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Cercanía, creatividad y coraje en su misión: Llamados del Papa Francisco a los obispos colombianos
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Este viernes 24 de marzo, sobre el medio día romano, tras finalizar su esperado encuentro con el Papa Francisco que se desarrolló durante dos horas, los arzobispos de las provincias eclesiásticas de Bogotá, Florencia, Ibagué, Nueva Pamplona, Tunja y Villavicencio, junto a monseñor Nelson Jair Cardona, obispo de la Diócesis de San José del Guaviare, ofrecieron una rueda de prensa para dar a conocer detalles de lo vivido durante los cinco días de su Visita Ad Limina Aspostolorum, del diálogo con el Santo Padre y de lo que significa esta experiencia para el impulso de la vida pastoral en Colombia.
Al iniciar este pronunciamiento, realizado desde la Sala Marconi del Palacio Pío XII en la Ciudad del Vaticano, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), destacó que se trató de una significativa experiencia de fraternidad y encuentro, propicia para fortalecer las relaciones no solo humanas sino también apostólicas entre los 38 obispos que viajaron en este primer grupo.
Para monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia, esta es su primera Visita Ad Limina, pues fue ordenado obispo en el año 2013 y la última vez que los prelados colombianos habían vivido esta experiencia fue en 2012 cuando se encontraron con el papa Benedicto XVI. En medio de lo significativos que fueron estos días para él, quiso resumirlos destacando diez palabras clave: Cercanía, amabilidad, fraternidad, acogida, apostolicidad, Amazonia, creatividad, sinodalidad, coraje y gratitud.
Refiriéndose a la gracia de poder celebrar la Sagrada Eucaristía en comunión cada día en una basílica romana diferente, monseñor Orlando Roa Barbosa, arzobispo de Ibagué dijo que en ellas se habían puesto las intenciones que llevaban de cada una de sus jurisdicciones y les permitió experimentar una cercanía especial con Dios, con el Papa y con la Iglesia Universal.
Algunos de los principales desafíos que dejan sus reuniones en los dicasterios
Sobre la visita a los once dicasterios y los demás organismos de la Curia Romana, los obispos han destacado en su pronunciamiento la amplia disposición de escucha que encontraron allí por parte de los prefectos y de sus equipos de trabajo. Afirmaron que recibieron luces, motivaciones y esperanzas para continuar el camino evangelizador y sinodal en Colombia.
Según lo han indicado los prelados, uno de los temas que surgió constantemente en sus reuniones al interior de los organismos romanos y durante el encuentro con el Papa fue el de la Amazonia. Sobre ello, monseñor Omar de Jesús dijo que se había destacado la importancia de la Conferencia Eclesial de la Amazonia (CEAMA) y que se habló, incluso, de la posibilidad de la adecuación de un rito amazónico con las comunidades indígenas que habitan estos territorios. Y aunque fue claro en afirmar que este paso requiere aún investigación, agregó: “Muy interesante porque los obispos que trabajamos en esas zonas podemos contarles de la variedad cultural y la riqueza que tenemos con todos estos pueblos ancestrales, por ejemplo, con las lenguas y con la espiritualidad".
Por otra parte, de acuerdo con monseñor Nelson Jair Cardona, en cuanto al tema de la evangelización, han podido reconocer durante esta Visita Ad Limina el reto inmenso de entrar de un mundo cada vez más digital, una evangelización tiene que hacer presencia no solo en los medios sino también a través de la cual la Iglesia asuma los nuevos lenguajes y maneras de llegar a los fieles. Agregó: “El reto que hemos encontrado es que para eso necesitamos involucrar a la juventud que es la que conoce este nuevo modo de comunicarse más que nosotros”.
El prelado también ha narrado con gran satisfacción cómo ha constatado que en la Curia Romana la fuerza, el protagonismo y la corresponsabilidad del laicado es una realidad y esto se convierte en uno de los principales retos para la aplicación en su jurisdicción eclesiástica. Al respecto ha puntualizado que este tema “superó el nivel del discurso en el Vaticano; en verdad lo han vivido”, pues fue de gran alegría para él encontrar allí los tres estados de vida (sacerdotes, religiosos y laicos) trabajando en igualdad de condiciones y enriqueciendo la Iglesia.
Sobre los procesos pendientes de causas de los santos colombianos, monseñor Luis José Rueda ha dicho que pudieron constatar la amplia lista de hombres y mujeres del pueblo de Dios, especialmente sacerdotes, religiosas y religiosos que están en proceso de beatificación. Destacó, de manera especial, la de monseñor Pedro Ismael Perdomo, quien fue arzobispo de Bogotá y primado de Colombia entre 1928 y 1950. Dijo que es una causa está bastante adelantada y que esperan llegue a la beatificación, “que se consolide científicamente el milagro”.
Dentro de los casos, el prelado también destacó el de Toribio Maya, el único laico presente en la larga lista, oriundo de Popayán (Cauca). Sobre él afirmó: “Alimentó su vida con la Eucaristía, con la palabra de Dios, con el amor a la Virgen María y eso lo llevó a servir especialmente a los enfermos y concretamente a los enfermos de lepra a mediados del siglo XX. Esa era una situación que pocos querían asumir por los riesgos de contagio y, sin embargo, sin ser un religioso, sin ser un sacerdote, se dedicó al servicio de los más abandonados en ese momento”.
Temas abordados y principales llamados durante el encuentro con el Santo Padre
Destacando que se trató de un diálogo muy natural, en el que el Papa fue haciendo aportes a medida que ellos iban planteando sus inquietudes, los prelados indicaron que entre sus principales insistencias estuvo la necesidad de mantener la cercanía reconociéndose siempre como miembros e hijos del santo pueblo de Dios, así como un coraje creativo especial para fortalecer su trabajo.
De acuerdo con monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja, el Santo Padre ha sido específico en la necesidad de erradicar por completo el clericalismo en la Iglesia para convertirse en verdaderos ministros. A propósito de este tema, monseñor Luis José Rueda también ha dicho también que están llamados a hacer una transición de una Iglesia de conservación a una Iglesia netamente misionera, evangelizadora y con todo el pueblo de Dios. “Eso significa que nosotros, los ministros actuales de la Iglesia y los ministros que se están formando, deben encajar, meter en su corazón la semilla del reino de Dios y del pueblo de Dios para evitar esas asimetrías donde el laico pasa segundo lugar”, agregó el presidente de la CEC.
Los prelados han dicho también que el Pontífice los invitó a no desfallecer en la construcción de la paz en Colombia. Según lo ha indicado monseñor Jorge Alberto Ossa, arzobispo de Nueva Pamplona, el Santo Padre les ha dicho que deben tener mucha paciencia en este sentido reconociendo que los procesos de paz toman tiempo y retos, por lo que les ha pedido continuar “aclimatando la paz”, rodeando las buenas acciones que se realicen en ese sentido y conservando la “libertad para hacer críticas cuando las cosas no se hacen bien”.
Según lo han expresado los obispos, otro de los retos centrales que dejó este encuentro fue el de la formación. Al respecto, monseñor Orlado Roa dijo: “Nosotros estamos llamados a fortalecer la formación permanente en los sacerdotes y a consolidar la formación inicial que se imparte los seminarios”. Hacer esto, según lo ha referido, permite seguir luchando desde el nivel de la prevención contra realidades lamentables que se han presentado, como la de los abusos en entornos eclesiales.
El fortalecimiento de la pastoral penitenciaria fue otro de los llamados del Papa Francisco a los prelados colombianos. Han dicho que, ante la realidad de hacinamiento que existe en muchos establecimientos penitenciarios y carcelarios no solo del país sino del mundo entero, así como otras dificultades que enfrenta esta población privada de la libertad, para el Pontífice es fundamental seguir acompañando de manera decida esta misión.
Aunque no hubo oportunidad de profundizar al respecto con el Santo Padre, la preocupación por otros aspectos del contexto nacional colombiano como el narcotráfico y la corrupción, también surgió en el diálogo.
La segunda fase de la Visita Ad Limina 2023 será en abril
De esta manera se dio por cumplida la primera etapa la Visita Ad Limina de los obispos colombianos. El segundo grupo, en el que se encuentran los prelados de las provincias de Barranquilla, Cali, Cartagena, Manizales, Medellín, Santa Fe de Antioquia y Popayán, la desarrollará del 17 al 22 de abril.
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Rueda de prensa:
La familia, camino de reconciliación y constructora de paz
Mié 24 Jun 2026
Vengan a mí que yo los aliviaré
Mar 16 Jun 2026
Jue 18 Jun 2026
En Colombia ya peregrina una reliquia de San Francisco enviada desde Italia; la Diócesis de Santa Marta fue la primera en recibirla
La primera diócesis fundada en Colombia, Santa Marta, fue escogida para abrir el recorrido nacional de una reliquia de primer grado del santo de Asís enviada desde Italia. La iniciativa, promovida por la Orden de Frailes Menores en el marco del Jubileo Franciscano, busca llevar a distintas regiones de Colombia un mensaje de paz, reconciliación, cuidado de la creación y renovación espiritual.La peregrinación es protagonizada por un fragmento óseo de San Francisco de Asís, considerado una reliquia de primer grado. Se trata de un signo de profundo valor espiritual para la Iglesia, pues custodia la memoria viva de quien, hace ocho siglos, decidió seguir a Cristo con radicalidad evangélica, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la historia del cristianismo.Una jornada de fe que reunió a la Iglesia en Santa MartaCientos de fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas participaron en esta jornada que comenzó con actos de veneración en la Catedral Basílica de Santa Marta.Posteriormente, una procesión recorrió las calles del centro histórico de la ciudad, encabezada por sacerdotes diocesanos y miembros de la Orden de Frailes Menores, acompañando el traslado de las reliquias hasta la parroquia San Francisco de Asís, donde se celebró una solemne Eucaristía presidida por el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios.Los participantes tuvieron, además, la oportunidad de recibir la indulgencia plenaria concedida en el marco de este Jubileo Franciscano.Santa Marta: una historia franciscana que vuelve a encontrarse con sus raícesLa elección de Santa Marta como punto de partida de esta peregrinación nacional tiene un profundo significado histórico y espiritual. Fue desde este territorio donde los frailes franciscanos comenzaron, hacia mediados del siglo XVI, una intensa labor evangelizadora que marcaría los orígenes de la Iglesia en Colombia.Durante la Eucaristía, monseñor José Mario recordó que la historia de la evangelización de Santa Marta está estrechamente ligada a la presencia de los hijos de San Francisco y destacó que esta herencia sigue viva en la identidad de la Iglesia local.“Santa Marta es franciscana desde su origen”, afirmó el prelado, al recordar la contribución que esta familia religiosa ha realizado durante siglos a la vida espiritual de la región mediante su predicación, cercanía a los pobres, vida fraterna y testimonio evangélico.Incluso, definió la llegada de las reliquias como un acontecimiento profundamente simbólico. “De algún modo, la llegada de estas reliquias constituye un regreso a casa”, expresó, al señalar que el legado espiritual de San Francisco no pertenece únicamente a la Orden Franciscana, sino que constituye un don para toda la Iglesia.La visita adquiere, además, una relevancia especial en el camino que recorre la diócesis hacia la celebración de los 500 años de su creación, prevista para el año 2033.San Francisco y la renovación que nace del EvangelioUno de los mensajes centrales de la celebración estuvo relacionado con la actualidad del testimonio de San Francisco para la Iglesia de hoy.Durante su homilía, monseñor Bacci invitó a contemplar al santo de Asís más allá de las imágenes que suelen asociarlo exclusivamente con la pobreza o el cuidado de la creación. Recordó que el núcleo de su experiencia espiritual fue su profunda configuración con Cristo y su decisión de dejar que el Evangelio transformara completamente su vida.“La grandeza de Francisco no consistió en criticar la Iglesia de su tiempo, sino en amarla. No pretendió reformarla desde fuera. Más bien, permitió primero que Cristo reformara su corazón”, afirmó.El obispo explicó que esa enseñanza conserva plena actualidad para los cristianos de hoy, pues las transformaciones verdaderamente fecundas nacen de la conversión personal y de una adhesión cada vez más profunda al Evangelio.“La historia demuestra que las reformas verdaderamente fecundas nunca comienzan con estructuras o estrategias. Comienzan con los santos. La Iglesia se renueva cuando hombres y mujeres vuelven a poner a Cristo en el centro de su vida”, señaló.A partir del ejemplo de San Francisco, también destacó el valor de la pobreza evangélica entendida no como miseria, sino como disponibilidad total ante Dios. Una actitud que permite descubrir la fraternidad universal, reconocerse hermano entre hermanos y asumir una relación de cuidado y responsabilidad con los demás y con la creación.Para el prelado, esta espiritualidad representa una inspiración para la Iglesia samaria en el camino hacia sus cinco siglos de historia. “También nosotros queremos para esta Iglesia, en camino hacia la celebración de sus 500 años, una transformación misionera que no es apenas de planes ni de proyectos, sino de testimonio renovado y creíble de Jesucristo y su Evangelio”, afirmó.Un mensaje vigente para ColombiaLa familia franciscana ha querido que esta peregrinación sea también una oportunidad para compartir con el país los valores que inspiraron la vida del santo de Asís: la fraternidad, la reconciliación, la paz, la sencillez y el cuidado de la casa común.En un contexto marcado por múltiples desafíos sociales, la figura de San Francisco vuelve a presentarse como un referente capaz de inspirar caminos de encuentro y convivencia.“Necesitamos renovar la esperanza y la fraternidad, sembrar la paz y la reconciliación, esos sentimientos que nos llevan a reconocernos como hermanos”, expresó fray Jorge Torregroza, secretario provincial de la Orden de Frailes Menores.Por su parte, fray Luis Alberto Toro, vicario provincial de OFM, afirmó que el santo de Asís continúa invitando a los creyentes a convertirse en “instrumentos de paz y de bien”, especialmente en tiempos que reclaman reconciliación y unidad.Una semilla de vida eterna para ColombiaBajo el lema “Francisco de Asís: una semilla de vida eterna”, la reliquia recorrerá durante los próximos meses diversas regiones del país como Barranquilla, Cartagena, Medellín, Pereira, Cali, Villavicencio, Bogotá y Bucaramanga. Visitará parroquias, comunidades religiosas y lugares significativos de la presencia franciscana en Colombia.La peregrinación se extenderá hasta enero de 2027 y constituye uno de los principales acontecimientos conmemorativos del Jubileo Franciscano en el país.Vea el informe audiovisual a continuación:
Mié 17 Jun 2026
Obispos colombianos se reúnen con el Papa León XIV y envían mensaje de esperanza y unidad al país antes de las elecciones
Tras sostener una audiencia con el Papa León XIV en el Vaticano, los integrantes de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia dirigen un mensaje al pueblo colombiano en el que invitan a vivir con esperanza, responsabilidad y serenidad la jornada electoral del próximo 21 de junio, y a seguir construyendo caminos de reconciliación, fraternidad y concordia.Durante el encuentro, el Santo Padre recibió a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente; y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general. Los obispos le transmitieron el saludo y el afecto del pueblo colombiano, mientras que el Pontífice reiteró su amor y preocupación por Colombia, animando a la Iglesia y a la sociedad a perseverar en la búsqueda de la paz, la unidad y la reconciliación.En el mensaje difundido desde la Ciudad del Vaticano, los prelados afirman que, en vísperas de los comicios presidenciales, Colombia está llamada a confiar en sí misma, a reconocer el valor y la dignidad de cada persona y a manifestar la bondad de la que es capaz como nación.“Más allá de los problemas que nos afectan y de las diferencias que nos distinguen, es posible construir juntos el país que anhelamos”, expresan los obispos, invitando a fortalecer aquello que une a los colombianos por encima de las divisiones.Un clamor que no esperaLos integrantes de la Presidencia del Episcopado colombiano acogen también el clamor que, según señalaron, resuena en todos los rincones de la geografía nacional: “No más injusticias, no más violencias, no más odios, no más muertes”.A partir de este llamado, reiteran que el país tiene la capacidad de trabajar unido por el bien común y de seguir construyendo una nación reconciliada, fraterna y en paz, que pueda ser habitada y disfrutada por las actuales y futuras generaciones.Invitación a la oración y al discernimientoLos obispos renuevan, además, la invitación a participar en la jornada nacional de oración convocada para este viernes 19 de junio, que contempla dos momentos: la Vigilia de Oración por Colombia en parroquias, comunidades eclesiales y diócesis del país, y la oración en familia con el encendido de una luz en los hogares.Según expresan en su mensaje, esta jornada busca “serenar los espíritus” y favorecer el buen juicio de los ciudadanos para elegir “con responsabilidad, libertad y conciencia” a quien tendrá la misión de conducir los destinos del país durante los próximos cuatro años.En ese mismo sentido, exhortan a todos los colombianos a acudir a las urnas con “alegría, esperanza y serenidad”, así como a acoger con madurez y confianza los resultados que arroje el proceso electoral, reconociendo y validando la seriedad y consistencia de las instituciones democráticas del país.Al concluir su mensaje, los obispos encomendaron el país a la bendición de Dios con las palabras del salmista: “¡Que el Señor bendiga a su Pueblo con la Paz!” (Sal 28,11).Una misión de comunión y trabajo con la Santa SedeLa audiencia con el papa León XIV hace parte de una agenda de trabajo que la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia desarrolla esta semana en Roma con diversos organismos de la Curia Romana.El martes 16 de junio los obispos sostuvieron un encuentro en el Dicasterio para la Evangelización. Este miércoles, además de la audiencia con el Santo Padre, visitaron el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.La agenda continuará hasta el viernes 19 de junio con encuentros en la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Secretaría de Estado.Estos espacios permiten compartir con la Santa Sede los desafíos, esperanzas y realidades que vive la Iglesia en Colombia, así como recibir orientaciones que fortalezcan la misión evangelizadora y el servicio pastoral en favor de la reconciliación, la dignidad humana, la construcción de la paz y el desarrollo integral de las comunidades.A continuación, la lectura del mesaje por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Mar 16 Jun 2026
La Iglesia en Colombia se une a la misión evangelizadora y caritativa del Papa León XIV con la Colecta del Óbolo de San Pedro 2026
La Iglesia en Colombia celebrará el domingo 28 de junio la Colecta del Óbolo de San Pedro 2026, una jornada de comunión y solidaridad que invita a los fieles a unirse al ministerio del Santo Padre mediante la oración y el aporte voluntario para apoyar su misión al servicio de la Iglesia universal y de quienes más necesitan ayuda.Promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) bajo el lema “Unidos al Papa, sembramos esperanza en el mundo”, esta iniciativa se llevará a cabo en las parroquias y comunidades eclesiales del país, en el marco de la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, celebración estrechamente vinculada a esta tradición de la Iglesia.La colecta constituye una expresión concreta de comunión con el Sucesor de Pedro y de corresponsabilidad con la misión evangelizadora de la Iglesia. A través de ella, los fieles contribuyen al sostenimiento de las acciones pastorales, educativas, humanitarias y de promoción humana que el Santo Padre impulsa en distintos lugares del mundo, así como a la atención de personas, familias y comunidades afectadas por situaciones de pobreza, conflictos armados, desastres naturales y otras emergencias.Una ofrenda sencilla con un profundo significado eclesial y humanoEl Óbolo de San Pedro es una contribución voluntaria que, independientemente de su cuantía, posee un alto valor espiritual y simbólico. Representa el sentido de pertenencia a la Iglesia, la cercanía con el Papa y el compromiso de los bautizados con la misión evangelizadora y caritativa que la Iglesia desarrolla en los cinco continentes.La práctica tiene sus raíces en las primeras comunidades cristianas. Las Sagradas Escrituras testimonian cómo los creyentes compartían sus bienes para sostener la misión apostólica y ayudar a quienes atravesaban dificultades. A lo largo de los siglos, esta tradición fue consolidándose como una manifestación concreta de unidad eclesial y solidaridad fraterna en torno al ministerio del Sucesor de Pedro.Una ayuda que llega a donde más se necesitaGracias a los aportes recibidos mediante esta colecta, el Santo Padre puede responder a numerosas necesidades que surgen en diferentes regiones del mundo, especialmente en contextos marcados por la guerra, las crisis humanitarias, los desastres naturales y las condiciones de vulnerabilidad social.La contribución de los fieles también permite respaldar el servicio que la Santa Sede presta diariamente a la Iglesia universal mediante sus diversos organismos, promoviendo iniciativas relacionadas con la evangelización, la educación, la construcción de la paz, la fraternidad entre los pueblos y el desarrollo humano integral.De esta manera, una ofrenda realizada desde una parroquia colombiana puede convertirse en apoyo concreto para comunidades que enfrentan situaciones de emergencia o requieren acompañamiento para reconstruir sus proyectos de vida.Invitación a participarLa Conferencia Episcopal de Colombia anima a todos los fieles, parroquias, movimientos eclesiales, comunidades religiosas y personas de buena voluntad a sumarse a esta jornada de caridad y comunión con el Papa, y a través de él, con quienes más sufren en diferentes lugares del mundo.Los aportes podrán realizarse durante las celebraciones eucarísticas del domingo 28 de junio en las parroquias del país. Asimismo, quienes deseen contribuir podrán hacerlo mediante consignación a la cuenta Davivienda No. 000014542872, a nombre de la Nunciatura Apostólica, o a través del portal oficial del Óbolo de San Pedro.
Sáb 13 Jun 2026
El 19 de junio, Colombia se unirá en una sola plegaria: vigilia comunitaria y oración en familia antes de las elecciones
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) convoca a los fieles del país a participar el próximo viernes 19 de junio en una gran jornada de oración por el país. La propuesta contempla, por una parte, la celebración de la Vigilia de Oración por Colombia en catedrales, parroquias y demás comunidades eclesiales. Además, invita a las familias a reunirse en sus hogares para encender una vela, cirio o velón y elevar una oración por Colombia, como expresión de confianza en Dios y compromiso con el futuro de la nación.La jornada, promovida por el Episcopado Colombiano, se realizará dos días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y busca, particularmente, encomendar el país al Señor, pedir por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los ciudadanos, así como fortalecer la esperanza y la unidad nacional en un momento decisivo para la democracia colombiana.El Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano ha preparado un subsidio para la celebración que presenta esta jornada como un llamado a escuchar la voz de Dios en medio de las tensiones del actual contexto electoral. El texto recuerda que los colombianos han escuchado en los últimos meses “demasiadas palabras que hieren, que dividen, que señalan”, e invita a creyentes de distintas sensibilidades políticas a encontrarse en aquello que los une: el amor por Colombia, la esperanza en su futuro y la búsqueda del bien común.Una vigilia centrada en la paz y la reconciliaciónLa reflexión propuesta para la celebración presenta el Sagrado Corazón de Jesús, a quien este viernes 12 de junio el país renovó su consagración, como fuente de amor, mansedumbre, reconciliación y paz. Desde esta espiritualidad, se invita a contemplar a Cristo como un corazón “desarmado y desarmante”, capaz de derribar los muros de la división, sanar heridas y abrir caminos de encuentro entre los colombianos.En las peticiones de la vigilia se ora especialmente por el fin de la violencia verbal, por los candidatos presidenciales y sus equipos, por los votantes, por las instituciones encargadas de garantizar la transparencia del proceso electoral y por la reconciliación nacional.De manera particular, en el subsidio se pide que quienes tienen voz pública comprendan la responsabilidad que implica su palabra y eviten alimentar la confrontación social. También invita a los ciudadanos a ejercer el voto “sin miedo y sin odio en el corazón”, reconociéndose como hermanos aun en medio de las diferencias políticas.El llamado a “desarmar” el corazón, las palabras y las manosLa convocatoria se da en sintonía con el mensaje pronunciado este viernes 12 de junio por el cardenal Luis José Rueda Aparicio durante la Eucaristía de renovación de la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, celebrada en la Catedral Primada de Colombia.Durante la homilía, el Primado de Colombia recordó que el amor de Dios constituye la base sobre la cual deben edificarse las relaciones sociales, económicas, ambientales y políticas orientadas al bien común. En ese contexto, propuso tres compromisos concretos para avanzar hacia una sociedad más fraterna y reconciliada.El primero consiste en desarmar el corazón, dejando atrás el odio, el resentimiento y la autosuficiencia para abrirse a la escucha, la humildad y la conversión personal. El segundo invita a desarmar las palabras, renunciando a las expresiones agresivas, las descalificaciones y los discursos que alimentan la confrontación, especialmente en las familias, las redes sociales y los debates públicos. Finalmente, llamó a desarmar las manos, rechazando toda forma de violencia y promoviendo una cultura de la no violencia activa basada en el amor y la verdad.El Cardenal también elevó una oración por quienes participan en la vida democrática del país y pidió a los fieles encomendar a Dios a los líderes políticos y sociales de Colombia para que ejerzan sus responsabilidades con sabiduría y espíritu de servicio.Un llamado que recoge el magisterio reciente de los obispos colombianosLa jornada de oración se enmarca en una serie de pronunciamientos realizados por la Conferencia Episcopal de Colombia durante el actual proceso electoral.En sus recientes mensajes al pueblo colombiano, a los sacerdotes y a los candidatos presidenciales, los obispos han insistido en la necesidad de superar la polarización, rechazar el odio, respetar las instituciones democráticas y favorecer un clima nacional de serenidad y paz.Particularmente, en el mensaje “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar a Colombia”, difundido tras la primera vuelta presidencial, expresaron su preocupación por la creciente agresividad verbal y por la instrumentalización de emociones como el miedo, la indignación y la venganza dentro de la contienda electoral.Los obispos exhortaron entonces a centrar los debates en propuestas concretas para responder a los grandes desafíos del país y recordaron que la política está llamada a ser una forma de servicio orientada al bien común, la justicia, la reconciliación y la paz.En sintonía con el magisterio del papa León XIVLa convocatoria de la Iglesia en Colombia también encuentra eco en el magisterio reciente del papa León XIV, quien ha insistido en la necesidad de construir una comunicación capaz de escuchar, dialogar y tender puentes.Tanto en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2026 como en diversos discursos y documentos de su pontificado, el Santo Padre ha advertido sobre los riesgos de la polarización y de la utilización agresiva del lenguaje en la vida pública. Por ello, ha invitado reiteradamente a “desarmar las palabras”, purificando la comunicación de prejuicios, rencores, fanatismos y expresiones de odio.En su encuentro con los miembros del Parlamento español, celebrado el pasado 8 de junio en Madrid, el Pontífice exhortó a los dirigentes políticos a favorecer una auténtica cultura del encuentro, capaz de superar las narrativas divisivas y polarizantes. Además, los animó a pasar de las simplificaciones estériles a una apreciación más profunda y fecunda de la complejidad de la realidad, convencido de que el diálogo sincero y la búsqueda del bien común constituyen el camino para fortalecer la convivencia democrática.En este contexto, la Vigilia de Oración por Colombia y la oración en familia con el encendido de una luz convocadas por los obispos se presentan como signos concretos de fe, esperanza y comunión, a través de los cuales la Iglesia busca acompañar espiritualmente a los colombianos en vísperas de una nueva jornada electoral, confiando en que el encuentro prevalezca sobre el enfrentamiento y que la paz sea fruto de la justicia, la reconciliación y el respeto por la dignidad de todos.