al cumplirse los 440 años de la renovación milagrosa de su sagrada imagen, y confiaron la búsqueda del perdón y la reconciliación del país a la intercesión de san Juan Pablo II, recordando los 40 años de su histórica visita a Colombia.La agenda de trabajo de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano finalizará oficialmente este viernes 10 de julio.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Jue 9 Jul 2026
"Que Cristo se forme en ustedes": cardenal Rueda propuso a la Virgen de Chiquinquirá como modelo para la formación de los futuros sacerdotes
Este 9 de julio, en la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el arzobispo de Bogotá y primado de Colombia presidió la Eucaristía de la cuarta jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano. Durante su homilía invitó a que la renovación de la formación sacerdotal nazca del encuentro con Cristo, a ejemplo de María, y recordó que la Iglesia está llamada a seguir siendo signo de esperanza para Colombia.En el marco de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los obispos del país, junto con rectores, formadores, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), celebraron este 9 de julio la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona y reina de Colombia.La celebración, realizada en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bogotá, estuvo marcada por dos aniversarios significativos para la Iglesia colombiana: los 440 años de la renovación milagrosa de la sagrada imagen y los 40 años de la visita de san Juan Pablo II al santuario mariano nacional. La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.María, camino para formar sacerdotes según el corazón de CristoEn sintonía con el tema central de la Asamblea —"La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera"—, el cardenal afirmó que toda renovación de la formación sacerdotal comienza permitiendo que Cristo tome forma en la vida de quienes han sido llamados al ministerio.Inspirado en la figura de la Virgen María, presentó a la Madre de Dios como la primera discípula y como modelo para la Iglesia que forma futuros sacerdotes capaces de escuchar, servir y anunciar el Evangelio con humildad."Que Cristo se forme en ustedes".El purpurado explicó que la vocación sacerdotal no puede reducirse a la adquisición de conocimientos o competencias pastorales, sino que supone un proceso permanente de configuración con Jesucristo, vivido desde la oración, la escucha de la Palabra y el servicio al Pueblo de Dios.Una Iglesia que acompaña la esperanza de ColombiaDurante la homilía, el cardenal Rueda recordó que la misión de la Iglesia permanece profundamente unida a la realidad del país y que la formación de los futuros sacerdotes debe prepararlos para acompañar a las comunidades allí donde experimentan sufrimiento, incertidumbre o necesidad de reconciliación.En ese contexto, animó a seguir formando ministros capaces de anunciar esperanza, promover el encuentro y caminar junto a las personas, especialmente con quienes más sufren.El legado de san Juan Pablo II sigue iluminando a ColombiaAl recordar los 40 años de la visita de san Juan Pablo II a Colombia y su paso por la Basílica de Chiquinquirá, el cardenal Luis José Rueda señaló que aquel acontecimiento continúa siendo una referencia para la vida de la Iglesia colombiana.Evocó el llamado que entonces hizo el pontífice a confiar en la intercesión de la Virgen y a mantener viva la esperanza del pueblo colombiano, una invitación que, afirmó, conserva plena actualidad frente a los desafíos del presente.Una celebración que acompañó el camino de la AsambleaLa Eucaristía constituyó uno de los momentos más significativos de la cuarta jornada de la Asamblea Plenaria, que entra en su etapa conclusiva después de varios días de reflexión sobre la renovación de la formación inicial al presbiterado.A la luz del ejemplo de la Virgen de Chiquinquirá, los participantes renovaron su compromiso de seguir discerniendo caminos para formar sacerdotes profundamente configurados con Cristo, capaces de vivir el ministerio desde la cercanía, la comunión y el servicio, respondiendo a los desafíos evangelizadores de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación la transmisión de la Eucaristía:
Jue 9 Jul 2026
Formadores y madurez afectiva: los ejes que marcaron la tercera jornada de la CXXI Asamblea del Episcopado Colombiano
