SISTEMA INFORMATIVO
Con un campeonato de microfútbol, Iglesia realiza “acto simbólico por la paz en Buenaventura”
Tags: Shotas espartanos diálogos regionales diócesis de buenaventura monseñor darío jaramillo diálogos pastorales Iglesia
Este domingo 02 de octubre, en el Día Internacional de la No Violencia, se llevó a cabo en la ciudad del principal puerto marítimo de Colombia, el “acto simbólico por la paz en Buenaventura”, liderado por monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de esta Iglesia particular.
Según explicó el prelado, a partir de las 9 de la mañana y durante todo el día en el Barrio Juan XXIII, se desarrollaron una serie de actividades religiosas, deportivas, recreativas y musicales, con la participación de la comunidad en general, resaltando de manera especial, la asistencia de integrantes de las bandas de los ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’, quienes en días pasados decidieron acogerse a un proceso local de paz. Entre ellos jugaron un campeonato de microfútbol, portando unas camisetas que tenían una simbología, como signo de compromiso por la paz.
Este es un programa piloto que inició hace mes y medio y que incluye un cese al fuego, el mismo se materializó este domingo con un partido de fútbol y contó con la intermediación de la Iglesia Católica.
ENTREVISTA A MONS. RUBÉN DARÍO JARAMILLO MONTOYA
Ofrecemos la transcripción de la entrevista que Caracol Radio Cali, realizó a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en la que explica el papel facilitador que la Iglesia está ofreciendo en esta zona del país, entre bandas delincuenciales, que permitan llegar al cese de la violencia. También se refirió a los diálogos pastorales que desde todas las regiones del país se vienen liderando.
Leer entrevista completa
PERIODISTA
En Buenaventura ya han comenzado a darse pasos para ver si es posible lograr la paz entre los grupos delincuenciales que se enfrentan en las calles de Buenaventura, que protagonizan la preocupación de los habitantes en los barrios, también a los comerciantes les genera inseguridad, las extorsiones y demás, pero como ya lo había contado Caracol radio desde la semana pasada y con la mediación de la Iglesia Católica se ha logrado que se den pasos para que por lo menos haya un cese de agresiones y se haga o se cumpla un cese también de esto de las fronteras invisibles que hay en algunos barrios y que se establecen entre estas organizaciones delincuenciales.
Son pasos esperanzadores los que se están dando en Buenaventura y por eso queremos hablar con el señor obispo Rubén Darío Jaramillo, monseñor Muchísimas gracias por acompañarnos.
Monseñor hay una gran expectativa en el país porque se avance en esta propuesta de una paz total y usted en esta semana que termina nos hizo un anuncio importante de los pasos que se han dado en Buenaventura, donde se requiere tanto de esa paz.
¿Qué es lo que se ha podido lograr con organizaciones como ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’ en medio de los diálogos que se ha podido sostener con ellos?
MONSEÑOR
Hace más o menos mes y medio, hemos venido dialogando con estos grupos que han generado tanta violencia, llamados los ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’ en Buenaventura, para que en el marco de esta paz total del Gobierno Nacional, puedan aceptar un cese al fuego que era el delito de más alto impacto que teníamos en Buenaventura.
En los últimos tiempos teníamos un promedio de 25 a 30 personas asesinadas cada mes y el registro del mes de septiembre que estamos culminando, es que apenas hay un homicidio. Esto es una disminución de más del 95% en este delito y esto es lo que nos anima a poder continuar acompañando este proceso. Ellos se han comprometido primero, a dejar los homicidios, ojalá terminar el año en cero estos meses que faltan, cero homicidios por parte de ellos; y segundo, quitar las fronteras invisibles, porque las comunidades no podían pasar de un lugar a otro, había restricción, ellos mismos las habían colocado y ahora deciden que todos pueden movilizarse por todas partes.
Ellos quieren ayudar a la paz de Buenaventura, ellos saben lo que ha implicado para la comunidad esa situación tan compleja, pero también han manifestado que quieren ya la paz, que están cansados de la guerra y que quieren apostarle a algo diferente en lo que ellos y sus familias van estar bien, en paz y con vida, porque es lo más importante.
PERIODISTA
P/ Monseñor hay una particularidad en esto y es que son dos grupos que se enfrentan, que obviamente con sus enfrentamientos generan unas consecuencias para las comunidades y que ya el enfrentamiento con la fuerza pública viene posterior. ¿Cómo se logra poder acercarlos, cómo fue ese proceso, que permitiera que ellos dijeran esto “no queremos más y vamos a parar estos enfrentamientos” y las fronteras invisibles que no sigan afectando a la comunidad?
MONSEÑOR
Lo más importante era generarles confianza, de que ellos podían confiar en el proceso mismo y eso es lo que hemos hecho, acercarnos, darles confianza de que es verdad que se puede vivir en paz, de que no es necesario que ellos estén en una guerra absurda, porque en el fondo nos estamos matando nosotros mismos. Hacerles entender que la guerra no es el camino, que ellos no están consiguiendo nada, o les queda la cárcel, la muerte o la salida civilizada, negociar y hablar.
Definitivamente ellos también quieren apostarle a una paz verdadera en Colombia. Porque Buenaventura mejora su nivel de calidad de vida y vendrá la inversión, se ganará confianza también para que los empresarios puedan generar empleo, que es lo que más necesitamos en este Puerto, el turismo se va activar, entonces son noticias muy buenas y trascendentales para un Puerto que ha ocupado el puesto número 13 como la ciudad más violenta del mundo.
PERIODISTA
Qué nos puede decir, sin que esto afecte las confidencialidades que tienen este tipo de diálogos. ¿Qué nos puede decir de los voceros y líderes de estas dos organizaciones, cómo los percibe usted, alejándose por un momento de que son líderes de una organización que lideran acciones violentas, que han sido causantes de ese terror en Buenaventura? ¿Usted que ha podido percibir de ellos al mirarlos a los ojos, que ha podido encontrar?
MONSEÑOR
Yo veo el cansancio de la guerra, la guerra no trae sino dolor y sufrimiento y ante todo, ellos están esperanzados en sus hijos y nos dicen por favor hagan algo, el Estado colombiano tiene que hacer algo con los niños y los jóvenes, no queremos que ellos terminen donde estamos nosotros, ellos están pensando en sus hijos, en niños, niñas, en jóvenes que están creciendo y que saben que su papá está en lo que nosotros llamamos "en el cuento" y dicen, “no, mi niño no puede sufrir tanto”, entonces quieren terminar esta situación, quieren acabar con esta ola de violencia.
Ellos saben que tienen una deuda con la justicia colombiana y están esperando que el Estado colombiano pruebe una normatividad hacia ellos o unas penas alternativas, una justicia especial para la paz para ellos y que ya se está construyendo en diálogos con el Alto Comisionado para la Paz, esperando que esto pueda darse y que podamos entre todos ir avanzando en ese proceso de construir una paz por regiones, por zonas y ante todo una paz que nos lleve a todos a vivir diferente y a vivir mejor.
PERIODISTA
Usted ha podido hablar con el Alto Comisionado, ¿él ya conoce directamente estos avances, que ha dicho él?
MONSEÑOR
Hemos hablado con el doctor Iván Danilo Rueda Rodríguez, hemos tenido unas conversaciones para poder apoyarnos, porque realmente esto hace parte de unos diálogos nacionales, donde hay según cuentas, 23 bandas, de las cuales ya 10 se han acogido al proceso del cese al fuego, que han decidido no más asesinatos en sus territorios.
Se está discutiendo otros tipos de beneficios para todos, frente al robo y la extorsión, eso se sabe que es de acabarse, queremos también que eso disminuya o que se acabe, esto debe acabarse, estos jóvenes están pidiendo empleo para poder vivir, sostener a sus familias, ellos pagan arriendo, tienen sus necesidades básicas, entonces queremos ojalá ofrecerles capacitación, estudio, proyectos productivos y empleo formal, de esa manera podríamos pensar que podemos avanzar para que se acabe definitivamente todo tipo de delitos, el robo y la extorsión que afectan tanto a los comerciantes en todos los niveles.
PERIODISTA
En esta tarea de mediación, de trabajo humanitario, de búsqueda de la paz que hace la Iglesia a través suyo en Buenaventura, usted que representa también de alguna manera el sentir de la comunidad, ¿hay pasos con otros grupos, vendrán buenas noticias sobre este particular?
MONSEÑOR
Hay otros grupos que ya son organizados, como el ELN, las disidencias de las FARC, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, que tenemos en este territorio y todos los demás grupos, digamos tienen ya una ruta que el Estado colombiano se está reuniendo y está avanzando en eso.
Nosotros como Iglesia también acompañamos algunos procesos a nivel del episcopado, queremos aprovechar los diálogos pastorales, estos diálogos desde la Iglesia para ir construyendo todo un estado en función de la paz y esto es muy importante porque no se trata solo de un grupo, sino de hablar con todos. Los diálogos son rutas distintas porque el Estado reconoce unos grupos organizados que han tenido un tinte político, en el sentido de que van contra el Estado colombiano y hay otros grupos que son las bandas criminales, que no están con ninguna ideología, no están luchando contra el Estado, sino que tienen un interés económico y de territorio de poder. Detrás de todo esto en el corazón de las personas termina habiendo un orgullo, una prepotencia, unos deseos de tener más que el otro, y esto es propio de un corazón que está triste, que está solo, que está golpeado.
Porque son jóvenes que tienen unas familias disfuncionales, que son familias donde no ha habido un sentido de amor, de cariño, no ha habido autoridad en sus hogares, les ha faltado la educación, no han tenido oportunidades y finalmente terminan en esto. Que si esas personas hubiesen tenido las oportunidades que hemos tenido otros, como nosotros, quizá no estuvieran pasando en eso. Lo importante es que nosotros podamos tratar las raíces del problema con nuestros niños y jóvenes para ofrecerles alternativas, oportunidades en el Pacífico. Tenemos el deporte, la gastronomía, el turismo, la parte portuaria, la ecología, tenemos todo el sentido de esta biodiversidad, que nos enriquece en el Pacífico, si proyectamos todo a los jóvenes y niños hacia el desarrollo de todos esos campos, pues ya no habrá campo para la guerra. A veces se llega ahí, simplemente porque estamos en unas circunstancias en esos barrios, en esas zonas más periféricas y más pobres y terminan engrosando esas bandas, que es lo que más nos interesa arrancar y llegar hasta la raíz del problema para que no seguir generando jóvenes metidos en las bandas criminales.
PERIODISTA
Le insisto en esa licencia que ha dado el gobierno para que la regiones tengan protagonismo, un ejemplo de ello son los llamados “diálogos regionales incluyentes”, en ese escenario que ha permitido el gobierno, particularmente en Buenaventura, acercamientos con el ELN y disidencias, para también conocer y pulsar un poco cuál es el pensamiento de ellos y también si hay disposición.
MONSEÑOR
Hay disposición, todavía no hemos empezado estos diálogos en nuestra región, el 18 de octubre vendrá la vicepresidenta, la doctora Francia Márquez, para iniciar los primeros diálogos regionales vinculantes en Buenaventura.
PERIODISTA
Es decir con ELN y disidencias todavía no hay acercamientos.
MONSEÑOR
Hay unos acercamientos generales a nivel nacional y la Iglesia está acompañándolos, nosotros acompañamos y facilitamos los procesos. Lo estamos haciendo y lo hemos venido haciendo porque para nosotros es importante el tema de la paz integral, pero digamos en la particularidad de las regiones todavía no.
PERIODISTA
Monseñor usted ha mencionado, porque me parece que es bien importante que también se incluyan otros sectores que han sido afectados por la violencia en Buenaventura. ¿Usted qué percibe en los comerciantes, en los empresarios? en su contribución también a que cesen estos hechos de violencia, pues también además como diría, además de producir sus negocios, también ellos aporten algo o generen más empleo y ayuden a superar los problemas de hambre que tiene Buenaventura en algunas zonas. ¿Cómo los percibe, los siente comprometidos usted que ha podido hablar con ellos?
MONSEÑOR
Es un tema como de feed-back, pero ¿qué significa esto? que, si hay seguridad, hay inversión, hay empleo y hay compromiso. Pero a veces los comerciantes fuera de pagar todo lo que tienen que hacer ante las autoridades legalmente constituidas, les toca pagar unas vacunas, unas extensiones, entonces se ven más afectados, pero en el caso de parar esta guerra, hay un ánimo muy grande entre los empresarios de Buenaventura de aportarle y contribuir con la paz, porque ellos son los primeros beneficiados, si hay turismo, si hay gente, si hay emprendimiento, los empresarios van a ganar más, ellos están dispuestos a aportar en la medida de sus posibilidades.
Ya hemos hablado con los gremios, con algunas empresas portuarias y ellas están muy interesadas en que este proceso avance, porque con la paz todos ganamos y con la guerra, todos perdemos. Hay buen ánimo, estamos esperando ya que el Estado colombiano, en los distintos niveles, para que ellos puedan primero, avanzar en darle una normatividad jurídica al proceso; y segundo, den una inversión social. Los mismos jóvenes están pidiendo que se mejoren las escuelas, los puestos de salud, que se logre en los distintos barrios mejorar el alcantarillado, el agua, están pidiendo lo que cualquier ciudadano. Por eso yo creo que es un tema de atención integral en todos los aspectos, para que podamos hablar de un desarrollo para todos.
PERIODISTA
Monseñor este será un fin de semana y particularmente este domingo donde se desarrollarán varias actividades, de esas que acercan la Iglesia a la comunidad, muchas actividades donde usted también puede percibir, pulsar, palpar lo que la gente le preocupa y quiere. ¿Qué tiene previsto para este domingo?
MONSEÑOR
Este domingo vamos a hacer algo que hemos denominado el gran “acto simbólico de la paz para Buenaventura” y es donde estos dos grupos, van a mostrarle a la ciudadanía que ya no se están enfrentando, sino que quieren construir la paz y por eso se han establecido unos cuadrangulares, son los campeonatos de microfútbol, justo en el barrio donde más ha habido enfrentamientos entre estas dos bandas, donde antes se tiraban bala, ahora van a tirar goles y vamos entonces hacer un cuadrangular de microfútbol entre ellos y vamos a hacer una olla comunitaria, en el Barrio Juan XXIII, que aquí le llamamos cariñosamente Juancho.
Vamos a tener unos juegos de mesa, porque la gente del común, los niños, los jóvenes y los adultos mayores les gusta mucho este tipo de juegos, vamos a tener artistas, estamos invitando a todos los artistas de Buenaventura y hay un compromiso de todos ellos de aportarle a este proceso, vamos a tener eucaristía a las 2 p.m. por lo tanto es una actividad donde se le va a decir a la comunidad de Buenaventura, que no es simplemente unas declaraciones, sino que es una realidad y lo van a poder ver ahí, directamente con este acto simbólico que vamos a tener para decirle a la comunidad que estas bandas han decidido bajar las armas, bajar este odio, esta guerra y apostarle a la paz.
PERIODISTA
¿Monseñor y van a hacer goles y a jugar fútbol los integrantes de estas bandas?
MONSEÑOR
Goles por la paz, eso es lo que queremos con la ayuda de Dios, vamos a estar allí en este pequeño campeonato, entre los mismos muchachos de los grupos, que como decía antes que no se podían ver juntos, vamos a tener unas camisetas de compromiso por la paz de gran simbología, de construcción de paz para nuestra ciudad.
PERIODISTA
Monseñor nos alegra hablar con usted que en medio de la realidad hay una esperanza y que los pasos que usted ha dado con todo su equipo de trabajo, usted liderando a la comunidad, están viéndose estas manifestaciones de paz y que ojalá se consoliden plenamente para el bien de Buenaventura.
MONSEÑOR
Muchas gracias a ustedes y decirle a toda la comunidad yo le quiero pedir mucha oración a toda la comunidad, que le pidamos a Dios por la paz, es posible construir la paz, si lo estamos haciendo en Buenaventura y llevamos este tiempo tan largo ya sin homicidios, se puede hacer en Cali, se puede hacer en nuestras regiones, de deponer las armas, ese camino de la violencia no puede seguir en una región tan linda, con tantas posibilidades como tenemos nosotros en el valle, en Colombia y podremos ser una gran ciudad o un gran país si nos lo proponemos, si ayudamos y entre todos construimos unas condiciones diferentes, que Dios los bendiga.
La migración, una realidad que nos sigue interpelando
Vie 25 Sep 2026
Por el cuidado del agua
Jue 24 Sep 2026
Jue 1 Oct 2026
Nuevos ataques en la subregión del San Juan: Mons. Mario de Jesús Álvarez clama por la paz y la protección de las comunidades
Ante los recientes ataques contra estaciones de Policía en Nóvita y Santa Rita de Iró, la Iglesia expresa su preocupación por el impacto de la violencia en la población civil y pide buscar caminos de paz, diálogo y respeto por la dignidad humana.La Diócesis de Istmina-Tadó hizo un llamado urgente a detener la escalada de violencia que en los últimos días ha afectado a distintos municipios de la subregión del San Juan, en el sur del departamento del Chocó, y que nuevamente tiene a las comunidades sufriendo.La situación se agudizó el miércoles 30 de septiembre en Nóvita, donde, alrededor de las 10:00 de la mañana, mientras la comunidad se disponía a iniciar la celebración de la Eucaristía con motivo de la fiesta patronal de San Jerónimo, se registró un ataque contra la estación de Policía mediante drones y armas de largo alcance. De acuerdo con información de las autoridades, el hecho incluyó el lanzamiento de seis granadas desde drones y también afectó instalaciones militares. No se reportaron personas heridas.Para la Diócesis, la situación adquiere una especial gravedad por haber ocurrido en medio de una celebración religiosa y en el casco urbano, donde la población quedó expuesta al riesgo.Desde Nóvita, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, expresó su preocupación por lo que está ocurriendo en la región y pidió a los grupos armados detener las acciones que están afectando directamente a las comunidades. También pidió al al Gobierno Nacional priorizar la protección de las comunidades.