SISTEMA INFORMATIVO
Iglesias particulares de Antioquia y Chocó fortalecen su conocimiento y compromiso para la prevención de abusos y violencias
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Entre el 22 y el 24 de mayo, en el municipio de Santa Fe de Antioquia, se llevaron a cabo las nuevas jornadas de capacitación que adelanta la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) sobre atención y prevención de abusos y violencias. En esta oportunidad, las conferencias y talleres contaron con la participación de cerca de 300 personas de diversas instituciones eclesiásticas de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia y de las diócesis de Apartadó, Santa Rosa de Osos, Quibdó e Istmina-Tadó. Entre ellas, sacerdotes, religiosas, seminaristas, catequistas, agentes pastorales, laicos comprometidos y colaboradores de los diversos organismos encargados de este trabajo en cada Iglesia particular.
Buscando articular este trabajo con otros actores territoriales para animar la conformación de un sistema para la cultura del cuidado que transcienda los entornos eclesiales en las diferentes jurisdicciones, asistieron también comisarios de familia.
Al cierre de los espacios, monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo metropolitano, destacó que, aunque la Iglesia siempre se ha preocupado por el cuidado de los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables desde su misma misión, “ahora lo ha ratificado con toda la legislación que ha venido implementando”. Agregó que hoy, a partir de espacios de formación como estos, se tiene mayor conciencia de la relevancia de este trabajo.
“Nos quedan más claros los procesos y el cómo actuar. Segundo, muy importante también para nosotros, nos recordaron la necesidad de esa relación que tenemos que tener con los entes públicos y cómo no podemos quedarnos sin buscarlos, sin acceder a ellos, sin darles la información y sin marcar una transparencia en nuestros procedimientos”, remarcó monseñor Hugo.
El prelado afirmó, además, que, tras las jornadas, queda un compromiso importante para todos frente a la aplicación de los fundamentos y herramientas sobre cultura del cuidado en los diversos entornos eclesiales de la provincia, pero también en cuanto a su réplica en otros entornos sociales: “Esa es una de las tareas que nos queda también para lograr promoverlo a colegios, a organizaciones, a grupos sociales, porque eso ya es una cultura universal”.
El Arzobispo de Santa Fe de Antioquia también se refirió a la necesidad de trabajar de manera más articulada entre las diversas Iglesias particulares que conforman la provincia. Reconoció que hay algunas, como la Diócesis de Santa Rosa de Osos y allí mismo, la Fundación Universitaria Católica del Norte, que tienen un proceso mucho más avanzado en este sentido, que vale la pena aprovechar para impulsar a las demás:
“Hay una tarea que se nos puso desde el principio y es que la Arquidiócesis como provincia cabeza de provincia, pues haga sonar la provincia. La única manera de hacer de la provincia es primero que nos reconozcamos, nos integrantes, reconozcamos las potencialidades que hay en cada una de las jurisdicciones y las aprovechemos”.
Por su parte, monseñor Mario de Jesús Álvarez, obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó y administrador apostólico de Quibdó, reconoció que este trabajo responde a la insistencia del papa Francisco para que no exista ningún tipo de tolerancia ante cualquier tipo de abuso, lo que exige coherencia y coraje. Por ello, destacó la participación activa de los representantes de las instituciones presentes en estas jornadas, para instruirse más sobre las formas correctas de hacerlo.
Para Wendy Liseth Mosquera, canciller de la Diócesis de Istmina-Tadó, esta formación ratifica un cambio importante por parte de todos los miembros de la Iglesia sobre cómo actuar ante esta dolorosa realidad:
“Ahora siento que el clero, todos en general, laicos, fieles, hemos entendido que no hay que minimizar, que no hay que callar, que esto es en beneficio de todos (…) Esto nos está enriqueciendo y empoderando”, expresó la canciller.
