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Iglesia

Lun 1 Ago 2022

31 de Julio | Lectura del santo Evangelio según San Lc 12, 13-21

ALGUIEN de entre la multitud dijo a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». 14 Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?». 15 Y les dijo: «Miren: guárdense de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». 16 Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. 17 Y empezó a echar cálculos, diciéndose: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha". 18 Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. 19 Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente". 20 Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado". 21 Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios». Palabra del Señor.

Vie 29 Jul 2022

30 de Julio | Lectura del santo Evangelio según san Mt 14, 1-12.

1 EN aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús 2 y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». 3 Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; 4 porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. 5 Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. 6 El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, 7 que juró darle lo que pidiera. 8 Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista». 9 El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. 12 Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús. Palabra del Señor.

Jue 28 Jul 2022

Concluyó encuentro de Pastoral Familiar con una invitación a la renovación

Siendo conscientes de las dificultades a las que la familia de hoy se ve expuesta y con el propósito de dinamizar el trabajo de la Pastoral Familiar, el Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, reunió entre el 26 y 27 de julio en la ciudad de Sincelejo a delegados de la pastoral familiar - regional Caribe. Un punto central de la agenda fue socializar el documento de “Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial”, preparado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y dirigido a los pastores, a los cónyuges y a todos los que trabajan en la pastoral familiar. Como anfitrión del encuentro actuó monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, quien recodó que el Año de la Familia que acaba de celebrarse, significó una profunda reflexión en el mundo sobre el papel de la familia, esta aseguró, se hizo a partir de la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia (La alegría del amor). Demostró su preocupación advirtiendo que este mensaje llega en “un mundo en el que la familia está cada vez más en entredicho y en expectativa, donde los valores familiares que conocíamos han ido desapareciendo” Enfatizó además, en la importancia de renovar la pastoral familiar, donde se fortalezca, articule y proyecte el trabajo, apuntando a una formación humana espiritual y pastoral, para que en las diferentes Jurisdicciones se brinde un apoyo eficaz a las familias. “Estamos reflexionando precisamente sobre la propuesta que hace el Papa de una Pastoral familiar fortalecida y de una preparación para el matrimonio de la vida afectiva y la vida familiar mucho más consistente, creo que lo necesitamos con urgencia”, aseveró el prelado. Por su parte el padre Juan Carlos Liévano, director del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, intervino presentando las propuestas y construcción conjunta del itinerario que podrá guiar el plan de trabajo de la pastoral de familiar en las Jurisdicciones Eclesiásticas. La reunión estuvo acompañada por momentos de oración, disertación, conferencias y folclor, que hicieron de este encuentro un momento de comunión y participación. Asistieron delegados y parejas de laicos que hacen parte de las comisiones pastorales de familia de las Jurisdicciones Eclesiásticas de Cartagena Barranquilla, El Banco, Magangué. Montelíbano, Sincelejo, Montería y Santa Marta.

Jue 28 Jul 2022

Acoger a los migrantes, una posibilidad para crecer como humanidad

En el ámbito de la campaña de comunicación promovida por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, con motivo de la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el domingo 25 de septiembre, se ha publicado un videomensaje del Santo Padre. "¿Cómo podemos favorecer un encuentro enriquecedor con los migrantes y refugiados?". Lo pregunta el Papa Francisco tras reiterar que "la presencia de migrantes y refugiados representa una gran oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos" y que "por eso, es esencial promover el diálogo intercultural e interreligioso y construir el futuro sobre valores comunes" En el cuarto videomensaje de la campaña de comunicación de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se reflexiona sobre la contribución cultural y espiritual que los migrantes y refugiados pueden aportar a las comunidades que los acogen. Un ejemplo es el testimonio de la familia francesa de Bertrand Gorge, que desde hace varios años abre las puertas de su casa para acoger y dar la bienvenida a los refugiados, una experiencia de intercambio que ha enriquecido humanamente a toda la familia. Cada uno está invitado a responder a la pregunta planteada por el Santo Padre enviando su propia contribución, con un breve vídeo o una foto, a [email protected] o respondiendo directamente en los medios sociales de la Sección Migrantes y Refugiados. Todo el material de la campaña de comunicación puede encontrarse en la página dedicada a ello en el sitio web y puede descargarse, publicarse, utilizarse y compartirse libremente.

Mié 27 Jul 2022

La Eucaristía nos educa para la misión

Por: Mons. José Libardo Garcés Monsalve - En este momento de la vida de la Iglesia, el Papa Francisco nos ha hecho un llamado reiterativo a la misión y plantea la evangelización como el cumplimiento del mandato del Señor de ir por todas partes a anunciar el mensaje de la salvación: “vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado”(Mt 28, 19-20), esta es la misión que asumimos en nuestra Diócesis de Cúcuta, cuando todos estamos en salida misionera cumpliendo el desafío siempre nuevo de la misión evangelizadora de la Iglesia en esta porción del pueblo de Dios que se nos ha confiado, para dar a conocer la persona, el mensaje y la Palabra de Nuestro Señor Jesucristo. Este mandato es para todos los bautizados y de manera especial, para los ministros que tenemos esta tarea por elección de Dios y llamado y envío de la Iglesia, con el gozo de predicar el Evangelio, tal como lo afirma Papa Francisco:“La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera”(Evangelii Gaudium #21), que se expresa mediante el fervor pastoral que cada discípulo misionero siente en su corazón y que lo realiza haciendo renuncias y sacrificios en la alegría de la gra­cia de Dios que lo mueve, aceptan­do el llamado del Señor a“salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). El fervor misionero tiene que bro­tar de la Eucaristía bien celebrada y vivida con intensidad, donde transformamos la vida en Jesu­cristo, para salir a dar testimonio con la vida y con las palabras de lo que celebramos en la Santa Misa. Cuando se termina la celebración de la Eucaristía en el templo, co­mienza otra celebración que com­promete toda la existencia. La asamblea reunida en comunión sale a cumplir el mandato del Se­ñor, por eso los participantes del sacrificio eucarístico se dispersan por los caminos del mundo, en calidad de testigos de la Muerte y Resurrec­ción de Cristo entre los hermanos. La gran noticia del Evangelio cuando llega a nuestro co­razón, no es posible guardarla, sino que se experimenta la urgencia de comu­nicarla. Tener la gracia de gozar en la Eucaristía de un amor que va hasta el extremo, invita al com­promiso misionero, porque tanto amor no se puede esconder deján­dolo para sí, sino que hay que salir a proclamarlo. Esta es la misión de la Iglesia, salir a comunicar el don recibido en la Eucaristía y ha­cerlo con el poder del Espíritu que la Eucaristía entrega a cada uno cuando recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Así lo enseña el Documento de Aparecida cuando afirma:“La Eucaristía, fuente in­agotable de la vocación cristiana es, al mismo tiempo, fuente inextinguible del impulso misionero. Allí, el Espíritu Santo fortalece la identidad del discípulo y des­pierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que ha escuchado y vi­vido”(DA 251). Se trata de salir a hacer el anuncio de lo que hemos vivido en la ce­lebración eucarística, dando testi­monio de nuestro Señor Jesucristo y convirtiéndonos en auténticos discípulos misioneros del Señor. No es el anuncio de cualquier re­lato, es la gran noticia del Evan­gelio que nos da la vida eterna. Así lo enseña Aparecida cuando afirma:“La fuerza de este anuncio de vida será fecundo si lo hacemos con el estilo adecuado, con las actitudes del Maestro, te­niendo siempre a la Eucaristía como fuente y cumbre de toda actividad mi­sionera”(DA 363), de tal manera que la Eucaristía educa al creyente para la misión. De ahí se desprende la importancia de la Eu­caristía dominical, pues la familia cristiana vive y se cultiva para la misión en la mesa eucarística, ya que “sin una participación acti­va en la celebración eucarística dominical, no habrá un discípu­lo misionero maduro”(DA 251). Por el bautismo comenzamos el proceso de vida cristiana para ser discípulos misioneros del Señor, que se va fortaleciendo con los de­más sacramentos, encontrando en“la Eucaristía la fuente y culmen de la vida cristiana”(LG 11), esto quiere decir su más alta ex­presión y el alimento que fortalece la comunión, para comunicarlo a los demás como buena nueva de Jesucristo, que nos convoca como hijos de un mismo Padre y herma­nos entre sí, llamados a participar de la misión evangelizadora de la Iglesia, ya que,“en la Eucaristía, se nutren las nuevas relaciones evangélicas que surgen de ser hijos del Padre y hermanos en Cristo. La Iglesia que la celebra es ‘casa y escuela de comunión’, donde los discípulos comparten la misma fe, esperanza y amor al servicio de la misión evangeliza­dora”(DA 158). Como creyentes en Cristo, segui­mos comprometidos con la misión, cumpliendo con alegría el manda­to del Señor, de ir por todas partes a anunciar la Palabra, el mensa­je y la persona de Nuestro Señor Jesucristo, siendo cristianos en salida misionera, ya que“en vir­tud del bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo mi­sionero”(EG 120), que recibe la fuerza y el impulso evangelizador de la Eucaristía que celebramos y del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo que recibimos. Que la Santísima Virgen María, Estrella de la Evangelización y el glorioso Patriarca San José, alcan­cen del Señor todas las gracias y bendiciones necesarias, para cola­borar en la misión evangelizadora de la Iglesia, con la certeza que laEucaristía nos educa para la mi­sión. Sigamos adelante. Reciban mi bendición. + José Libardo Garcés Monsalve Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Mié 27 Jul 2022

Monseñor Mario Álvarez nuevo administrador apostólico de Quibdó

La Nunciatura Apostólica en Colombia comunicó este miércoles 29 de junio, que el Papa Francisco nombró como administrador apostólico de la diócesis de Quibdó, mientras la sede episcopal se encuentre vacante, a Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, actual obispo de la Diócesis de Istmina - Tadó. Su nombramiento se dio luego de la designación y posesión canónica de monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, como obispo de la Diócesis de Soacha, quien sirvió con su ministerio episcopal durante casi una década en la Diócesis de Quibdó. Esta elección se hizo mediante decreto expedido por la Congregación para los Obispos, donde se señala que se designa un administrador apostólico de la Iglesia Particular antes mencionada, hasta que cese la vacante de la sede episcopal, tras la elección de un nuevo obispo. Monseñor Álvarez Gómez, asumirá el cargo este jueves 30 de junio en la Catedral San Francisco de Asís de la Diócesis de Quibdó. BIOGRAFÍA Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez nació en Palmira – municipio de Medellín, en territorio de la diócesis de Santa Rosa de Osos, el 19 de octubre de 1959. Cursó sus estudios primarios en Palmitas, su pueblo natal, y en el Seminario Menor Diocesano de Santa Rosa de Osos obtuvo el bachillerato académico. Inmediatamente después, pasó al Seminario Mayor de Santa Rosa de Osos y allí cursó la filosofía y la teología. Fue ordenado sacerdote el 19 de noviembre de 1985 y fue incardinado en la diócesis de Santa Rosa de Osos. Posteriormente se especializó en la Universidad Gregoriana en Roma, donde en 1993, obtuvo la licenciatura en teología bíblica. En el curso de su ministerio presbiteralha recibido los siguientes cargos: Vicario parroquial de Entrerríos (1985-1987); Profesor en el Seminario Menor Diocesano (1987-1989); Prefecto de Disciplina en el Seminario Menor (1988); Administrador parroquial en El Brasil (1989-1990); Profesor de Filosofía y Lenguas en el Seminario Mayor (1990); Estudios de teología bíblica en Roma (1990-1993); Profesor en el Seminario Mayor Diocesano (1994-1995); Vicario general de la diócesis de Santa Rosa de Osos (1995-2000); Vicario de Pastoral en la misma diócesis (1997-2000); Rector del Seminario Mayor Diocesano (1999-2003); Párroco en San Pedro de los Milagros (2003-2008); Párroco en la Catedral de Santa Rosa de Osos (2009-2010); Director de las Obras Misionales Pontificias de Colombia (2010 - 2018). El 3 de febrero de 2018 Su Santidad, el Papa Francisco, lo nombró como obispo de Istmina-Tadó. el 3 de marzo del mismo año fue su ordenación episcopal. El 29 de junio de 2022 Su Santidad, el Papa Francisco, lo nombró como administrador apostólico de la Diócesis de Quibdó.

Mar 26 Jul 2022

¡A nuestros abuelos y mayores!

Por: Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez - Hoy, cuarto domingo del mes de julio, celebra la Iglesia la segunda Jornada mundial de los abuelos y los mayores, instituida por el Papa Francisco, en audiencia del 31 de mayo del 2021, recordándonos la importancia del ‘nosotros’ para construir esta humanidad; coincide esta celebración con la cercanía de la fiesta de los santos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen María, abuelos de Jesús. Comienza esta Jornada con el versículo 15 del salmo 92: “En la vejez seguirá dando fruto”. Esta aclamación viene muy bien en estos tiempos de crisis, en que constatamos la presencia de miles de abuelos abandonados, abuelos que viven sin esperanza, abuelos ignorados por sus familias y desatendidos, reducidos a una cama esperando la muerte en sus lechos de enfermos, lejos del amor de familiares y amigos. En el mensaje, el Papa nos recuerda que ‘la ancianidad a muchos les da miedo. La consideran una especie de enfermedad con la que es mejor no entrar en contacto’. Quizás nunca nos hemos percatado de una realidad: todos vamos envejeciendo; los seres humanos hoy hacen un gran culto al cuerpo, dedican largas horas al gimnasio, se inventan el elixir de la eterna juventud, bótox para curar las arrugas y embellecer los rostros; tanto hombres y mujeres se hallan en el mismo camino con la intención de combatir la vejez como si envejecer fuera un delito, una enfermedad o un fantasma del que hay que huir. Estamos asistiendo al espectáculo de un mundo que se ha ido sumergiendo en la ‘cultura del descarte’, que como menciona el Papa, se trata de una ‘mentalidad que, mientras nos hace sentir diferentes de los más débiles y ajenos a sus fragilidades, autoriza a imaginar caminos separados entre “nosotros” y “ellos”. Pero, en realidad, una larga vida —así enseña la Escritura— es una bendición, y los ancianos no son parias de los que hay que tomar distancia, sino signos vivientes de la bondad de Dios que concede vida en abundancia. ¡Bendita la casa que cuida a un anciano! ¡Bendita la familia que honra a sus abuelos!’ La ancianidad no es un castigo de Dios, es una hermosa etapa de la vida y cuánta bendición para nuestros ancianos y abuelos que han tenido la dicha de transmitir la fe a sus nietos ante la ausencia de sus progenitores y convertirse en ‘alcahuetes’ al hacerse niños con los niños. Los abuelos son el signo de la presencia y del amor de Dios en su profundidad; ellos son el símbolo de la ternura; sus canas nos recuerdan el trabajo, el sacrificio de la vida y la sabiduría. Sus pasos lentos e inseguros evidencian el peso de los años; las arrugas y el hablar pausado, incoherente y confuso muestra que las enfermedades, las dolencias y el tiempo dejan su huella, pero, el corazón puede mantenerse joven. De esta manera, podemos entender las palabras del Papa: ‘La ancianidad, en efecto, no es una estación fácil de comprender, tampoco para nosotros que ya la estamos viviendo. A pesar de que llega después de un largo camino, ninguno nos ha preparado para afrontarla, y casi parece que nos tomara por sorpresa’. De ahí que hay que dar impulso a la revolución de la ternura, recurriendo al camino de la oración, valorando la Palabra de Dios y la compañía de los hermanos. Tenemos que preocuparnos por madurar y ser conscientes del cuidado de nuestros mayores; desde esta columna quiero invitarles a todos a consentir a los abuelos, a dedicarles el mejor tiempo, a tener la capacidad para sentarse a escucharles, no importa si repiten las historias; mirarles a los ojos, dejar sentir su pasión por lo que hicieron y aprendieron, verles sonreír, secar sus lágrimas, las que derraman por sus dolores y por nuestros sufrimientos; contemplarles en su enfermedad, doblegarse ante sus travesuras, extasiarse ante sus ocurrencias y disfrutar de sus chistes de antaño, aunque no los entendamos. Los abuelos y nuestros mayores son realmente un tesoro digno de conservar; no son piezas de museo ni deben ser ni estar en nuestros hogares como si fueran porcelanas decorativas; que tengan en casa el mejor trato, vivan dignamente, su habitación sea una suite de caricias y de mimos; se sientan como reyes y reinas a quienes sirvamos con alegría; que sus resabios y caprichos sean bálsamo de bondad y felicidad; que sus rostros se vean embellecidos con nuestros abrazos, los besos y las sonrisas, que su vida y sus historias puedan llegar a ser luz y faro de lo que será nuestra vida. Gracias a Dios por nuestros abuelos y mayores +Carlos Arturo Quintero Gómez Obispo de Armenia

Mar 26 Jul 2022

Ibagué: Agentes COPPAS diseñan estrategias en el cuidado de la casa común

Con el fin de fortalecer las capacidades de los Comités Parroquiales de Pastoral Social (COPPAS), que existen en la Arquidiócesis de Ibagué, se realizó en la casa de retiros Casablanca de esta ciudad el encuentro con 47 coordinadores de esta área y representantes de la zona rural de Payande y Alvarado. Dos momentos marcaron la ruta de esta jornada: primero, socializar aspectos de la encíclica del Papa Francisco: Laudato Si', que centra su atención sobre el cuidado de la casa común; y buscar estrategias para que desde las parroquias se diseñen acciones preventivas que permitan llegar a las comunidades con el cuidado del planeta tierra como lugar en el que viven las personas, defendiendo la naturaleza, la vida animal y las reformas energéticas, enseñanzas que ha impartido el Papa Francisco. “Los COPPAS vienen haciendo una labor muy bonita en materia asistencial, en ayudas humanitarias, pero es necesario que demos un paso más allá, para abordar temas de promoción humana, temas como pastoral de la escucha, paz y reconciliación, y específicamente el cuidado de la casa común, por eso nos adentramos en Resumen de la Laudato Si', propuesta del Papa Francisco, para que entre todos cuidemos esta gran casa común que el Señor nos ha regalado”, observó José Alberto Arciniegas, director de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Ibagué.