La renovación de la formación sacerdotal en Colombia pasa por preparar mejor a quienes acompañan a los futuros presbíteros y por fortalecer su madurez humana, afectiva y espiritual. Ese fue el eje de la tercera jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, desarrollada este miércoles 8 de julio en Bogotá, donde obispos e invitados especiales de OSCOL continuaron profundizando el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera".La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de Sonsón-Rionegro, quien recordó que toda renovación auténtica de la Iglesia nace del encuentro personal con Jesucristo.Inspirado en el Evangelio del llamado de los discípulos, afirmó que la Iglesia no necesita "retoques cosméticos", sino hombres profundamente configurados con Cristo, capaces de vivir el sacerdocio como respuesta a una verdadera vocación y como servicio al Pueblo de Dios."La misión del sacerdote nace del discipulado. Solo quien ha aprendido a seguir al Señor puede anunciarlo con autenticidad", recordó el prelado durante su homilía.Formar a quienes formanEl primer bloque de profundización estuvo dedicado a uno de los desafíos centrales de la Asamblea: la preparación de los formadores de los futuros sacerdotes.La reflexión fue orientada por el ponente internacional invitado a esta CXXI Asamblea, el padre Juan Pablo Dreidemie, rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza (Argentina), quien propuso una renovación del perfil de los formadores a partir de las orientaciones del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad y de la Ratio Nationalis.Durante su intervención explicó que la calidad de la formación sacerdotal depende, en buena medida, de la calidad humana, espiritual y pedagógica de quienes acompañan ese proceso.El sacerdote argentino planteó la necesidad de pasar de modelos centrados principalmente en el control y la supervisión hacia procesos fundamentados en el acompañamiento, el discernimiento y el testimonio de vida.También insistió en la importancia de consolidar equipos formativos integrados por sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y mujeres, fortalecer la preparación permanente de los formadores y responder a desafíos contemporáneos como la cultura digital, la inteligencia artificial y la cultura del cuidado.El padre Dreidemie enfatizó que la formación de los formadores no puede improvisarse. Necesita procesos sistemáticos y permanentes para acompañar adecuadamente a quienes serán los futuros pastores.Del análisis a propuestas concretasTras la ponencia, la Asamblea pasó del plano conceptual al discernimiento pastoral.Los obispos trabajaron por regiones, mientras que los rectores, formadores, seminaristas, religiosos y laicos de la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL) desarrollaron un espacio paralelo de reflexión.A partir de las orientaciones del Documento Final del Sínodo, ambos grupos evaluaron los avances alcanzados en la preparación de los formadores, identificaron las principales dificultades presentes en las distintas regiones del país y formularon propuestas para consolidar un itinerario nacional de formación que responda a la realidad de las Iglesias particulares y fortalezca la aplicación de la Ratio Nationalis.Para monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, este trabajo representa una oportunidad para seguir construyendo juntos una respuesta pastoral para la Iglesia colombiana. Frente a los retos en el campo de la formación de los formadores, precisó:"Se requiere una formación integral que abarque también lo humano, lo pastoral, lo institucional en la vida del sacerdote.Tratamos la necesidad de tener también un itinerario de formación, ojalá por provincias donde los sacerdotes puedan desplazarse y compartir más de acuerdo al contexto en el que se vive...Insistimos mucho en la necesidad de ayudar a los equipos de formación para que ellos tengan criterios comunes, de manera que esto facilite el discernimiento".Por su parte, el seminarista Alfonso Triana Arrigüí, de la diócesis de Garzón, destacó que la renovación de la formación debe centrarse en el crecimiento integral de cada candidato y en un acompañamiento permanente tanto de los seminaristas como de sus formadores."Es importante mirar más al corazón de la formación y acompañar tanto al formador como al formando para responder mejor a la realidad de cada candidato", afirmó.La madurez afectiva sexual, una