“Todo debemos pararlo inmediatamente, dada la angustia y la zozobra que esto provoca”, manifestó el obispo, quien insistió en que la salida debe buscarse por “los caminos del Evangelio y los caminos de la paz”.El prelado señaló que durante los últimos días se han registrado graves hechos de violencia en municipios como Tadó, Río Iró, Sipí, Condoto y Nóvita. En declaraciones entregadas este 1 de octubre, explicó que, a su juicio, las comunidades están experimentando miedo e impotencia y que muchas personas prefieren guardar silencio ante el riesgo que perciben en sus territorios.Sobre las dinámicas del conflicto, monseñor Álvarez se refirió a la confrontación entre el ELN y las AGC, así como a los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública. Sus apreciaciones corresponden a su lectura de la situación que viven las comunidades que acompaña pastoralmente la Diócesis.La violencia continúa en Santa Rita de IróLa preocupación se extendió este jueves 1 de octubre a Santa Rita de Iró, cabecera municipal de Río Iró. Según informó el padre Ernesto Zapata, vicario general de la Diócesis de Istmina-Tadó, durante la mañana se habían registrado múltiples explosiones de artefactos lanzados mediante drones contra la estación de Policía.“Lo que sabemos hasta el momento es que se han producido al menos seis ataques desde aeronaves no tripuladas...aún no se tiene información confirmada sobre posibles personas heridas", explicó el sacerdote. Recordó, además, que esta población, de aproximadamente 4.000 habitantes, ya había vivido numerosos ataques con estos artefactos dos meses atrás.“Que todos vivamos en dignidad y en respeto”Ante este panorama, la Diócesis de Istmina-Tadó insiste en que las comunidades no pueden continuar soportando las consecuencias de la confrontación armada. Su llamado se dirige a quienes tienen responsabilidades en las decisiones de seguridad y, de manera particular, a los actores armados que desarrollan acciones violentas en los territorios.“Únicamente es dejándonos iluminar por el Dios del amor, de la misericordia y del perdón como podemos hallar caminos para que todos vivamos en dignidad y en respeto”, expresó monseñor Álvarez.La preocupación de la Iglesia por la situación de las comunidades del San Juan no es nueva. En anteriores momentos de confinamiento y confrontación armada, la Diócesis de Istmina-Tadó ha pedido que se garantice la libertad de movilidad de la población civil y el acceso de la Iglesia y de las organizaciones humanitarias a las comunidades afectadas.Precisamente estas localidades del sur del Chocó resultaron gravemente impactadas por el terremoto del 10 de agosto en Colombia. La mayor parte de sus viviendas sufrieron graves daños estructurales y las comunidades aún están a la espera del proceso de recuperación y reconstrucción.Vea el mensaje del Obispo de Istmina-Tadó a continuación:
Jue 1 Oct 2026
“Que la Iglesia sea una casa abierta": Papa León XIV pide acompañar y orar por quienes enfrentan dificultades de salud mental
El Santo Padre invita a rezar para que la Iglesia sea una casa abierta, capaz de acompañar sin juzgar a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y de integrar este cuidado en la vida y misión de las comunidades.La Iglesia en Colombia se une a la intención de oración confiada en este mes de octubre por el Papa León XIV a la Red Mundial de Oración del Papa: “Por la pastoral de la salud mental”. A través de la iniciativa “Reza con el Papa”, el Santo Padre invita a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a orar para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, contribuyendo a superar el estigma y la discriminación que enfrentan las personas con enfermedades mentales.La propuesta del Pontífice pone en el centro a quienes viven situaciones de ansiedad, depresión u otras enfermedades mentales, muchas veces en silencio y en medio de experiencias de soledad, incomprensión o estigmatización. En este contexto, el papa León XIV pide que la Iglesia sea una “casa abierta”, un espacio seguro donde todos tengan un lugar y donde las personas puedan ser escuchadas y acompañadas sin juicios ni miedo.Una Iglesia que acompaña y no descartaEn la oración, el Papa León XIV se dirige al “Dios de la vida”, que conoce las luces, sombras y heridas silenciosas que habitan el corazón humano. Desde allí, presenta ante el Señor a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y recuerda que Dios los llama por su nombre, con ternura, y que en Él encuentran dignidad y esperanza.La plegaria también contiene una petición de perdón por las veces en que la comunidad ha mirado hacia otro lado y ha contribuido al estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales. El Papa pide que la Iglesia se convierta en una comunidad que acompaña y no descarta, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.La intención se extiende, además, a quienes acompañan y cuidan: profesionales de la salud, familiares, voluntarios y todas aquellas personas que, desde distintos ámbitos, tienden puentes de comprensión y consuelo. Para ellos, el Pontífice pide fortaleza y compasión.Finalmente, el papa León XIV invoca al Espíritu Santo para que la Iglesia aprenda a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de sus comunidades, de manera que pueda ser signo vivo de una misericordia que acompaña, sostiene y restaura.Una realidad que interpela a la sociedad