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Colombia presente en la preparación del Sínodo para la Amazonía 2019
Tags: panamazonía papa francisco sínodo obispos puerto leguízamo joaquín pinzón celam Iglesia
En el marco de la visita del Papa Francisco a la ciudad amazónica de Puerto Maldonado, Perú, y su encuentro con los pueblos indígenas, los obispos de ocho países de la Panamazonía, entre ellos Colombia, representado en monseñor Joaquín Pinzón Guiza, obispo del Vicario Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, mantuvieron la primera reunión de trabajo en preparación del Sínodo Especial para la Amazonía, que se desarrollará en Roma, en octubre de 2019.
Este encuentro preparatorio con los delegados de los países amazónicos (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela), que son miembros de la Red Eclesial Panamazónica -REPAM-, red que pertenece al Consejo Episcopal Latinoamericano -CELAM-, fue convocado por el Papa Francisco, a través del Secretario General del Sínodo los Obispos, el cardenal Lorenzo Baldisseri.
Monseñor Joaquín Pinzón Guiza, a través de una entrevista comparte sus percepciones e invita para que todos estemos involucrados en este camino sinodal.
¿Cuéntenos cómo se dio el primer paso en la preparación del Sínodo Especial para la Amazonía?
Una de las cosas importantes y que marcan un hito es la coincidencia que se ha querido dar la visita del Papa a los pueblos indígenas de la Amazonía que tuvo lugar en Puerto Maldonado (en la amazonía peruana) con el inicio de la preparación al Sínodo de la Amazonía. Quisiera rescatar algunos aspectos importantes como punto de partida:
El primero: Se inicia el camino de preparación del Sínodo de la Amazonía en un contexto netamente amazónico. Segundo: La posibilidad que hubo de escuchar a muchas comunidades, muchos grupos indígenas pobladores ancestrales de la Amazonía desde la presencia de indígenas de Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú; ellos compartieron sus inquietudes y manifestaron lo que esperan de la Iglesia, dejándonos un insumo importante de lo que va hacer los contenidos del Sínodo de la Amazonía.
Tercero: La posibilidad de diálogo entre los diferentes grupos indígenas; fue una cosa muy linda escucharnos y el compartir de situaciones, problemáticas, sueños (…) donde en muchas situaciones ellos se sienten unidos y representados, pero que hasta el momento no se había dado la posibilidad de sentarse juntos y poner en común.
Cuarto: La posibilidad que tuvieron de escuchar al Papa y que el Papa los escuchara; para ellos fue un hecho de vital importancia porque se sintieron acogidos, escuchados y acompañados por la Iglesia, que desde hace muchos años vive en la Amazonía apoyando a estas comunidades indígenas.
Como decía, fue un hecho significativo el encuentro con el Papa Francisco en Puerto Maldonado con los indígenas de la Amazonía y con la REPAM. ¿Qué destaca de la Visita del Papa el 19 de enero?
Destaco la cercanía que manifestó el Papa hacia las comunidades indígenas y las comunidades indígenas hacia el Papa. El acto en el que el Papa dio su mensaje y escuchó a los indígenas, fue un espacio tan bonito de acercarse y decir ¡aquí estoy! reafirmando que la Iglesia siempre ha estado y seguirá presente. Esa cercanía prácticamente ratifica la espiritualidad de lo que quiere ser la presencia de la Iglesia en ese contexto amazónico.
Hubo dos cosas importantes que el Papa quiso subrayar. Primero: Como los indígenas deben esforzarse por buscar caminos que les lleve a ir creando procesos educativos que los haga más conscientes de sí mismo, amando cada vez más su identidad, identificándose cada vez más con lo que son y, desde ahí, enriquecer a la Iglesia, a la cultura y a la humanidad.
Segundo: El Papa insistía en seguir fortaleciendo el cuidado de la vida. Una cosa muy bonita, que siempre ha estado en el corazón del Papa, es ese llamado que hace a toda la humanidad, pero que de manera especial lo hace también a estos pueblos, de ser custodios y protectores de la vida. Las comunidades indígenas sienten que la Iglesia está ahí y el Papa también sintió la cercanía de estos pueblos ancestrales que viven muchas dificultades, pero que al mismo tiempo siguen soñando y buscando caminos nuevos. En esto, los indígenas pedían al Papa que la Iglesia los siguiera acompañando y que nos los dejáramos solos; que la Iglesia los siguiera defendiendo, los acompañara en todas sus búsquedas y, sobre todo, en todo aquello que para ellos es importante. La vida, la tierra y la justicia son como tres aspectos que subrayaron en los diálogos que tuvieron.
¡Qué bonito que como Iglesia hagamos nuestros estos clamores, ellos que sienten a la Iglesia como una madre que los puede acoger y los puede acompañar en la búsqueda de todos estos valores que son muy necesarios allí en la Amazonia!
Estuvieron presentes varios representantes de la REPAM de varios países. ¿Cómo se llevó a cabo este primer encuentro de preparación del Sínodo?
Nos congregamos allí, el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo, el cardenal Claudio Hummes, presidente de la REPAM y un obispo representando a cada país que conforman la Panamazonía. El día 18 de enero nos sentamos con las comunidades que estaban allí presentes, fue un encuentro fructífero de diálogo y de escucha a sus inquietudes y la percepción que tienen del Papa y de la Iglesia.
Salieron varios elementos que, sin duda, serán recogidos en los insumos que se van a tener presentes para el Sínodo. En la tarde, reunidos todo el grupo, trazamos los ítems de los otros dos días de encuentro.
El 19 de enero en la mañana tuvimos el encuentro del Papa con las comunidades y pueblos indígenas de la Amazonia, al cual también participamos todo este grupo de la REPAM.
En la tarde tuvimos la posibilidad de sentarnos y empezar a recoger algunos elementos. Quisiera que quedara claro que este encuentro se trataba de una consulta por parte de la secretaría del Sínodo para los Obispos sobre algunos aspectos que son pertinentes y que deben estar presentes.
Hubo la oportunidad de compartir lo que hay en los corazones de las comunidades indígenas y los pueblos en general que acompañamos en la Panamazonía y acerca de las diferentes realidades y situaciones del contexto amazónico en el que nosotros como Iglesia llevamos adelante en nuestro servicio pastoral.
Todo lo que se reflexionó y compartió hace parte de los elementos que se recogieron del primer paso del Sínodo y que, sin duda, estarán presente en los lineamientos y más adelante se seguirán profundizando.
¿Cuáles serían los próximos pasos de la preparación para el Sínodo?
Después de este primer paso, vienen otros que son prácticamente el currículo que sigue para la celebración de un Sínodo. Seguirá la conformación de un equipo pre-Sinodal con al menos un representante de cada país, que junto con algunos expertos empezará a preparar los lineamientos, que serán presentados al Papa y de donde saldrá el Intrumentum Laboris (Documento Preparatorio) que será entregado a cada participante del Sínodo. Por fin vendrá la celebración del Sínodo en octubre de 2019.
Quisiera resaltar una cosa muy bonita que acompañando estos pasos normales que tiene la celebración de todo Sínodo, se nos exhortó a que en cada país se hiciera un camino muy significativo de preparación involucrando a más personas. En la medida que tengamos la posibilidad de escuchar, de compartir y de discernir estaremos aportando al Sínodo y, al mismo tiempo, estamos recogiendo lo que es la situación y el contexto en donde vivimos. Esto es lo que le dará solidez al Sínodo, que busca partir de una realidad concreta para llegar a hacer propuestas para una realidad también muy concreta.
Desde la realidad colombiana, ¿cómo seguir juntos esta preparación para el Sínodo?
Primeramente es importante que, poco a poco, seamos conscientes de lo que significa la Amazonia no solo para Colombia y los países que conforman esta Panamazonía, sino que vayamos tomando conciencia de lo que significa la Amazonia para el planeta y para la humanidad. El Sínodo debe ayudar a esto.
Un segundo aspecto es que nos sintamos todos partes importantes de la Amazonía. Ella nos contribuye con oxígeno, agua y tantas cosas… y cómo debemos retribuirle en cuidado y conservación, tomando conciencia de que cuanto más nosotros nos aproximamos a ella valorando lo que ella nos da, más vamos descubriendo que le podemos dar también nosotros a ella.
¡Sintámonos parte de esta gran Panamazonía! Allí todos nosotros tenemos un espacio de vida que debemos querer, valorar y, al mismo tiempo, conservar y cuidar como nos invita también el papa en la Laudato Sí. Tomemos conciencia de esa interrelación que tenemos con esta casa en común, donde la Amazonia es un símbolo de esa hermana que hoy nos pide ser más amigable con ella, tanto los que habitamos allí, como para todo el planeta. Que todos, no solo los amazónicos de Colombia, tomemos conciencia de la importancia que tiene la Amazonía para la vida de la humanidad y del planeta. Esa es la motivación que nos está haciendo el Papa. Tenemos que sentirnos de una u otra manera en comunión y responsables de la Amazonía.
Finalizado este encuentro se redactó un comunicado final del Encuentro de preparación del Sínodo Especial para la Amazonía: [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]
Fuente: Entrevista y fotos padre Julio Caldeira, Revista Dimensión Misionera
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Lun 10 Ago 2026
Obispos de Colombia llaman a la solidaridad y la esperanza ante el terremoto que deja más de un centenar de víctimas
La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a las comunidades afectadas por el sismo y convoca a los colombianos a responder con generosidad y solidaridad. Desde Manizales, Pereira y Cali, los obispos acompañan a las comunidades y coordinan acciones de apoyo.La Conferencia Episcopal de Colombia manifestó su cercanía y solidaridad con las comunidades afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó.De acuerdo con las cifras oficiales parciales conocidas hasta el momento, el sismo deja 111 personas fallecidas, más de 80 heridas y varias aún desaparecidas; también 1.575 viviendas afectadas; además, de graves daños en infraestructura y edificaciones en diferentes regiones del país.En un mensaje dirigido al pueblo colombiano, la Presidencia de la Conferencia Episcopal manifestó su cercanía con quienes viven las consecuencias de esta emergencia y elevó su oración por quienes han perdido la vida, por las personas desaparecidas, los heridos y las familias damnificadas. Asimismo, encomendó especialmente a los organismos de socorro, autoridades, personal médico, voluntarios, servidores públicos, miembros de la Fuerza Pública y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate y atención.Los obispos subrayaron que una emergencia de esta magnitud no puede ser afrontada de manera individual, sino que exige que Colombia se reconozca como una sola familia y responda al sufrimiento con generosidad, responsabilidad y solidaridad. El mensaje anuncia, además, que la Iglesia comunicará las formas y vías para canalizar la ayuda solidaria.La Iglesia acompaña y se pone al servicio de las comunidadesDesde las regiones golpeadas por el terremoto, los pastores han expresado su cercanía y han llamado a mantener la esperanza, pero también a poner las capacidades de la Iglesia al servicio de las comunidades afectadas.En la Arquidiócesis de Manizales, monseñor José Miguel Gómez señaló que el movimiento telúrico, además de su intensidad y duración, provocó afectaciones en numerosas viviendas, edificios, templos y lugares sagrados. Ante esta situación, el arzobispo expresó su solidaridad y aseguró que la prioridad es acompañar a las personas, los fieles, los sacerdotes y las comunidades que han padecido las consecuencias del sismo.El prelado hizo un llamado especial a permanecer atentos a quienes más sufren y a seguir las orientaciones de las autoridades. “Que ninguna persona se quede sin atención en estos momentos de dificultad”, pidió, al tiempo que invitó a mantener la confianza en Dios y a buscar en Él la fortaleza necesaria para afrontar estos momentos.En la Diócesis de Pereira, una de las zonas que enfrenta importantes afectaciones, monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez dirigió un llamado especial a los sacerdotes, diáconos, seminaristas y religiosas de la Diócesis para que asuman una actitud de fortaleza y esperanza que les permita acompañar a quienes atraviesan momentos de ansiedad y dolor.El obispo les pidió estar disponibles para auxiliar a los hermanos en aquello que esté a su alcance y señaló que, ante las afectaciones sufridas por numerosas edificaciones, la Iglesia buscará coordinarse con las autoridades para poner sus capacidades al servicio de quienes más están sufriendo.En un segundo mensaje, monseñor Cardona explicó que la Iglesia ya había establecido comunicación con las autoridades gubernamentales de Pereira con el propósito de trabajar “como un solo equipo al servicio de los hermanos que más están sufriendo”. También agradeció las expresiones de solidaridad y oración que han llegado a las comunidades de Pereira, Risaralda y municipios vecinos, y pidió a todos sostener la esperanza.En la Arquidiócesis de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez informó sobre los daños registrados en varios templos emblemáticos de la ciudad, entre ellos la Catedral de San Pedro Apóstol, las iglesias de La Merced, San Francisco y Santa Rosa de Lima.Aunque señaló que, al momento de su mensaje, no se reportaban víctimas humanas en la ciudad, destacó las afectaciones en viviendas, oficinas y edificaciones, y convocó a los caleños a “unirnos, caminar juntos y trabajar juntos” para superar este momento de dolor.El Arzobispo también reconoció la labor de voluntarios, párrocos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas que acompañan a las comunidades, así como de los benefactores y de quienes han comenzado a disponer recursos para contribuir a la reconstrucción de las obras afectadas.La solidaridad también se moviliza desde los bancos de alimentosLa respuesta de la Iglesia y de sus organizaciones sociales también se extiende a la atención de las necesidades básicas de las familias damnificadas.El Banco de Alimentos de Buenaventura resultó afectado por la emergencia y se encuentra en evaluación. Ante esta situación, fue habilitado un punto de acopio alterno en la avenida Simón Bolívar, dentro del Colegio Seminario Bagno Regio, con el propósito de garantizar la distribución de alimentos a personas ubicadas en albergues, centros de salud y hospitales, así como a familias y comunidades cercanas a las zonas afectadas.También el Banco de Alimentos de Pereira sufrió graves afectaciones en su estructura, en medio de la emergencia que golpeó al departamento.En Bogotá, el Banco de Alimentos puso en marcha una campaña extraordinaria de asistencia humanitaria para movilizar recursos y ayudas hacia las familias afectadas. La iniciativa busca facilitar la adquisición, acopio y distribución de alimentos, agua potable y elementos de primera necesidad en los municipios más afectados.A esta misión humanitaria y pastoral se suma la activación de la red de bancos de alimentos de otras ciudades, que trabaja en la movilización de productos esenciales para las poblaciones damnificadas.Por su parte, el Secretariado de Pastoral Social - Cáritas Colombiana activó también su Servicio Nacional de Emergencias para recaudar fondos que permitan ayudar directamente a las jurisdicciones y comunidades que resultaron mayormente afectadas por esta tragedia.Una Iglesia que acompaña, sirve y sostiene la esperanzaLos daños provocados por el terremoto también alcanzaron numerosos templos y edificaciones eclesiales en diferentes jurisdicciones del país. Sin embargo, desde las distintas Iglesias particulares, la prioridad expresada por los obispos es el acompañamiento de las personas y la respuesta a las necesidades más urgentes.En su mensaje al pueblo colombiano, la Conferencia Episcopal puso al país bajo la protección maternal de la Virgen María y pidió que ella acompañe a las comunidades afectadas y enseñe a los colombianos a permanecer unidos, cuidarse mutuamente y sostener la esperanza aun en medio de la adversidad.Este llamado encuentra también eco en el mensaje de los obispos de Bogotá, quienes invitaron al pueblo de Dios a hacer de este momento una oportunidad para renovar la fraternidad, la corresponsabilidad y la cultura del cuidado recíproco. Ante el sufrimiento, señalaron, es necesario tender la mano, cooperar con quienes están en las zonas más afectadas y trabajar por quienes perdieron a sus seres queridos, sus viviendas o sus medios de trabajo.El mensaje de la Conferencia Episcopal concluye con una expresión que resume esta disposición de la Iglesia ante la emergencia: “A todos los afectados, nuestra oración, nuestra cercanía y nuestra solidaridad.”
Lun 3 Ago 2026
“Santificado sea tu nombre”: Mons. Luis Fernando Pérez fue ordenado Obispo Auxiliar de Cali
La Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de Medellín acogió, este sábado 1 de agosto, la solemne celebración eucarística en la que monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo recibió la plenitud del sacramento del Orden y fue ordenado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, y concelebrada por 22 obispos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país. En representación de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia participaron monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente. También estuvieron presentes monseñor In Je Hwang, secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles de las arquidiócesis de Medellín y Cali.Una celebración que expresa la comunión de la IglesiaAl comenzar la celebración, monseñor Ricardo Tobón agradeció la presencia de los obispos, destacando que su participación manifestaba “la comunión sacramental que nos une como sucesores de los apóstoles” y la acogida al nuevo obispo dentro del Colegio Apostólico.Dirigió también un saludo especial a monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo, a su madre, doña Ofelia, a sus hermanos y familiares, recordando que la vocación episcopal hunde sus raíces en la vida de una familia cristiana y constituye una gracia que se edifica sobre la gracia del matrimonio y del hogar.El arzobispo expresó además su cercanía con la Arquidiócesis de Cali y afirmó que el nuevo obispo auxiliar llega como un verdadero don de Dios para colaborar en la misión evangelizadora de esa Iglesia particular.“Lo esencial que se pide al pastor es amar y dar la vida”En la homilía, monseñor Ricardo Tobón explicó que las lecturas proclamadas presentaban el sentido profundo del ministerio episcopal.Al reflexionar sobre el Evangelio del Buen Pastor, recordó que la primera tarea del obispo no consiste en multiplicar actividades, sino en amar al pueblo que le ha sido confiado.“Lo esencial que se pide al pastor es amar y dar la vida. (…) El pastor no siempre logrará ser perfecto, nunca será capaz de dar solución a todos los problemas, pero lo que se le pide es que ame su grey y que, renunciando a sí mismo, dé la vida por los que le han sido confiados”.Añadió que ese amor es el que hace posible construir comunión, corresponsabilidad y esperanza en medio de una sociedad marcada por la violencia, la incertidumbre y el miedo al futuro.El episcopado: una misión recibida para servirDurante su reflexión, el arzobispo de Medellín recordó que la ordenación episcopal constituye una extraordinaria efusión del Espíritu Santo que configura al elegido con Cristo y lo incorpora plenamente al ministerio apostólico.Subrayó que esta elección no es un privilegio personal, sino un envío al servicio del Pueblo de Dios.“El obispo es un servidor. No existe para sí mismo, sino para los demás”, afirmó, señalando que su misión consiste en anunciar la Palabra de Dios, conducir al pueblo por los caminos del Evangelio y acompañar a las familias, a los jóvenes, a los pobres y a quienes sufren.También explicó el profundo significado de los principales signos del rito de ordenación episcopal: la imposición de las manos, la oración consecratoria, el Evangelio abierto sobre la cabeza del elegido, la unción con el santo crisma, la entrega del anillo, la mitra y el báculo, signos que expresan la configuración del obispo con Cristo, Buen Pastor, y su misión de enseñar, santificar y guiar al Pueblo de Dios.“Santificado sea tu nombre”En sus primeras palabras como obispo, monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo expresó su gratitud al Papa León XIV por la confianza depositada en él al llamarlo al ministerio episcopal.Agradeció igualmente a monseñor Ricardo Tobón Restrepo por el acompañamiento recibido durante su ministerio sacerdotal; a su madre, doña Ofelia; a sus hermanos y familiares; a las comunidades parroquiales donde sirvió; a los seminarios en los que desempeñó la misión de formador y a las diversas comunidades eclesiales que marcaron su camino vocacional.Dirigió también un saludo especial a monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali; a monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez, obispo auxiliar de esa arquidiócesis; a los sacerdotes del presbiterio caleño y a todos quienes lo acompañaron en esta nueva etapa de su ministerio.Al explicar el significado de su lema episcopal, “Santificado sea tu nombre”, afirmó:“Consciente de que Cristo buscó en todo momento cumplir la voluntad del Padre, le pido fervientemente al Señor que, mediante mi servicio episcopal, continúe santificando a su pueblo y que yo pueda corresponder a esta misión, glorificando su santo nombre y buscando mi propia santificación”.Finalmente, encomendó su ministerio episcopal a la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles; de San José, de Santa Laura Montoya y del beato Mariano de Jesús Euse Hoyos.El Episcopado colombiano dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue compartido el mensaje de felicitación de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, firmado por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal de monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo y destacaron que su lema, “Santificado sea tu nombre”, refleja el deseo de que Dios sea reconocido, amado y glorificado mediante un ministerio caracterizado por el anuncio valiente del Evangelio, la cercanía con el Pueblo de Dios y el testimonio de la misericordia de Jesucristo.La Presidencia de la Conferencia Episcopal aseguró su oración para que el nuevo obispo ejerza su servicio con sabiduría, humildad, cercanía y amor, siendo signo de unidad, esperanza y paz para la Iglesia y para la sociedad.
Mié 29 Jul 2026
En el aniversario 501 de Santa Marta nació LUX, una iniciativa de la Diócesis para consagrar la ciudad al Señor
En el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, la Iglesia particular celebró la primera edición de LUX 2026, una iniciativa que integra peregrinación, oración y música sacra para renovar el compromiso espiritual de la ciudad y promover una cultura del encuentro, la reconciliación y la esperanza.La Diócesis de Santa Marta dio inicio a una nueva tradición que buscará acompañar, cada año, la conmemoración del aniversario de la ciudad más antigua de Colombia con un gesto de fe, oración y comunión. Se trata de LUX – Noche de Consagración de Santa Marta, una iniciativa pastoral que, en su primera edición, reunió a centenares de fieles en una Peregrinación de la Luz, una solemne oración de consagración de la ciudad y diversas expresiones de música sacra.La propuesta, desarrollada en el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, nació con el propósito de fortalecer la fe de los samarios, preservar el legado religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de evangelización —en el territorio donde surgió la primera jurisdicción eclesiástica del actual territorio colombiano— y renovar el compromiso de todos con la construcción de una sociedad más fraterna, solidaria y esperanzadora.Una ciudad puesta bajo la luz de CristoPortando cirios encendidos y las banderas de Santa Marta, el pasado 25 de julio, los participantes recorrieron las calles del Centro Histórico hasta llegar a la Catedral Basílica Menor, donde el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, presidió una oración de acción de gracias por la historia de la ciudad y consagró su presente y su futuro al Señor, encomendándolos bajo la protección de Santa Marta de Betania, patrona de esta Iglesia particular.Durante la celebración, el prelado elevó una plegaria por quienes tienen la responsabilidad de gobernar y servir al bien común, para que sus decisiones estén inspiradas por la justicia, la verdad, la transparencia y el espíritu de servicio. También oró por las familias, los niños, los jóvenes, los adultos mayores, los enfermos, quienes padecen la pobreza o la violencia y por todos los hombres y mujeres que, desde distintos ámbitos, contribuyen diariamente al desarrollo de la ciudad.Asimismo, pidió que Santa Marta continúe avanzando como un territorio donde florezcan la reconciliación, la solidaridad, la justicia y la paz, e invitó a la Iglesia, las autoridades civiles, las instituciones, el sector privado y la ciudadanía a trabajar unidos por el bien común.Al concluir la oración, monseñor Bacci expresó el deseo de que "nunca falte entre nosotros la fe, que fortalece el corazón; la evangelización, que transforma la vida; y la cultura, que nos ayuda a reconocer la riqueza de nuestra historia y de nuestra identidad", una síntesis del espíritu que anima esta nueva iniciativa diocesana.Bajo el lema "Caminen como hijos de la luz" (Efesios 5, 8), LUX dejó un mensaje claro: el futuro de Santa Marta requiere del compromiso de todos, iluminados por Cristo y dispuestos a construir una ciudad más justa, reconciliada y esperanzadora.La belleza como camino de evangelizaciónLa primera edición de LUX también estuvo marcada por la música sacra como expresión privilegiada de la fe y de la tradición litúrgica de la Iglesia.La jornada concluyó con una presentación de la Coral Diocesana Laudate Dominum, dirigida por el presbítero Jorge Garzón, delegado diocesano de la Pastoral del Canto Litúrgico. Cada una de las obras interpretadas estuvo acompañada por una explicación catequética sobre su significado y el momento de la celebración eucarística al que pertenece, permitiendo que los asistentes profundizaran en la riqueza espiritual y litúrgica de este patrimonio musical.Como parte de esta misma apuesta pastoral, la Catedral Basílica Menor acogió también este 27 de julio un concierto de música sacra interpretado por la Orquesta Filarmónica de Cajamag, iniciativa que reunió a la comunidad alrededor de la espiritualidad, el arte y el patrimonio cultural de Santa Marta.Una invitación a construir ciudad desde la armoníaAl finalizar el concierto, monseñor José Mario Bacci reflexionó sobre el significado de las palabras sinfonía y armonía, para invitar a los asistentes a reconocer que la diversidad, cuando se pone al servicio del bien común, puede convertirse en fuente de unidad y esperanza."No fue un sólo instrumento, sino muchas sonoridades al tiempo las que crearon una melodía agradable a los oídos. Eso significa sinfonía: sonar con el otro, no sobre el otro", expresó.A partir de esta reflexión, animó a superar las divisiones y a trabajar conjuntamente para afrontar desafíos como la pobreza, el estancamiento y la corrupción, convencido de que la construcción de una mejor ciudad requiere el compromiso de todos.El obispo recordó además una conocida enseñanza de san Juan Pablo II: "La fe que no se hace cultura es una fe insuficientemente vivida, poco pensada y no plenamente asumida", destacando que el anuncio del Evangelio también transforma las expresiones culturales cuando ilumina la vida de las personas y de los pueblos.En este sentido, explicó que la Diócesis de Santa Marta continuará promoviendo iniciativas que favorezcan el encuentro entre la fe y la cultura, impulsando una auténtica cultura del encuentro, del servicio, la fraternidad y la paz.Una iniciativa con vocación de permanenciaCon el nacimiento de LUX, la Diócesis de Santa Marta busca consolidar una celebración anual que fortalezca la identidad espiritual de la ciudad y contribuya a preservar el patrimonio religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de presencia de la Iglesia en este territorio.Más que una programación conmemorativa, esta iniciativa se proyecta como un espacio permanente de oración por Santa Marta, de encuentro entre las familias, de fortalecimiento de la fe y de renovación del compromiso ciudadano con el bien común.Así, en el contexto de los 501 años de la ciudad y del camino hacia el quinto centenario de la diócesis más antigua de Colombia, LUX se perfila como una expresión pastoral que une evangelización, memoria histórica, cultura y esperanza, invitando a las nuevas generaciones a mantener vivo el legado espiritual que ha acompañado el desarrollo de Santa Marta desde sus orígenes.
Mar 28 Jul 2026
"Quiero ser un obispo que cuide la esperanza del pueblo": Mons. Arnulfo Moreno Quiñonez tras ser ordenado Obispo Auxiliar de Cali
La Catedral Metropolitana de San Pedro Apóstol de Cali fue escenario, este sábado 25 de julio, de la solemne celebración eucarística en la que monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez fue ordenado como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, y contó con la participación de monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Alfonso García López, obispo del Vicariato Apostólico de Guapi; el secretario encargado de la Nunciatura Apostólica en Colombia; los obispos de la Provincia Eclesiástica de Cali y de otras jurisdicciones del país; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles. También asistieron autoridades civiles, entre ellas, el alcalde de Santiago de Cali, Alejandro Eder.La celebración coincidió con la solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de la capital vallecaucana, una fecha que el arzobispo de Cali calificó como especialmente significativa para acoger el ministerio del nuevo obispo.Un don para la Iglesia de Cali y para la Iglesia UniversalAl iniciar su homilía, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez expresó la alegría de la Arquidiócesis por el nombramiento de dos nuevos obispos auxiliares realizado por el Papa León XIV: monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez y el padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, cuya ordenación episcopal tendrá lugar el próximo 1 de agosto.El Arzobispo agradeció al Santo Padre por estos nombramientos y destacó la generosa respuesta de ambos sacerdotes al llamado recibido para servir a la Iglesia."Los obispos no hacen carrera; son llamados por Dios"Durante su reflexión, monseñor Luis Fernando recordó que el ministerio episcopal nace de la elección del Espíritu Santo y no de una aspiración personal.Apoyado en el decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II, explicó que los obispos, como sucesores de los apóstoles, están llamados a perpetuar la misión de Cristo, Buen Pastor, mediante el anuncio fiel del Evangelio y el servicio al Pueblo de Dios.Al referirse a la historia vocacional de monseñor Arnulfo, evocó sus raíces en el Vicariato Apostólico de Guapi y destacó que Dios llama desde las periferias de la Iglesia para confiar grandes responsabilidades pastorales."El Señor llama a quien quiere", afirmó monseñor Rodríguez, al recordar que el nuevo obispo proviene de una tierra marcada por profundas riquezas humanas y culturales, pero también por desafíos como la pobreza, el abandono y la violencia.Un pastor llamado a fortalecer la esperanzaEn su homilía, el arzobispo de Cali invitó al nuevo obispo a ejercer un ministerio caracterizado por la cercanía, la fidelidad al Evangelio y el servicio.También advirtió sobre los desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad y recordó la necesidad de custodiar siempre la dignidad de la persona humana, promover la paz, la solidaridad, el cuidado de la creación y la fraternidad, principios esenciales de la doctrina social de la Iglesia.Al explicar el lema episcopal elegido por monseñor Arnulfo —"¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68)— señaló que estas palabras resumen la misión del obispo: conducir al pueblo hacia Cristo y salir al encuentro de quienes esperan una palabra de esperanza.El Episcopado colombiano le dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue leída la carta enviada por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, integrada por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal y dieron la bienvenida a monseñor Arnulfo Moreno al Colegio Apostólico que peregrina en Colombia.Asimismo, destacaron que su lema episcopal será inspiración permanente para anunciar el Evangelio con valentía, acompañar al Pueblo de Dios con cercanía y esperanza, y testimoniar la misericordia de Cristo en medio de los desafíos actuales.La Presidencia de la Conferencia Episcopal encomendó además su ministerio a la protección de la Santísima Virgen María y de San José, pidiendo al Señor que le conceda sabiduría para discernir, fortaleza para servir y un corazón de pastor capaz de reflejar la ternura de Cristo."Quiero ser el obispo que cuide la esperanza del pueblo"En sus primeras palabras como obispo, monseñor Arnulfo Moreno expresó su gratitud a Dios, al Papa León XIV, a los obispos presentes, a sus formadores, a los sacerdotes, religiosos, seminaristas, familiares y a las comunidades del Vicariato Apostólico de Guapi y de la Arquidiócesis de Cali que han acompañado su camino vocacional.Al profundizar en el significado de su lema episcopal, afirmó que las palabras de san Pedro expresan la certeza de que únicamente Jesucristo ofrece la respuesta definitiva a las búsquedas del ser humano, especialmente en un contexto marcado por la violencia, el miedo, la polarización y la incertidumbre.Inspirado en una conocida expresión del Papa Francisco, manifestó el estilo pastoral con el que desea ejercer su ministerio:"Quiero ser el obispo que camine delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo; en medio, con cercanía sencilla y misericordiosa; y detrás, para acompañar a quienes más lo necesitan."Finalmente, encomendó su ministerio a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, patrona tanto de la Arquidiócesis de Cali como del Vicariato Apostólico de Guapi, así como al apóstol Santiago, patrono de la capital vallecaucana.Cali se prepara para recibir a su segundo obispo auxiliarDurante la celebración también se elevó una acción de gracias por la próxima ordenación episcopal del padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, nombrado igualmente por el Papa León XIV como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali. Tendrá lugar el próximo sábado 1 de agosto en Medellín, con lo que se completará el servicio de los dos nuevos obispos auxiliares llamados a fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia que peregrina en Cali.