dimensión esencial de la formaciónDurante la tarde, la Asamblea abordó otro de los temas centrales del proceso formativo: la dimensión afectiva y sexual de quienes se preparan para el ministerio sacerdotal.La reflexión estuvo a cargo del padre Jonny Hernán Torres Cifuentes, sacerdote de la diócesis de Zipaquirá, psicólogo y neuropsicólogo clínico, quien presentó criterios para el discernimiento vocacional de la madurez afectiva y sexual a partir de las orientaciones del Magisterio de la Iglesia y del análisis de casos.El ponente explicó que esta dimensión hace parte esencial de la formación humana del futuro sacerdote y constituye una garantía para ofrecer a las comunidades ministros con equilibrio personal, capacidad de establecer relaciones sanas y madurez para vivir el celibato como una entrega libre y fecunda.Subrayó, además, la importancia de fortalecer procesos de acompañamiento espiritual, psicológico y comunitario que favorezcan el crecimiento integral de cada candidato, promoviendo la transparencia, el discernimiento y la responsabilidad personal durante todo el proceso vocacional."Es garantizarle a nuestros fieles entregarles sacerdotes con una madurez humana que incluye lo afectivo, lo sexual y de una manera especial esa identidad que les es propia en su vida afectiva...los documentos nos brindan luces y orientaciones muy claras acerca de cómo podemos ayudar a nuestros jóvenes que inician estos procesos de seguimiento del Señor hacia la formación sacerdotal, alcanzando esa madurez humana necesaria para vivir su afectividad y para vivir esa sexualidad como don que se va a expresar de una manera simbólica y significativa y vivencial a través del celibato y en la vida práctica.", explicó el padre Jonny Torres.Una reflexión que continúaCon estos espacios de trabajo, la CXXI Asamblea Plenaria continúa avanzando en la actualización de la formación inicial al presbiterado en Colombia, buscando responder, desde la sinodalidad y la misión, a los desafíos pastorales de la Iglesia y a las realidades que viven hoy las comunidades.Las conclusiones de estos ejercicios seguirán alimentando el discernimiento de los obispos durante las próximas jornadas y aportarán elementos para la actualización de la Ratio Nationalis, documento que orienta la formación de los futuros sacerdotes en el país.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’:
Mié 8 Jul 2026
¿Cómo formar los sacerdotes que necesita hoy la Iglesia? La CXXI Asamblea entra en el corazón de su reflexión
La necesidad de formar sacerdotes profundamente arraigados en Cristo, cercanos a las comunidades y preparados para responder a los desafíos culturales, sociales y pastorales de nuestro tiempo marcó la segunda jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, desarrollada este martes 7 de julio.Tras la apertura espiritual del día, los obispos, junto con rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), iniciaron el primer bloque de profundización temática sobre el eje central de esta Asamblea: la formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera.Formar sacerdotes para un cambio de épocaLa jornada comenzó con la Eucaristía presidida por monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado.Inspirado en la Palabra de Dios, el prelado advirtió que la Iglesia está llamada a discernir los nuevos "ídolos" de nuestro tiempo, entre ellos la confianza absoluta en la tecnología cuando esta pretende ocupar el lugar que corresponde a Dios.En ese contexto, relacionó directamente esta realidad con el tema de la Asamblea y afirmó que hoy no basta con pedir nuevas vocaciones, sino que es indispensable formar sacerdotes capaces de afrontar los desafíos de esta nueva cultura sin perder de vista el centro del Evangelio."Hoy no solo hay que rogar por operarios, sino formarlos del modo adecuado (...) para que sigan postrados solamente ante Aquel que, desde la debilidad, muestra su poder".Monseñor Cardona recordó que el ministerio sacerdotal seguirá encontrando su fuerza no en la búsqueda de respuestas puramente técnicas, sino en la cercanía, el acompañamiento y la capacidad de anunciar esperanza allí donde la fragilidad humana reclama la presencia de Cristo.La formación sacerdotal, en clave sinodal y misioneraLa reflexión temática estuvo a cargo del padre Juan Pablo Dreidemie, rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza (Argentina), quien presentó diversas claves para fortalecer la aplicación de la Ratio Nationalis desde la perspectiva sinodal y misionera promovida por la Iglesia universal.Durante su intervención explicó que la renovación de la formación sacerdotal no pasa por cambiar la identidad del seminario, sino por fortalecer procesos que preparen pastores cada vez más insertos en la vida del Pueblo de Dios, abiertos a la escucha, al discernimiento y a la corresponsabilidad eclesial.Entre los desafíos planteados destacó la necesidad de una mayor participación de mujeres, consagrados y laicos en los procesos formativos; una formación más conectada con la vida cotidiana de las comunidades; el fortalecimiento de los equipos de formadores y el desarrollo de metodologías que permitan llevar a la práctica las orientaciones del camino sinodal. Al concluir su intervención, valoró el proceso que viene adelantando la Iglesia colombiana:"Hay que diseñar itinerarios y metodologías de trabajo para que esas palabras que suenan bonito no se queden simplemente en un concepto vacío y toquen la realidad".También destacó la decisión de la Conferencia Episcopal de Colombia de abrir este espacio de discernimiento a diversos actores eclesiales."Favorecer una participación cada vez más amplia de todo el Pueblo de Dios en la tarea tan delicada de formar a los futuros pastores".Las regiones aterrizan la reflexiónDespués de la ponencia central, el trabajo continuó en las catorce provincias eclesiásticas del país. Allí, obispos e invitados de OSCOL analizaron cómo aplicar estas orientaciones a partir de la realidad concreta de sus jurisdicciones.A la luz del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, revisaron los principales aciertos y desafíos de la formación de los seminaristas, evaluaron las prácticas sinodales que ya contempla la Ratio Nationalis e identificaron nuevos elementos que podrían fortalecerla, teniendo en cuenta las particularidades culturales, sociales y pastorales de cada Iglesia particular.La reflexión abordó aspectos como la preparación permanente de los formadores, una mayor participación de las mujeres en los procesos de discernimiento, la inserción de los seminaristas en la vida de las comunidades, la dimensión misionera, la cultura digital y el fortalecimiento de la cultura del cuidado.Para el padre José Alexander Correa Velázquez, rector del Seminario San Pedro Apóstol de Cali, este ejercicio permitió reconocer la riqueza que representa la diversidad cultural en la formación de los futuros sacerdotes."Hay que impulsar mucho más la misión dentro de nuestros seminarios, sembrando en nuestros futuros presbíteros esa dimensión misionera, sobre todo hacia las periferias".Añadió que esa diversidad exige una formación cada vez más personalizada, sin perder de vista la comunión eclesial."La Iglesia sigue siendo una y nos invita a la unidad dentro de esa diversidad".En la misma línea, el padre Jorge Luis Hernández, rector del Seminario Provincial San Carlos Borromeo de Cartagena, destacó que la formación sacerdotal debe seguir fortaleciendo la cercanía con Dios, con el obispo, con el presbiterio y con el Pueblo de Dios, además de consolidar la participación de los laicos y el aporte de las mujeres en los procesos formativos.El seminarista Andrés Felipe Castaño Quintero, de la diócesis de Sonsón-Rionegro, resaltó el valor de participar en estos espacios de discernimiento junto a los obispos."Hacer parte de esta Asamblea Plenaria ha sido sentirse Iglesia (...) y saber que en ellos está la preocupación por generar en nosotros una formación que dé pastores a Colombia que puedan traer una nueva esperanza".También señaló que, para él, dos palabras sintetizan el horizonte que va tomando la reflexión de la Asamblea: integralidad y comunión, entendidas como el compromiso de formar sacerdotes con mayor madurez humana y espiritual, capaces de caminar unidos con toda la Iglesia.Un discernimiento que continúaCon este trabajo, la Asamblea continúa avanzando en la actualización de los criterios que orientan la formación inicial al presbiterado en Colombia. El propósito es fortalecer una formación cada vez más sinodal, misionera y en diálogo con las realidades del país, de manera que las futuras generaciones de sacerdotes puedan responder, con fidelidad al Evangelio y cercanía al Pueblo de Dios, a los desafíos de la evangelización en el contexto actual.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’: