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Lectio Dominical

Vie 2 Oct 2026

Tendrán respeto a mi hijo

VIGESIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO4 Octubre 2026Primera lectura: Is 5,1-7Salmo: Sal 80(79),9 y 12.13-14.15-16.19-20 (R. cf. 15c)Segunda lectura: Flp 4,6-9Evangelio: Mt 21,33-43I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónEl Domingo XXVII del tiempo durante al año en la liturgia de la Palabra se presenta una lectura eclesiológica de la realidad de la viña, que siempre alude a elección y a vida en comunidad. La sinodalidad, como rostro eclesial presenta la invitación al compromiso y a dar frutos, de acuerdo con lo que Dios ha sembrado y ha preparado.Las lecturas van trazando un horizonte claro de comprensión de la tarea y la misión de la Iglesia en el mundo:•“La viña del Señor de universo es la casa de Israel”. Dios ha preparado toda una historia desde la elección de su pueblo. No hay descuido en la preparación y en el proceso, todo ha sido signo de la bondad de Dios, pero no siempre los resultados ha sido los esperados.•“La viña del Señor es la casa de Israel” En el salmo se reconoce la elección, pero se reconoce la necesidad de invocar al Señor porque no se quiere estar solos ni abandonados.•“Pónganlo por obra y el Dios de la paz estará con ustedes”. Pablo invita a que la fe sea comprometida y fiel al Depósito transmitido.•“Arrendará la viña a otros labradores”. El Evangelio de Mateo plantea que el pueblo elegido no ha dado los frutos esperados y que por eso hay una decisión de apertura. No es un modelo de sustitución sino de continuidad, para que se experimente la conversión.1.Lectio:¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los capítulos 19 al 25 de Mateo presentan el camino hacia Jerusalén y el discurso escatológico de Jesús. Jesús debe enfrentar a las autoridades judías, máxime cuando hace su entrada a Jerusalén y permanece allí. Nos encontramos en una sección del Evangelio de Mateo (21,28-22,14) que trae 3 parábolas de advertencia: La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14), estas tres parábolas van dirigidas a las autoridades judías del templo que han rechazado la misión de Jesús. El texto de este domingo tiene paralelo en Mc 12,1-12 y Lc 20,9-19.Las autoridades del pueblo representadas en los arrendatarios de la viña (que representa a Israel), han manejado a su maño lo que se les había encargado y ya el evangelista muestra que se disponen también a acabar con el Hijo (que es Jesús) del dueño de la viña (que es Dios).El texto de Mateo cita en el 33 un texto de Isaías 5,1-2 sobre la preparación de la viña (Israel). La expresión “lo sacaron de la viña y lo mataron” es un anticipo de la pasión y la no sepultura.El v.42 menciona una cita del salmo 118,22-33 siguiendo el texto griego de los LXX.En el contexto de la liturgia dominical, el salmo responsorial brinda las luces para entender el mensaje cuando dice que “la viña del Señor es la casa de Israel” y así se entiende la primera lectura como una puesta en marcha de esa preparación que ha hecho Dios pero que, según el Evangelio, no pudo recoger lo que esperaba. La asegunda lectura nos pone en óptica de una vida basada en la oración, pero comprometida en las obras de justicia. Ya el Evangelio recoge todo para indicar que la bondad del Señor permite la elección y el cuidado, pero que es necesario asumir las responsabilidades en fidelidad y generosidad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este domingo es un domingo que podría centrar su reflexión desde la imagen de la Iglesia como viña y allí el papel de todos en la comunidad podría ser lo que afirmó el Papa Benedicto XVI al ser elegido: “sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”.Si la imagen de la viña define la Iglesia hoy, es apenas plausible que se reconozca que la viña es propiedad del Señor y que todos somos labradores en ella y que todo lo que se haga se hace como “siervos inútiles”, en la fidelidad y la generosidad.Ser discípulo, que había sido definido desde las bienaventuranzas como un camino de pobreza, se configura ahora como una pobreza que en fidelidad reconoce qué le pertenece al Señor y qué le corresponde en misión a los labradores.¿Qué decir de esta Palabra?•La obra del Señor es maravillosa pero la libertad humana no siempre es coherente con esa bondad del Señor. Mientras la bondad siembra un producto de uvas de calidad, las malas decisiones humanas pueden producir uvas amargas. Dios espera que las obras del hombre sean siempre en el marco de la justicia.•Los hombres han de suplicar al Señor que no olvide nunca la viña: la proteja, la pode, la abone y le de vida.•Las obras de justicia que se esperan nacen de una transmisión de la fe: lo que se aprende produce resultados en buenas obras y Dios concede la paz.•Dios bendice a su pueblo y espera que sea fiel y produzca con generosidad, pero si la elección es olvidada y rechazada por los hombres, entonces la bendición y la elección se amplían y benefician a muchos.Una Iglesia sinodal esta siempre dispuesta a dejarse llevar por el Señor y sabrá siempre responder a sus mociones. Ser viña y ser labrador recuerda que Dios es el Señor y dueño, que es el verdaderamente absoluto y que nada ni nadie puede ocupar su lugar.Una Iglesia sinodal es una Iglesia que produce frutos en la justicia y en la caridad y sabe que la Palabra de Dios se hace carne en la historia, tal como expresa de la Biblia el Papa león en la Exhortación Dilexi te: “estas páginas han interpelado los corazones de los cristianos a amar y a realizar obras de caridad, como semillas fecundas que no cesan de producir fruto.” (DT 34).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El Documento final del Sínodo expresa que “Una espiritualidad sinodal exige también ascesis, humildad, paciencia y disponibilidad para perdonar y ser perdonado.” (DFS 43) y por eso para orar es necesario fortalecer esa espiritualidad sinodal que recuerdas siempre que la Iglesia es un cuerpo y que vive en un entorno que muchas veces puede ser hostil y hasta dañino para el fruto bueno y abundante de sus hijos.Es prioritario orar para saber dar buenos frutos en la humildad, una ayuda es el salmo 1:1 Dichoso el hombreque no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;2 sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche.3 Será como un árbolplantado al borde de la acequia:da fruto a su tiempoy no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin.4 No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.5 En el juicio los impíos no se levantarán,ni los pecadores en la asamblea de los justos.6 Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal.Para contemplar en este domingo sirve recordar la insistencia del Evangelio: “arrendará la viña a otros labradores” porque invita a tomar decisiones claras y contundentes para vivir el discipulado en la fidelidad.Esta decisión exige un modo concreto de vida, que implica la humildad para saber que el Señor es el todo de la existencia.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaLa Iglesia, viña del Señor y campo de labranza, necesita labradores fieles y perseverantes. Hoy en el día del Señor venimos a reunirnos como asamblea para cantar las alabanzas del Señor y experimentar la vida que brota del misterio pascual de Cristo. Ser Iglesia nos convoca y la Eucaristía nos envía para poder transitar la vida con la fe de los discípulos. Participemos con fe en esta celebración.Monición a la Liturgia de la PalabraPara obedecer es necesario escuchar, para ser fieles es necesario disponerse en el amor y en la cercanía con el Señor. Abramos nuestros oídos para atender la voz del Señor y dejemos que nos revele su voluntad y nos confíe la misión.Oración universal o de los fielesPresidente: A Dios que ha sabido ser Pastor y viñador en medio de su pueblo, presentemos nuestra oración.R/. Ven a visitar tu viña y escúchanos.1.Tú que has preparado el campo de tu Iglesia y has dispuesto todo para que produzca frutos de justicia y paz, fortalece la misión de los ministros ordenados, de los religiosos y los laicos, para que en fidelidad se pueda vivir la entrega generosa. Oremos al Señor.2.Tú que has sembrado tu viña para que produzca frutos de bondad, acompaña la labor de los gobernantes y así la humanidad experimente el florecimiento de la justicia y la paz. Oremos al Señor.3.Tú que custodias los corazones, fortalece a los necesitados y a quienes experimentan la vulnerabilidad de la vida, para que puedan ser agentes de fraternidad y produzcan obras de justicia. Oremos al Señor.4.Tú que nos has entregado a tu Hijo, Jesucristo, ilumina nuestra vida para que podamos fortalecer nuestras comunidades y seamos labradores eficaces y fieles de tu viña. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, que tu bondad sea nuestra fortaleza y siempre visites tu viña, la sepa que tu diestra plantó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Vie 25 Sep 2026

Vosotros no recapacitasteis ni le creísteis

VIGESIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.27 Septiembre 2026Primera lectura: Ez 18,25-28 Salmo: Sal 25(24),4-5ab.6-7. 8-9 (R. cf. 6a) Segunda lectura: Flp 2,1-11 Evangelio: Mt 21,28-32. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIgual que el domingo anterior, el Evangelio nos propone nuevamente una parábola. Jesús, aproximándose a su Pasión y Muerte, encuentra en la explanada del Templo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo que se acercan a Él. Ante ellos contará, según Mateo, tres parábolas relacionadas con el rechazo al Mesías: la que hoy escuchamos; la de los viñadores malvados, que leeremos el próximo domingo (21, 33-45); y la del banquete de bodas, cuyos invitados desprecian la invitación. La parábola de los viñadores es central porque en ella aparece el Hijo, sacado fuera de la viña y asesinado, lo cual corresponde a la experiencia histórica de Jesús: eso fue, en efecto, lo que sucedió.La primera lectura nos presenta un breve texto del profeta Ezequiel que responde a una polémica del pueblo, que afirma: “No es justo el proceder del Señor”. El profeta replica: “Escucha, casa de Israel: ¿es injusta mi conducta o no es más bien injusta la de ustedes?”. Luego subraya la importancia de la actitud de quien reconoce sus acciones y está dispuesto a cambiar: “si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.En la segunda lectura retomamos la carta a los Filipenses, cuya lectura iniciamos el domingo pasado. Hoy encontramos un pasaje especialmente profundo. En el capítulo 2, el apóstol cita un himno muy antiguo de la primera comunidad cristiana, que proclama el abajamiento y la exaltación de Cristo: Él se despoja de sí mismo, asume la condición de esclavo y se hace obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Pero Dios lo exalta y le otorga “el Nombre que está sobre todo nombre”. Pablo recuerda este himno acompañado de una gran invitación: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Esta es la clave: Jesús es el modelo de vida del cristiano; asumamos sus mismos sentimientos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera parábola ―de la serie de tres del capítulo 21 de Mateo― nos invita a reflexionar sobre el rechazo que sufrieron los profetas antes de Jesús (la del próximo domingo mostrará el rechazo dirigido al mismo Señor). El Maestro lo resume con claridad: “Vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron”. Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, quien preparó directamente el camino del Mesías, anunció el camino de la justicia, es decir, la adhesión fiel al querer de Dios. Sin embargo, ustedes, autoridades, no le creyeron. En cambio, publicanos, prostitutas y muchos pecadores sí acogieron su predicación, se convirtieron y cambiaron de vida. Ustedes, por el contrario, no se arrepintieron. Así, han rechazado la profecía: el mensaje de Dios transmitido a través de los profetas hasta Juan.La parábola presenta a dos hijos que reciben un mismo mandato del padre. Uno responde que sí, pero finalmente no cumple; el otro dice que no, pero luego recapacita y realiza lo que se le pidió. Como ocurre en muchas parábolas, todo concluye con una pregunta: ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? ¿El que dijo sí solo de palabra o el que, con hechos, obedeció? La respuesta es evidente, por eso contestan: “El primero”, el que actuó.Jesús añade entonces: ustedes, ante Juan Bautista, han asumido una actitud de aparente aceptación; dijeron que sí, pero no creyeron, no se arrepintieron ni cambiaron de vida. Por eso, publicanos y prostitutas los preceden en el Reino de Dios: ellos sí escucharon y se dejaron transformar.Jesús se dirige, como hemos visto, a las autoridades judías de Jerusalén, que rechazan su enseñanza. Y les advierte: son más capaces de acoger el Reino quienes, aun siendo pecadores, escuchan y están dispuestos a cambiar. Ustedes, en cambio, refugiados en sus propias seguridades religiosas, permanecen iguales. No hay apertura, no hay verdadero camino de conversión pastoral.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Cuántas veces escuchamos decir: “Si Dios existiera, no permitiría la maldad en el mundo”, lo cual equivale a afirmar: “No es recto el modo de actuar del Señor”. Sin embargo, la respuesta sigue siendo la misma: lo que no es correcto es nuestro modo de pensar y de actuar. Por eso es fundamental la actitud de quien reconoce lo que hace y cambia cuando es necesario; a esto podemos llamarlo “la importancia del examen de conciencia”. Quien descubre su error y se convierte se adhiere verdaderamente al Señor. Pero si persistimos en un comportamiento equivocado, rechazamos asumir “los sentimientos y las actitudes de Cristo”, aun cuando creamos servir a la religión y al anuncio del Evangelio.También aquí corremos el riesgo de ubicarnos entre quienes “ya actúan bien”, los que creen no necesitar conversión ni revisar su vida a la luz de los sentimientos y las actitudes de Jesús. Es indispensable una renovación de la mentalidad. En cambio, cuando reconocemos que podemos parecernos más a los publicanos y a las prostitutas de la parábola, se abre para nosotros la posibilidad real de cambiar.En lugar de resistir la presencia de Jesús y su palabra, acojamos en el corazón la exhortación de Pablo: “Tengan entre ustedes los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”. Es decir, aprendamos a pensar como Cristo y a asumir sus actitudes: Él, el Hijo obediente, dice “sí” y cumple lo que dice. Ese es el modelo verdadero que debemos imitar. Para avanzar en ese camino, procuremos que la meditación diaria nos encuentre con la Palabra de Dios en nuestras manos.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Para vivir lo que reflexionamos anteriormente, lo mejor es hacer propio el salmo 24 que proclamamos en la liturgia de este domingo:“Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los pecadores, hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”.MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la MisaHoy, el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía en este Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, invitándonos a abrir el corazón a su Palabra viva. Jesús nos presenta la parábola de los dos hijos para recordarnos que no basta decir “sí”: es necesario responder con obras, con un camino real de conversión. Dios, que es ternura y misericordia, nos enseña sus sendas y nos llama a asumir los sentimientos de Cristo, el Hijo obediente que se entrega por amor. Venimos como somos, con fragilidades y búsquedas, pero con el deseo sincero de dejar que Él transforme nuestra vida. Que esta celebración nos disponga a cambiar, a escuchar de verdad y a caminar en fidelidad. ¡Bienvenidos!A la liturgia de la Palabra Hoy, al disponernos a escuchar la Palabra de Dios, recordamos que cada instante de nuestra vida es un tiempo de gracia, una oportunidad ofrecida por el Señor para caminar hacia Él. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cada uno descubra el sendero que conduce a la vida. Por eso, san Pablo nos invita a dejarnos transformar interiormente, a asumir los mismos sentimientos de Cristo Jesús, cuyo amor se manifestó más en obras que en palabras. Abramos el corazón a esta llamada silenciosa pero firme, que nos impulsa a convertirnos, a abandonar nuestros caminos estrechos y a acoger la misericordia que Dios derrama generosamente sobre todos. Dejemos que su Palabra ilumine hoy nuestra historia.Oración de los fieles Presidente: Hermanos, oremos por los hijos que dicen “sí” y por aquellos que solo saben decir “no” a la invitación para trabajar en la viña del Padre. Y supliquemos todos juntos: Escúchanos, Señor.Por el Papa León y por los obispos que nos confirman en la fe, por los presbíteros y diáconos que nos sirven, y por todos los discípulos de Cristo. Oremos al Señor.Por los que buscan agradar a Dios, por los pecadores que se alejan del mal y por los justos que dejan de ser buenos, oremos al Señor.Por las personas muy seguras de sí mismas, por aquellos que reconocen su fragilidad y por todos los que se levantan cuando caen, oremos al Señor.Por nuestra asamblea del domingo, por sus miembros más activos y fieles, y por los que se niegan a servir a la comunidad, oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor, Padre santo, haz nacer en cada uno de nosotros los mismos sentimientos de tu Hijo, que se entregó a la muerte por la humanidad, por Jesús Cristo nuestro Señor. Amén.

Vie 18 Sep 2026

Los últimos serán los primeros

VIGÉSIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO20 septiembre 2026Primera lectura: Is 55,6-9 Salmo: Sal 145(144),2-3.8-9.17-18 (R. 18a) Segunda lectura: Flp 1,20c-24. 27a Evangelio: Mt 20,1-16.I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNLa Palabra de Dios en este día, en sus tres lecturas y el salmo, mantiene una profunda coherencia. Veamos:En el Evangelio, el capítulo 20 de Mateo nos presenta una parábola en la que Jesús describe al propietario de una viña que busca obreros para trabajar. Sale en distintas horas del día y llama repetidamente hasta la última hora. Al final, ordena pagar a todos lo acordado, lo que provoca la inconformidad de los primeros, que no comprenden la lógica del dueño.La primera lectura, tomada de Isaías 55, ofrece una clave interpretativa al Evangelio: “Mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos». Dios piensa y actúa de manera distinta al hombre; sus criterios superan los nuestros. Esto nos invita a mirar con los ojos de Jesús y asumir su lógica.La segunda lectura, de la carta a los Filipenses, nos muestra a Pablo identificado plenamente con Cristo: “Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir”. Su vida y pensamiento reflejan la cercanía con el Señor.Por eso, hagamos nuestra la súplica del salmo: “Cerca está el Señor de los que lo invocan”.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El propietario de la viña sale a diferentes horas del día y llama repetidamente obreros hasta el atardecer. Al final da orden al administrador de pagar a todos los que han trabajado según lo acordado previamente. Hasta allí no notamos ninguna injusticia pues lo pactado se ha respetado.Pero sí se rompen ciertos esquemas porque el pago es en orden inverso. Primero se les paga a los últimos llamados, quienes reciben un denario, como se había acordado. Por esto, nos damos cuenta de que el costo del trabajo diario de un obrero era de un denario, una unidad de medida útil para hacer cálculos económicos en la época de Jesús. Los que han trabajado todo el día, al final reciben el mismo denario acordado. El elemento traumático se produce al final, porque los primeros que fueron llamados y trabajaron todo el día se quejan y murmuran. Quienes protestan han recibido lo que habían acordado, entonces ¿por qué se quejan? Lo hacen porque empiezan a “compararse” con los otros y esto les hace estallar en la ira. Si solo ellos hubieran trabajado todo el día y recibido la paga acordada, la convenida, la justa, habrían estado contentos. En cambio, están ofendidos porque el señor paga a los últimos llamados igual que a ellos. Son en cierto modo envidiosos. Es precisamente la comparación con la bondad de Dios lo que hace estallar la ira de los primeros. A ellos el dueño se dirige diciendo: "No te hago injusticia”. Les invita a reconocer que el problema lo tienen ellos por compararse y caer en la envidia.La parábola destaca, entonces, la reacción de los trabajadores que se sienten injustamente tratados cuando ven que los que trabajaron menos tiempo reciben la misma paga que ellos. También subraya la idea de que la comparación y posterior envidia pueden generar ira y resentimiento, y que la bondad de Dios puede ser un desafío para aquellos que se sienten justos y merecedores. Por eso es necesario entrar en la lógica de Dios2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La parábola quiere explicar el actuar de Dios. El dueño representa a Dios, que llama a todos y llama siempre, nos sigue llamando a cada uno, a cualquier hora, para invitarnos a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que Mateo quiere transmitir. Dios no está encerrado en su mundo, sino que sale continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor. Y esto antes que ser motivo de protesta debe ser causa de alegría. No podemos caer en la tentación de algunos grupos cristianos que, también hoy, se creen mejores que otros, que se consideran con mayores privilegios delante de Dios que otros, o que cierran las puertas de la participación a otros. Todos son invitados y muchos acogen la Buena Noticia de Jesús y reciben la misma salvación.Teniendo en cuenta que Mateo escribe para judíos convertidos al cristianismo, busca resaltar que, aunque el pueblo judío fue llamado en primer lugar para recibir la revelación de Dios, otros pueblos también conocerán la Buena Noticia y participarán de la salvación ofrecida por Él.El Papa Francisco reflexionando sobre esta parábola nos compartía: “Dios quiere dar el máximo de la recompensa a todos, incluso a quienes llegaron de últimos. Y aquí se comprende que Jesús no está hablando del trabajo y del salario justo, sino del Reino de Dios y de la bondad del Padre celestial”.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor, que al escuchar esta parábola no me ponga en el lugar equivocado. Ayúdame a comprender que soy yo el obrero de la última hora, que quizá sigo recibiendo tu llamada y tu misericordia sin merecerla. Hay tantos santos en la Iglesia que te han respondido con generosidad y heroísmo, que te han seguido y hasta han dado su vida por el Evangelio; sin embargo, el premio que tú me ofreces es el mismo de ellos. Que no me considere justo ni mire a los otros como pecadores. Ayúdame a ponerme, Señor, en la perspectiva correcta: saber que cada día “soy” gracias a tu misericordia de última hora. Y que me alegre y te agradezca por cada hermano o hermana que vuelve a ti, a cualquier hora del día. Amén.II. MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la Misa Hermanos y hermanas, en este Vigésimoquinto Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos invita a contemplar la lógica sorprendente del amor divino. El Evangelio nos presenta la parábola del dueño de la viña, que llama a todos a trabajar sin importar la hora, recordándonos que la misericordia de Dios no se mide con criterios humanos. Isaías nos dice: “Sus caminos no son mis caminos”, y san Pablo proclama: “Para mí la vida es Cristo”. Hoy celebramos que el Señor nos busca siempre y nos ofrece la misma salvación a todos. Dispongamos el corazón para agradecer su bondad y renovar nuestro compromiso con el Reino. Participemos con alegría en esta Eucaristía.A la liturgia de la Palabra: La paciencia de Dios no es debilidad, sino misericordia que ofrece tiempo para la conversión, como anuncia Isaías. San Pablo, desde la prisión, contempla con fe tanto la muerte, que lo uniría a Cristo, como la posible liberación para continuar su misión, seguro de que todo es para Él. Jesús, en la parábola del Evangelio, corrige la idea humana de justicia y muestra que el Reino es una viña donde todos trabajan, pero el salario es siempre un don gratuito. Por eso, nadie puede exigirlo ni compararse, sino recibirlo con gratitud y alegrarse del bien concedido a otros. Escuchemos la Palabra de Dios con atención.Oración universal o de los fieles Presidente: Oremos, hermanos y hermanas a Dios Padre que está cerca de cuantos lo invocan, y es misericordioso para con todos. Y supliquemos confiadamente diciendo: R/. Escucha, Señor, la oración de tu pueblo.Para que la palabra de Dios ilumine a la santa Iglesia y en todas las horas, en la mañana y en la tarde, haya quien trabaje en la viña del Señor. Oremos.Para que los responsables de la economía mundial no se cierren a las necesidades de las personas, sino que defiendan los derechos de los más pobres. Oremos.Para que los desempleados encuentren empleo, los obreros estabilidad y los trabajadores del campo cosechas abundantes. Oremos.Para que nuestros campos, pueblos y ciudades sean lugares de convivencia y amistad, donde se invoque al Señor y haya paz. Oremos.Para que los miembros de nuestra asamblea dominical sientan el gusto de trabajar al servicio del evangelio y llenen el corazón con sus valores. Oremos.Oración conclusivaSeñor Dios nuestro, cuyos pensamientos y caminos están muy por encima de los nuestros, haz que la palabra de Jesús nos motive para trabajar en su viña. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.

Vie 11 Sep 2026

¿No debías tú también tener compasión?

VIGÉSIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO13 Septiembre 2026Primera lectura: Sir 27,30 - 28,7Salmo: Sal 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12 (R. 8a)Segunda lectura: Rm 14,7-9Evangelio: Mt 18,21-35.I.Orientaciones para la Predicación1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El libro del Sirácida advierte con claridad: el rencor y la ira no conducen a la vida. Quien alimenta el resentimiento se encierra en una lógica de muerte. Por eso invita a recordar los mandamientos y a pensar en el final de la vida, donde cada uno necesitará la misericordia de Dios. El perdón no es una opción secundaria, sino una condición para recibir el perdón divino.El salmo proclama precisamente esa misericordia: el Señor es compasivo y clemente, lento a la ira y rico en amor. No nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas; aleja de nosotros nuestras faltas como el oriente está lejos del occidente. La experiencia del creyente es la de haber sido profundamente perdonado.San Pablo recuerda que nuestra vida no nos pertenece: vivimos y morimos para el Señor. Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Esta pertenencia cambia nuestra manera de relacionarnos: si somos del Señor, no podemos vivir dominados por el juicio y la dureza hacia los demás.En el Evangelio, Pedro pregunta cuántas veces debe perdonar, y Jesús rompe toda medida humana: “setenta veces siete”. La parábola del siervo despiadado revela la incoherencia de quien, habiendo sido perdonado de una deuda inmensa, no es capaz de perdonar una pequeña. El mensaje es claro: la paz y la comunión nacen de la conciencia agradecida de haber sido perdonados.En conjunto, los textos muestran que el perdón es el camino indispensable hacia la paz. Solo quien ha acogido la misericordia de Dios puede ofrecerla a los demás y construir relaciones nuevas.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La divina palabra nos invita a abandonar el odio vengativo y la venganza odiosa (primera lectura), pues todos somos del Señor (segunda lectura), ya que de su cuerpo místico somos miembros, de manera tal que el mejor don que podemos otorgarnos unos a otros es el perdón generoso (evangelio).¿Qué dice el texto? El paso del evangelio hace parte del llamado discurso eclesiástico (Mt 18), conclusión de la sección de Mateo que presenta a la Iglesia como inicio y germen del reino (Mt 13,53-18,35). El evangelio que escuchamos es el final de esta importante sección, el cual puede dividirse en dos partes: la pregunta de Pedro y la respuesta de Jesús (Mt 18,21-22) y la parábola del siervo inmisericorde (Mt 18,23-34), coronadas ambas secciones por la conclusión que se halla en el versículo 35: “esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”.¿Qué nos dice el texto del evangelio? El perdón de Dios es el motivo y la medida del perdón fraterno. Perdonamos «porque» hemos sido perdonados; perdonamos «como» hemos sido perdonados; perdonamos «para» ser perdonados.A quien se equivoca, sin ofenderme, le debo la corrección fraterna; a quien, equivocándose, me ofende, le debo la gracia del perdón fraterno. En efecto, el perdón es una de las más bellas expresiones del amor humano y cristiano.Quien no es capaz de perdonar, difícilmente es capaz de amar, pues condicionar el amor a una ofensa recibida significa no haber comprendido el significado del amor mismo. Sólo aquel que es bastante grande para perdonar, sabe amar. Amamos cuando perdonamos y perdonamos cuando amamos; amamos cuanto perdonamos y perdonamos cuanto amamos.Al tiempo de Jesús, un Israelita debía perdonar tres veces a su ofensor: después de esto se acudía a la vía legal. Pedro ha entendido que Jesús propone un perdón más amplio y por ello cree ser muy generoso cuando propone perdonar siete veces. La respuesta de Jesús le revela cuánto sea todavía mezquino en la concesión del perdón.«Hasta setenta veces siete», es decir, un perdón total, integral, pleno, perfecto. Si el descendiente del fratricida Caín proponía una venganza sin límites, exigiendo ser vengado setenta y siete veces (Gn 4,24), Jesús, que da la vida por amor a sus hermanos, propone perdonar setenta veces siete. La venganza lleva a la muerte; el perdón lleva a la vida.El perdón es el triunfo constante del amor, es la imitación continua del Señor. La bondad de un corazón no se mide tanto por el amor que muestra hacia sus amigos, cuanto por la misericordia que demuestra hacia sus enemigos. Perdonar es el valor de los valientes. Nada más liberador que el perdón; nada más sanador que el perdón; nada más enriquecedor que el perdón.El Señor ilustra su mensaje con una parábola en tres escenas. En la primera el rey encuentra a un siervo que le debía diez mil talentos. Éste suplica y el rey, con entrañas maternas, le perdona toda su deuda. Para hacerse a una idea, se cree que en la época de Cristo un talento equivalía a 58,9 kilos, de modo que la deuda de aquel siervo era de unas 589 toneladas de oro. Para transportarlas serían necesarios 589 furgones con capacidad de carga de una tonelada cada uno, los que formarían una fila de unos cinco kilómetros. Sencillamente era una deuda impagable.La segunda escena es escalofriante por la dureza del siervo perdonado. Encuentra a otro que le debe cien denarios, una deuda pequeña, que se podría pagar con un poco más de tres meses de trabajo. Su corazón de monstruo se mostró duro y sin piedad para con quien le suplicaba. Lo agarraba del cuello y lo asfixiaba en el cuerpo, como lo estaba asfixiando en el alma.En la tercera escena, los compañeros escandalizados ante tanta impiedad, informan al rey sobre lo sucedido. Éste llama al siervo impío y lo define con uno de los calificativos más duros que se encuentran en el evangelio: «siervo malvado». Le hace la pregunta que Dios te hace a ti y a mí: «¿No debías tú tener compasión de tu consiervo, como yo tuve compasión de ti?»La moraleja se resume en una severa advertencia, que en práctica clausura la propuesta de Cristo sobre el reino: «así hará mi padre del cielo con vosotros, si cada uno no perdona de corazón a su hermano». Los hijos del mismo Padre hermanos son y porque hermanos han de perdonar y ser perdonados de corazón. Porque el amor es personal, también el perdón es personal: «cada uno» ha de perdonar, «cada uno» ha de ser perdonado. Cada uno, pues, así como nadie te puede sustituir en el arte de amar, nadie te puede sustituir en el arte de perdonar.El apóstol nos ha recordado que «tanto en la vida como en la muerte pertenecemos al Señor», pertenencia que el Señor pagó a precio de su vida donada (Rom 14,7-9: segunda lectura). Los que pertenecen al Señor viven un estilo de vida diverso, con actitudes nuevas y relaciones nuevas. Una de estas actitudes es la disponibilidad al perdón siempre, pues como enseña el sabio en el libro del Eclesiástico (27,33˗28,9: primera lectura): «el rencor y la ira son cosas detestables» y «del vengativo se vengará el Señor». Quien venga, no tiene nada que ganar; quien perdona, no tiene nada que perder. El amor da testimonio “de las fuerza de las relaciones fundadas en la Trinidad” (DFSS, 34).María santísima, de corazón misericordioso, nos ayude a vivir y convivir en la práctica del perdón, de modo que el perdón que otorgamos sea reflejo y continuación del perdón que recibimos. Perdonadores porque perdonados.«¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz por siempre? ¡Perdona!» (Tertuliano).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesucristo, que eres llamado Príncipe de la Paz,que eres Tú mismo nuestra paz y reconciliación,que tan a menudo dijiste: "La Paz contigo, la paz les doy."Haz que todos hombres y mujeres den testimoniode la verdad, de la justicia y del amor fraternal.Destierra de nuestros corazones cualquier cosaque podría poner en peligro la paz.Ilumina a nuestros gobernantespara que ellos pueden garantizary puedan defender el gran regalo de la paz.Que todas las personas de la tierrase sientan hermanos y hermanas.Que el anhelo por la paz se haga presentey perdure por encima de cualquier situación.(San Juan XXIII)_______________________Recomendaciones prácticas:•Concluye la semana por la paz.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoriaHermanos, al concluir la Semana por la Paz, la Palabra de Dios nos conduce al corazón mismo de toda reconciliación: el perdón. El libro del Sirácida nos exhorta a dejar la ira y el rencor; el salmo proclama que el Señor es compasivo y misericordioso; san Pablo nos recuerda que pertenecemos al Señor en la vida y en la muerte; y Jesús nos enseña que el perdón no tiene medida.No puede haber paz verdadera sin corazones reconciliados. La paz comienza cuando renunciamos al resentimiento y acogemos la misericordia que Dios ha tenido con nosotros.Dispongamos el alma para celebrar esta Eucaristía como escuela de perdón y fuente de paz.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra inspirada y proclamada nos invita a donar el perdón recibido, con generosidad, totalidad e integridad, para poder testimoniar la belleza de la comunión.Oración de fielesPresidente: Al Padre misericordioso, que perdona nuestras culpas y nos llama a perdonar, elevemos nuestras súplicas diciendo:R/. Señor, haznos instrumentos de tu perdón.1.Por la Iglesia, para que sea signo creíble de reconciliación y testimonio vivo de la misericordia de Dios en medio del mundo.2.Por nuestra nación, para que los procesos de diálogo y reconciliación estén sostenidos por la verdad, la justicia y la voluntad sincera de perdonar.3.Por las víctimas de la violencia y por quienes han causado daño, para que encuentren caminos de sanación, conversión y restauración.4.Por las familias y comunidades heridas por divisiones antiguas, para que la gracia del Señor les conceda dar el paso del perdón sincero.5.Por nosotros, para que recordando cuánto hemos sido perdonados, aprendamos a perdonar sin límites y construyamos la paz desde el corazón.Oración conclusivaEscucha, Padre misericordioso, la oración de tu pueblo deseoso de testimoniar el perdón, por Cristo tu Hijo, quien, Contigo y el Espíritu, vive y reina por los siglos de los siglos.R. Amén.  

Vie 24 Jul 2026

“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido”

DECIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO26 Julio 2026Primera lectura:1R 3,5.7-12Salmo: Sal 119(118),57 y 72. 76-77.127-128.129-130 (R. 97a)Segunda lectura: Rm 8,28-30Evangelio: Mt 13,44-52Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónOptar por la docilidad en la elección del bien es el camino que conduce a la verdad y a la vida en persona, a Jesús, a Dios, y con Él tenemos el tesoro por el que verdaderamente vale la pena darlo todo, venderlo todo. Esto exige esfuerzo, como nos lo indican las parábolas de la perla preciosa y del tesoro escondido; solamente quienes se esfuerzan por vivir según el querer del Todopoderoso, podrán gozar de los bienes que nos promete.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Aquí tienes la síntesis en prosa de los textos:En el primer libro de los Reyes, Salomón, recién constituido rey, reconoce su pequeñez y pide a Dios no riquezas ni poder, sino un corazón dócil para gobernar y discernir entre el bien y el mal. Dios se complace en esa petición y le concede sabiduría. El verdadero tesoro no es el éxito exterior, sino la capacidad de escuchar y comprender según el corazón de Dios.El salmo es una declaración de amor a la Ley del Señor. La Palabra es herencia, consuelo, riqueza mayor que el oro. Quien descubre su valor la estima por encima de cualquier bien material y encuentra en ella luz y dirección.En la carta a los Romanos, san Pablo afirma que todo coopera para el bien de los que aman a Dios. El proyecto divino es conducirnos a conformarnos con la imagen de su Hijo. No somos fruto del azar: hemos sido llamados, justificados y destinados a la gloria. La vida del creyente está sostenida por una intención amorosa de Dios.En el Evangelio, Jesús compara el Reino de los cielos con un tesoro escondido y con una perla de gran valor. Quien los descubre vende todo con alegría para poseerlos. El Reino no se impone; se descubre. Y cuando se reconoce su valor, todo lo demás pasa a segundo plano. La parábola de la red recuerda que el Reino también implica discernimiento y responsabilidad ante la verdad.En conjunto, los textos convergen en una misma enseñanza: el verdadero tesoro es el Reino de Dios, que se acoge con sabiduría, se ama como riqueza suprema y orienta toda la vida hacia el cumplimiento del designio divino.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?En la actual sociedad de consumo se nos ofrecen muchos planes y cosas que prometen felicidad; hemos de estar atentos y vigilantes, pues el Padre de la mentira quiere perdernos y siempre usa la misa estrategia que vemos en el Génesis: nos muestra muy atractivo el fruto prohibido y, al mismo tiempo, nos hace sospechar de la bondad de Dios al pedirnos que sigamos su voluntad. Nuestra actitud ha de consistir en la vigilancia y la atención; pero esto solamente es posible si reflexionamos, si nos paramos a pensar; de esta manera le damos espacio a Dios para que su luz nos ilumine y nos ayude a descubrir qué es lo que verdaderamente cuenta, qué es lo importante y perdurable, qué es lo que nos puede dar vida y vida en abundancia.Una vez descubierto el bien y el bien verdadero, entonces viene la decisión: un corazón dócil al bien que se descubre. No temamos al trabajo, al cansancio y a la fatiga, pues cuando se invierten las energías en lo que verdaderamente vale, la recompensa llega al momento, pues la existencia se va llenando de alegría, paz y esperanza. El Evangelio es para valientes, dispuestos a los duros combates de la fe, pero con la conciencia de nunca ser abandonadas en la batalla y de tener la victoria asegurada.En la medida en que vayamos avanzado en la adquisición de este tesoro, mejor, en la medida en que nos vayamos disponiendo y dejando que el gran tesoro entre a nuestro corazón, estaremos dispuestos a los más altos sacrificios, pues todo lo demás comparado con Jesús es basura y perdición. Él en nosotros hará posible lo más sublimes heroísmos y el corazón se llenará cada vez más de luz y de gozo, de un gozo inefable que anticipa, en cierta manera, la bienaventuranza eterna.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor: no permitas que nos dejemos engañar por el tentador astuto; por el contrario, danos luz para discernir lo mejor y elegirlo, conforme a tu ejemplo que siempre hiciste lo que más agradaba a tu Padre. No nos dejes caer en el desaliento por los esfuerzos y los trabajos que implica seguir tu voluntad. Ayúdanos a ser valientes y decididos para elegir siempre y en todo momento el bien, tanto en los pequeños y sencillos momentos de la vida diaria, como en las situaciones más difíciles que puedan llegar a nuestra existencia.Pensemos: ¿Qué tesoro hay en mi vida y que impide que el verdadero Tesoro entre a mi corazón? Solamente despojándonos de los tesoros que no valen podremos tener al gran Tesoro, que enriquece hasta la vida eterna. No temamos renunciar, sacrificar todo lo que pareciera importante, pero que nos separa de Jesús o nos impide acercarnos más a Él. Procuremos, particularmente, empeñarnos en una vida de caridad que nos permitirá tener cada vez más al Señor en nuestro corazón, pues nos dijo que todo lo que hagan a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hicieron (Mt 25,40)._______________________Recomendaciones prácticas:Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores.Moniciones y Oración Universal o de los FielesMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del verdadero tesoro: la sabiduría que viene de lo alto y el Reino que vale más que cualquier riqueza. Salomón pide un corazón dócil; el salmista proclama que la Ley del Señor es más preciosa que el oro; y Jesús nos invita a descubrir el Reino como el tesoro escondido por el que vale la pena entregarlo todo.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, damos gracias por quienes, con su experiencia y fe perseverante, nos ayudan a reconocer lo que realmente vale en la vida. Ellos son memoria viva, testigos de fidelidad y custodios de esperanza.Celebremos esta Eucaristía pidiendo un corazón sabio para descubrir el tesoro del Reino y agradecer el don de nuestros mayores.Monición a la Liturgia de la PalabraLa vida auténtica y feliz depende del discernimiento y la elección del bien y del mayor bien en cada momento; así, obtendremos el tesoro que nos hará verdaderamente ricos y poderosos. Escuchemos con fe y atención.Oración Universal o de los FielesPresidente: Al Señor, tesoro verdadero y fuente de sabiduría, elevemos nuestras súplicas diciendo:Por la Iglesia, para que sea siempre comunidad que custodia y transmite la fe, valorando la sabiduría y el testimonio de los mayores.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, por nuestros abuelos y personas mayores, para que se sientan amados, respetados y acompañados, y su experiencia sea reconocida como un tesoro para la sociedad y la Iglesia.Por los ancianos que viven en soledad, enfermedad o abandono, para que encuentren cercanía, cuidado y consuelo en sus familias y comunidades.Por las familias, para que sepan integrar a sus mayores con gratitud y aprendan de ellos la paciencia, la memoria y la fe perseverante.Por nosotros, para que, como Salomón, pidamos un corazón sabio y sepamos elegir el Reino de Dios como el bien más grande de nuestra vida.Oración conclusivaPadre bueno, que nos llamas a participar de tu Reino y nos das en nuestros mayores un testimonio de fidelidad, escucha nuestras oraciones y haznos crecer en sabiduría y amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.R.Amén.

Vie 19 Jun 2026

“Si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre…”

DÉCIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO21 junio 2026Primera lectura: Jr 20, 10-13Salmo: Sal 69(68), 9-10.14.33-34 (R. 35,10)Segunda lectura: Rm 5,12-15Evangelio: Mt, 10,26-33.I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIONIntroducción•El profeta Jeremías experimenta la persecución, la calumnia y el miedo, pero en medio de la amenaza proclama su confianza: el Señor está con él como guerrero poderoso y no lo abandona. El salmo recoge el clamor del justo que sufre por fidelidad a Dios, pero que espera en su auxilio y alaba su misericordia.•San Pablo, en la carta a los Romanos, presenta un contraste decisivo: por un solo hombre entró el pecado y la muerte en el mundo, pero por Jesucristo ha venido la gracia sobreabundante que trae justificación y vida para todos.•En el Evangelio, Jesús invita a sus discípulos a no tener miedo ante la persecución ni ante el juicio humano. Les recuerda que la verdad será manifestada y que el Padre cuida incluso de los detalles más pequeños de la creación. Por eso, quien lo reconozca delante de los hombres será reconocido por Él ante el Padre. Es una llamada a la confianza, a la valentía y a la fidelidad en medio de la adversidad.1.Lectio: ¿Que dice la Sagrada Escritura?La identidad del cristiano se traduce en alimentar todos los días, la confianza en el Señor, y desechar el temor de raíz, pues quien confía en Dios no tiene miedo.Al estilo de los apóstoles, los tiempos que nos correspondió vivir, exigen una relación plena con Jesús, para exhibir valentía ante los detractores del evangelio, y para esparcir la fragancia del amor de Dios, pues la ilusión de un fiel cristiano, es misionar al estilo de Jesús.Siempre habrá dificultades, como las que le toco afrontar en su tiempo al profeta Jeremías, quien es consciente de que sus adversarios, buscaron un momento para acecharlo y causarle daño, como lo escuchamos en la primera lectura., es decir a pesar del paso de los años y de los siglos, a un seguidor de Jesucristo, le corresponde enfrentar al mundo terreno, que cree tener la sabiduría que transciende, pero lo que exhibe es la dimensión de pecado de los hombres. 2.Meditatio: ¿Que me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?Por un hombre entró el pecado al mundo, así lo menciona el capítulo 5 de la carta a los romanos. Pero lo más importante no es el establecimiento del pecado, sino la gracia de Dios, que purifica, que sana, que levanta y construye. Solo el que tiene conciencia del encuentro con el Señor, sabe qué No debe tener miedo, pues Dios es el dueño de todo, pues hasta los cabellos de la cabeza están contados, y los seres humanos valemos más que muchos pajarillos.Las comunidades que conformamos la gran iglesia de Jesucristo, deben estar impregnadas por la presencia infinita de Dios, que las lleva a distinguirse como comunidades valientes, que dan testimonio del amor de dios, así construiremos, la iglesia, que él fundó, y que nosotros ayudamos a edificar día tras día.3.Oratio y Contemplatio: ¿Que suplicamos al señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La dimensión cristiana, se refleja en el arte de descubrir permanentemente el alcance de la palabra Misión, hasta el punto que se hacen uno solo, la misión y el enviado; que tiene claro que no hay nada encubierto, que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo importante es encontrarle sentido a la vida, entregando todo por el evangelio, para que se cumpla la sentencia del Señor, si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos.Anunciar la misión, requiere discípulos auténticamente cristianos, según el corazón de Dios, Pues Él es el que le da sentido a toda la existencia. Así que la misión evangelizadora no es una opción sino una responsabilidad de amor, que nos compromete como persona, como familia, como comunidad, como integrante de la iglesia, que se funda en el amor, y en la certeza de que Dios siempre, pero siempre está al lado, del que lo invoca sinceramente.Misión es reconocer que los dones recibidos se reciben para transmitirlos. Lo que recibiste gratis dadlo gratis. De tal manera que, despojados de toda consideración mundana, que nos aleje de Dios, llenemos el mundo que vivimos con la fragancia plena del compartir todo lo que tenemos, porque solo así, haremos presente al Dios que nos dio la vida, para ser como Él.Recomendaciones Practicas•Hoy, en la segunda vuelta presidencial, recordemos que participar responsablemente en la democracia, votando con conciencia y buscando el bien común, es también una forma concreta de vivir nuestra fe y amar a Colombia.II.MONICIONES Y ORACION UNIVERSAL O DE FIELESMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del temor, de la persecución y de la confianza. El profeta Jeremías experimenta la hostilidad y la calumnia, pero proclama con firmeza: “El Señor está conmigo como fuerte soldado”. San Pablo nos recuerda que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Y Jesús nos exhorta: “No tengan miedo”, invitándonos a confiar en la providencia del Padre.En este día en que nuestra nación vive la segunda vuelta de la elección presidencial, venimos a la Eucaristía para poner a Colombia en manos de Dios. Que esta celebración fortalezca nuestra esperanza, ilumine nuestra conciencia y nos ayude a vivir este momento con responsabilidad, serenidad y fe.Monición a la liturgia de la PalabraA pesar de nuestras limitaciones y miedos, el Señor, nos acompaña, y nos acoge con el verdadero valor de sus fieles, que somos más valiosos que muchos pajarillos.Oración Universal o de los FielesPresidente: Confiando en el Señor que cuida de cada uno de sus hijos, presentemos nuestras súplicas diciendo:R/. Señor, en ti confiamos.1.Por la Iglesia, para que en medio de las tensiones sociales anuncie con valentía la verdad, promueva la justicia y sea signo de reconciliación y esperanza.2.Por nuestra nación en esta jornada electoral, para que los ciudadanos participen con responsabilidad y conciencia, y el proceso se desarrolle en paz, respeto y transparencia.3.Por quien sea llamado a ejercer la presidencia, para que gobierne con sabiduría, sentido de servicio y compromiso con el bien común, especialmente de los más pobres y vulnerables.4.Por quienes sienten miedo, incertidumbre o división ante la situación del país, para que la palabra de Cristo —“No tengan miedo”— fortalezca sus corazones y los abra al diálogo y a la fraternidad.5.Por nosotros aquí reunidos, para que demos testimonio público de nuestra fe con coherencia, sin avergonzarnos de Cristo, y seamos constructores de paz en nuestras familias y comunidades.Oración ConclusivaPadre bueno, tú que conoces hasta el número de nuestros cabellos y sostienes la historia con tu providencia, escucha nuestras oraciones y guía a nuestra nación por caminos de justicia y paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Vie 12 Jun 2026

“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”

DÉCIMOPRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDIANARIO14 junio 2026Primera lectura: Éx 19,2-6aSalmo: Sal 100(99),1-2.3.5(R.3c)Segunda lectura:Rm 5,6-11Evangelio: Mt 9,36–10,8I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónAmar, formar y enviar son tres verbos que describen la relación entre Dios y el ser humano en la liturgia de la Palabra. La iniciativa del Señor, al revelarse a la humanidad, se fundamenta en un amor que se convierte en proyecto, el cual propone un camino e implica una respuesta personal y comunitaria, anclada en la fe y en la fidelidad. Tal proyecto de amor recibe el nombre de “Alianza”, el modo como Dios decide acercarse sin imposiciones, sino desde la libertad, para hacer una invitación en la cual encontramos plenitud y vida nueva. Vivir la Alianza como un proyecto de vida que corresponde al amor del Señor implica formar el corazón, es decir, disponer la vida para que la Palabra nos moldee, nosconfronte e impulse al crecimiento. Este es el itinerario de Jesús con sus discípulos, quien, amándolos a la manera del Padre, los forma desde la Palabra y las acciones en el sentido del Reino, y camina junto a ellos para acompañar y cuidar. Finalmente, vivir la Alianza tiene un componente misionero y evangelizador. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hay un envío a la misión: ser testigos de la manera como Dios ama y transforma, a través de la cotidianidad de nuestras acciones y relaciones.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En el relato del libro del Éxodo se describe el propósito de Dios para su pueblo: ser su propiedad personal y hacer de ellos una nación santa. Este propósito es comunicado a Moisés de forma íntima, contundente y tierna. Sube la montaña (lugar que en la Sagrada Escritura representa el encuentro con el Señor) y, al estilo de los profetas, lo encarga de expresar al pueblo su mensaje. En lo que Dios comunica hay detalles clave necesarios de resaltar: les recuerda quién los ha liberado de la esclavitud y los ha conducido a Él sobre alas de águila (gesto que simboliza protección, ternura y cuidado). Los invita a la escucha de su voz y a la vivencia de su alianza, lo que se traduce en una vida colmada por la obediencia y la fidelidad al amor.Es Dios llamando a su pueblo a caminar y permanecer junto a Él. Este llamado resuena también en el evangelio. Jesús, como enviado del Padre, proclama el Reinado de Dios y, de manera progresiva, involucra a los discípulos en esta tarea. Los ha instruido en la Palabra esperanzadora y en la acción justa; ahora ha llegado el tiempo del envío. Tras invitarlos a la oración al dueño de la mies para que mande obreros, los llama a cada uno por su nombre, lo que simboliza el gesto amoroso del Señor y la responsabilidad personal para la misión, con la autoridad para transformar y sanar.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La alianza es nuestro proyecto de vida personal y comunitario; es el deseo de Dios para nosotros: que vivamos la libertad pascual sin renunciar a su amor que nos convoca, y viviendo según la inspiración de su Palabra. Para vivir la certeza y el camino de este proyecto, debemos tener en cuenta algunas claves:1. Subir a la montaña para el encuentro:En diversos relatos del Pentateuco, Dios llama a Moisés a las alturas. Allí lo forma, lo exhorta y le indica la forma como debe ejercer su liderazgo. Nosotros somos invitados a la montaña en la vivencia de los sacramentos, la oración personal y la vida en comunidad, que se teje desde una espiritualidad fraterna y servicial. Subimos a las alturas para ser formados e inspirados por la Palabra. Que siempre haya lugar en el corazón para peregrinar a la montaña donde el amor nos encuentra y nos indica el camino.2. Escuchar la Palabra y guardar la alianza:La escucha es la capacidad de direccionar el corazón a Dios, para discernir, decidir y actuar. Es la acción que suscita la formación humana y espiritual, que posibilita la obediencia y garantiza la disposición a que el Señor actúe en nosotros. Ante los múltiples ruidos de la sociedad que nos conducen a la dispersión y nos desenfocan de lo fundamental, escuchar es una actitud sabia y contundente que silencia las exterioridades pasajeras y se concentra en la vitalidad de un proyecto de amor construido desde las relaciones que se hacen camino, familia y comunidad. ¡Que la escucha determine nuestros discernimientos y decisiones!3. Transformar y sanar, la razón por la que somos enviados:El espíritu de una Iglesia sinodal se vislumbra en la misión, en tener buenas noticiaspara proclamar con sencillez, alegría y convicción. Del mismo modo que a los discípulos, Jesús nos llama por nombre propio, porque cada uno, desde lo que es y hace, puede ser noticia de esperanza para otros. Al llamarnos, nos da la autoridad que se refleja en la coherencia y el servicio, y pone en nuestras manos la artesanal obra de ayudar a cicatrizar las heridas y vencer, desde el amor, las rupturas del mundo. Nuestros contextos cotidianos son escenarios de misión; como discípulos, asumamos el desafío de sanar a los heridos y amar los corazones que odian.Estos tres aspectos expresan un modo cotidiano como podemos vivir, personal y comunitariamente, el proyecto de la alianza, como invitación a caminar y permanecer junto al Señor.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La meditación de la Palabra orienta el corazón a la contemplación de la ternura y la cercanía de Dios. Los textos leídos suscitan en nosotros la plegaria y el deseo de subir a la montaña para que su amor nos encuentre, de acrecentar en nosotros la escucha como actitud que nos impulsa a crecer en la fidelidad y el amor. Finalmente, a reconocer que en el Señor somos llamados y enviados para sanar a los heridos y vencer las rupturas del mundo en clave de amor. Hoy pidamos al buen Dios que fortalezca en nosotros su alianza, la escucha y la certeza de nuestro llamado a pasar por el mundo haciendo el bien, al estilo de Jesús.Recomendaciones prácticas:•Día del padre.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos recuerda que somos un pueblo elegido, propiedad suya, llamado a ser reino de sacerdotes y nación santa. San Pablo nos anuncia el amor inmenso de Dios, que nos amó cuando aún éramos débiles y pecadores. Y en el Evangelio vemos a Jesús compadecerse de la multitud y enviar a sus discípulos como obreros a su mies.Celebramos la Eucaristía agradeciendo el amor que nos precede, nos reconcilia y nos envía. Que esta celebración renueve en nosotros la conciencia de ser pueblo amado y enviado a anunciar el Reino con obras de misericordia.Monición a la Liturgia de la Palabra Los textos propuestos por la Iglesia para este domingo nos sitúan en la experiencia del encuentro, el llamado y el envío. En el relato del Éxodo, Dios indica a Moisés que comunique al pueblo la vivencia de su proyecto de amor. Por su parte, san Pablo, en la carta a los Romanos, nos recuerda la acción salvífica de Dios por la Pascua, que nos reconcilió con su amor, y en el evangelio se nos recuerda que somos llamados y enviados.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Dios que nos ha hecho su pueblo y nos envía como servidores de su Reino, elevemos nuestras súplicas diciendoR. Señor, envíanos como obreros a tu mies.1.Por la Iglesia, para que viva con gratitud su elección y anuncie con valentía el amor reconciliador de Cristo en medio del mundo.2.Por quienes tienen responsabilidades de gobierno y liderazgo en nuestra sociedad, para que ejerzan su misión con espíritu de servicio, buscando siempre el bien común y la dignidad de los más vulnerables.3.Por las comunidades que se sienten cansadas o desorientadas, para que experimenten la compasión de Cristo y encuentren pastores y servidores que las acompañen con cercanía y verdad.4.En este Día del Padre, por los padres de familia, para que, fortalecidos por el amor de Dios que nos reconcilia, vivan su vocación con responsabilidad, ternura y fidelidad.5.Por todos nosotros, para que respondamos con generosidad al llamado del Señor y hagamos de nuestra vida un servicio concreto a los hermanos.Oración conclusivaPadre bueno, que en tu Hijo nos has reconciliado y nos llamas a trabajar en tu mies, escucha nuestras súplicas y haznos fieles a tu envío. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.

Vie 22 Mayo 2026

“Recibid el Espíritu Santo”

DOMINGO DE PENTECOSTÉSMayo 24 de 2026Primera lectura: Hch 2, 1-11Salmo: Sal 104 (103), 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R. cf. 30)Segunda lectura: 1Co 12, 3b-7. 12-13Evangelio: Jn 20, 19-23I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónEsta solemnidad concluye el Tiempo Pascual, la cincuentena pascual, o Pentecostés, que forman un único periodo festivo: el “día en que actuó el Señor”. El evangelio de san Juan que escuchamos hoy relata la entrega de su Espíritu por parte de Jesús a sus discípulos, el mismo día de su resurrección.El Espíritu Santo es el Espíritu del Padre y del Hijo, el “lazo” de unión. Al ser derramado sobre la Iglesia, la une al misterio del Dios uno y trino, comunión íntima de vida y amor. Así, la Iglesia brota de la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; tiene su fuente en el misterio de amor de la Trinidad, como afirma san Cipriano.La Iglesia está llamada a vivir esta comunión, lo que exige que cada miembro le abra espacio en su corazón al Espíritu Santo; esto, sin embargo, no es posible sin un esfuerzo sincero y decidido de cada bautizado.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, san Lucas narra el acontecimiento extraordinario ocurrido cincuenta días después de la resurrección del Señor: el cumplimiento de la promesa de enviarles el Espíritu Santo. Jesús no falla; Él es la Verdad en persona. La lectura describe los efectos del Espíritu: todos escuchaban en su propia lengua. Mientras el pecado produce división y destrucción, el Espíritu Santo genera unidad y entendimiento. Por su intervención, el mundo es recreado, tal como expresa el salmo: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”. Sin el aliento del Espíritu es imposible vivir verdaderamente.El Evangelio nos presenta a Jesús derramando su Espíritu sobre los discípulos el mismo día de su resurrección. Él cumple la promesa y se derrama en los corazones de quienes lo acogen con fe y amor.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La solemnidad de Pentecostés concluye el Tiempo Pascual, que forma un todo desde la resurrección. Dios Padre no abandonó a su Hijo al poder de la muerte; mediante su Espíritu lo levantó de la tumba y lo exaltó, y ahora derrama sobre su Iglesia el Espíritu que da vida y vida en abundancia. “Este es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo”, dice el salmista. Por el bautismo y mediante el Espíritu somos introducidos en este “día” salvífico, participando de la vida divina y de la comunión de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu. La Iglesia es el lugar donde habita el Espíritu, que continuamente la alimenta, custodia y renueva. Cada bautizado está llamado a darle espacio en su corazón para que toda la Iglesia sea más y más renovada y presentada a Dios como virgen inmaculada.La Iglesia es el “lugar” en donde habita como en su propia casa el Santo Espíritu, en ella Jesús lo está derramando continuamente, tal como lo hizo en sus inicios. El Señor no abandona nunca a su Esposa, siempre la alimenta y la nutre, la custodia y la protege, la defiende y la libera de todo mal; en ella se encuentra presente continuamente por su Espíritu que entrega con abundancia. Cada bautizado está llamado, como miembro de su Cuerpo místico, a darle espacio en su corazón para que, de este modo, cada vez sea más y más renovada toda la Iglesia y pueda ser presentada a Dios como virgen inmaculada y sin mancha.Abrir el corazón al Espíritu requiere renunciar a nuestro espíritu egoísta, vanidoso, orgulloso o perezoso. Si lo hacemos, se restablece la paz y la armonía interior robadas por el pecado. Este camino de docilidad es exigente y requiere una batalla constante, pero produce efectos saludables: alegría, gozo interior y esperanza frente a un mundo deteriorado por el pecado.Al acoger plenamente al Espíritu, nos convertimos en agentes de transformación: nuestra vida, testimonio y coherencia cristiana pueden animar a otros a abrir su corazón y experimentar la gracia y los frutos del Espíritu.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La solemnidad de Pentecostés es ocasión propicia para pedir una nueva efusión del Espíritu sobre toda la Iglesia, para que se renueve en sus miembros y sea signo creíble de unidad y caridad en un mundo dividido por el egoísmo.Cada bautizado debe examinar su corazón y descubrir lo que impide al Espíritu actuar plenamente. Pidámosle a Dios fuerza y fortaleza para vencer el egoísmo y acoger radicalmente su obra transformadora, caminando, corriendo y volando tras el Espíritu, hacia una existencia que refleje el espíritu de Jesús.Pidamos especialmente el don de fortaleza, pues las asechanzas del mundo hacen cada día más exigente vivir una vida cristiana coherente. Solo en Dios tenemos vida verdadera; todo lo que no es Él conduce a la ruina. Que podamos comunicar, con valentía y sin temor, la fuente de la vida en abundancia: Jesucristo, que nos entrega su Espíritu._______________________Recomendaciones prácticas:•Hoy concluye el Tiempo Pascual. Después de la última misa, se apaga el cirio pascual y se retira del presbiterio; conviene colocarlo en el bautisterio para que arda durante la celebración del bautismo y para encender los cirios de los bautizados.•Comienza la semana de oración por la unidad de los cristianos.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Como Iglesia universal celebramos hoy el día en que Jesús cumplió la promesa de enviar el Espíritu Santo sobre los discípulos reunidos en el Cenáculo. Que la participación en esta Eucaristía disponga nuestro corazón a recibirlo y dejarlo actuar en nuestra vida diaria. Celebremos con fe y alegría.Monición a la liturgia de la PalabraLa efusión del Espíritu Santo que escuchamos en la primera lectura de los Hechos y en el Evangelio de san Juan nos dispone a recibirlo como comunidad de fe, generando unidad y caridad, tal como nos recuerda la primera Carta a los Corintios.Oración universal o de los fielesPresidente: En el día en que Jesús cumplió la promesa del envío del Espíritu Santo, presentemos al Padre nuestras súplicas con un corazón confiado y agradecido.R/. Escúchanos, Señor.1.Por la Santa Iglesia: para que el Espíritu Santo le otorgue luz y fuerza para anunciar la Palabra de Dios y comunicar su amor y gracia a todos. Oremos.2.Por los gobernantes de las naciones: para que, iluminados por el Espíritu, guíen a los pueblos por caminos de justicia y paz. Oremos.3.Por los que sufren en cuerpo o alma: para que, fortalecidos por el Espíritu, unan sus padecimientos a los de Cristo y contribuyan a la redención de la humanidad. Oremos.4.Por nuestra comunidad parroquial y todos los que participamos de esta Eucaristía: para que nos abramos al Espíritu Santo, renunciando a todo lo que lo contrista. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre Santo, nuestras súplicas; que lleguen a tu presencia y nos concedan lo que te pedimos con fe y confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.