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violencia

Lun 8 Ago 2022

Obispo de Tumaco rechaza actos de feminicidio ocurridos en el Pacífico Nariñense

Tras los tres casos de feminicidio ocurridos en las últimas semanas en la localidad ubicada en el Pacífico nariñense, el obispo de la Diócesis de Tumaco, Orlando Olave Villanoba, expresó su rechazo ante estos hechos de violencia y pidió a todos los hombres y mujeres de estos territorios optar por la vida y la paz. "Como Iglesia Católica siempre hemos puesto el valor de la vida por encima de toda realidad política, ideológica, económica o cultural y, por tal motivo, rechazamos los hechos de violencia reiterados que se han venido dando en nuestro territorio contra las mujeres". "Nos resistimos a aceptar de manera pasiva los actos de violencia fratricida sufrida por nuestras hermanas: Jeseria Castillo (+ 25 de junio de 2022), María Piedad Aguirre (+ 16 de julio de 2022), María Verónica Pai Cabeza (* 31 de julio de 2022), Evis Yuliana Estacio (+ 31 de julio de 2022)". El prelado hizo un llamado a las autoridades competentes para que con celeridad se den los procesos judiciales pertinentes, "a fin de que sean prontamente esclarecidas estas agresiones injustificadas contra nuestras mujeres". Al tiempo que les pidió de manera respetuosa buscar mecanismos que permitan la protección de todos los ciudadanos de esta zona del país. Finalmente, exhortó a los actores armados ilegales para que cesen todo acto violento que atenta contra la vida de las personas. Según la Defensoría del Pueblo ya son 30 las muertes violentas de mujeres que, en lo corrido del año, han sido denunciadas en el departamento de Nariño. DESCARGAR COMUNICADO

Lun 1 Ago 2022

Por recrudecimiento de violencia, obispo de Apartadó convoca a jornadas de oración

Ante el recrudecimiento de la violencia y el ataque contra miembros de la fuerza pública, la Diócesis de Apartadó, al noroccidente de Antioquia, en unión con otras fuerzas vivas de la sociedad civil del Urabá Darién, convocaron para que antes de la posesión del nuevo presidente, se realice en cada poblado y ciudad actos simbólicos de rechazo a la violencia armada y se adelanten jornadas de oración, clamando por la paz de esta región. En un comunicado firmado por monseñor Hugo Alberto Torres Marín, obispo de la Diócesis de Apartadó, se rechaza el asesinato de jóvenes, ataques contra estaciones de policía, el cierre de establecimientos educativos y de servicios públicos, todo ello causado por miembros del Clan del Golfo, quienes persisten con amenazas por desplazamiento, confinamiento y asesinato para el control territorial. "Exhortamos a los grupos y personas que están causando este dolor inmenso a la región y al país, para que humanicen el conflicto parando este accionar y utilizando otras alternativas que respetando la vida y cuidando el tejido social, les permita lograr sus objetivos". El prelado expresó su saludo de cercanía y condolencia a los familiares de policías y militares asesinados, así como a las instituciones a las cuales pertenecían y a la población en general. Aseguró su oración por toda la comunidad y les invitó a no perder la esperanza. Según han informado las autoridades, los ataques terroristas contra el Estado en Antioquia se han presentado en Apartadó, Ituango, Ebéjico, Necoclí, Peque, Uramita, Chigorodó, Turbo, Carepa, Santa Fe de Antioquia y Cañasgordas. Como resultado de ellos, 27 uniformados murieron y más de 40 salieron lesionados de los disparos y de las detonaciones de artefactos explosivos. DESCARGAR COMUNICADO

Mar 12 Jul 2022

CXIII Asamblea Plenaria: Obispos hacen un llamado al diálogo y a la unidad nacional

A un día de concluir la 113ª Asamblea Plenaria del Episcopado, los obispos de Colombia presentaron un comunicado a la opinión pública en el que hacen un llamado a la unidad de la nación y una apertura al diálogo. En su mensaje agradecen a todas las comunidades y personas de bien que hicieron sus aportes al camino sinodal propuesto por el Papa Francisco. “Sus voces nos animan a no cejar en nuestra labor profética y también nos confrontan para ser una Iglesia misionera y solidaria, que anuncie el Evangelio de salvación de Cristo Jesús, edificándonos en el amor y la auténtica fraternidad. Además, Como fruto de varios días de discernimiento sobre la realidad del país, los obispos en su mensaje evidencian una vez más el continuo dolor de los pueblos, fruto de la violencia y la proliferación de los grupos al margen de la ley, la ilegalidad, el narcotráfico y la inequidad social, estos, dicen ellos, “anhelan soluciones a sus problemas más graves y claman por reformas sustanciales que le cierren el camino a toda forma de corrupción”. Igualmente, expresan su preocupación por el tema de la educación de niños, jóvenes y adolescentes, quienes “cada vez se ven más desencantados por la falta de oportunidades”. Frente a esta realidad añaden, es urgente dinamizar y promover la participación de los jóvenes, escuchándolos y alentándolos a que sueñen con un futuro mejor. El cuidado por el planeta, fue otro de los puntos expuestos en el mensaje, aquí observan que el daño que se está haciendo a la Amazonía por cuenta de proyectos que “laceran nuestra Casa Común” es irreversible y dañino para un futuro. Frente a la polarización que ha venido envolviendo la dinámica del país en los últimos tiempos, los prelados aseguran que es urgente “recrear la voluntad de ser nación y de construir la unidad en medio de la diversidad”, involucrando a los diferentes sectores de la sociedad, de manera especial a los más desprotegidos. “Esta llamada a la unidad de la nación no florecerá sin un serio y permanente compromiso por la paz y el respeto por la vida. ¡Basta ya de toda guerra! Caminemos juntos para erradicar cualquier expresión de odio y violencia, que no solo nos empobrecen materialmente, sino que también nos deshumanizan y aniquilan espiritualmente. Necesitamos una nueva apertura al diálogo que debe ser productivo, como instrumento de construcción y de consolidación en pro de una democracia incluyente y participativa”. Animan a los colombianos para que a pesar del dolor de muchas heridas que aún no han cicatrizado, se esfuercen por trabajar en alcanzar la anhelada paz, “de modo que los pasos que demos hacia la reconciliación se cimienten en la verdad, que es el alma de la justicia y nos conduce a la libertad”. Finalmente, los prelados manifiestan su voluntad de continuar sirviendo al país y reafirman su compromiso de seguir trabajando por la paz y la reconciliación acompañando a las comunidades en los distintos territorios. La misiva fue firmada por los obispos Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia - CEC; Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC, y Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la CEC. DESCARGAR COMUNICADO Durante una rueda de prensa, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de la Diócesis de Pasto y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones, fue el encargado de dar lectura al mensaje oficial de los obispos. Seguido de ello se abrió espacio a una cesión de preguntas, donde se hablaron de temas como: Diálogos de paz, el aborto, el cuidado de la Casa Común, la educación, la pobreza, entre otros. La mesa principal la conformaron: Mons. Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia - CEC; Mons. Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC, y Mons. Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la CEC; Mons. José Clavijo, obispo de Sincelejo; Mons. Ariel Lascarro, obispo de Magangué; Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de la Diócesis de Pasto y el padre Rafael Castillo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social. Los invitamos para que revivan el espacio de diálogo que se facilitó entre los obispos y los periodistas.

Lun 13 Jun 2022

¡Segunda Vuelta!

Por: Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez – El próximo domingo los colombianos nuevamente iremos a las urnas a manifestar nuestra decisión democrática. Es la segunda vuelta que se ha visto enredada, tejida de improperios, denuncias, noticias falsas, escándalos; una campaña negra, sucia, rastrera. Quizás muchos coincidan conmigo en que este tipo de contiendas electorales nunca se habían visto. Me pregunto que hay en el corazón de tantas personas desalmadas para quienes es más importante denigrar, insultar, promover pensamientos mezquinos con intenciones maquiavélicas; para aquellos que se dejan llevar por palabras salpicadas de odio, frases incendiarias y siembra de cizaña. ¿Qué nos ha ocurrido? ¿Qué le está pasando a esta sociedad? Estamos sobrepasando los límites éticos y morales, mientras cada uno busca defender su punto de vista, proclamar su verdad y presentarse incólume ante el mundo, señalando a los demás como corruptos, deshonestos y perversos. En los últimos años hemos contemplado el tipo de campañas que se han ido promoviendo en Colombia, América Latina y el mundo, con estrategias denominadas ‘políticas’, legalmente aceptadas, que se han vuelto costumbre, pero, que nada tienen que ver con la verdad, la justicia y la paz. Al contrario, son un atentado contra la paz, una burla a la verdad y una sátira a la justicia. Surgen más preguntas que respuestas: ¿Siempre ha sido así? ¿se justifica este tipo de campañas? ¿Qué beneficios personales trae consigo el denigrar del otro? ¿El fin justifica los medios? ¿Es justo devorarnos y destrozarnos? ¿En política todo se vale? No se puede pretender presentar una campaña perfecta, un candidato perfecto, un modelo de gobierno perfecto. Es de héroes reconocer los errores y superar los obstáculos, no es necesario aparentar ser sabios cuando la ignorancia ‘magna est’, mostrarnos justos cuando el corazón está dividido, revelarnos como agentes de paz cuando sembramos semillas de violencia, mostrar un rostro de tolerancia cuando no somos capaces de aceptar las diferencias, pretender ser generosos cuando nos cuesta compartir con los más pobres, decir que perdonamos cuando no somos en profundidad indulgentes. Se necesita coherencia y, desde esta columna, quisiera invitar a los candidatos y electores a serenarnos, a escucharnos y a escuchar a los otros, a pensar en el bien de la comunidad, a ir más allá de nuestros intereses, a ser sensatos reconociendo las cualidades y fortalezas de los contendores, a no tener miedo al disenso, a buscar consensos y a centrar la campaña en propuestas, en la ruta que cada candidato desea recorrer para hacer de su gobierno un sendero de paz. Ante la situación actual de post verdades, de polémicas y polarizaciones, los electores necesitamos estar más tranquilos y saber que el voto en blanco no tiene ningún efecto, por lo que es importante ‘elegir bien’, cada uno votando en conciencia, pensando en el bien común. Tomás Moro, patrono de los políticos, hombre de leyes, honesto, culto y auténtico humanista invitaba a ‘servir y a no servirse de la política’; recurría siempre al buen ejemplo como el único camino para alcanzar la transformación social y la mejor manera de poder influir en los demás. En su discurso era consciente que el gobernante, es decir, el político debe enfrentarse a tres problemas: la pasión por el poder, la corrupción y la obsesión por su imagen. Solo de esta manera se puede alcanzar la integridad de un gobernante. El Papa San Juan Pablo II decía que Tomás Moro ‘emana un mensaje de inalienable dignidad de la conciencia, de primacía de la verdad sobre el poder, de coherencia moral y de una política que tenga como fin el servicio a la persona’. En estos momentos de crisis vale la pena releer a Tomás Moro y la Carta Encíclica del Papa Francisco ‘Fratelli Tutti’, que dedica todo el capítulo quinto a reflexionar sobre ‘la mejor política’, puesta siempre al servicio del bien común. Dice el Papa: ‘pienso en una sana política, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas que permitan superar presiones e inercias viciosas’. Al llegar la segunda vuelta, no lleguemos desgastados, cansados y en medio de la zozobra, la confusión, el temor o la desconfianza; lleguemos a las urnas con una conciencia diáfana para decir ‘si’ a la democracia y asumir nuestro compromiso ciudadano con responsabilidad y dignidad. Así que todos a votar y a votar bien. + Carlos Arturo Quintero Gómez Obispo de Armenia

Mar 7 Jun 2022

Compromiso ciudadano

Por: Mons. Ricardo Tobón Restrepo - Estamos viviendo un momento electoral de gran importancia para nuestro país. Es tiempo de discernimiento, de opciones, de compromiso. Sobre todo, es una ocasión para consolidar valores democráticos y lograr que la libertad de todos se oriente al bien común. Esto, en un contexto en el que constatamos que se ha agrietado el tejido social y se ha disminuido la confianza en nuestra organización como nación. Es preocupante la falta de seguridad en las relaciones, en los liderazgos, en la política, en la empresa, en la academia, en las instituciones de la República y también en la Iglesia Católica. Llevamos tantos años tratando de superar las crisis creadas por la injusticia social, la violencia, el narcotráfico, la falta de cultura ciudadana, la ausencia de un verdadero plan nacional posible y efectivo, la presencia de tantas formas de corrupción, que pareciera que entramos en un agotamiento del modelo político o en un laberinto creado por los apetitos insaciables de dinero, de poder y de placer o en un estado de cansancio ante estructuras que limitan un proceso más rápido y eficiente para superar las graves problemáticas sociales que padecemos. Siguiendo la Doctrina de la Iglesia, vemos que a la base de muchos males está un desconocimiento de la dignidad de la persona humana, la incapacidad de representación que afecta a numerosas instituciones, la agresividad con la que nos herimos cada día, el egoísmo que impone el interés particular sobre el bienestar de todos, el abandono de Dios fuente y culmen de la vida personal y de la organización social. Todo esto afecta la convivencia, impide la misión de cada uno, arruina los logros obtenidos, retarda una respuesta a las expectativas y necesidades de la población. Ante esta realidad, se instala la ilegalidad en nuestro proceder cotidiano, cunden el descontento y el miedo, empieza a pensarse que es preciso emprender protestas violentas y avivar los conflictos. Nada más equivocado y dañino que proceder de esa manera. Esta es la hora, más bien, para un profundo análisis a nivel personal e institucional. Nos ha faltado reflexión y compromiso. Debemos reconocer que el esquema de vida planteado no ha sido respaldado por un desarrollo humano integral. Cuando nos guían el individualismo y la codicia nuestra relación laboral, urbana y mediática, termina en una guerra despiadada. Necesitamos una profunda renovación de las instituciones y de las personas. Necesitamos aplicar la ley, pero sobre todo humanizar la convivencia. Las relaciones humanas van más lejos que la imposición del derecho, sin desconocer que éste es fundamental para que la vida social se base en la justicia. La Doctrina Social de la Iglesia enseña que una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos en orden a salvaguardar los derechos humanos y a proteger el bien común. Debemos ser conscientes que en este momento crucial nos hace mucho mal la violencia, la descalificación abusiva de los demás, el pesimismo y la indiferencia. Hoy el Espíritu nos impulsa a un diálogo social fecundo, fundado en el respeto mutuo y en la verdad que nos hace libres. Por encima de los errores y de los problemas que sufrimos, hay que mantener el respeto que merece cada persona, cuidar lo que todos hemos construido y reforzar los lazos de solidaridad entre hermanos de una misma nación. Es necesario que todos participemos y nos comprometamos en la construcción de nuestro país, con sensatez, fortaleza y esperanza. + Ricardo Tobón Restrepo Arzobispo de Medellín

Mar 10 Mayo 2022

Candidatos presidenciales invitados a firmar pacto por una campaña política pacífica

A 20 días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, los candidatos se reunirán este martes 10 de mayo, convocados por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), por varias organizaciones sociales y la Iglesia Católica, donde firmarán un acuerdo por la no violencia en la campaña política. En días pasados la Iglesia, a través de monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) para las relaciones Iglesia-Estado, había anunciado esta propuesta, recordando que es importante que "se trabaje de manera muy decidida para excluir el lenguaje de odio en las campañas, excluir cualquier forma de agresión a través de redes sociales y de cualquier otro vehículo. El país necesita que se hagan todos los esfuerzos necesarios para que se escuchen las voces de otras propuestas políticas de manera respetuosa". Igualmente planteó que, “estamos viviendo un ambiente electoral profundamente marcado por la estigmatización, que reduce las posibilidades de comprender a fondo los planteamientos de las diferentes campañas políticas y que pone en alto riesgo a quienes ejercen la labor política. Colombia está en un momento de posiciones extremas, en las cuales no prima la búsqueda de los programas o de un debate serio”. De acuerdo con lo reportado por la Misión de Observación Electoral – MOE, entre el 13 de marzo de 2021 y 13 de marzo de 2022, se han identificado 581 agresiones a líderes políticos, sociales y comunales del país, lo que hace de este periodo el más violento en los últimos tres procesos electorales de Colombia. Frente a estas cifras Alejandra Barrios, directora de la MOE, afirmó “este panorama genera preocupación pues los líderes políticos son los principales participantes en los procesos electorales, y la experiencia desde 2014 evidencia que, en el marco de los mismos, las agresiones contra este tipo de liderazgo tienden a aumentar; situación que nuevamente ocurre en el 2022”. Por su parte, Luciano Sanín, director de Viva la ciudadanía señaló que, “no podemos normalizar la violencia política en medio del proceso electoral, las autoridades públicas, las organizaciones políticas y la sociedad civil deben comprometerse a condenar y no tolerar todo acto de violencia”. Finalmente, Deisy Aparicio, vicepresidenta del comité del Consejo Nacional de Paz considera, “este pacto se convierte en un primer paso hacia el logro del gran Pacto Político Nacional, ubicado en el Acuerdo Final de paz, ya que, propiciar escenarios de reconocimiento entre contendores políticos, aporta al cambio de las narrativas sociales del enemigo y compromete los liderazgos políticos en el reconocimiento del dialogo diverso y del rechazo de los mensajes de odio y discriminación”. Esta iniciativa se realizará gracias al impulso de las siguientes organizaciones: Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia, Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), la Misión de Observación Electoral (MOE) y Viva la Ciudadanía, con el acompañamiento de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia. La firma de este Pacto se llevará a cabo este martes 10 de mayo en el Auditorio del Colegio de Bethlemitas.a las 8:00 p.m. Fuente: Of. de comunicaciones del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas Colombia

Mié 20 Abr 2022

En Buenaventura aumenta violencia, confinamiento y desplazamiento

Insistente llamado al Gobierno hace el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, quien asegura que el incremento de la violencia y el desplazamiento en esta región del país sigue creciendo. El prelado en diálogo con el Departamento de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal, mostró una breve radiografía de lo que está sucediendo en esta región del país. Informó que el ELN reunió a la comunidad de la Vereda San Isidro y “les dijeron que era mejor que se fueran porque iba a ver muchos combates y que peligraban sus vidas, entonces la gente comenzó a salir”, por esta razón, y desde una semana antes del Domingo de Ramos han llegado al Coliseo Cubierto El Cristal de Buenaventura alrededor 200 personas desplazadas. A esta población que se encuentra en unas condiciones difíciles, la Pastoral Social de la Diócesis les ha venido ofreciendo alimentación y artículos de primera necesidad. Así también, está acompañando a los líderes, quienes reclaman la presencia del Estado. También aseguró que la Armada Nacional ha estado llegando hacia ese territorio, pero su presencia no es permanente, ellos solo van de paso. “Pero ellos dicen (habitantes) cuando está la Armada y se quedan no me pasa nada, pero cuando se van al otro día llegan los otros grupos a amenazar y a estigmatizar”. Agregó que en las comunidades del Bajo Calima la gente está cansada, viven en una zozobra y en un miedo permanente por los constantes enfrentamientos que se presentan. Pero también dijo que hay “otras veredas que se están viniendo hacia el casco urbano, hay veredas prácticamente vacías, que tenían 400 o 500 habitantes y ya no queda nadie, otros están allí confinados”. A esta problemática, expuso el obispo, se suma también toda la violencia urbana en Buenaventura, que se genera “por la disputa de territorios entre un grupo llamado los Chotas y otros los Espartanos, que son grupos delincuenciales locales, que cuidan el transporte de la cocaína, hacen extorsión, robos y amedrantan a la comunidad”. Agregó que “todos los productos de la canasta familiar ellos la manejan, cobran un impuesto, nadie puede vender, sino los que paguen el impuesto, el resto no pueden comercializar ningún tipo de productos de la canasta familiar. Ellos todo lo dominan en la ciudad y lo que sale de la ciudad también para la zona rural”. Se requiere la presencia del Estado Frente a este difícil panorama monseñor Jaramillo Montoya reclamó la presencia del Estado, “no puede ser que estos territorios estén solamente al margen de todo el orden nacional y que la autoridad allá la ejerzan solamente los grupos al margen de la ley”. “Necesitamos una presencia del Estado. Primero, del Ejército Nacional, los necesitamos allá, que estén permanentemente en ese lugar; segundo, que junto con la fuerza pública llegue la inversión social, llegue el desarrollo, que mejoremos las escuelas, que haya mejor transporte, que haya ayuda a los campesinos que siembran arroz, siembran cacao y siembran otro tipo de cultivos lícitos, que se le apoye a ellos. Los narcotraficantes sí están apoyando con semilla, con asistencia técnica, con economía a los campesinos para que siembren la coca, no es justo que los narcotraficantes hagan ese papel también hecho y el Gobierno no lo esté haciendo en esos territorios”, concluyó el jerarca.

Mar 19 Abr 2022

Iglesia: Tristeza y dolor por acto terrorista en Tame, Arauca

Así lo dejó ver el obispo de Arauca, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, quien a través de un comunicado expresó su total rechazo por los hechos de violencia que se registraron, este domingo 17 de abril, en la zona rural de Tame, Arauca, dejando como saldo cuatro muertos, dos de los cuales son niños. "Toda muerte nos duele. Pero más todavía nos duele la muerte y las heridas de los niños, nuestros niños, que son totalmente inocentes de esta locura de ola de violencia a la que se ha sometido la región, especialmente en este año". En su mensaje, ofreció su voz de condolencia y solidaridad a las familias afectadas y aseguró su oración por el eterno descanso de los fallecidos. "Queridas familias, su sufrimiento es también nuestro". Así también, imploró de Dios por la pronta recuperación de los heridos. "pedimos fortaleza, serenidad y esperanza tan necesarias en estos momentos". El prelado pidió a las autoridades competentes, esclarecer prontamente lo sucedido e identificar a los responsables de ese acto terrorista. Al dirigirse a los actores violentos, les pidió respetar el Derecho Internacional Humanitario, excluir a la población civil del conflicto y a explorar otros caminos, entre ellos el diálogo que permita llegar a "soluciones reales y duraderas". [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]