Fundamentos canónicos; desafíos, líneas guía y buenas prácticas para la cultura del cuidado, factores de riesgo y factores de prevención; atención y reparación integral a víctimas; y comunicación para cuidar, fueron algunos de los temas abordados durante estos espacios por parte de los miembros del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado y del Secretariado Permanente de la Conferencia Episcopal de Colombia, así como por el presidente del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Bogotá, monseñor Pedro Mercado.
De manera especial, una de las jornadas contó con la participación de profesores y 45 estudiantes de los grados décimo y undécimo del Instituto Arquidiocesano Urbano y Rural (IAUR) de Santa Fe De Antioquia. Allí pudieron comprender la relevancia del tema y de su rol frente en la consolidación de bases sólidas para el cuidado desde la formación inicial, también trazar algunas tareas concretas a desarrollar, así lo expresó María Orfa Henao, rectora del IAUR:
“Creo que mi mayor reto y que me lo llevo como una meta a trabajar es el trabajo del currículum. Cómo la cultura del cuidado debe ser construida desde el currículo, cómo no lo podemos dejar a un lado; la formación de de los chicos y chicas debe ser formación del ser y sobre todo una formación que los prepare para enfrentarse a los diferentes retos que se les van a presentar en la vida, eso tiene que pasar por su valoración, por su apropiación, por su empoderamiento (…) Creo que los docentes somos fundamentales en este proceso, somos los los encargados de acompañar a nuestros estudiantes en ese crecimiento personal que ellos están viviendo. Somos los que construimos los objetivos, las estrategias, las metodologías y las temáticas a través de las cuales les vamos a aportar en esa formación del ser”.
Las jornadas pedagógicas adelantadas en Santa Fe de Antioquia fueron las terceras realizadas durante este 2024 en el marco de la iniciativa ‘Iglesias Seguras y Protectoras’. Las dos restantes se llevarán a cabo el próximo mes de junio en la Provincia Eclesiástica de Tunja y en la Provincia Eclesiástica de Barranquilla. Esto, gracias al interés de los obispos colombianos por seguir fortaleciendo la prevención a nivel territorial y al auspicio de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos para poder financiar las actividades.
Vea a continuación el informe audiovisual:
Para conocer más detalles sobre el trabajo de la Iglesia sobre cultura del cuidado, ingrese aquí.
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Iglesia en Colombia actualiza lineamientos para la prevención, atención y reparación de abusos y el fortalecimiento de prácticas de cuidado
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presenta la segunda versión del documento “Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana: Líneas Guía” (cuya edición anterior fue publicada en julio de 2022), junto con “Apóstoles del Cuidado: Líneas Operativas o Buenas Prácticas”, que actualiza el texto publicado en agosto de 2023.Ambos documentos, aprobados por la Asamblea Plenaria del Episcopado en febrero de 2026, son complementarios: las Líneas Guía establecen los principios, criterios y orientaciones generales; mientras que las Líneas Operativas —definidas como anexo y parte integrante— desarrollan las formas concretas de aplicación en la vida eclesial.Entre las novedades: actualización normativa y articulación del sistemaLa nueva versión de las Líneas Guía incorpora el magisterio pontificio reciente, la normativa canónica vigente y las órdenes dadas por la Corte Constitucional en la Sentencia de Unificación 315 de 2025, especialmente en lo relacionado con el deber de denuncia. Este marco actualizado refuerza criterios como la centralidad de las víctimas/sobrevivientes, la transparencia y la corresponsabilidad institucional.Por su parte, las Líneas Operativas actualizan y organizan las buenas prácticas que permiten llevar estos principios a la acción, con un enfoque más estructurado y articulado al Sistema para la Cultura del Cuidado, facilitando su promulgación e implementación en las distintas realidades eclesiales.De los principios a la acción: ejes estratégicosUno de los aportes centrales de las Líneas Operativas es la estructuración de la acción en ejes estratégicos: prevención; detección y revelación; atención integral; y reparación integral, junto con un eje transversal orientado a la gestión, la transparencia, la comunicación y la rendición de cuentas.Este enfoque permite traducir las orientaciones en prácticas concretas y verificables, incluyendo procesos de selección, formación, generación de ambientes seguros —también en entornos digitales—, así como mecanismos para la atención y acompañamiento de las personas afectadas.Implementación y responsabilidad institucionalAmbos documentos insisten en la necesidad de su acogida, adopción e implementación mediante decretos diocesanos, de modo que adquieran carácter vinculante en cada jurisdicción eclesiástica.En particular, las Líneas Operativas establecen que estas orientaciones deben concretarse en normas, protocolos y procedimientos propios, garantizando el cumplimiento del deber de denuncia inmediata ante las autoridades civiles competentes frente a cualquier noticia o sospecha de abuso sexual.Centralidad de las víctimas/sobrevivientes y reconocimientoLas nuevas orientaciones reafirman la centralidad de las víctimas/sobrevivientes como eje transversal de toda la acción eclesial en esta materia.En este sentido, proclamando el Amor de Dios que se ofreció y “amó hasta el extremo” (Jn 13, 1), los obispos colombianos expresan en la introducción de las Líneas Operativas:“Ese Amor nos anima con corazón contrito a reconocer, una vez más, como Iglesia nuestros errores, nuestras negligencias, nuestras culpas y a asumir nuestras responsabilidades”.Asimismo, reiteran su petición de perdón y la necesidad de fortalecer procesos de atención y reparación integral, incluyendo el acompañamiento espiritual, psicológico y terapéutico, en un marco de respeto por los derechos de todas las personas involucradas.Una cultura que se traduce en prácticas concretasEn la presentación de las Líneas Guía, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, subraya el alcance de este proceso:“Se trata de ayudar a formar, en toda la Iglesia, una cultura del cuidado, en la que la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no se considere una obligación extraña, sino una exigencia evangélica”.Por su parte, la doctora Ilva Myriam Hoyos Castañeda, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, afirma en la presentación de las Líneas Operativas:“Este documento tiene, ante todo, una orientación práctica, encaminada a la acción. Sí, a la acción de todos aquellos que estamos llamados a ser Apóstoles del cuidado”Y añade:“Estas nuevas Líneas, de carácter operativo, son, precisamente, la manera de organizar el servicio del cuidado de la Iglesia colombiana”.Alcance eclesial y socialLa publicación conjunta de estos documentos establece un marco actualizado para la acción de la Iglesia en Colombia frente a los abusos, articulando principios y prácticas en un mismo sistema.Ambos textos se ponen a disposición para su conocimiento e implementación, orientando la adopción de medidas concretas que fortalezcan la prevención, la denuncia, la atención y la reparación, así como la generación de entornos seguros, en todos los ambientes eclesiales.
Lun 10 Nov 2025
La espiritualidad del cuidado inspira el compromiso renovado de la Iglesia en Colombia con las víctimas de abuso
Con un llamado a poner a las víctimas en el centro de toda acción y a fortalecer una espiritualidad del cuidado en la Iglesia colombiana, concluyó el segundo Encuentro Nacional de Delegados para la Cultura del Cuidado, convocado por la Conferencia Episcopal entre el 27 y el 30 de octubre.En el espacio de reflexión, formación y proyección, organizado por la Oficina Nacional para la Cultura del Cuidado, participaron cerca de 140 delegados de jurisdicciones eclesiásticas y comunidades religiosas del país. Contó con la presencia activa de representantes de los tres órganos que conforman el Sistema Nacional para la Cultura del Cuidado: la Comisión Episcopal, el Consejo Nacional y la Oficina Nacional.Este segundo encuentro buscaba, especialmente, unificar criterios para prevenir y atender situaciones asociadas a abusos y violencias en ambientes eclesiales, actualizar protocolos y reflexionar sobre la centralidad de las víctimas en la respuesta eclesial.Espiritualidad del cuidado: “una vuelta al Evangelio”Una de las intervenciones más destacadas fue la de monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta y miembro de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, quien subrayó que la respuesta de la Iglesia debe ser, ante todo, un proceso profundo de purificación y vuelta a sus raíces."Los abusos en la Iglesia son un síntoma de extravío, de pérdida del camino", afirmó monseñor Bacci al cierre del encuentro. Para el prelado, el punto de partida es "necesariamente una vuelta al Evangelio y una vuelta a Jesucristo", contemplando "el rostro misericordioso de Dios que se acerca a la humanidad sufriente".Sobre las implicaciones prácticas de esta espiritualidad, el prelado explicó que se trata de una "búsqueda sincera de la voluntad de Dios" que debe traducirse en la escucha de las víctimas y en articular modos concretos para que todas las iniciativas "broten, no de estrategias funcionales o de momento, sino de un verdadero compromiso de fe".Su planteamiento propuso, en esencia, que la “espiritualidad del cuidado” sea el principio unificador de toda la estructura pastoral y normativa.Las víctimas, en el centro del camino de conversión eclesialEl tema de la centralidad de las víctimas fue transversal a toda la agenda, que incluyó paneles, talleres prácticos y espacios de oración.“Queremos abrir nuestros oídos, nuestros ojos y nuestro corazón para acoger, entender y restituir la justicia ante las víctimas”, afirmó monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de esta Comisión Espicopal.Para Ximena Ferreira Romero, responsable de la Oficina de Acogida, Escucha y Acompañamiento de la Diócesis de Socorro y San Gil, el encuentro deja un mensaje claro:“Nos queda el desafío de ver siempre a los menores, a los adolescentes y a los adultos vulnerables desde esa mirada evangélica del cuidado en el centro. La Iglesia ha dado pasos muy importantes, pero debemos seguir actualizando nuestras normas y manuales de conducta”.Un trabajo de comunión y esperanzaLos participantes coincidieron en que el encuentro consolidó una visión más unificada del trabajo pastoral y preventivo.“Llevamos mecanismos y una ruta configuradora para consolidar este trabajo que nos humaniza y nos permite reparar el dolor de las víctimas”, señaló Esperanza López Rodríguez, de la Diócesis de Ocaña.Por su parte, el padre Mario Eduardo Rivas, de la Diócesis de Pasto, destacó el llamado del cardenal Luis José Rueda Aparicio a ser “apóstoles del cuidado”, durante una celebración jubilar vivida en el marco del encuentro, en el Santuario del Divino Niño Jesús:“No se trata solo de una oficina o un protocolo, sino de una misión dentro de la Iglesia: cuidar al sobreviviente, al victimario, a las familias y a toda la comunidad eclesial”.Una Iglesia en conversión permanenteEn sintonía con el espíritu del Año Jubilar, el encuentro se vivió como un ejercicio de conversión y esperanza. Para la hermana Sara Patiño, de las Hijas de los Sagrados Corazones, “colocar a la persona en el centro es recuperar su dignidad y aplicar, como decía Don Bosco, un sistema preventivo que acompañe el crecimiento integral de niños y adolescentes”.El religioso Sebastián Felipe Arias, de los Hermanos de La Salle, resaltó que este proceso invita a “actualizar los protocolos y hacerlos vida, de modo que la persona sea el centro de la acción evangélica”.Al cierre, los delegados reafirmaron su compromiso con la creación de ambientes eclesiales seguros, la formación permanente y la espiritualidad del cuidado como eje transversal de toda acción pastoral.“El cuidado nace de un verdadero compromiso de fe”, concluyó monseñor Bacci. “Solo una Iglesia que cuida desde el Evangelio puede ser creíble y fiel a su misión”.Una mirada desde RomaEn el encuentro también se destacó la intervención virtual desde Roma de la psiquiatra Patricia Espinosa, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, quien presentó las ‘Reflexiones sobre los hallazgos del Reporte Anual’ de dicha comisión, valorando, particularmente, los pasos datos por la Iglesia colombiana, como referente, en materia de prevención y formación.Vea a continuación el informe audiovisual del evento:
Jue 23 Oct 2025
El Valle del Cauca acogió la última etapa del proyecto pedagógico enfocado en prevención de abusos en las provincias eclesiásticas de Colombia
Con la participación de más de 1.600 personas, entre sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos, finalizaron las jornadas de formación del proyecto pedagógico impulsado por la Conferencia Episcopal de Colombia en las provincias eclesiásticas del país.Con un llamado a la transparencia, la prevención y la construcción de una cultura del cuidado, la provincia eclesiástica de Cali fue sede de las jornadas formativas finales sobre atención y prevención de abusos y violencias, realizadas en el marco del proyecto ‘Iglesias particulares seguras y protectoras’ de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), apoyado por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.Las capacitaciones, dictadas por miembros del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado de la CEC, se desarrollaron en dos bloques. El primero, entre el 7 y el 9 de octubre, congregó a más de 900 representantes de la Arquidiócesis de Cali y la Diócesis de Buenaventura. El segundo, del 14 al 17 de octubre, reunió a cerca de 700 participantes de las diócesis de Palmira, Buga y Cartago. Los obispos de cada jurisdicción acompañaron activamente las sesiones.La doctora Ilva Myriam Hoyos, presidenta del Consejo, explicó el objetivo central de este recorrido nacional de tres años:"Expresar el dolor de la Iglesia, hablar con claridad, con transparencia de lo que significa el tema de los abusos, pedir perdón a las víctimas, pero también mirar con esperanza que entre todos podemos cambiar. Se trata de generar una cultura del cuidado y la transparencia".Formación rigurosa y mirada integralLos talleres y charlas abordaron temas cruciales como la conceptualización de la violencia sexual, el abuso espiritual y de conciencia, y los riesgos en el entorno digital. También se profundizó en los protocolos canónicos, la s líneas guía emitidas por la Conferencia Episcopal de Colombia, las rutas de denuncia ante autoridades civiles y el análisis de sentencias emitidas por la Corte Constitucional."Hemos explicado (…) El deber de denuncia por parte de las autoridades eclesiásticas que tengan conocimiento de actos de abuso", recalcó la doctora Hoyos, subrayando las implicaciones de los fallos judiciales para la Iglesia en Colombia.Para monseñor Luis Fernando Velásquez, arzobispo de Cali, estas jornadas representan una reflexión profunda sobre el llamado a la santidad. "Debemos hacer de nuestras iglesias particulares lugares seguros, lugares protectores, lugares donde anunciemos en todo momento el amor del Señor, un amor que es acogida, respeto y cuidado a los demás", afirmó.Testimonios: un llamado a la acción corresponsableLos participantes destacaron el valor práctico de la formación. Para Paula Andrea Bedoya, docente del Colegio Llano Verde, el espacio permitió "cuestionarnos sobre qué es un entorno seguro, cómo tener nuestras aulas seguras, cómo tener nuestra Iglesia segura...Y conocer los riesgos a los que se enfrentan los niños".Desde la perspectiva sacerdotal, el padre Jesse Marmolejo, capellán de la cárcel de Villa Hermosa de Cali, resaltó que la capacitación fue "supremamente importante porque nos hace entender cómo la figura del sacerdote en una comunidad no solamente es de evangelizar, sino que también tiene esa figura de poder transparentar la vida de Dios en las personas…De saber que no solamente es cuidar la vida de la otra persona, sino que también es cuidar nuestra vida".Monseñor Rubén Jaramillo, obispo de Buenaventura, enfatizó el fundamento evangélico de esta misión: "Cuidar al otro es una tarea que desde Dios, desde la Palabra de Dios, nos viene en lo más profundo. Porque Dios nos ha cuidado a nosotros y Él quiere que también nosotros nos volvamos cuidadores de los demás".En Palmira, el padre Blas Pardey hizo un llamado a la replicabilidad del conocimiento: "Todos están invitados a que cada sacerdote proyecte en su parroquia (…) Que las personas que hayan venido a ser portadoras de todo este conocimiento también lo hagan saber en sus grupos apostólicos".Con la conclusión de estas jornadas en el Valle del Cauca, la Iglesia católica en Colombia avanza en un proceso de formación masiva que busca, como lo sintetizó el padre Leonardo Cárdenas Téllez, "prevenir, pero también ayudar a que tengamos las herramientas suficientes para detectar y para poder reaccionar". Ahora, las Iglesias particulares serán las encargadas de replicar los procesos formativos para hacer de sus espacios, ambientes cada vez más seguros y protectores para todos.Vea a continuación el informe audiovisual de las jornadas:
Vie 3 Oct 2025
Diócesis de Sonsón-Rionegro, Caldas, Jericó y Girardota fortalecen formación sobre prevención y atención de abusos
Entre el 24 y el 26 de septiembre se llevó a cabo la segunda etapa de formación en la cultura del cuidado (prevención y atención de abusos y violencias) para la provincia eclesiástica de Medellín, en el marco del proyecto ‘Iglesias particulares seguras y protectoras’ de la Conferencia Episcopal de Colombia. Esta vez, la iniciativa, que tuvo su primera jornada en julio con miembros de la Arquidiócesis de Medellín, congregó a más de 300 participantes de las diócesis sufragáneas: Sonsón-Rionegro, Caldas, Jericó y Girardota.A la cita, desarrollada en el Seminario Mayor de Medellín, acudieron agentes pastorales, consagrados y los cuatro obispos de estas jurisdicciones eclesiásticas, en un esfuerzo por consolidar una Iglesia Cuidadora, especialmente, desde la perspectiva regional. Las conferencias y talleres formativos estuvieron a cargo del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado de la Conferencia Episcopal de Colombia.El encuentro inició con un análisis de las estadísticas sobre abuso en Colombia y en el departamento de Antioquia, lo que proporcionó herramientas para comprender estas realidades tanto dentro como fuera de los ambientes de la Iglesia. Además, se socializaron los procesos y acciones que implementa la Iglesia Universal para dar respuestas efectivas a estos graves problemas.Al respecto, la abogada Milena Barguil Flores, miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, destacó: “Lo que se busca con esta formación es que se conozca, que llamemos las cosas por su nombre, para poder no taparnos los ojos y seguir adelante, sino verdaderamente actuar, ser unos apóstoles del cuidado”.Soluciones a un problema graveDebido a la complejidad emocional del tema, la jornada incluyó espacios de cuidado espiritual con oraciones y reflexiones, partiendo de los principios del Evangelio. Estos momentos permitieron a los participantes interiorizar los conocimientos y procesar las emociones dolorosas que el tema puede generar.Monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, obispo de la Diócesis de Jericó, compartió su reflexión: “Estos días nos han invitado primero a repensar nuestras vidas. Segundo, a repensar nuestras pastorales, las personas que nos acompañan, a tratar de entender la realidad que estamos viviendo para la protección de menores y de personas vulnerables”.También se profundizó en la perspectiva canónica y el derecho penal de la Iglesia, delineando la ruta canónica en causas de Delicta Graviora o delitos graves. El padre Leonardo Cárdenas, también miembro del Consejo, explicó: “Hemos tenido la oportunidad de presentar la perspectiva canónica que contempla la comprensión del Derecho Penal Canónico y todas las acciones que él contempla para dar una respuesta a las víctimas, a la misma Iglesia y a la comunidad respecto de los abusos que se cometen contra los menores, abusos contra el patrimonio, abusos de conciencia”.Cierre de las jornadasLas próximas jornadas de formación se desarrollarán durante el mes de octubre en la provincia eclesiástica de Cali. Con estas, la Conferencia Episcopal dará por finalizada la segunda etapa del proyecto “Iglesias particulares, seguras y protectoras” apoyado por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, emprendido en marzo de 2023, a través del cual ha logrado llegar a todas las Provincias Eclesiásticas del país, no desde estos espacios de formación regionales, sino también mediante los que ya han logrado desarrollar las diferentes jurisdicciones con otros agentes de la Iglesia.Vea a continuación el informe audiovisual de la jornada: