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obispos colombianos

Jue 16 Oct 2025

Con una 'sinfonía operativa', Iglesia colombiana define cuatro regiones focales para su trabajo por el perdón, la reconciliación y la paz

En medio de un momento crítico para Colombia, marcado por la profundización del conflicto armado, la Iglesia Católica buscará implementar una nueva estrategia de articulación y "sinfonía operativa" para concentrar sus esfuerzos por la reconciliación y la paz, inicialmente, en territorios prioritarios: Buenaventura, Chocó, San Vicente del Caguán y el sur de Bolívar junto a Barrancabermeja.Esto fue definido durante el segundo encuentro del Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz (SEPRP), celebrado los días 7 y 8 de octubre en Bogotá. La reunión se desarrolló bajo una metodología que combinó discernimiento espiritual con planeación estratégica, estructurada bajo la “sinfonicidad”, la metáfora musical de una orquesta sinfónica, conectada con la sinodalidad inspirada por el Papa Francisco.Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, explicó el enfoque: "Hemos pensado que focalizar en los territorios es lo mejor, porque cada territorio tiene sus propios énfasis. Entonces ya seleccionamos cuatro territorios para focalizar allí el servicio de acuerdo a las necesidades propias de ese sector".Ensamblaje colaborativo para la armonizaciónEl trabajo de este encuentro inició con un ejercicio de disposición e inspiración donde cada participante, mediante la dinámica "Soy instrumento de paz y mi nota es...", reflexionó sobre su aporte específico al SEPRP.El proceso incluyó una "afinación de ejes" donde se validaron seis ejes estratégicos de este Servicio Episcopal. Posteriormente, se implementó un "ensamble operativo" mediante metodología de mapeo donde cada componente definió "qué hace, qué no hace y qué necesita de los otros".Posteriormente, en la fase 2, denominada cruce de sinergias, se confrontaron los resultados para identificar puntos de articulación y duplicidades. María Victoria Llorente Sardi, integrante del Grupo Asesor, explicó cómo "ha ido emergiendo una estrategia de conversación y diálogo con los distintos obispos que hacen parte del servicio para entender cuáles son las realidades complejas que ellos están enfrentando".El segundo día profundizó en la articulación territorial mediante un "Diálogo comunitario" que utilizó la metodología "World Café Eclesial" adaptado. Los participantes rotaron por mesas de trabajo centradas en las tres Provincias/Regiones Eclesiásticas priorizadas.Prototipos de acción y compromiso simbólicoLa fase más innovadora llegó con la co-construcción de prototipos de acción usando planeación inversa-pensando desde la "paz lograda"-. Los equipos diseñaron fichas de acción para 6 meses que activarán los ejes priorizados en las regiones seleccionadas.Monseñor William Prieto Daza, Obispo de San Vicente del Caguán, destacó el avance: "El principal fruto es habernos encontrado y hacer un ensamble entre los tres componentes del Servicio, y ya dejar en concreto un marco ético para la paz desde la Iglesia".El padre Camilo Bernal Hadad, también miembro del Grupo Asesor del Servicio, destacó el cambio radical en el enfoque: "La Iglesia tiene este ministerio de reconciliar a los colombianos y quizás no hay tarea más importante para la Iglesia y para Colombia que encontrar un camino de reconciliación que nos lleve a la paz. Eso implica escucharnos a todos y eso implica atender a unos y otros, saber que pensamos diferente, pero que todos tenemos un destino común y es nuestra patria Colombia".El encuentro culminó con "El cordón del compromiso", un acto simbólico donde cada miembro selló su compromiso escrito con la Misión del SEPRP, representando la armonía lograda entre los tres componentes del servicio (obispos de territorios afectados por el conflicto, grupo asesor y secretaría técnica).Monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura, uno de los territorios priorizados resumió el alcance "Así como funciona una orquesta sinfónica donde todos los instrumentos están en armonía, también nosotros utilizamos este modelo para que la Iglesia, los liderazgos sociales y las mismas comunidades podamos armonizar un papel. No cada uno por su lado, sino armonizados en función de la paz".‘Incidencia social’: Estrategia complementaria con comunidadesParalelamente al encuentro del SEPRP, también en la sede del Episcopado se desarrolló el 'Encuentro de Estrategias de Incidencia Social' convocado por Pastoral Social-Cáritas Colombiana, que reunió a más de 46 organizaciones comunitarias de base que trabajan en la construcción de paz en territorios afectados por el conflicto.Este encuentro complementario buscó definir rutas de articulación para que las iniciativas locales de paz puedan acceder a recursos y espacios de incidencia política. Las organizaciones participantes -representantes de comunidades afrodescendientes, indígenas, mujeres, jóvenes y campesinos- compartieron sus experiencias en reintegración de excombatientes, protección comunitaria y defensa jurídica del territorio.La coordinación entre ambos eventos marca un punto de inflexión en la misión por la paz de la Iglesia colombiana, combinando por primera vez el trabajo institucional del SEPRP con el impulso a las iniciativas comunitarias que ya construyen paz desde los territorios, bajo un marco ético común que guiará con un rombo aún más claro la acción pastoral en las regiones más afectadas por la violencia.Vea a continuación el informe audiovisual con los testimonios y momentos más destacados:Sobre este tema, le puede interesar también: Obispos colombianos crean un Servicio para el Perdón, la Reconciliación y la Paz ante profundización de la violencia en el país

Mar 23 Sep 2025

Obispo de Buenaventura reclama acción estatal ante hechos violentos: "Un pueblo se está muriendo en baños de sangre"

En medio de la ola de violencia que ha encendido nuevamente las alarmas en el Distrito Especial, el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, envió un contundente mensaje en el que pide al Gobierno Nacional cumplir sus promesas de seguridad con los bonaverenses, para que no se sigan “muriendo en baños de sangre”.El pronunciamiento del prelado se da en un contexto crítico para la ciudad portuaria. De acuerdo con la Personería Distrital, en lo que va del 2025 se han registrado más de 100 homicidios, atribuidos principalmente a la acción de grupos armados, bandas criminales, disidencias de las Farc y carteles mexicanos. Este clima de terror se evidenció claramente con el asesinato de Alan Josué Valencia Cuero, un estudiante y líder social de 17 años de edad, abatido la tarde del 11 de septiembre en el barrio Los Pinos.La situación ha generado tal zozobra que instituciones públicas como la Universidad del Valle y la Universidad del Pacífico suspendieron las clases presenciales nocturnas durante la semana del 22 al 27 de septiembre, una medida que refleja el temor instaurado también por amenazas circulantes en redes sociales contra quienes transiten por las calles en la noche.Un mensaje de fe y una exigencia firmeFrente a este panorama, el pronunciamiento de monseñor Jaramillo Montoya recuerda que, aunque “construir la Iglesia es construir esperanza”, ante las circunstancias actuales, especialmente con la pérdida de tantos jóvenes, hay un reclamo social y político que no se puede dejar pasar:“Es el momento para unirnos y poner la esperanza en Dios, pero también la exigencia en un gobierno nacional que no cumple sus promesas y que no acude a salvar a un pueblo que se está muriendo en los baños de sangre de nuestros jóvenes”, afirmó el obispo con enfática gravedad, dando voz al sentir de una comunidad que clama por décadas contra la indiferencia y la impunidad.Un llamado a la paz en medio del temorEl prelado concluyó su mensaje pidiendo a Dios “fortaleza y luz en estos momentos difíciles”. En su mensaje, recurrió a las palabras del Salmo 23: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo”. Agregó una plegaria: “Para que el Señor pare los corazones violentos, cese tanta violencia y nos dé su paz”.Vea el pronunciamiento a continuación:

Vie 19 Sep 2025

El Arzobispo de Cali condena con “profundo dolor” la ola de violencia que enluta la ciudad

A través de un contundente mensaje, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, expresa su repudio ante los asesinatos de nueve personas y los graves disturbios ocurridos este 17 de septiembre en la capital del Valle del Cauca. Hace un llamado a los actores armados a deponer la violencia y, a las autoridades, a esclarecer los hechos y buscar la paz.Además de estos homicidios que “aún están por esclarecer”, el Arzobispo de Cali hace referencia a disturbios en varios sectores de la ciudad, la quema de dos tractomulas y el lanzamiento de una granada en las puertas de la cárcel de Villahermosa.En su mensaje, monseñor Rodríguez Velásquez se identifica con el dolor de la comunidad: “Como Pastor de esta Iglesia Particular de Cali y en nombre de las familias y las comunidades que sufren los estragos de la violencia, expreso con profundo dolor nuestro repudio ante el deseo y la materialización de la maldad humana que pretende acabar con la dignidad y la vida de los más frágiles”.Dirigiéndose a los responsables de estos hechos violentos, el prelado hace un enérgico llamado: “Invito a quienes empuñan las armas a detener la violencia y promover una cultura de paz y cumplir plenamente el quinto mandamiento que nos ha dejado el Señor ‘no matarás’”. Añadió que este mandamiento debe entenderse como “una llamada al amor y a la misericordia y a vivir plenamente respetando la dignidad humana”.En el comunicado, monseñor Luis Fernando Rodríguez también se refiere a las víctimas y a sus familias, a quienes la Iglesia “abraza en la fe y la esperanza”. Asimismo, insta a las autoridades a “esclarecer los hechos y buscar estrategias viables para la defensa de la vida y la convivencia pacífica en nuestra ciudad”.

Mar 16 Sep 2025

Arzobispo de Popayán clama por sensatez y denuncia la destrucción que deja la ola de violencia en el Cauca

Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos se refirió a los ataques del fin de semana en El Carmelo, que dejaron un policía muerto, varias personas heridas y daños en el templo y casa cural; lamentó estas acciones que "destruyen la esperanza" y representan un "lenguaje equivocado" para el futuro del departamento.Tras un fin de semana de terror marcado por hostigamientos de las disidencias de las FARC en al menos seis municipios del Cauca, el arzobispo de Popayán, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, alzó su voz para expresar el "dolor y la consternación" de una región que, según sus palabras, está "perdiendo vidas, bienes y esperanza".Los ataques, cuyo episodio más grave se registró en el corregimiento de El Carmelo (Cajibío), tuvieron como blanco principal la estación de policía del poblado, resultando en la muerte del patrullero David Fabián Rodríguez Navarro y al menos cuatro uniformados más heridos. La violencia también se extendió a la población civil y al patrimonio comunitario, incluyendo el templo, donde decenas de feligreses que asistían a la Eucaristía dominical tuvieron que interrumpir sus rezos para refugiarse de los disparos y las explosiones.Monseñor Sánchez Cubillos detalló los daños sufridos en el lugar sagrado: "No es la primera vez que nuestros templos terminan afectados...La casa cural queda destruida casi en su 80%... Y el templo también, que con tanto amor las comunidades ayudan a levantar". Subrayó que esta destrucción "manda un mensaje muy drástico" y enfatizó: "Si se trata de posicionar una idea de futuro, este lenguaje es el equivocado".El prelado hizo un enérgico llamado a los grupos armados ilegales a la ponderación, advirtiendo que estas acciones no conducen a la paz sino que radicalizan el conflicto."Se necesita sensatez en la guerra; clamamos a los grupos que tengan ponderación, que esas muestras al final no terminan abriendo puentes y caminos para acercarse a posibles diálogos a salida negociada, sino para radicalizar más la guerra", afirmó.En sus declaraciones, el Arzobispo de Popayán hizo especial énfasis en el costo humano de la violencia, no solo entre las Fuerzas Armadas y de Policía sino también para los jóvenes reclutados por los grupos al margen de la ley."La pérdida de un policía y de un joven en El Carmelo...La misma realidad de los jóvenes que están en la guerra también duelen, porque son vidas que al final no son promesas para una vocación de futuro que el Cauca debe tener".Frente a la crisis, monseñor Omar Sánchez Cubillos reiteró el compromiso de la Iglesia y la sociedad civil con la paz, a pesar de que las respuestas sigan siendo violentas; recordó que la celebración de la Semana por la Paz se ha extendido este año a un mes por la paz. "No quiere decir que pararemos en nuestro anhelo como sociedad civil de construir este Cauca de un modo distinto", aseguró.Finalmente, expresó que aunque la guerra "destruye por dentro", es crucial abrirse a la esperanza, aunque esta requiere "signos de todas las partes". Dejó clara su postura sobre los recientes hechos: "Esta insensatez y esta desmedida proporción de actuar con la fuerza de las armas no se lee bien, no nos deja un sabor de futuro para ninguno", agregó el prelado.

Jue 11 Sep 2025

Luto en el Episcopado Colombiano: falleció monseñor Libardo Ramírez Gómez

En esperanza cristiana, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) comunica el fallecimiento de monseñor José Libardo Ramírez Gómez, Obispo Emérito de la Diócesis de Garzón, quien partió a la Casa del Padre este 11 jueves de septiembre.La noticia de su Pascua a la vida eterna es recibida por los obispos colombianos en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza, un momento que reaviva la fe en Cristo Resucitado y la confianza en Sus promesas. En su mensaje, la CEC recuerda las palabras del Papa Francisco en la Bula Spes non confundit: “¿Qué será de nosotros, entonces, después de la muerte? Más allá de este umbral está la vida eterna con Jesús, que consiste en la plena comunión con Dios”.Una vida dedicada al servicio de la IglesiaMonseñor Libardo Ramírez Gómez nació en la fe y se formó para servirla. Fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Garzón el 26 de mayo de 1956, tras completar sus estudios de filosofía y teología en el Seminario Mayor de esa ciudad. Obtuvo su Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Lateranense en la ciudad de Roma.Su ministerio episcopal inició el 20 de mayo de 1972, cuando fue nombrado obispo de la Diócesis de Armenia, rol que ejerció con dedicación hasta el 6 de diciembre de 1986, tras ser nombrado obispo de la Diócesis de Garzón, donde pastoreó hasta el 30 de abril de 2003, fecha en la que el Papa San Juan Pablo II aceptó su renuncia por alcanzar el límite de edad.Un legado de servicio nacional y académicoDentro de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Ramírez Gómez dejó una huella significativa. Perteneció a la Comisión Episcopal de Estado Laical, que lo tuvo como representante en el Sínodo de Obispos de 1987 en Roma, dedicado a “La vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”.Su profundización en Derecho Canónico encontró un cauce fundamental en su labor como Presidente y Moderador del Tribunal Eclesiástico Único de Apelación para Colombia, institución a la que dedicó su pasión evangelizadora y su competencia académica. Incluso durante su emeritud, se mantuvo activo como articulista de opinión en diversos medios de prensa escrita.Un recuerdo fraterno y una despedida en la feLos obispos colombianos lo recuerdan con afecto y admiración, describiéndolo como un “hombre de Iglesia, gran amigo, excelente pastor, hombre de Dios”. La CEC extiende sus condolencias y eleva sus oraciones por el eterno descanso de su alma, encomendando también a la familia Ramírez Gómez y a las diócesis de Armenia y Garzón, que atestiguaron de su incansable labor pastoral.La Pascua de monseñor Libardo es un motivo de acción de gracias al Buen Pastor por el don de su vida y ministerio. Se le despide como un Peregrino de Esperanza, con la fe puesta en Cristo Resucitado, y se le encomienda a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de San José.

Lun 1 Sep 2025

En septiembre Colombia se une para “Arropar la vida con dignidad y esperanza”: inicia la 38ª Semana por la Paz

Con el lema “Arropemos la vida con dignidad y esperanza”, inició este lunes 1 de septiembre la 38ª Semana por la Paz, una de las apuestasmás importantes del país, que, este año, extenderá sus actividades durante todo el mes. La iniciativa, animada por la Iglesia Católica y más de 100 organizaciones sociales, se erige como un puente de esperanza que empieza a ser construido desde los territorios, ante la violencia y la fragmentación social que hoy generan tanto dolor e incertidumbre en el país.El lanzamiento oficial se realizó el pasado 27 de agosto en la sede del Episcopado Colombiano en Bogotá. Fue liderado por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana y contó con la participación de representantes de la Iglesia, REDEPAZ, el Consejo Nacional de Paz, la cooperación internacional y múltiples organizaciones sociales.Al cierre del evento, se realizó “la primera puntada” en “la colcha de la paz que arropa la vida”, un acto simbólico de esta creación conjunta; un ejercicio artesanal que se replicará en toda Colombia y que buscará visibilizar el trabajo colectivo de cientos de organizaciones e iniciativas que mantienen viva la paz en los territorios.Un llamado a la acción y la cercaníaEl padre Raúl Ortiz Toro, Secretario Adjunto de la Conferencia Episcopal de Colombia, explicó el sentido del lema: “Arropar significa ser cercanos, cuidar al otro, estar pendientes de lo que también el otro necesita, pero sobre todo, con dignidad...Que no nos dejemos vencer, que sigamos luchando, porque la esperanza nos ayuda a no perder la fuerza, la motivación”.Por su parte, monseñor Héctor Fabio Henao, delegado de los Obispos para las relaciones Iglesia-Estado, señaló la relevancia de esta iniciativa: “Es urgente sacar la violencia del mundo, de la política y de la vida social del país. Y por otra parte, tenemos que encontrar el camino de la paz, redescubrir el camino de la paz es un desafío para toda la sociedad colombiana”.El rol de la sociedad civil y la comunidad internacionalEl evento contó con la intervención del Comisionado de Paz, Otty Patiño, quien se dirigió a las organizaciones sociales que hacen parte de Semana por la Paz e hizo referencia al estado actual de los diálogos con actores armados:“Todo eso tiene que ver con crear una paz real y una paz duradera. Lo que hemos querido hacer hasta ahora es crear procesos cuya irreversibilidad sea tan notable, que al próximo gobierno, sea cualquiera sea la ideología política que tenga, le generen, digamos, no una imposibilidad, pero sí un alto costo devolverse de ahí, echar para atrás”.Por su parte, Cristian Cabrera, director de REDEPAZ enfatizó en la tarea colectiva: “Tenemos la responsabilidad de reflexionar sobre el mañana que queremos dejar, un mañana donde nuestros niños y niñas crezcan libres del miedo, donde sus juegos y sueños no sean interrumpidos por la violencia, sino que sean acompañados por oportunidades”.El padre Ortiz Toro también destacó el papel crucial de las regiones: “Y en regiones de periferia, precisamente por estar tan lejanas del centro, resultan siendo, “el caldo de cultivo” para los actores armados. Y por eso allá también hay comunidades que son gestoras de paz”.El apoyo internacional también estuvo presente durante el lanzamiento. Fabián Hayos, jefe de misión adjunto de la Embajada Suiza, reiteró el compromiso de su país: “Desde hace 25 años el compromiso con la paz ha sido una prioridad para la presencia suiza en Colombia. Contribuimos a la construcción de paz mediante el acompañamiento a procesos de diálogo y negociación, el apoyo a la implementación de acuerdos, incluido el Acuerdo Final de 2016, así como la promoción de la democracia y la participación ciudadana”.Un legado histórico que mira al futuro con esperanzaLa Semana por la Paz nació en 1987 como una respuesta ética frente al asesinato de líderes en los territorios, los ataques a comunidades y la exclusión impuesta por la guerra. Hoy, es un legado histórico para la pedagogía, la memoria histórica y la construcción de consensos mínimos que le permiten al país avanzar hacia una paz duradera y con justicia social.Ángela Jaramillo, líder de Semana por la Paz, hizo un llamado a la movilización ciudadana dese iniciativas como esta: “Colombia, lamentablemente, necesita que sigamos realizando Semana por la Paz, que la ciudadanía siga levantando su voz y diciendo no más a la guerra, no más armas, no más conflicto. Todas y todos podemos levantar nuestra voz, pero sobre todo tejer diálogos para arropar la vida con dignidad y esperanza. La Semana por la Paz nos ofrece la oportunidad de mirar juntos y juntas hacia atrás los pequeños y grandes logros y a los obstáculos superados. Y de la misma manera, es una oportunidad para mirar hacia adelante, hacia el futuro que queremos construir como sociedad”.Las actividades que se realizarán durante este mes septiembre en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país incluirán momentos celebrativos, foros, encuentros comunitarios, actos culturales y expresiones artísticas, que buscan visibilizar las resistencias locales, activar la participación ciudadana y reafirmar que la paz se construye desde los territorios.Pronunciamiento oficial de lanzamiento Semana por la Paz 2025Al cierre del evento de lanzamiento, los voceros leyeron una mensaje que recuerda que Semana por la Paz se reconoce como un escenario estratégico de pedagogía y movilización ciudadana para transformar las causas estructurales de la violencia y trabajar por una paz duradera con justicia social.Vea a continuación el informe audiovisual sobre el lanzamiento de Semana por la Paz 2025:Si desea acceder al material comunicativo o conocer en detalle las actividades programadas a nivel nacional durante Semana por la Paz 2025, haga clic aquí.

Lun 1 Sep 2025

Con un llamado a ser "misionero de la armonía", monseñor Germán Barbosa Mora asume como obispo auxiliar de Bogotá

Con un llamado a ser un "misionero de la armonía en un mundo fragmentado", monseñor Germán Humberto Barbosa Mora fue ordenado obispo auxiliar de Bogotá en una solemne ceremonia en la Catedral Primada. La Eucaristía, que congregó a cientos de fieles, fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.A monseñor Germán Barbosa lo acompañaron doce de sus hermanos en el episcopado, entre ellos, dos representantes de la actual Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC): monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.Un llamado al servicioEn su homilía, el cardenal Rueda Aparicio delineó el perfil del ministerio que inicia monseñor Barbosa Mora: uno centrado en el servicio y no en el honor. “El episcopado no es un honor sino un servicio. No se trata de un camino de poder, sino de un camino de entrega”, afirmó. El purpurado también instó al nuevo obispo a recorrer la gran ciudad y sus periferias para “anunciar la Buena Nueva, sanar corazones heridos y ser testigo de la compasión de Dios”.El Arzobispo de Bogotá exhortó al nuevo Obispo Auxiliar a vivir en comunión, a escuchar los clamores del pueblo y a caminar junto a ellos. “La sinodalidad es el camino que el Espíritu nos pide. Acompaña a tu pueblo con corazón de pastor”, concluyó, confiando su ministerio a la intercesión de la Virgen de Chiquinquirá.Refuerzo para el equipo pastoralCon esta ordenación, monseñor Barbosa inicia su ministerio y se integra oficialmente al equipo episcopal de la Arquidiócesis de Bogotá, donde apoyará la labor del cardenal Rueda Aparicio y de los otros obispos auxiliares, monseñor Edwin Raúl Vanegas Cuervo y monseñor Alejandro Díaz García, en la guía pastoral de la Iglesia en la capital colombiana.El cardenal Rueda concluyó la ceremonia con un mensaje de esperanza: “Hoy, como Iglesia, damos gracias al Señor por el don de un nuevo pastor que, con su vida y ministerio, será sembrador de esperanza en medio de esta ciudad”.La trayectoria del nuevo obispoMonseñor Germán Humberto Barbosa Mora, de 50 años, es bogotano de nacimiento. Fue ordenado sacerdote en el año 2000 y ha desarrollado una vasta trayectoria en la Iglesia, incluyendo servicio en parroquias de Engativá y el rol de vicario episcopal. Su preparación académica incluye un doctorado en Teología Moral obtenido en Roma.Su nombramiento como obispo auxiliar fue oficializado por el Papa León XIV el pasado 20 de junio, asignándole además la sede titular de Uzalensis.Vea a continuación la homilía del cardenal Rueda Aparicio durante esta ceremonia:

Vie 29 Ago 2025

Arzobispos de Colombia se unirán a la Semana de la Evangelización en Santa Marta, en el marco de los 500 años de la Diócesis

La ciudad de Santa Marta se prepara para vivir una jornada histórica de fe y reflexión pastoral del 30 de agosto al 6 de septiembre de 2025, con la celebración de la Semana de la Evangelización 2025, liderada por monseñor José Mario Bacci, obispo de la Diócesis. Un hecho clave en esta celebración será la presencia y participación activa de los catorce arzobispos de Colombia, quienes, por primera vez, celebrarán su reunión de Comisión Permanente en ‘La Perla de América’ y se unirán a las actividades evangelizadoras.La conjunción de estos dos importantes acontecimientos —la Semana de la Evangelización y la reunión de los prelados— convierte a Santa Marta en epicentro de la vida eclesial del país, lo que cobra aún más relevancia en el marco de la conmemoración de los 500 años de la fundación de la capital del departamento del Magdalena.Presencia y labor pastoral de los ArzobisposDel 3 al 6 de septiembre, los catorce Arzobispos, miembros de la Comisión Permanente de la CEC, desarrollarán su agenda de trabajo institucional en la ciudad. Sin embargo, su visita trasciende lo administrativo para convertirse en un gesto concreto de comunión y cercanía con el pueblo de Dios.El jueves 4 de septiembre marcará un hito de fraternidad, ya que cada uno de los prelados se desplazará a diferentes parroquias de Santa Marta y municipios aledaños para presidir catequesis, celebrar Eucaristías y sostener encuentros fraternos con feligreses, agentes de pastoral y comunidades. Esta dispersión misionera de los obispos por el territorio diocesano subraya el carácter nacional del evento y el compromiso de la Iglesia colombiana con la evangelización.La Semana de la Evangelización: formación, diálogo y misiónBajo el liderazgo de monseñor Bacci, la Semana de la Evangelización 2025 se erige como el eje central de las celebraciones, con una agenda robusta diseñada para formar, celebrar y proyectar la misión fundamental de la Iglesia.El evento también contará con la participación de dos destacados invitados internacionales: Monseñor José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante (España), y el padre Juan Carlos Carvajal, Vicerrector de la Universidad San Dámaso de Madrid, quienes impartirán enseñanzas y ponencias a lo largo de la semana.Los momentos más representativos incluyen:-Apertura (Domingo 31 de agosto): Una gran Eucaristía y enseñanza inaugural en el Coliseo Mayor.-Encuentro Iglesia y Sociedad (Viernes 5 de septiembre): Un conversatorio de alto nivel en la Universidad Sergio Arboleda, que reunirá a obispos, académicos y líderes sociales. Este panel contará con la participación central del cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, quien reflexionará sobre "Iglesia y Sociedad: un encuentro de 500 años". La jornada concluirá con una solemne Eucaristía presidida por el purpurado en la Catedral Basílica.-Clausura (Sábado 6 de septiembre): Un Congreso final con la presentación de las conclusiones del proceso diocesano de escucha, una peregrinación multitudinaria y una gran Eucaristía de clausura en la Catedral Basílica.Relevancia y legadoLa relevancia de esta semana radica en su capacidad de aunar el trabajo pastoral de la máxima instancia directiva del episcopado colombiano con una iniciativa diocesana de profundo calado espiritual y social. No es solo una celebración local, sino un modelo de comunión eclesial y un faro para la misión continental, que sienta las bases para los desafíos futuros de la Iglesia, incluida la evangelización en la era digital y el turismo religioso como oportunidad de fe y cultura.La Diócesis de Santa Marta extiende una cordial invitación a todos los fieles, medios de comunicación y al público en general a participar de esta experiencia de fe que fortalece la esperanza y renueva el compromiso misionero de la Iglesia en Colombia.Para conocer todos los detalles de la programación, visite el sitio web ofiial de la Diócesis de Santa Marta: www.diocesisdesantamarta.org