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iglesia católica colombiana

Sáb 26 Sep 2026

27 de Septiembre del 2026| Lectura del santo Evangelio según San Lucas Lc 9, 43b-45

27 Septiembre, Domingo.Mt 21, 28-32Se arrepintió y fue. Los publicanos y las prostitutas van por delante de ustedes en el reino de DiosLectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:«¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».Contestaron:«El primero».Jesús les dijo:«En verdad les digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no se arrepintieron ni le creyeron».Palabra del Señor.

Vie 25 Sep 2026

Vosotros no recapacitasteis ni le creísteis

VIGESIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.27 Septiembre 2026Primera lectura: Ez 18,25-28 Salmo: Sal 25(24),4-5ab.6-7. 8-9 (R. cf. 6a) Segunda lectura: Flp 2,1-11 Evangelio: Mt 21,28-32. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIgual que el domingo anterior, el Evangelio nos propone nuevamente una parábola. Jesús, aproximándose a su Pasión y Muerte, encuentra en la explanada del Templo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo que se acercan a Él. Ante ellos contará, según Mateo, tres parábolas relacionadas con el rechazo al Mesías: la que hoy escuchamos; la de los viñadores malvados, que leeremos el próximo domingo (21, 33-45); y la del banquete de bodas, cuyos invitados desprecian la invitación. La parábola de los viñadores es central porque en ella aparece el Hijo, sacado fuera de la viña y asesinado, lo cual corresponde a la experiencia histórica de Jesús: eso fue, en efecto, lo que sucedió.La primera lectura nos presenta un breve texto del profeta Ezequiel que responde a una polémica del pueblo, que afirma: “No es justo el proceder del Señor”. El profeta replica: “Escucha, casa de Israel: ¿es injusta mi conducta o no es más bien injusta la de ustedes?”. Luego subraya la importancia de la actitud de quien reconoce sus acciones y está dispuesto a cambiar: “si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.En la segunda lectura retomamos la carta a los Filipenses, cuya lectura iniciamos el domingo pasado. Hoy encontramos un pasaje especialmente profundo. En el capítulo 2, el apóstol cita un himno muy antiguo de la primera comunidad cristiana, que proclama el abajamiento y la exaltación de Cristo: Él se despoja de sí mismo, asume la condición de esclavo y se hace obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Pero Dios lo exalta y le otorga “el Nombre que está sobre todo nombre”. Pablo recuerda este himno acompañado de una gran invitación: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Esta es la clave: Jesús es el modelo de vida del cristiano; asumamos sus mismos sentimientos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera parábola ―de la serie de tres del capítulo 21 de Mateo― nos invita a reflexionar sobre el rechazo que sufrieron los profetas antes de Jesús (la del próximo domingo mostrará el rechazo dirigido al mismo Señor). El Maestro lo resume con claridad: “Vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron”. Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, quien preparó directamente el camino del Mesías, anunció el camino de la justicia, es decir, la adhesión fiel al querer de Dios. Sin embargo, ustedes, autoridades, no le creyeron. En cambio, publicanos, prostitutas y muchos pecadores sí acogieron su predicación, se convirtieron y cambiaron de vida. Ustedes, por el contrario, no se arrepintieron. Así, han rechazado la profecía: el mensaje de Dios transmitido a través de los profetas hasta Juan.La parábola presenta a dos hijos que reciben un mismo mandato del padre. Uno responde que sí, pero finalmente no cumple; el otro dice que no, pero luego recapacita y realiza lo que se le pidió. Como ocurre en muchas parábolas, todo concluye con una pregunta: ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? ¿El que dijo sí solo de palabra o el que, con hechos, obedeció? La respuesta es evidente, por eso contestan: “El primero”, el que actuó.Jesús añade entonces: ustedes, ante Juan Bautista, han asumido una actitud de aparente aceptación; dijeron que sí, pero no creyeron, no se arrepintieron ni cambiaron de vida. Por eso, publicanos y prostitutas los preceden en el Reino de Dios: ellos sí escucharon y se dejaron transformar.Jesús se dirige, como hemos visto, a las autoridades judías de Jerusalén, que rechazan su enseñanza. Y les advierte: son más capaces de acoger el Reino quienes, aun siendo pecadores, escuchan y están dispuestos a cambiar. Ustedes, en cambio, refugiados en sus propias seguridades religiosas, permanecen iguales. No hay apertura, no hay verdadero camino de conversión pastoral.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Cuántas veces escuchamos decir: “Si Dios existiera, no permitiría la maldad en el mundo”, lo cual equivale a afirmar: “No es recto el modo de actuar del Señor”. Sin embargo, la respuesta sigue siendo la misma: lo que no es correcto es nuestro modo de pensar y de actuar. Por eso es fundamental la actitud de quien reconoce lo que hace y cambia cuando es necesario; a esto podemos llamarlo “la importancia del examen de conciencia”. Quien descubre su error y se convierte se adhiere verdaderamente al Señor. Pero si persistimos en un comportamiento equivocado, rechazamos asumir “los sentimientos y las actitudes de Cristo”, aun cuando creamos servir a la religión y al anuncio del Evangelio.También aquí corremos el riesgo de ubicarnos entre quienes “ya actúan bien”, los que creen no necesitar conversión ni revisar su vida a la luz de los sentimientos y las actitudes de Jesús. Es indispensable una renovación de la mentalidad. En cambio, cuando reconocemos que podemos parecernos más a los publicanos y a las prostitutas de la parábola, se abre para nosotros la posibilidad real de cambiar.En lugar de resistir la presencia de Jesús y su palabra, acojamos en el corazón la exhortación de Pablo: “Tengan entre ustedes los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”. Es decir, aprendamos a pensar como Cristo y a asumir sus actitudes: Él, el Hijo obediente, dice “sí” y cumple lo que dice. Ese es el modelo verdadero que debemos imitar. Para avanzar en ese camino, procuremos que la meditación diaria nos encuentre con la Palabra de Dios en nuestras manos.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Para vivir lo que reflexionamos anteriormente, lo mejor es hacer propio el salmo 24 que proclamamos en la liturgia de este domingo:“Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los pecadores, hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”.MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la MisaHoy, el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía en este Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, invitándonos a abrir el corazón a su Palabra viva. Jesús nos presenta la parábola de los dos hijos para recordarnos que no basta decir “sí”: es necesario responder con obras, con un camino real de conversión. Dios, que es ternura y misericordia, nos enseña sus sendas y nos llama a asumir los sentimientos de Cristo, el Hijo obediente que se entrega por amor. Venimos como somos, con fragilidades y búsquedas, pero con el deseo sincero de dejar que Él transforme nuestra vida. Que esta celebración nos disponga a cambiar, a escuchar de verdad y a caminar en fidelidad. ¡Bienvenidos!A la liturgia de la Palabra Hoy, al disponernos a escuchar la Palabra de Dios, recordamos que cada instante de nuestra vida es un tiempo de gracia, una oportunidad ofrecida por el Señor para caminar hacia Él. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cada uno descubra el sendero que conduce a la vida. Por eso, san Pablo nos invita a dejarnos transformar interiormente, a asumir los mismos sentimientos de Cristo Jesús, cuyo amor se manifestó más en obras que en palabras. Abramos el corazón a esta llamada silenciosa pero firme, que nos impulsa a convertirnos, a abandonar nuestros caminos estrechos y a acoger la misericordia que Dios derrama generosamente sobre todos. Dejemos que su Palabra ilumine hoy nuestra historia.Oración de los fieles Presidente: Hermanos, oremos por los hijos que dicen “sí” y por aquellos que solo saben decir “no” a la invitación para trabajar en la viña del Padre. Y supliquemos todos juntos: Escúchanos, Señor.Por el Papa León y por los obispos que nos confirman en la fe, por los presbíteros y diáconos que nos sirven, y por todos los discípulos de Cristo. Oremos al Señor.Por los que buscan agradar a Dios, por los pecadores que se alejan del mal y por los justos que dejan de ser buenos, oremos al Señor.Por las personas muy seguras de sí mismas, por aquellos que reconocen su fragilidad y por todos los que se levantan cuando caen, oremos al Señor.Por nuestra asamblea del domingo, por sus miembros más activos y fieles, y por los que se niegan a servir a la comunidad, oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor, Padre santo, haz nacer en cada uno de nosotros los mismos sentimientos de tu Hijo, que se entregó a la muerte por la humanidad, por Jesús Cristo nuestro Señor. Amén.

