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Con emotivo mensaje, el Papa León XIV se une a la celebración de los 500 años de Santa Marta

Vie, 25/07/2025 - 15:57 Editorcec6

Tags: santa marta 500 años de fundación de santa marta papa leon XIV papa León XIV envía carta por los 500 años de santa marta monseñor josé mario bacci

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Carta papa León XIV por el aniversario de fundación de Santa Marta

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Jue 24 Sep 2026

Alimentos, equipos y voluntarios: la respuesta de la Iglesia ante emergencia por incendios en el Tolima

La Arquidiócesis de Ibagué, a través de la Pastoral Social y el Banco Arquidiocesano de Alimentos ha movilizado ayudas humanitarias, voluntarios y equipos para apoyar a las comunidades y a los organismos de socorro que enfrentan la emergencia.Más de 5.000 familias afectadas por los incendios forestales que desde finales de julio golpean diferentes zonas del Tolima han recibido el acompañamiento de la Iglesia Católica a través de la Arquidiócesis de Ibagué, que ha desplegado una respuesta que incluye ayudas humanitarias, voluntariado y equipos para apoyar la atención de la emergencia.Al 22 de septiembre, las autoridades departamentales reportaban 270 incendios forestales atendidos en 44 de los 47 municipios del Tolima, con ocho conflagraciones activas y dos controladas. Ese mismo día, la Gobernación señaló que el departamento completaba 50 días de incendios y que más de 60.000 hectáreas habían sido deterioradas por el fuego.La emergencia ha dejado afectaciones ambientales, daños en zonas rurales y pérdidas para comunidades campesinas, además del impacto sobre la fauna silvestre. Frente a esta realidad, el Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué y la Pastoral Social han llevado ayudas directamente a las comunidades afectadas.La Iglesia llega a las zonas afectadasEn el municipio de Coello, uno de los territorios afectados por los incendios, la Arquidiócesis entregó 3.035 kilos de ayudas, entre alimentos, agua, elementos de aseo, cobijas, linternas y colchonetas.La atención también llegó a las veredas Chagualá, Cunira, Dosquebradas y Santa Bárbara, en el corregimiento de Coello, donde fueron entregados alimentos, colchonetas, linternas y frazadas a familias damnificadas.“Gracias a nuestros hermanos en Colombia, que a pesar de tantas situaciones, están ayudando a nuestro Tolima”, explicó el padre José Ferney Quimbayo Garrido, director del Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué, quien destacó la participación de parroquias, empresas, voluntarios, otros bancos de alimentos y la Pastoral Social en esta respuesta.Más de $100 millones en ayudas y equiposLa respuesta de la Iglesia también ha buscado apoyar a quienes están en primera línea frente al fuego.Además del apoyo espiritual, el Banco Arquidiocesano de Alimentos puso a disposición de los equipos de emergencia una motobomba para fortalecer su capacidad de respuesta. La adquisición del equipo fue posible gracias a la articulación entre la Arquidiócesis de Ibagué, la Pastoral Social, ABACO (Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia), empresas, benefactores y ciudadanos.De acuerdo con el padre Quimbayo, la Arquidiócesis también ha destinado más de 100 millones de pesos en diferentes elementos para atender la emergencia, entre ellos bombas estacionarias, equipos de fumigación de espalda, elementos de protección, agua y mercados.Una respuesta que moviliza a parroquias y voluntariosLa emergencia ha generado además una amplia movilización de voluntariado. Los días 3 y 4 de septiembre, jóvenes, adultos, empresas, instituciones y ciudadanos participaron en una jornada convocada por el Banco Arquidiocesano de Alimentos para clasificar y organizar los productos destinados a las familias afectadas.Las parroquias de la Arquidiócesis también se han sumado con aportes económicos y voluntarios, mientras otros bancos de alimentos del país han contribuido con donaciones. Entre ellos, el Banco de Alimentos de Zipaquirá, que entregó ayudas para apoyar a las familias afectadas por estas conflagraciones en el Tolima.La respuesta continúa mientras el departamento enfrenta una de las temporadas de incendios forestales más prolongadas registradas en este periodo. Desde el territorio, la Arquidiócesis de Ibagué mantiene el acompañamiento a las comunidades afectadas y articula esfuerzos con organizaciones, empresas, voluntarios y organismos de socorro para atender las necesidades que deja la emergencia.En palabras del padre Quimbayo, se trata de una respuesta que ha sido posible gracias a la solidaridad de distintos sectores: una red que permite que las ayudas lleguen a las familias y que también contribuya a fortalecer la capacidad de quienes trabajan para contener el fuego.Vea el informe audiovisual a continuación:

Mié 23 Sep 2026

Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez tras el fallecimiento de su madre

La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su solidaridad y cercanía fraterna a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, obispo de Barrancabermeja, ante el fallecimiento de su madre, la señora Judith Velásquez de Giraldo.Los obispos elevan sus oraciones al Señor Resucitado por el eterno descanso de la señora Judith y piden que conceda consuelo y fortaleza a monseñor Ovidio, a sus familiares y seres queridos.En esperanza cristiana, la Iglesia en Colombia acompaña a la familia Giraldo Velásquez, confiando en la promesa de la vida eterna.

Mié 23 Sep 2026

Concejo de Bogotá reconoce al padre Darío Echeverri González por su trayectoria al servicio de la paz y la reconciliación

El Concejo de Bogotá entregó al padre Darío Echeverri González la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez, en el grado de Gran Cruz, como reconocimiento a una trayectoria de más de 25 años dedicada al acompañamiento de comunidades, la defensa de la vida, la reconciliación y la construcción de paz en Colombia.El sacerdote, párroco de la Basílica Menor del Voto Nacional en Bogotá desde el año 2004, fue durante más de dos décadas secretario general de la Comisión de Conciliación Nacional de la Conferencia Episcopal de Colombia, desde donde acompañó escenarios de diálogo, gestiones humanitarias y procesos orientados a generar confianza entre actores enfrentados por el conflicto armado.Una vocación de servicio inspirada en el carisma claretianoEl padre Darío Echeverri González es misionero claretiano, una pertenencia que ayuda a comprender la raíz espiritual de una vida sacerdotal marcada por la evangelización, el servicio y el compromiso con la realidad de quienes viven situaciones de vulnerabilidad.El carisma claretiano, inspirado en san Antonio María Claret, se comprende desde la misión evangelizadora y el servicio a las personas y comunidades. La propia Congregación se reconoce como servidora de la Palabra y plantea entre sus rasgos la escucha de los pobres, la denuncia de estructuras injustas y la búsqueda de alternativas, así como un diálogo que favorezca la paz y la reconciliación.En esta perspectiva, la opción por el diálogo y el acompañamiento a quienes sufren la violencia no aparece como un elemento separado de la misión evangelizadora, sino como una manera concreta de hacer presente el Evangelio en realidades marcadas por el conflicto, la exclusión y la vulneración de derechos. La familia claretiana señala, además, el compromiso social con la justicia, la paz y la integridad de la creación como parte de su identidad misionera.Esta dimensión encuentra un particular eco en la trayectoria del padre Darío, quien durante décadas ha ejercido su ministerio en territorios y escenarios atravesados por diferentes expresiones de violencia y ha puesto su experiencia pastoral al servicio del encuentro, la defensa de la vida y la reconciliación.El reconocimiento a una labor construida en distintos escenariosEl homenaje también reunió a personas que compartieron con el padre Darío distintos momentos de esta trayectoria. Juan Mayr, exministro de Medio Ambiente y antiguo integrante de la Comisión de Conciliación Nacional, recordó que conoció al sacerdote cuando este lo invitó a integrar esta instancia de la Iglesia Católica dedicada a aportar a los procesos de paz y reconciliación.Mayr destacó los numerosos escenarios nacionales e internacionales en los que trabajaron conjuntamente, incluidos espacios relacionados con las negociaciones de paz en Cuba y acercamientos con la comunidad internacional. Resaltó la “convicción profunda por la paz, por la reconciliación, por el diálogo en nuestro país” que caracterizó aquel trabajo y recordó el vínculo construido durante esos años.Una vocación de servicio que nació en el territorioAl recibir la condecoración, el padre Darío llevó el reconocimiento a sus raíces familiares y pastorales y a las personas que han acompañado su camino. Recordó especialmente a su madre, a quien dedicó el homenaje, y evocó las experiencias que marcaron su vocación de servicio desde su infancia y posteriormente durante su ministerio sacerdotal.El sacerdote recordó también sus años de servicio pastoral en el Chocó, su trabajo con comunidades afrodescendientes e indígenas y su compromiso con los derechos humanos. Relató que, durante su ministerio en la Diócesis de Quibdó, acompañó situaciones relacionadas tanto con comunidades afectadas por el conflicto como con integrantes de la fuerza pública, experiencias que, según expresó, marcaron su decisión de dedicar su vida a la construcción de una Colombia reconciliada y en paz.Aquella experiencia en el territorio fue también el punto de partida de una trayectoria en la que la cercanía con las comunidades, la escucha y la búsqueda de caminos para superar la violencia ocuparon un lugar central.“El único camino posible es el diálogo”Su trayectoria también ha estado vinculada a iniciativas de diálogo en diferentes regiones del país y a procesos de acercamiento con actores enfrentados por la violencia. Desde la Comisión de Conciliación Nacional, junto con su equipo de trabajo y diferentes integrantes de la sociedad civil, acompañó iniciativas que tuvieron como horizonte la reconciliación nacional.Durante su intervención en el Concejo, el padre Darío reiteró una convicción que ha atravesado buena parte de su labor: “para la Comisión de Conciliación el único camino posible para construir una Colombia reconciliada y en paz es el del diálogo”. A esta apuesta sumó la necesidad de avanzar en el perdón y la reconciliación y de reconocer la dignidad humana incluso en medio de profundas diferencias.Una Iglesia que acompaña la búsqueda de la pazEl homenaje tuvo lugar en el marco del Día Internacional de la Paz, una fecha que llevó a los participantes a reafirmar el compromiso con la vida y con la búsqueda de caminos no violentos para afrontar los conflictos.Para la Iglesia Católica en Colombia, la trayectoria del padre Darío Echeverri constituye también un testimonio de una presencia pastoral que, durante décadas, ha buscado acompañar a personas y comunidades en escenarios de especial complejidad, tendiendo puentes, promoviendo el diálogo y poniendo al servicio de la reconciliación las capacidades de la Iglesia y de sus agentes pastorales.En ese camino, su experiencia como sacerdote y misionero claretiano se ha encontrado con una realidad colombiana que ha exigido presencia, escucha y capacidad de acompañamiento. Su trayectoria permite reconocer una dimensión de la misión de la Iglesia que se desarrolla en medio de las comunidades y junto a quienes han vivido de manera directa las consecuencias de la violencia.“Todos podemos poner nuestras semillitas de paz”Al cerrar su intervención, el sacerdote manifestó que ofrecería el reconocimiento en la Eucaristía por Colombia, por quienes han perdido la vida en el conflicto armado y por las víctimas, reiterando su esperanza de que el país pueda continuar avanzando hacia una sociedad reconciliada y en paz.“Todos podemos poner nuestras semillitas de paz”, expresó el padre Darío, al referirse a la responsabilidad que cada persona puede asumir en la construcción de una Colombia reconciliada.Vea a continuación la transmisión del evento en el Concejo de Bogotá:

Mar 22 Sep 2026

Monseñor Angelo Accattino ya está en Colombia para iniciar su misión como Nuncio Apostólico

La Conferencia Episcopal de Colombia da la bienvenida a monseñor Angelo Accattino, quien ya se encuentra en el país para iniciar su misión como Nuncio Apostólico de Su Santidad, el papa León XIV.El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, luego de que el Santo Padre anunciara su nombramiento el 15 de agosto de 2026. Con esta designación, monseñor Accattino asume la representación de la Santa Sede en Colombia y retoma un vínculo con el país que comenzó hace más de dos décadas, cuando se desempeñó como Segundo Secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, entre 2001 y 2003.Al conocer su nombramiento, la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia le expresó su alegría y los mejores deseos para el desarrollo de su misión, destacando precisamente el conocimiento que ya tiene de la realidad colombiana.“Su presencia entre nosotros no solo demuestra las buenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Estado Colombiano, sino que estrecha nuestros vínculos con el Santo Padre”, señalaron los obispos en la comunicación enviada a monseñor Accattino el pasado 15 de agosto.La Presidencia de la CEC también resaltó que su anterior servicio en Colombia le permitió “ver nuestra realidad, escuchar nuestros clamores y valorar nuestras búsquedas y esfuerzos”, y manifestó su confianza ante esta nueva etapa, marcada por desafíos y anhelos para el país.Una amplia trayectoria al servicio diplomático de la Santa SedeNacido en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966, Angelo Accattino fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Casale Monferrato el 25 de junio de 1994. Es licenciado en Teología Dogmática, con especialización en Escatología, por la Pontificia Universidad Gregoriana, y doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino.En 1999 ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede, después de graduarse de la Pontificia Academia Eclesiástica, donde obtuvo la habilitación para este servicio.A lo largo de su trayectoria diplomática ha prestado servicio en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Además de Colombia, estuvo destinado en Trinidad y Tobago, Perú, Estados Unidos y Turquía, y desempeñó funciones en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, con responsabilidad sobre asuntos relacionados con países de Suramérica y el Caribe.El 12 de septiembre de 2017 fue nombrado Nuncio Apostólico en Bolivia y, el 25 de noviembre de ese mismo año, recibió la ordenación episcopal como Arzobispo Titular de Sabiona. Posteriormente, el 2 de enero de 2023 fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania. Ahora, por designación del papa León XIV, regresa a Colombia para asumir una nueva responsabilidad como representante pontificio.Una misión que la Iglesia colombiana acompaña con fraternidad y oraciónLa Conferencia Episcopal de Colombia manifestó desde el anuncio de su nombramiento su disposición para acompañar el servicio de monseñor Accattino. En su mensaje de bienvenida, la Presidencia de la CEC le aseguró: “Cuenta con nuestra fraternidad, disponibilidad y oración”.Asimismo, los obispos encomendaron su vida, su ministerio episcopal y su servicio diplomático a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, como expresión de la acogida de la Iglesia en Colombia a quien, en nombre del Santo Padre, inicia esta nueva misión en el país.