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Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias inició su ministerio como nuevo obispo de Yopal
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En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió este jueves 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de su nombramiento por parte del papa León XIV el pasado 29 de junio.
La Catedral San José de Yopal fue escenario este jueves 27 de agosto de la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como tercer obispo de la Diócesis de Yopal. La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor.
Como metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece la Diócesis de Yopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, tuvo a su cargo la lectura de las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.
El nombramiento había sido anunciado por la Santa Sede el pasado 29 de junio. Hasta entonces, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016 y desde el cual ahora llega a la Iglesia particular de Yopal.
La celebración contó también con la presencia de los anteriores pastores de esta diócesis: monseñor Misael Vacca Ramírez, actual arzobispo de Villavicencio, y monseñor Édgar Aristizábal Quintero, actual obispo de Duitama-Sogamoso. A ellos se sumaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja y otros pastores de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país, como expresión de la comunión que caracteriza la vida de la Iglesia. En representación de la Nunciatura Apostólica en Colombia, estuvo monseñor In Je Hwang.
También acompañaron la celebración sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, comunidad eclesial que acompañó a monseñor Sanabria durante los años de su ministerio episcopal en el Caribe colombiano.
“Más que un territorio le entregamos una misión”
Durante la celebración, el padre Jeison Andrey Salguero, quien estuvo al frente de la diócesis como administrador diocesano durante el periodo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de la comunidad eclesial de Yopal.
Al recordar la historia de esta Iglesia particular y agradecer el servicio de quienes la han pastoreado, destacó que monseñor Sanabria Arias recibe una diócesis con fortalezas y desafíos, comunidades que necesitan ser revitalizadas, sacerdotes que entregan generosamente su vida, familias que buscan permanecer firmes, jóvenes que esperan ser escuchados y personas que necesitan experimentar el rostro misericordioso de Cristo.
“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó el sacerdote.
El administrador diocesano manifestó además la disposición del clero y de las comunidades para caminar junto al nuevo obispo, poniendo a su servicio sus dones, experiencia y voluntad de trabajar por una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora, más misionera”.
La Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante desde el 19 de julio de 2024, fecha en la que monseñor Édgar Aristizábal Quintero dejó esta jurisdicción para asumir como obispo de Duitama-Sogamoso.
Una Iglesia que reconoce a Cristo como único Pastor
En su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias centró su reflexión en el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”, afirmando que con estas palabras comienza su ministerio episcopal en la diócesis casanareña.
A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, presentó tres aspectos que, según explicó, definen su comprensión de la misión episcopal.
El primero es reconocer a Dios como el único y verdadero Pastor. Recordó que el obispo no es dueño de la comunidad, sino colaborador del Buen Pastor, llamado a guiar, escuchar y acompañar al pueblo de Dios. En este sentido, retomó una reflexión del papa Francisco para señalar que el obispo debe saber estar “al frente” para orientar, “en medio” para escuchar y “detrás” para acompañar y levantar a quienes puedan quedar rezagados.
El segundo eje planteado por el nuevo obispo es el propósito de avanzar hacia una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.
“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó, señalando tres desafíos concretos: reconocer que la verdad se busca comunitariamente bajo la guía del Espíritu Santo; superar las polarizaciones y convertir las tensiones en oportunidades para el discernimiento; y promover un estilo participativo en el que laicos y consagrados tengan voz activa en la misión de la Iglesia.
Para monseñor Sanabria, la sinodalidad implica vivir desde la “mentalidad de Cristo”, poniendo en el centro la comunión y el servicio.
Santidad y misión para una Iglesia abierta a su territorio
El tercer aspecto de su reflexión estuvo dirigido especialmente al presbiterio de Yopal. El nuevo obispo subrayó que la santidad de los evangelizadores es indispensable para anunciar a Jesucristo y construir una Iglesia sinodal.
También destacó que la misión de la Iglesia se extiende hacia todos aquellos que están llamados a creer y participar en ella, recordando que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los ministros ordenados, sino que involucra a todo el pueblo de Dios.
En esta perspectiva, invitó a fortalecer tanto la unidad al interior de la diócesis como su compromiso misionero hacia el territorio. Recordó el legado de los jesuitas, agustinos recoletos, capuchinos y otros religiosos que contribuyeron a la evangelización del Casanare, así como el testimonio de san Ezequiel Moreno, quien recorrió estos territorios llaneros con espíritu misionero.
Al referirse a la identidad de la región, monseñor Sanabria destacó la riqueza natural de la Orinoquía y la necesidad de promover una ecología integral que involucre a las comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y petroleros, poniendo en el centro la dignidad humana y, particularmente, a las personas más pobres.
“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.
El nuevo obispo de Yopal también tuvo presente a las comunidades que atraviesan situaciones de sufrimiento en Colombia y llamó a no olvidar a las familias afectadas por diferentes catástrofes y situaciones difíciles.
Al concluir su homilía, encomendó su ministerio y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.
Recibir la vida como un don de Dios (Mt 2, 1-12)
Jue 10 Sep 2026
“El Dios de la paz estará con ustedes” (Filp 4, 9)
Mar 8 Sep 2026
Mar 22 Sep 2026
Actividades de formación y sensibilización marcaron la Semana de la Cultura del Cuidado y el Buen Trato en Cúcuta
Del 13 al 18 de septiembre, sacerdotes, religiosos, seminaristas, colaboradores, agentes pastorales y comunidades participaron en espacios de formación y sensibilización orientados a promover ambientes seguros, protectores y fundamentados en la dignidad de cada persona.Bajo el lema “El buen trato nos une, el cuidado nos hace comunidad”, la Diócesis de Cúcuta vivió, del 13 al 18 de septiembre, la Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato, una iniciativa orientada a fortalecer la prevención, la formación y la corresponsabilidad en los distintos ambientes de la vida eclesial.La programación comenzó en las parroquias, con la invitación a reconocer que todos los miembros de la comunidad están llamados a ser “Apóstoles del Cuidado”, entendiendo que la construcción de ambientes seguros y protectores es una responsabilidad compartida entre sacerdotes, colaboradores, agentes pastorales, familias y comunidades.Uno de los principales espacios de la semana tuvo lugar el 17 de septiembre en la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen, donde colaboradores de diferentes instituciones diocesanas participaron en el taller “Perdonar nos reconcilia, amar nos hermana y cuidar nos une”.Durante este encuentro se abordó el cuidado como una actitud que va más allá de la protección frente a situaciones de vulneración y que se expresa también en las relaciones cotidianas: en la manera de escuchar, comunicarse, acompañar y reconocer el valor de cada persona.“Esta experiencia nos permitió reconocer que el buen trato comienza en las acciones más sencillas, escuchar y ser escuchados. Cuidarnos también es trabajar unidos y reconocer el valor de cada persona”, expresó Paola García, del Banco Diocesano de Alimentos.El encuentro también permitió fortalecer los vínculos entre colaboradores de las distintas instituciones de la Diócesis, resaltando la importancia del trabajo conjunto y de relaciones laborales y comunitarias fundamentadas en la dignidad humana.Una responsabilidad que continúaLa Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato concluyó el 18 de septiembre con el simposio “La dignidad de cada persona exige una mirada de responsabilidad y compromiso”, dirigido al clero diocesano y al Seminario Mayor San José.El espacio permitió profundizar en la responsabilidad de la Iglesia de reconocer, proteger y promover la dignidad de todas las personas, con especial atención a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.La jornada convocó a sacerdotes y seminaristas a continuar fortaleciendo ambientes eclesiales seguros y protectores mediante la escucha, la prevención, el acompañamiento y la corresponsabilidad.Más allá de las actividades desarrolladas durante esta semana, la Diócesis de Cúcuta plantea la cultura del cuidado como un compromiso permanente que debe estar presente en la vida pastoral, comunitaria y laboral de la Iglesia.Con esta iniciativa, la Iglesia Particular reafirma su apuesta por la prevención, la formación y la sensibilización, promoviendo comunidades en las que el cuidado y el buen trato sean expresiones concretas de la dignidad de cada persona y de la vivencia del Evangelio.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados:
Lun 21 Sep 2026
Ocho catequesis de León XIV para profundizar en la renovación litúrgica, disponibles en “Notas de Actualidad Litúrgica”
El boletín del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia ofrece un recurso de formación sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium y las principales líneas de acción de la pastoral litúrgica para el próximo año.La liturgia como fuente de renovación de la vida cristianaEl Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia presenta una nueva edición de su boletín Notas de Actualidad Litúrgica, correspondiente al último trimestre de 2026, que reúne las ocho catequesis ofrecidas por el papa León XIV durante las audiencias generales del 20 de mayo al 26 de agosto de este año, dedicadas a la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia.La publicación busca facilitar a los agentes de pastoral litúrgica de las jurisdicciones eclesiásticas del país el acceso a estas enseñanzas, como un instrumento de formación y profundización en el sentido de la celebración cristiana, la renovación litúrgica y la participación de los fieles.En la presentación del boletín, el padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia, destaca que la Sacrosanctum Concilium, promulgada el 4 de diciembre de 1963, continúa siendo un referente para comprender la liturgia en el misterio de Cristo y en la vida de la Iglesia.«Volver sobre ellas puede ayudarnos a redescubrir los fundamentos de la renovación litúrgica y, al mismo tiempo, a reconocer la responsabilidad que tenemos de celebrar los santos misterios con fidelidad, comprensión, participación y belleza».Ocho catequesis para profundizar en el misterio de la liturgiaLa edición presenta un recorrido por ocho temas desarrollados por el papa León XIV, que permiten aproximarse a distintos aspectos de la liturgia y su relación con la vida de la Iglesia:La liturgia en el misterio de la Iglesia: su fundamento en Cristo y su relación con la vida del Pueblo de Dios.La reforma de la liturgia: tradición y desarrollo: la renovación litúrgica como desarrollo orgánico de una tradición viva, en fidelidad a la Iglesia.El rito, el signo y el símbolo: la importancia de los signos litúrgicos y la formación que permite comprenderlos y vivirlos.El misterio eucarístico: la Eucaristía como centro de la vida de la Iglesia, sacramento de unidad y comunión.La oración de la Iglesia: la dimensión eclesial de la oración litúrgica y el valor de la Liturgia de las Horas.El año litúrgico: la celebración del misterio de Cristo a lo largo del tiempo, con el misterio pascual como centro.La música sagrada: su servicio a la acción litúrgica, la oración y la participación de la asamblea.Las motivaciones de la reforma litúrgica: el propósito de favorecer una participación plena, consciente y activa de los fieles.En su conjunto, estas reflexiones invitan a comprender la liturgia más allá de sus expresiones rituales, reconociéndola como el lugar en el que Cristo continúa actuando por el Espíritu Santo y en el que la Iglesia recibe la vida que viene de Él.Como señala el documento, la liturgia debe conducir al encuentro con Cristo y hacer visible la belleza del misterio celebrado en medio de las comunidades.Proyección pastoral para 2027Además de las catequesis del Santo Padre, la nueva edición incorpora la Proyección Pastoral 2027 de la Comisión Episcopal de Liturgia, que establece las orientaciones y acciones previstas para acompañar la pastoral litúrgica de la Iglesia en Colombia.La proyección busca consolidar una cultura celebrativa fiel al espíritu del Concilio Vaticano II y promover celebraciones dignas, participativas y fieles a la tradición recibida, en comunión con las jurisdicciones eclesiásticas y la Sede Apostólica.Para el desarrollo de este servicio, se contemplan seis líneas de acción:1. PublicacionesSe dará continuidad a la producción, revisión y edición de libros litúrgicos y subsidios pastorales. Entre las acciones previstas se encuentran la implementación de nuevos libros y rituales, la preparación del Ordo 2028 y el avance en la elaboración del Cancionero Litúrgico Nacional.2. FormaciónSe fortalecerán los procesos de formación litúrgica para el clero, los religiosos, las religiosas y los laicos, mediante encuentros regionales, el Encuentro Nacional de Liturgia y otras iniciativas formativas, incluidas catequesis virtuales de preparación para la Navidad.3. Piedad popular y pastoral de los santuariosSe proyecta la creación de la Comisión Nacional de Santuarios, integrada por cinco rectores de santuarios del país, así como la realización del Encuentro Nacional de Rectores de Santuarios. Estas iniciativas buscan promover espacios de evangelización, oración, acogida, reconciliación y consuelo para los peregrinos.4. Nuevas tecnologías al servicio de la evangelizaciónEl Departamento continuará fortaleciendo los contenidos de la aplicación Ordo Colombiano, que ofrece recursos litúrgicos, bíblicos y de oración. Para 2027 se contempla la modernización tecnológica de la plataforma y el desarrollo de un motor de asistencia editorial basado en inteligencia artificial, bajo criterios de custodia doctrinal y litúrgica.5. Apoyo a la Secretaría General de la Conferencia EpiscopalSe mantendrá el acompañamiento litúrgico a las Asambleas Plenarias del Episcopado, las reuniones de la Comisión Permanente y otros encuentros eclesiales de carácter nacional, así como a la preparación de la Asamblea prevista para evaluar la implementación del Sínodo de la Sinodalidad.6. Congreso Eucarístico Internacional de Sídney 2028Se iniciará la preparación pastoral de la participación de la Iglesia en Colombia en este Congreso, mediante programas y subsidios de reflexión, traducción y socialización de materiales, con el propósito de fortalecer la conciencia sobre el sacramento eucarístico y promover la participación de una delegación de fieles.Un recurso para la formación y la renovación litúrgicaCon esta nueva edición, el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición de las comunidades eclesiales un material que articula la enseñanza reciente del papa León XIV con las orientaciones pastorales proyectadas para 2027.La publicación invita a continuar profundizando en la riqueza de la liturgia y a fortalecer el compromiso de celebrarla con fidelidad, comprensión y participación, reconociendo su lugar en la vida de la Iglesia y en la renovación de la vida cristiana.Descárguelo y consulte:
Mar 15 Sep 2026
“Reconstruir no significa solamente levantar edificios": Arzobispo de Cali durante jornadas conmemorativas por las víctimas del terremoto
Al cumplirse un mes del terremoto que estremeció a Colombia, en Cali, comunidades, parroquias y agentes pastorales se unieron en una jornada de oración y memoria por las 154 personas que perdieron la vida allí. Las actividades también pusieron de manifiesto que la reconstrucción implica acompañar a quienes continúan afrontando las consecuencias de la tragedia y fortalecer los vínculos de las comunidades.La memoria de las víctimas, la oración y la esperanza marcaron las acciones desarrolladas en Cali alrededor de la conmemoración del primer mes del terremoto ocurrido el 10 de agosto. Eucaristías, el rezo del Santo Rosario, el repique de campanas y un acto especial en memoria de quienes perdieron la vida reunieron a comunidades de distintos sectores de la ciudad.Las actividades iniciaron la noche del 9 de septiembre en la parroquia María Inmaculada, en el barrio Ciudad Capri. Después de la Eucaristía, la comunidad recorrió las calles con velas encendidas para rezar el Santo Rosario junto a la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la Arquidiócesis de Cali.La celebración contó con la presencia de monseñor Mark Joseph Seitz, obispo de El Paso, Texas, quien se encontraba de visita en la Arquidiócesis de Cali y quiso acompañar a esta comunidad afectada por el terremoto.“Es como un regalo de Dios...Cuando uno escucha acerca de lo ha pasado en otro parte del mundo, el corazón se conmueve... Quise estar presente con ellos, quise hacer algo por ellos, quise expresar nuestro dolor por lo que está pasando en sus vidas", expresó el obispo.Para el padre Albert Madroñero Gutiérrez, párroco de María Inmaculada, estos espacios también representan una oportunidad para que la comunidad relea su historia desde la fe y encuentre en medio del dolor motivos para fortalecer la esperanza, la fraternidad y el valor de la vida.Una ciudad que hizo memoriaDurante la mañana del 10 de septiembre, la parroquia Santa Teresa de Jesús, en Pampalinda, acogió una Eucaristía presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, quien elevó sus oraciones por las personas fallecidas, los damnificados y quienes han continuado prestando su servicio a las comunidades.“Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando. En el nombre del Señor”, señaló el arzobispo.A las 7:34 de la mañana, la misma hora en la que ocurrió el terremoto un mes atrás, las campanas de los templos de Cali sonaron durante 90 segundos. El repique se convirtió en un signo de memoria y esperanza y recordó a las 154 personas que perdieron la vida.El acto central de esta jornada también tuvo lugar en la parroquia María Inmaculada. Allí fueron leídos los nombres de las víctimas y se depositó una rosa blanca en el altar por cada una de ellas. También se elevaron globos blancos como expresión de memoria y esperanza.“Es hacer memoria, recordar a nuestros seres queridos; recordar el momento pero también avivar la esperanza”, afirmó el padre Albert Madroñero.La jornada permitió así recordar la magnitud del impacto del terremoto, pero también reconocer la capacidad de las comunidades para encontrarse, orar y continuar acompañándose.Orar por quienes siguen afrontando las consecuenciasLa oración continuó durante la tarde y la noche en la Iglesia de La Ermita, donde monseñor Luis Fernando Rodríguez, junto con integrantes de la Pastoral Social y del Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali, acompañó a la comunidad en el rezo del Santo Rosario.Las intenciones estuvieron dirigidas a las personas fallecidas, sus familias, los heridos, los damnificados, quienes han perdido o visto afectados sus hogares y bienes, así como a quienes continúan aportando a los procesos de recuperación y reconstrucción.El padre Diego Fernando Guzmán, director de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Cali, destacó el sentido de esta oración como una fuente de fortaleza para las comunidades afectadas.“Que la paz de Cristo, que el amor maternal de la Virgen María nos dé la fuerza necesaria para cultivar el camino para seguir adelante a pesar de la destrucción. No se pierde la esperanza y queremos seguir adelante”, afirmó.Reconstruir también significa reconstruir comunidadLa conmemoración del primer mes permitió poner nuevamente la mirada sobre los desafíos que permanecen después de la emergencia. Para la Arquidiócesis de Cali, acompañar este proceso supone no limitar la reconstrucción a la recuperación de las estructuras físicas, sino reconocer también las afectaciones humanas y sociales que deja una tragedia de esta magnitud.“Reconstruir no significa solamente levantar edificios, sino también reconstruir vidas, vínculos y comunidad”, expresó monseñor Luis Fernando Rodríguez durante la jornada.El arzobispo también recordó que el terremoto significó un antes y un después para Cali, el Valle del Cauca y buena parte del territorio colombiano, y destacó el servicio que voluntarios y voluntarias continúan prestando a las comunidades.“Desde este comedor comunitario en el sector de Pampalinda, rendimos homenaje a las víctimas, a quienes han fallecido. Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando”, afirmó.Para la Iglesia, la memoria de quienes perdieron la vida y la atención a quienes continúan afrontando las consecuencias del terremoto se mantienen, de esta manera, como parte de un mismo camino: recordar, acompañar y contribuir a reconstruir no solo los espacios afectados, sino también las vidas y los vínculos que sostienen a las comunidades.Vea a continuación el video con los momentos más destacados de las jornadas:
Lun 14 Sep 2026
Aquisgrán y Colombia celebrarán 65 años de camino compartido como Iglesias hermanas
Del 20 al 27 de septiembre, la Iglesia Católica en Colombia y la Diócesis de Aquisgrán, Alemania, celebrarán 65 años de fraternidad, oración, solidaridad y cooperación, con una invitación a renovar juntas el camino que han recorrido.Hace 65 años, la Iglesia Católica en Colombia y la Diócesis de Aquisgrán, Alemania, iniciaron un camino de fraternidad que, con el paso del tiempo, se ha consolidado como una experiencia de comunión entre Iglesias hermanas.Este vínculo nació en el contexto posterior al Concilio Vaticano II, cuando diversas Iglesias de Europa asumieron el compromiso de acompañar a las Iglesias de América Latina, particularmente en procesos relacionados con la formación de nuevos sacerdotes. En este marco, Aquisgrán estableció una relación especial con la Iglesia colombiana, que posteriormente se extendió a diferentes iniciativas pastorales y sociales.A lo largo de estas seis décadas y media, esta hermandad se ha enriquecido con experiencias de oración, educación, voluntariado, intercambios pastorales, defensa de los derechos humanos y construcción de paz, fruto de la participación de comunidades, familias, mujeres, jóvenes, organizaciones y personas laicas de ambos países.«¿Quo Vadis? / ¿A dónde vas?», el lema para 2026La Semana de la Hermandad 2026 se celebrará del 20 al 27 de septiembre bajo el lema «Quo Vadis? / ¿A dónde vas?», inspirado en el pasaje del profeta Isaías: «Busquen al Señor mientras se deja encontrar... mis planes no son tus planes, ni tus caminos son mis caminos» (Is 55, 6.8).La pregunta propone una mirada sobre el rumbo de esta relación entre Iglesias después de 65 años de camino compartido: ¿hacia dónde caminar juntas en el contexto del mundo actual? Invita también a responder a los signos de los tiempos y a asumir, con valentía, el llamado a trabajar por la justicia, la reconciliación y la caridad.La referencia a «Quo Vadis?» remite a la tradición de la Iglesia primitiva sobre el encuentro del apóstol Pedro con Jesús en la Vía Apia. En la narración tradicional, la pregunta de Pedro —«¿A dónde vas, Señor?»— se convierte en una invitación a reconocer el camino que debe asumir y a regresar a Roma para dar testimonio del Evangelio. Para la Semana de la Hermandad, esta expresión se plantea como una pregunta dirigida a las propias comunidades eclesiales sobre el rumbo de su misión compartida.Una celebración que llegará a las comunidades y seminariosDurante esta semana, las jurisdicciones eclesiásticas de Colombia están invitadas a unirse a la celebración mediante espacios de oración y encuentro. El subsidio litúrgico preparado por la Conferencia Episcopal de Colombia para esta Semana propone materiales para la celebración de la Eucaristía y una Hora Santa por la hermandad entre Aquisgrán y Colombia.En la celebración eucarística se propone hacer memoria de estos 65 años y reconocer los vínculos que han unido a las dos Iglesias. También se invita a presentar como signos de esta historia las banderas de Alemania y Colombia, así como unas sandalias que representan el camino recorrido y el compromiso de continuar caminando juntas.La oración por las Iglesias hermanas ocupa igualmente un lugar central. Entre las intenciones se pide que los vínculos de fraternidad, solidaridad y cooperación sigan dando frutos y que ambas Iglesias puedan aprender unas de otras y caminar juntas al servicio del Evangelio y de la dignidad humana.Los seminarios de Colombia también están llamados a participar en esta celebración, especialmente teniendo en cuenta que la formación sacerdotal estuvo en el origen de este vínculo. Para ellos se han dispuesto propuestas de Eucaristía y Hora Santa, además de un quiz sobre la historia de la Hermandad.Una hermandad que mira hacia el futuroLa celebración de los 65 años constituye así una oportunidad para hacer memoria agradecida de quienes han contribuido a mantener vivo este vínculo —obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos— y, al mismo tiempo, para renovar el compromiso de continuar construyendo una relación basada en la reciprocidad, el encuentro y la solidaridad.El subsidio para este aniversario presenta esta perspectiva como un camino compartido: dos Iglesias, dos pueblos y dos culturas unidos por una misma fe y llamados a seguir aprendiendo unos de otros.