Vie 25 Sep 2026

26 de Septiembre del 2026| Lectura del santo Evangelio según San Lucas Lc 9, 43b-45

26 Septiembre, Sábado.Lc 9, 43b-45El Hijo del hombre va a ser entregado. Les daba miedo preguntarle sobre el asuntoLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:«Métanse bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.Palabra del Señor.

Vie 25 Sep 2026

25 de Septiembre del 2026| Lectura del santo Evangelio según San Lucas Lc 9, 18-22

25 Septiembre, Viernes.Lc 9, 18-22Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer Lectura del santo Evangelio según san Lucas.UNA vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó:«¿Quién dice la gente que soy yo?».Ellos contestaron:«Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas».Él les preguntó:«Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?».Pedro respondió:«El Mesías de Dios».Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Porque decía:«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».Palabra del Señor.

Jue 24 Sep 2026

Por el cuidado del agua

Por Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar - El fenómeno de El Niño que estamos padeciendo, el acaparamiento ilegal del líquido precioso por parte de personas inescrupulosas, el despilfarro del mismo, la muerte de personas y animales por la sequía que se padece, la privatización de este recurso hídrico convertido en mercancía, y regulado a través de las leyes del mercado, me lleva a evocar las palabras del Papa Francisco en la Encíclica Laudato si: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico fundamental y universal porque determina la sobrevivencia de las personas”.Según informes especializados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), presentados en agosto de 2025, de los 8.000 millones de personas que habitamos el mundo, 2.100 millones todavía no disponen de acceso seguro al agua potable (un poco más de un cuarto de la población mundial). Según datos de la misma OMS y UNICEF, miles de millones de personas continúan sin servicios de saneamiento gestionados de forma segura o sin instalaciones adecuadas para la higiene. En cuanto respecta al departamento de La Guajira, no contamos con cifras fidedignas que muestren la realidad que padecemos. No obstante, estoy seguro, la mayoría de la población de la Península sufrimos por falta de agua y calidad de la misma. Una situación que va más allá de las cifras, afecta directamente a la dignidad y a la vida de millones de seres humanos. "Nadie puede vivir sin agua, y nadie debería morir por su falta”, expresó Cristóbal Fones, SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa. Ante el fenómeno de El Niño algunas administraciones municipales y departamentales, según cuentan los noticieros, están urgiendo a los usuarios del agua mayor responsabilidad en su uso, so pena de tener que sufrir restricciones en el consumo, como racionamiento y apagones del fluido eléctrico, como los ya conocidos en los años 92 y 93. Amén del incremento de tarifas al sobrepasar el consumo básico. Sí, es que nos debemos responsabilizar a la hora de consumir el líquido que nos permite seguir viviendo. El agua no conoce fronteras. Su cuidado exige, por ello una responsabilidad compartida.Al respecto, el Papa León XIV, en continuidad con el magisterio de sus antecesores, llama a la conciencia para que se cuide este bien natural. Así en el contexto de la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación, instituida por el Papa Francisco en el 2015, nos invita, este año, del 1 de septiembre al 4 de octubre, al concluir la fiesta de los 800 años del tránsito de San Francisco, a orar y a custodiar este recurso esencial con gratitud, justicia y responsabilidad. Sí, además de orar, debemos adoptar gestos concretos que puedan contribuir al cuidado de este bien común: vivir con mayor sobriedad, evitar el derroche, reparar las fugas, no contaminar los ríos y las fuentes de agua y consumir de manera responsable.Según el Papa Francisco “este mundo tiene una gran deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable". + Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar, C.Ss.R.Obispo de la Diócesis de Riohacha

Mié 23 Sep 2026

Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez tras el fallecimiento de su madre

La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su solidaridad y cercanía fraterna a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, obispo de Barrancabermeja, ante el fallecimiento de su madre, la señora Judith Velásquez de Giraldo.Los obispos elevan sus oraciones al Señor Resucitado por el eterno descanso de la señora Judith y piden que conceda consuelo y fortaleza a monseñor Ovidio, a sus familiares y seres queridos.En esperanza cristiana, la Iglesia en Colombia acompaña a la familia Giraldo Velásquez, confiando en la promesa de la vida eterna.

Mié 23 Sep 2026

24 de Septiembre del 2026| Lectura del santo Evangelio según San Lucas Lc 9, 7-9

24 Septiembre, Jueves.Lc 9, 7-9A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?Lectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.Herodes se decía:«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».Y tenía ganas de verlo.Palabra del Señor.

Mié 23 Sep 2026

Concejo de Bogotá reconoce al padre Darío Echeverri González por su trayectoria al servicio de la paz y la reconciliación

El Concejo de Bogotá entregó al padre Darío Echeverri González la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez, en el grado de Gran Cruz, como reconocimiento a una trayectoria de más de 25 años dedicada al acompañamiento de comunidades, la defensa de la vida, la reconciliación y la construcción de paz en Colombia.El sacerdote, párroco de la Basílica Menor del Voto Nacional en Bogotá desde el año 2004, fue durante más de dos décadas secretario general de la Comisión de Conciliación Nacional de la Conferencia Episcopal de Colombia, desde donde acompañó escenarios de diálogo, gestiones humanitarias y procesos orientados a generar confianza entre actores enfrentados por el conflicto armado.Una vocación de servicio inspirada en el carisma claretianoEl padre Darío Echeverri González es misionero claretiano, una pertenencia que ayuda a comprender la raíz espiritual de una vida sacerdotal marcada por la evangelización, el servicio y el compromiso con la realidad de quienes viven situaciones de vulnerabilidad.El carisma claretiano, inspirado en san Antonio María Claret, se comprende desde la misión evangelizadora y el servicio a las personas y comunidades. La propia Congregación se reconoce como servidora de la Palabra y plantea entre sus rasgos la escucha de los pobres, la denuncia de estructuras injustas y la búsqueda de alternativas, así como un diálogo que favorezca la paz y la reconciliación.En esta perspectiva, la opción por el diálogo y el acompañamiento a quienes sufren la violencia no aparece como un elemento separado de la misión evangelizadora, sino como una manera concreta de hacer presente el Evangelio en realidades marcadas por el conflicto, la exclusión y la vulneración de derechos. La familia claretiana señala, además, el compromiso social con la justicia, la paz y la integridad de la creación como parte de su identidad misionera.Esta dimensión encuentra un particular eco en la trayectoria del padre Darío, quien durante décadas ha ejercido su ministerio en territorios y escenarios atravesados por diferentes expresiones de violencia y ha puesto su experiencia pastoral al servicio del encuentro, la defensa de la vida y la reconciliación.El reconocimiento a una labor construida en distintos escenariosEl homenaje también reunió a personas que compartieron con el padre Darío distintos momentos de esta trayectoria. Juan Mayr, exministro de Medio Ambiente y antiguo integrante de la Comisión de Conciliación Nacional, recordó que conoció al sacerdote cuando este lo invitó a integrar esta instancia de la Iglesia Católica dedicada a aportar a los procesos de paz y reconciliación.Mayr destacó los numerosos escenarios nacionales e internacionales en los que trabajaron conjuntamente, incluidos espacios relacionados con las negociaciones de paz en Cuba y acercamientos con la comunidad internacional. Resaltó la “convicción profunda por la paz, por la reconciliación, por el diálogo en nuestro país” que caracterizó aquel trabajo y recordó el vínculo construido durante esos años.Una vocación de servicio que nació en el territorioAl recibir la condecoración, el padre Darío llevó el reconocimiento a sus raíces familiares y pastorales y a las personas que han acompañado su camino. Recordó especialmente a su madre, a quien dedicó el homenaje, y evocó las experiencias que marcaron su vocación de servicio desde su infancia y posteriormente durante su ministerio sacerdotal.El sacerdote recordó también sus años de servicio pastoral en el Chocó, su trabajo con comunidades afrodescendientes e indígenas y su compromiso con los derechos humanos. Relató que, durante su ministerio en la Diócesis de Quibdó, acompañó situaciones relacionadas tanto con comunidades afectadas por el conflicto como con integrantes de la fuerza pública, experiencias que, según expresó, marcaron su decisión de dedicar su vida a la construcción de una Colombia reconciliada y en paz.Aquella experiencia en el territorio fue también el punto de partida de una trayectoria en la que la cercanía con las comunidades, la escucha y la búsqueda de caminos para superar la violencia ocuparon un lugar central.“El único camino posible es el diálogo”Su trayectoria también ha estado vinculada a iniciativas de diálogo en diferentes regiones del país y a procesos de acercamiento con actores enfrentados por la violencia. Desde la Comisión de Conciliación Nacional, junto con su equipo de trabajo y diferentes integrantes de la sociedad civil, acompañó iniciativas que tuvieron como horizonte la reconciliación nacional.Durante su intervención en el Concejo, el padre Darío reiteró una convicción que ha atravesado buena parte de su labor: “para la Comisión de Conciliación el único camino posible para construir una Colombia reconciliada y en paz es el del diálogo”. A esta apuesta sumó la necesidad de avanzar en el perdón y la reconciliación y de reconocer la dignidad humana incluso en medio de profundas diferencias.Una Iglesia que acompaña la búsqueda de la pazEl homenaje tuvo lugar en el marco del Día Internacional de la Paz, una fecha que llevó a los participantes a reafirmar el compromiso con la vida y con la búsqueda de caminos no violentos para afrontar los conflictos.Para la Iglesia Católica en Colombia, la trayectoria del padre Darío Echeverri constituye también un testimonio de una presencia pastoral que, durante décadas, ha buscado acompañar a personas y comunidades en escenarios de especial complejidad, tendiendo puentes, promoviendo el diálogo y poniendo al servicio de la reconciliación las capacidades de la Iglesia y de sus agentes pastorales.En ese camino, su experiencia como sacerdote y misionero claretiano se ha encontrado con una realidad colombiana que ha exigido presencia, escucha y capacidad de acompañamiento. Su trayectoria permite reconocer una dimensión de la misión de la Iglesia que se desarrolla en medio de las comunidades y junto a quienes han vivido de manera directa las consecuencias de la violencia.“Todos podemos poner nuestras semillitas de paz”Al cerrar su intervención, el sacerdote manifestó que ofrecería el reconocimiento en la Eucaristía por Colombia, por quienes han perdido la vida en el conflicto armado y por las víctimas, reiterando su esperanza de que el país pueda continuar avanzando hacia una sociedad reconciliada y en paz.“Todos podemos poner nuestras semillitas de paz”, expresó el padre Darío, al referirse a la responsabilidad que cada persona puede asumir en la construcción de una Colombia reconciliada.Vea a continuación la transmisión del evento en el Concejo de Bogotá: