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Colombia despide a Miguel Uribe Turbay con un clamor por la unidad y la paz
Tags: fallecimiento de Miguel Uribe Turbay miguel uribe turbay conferencia episcopal de colombia arquidiócesis de Bogotá Cardenal Luis José Rueda Aparicio
Bogotá se vistió de luto para despedir al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado que acabó con su vida el pasado 11 de agosto. Durante tres días de duelo nacional, miles de personas, líderes políticos, diplomáticos, autoridades y ciudadanos de a pie lo acompañaron en su último adiós, que tuvo como momento central la misa exequial, celebrada este 13 de agosto, en la la Basílica Metropolitana de Bogotá – Catedral Primada de Colombia.
Durante la emotiva y solemne eucaristía, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá manifestó a la familia y amigos del senador su cercanía y oración, ante el sufrimiento por esta “tragedia que trae ecos del pasado, de una violencia política (…) Un momento especialmente triste, trágico y doloroso”.
“Le pedimos al Señor que conceda paz y fortaleza a su papá, a su hermana, a su esposa, a su hijo, a sus hijas y a todos los seres queridos más cercanos. Que nos dé a todos la luz de su Palabra, la presencia viva del Espíritu Santo, y la ternura de la Virgen María, solo así podremos avanzar con el dolor de estas heridas hacia la cultura del respeto social, de la dignidad humana y de la libertad con justicia”, afirmó.
Un llamado urgente a sanar las heridas de Colombia
Retomando el pasaje evangélico de las bodas de Caná (Jn 2, 1 – 11), el cardenal invitó a seguir el ejemplo de la Virgen María, capaz de detectar las crisis y buscar soluciones verdaderas en Jesús.
“Ella se dio cuenta de la crisis en las bodas de Caná y por eso se acerca a su Hijo para decirle: «No tienen vino». No tienen el vino de la alegría y de la fiesta, solo les queda tristeza y luto, solo tienen la tinaja vacía, como vacías están nuestras familias, cuando la absurda guerra les arrebata la vida a los jóvenes.
En medio de este dolor y desconcierto, afirmó: “El dolor nos puede dejar con la tinaja vacía y desanimados; el sufrimiento nos puede robar la capacidad de discernir el camino, pero la Virgen nos enseña a dar los pasos necesarios y oportunos, para salir de esta crisis, y para salir mejor".
En un tono firme y pastoral, el purpurado denunció la polarización agresiva y el empobrecimiento ético que —dijo— “nos arruina como país”.
Es la hora, aseguró, “para tejer juntos nuevas relaciones, con nosotros mismos, con Dios, y en el ambiente social, porque estamos viviendo tiempos de relaciones enfermas debido al egoísmo (…) Reconozcamos sinceramente que estos son tiempos de empobrecimiento ético y de polarización agresiva, que nos arruina, que acaba con nuestro país”, advirtió al tiempo que exhortó a que cada colombiano aporte lo mejor de sí para reconstruir la unidad social.
“Les propongo que nos preguntemos si estamos dispuestos a respetarnos y a trabajar para dejarle a las próximas generaciones una Colombia unida… Que juntos paremos esta fábrica de muertos en campos y ciudades. Que estas dos preguntas nos ayuden a reflexionar, y que la respuesta sea positiva para el bien de nuestro país…”.
Semillas de paz y esperanza
Haciendo eco del mensaje de la Conferencia Episcopal, afirmó que “no podemos dejarnos robar la esperanza” y, citando al papa León XIV, invitó a sembrar “semillas que, incluso en la tierra más árida, puedan dar fruto de vida y futuro”.
Reiteró que el amor, y no la violencia, tiene la última palabra
“El amor se expresa en palabras de bondad y verdad, educa para curar y cuidar a la sociedad herida. Ese amor es el vino nuevo que nos da Jesús para llenar la tinaja vacía de nuestra historia”.
Finalmente, el cardenal expresó gratitud a quienes, en silencio, trabajan y oran por la unidad del país, mencionando de manera especial a la esposa del senador, María Claudia Tarazona, por su valentía y testimonio de fe en medio del dolor; y por, junto a sus familiares “hablarle desde el corazón a Colombia”.
Ahora nos corresponde, precisó, “continuar nuestro camino con valentía para servir al bien común y a la unidad de nuestra amada Patria, movidos por la fuerza de la esperanza, sin ocultar la atrocidad de los hechos que nos entristecen, sin someternos con resignación a la anticultura de muerte, que se quiere ensañar con nuestro país, y a las estructuras de pecado. Más bien, con la certeza de que nada nos podrá separar del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús”.
Acompañaron la misa exequial expresidentes y sus esposas; el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán; el Nuncio apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli; el presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, respectivamente; obispos y presbíteros colombianos; miembros del cuerpo diplomático acreditados en el país; altas cortes; magistrados; ministros; representantes de delegaciones internacionales; fuerzas militares y de policía; alcaldes; gobernadores; diputados; concejales; demás autoridades del país; familiares y amigos del senador.
Un eco que no puede apagarse
Tras la misa y los honores militares, el cortejo fúnebre recorrió varios puntos del centro de Bogotá hasta el Cementerio Central, última morada de Miguel Uribe Turbay, junto importantes figuras de la vida política y administrativa del país.
El asesinato de Miguel Uribe Turbay vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de blindar la vida de los líderes y erradicar la violencia política.
Las últimas palabras del cardenal, inspiradas en el Salmo 27, resonaron como compromiso nacional: “Sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”. Un mensaje que se alza como hoja de ruta para un país que, entre el dolor y la esperanza, busca dejar atrás el ciclo de muerte.
Crédito:
Oficina Asesora de Comunicaciones
Arquidiócesis de Bogotá
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Mié 22 Jul 2026
Lectores, acólitos y catequistas: nueva publicación orienta su formación y servicio en la Iglesia colombiana
La publicación ofrece criterios pastorales, formativos y disciplinares para la implementación de los ministerios instituidos de lector, acólito y catequista en las jurisdicciones eclesiásticas del país, como un aporte al fortalecimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia.La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comisión Episcopal y el Departamento de Catequesis y Animación Bíblica, presenta la publicación "Orientaciones para el fomento y la renovación de los servicios y ministerios bautismales", un documento que busca ofrecer a las Iglesias particulares del país criterios comunes para fortalecer la participación de los fieles en la misión evangelizadora mediante los ministerios instituidos del lector, acólito y catequista.La obra surge en el contexto de la renovación impulsada por el Papa Francisco con la institución del Ministerio del Catequista, mediante el motu proprio Antiquum ministerium (2021), y recoge también el camino de reflexión adelantado por el Episcopado Colombiano para promover una Iglesia cada vez más sinodal, participativa y misionera.Según explica el padre Francisco León Oquendo Góez, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la Conferencia Episcopal de Colombia, esta publicación constituye una herramienta pastoral que reúne los fundamentos bíblicos, teológicos y magisteriales de los ministerios bautismales, además de ofrecer orientaciones concretas para su implementación en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país."Este documento reúne los fundamentos bíblicos y teológicos de los ministerios bautismales, define las funciones y el perfil de cada ministerio, presenta los itinerarios formativos y ofrece orientaciones disciplinarias para su implementación en las jurisdicciones eclesiásticas del país".Una guía para fortalecer la vida pastoral de las diócesisEl documento está dirigido especialmente a obispos, delegados de catequesis, párrocos, formadores y catequistas, así como a todos los fieles que actualmente prestan un servicio eclesial o desean prepararse para asumir alguno de los ministerios instituidos.Entre sus principales aportes se encuentran:-una fundamentación bíblica e histórica sobre la riqueza ministerial presente desde los orígenes de la Iglesia;-una síntesis del Magisterio reciente sobre los ministerios bautismales, especialmente a partir del Concilio Vaticano II y de los pontificados de san Pablo VI, san Juan Pablo II, Benedicto XVI, el Papa Francisco y el Papa León XIV;-la definición del perfil, las funciones y el campo de acción de los ministerios instituidos del lector, acólito y catequista;-propuestas de itinerarios formativos para el discernimiento y preparación de quienes sean llamados a estos ministerios;-criterios pastorales, canónicos y disciplinares para que cada obispo implemente estas orientaciones en su Iglesia particular.El texto recuerda que corresponde a cada obispo adaptar estas orientaciones a la realidad pastoral de su diócesis, estableciendo las normas y procesos formativos necesarios para su adecuada aplicación.El ministerio instituido del catequista, una de las principales novedadesUno de los aspectos más significativos de esta publicación es la incorporación del ministerio instituido del catequista, establecido por el Papa Francisco en 2021, como parte de las orientaciones oficiales para la Iglesia en Colombia.Para el padre Francisco Oquendo, esta constituye una de las principales novedades del documento:"Las novedades de las orientaciones están en que define con claridad el perfil, las funciones y el servicio de cada uno de los tres ministerios instituidos, y en que le regala a la Iglesia en Colombia el nuevo ministerio del catequista: ministro con una función específica para una Iglesia sinodal, que es comunión, participativa y misionera".El documento presenta al catequista como un servidor llamado a colaborar de manera estable en el anuncio, la transmisión y la maduración de la fe, acompañando los procesos de iniciación cristiana y fortaleciendo la vida evangelizadora de las comunidades, siempre en comunión con los pastores y conforme a las orientaciones de cada Iglesia particular.Un aporte para la evangelización y la formación de las comunidadesLas orientaciones insisten en que el fortalecimiento de los ministerios bautismales no responde únicamente a necesidades organizativas, sino que expresa la vocación de todos los bautizados a participar activamente en la misión de la Iglesia.En este sentido, el documento busca impulsar procesos pastorales que favorezcan una mejor iniciación y maduración de la vida cristiana, promoviendo el discernimiento de los carismas y una participación más corresponsable de los laicos en la acción evangelizadora.En palabras del padre Oquendo:"Esperamos que el ministerio instituido de lector, de acólito y de catequista tenga un impacto muy grande en nuestros procesos de evangelización, en nuestros procesos de iniciación a la vida cristiana y de maduración a la vida cristiana".Asimismo, el sacerdote recuerda una de las recientes enseñanzas del Papa León XIV, quien ha señalado que la catequesis constituye una prioridad irrenunciable para todos los pastores y está llamada a ocupar un lugar central en la acción evangelizadora de la Iglesia, favoreciendo una fe comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente.¿Dónde adquirir la publicación?La publicación "Orientaciones para el fomento y la renovación de los servicios y ministerios bautismales" ya se encuentra disponible en formato impreso a través de la Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia.Los interesados pueden realizar sus pedidos a través de los siguientes canales:WhatsApp: 313 880 8447Correo electrónico: [email protected]: (601) 915 7779, extensión 125Horario de atención: Lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:30 p.m. y de 1:30 p.m. a 4:30 p.m.Vea el mensaje del padre Francisco Oquendo:
Mar 21 Jul 2026
La cercanía a los mayores, eje de la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores
La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Departamento Estado Laical, pone a disposición de las diversas diócesis, parroquias y comunidades del país, los materiales oficiales preparados por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida para animar la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores 2026.El próximo domingo 26 de julio, la Iglesia católica celebrará la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, instituida por el Papa Francisco en 2021 y conmemorada cada año en el cuarto domingo de julio, en cercanía a la memoria litúrgica de san Joaquín y santa Ana, los abuelos de Jesús.Para este 2026, el Papa León XIV ha elegido como lema de la Jornada "Yo no te olvidaré" (Is 49,15), una expresión inspirada en el libro del profeta Isaías que recuerda la fidelidad del amor de Dios hacia cada persona, especialmente hacia quienes experimentan la fragilidad, la soledad o el olvido.Un llamado a reconocer el valor de los mayoresA través de su mensaje para esta Jornada, el Santo Padre invita a toda la Iglesia a redescubrir el lugar que ocupan los adultos mayores en la vida de las familias, de las comunidades y de la sociedad.El Pontífice recuerda que muchas personas mayores viven hoy la experiencia del abandono o la invisibilidad, pero afirma que el amor de Dios nunca deja de acompañarlas. En este contexto, anima especialmente a las nuevas generaciones a recuperar la cercanía con sus abuelos y con quienes viven la vejez en soledad.Asimismo, señala que esta Jornada constituye una oportunidad concreta para que las comunidades cristianas hagan visible la ternura de Dios mediante gestos de encuentro, escucha y acompañamiento hacia los mayores.Más adelante, el papa León XIV dirige un mensaje de esperanza a las personas mayores, invitándolas a vivir esta etapa de la vida como un tiempo de fe, reconciliación y servicio desde la oración, recordando además el valor de su testimonio para las nuevas generaciones y su aporte en la construcción de la paz.Material oficial para animar la celebración en ColombiaCon el propósito de favorecer la participación de las comunidades eclesiales del país, el Departamento Estado Laical de la Conferencia Episcopal de Colombia comparte el material oficial elaborado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, invitando a las diócesis, parroquias, movimientos y demás expresiones eclesiales a promover las iniciativas pastorales propuestas para esta Jornada.El subsidio ofrece orientaciones para preparar y celebrar este día, insistiendo en que el cuidado y la cercanía hacia los mayores deben formar parte de la vida ordinaria de las comunidades cristianas durante todo el año.Entre las principales propuestas pastorales se destacan:-Celebrar una Eucaristía dedicada especialmente a los abuelos y las personas mayores, promoviendo su participación activa en la comunidad.-Visitar a los mayores que viven solos, en hospitales, hogares geriátricos o en sus propias viviendas, llevando el mensaje del Papa y compartiendo un tiempo de escucha y cercanía.-Involucrar a los jóvenes en la organización de encuentros intergeneracionales, campañas de sensibilización y visitas a los adultos mayores, fortaleciendo los vínculos entre generaciones.-Promover espacios de reflexión sobre el mensaje del Santo Padre y favorecer que los mayores continúen siendo protagonistas de la vida pastoral de las comunidades.El documento también incluye la oración oficial de la Jornada, sugerencias para la liturgia, intenciones para la oración de los fieles y diversos recursos pastorales para facilitar su celebración en parroquias, diócesis y comunidades.Una invitación a vivir la cercaníaEn las orientaciones, el Dicasterio subraya que esta sexta edición quiere destacar especialmente la dimensión de la proximidad, animando a las comunidades cristianas a salir al encuentro de quienes atraviesan la vejez en condiciones de aislamiento."La Jornada sea para todos —y especialmente para los más jóvenes— una ocasión concreta para acercarse a sus abuelos, a los mayores de sus propias familias y, sobre todo, a aquellos que no tienen a nadie que los acompañe", expresa el documento pastoral.La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores busca consolidarse así como una oportunidad para reconocer a los adultos mayores como guardianes de la memoria, testigos de la fe y maestros de vida, fortaleciendo una cultura del encuentro, la gratitud y el cuidado frente a la creciente realidad de la soledad y el descarte.
Mar 21 Jul 2026
Iglesia en Colombia inicia la Semana del Reconocimiento de la Fertilidad con una invitación a redescubrir el don de la vida
Del 21 al 25 de julio, la Iglesia Católica en Colombia celebra la Semana del Reconocimiento de la Fertilidad 2026, una iniciativa promovida por el Departamento de Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) que busca generar espacios de formación, reflexión y oración para redescubrir la fertilidad humana como un don de Dios y promover una comprensión integral de los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad.La propuesta está dirigida a diócesis, parroquias, movimientos, agentes de pastoral y familias de todo el país. Para favorecer su participación, la Conferencia Episcopal de Colombia ha puesto a disposición un subsidio pastoral con orientaciones para la celebración de cada jornada, que incluye objetivos, actividades, recursos formativos, signos litúrgicos y una celebración eucarística conclusiva, de manera que las comunidades puedan desarrollar esta iniciativa de acuerdo con su realidad pastoral.Una propuesta para comprender la fertilidad desde una visión integralEl subsidio presenta esta semana como un camino para reconocer la fertilidad no solo desde su dimensión biológica, sino también como una realidad profundamente humana y espiritual, inscrita en la naturaleza del hombre y de la mujer.Inspirada en la encíclica Humanae Vitae, la iniciativa propone acercarse a los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad no únicamente como herramientas para conocer el ciclo femenino, sino como una verdadera escuela de amor, diálogo, corresponsabilidad y apertura a la vida. Asimismo, plantea una mirada que integra ciencia, antropología, espiritualidad y pastoral familiar, reafirmando la dignidad de la persona, el valor del matrimonio y la belleza del proyecto de Dios sobre la familia.En este contexto, la Semana tiene como objetivo promover una comprensión integral de los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad desde las perspectivas científica, antropológica y pastoral, favoreciendo una cultura del amor, la corresponsabilidad conyugal y la apertura responsable al don de la vida.Cinco días para formar, dialogar y orarLa programación se desarrollará a través de contenidos digitales, espacios de formación y momentos de oración.La jornada de apertura, este 21 de julio, está dedicada al tema "Reconocimiento de la fertilidad y los jóvenes". A través de dos videos difundidos en redes sociales se buscará aclarar qué son y qué no son los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad, desmontando mitos y falsas creencias para presentarlos como una propuesta científica, ética y humana al servicio del amor conyugal.El 22 de julio, a las 7:00 p.m., se realizará el webinar "Humanae Vitae: antropología y tecnología", transmitido por las redes sociales de la Conferencia Episcopal de Colombia. Participarán como ponentes la hermana María Constanza Ferreira Luna (Hermana Paloma), especialista en Ciencias del Matrimonio y la Familia, y el ginecólogo mexicano Víctor Manuel Topete Camarena, consultor del Modelo Creighton y la Naprotecnología. El encuentro abordará la visión cristiana de la sexualidad humana, la actual crisis de natalidad y el aporte de los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad al respeto por la dignidad de la persona y al fortalecimiento del amor conyugal.La reflexión continuará el 23 de julio con una jornada dedicada a la corresponsabilidad del hombre en el cuidado de la fertilidad, resaltando el Método Sintotérmico como una herramienta que fortalece la comunicación, el respeto mutuo y el discernimiento de la pareja.El 24 de julio, las actividades estarán orientadas a presentar los métodos Billings y Creighton, destacando sus fundamentos científicos y pastorales como alternativas respetuosas de la dignidad humana y abiertas al don de la vida.La Semana concluirá el 25 de julio con una Eucaristía por el don de la vida y la fecundidad del matrimonio, en la que se dará gracias por el matrimonio y la fertilidad humana, se orará por los matrimonios que esperan un hijo, por quienes experimentan el dolor de la infertilidad y por todas las familias llamadas a ser fecundas en el amor, la fe y la esperanza. La celebración tendrá como lema "Familias fecundas en el amor, peregrinas de esperanza".Una invitación para toda la Iglesia en ColombiaLa Conferencia Episcopal de Colombia invita a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, movimientos y comunidades a unirse a esta Semana del Reconocimiento de la Fertilidad, aprovechando los recursos contenidos en el subsidio pastoral preparado para esta ocasión.Con esta iniciativa, la Iglesia busca seguir promoviendo una cultura de la vida que fortalezca a las familias, fomente relaciones basadas en el diálogo y la corresponsabilidad, y ayude a reconocer la fertilidad humana como un don que, vivido desde el amor y la fe, se convierte también en un camino de esperanza para la sociedad.
Mié 15 Jul 2026
"Colombia necesita sacerdotes con estilo sinodal": CXXI Asamblea deja llamado a fortalecer la formación sacerdotal
Como uno de los principales frutos de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los obispos y participantes invitados de los seminarios del país, dirigen una carta a todos los protagonistas de la formación inicial al presbiterado en Colombia en la que llaman a fortalecer la formación de sacerdotes cercanos al Pueblo de Dios, constructores de reconciliación y sembradores de esperanza. El mensaje recoge las principales convicciones surgidas durante este encuentro dedicado a reflexionar sobre la formación sacerdotal desde una perspectiva sinodal y misionera.La CXXI Asamblea Plenaria se llevó a cabo del 6 al 10 de julio en Bogotá bajo el lema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera". Durante esos días, más de 90 obispos compartieron espacios de oración, estudio y discernimiento con rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos y laicos, en una experiencia sinodal que enriqueció la reflexión sobre el presente y el futuro de la formación sacerdotal en el país.Un llamado a dejarse formar por CristoMás allá de presentar recomendaciones prácticas, la carta invita a comprender la formación sacerdotal como un camino de configuración con Jesucristo Buen Pastor.En ese sentido, los obispos y participantes de la CXXI Asamblea recuerdan a los seminaristas que el centro de todo proceso vocacional no está en las capacidades personales, sino en la acción de Dios:"No tengan miedo de dejarse moldear por Cristo. Permitan que Él transforme su corazón para que puedan amar con su mismo amor y servir con su misma entrega."A partir de esta convicción, los animan a cultivar una profunda vida espiritual, fortalecer la fraternidad, vivir con alegría su vocación y prepararse para ejercer un ministerio marcado por el servicio y la cercanía a las comunidades.El país necesita sacerdotes con estilo sinodalUno de los apartados más significativos de la carta describe el perfil de presbítero que hoy necesita la Iglesia en Colombia. Afirman que los desafíos actuales exigen sacerdotes capaces de caminar junto al Pueblo de Dios, escuchar antes de hablar y anunciar el Evangelio desde una auténtica cercanía con las personas.Como lo expresan en el documento:"Colombia necesita sacerdotes con estilo sinodal; profundamente enamorados de Jesucristo, hombres de comunión, cercanos al pueblo, sensibles al sufrimiento de los pobres, constructores de reconciliación y sembradores de esperanza."Más que una descripción ideal, esta afirmación recoge el horizonte pastoral que inspiró toda la Asamblea y proyecta sus reflexiones hacia la misión evangelizadora de la Iglesia en el país.Un reconocimiento a quienes forman a los futuros sacerdotesEl mensaje dedica también un apartado especial a los rectores y formadores de seminarios, cuyo servicio fue ampliamente valorado durante la Asamblea.Los obispos les agradecen la entrega con la que acompañan el discernimiento de las nuevas generaciones y les recuerdan que la formación se transmite, sobre todo, a través del testimonio cotidiano:"El primer instrumento formativo es el testimonio de la propia vida."Por ello, los animan a continuar ejerciendo esta misión con espíritu de comunión, cercanía y disponibilidad, conscientes de la influencia que tienen en la configuración humana, espiritual y pastoral de los futuros sacerdotes.Una misión compartida por toda la IglesiaLa carta concluye ampliando el horizonte de la reflexión desarrollada durante la Asamblea. La formación inicial al presbiterado, señalan los obispos, no puede entenderse como una tarea exclusiva de los seminarios, sino como una responsabilidad que compromete a toda la comunidad eclesial.En palabras de la carta:"La formación de los futuros sacerdotes es una responsabilidad compartida por toda la Iglesia."Desde esa convicción, invitan a sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos a acompañar estos procesos con su oración, su testimonio y su compromiso, convencidos de que la calidad de la formación sacerdotal repercute directamente en la vida de las comunidades y en la capacidad de la Iglesia para anunciar el Evangelio, fortalecer la comunión y servir con esperanza a Colombia.