y a la IglesiaLa intención de oración responde a una realidad que afecta a millones de personas en el mundo. La Organización Mundial de la Salud señala que cerca de mil millones de personas viven con algún trastorno mental y advierte que el estigma, la discriminación y las dificultades para acceder a servicios de calidad continúan siendo obstáculos importantes para quienes necesitan atención.La situación también tiene una incidencia particular en niños y adolescentes. La OMS estima que uno de cada siete jóvenes entre los 10 y los 19 años experimenta un trastorno mental, mientras que muchos de estos casos permanecen sin reconocer o sin tratamiento. La organización advierte, además, que quienes viven con estas condiciones son especialmente vulnerables a la exclusión social y a la discriminación.Ante esta realidad, la Iglesia está llamada a fortalecer espacios de acogida y acompañamiento, en articulación con las familias, las comunidades y los profesionales que brindan atención especializada. La pastoral de la salud mental no busca sustituir el trabajo de los profesionales de la salud, sino ofrecer también cercanía, escucha, acompañamiento y una comunidad en la que cada persona pueda experimentar que su dignidad es reconocida.“No podemos hacerlo solos”El Papa León XIV ya se había referido a la salud mental durante la vigilia de oración con jóvenes celebrada en Barcelona el 9 de junio de 2026. En respuesta al testimonio de una joven que compartió su experiencia con la depresión, el Pontífice llamó la atención sobre las presiones y expectativas que pueden afectar los equilibrios fundamentales de las personas y, al reflexionar sobre el dolor y la soledad, afirmó: “no podemos hacerlo solos”.Esta expresión ilumina también la intención de oración de octubre: frente al sufrimiento que muchas personas experimentan en silencio, la respuesta cristiana pasa por fortalecer comunidades capaces de acompañar, escuchar y acoger. Se trata de que nadie tenga que afrontar solo sus heridas y de que la Iglesia pueda ser un lugar donde las personas encuentren cercanía, dignidad y esperanza.Oración del Papa León XIV por la pastoral de la salud mental:En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Dios de la vida,Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,las luces y sombras que nos habitan,las heridas silenciosas que a veces nadie ve.Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanasque enfrentan dificultades en su salud mental,que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.Tú los llamas por su nombre, con ternura,y en Ti encuentran dignidad y esperanza.Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,alimentando el estigma y la discriminaciónhacia las personas con enfermedades mentales.Haz que tu Iglesia sea casa abierta,espacio seguro donde todos tengan lugar,comunidad que acompaña y no descarta,que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:profesionales, familiares, voluntarios,hombres y mujeres que con paciencia y amortienden puentes de comprensión y consuelo.Dales fortaleza y compasión para sostener.Envía tu Espíritu sobre nosotros,para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mentalen la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,que nunca abandona y siempre restaura.Amén.Vea el video de la oración del Papa a continuación:
Mié 30 Sep 2026
Tras peregrinar con María, la Arquidiócesis de Medellín se dispone a vivir octubre misionero
Cerca de 1.300 personas participaron en la tradicional Peregrinación Mariana de la Arquidiócesis de Medellín. La jornada fue encabezada por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, y el obispo auxiliar, monseñor José Mauricio Vélez García. Familias, jóvenes, sacerdotes, religiosas y fieles se unieron en esta jornada que cada año prepara a la Iglesia particular para vivir octubre, Mes Misionero.El 26 de septiembre, acompañados por la Virgen del Seminario, los peregrinos caminaron unidos en oración hasta el Seminario Mayor de Medellín. Durante el recorrido, los participantes encomendaron sus intenciones, la vida pastoral de la Iglesia particular y los frutos de este mes de las misiones que celebra la Iglesia Universal.La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo. En su homilía, el prelado centró su reflexión en la bienaventuranza proclamada en el Evangelio y destacó que escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica permite descubrir el sentido de la fe y avanzar hacia una vida transformada por ella.“La Palabra de Dios no es una teoría, es una persona a la que nos unimos para que se haga carne en nosotros”, afirmó el arzobispo, subrayando así la relación entre la escucha de la Palabra y la vida concreta de los creyentes.Monseñor Tobón también presentó a la Virgen María como modelo de quien escucha la voluntad de Dios y responde con toda su vida. En este sentido, vinculó la peregrinación con el camino misionero que la Iglesia está llamada a recorrer:“Qué hermosa esta jornada: estar reunidos en torno a la Madre y con ella reconocer quiénes somos, a dónde vamos y qué tenemos que hacer”.
Mar 29 Sep 2026
Liberar y cuidar: Iglesia en Colombia profundiza sobre nuevos criterios para el Ministerio del Exorcismo
El tercer curso nacional de formación para exorcistas reunió en Bogotá a sacerdotes y delegados de distintas regiones para profundizar en protocolos, criterios de discernimiento y prácticas pastorales orientadas a proteger la dignidad de las personas atendidas.En Colombia, el Ministerio del Exorcismo avanza hacia una práctica pastoral cada vez más consciente de la responsabilidad que implica acompañar a personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad. Esta fue una de las principales conclusiones del tercer curso nacional de formación para exorcistas, organizado por la Comisión Episcopal y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia, bajo el lema “Liberar y Cuidar: El Ministerio del Exorcismo desde la Cultura del Cuidado”.El encuentro, que contó con la participación de cerca de 80 representantes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país y con aportes de expertos nacionales e internacionales, dio continuidad a los dos cursos anteriores, centrados en “Exorcismo y oración de liberación” y “Discernimiento y espiritualidad, pilares del sacerdote exorcista y su equipo”. En esta tercera edición, la reflexión se concentró en cómo incorporar de manera concreta la cultura del cuidado, la normativa eclesial y criterios de actuación responsable en este ministerio.“La figura del exorcista la debemos no solo valorar, sino también cuidar”, señaló monseñor José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín y presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina de la CEC, al explicar que se trata de un servicio que requiere formación, discernimiento, oración y comunión con el obispo. El prelado recordó que el exorcismo es un sacramental de la Iglesia y que su ejercicio corresponde al sacerdote que ha recibido legítimamente este encargo de parte del obispo.El cuidado de la persona, en el centroUno de los principales énfasis del curso fue la necesidad de que quienes ejercen o acompañan este ministerio tengan claridad sobre los riesgos de generar nuevas afectaciones en personas que ya llegan a la Iglesia en condiciones de fragilidad. El padre Iván José Ruiz Vidal, delegado para el Ministerio del Exorcismo de la Arquidiócesis de Cartagena, destacó este desafío: “En la medida en que nosotros adoptamos el cuidado dentro de nuestro ministerio, pues evitamos entrar en revictimización”.Desde esta perspectiva, el cuidado no se planteó como un elemento adicional al ejercicio del exorcismo, sino como un criterio transversal que debe orientar la relación con quienes solicitan acompañamiento. Esto implica respetar su dignidad, intimidad y libertad; ofrecer una escucha adecuada; evitar actuaciones que puedan producir nuevas heridas y reconocer cuándo una situación requiere la intervención o el acompañamiento de otros profesionales.El padre Gabriel Londoño Sepúlveda, sacerdote exorcista de la Arquidiócesis de Bogotá, sintetizó este enfoque en dos direcciones: el cuidado del ministro hacia las personas que atiende y el cuidado de quienes acuden a él en el ejercicio de su ministerio. Para ello, subrayó la importancia de actuar desde la verdad, el amor, una recta doctrina, la escucha y el acompañamiento pastoral.Discernir antes de intervenirOtro de los aprendizajes centrales fue la necesidad de fortalecer el discernimiento. Las reflexiones abordaron la importancia de evitar atribuciones apresuradas de carácter espiritual frente a situaciones que pueden tener dimensiones psicológicas, psiquiátricas, médicas o sociales.Monseñor José Mauricio Vélez insistió en que el sacerdote exorcista debe contar con criterios suficientes para distinguir las distintas realidades que pueden estar presentes en una persona que solicita ayuda. De ahí la importancia de una formación que permita conjugar la dimensión espiritual con las herramientas provenientes de otras disciplinas.En la misma línea, las ponencias sobre los criterios para el discernimiento de la acción extraordinaria del maligno, las directrices para el ministerio del exorcismo y los posibles abusos en el uso del ritual profundizaron en la necesidad de actuar con prudencia, rigor teológico, formación, oración y trabajo interdisciplinario.El curso también abordó situaciones relacionadas con prácticas de ocultismo y algunas terapias alternativas, planteando la prevención y la formación de las comunidades como herramientas necesarias para que los fieles puedan desarrollar criterios de discernimiento frente a las distintas propuestas espirituales que encuentran en la sociedad contemporánea.Prevenir abusos y fortalecer la responsabilidadLa cultura del cuidado también llevó a revisar posibles formas de abuso en el ejercicio del ministerio, incluidos aquellos que pueden surgir por desconocimiento, actuaciones inadecuadas o interpretaciones erróneas del ritual.Monseñor Rubens Miraglia Zani, exorcista de la Diócesis de Bauru, en Brasil, uno de los conferencistas internacionales del encuentro, llamó la atención sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia episcopal y la formación de quienes participan en este servicio. También recordó que no toda persona que se presenta como exorcista cuenta con la autorización eclesial para ejercer este ministerio.De acuerdo con el sacerdote brasileño, esta claridad resulta particularmente relevante en contextos en los que personas que buscan una respuesta inmediata frente a situaciones de sufrimiento pueden quedar expuestas a prácticas que no corresponden al ejercicio legítimo del ministerio de la Iglesia.“No hacemos de nombre propio sino en nombre de la Iglesia y, por lo tanto, hay que seguir lo que nos pide la misma Iglesia”, afirmó el sacerdote brasileño.En este sentido, monseñor Vélez recordó también que el exorcista es un sacerdote nombrado por el obispo y que los fieles pueden acudir a sus respectivas jurisdicciones eclesiásticas para conocer quién ha recibido este encargo. Esta claridad busca favorecer el orden pastoral y prevenir que personas vulnerables terminen recurriendo a quienes actúan al margen de la autoridad y de las normas de la Iglesia.Una responsabilidad que involucra al exorcista y a su equipoEl curso amplió, además, la reflexión sobre quienes acompañan al sacerdote exorcista. La selección, formación, acompañamiento y actuación de los auxiliares fueron abordados como elementos necesarios para garantizar que todo el equipo comprenda los límites de su servicio, actúe con discreción y permanezca en comunión con la autoridad eclesial.Entre los elementos identificados durante los talleres se destacó la necesidad de fortalecer competencias relacionadas con el discernimiento, la formación doctrinal y canónica, el equilibrio humano y espiritual, el trabajo interdisciplinario y la capacidad de reconocer señales de alerta en la práctica pastoral.La reflexión sobre la cultura del cuidado incluyó también el cuidado del propio sacerdote exorcista, tanto en sus dimensiones física y psicológica como espiritual, así como la importancia de evitar actitudes de protagonismo o autorreferencialidad que puedan desvirtuar el sentido eclesial del servicio.De la reflexión a líneas de acciónUno de los aportes metodológicos del encuentro fue el trabajo desarrollado en ocho mesas, organizadas según las provincias eclesiásticas. Este ejercicio permitió compartir experiencias territoriales, reconocer desafíos comunes y plantear propuestas para fortalecer el ministerio en las distintas jurisdicciones.El análisis de las normas canónicas y la construcción de un mapa de competencias permitieron, además, trasladar las reflexiones a situaciones concretas de la práctica pastoral. Las conclusiones recogidas durante estos ejercicios serán objeto de una posterior sistematización por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia.Para el padre Carlos Guillermo Arias, director del Departamento de Doctrina de la CEC y coordinador de la organización del curso, este proceso se inscribe en la responsabilidad de continuar ofreciendo herramientas de formación para quienes prestan este servicio en las Iglesias particulares.La proyección, de acuerdo con lo trabajado durante el encuentro, apunta a mantener una formación permanente, fortalecer la articulación entre las jurisdicciones eclesiásticas, consolidar criterios comunes de actuación y profundizar en protocolos y líneas de acción que permitan responder de manera responsable a las situaciones que llegan a este ministerio.“Es relevante seguir formándonos y ojalá tuviésemos la posibilidad de seguir formando también otro mayor número de sacerdotes”, señaló el padre Iván José Ruiz, quien insistió en que la tarea no puede reducirse a una comprensión exclusivamente espiritual de las situaciones que afectan a las personas, sino que debe considerar también las circunstancias sociales y las afectaciones a la dignidad humana.Así, el tercer curso nacional dejó como uno de sus principales desafíos hacer de la cultura del cuidado una práctica permanente del Ministerio del Exorcismo en Colombia: un servicio ejercido en comunión con el obispo, con sólida formación espiritual, doctrinal y canónica, capacidad de discernimiento, apertura al trabajo interdisciplinario y especial atención a la dignidad y protección de las personas vulnerables.Vea el informe audiovisual con los momentos y testimonios más destacados: