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¿Cómo está la situación de los migrantes en el Darién? La Red CLAMOR dio a conocer los principales desafíos humanitarios y políticos
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Buscando fortalecer los procesos de asistencia, protección, promoción e incidencia en favor de las personas migrantes y refugiadas desde la Iglesia Católica, entre el 23 y el 26 de julio, se llevó a cabo en Necoclí, municipio ubicado en la subregión del Urabá, el encuentro ‘Caminando Juntos por el Darién’. Una iniciativa convocada por la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Red CLAMOR) que, tras esta visita, insiste en la urgencia de garantizar una migración segura y digna para todos.
En esta actividad, que incluyó talleres formativos, una visita a campo para conocer la situación actual de estas comunidades y un encuentro con parlamentarios, participaron cerca de 40 personas. Entre ellas, el obispo de Apartadó, monseñor Carlos Alberto Correa Martínez; representantes de las Cáritas de Colombia, Venezuela y Panamá; agentes de las Pastorales Diocesanas de Apartadó e Ipiales; así como miembros de comunidades religiosas y de otras organizaciones que trabajan en esta dimensión humanitaria.
Necoclí es la puerta de entrada del Darién, región selvática que abarca parte de Colombia y Panamá, un lugar por el cual hoy continúan transitando miles de personas (muchas de ellas, de origen venezolano), con el sueño de migrar hacia otros países en busca de mejores condiciones de vida, transitorias o permanentes. Entre ellas, ayuda humanitaria, apoyo gubernamental, acceso a trabajo, salud, educación y otras posibilidades de subsistencia y desarrollo. Un sueño por el que, en ocasiones, se ven obligados a pagar “altos precios” (monetarios o humanos), incluso, con su propia vida, dado el nivel de riesgo de la zona.
Durante esta visita a Necoclí, los representantes de la Iglesia pudieron identificar la persistencia de problemáticas relacionadas con violencia institucional, crimen organizado y delincuencia común. También, se percataron de que la violencia económica es uno de los factores que más afecta hoy a los migrantes y del que poco se habla.
A propósito del reciente cierre de tres pasos de acceso regular en Panamá, afirman que no perciben esta como la medida adecuada, ni la más humanitaria para controlar la situación:
"Muchas familias me han compartido que en sus países de origen no hay ya nada, no hay futuro, no hay esperanza tampoco, por eso buscan una mejor calidad de vida para ellos y para sus hijos (...) Aunque cierren fronteras, van a seguir pasando, así que hay que dialogar para garantizar una mejor atención (...) El pueblo panameño no está de acuerdo con estas decisiones de cierre, las vemos como imposiciones; hemos venido mirando con algunas autoriadades cómo hacer más flexibles estas normas", expresó el padre Eric Fernández, Misionero Claretiano en el Vicariato Apostólico del Darién en Panamá.
Un encuentro por la incidencia
Ante la crisis humanitaria provocada por la falta de garantías para esta población que se ve obligada a transitar la frontera entre Colombia y Panamá por el Tapón del Darién, el 25 de julio se llevó a cabo en Necoclí una Audiencia Pública convocada por la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes y la Asamblea de Antioquia. El objetivo central de esta asamblea fue escuchar las demandas realizadas por las comunidades afectadas, así como abordar el tema de negocios ilegales que se dan en la frontera, como consecuencia de la migración.
En dicho espacio participó la Red CLAMOR presentando a los parlamentarios delicadas realidades que persisten hoy en la región en torno al tema de la movilidad humana. Entre ellas, la violación de derechos humanos, la trata y tráfico de personas, la violencia de género, el uso y abuso de niños, niñas y adolescentes. Situaciones que han logrado identificar, gracias a la permanencia y misión en campo de las diversas insituciones eclesiales que integran esta Red, como Cáritas Colombiana, el Servicio Jesuita de Refugiados, la Fundación Eudes, la Red América Social Salesiana y la Congregación de Misioneros Claretianos, entre otros.
En el informe presentado, la Red CLAMOR dio a conocer que “más del 57% de la población se encuentra bajo la influencia de algún Grupo Armado No Estatal (GANE), convirtiéndose en un lugar en el que confluye el conflicto armado y en el que se deben garantizar los estándares del Derecho Internacional Humanitario”.
Así mismo expusieron que, según cifras registradas por la Cáritas colombiana, “el 80% de la población inician su viaje debido a la falta de empleo, bajos recursos, seguridad alimentaria y la vulneración masiva de derechos humanos".
También, dieron a conocer que “las graves fallas en los procesos de ingreso a los países de manera segura, acrecientan esta crisis migratoria por el Darién: ausencia de permisos temporales, facilidad ante la migración irregular, la institucionalidad desconoce cifras reales, autoridades migratorias que no realizan seguimientos certeros de casos sensibles”.
El migrante: “un lugar teológico de encuentro con Jesucristo”
Elvy Monzant, Secretario Ejecutivo Red CLAMOR- Venezuela, destacó la importancia de la solidaridad y el respeto de los derechos humanos en los temas relacionados con la migración. Recordó que la migración es un derecho establecido en la Declaración de Derechos Humanos y, por tanto, se deben garantizar condiciones seguras y dignas para su cumplimiento.
“Estamos juntos tratando de analizar posibles alianzas que nos permitan a las organizaciones de la Iglesia Católica que trabajamos con migrantes, tanto en Colombia como en Venezuela y en Panamá, desarrollar proyectos conjuntos que nos permitan, en primer lugar, visibilizar lo que realmente acontece. Sensibilizar a toda la Iglesia sobre el necesario compromiso cuando entendemos al migrante como lugar teológico de encuentro con Jesucristo, pero también como lo asumimos como un sujeto protagonista de su propia historia”, expresó Monzant.
El padre Jesús Salinas, representante legal de la Corporación Scalabrini, dio a conocer en la audiencia algunas de las situaciones de vulneración de derechos cometidas en las rutas migratorias. Destacó el influjo de los grupos armados ilegales y la urgencia de establecer estándares de Derecho Internacional Humanitario y Refugio. Al referirse a la conexión entre la trata de personas y otros crímenes, enfatizó en la urgencia de brindar una respuesta estatal integral y establecer acciones de control desde la perspectiva regional.
Tras escuchar estos y otros llamados, el representante a la cámara Alirio Uribe Muñoz hizo énfasis en el compromiso que les deja esta Asamblea, teniendo presente que son los derechos humanos los que guían las acciones del Estado. Destacó también que la crisis humanitaria por la cual pasan los migrantes del Darién se hace presente como un desafío urgente para Colombia.
En este espacio también se dieron a conocer algunos de los esfuerzos que realiza la Red CLAMOR para combatir la xenofobia y el racismo, construyendo así puentes de solidaridad.
Un decálogo con llamados humanitarios y políticos
Tras estos días de encuentro, la Red CLAMOR presentó un decálogo de peticiones a los parlamentarios y al Gobierno Nacional que prioriza la atención de necesidades básicas de las comunidades de las regiones del Urabá antioqueño y del Darién chocoano que, a lo largo de la historia, han sido olvidadas por el Estado, pues “es imposible pensarse en una atención integral a la población migrante si en las comunidades de acogida existen necesidades multidimensionales y problemáticas sociales”, así lo expresan en el documento.
Entre los diez puntos presentados a los Diputados, Ministerios e Instituciones del Estado colombiano, los representantes de la Iglesia proponen que haya “una articulación de las instituciones del Estado a nivel nacional, regional e internacional, liderada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Presidencia de la República de Colombia, para reactivar los mecanismos como el Parlamento Andino y el Observatorio de Migraciones”.
También insisten en la urgencia de garantizar el derecho a migrar de forma segura. Esto implica que “el Ministerio de Relaciones Exteriores y Migración Colombia desarrolle mecanismos efectivos para el acceso a las rutas de protección internacional, protección temporal y protección complementaria como lo menciona la sentencia de la Corte Constitucional SU 543 de 2023”.
Además, se refieren a la necesidad de “crear mecanismos de prevención y protección, liderados por el Ministerio Público, la Fiscalía General de la Nación, Ministerio de Justicia y el Ministerio de Relaciones Exteriores frente a delitos hacía la población migrante”. Al tiempo, mejorar la capacidad instalada para la atención y protección, especialmente en favor de los menores de edad, enfatizando en los niños, niñas y adolescentes que han sido separados de sus padres o que se enfrentan solos a esta riesgosa situación. Se recalca la necesidad de una política integral migratoria con enfoque en derechos humanos.
El encuentro terminó dejando iniciativas claras, tanto para la Iglesia como para el parlamento y el gobierno colombiano, con el fin de trabajar por mitigar las difíciles situaciones que se viven en el Darién y mejorar las condiciones migratorias dentro de la región. Desafíos que, en medio de la incertidumbre política que viven hoy los migrantes venezolanos, que continúan siendo mayoría en el Darién, pueden ayudar a encender una luz humanitaria y pastoral de esperanza.
Vea el video con testimonios a continuación:
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La Arquidiócesis de Barranquilla celebró dos legados de formación y misión: 60 años del Seminario Juan XXIII y 40 años de la visita de san Juan Pablo II
La Iglesia que peregrina en la región Caribe colombiana celebró los 60 años de existencia del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII, una institución que ha contribuido decisivamente a la formación de cientos de sacerdotes y al fortalecimiento de la misión evangelizadora en el norte del país.La conmemoración oficial tuvo lugar el pasado 26 de mayo en la Catedral Metropolitana María Reina de Barranquilla, mediante una solemne Eucaristía presidida por monseñor Pablo Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, acompañado por los obispos de las provincias eclesiásticas de Cartagena y Barranquilla, sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, laicos y benefactores de esta casa de formación.La celebración estuvo marcada por un doble motivo de acción de gracias: los seis decenios de servicio del Seminario Regional Juan XXIII y los 40 años de la histórica visita de san Juan Pablo II a Barranquilla, acontecimiento que sigue vivo en la memoria eclesial de la región.Una obra que ha sostenido la misión evangelizadora del Caribe colombianoDesde la bendición de su primera piedra, el 24 de agosto de 1963, por iniciativa de monseñor Germán Villa Gaviria y los obispos de la entonces Provincia Eclesiástica de Cartagena, el Seminario Juan XXIII se consolidó como un proyecto de comunión eclesial al servicio de la formación de los futuros sacerdotes de la Costa Atlántica.Durante la celebración, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacó el aporte de esta institución a la vida pastoral de la región:“Damos gloria y alabanzas al sacerdocio de Jesucristo y damos gracias por cada sacerdote que ha sido formado en esa casa porque ha ayudado a sostener la tarea misionera y evangelizadora de toda nuestra región Caribe”.Por su parte, el padre William Acosta Peralta, rector del Seminario, expresó su gratitud por quienes han acompañado y sostenido esta obra a lo largo de seis décadas: obispos, formadores, sacerdotes, benefactores y comunidades eclesiales que han contribuido a su desarrollo, conservación y fortalecimiento.Mirar el futuro con esperanza y responsabilidadMás que una mirada al pasado, el aniversario se convirtió en una oportunidad para reflexionar sobre los retos actuales de la formación sacerdotal.En su homilía, monseñor Pablo Salas subrayó que esta conmemoración se enmarca en el camino de preparación hacia el centenario de la Arquidiócesis de Barranquilla, que se celebrará en 2032. En este contexto, señaló que la prioridad no es únicamente la renovación de la infraestructura del Seminario, sino también el fortalecimiento integral de los procesos formativos.El Arzobispo insistió en la necesidad de promover una formación más humana, comunitaria y cercana a la realidad contemporánea, que favorezca la madurez espiritual, intelectual y afectiva de los candidatos al sacerdocio. Asimismo, recordó que la Iglesia universal viene impulsando una reflexión profunda sobre la formación en los seminarios, inspirada en los principios de sinodalidad, comunión y cercanía con el Pueblo de Dios.“Los desafíos son enormes. Por lo tanto, esta celebración se constituye para nosotros en una providencial oportunidad para mirar más allá y seguir configurando nuestro Seminario según el querer de Dios y las necesidades de la Iglesia”, afirmó el prelado.En esa misma línea, destacó la importancia de formar sacerdotes con una profunda vida espiritual, capaces de vivir el ministerio desde el servicio, la cercanía y la alegría evangélica, respondiendo a los desafíos pastorales de nuestro tiempo.San Juan Pablo II: una memoria que sigue inspirando al Caribe colombianoLa Eucaristía también conmemoró los 40 años de la visita apostólica de san Juan Pablo II a Barranquilla, realizada en julio de 1986 y recordada como uno de los acontecimientos eclesiales más significativos para la región Caribe.Durante la celebración se expuso una reliquia de primer grado del santo pontífice, junto con la estola que utilizó durante su visita a la ciudad. Además, estuvo presente monseñor Víctor Antonio Tamayo Betancourt, obispo auxiliar emérito de Barranquilla, quien tuvo la responsabilidad de coordinar la visita papal hace cuatro décadas.Uno de los momentos más emotivos fue la coronación de la imagen de María Auxiliadora que san Juan Pablo II había coronado en 1986 ante miles de fieles reunidos en la actual Plaza de la Paz Juan Pablo II. El gesto evocó la profunda huella espiritual que dejó el Pontífice en la Iglesia colombiana.Al recordar aquella visita, monseñor Pablo Salas señaló que la bendición impartida por el Santo Padre continúa siendo implorada para Colombia, sus jurisdicciones eclesiásticas y sus seminarios, especialmente en un momento histórico que exige renovar la esperanza, fortalecer la comunión e impulsar una evangelización cada vez más cercana a las personas y sus realidades.Un legado que continúaLa jornada concluyó con la bendición de la nueva entrada del Seminario Regional Juan XXIII y un encuentro fraterno entre obispos, sacerdotes, seminaristas, familias y benefactores.Sesenta años después de su fundación, el Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII continúa siendo signo de la comunión entre las Iglesias particulares del Caribe colombiano y una expresión concreta del compromiso de la Iglesia con la formación de pastores según el corazón de Cristo, llamados a servir con alegría, cercanía y espíritu misionero al Pueblo de Dios.Vea la nota audiovisual de la celebración:Conozca la historia completa del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII:
Jue 28 Mayo 2026
El Congreso Nacional de Liturgia proyectó la construcción del cancionero litúrgico para la Iglesia en Colombia
La Iglesia católica en Colombia dio un nuevo paso en el fortalecimiento de su vida litúrgica con la realización del Congreso Nacional de Liturgia 2026, convocado por la Conferencia Episcopal de Colombia a través de su Comisión Episcopal de Liturgia y el Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.Del 19 al 21 de mayo, más de 270 personas provenientes de las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país —entre obispos, sacerdotes, delegados episcopales de liturgia, directores de ministerios de canto litúrgico, músicos, religiosos y laicos— se reunieron para reflexionar sobre uno de los aspectos centrales de la vida de la Iglesia: la celebración del misterio de la fe a través de la liturgia y el canto sagrado.El Congreso tuvo como propósito avanzar hacia la construcción de un cancionero litúrgico nacional, una iniciativa que busca fortalecer criterios comunes para el canto litúrgico en Colombia y ayudar a que las celebraciones expresen cada vez más la riqueza espiritual, teológica y comunitaria de la liturgia católica.“Fue un espacio de reflexión y de formación para nuestra Iglesia colombiana que tiene que ver, particularmente, con algo que es nuclear de la vida de la Iglesia: el celebrar el misterio del Señor”, afirmó monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia.Un Congreso para reflexionar sobre el presente y el futuro del canto litúrgicoLa agenda académica incluyó ponencias, paneles y conversatorios sobre composición litúrgica, espiritualidad del músico católico, ministerio del canto, participación de la asamblea, iniciación cristiana, canto gregoriano e inculturación de la música sagrada.El invitado internacional del encuentro fue monseñor Marco Frisina, reconocido compositor de canto litúrgico y director del coro de la Diócesis de Roma, maestro de capilla de la Catedral de Roma y rector de la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, cuya presencia marcó profundamente la reflexión pastoral y musical del Congreso.Al cierre del encuentro, monseñor Frisina valoró especialmente la riqueza musical y el entusiasmo pastoral que encontró en las comunidades colombianas vinculadas al ministerio litúrgico.“Han sido unos días bellísimos al encontrar la realidad colombiana que gira en torno a la animación musical litúrgica”.El sacerdote italiano aseguró además que Colombia posee una identidad musical que representa una oportunidad significativa para seguir fortaleciendo la vida celebrativa de la Iglesia:“Creo que Colombia tiene por sí misma una vocación musical que debe cultivar”.Monsñor Frisina destacó especialmente el compromiso de jóvenes, sacerdotes y músicos que sirven en las parroquias y, bajo la perspectiva del cancionero nacional, animó a consolidar procesos que permitan que la música litúrgica siga ayudando al pueblo de Dios a vivir más profundamente la oración y la fe.El canto litúrgico como parte esencial de la celebraciónUno de los énfasis más fuertes del Congreso fue comprender que el canto litúrgico no es un elemento decorativo dentro de la celebración, sino parte integral de la acción litúrgica de la Iglesia.“El canto litúrgico no es algo que se añade, sino una manera de celebrar nuestra alegría de que el Señor nos comunica vida cuando nos encontramos con Él en la liturgia”, explicó monseñor José Saúl Grisales.Desde esa perspectiva, el encuentro permitió identificar importantes desafíos pastorales que hoy representan también oportunidades de renovación y formación para las comunidades católicas del país: fortalecer los procesos de formación litúrgica y musical, promover una participación más activa de las asambleas y profundizar en la identidad espiritual y ministerial de quienes sirven a través de la música.Un documento base trabajado durante el Congreso insiste precisamente en la necesidad de impulsar procesos permanentes de formación litúrgica para sacerdotes, seminaristas, músicos y fieles laicos, así como en recuperar el valor del canto sagrado como expresión auténtica de la fe celebrada.Hacia la construcción de un cancionero litúrgico nacionalEl padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia, explicó que el trabajo adelantado durante estos días constituye el punto de partida de un proceso eclesial más amplio:“Con todo este material que hemos intentado recoger fruto de las grandes ponencias y de los diálogos y momentos de escucha, vamos a comenzar entonces a confeccionar el cancionero litúrgico para entregarlo a todos los directores de canto litúrgico del país, a los sacerdotes y a los señores obispos”.El sacerdote aclaró además que el proceso deberá continuar posteriormente en la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano y en el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.Formación y espiritualidad para el servicio del canto litúrgicoOtra de las reflexiones centrales del Congreso estuvo relacionada con la comprensión del músico litúrgico como un verdadero ministro al servicio de la oración y de la comunidad.“El músico debe comprender que es un ministerio al que está llamado, igual de importante a los otros ministerios”, afirmó Cristina Lopera, licenciada en música y estudiante de Teología de la Universidad Pontificia Bolivariana.La participante destacó también que estos espacios permiten integrar la formación musical con la dimensión espiritual, pastoral y teológica del servicio litúrgico.En la misma línea, el padre Juan David Muriel, doctor en liturgia, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana en la Arquidiócesis de Medellín, recordó que el canto litúrgico tiene una profunda dimensión evangelizadora y comunitaria:“Si el canto litúrgico permite la plegaria, permite la unidad y fomenta la santidad, es un canto para hacer parte de la estructura misma de nuestra celebración”.El padre Muriel señaló que uno de los grandes desafíos es seguir fortaleciendo procesos formativos que ayuden a las comunidades a comprender mejor el sentido de la música dentro de la liturgia y a consolidar una mayor participación de toda la asamblea celebrante.Una Iglesia que busca celebrar con belleza, participación y comuniónEl Congreso también dejó planteada la necesidad de recuperar el valor de la “misa cantada” y de seguir promoviendo celebraciones vivas, participativas y profundamente arraigadas en la espiritualidad litúrgica de la Iglesia.“Qué bueno que nosotros hiciésemos conciencia y realidad de cantar la misa para Dios, porque solamente puede cantar un corazón enamorado”, expresó el padre Etilio Aldana Lozano, delegado episcopal de Liturgia en la Diócesis de El Espinal, refiriéndose a una reflexión compartida por el padre Juan David Muriel durante el congreso.Al cierre del encuentro, los participantes coincidieron en que el Congreso no solo permitió reflexionar sobre música y liturgia, sino fortalecer la experiencia de comunión y sinodalidad entre las Iglesias particulares del país.Tras este encuentro, la Iglesia colombiana reafirma su compromiso con una liturgia viva, seria, sencilla y hermosa, donde el canto siga siendo camino de oración, evangelización, participación y encuentro con Cristo.Vea a continuación el informe audiovisual del evento:
Mié 27 Mayo 2026
Obispos colombianos piden a candidatos presidenciales cuidar la institucionalidad, respetar los resultados electorales y contribuir a la paz
La Conferencia Episcopal de Colombia pide a los candidatos y candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República favorecer “un clima nacional de serenidad y paz” antes y después de las elecciones del próximo 31 de mayo, así como manifestar explícitamente su respeto al orden institucional y a los resultados que arrojen los comicios.En un mensaje firmado por la Comunidad de Presidencia el episcopado colombiano, los obispos advierten que la responsabilidad de quienes aspiran a conducir el país “es altísima, crucial y delicada”, especialmente en el actual contexto nacional.Por ello, insisten en que hoy “resulta prioritario contribuir a disponer los ánimos de la población para promover la convivencia pacífica y evitar toda forma de violencia entre los colombianos”.“Artesanos y arquitectos” de la pazLos obispos subrayan que, en este momento decisivo para la nación, se espera de los líderes políticos una actitud comprometida con la reconciliación y el bien común. Citando al Papa Francisco, el mensaje recuerda que de los candidatos “se espera, de manera especial, que sean ‘artesanos’ y ‘arquitectos’ de la paz”.Uno de los llamados centrales del comunicado está relacionado con el fortalecimiento de la confianza democrática. En ese sentido, los prelados afirman que será “motivo de confianza y esperanza para el país contar con la manifestación explícita de todos ustedes sobre el respeto al orden institucional y a los resultados que arrojen los comicios electorales”.“Abandonar la lógica del odio, la venganza y el miedo”Los obispos también exhortan a los distintos actores políticos y sociales a evitar discursos y actitudes que profundicen la polarización y la confrontación.“Tenemos la oportunidad de abandonar, por el bien de todos los colombianos, la lógica del odio, la venganza, el miedo, la violencia y la muerte”, expresa el mensaje.Además, la Conferencia Episcopal de Colombia plantea la necesidad de fortalecer los caminos del encuentro y del diálogo, incluso en medio de las diferencias políticas e ideológicas. Retomando una expresión del Papa Francisco en Christus Vivit, el comunicado exhorta a “tejer ‘el puente humano’, reconocer los puntos de encuentro y proyectar el país mejor que necesitamos, soñamos y anhelamos”.Una invitación a la reconciliación y al bien comúnEn el mensaje se insiste que Colombia puede avanzar hacia escenarios de mayor unidad y reconciliación si prevalece el respeto por la dignidad humana, la vida y el bien común.En ese sentido, los obispos afirman que, pese a las “graves contradicciones, desigualdades e injusticias” que afectan al país, los colombianos son capaces de “acercarnos, reconocernos, escucharnos, dialogar, reconciliarnos y unirnos en torno a un proyecto común de país”.Una oración por los líderes políticos y por ColombiaEl pronunciamiento concluye con una oración por quienes participan en la contienda electoral y por el futuro de Colombia. Allí, los prelados piden a Dios que ilumine y fortalezca a los candidatos, y elevan una súplica inspirada en palabras expresadas por el Papa León XIV en su primera encíclica, recientemente publicada, Magnifica Humanitas:"Padre de Nuestro Señor Jesucristo, dirige tu mirada bondadosa sobre estos hermanos y hermanas que aspiran a servir al pueblo colombiano desde la Presidencia y la Vicepresidencia de la República; que tu Espíritu descienda sobre ellos, los guíe, fortalezca e ilumine y que todos desarmemos nuestras actitudes y palabras para contribuir a desarmar nuestra tierra colombiana (cf. Papa León XIV, Magnifica Humanitas, 214)."Vea a continuación la lectura del comunicado por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Lun 25 Mayo 2026
Magnifica humanitas: el papa León XIV pide humanizar el desarrollo tecnológico y “desarmar la IA”
El papa León XIV presentó este 25 de mayo la encíclica Magnifica humanitas, primer documento magisterial de su pontificado, dedicado a reflexionar sobre la dignidad humana, el trabajo, la justicia social, la paz y el bien común en el contexto de la inteligencia artificial (IA).Firmada el pasado 15 de mayo, en el marco del 135º aniversario de la encíclica Rerum novarum de León XIII, la carta propone una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia frente a uno de los fenómenos más determinantes de la época contemporánea: el desarrollo acelerado de las tecnologías digitales y de la IA.En el documento, el Santo Padre advierte que la humanidad atraviesa “una elección decisiva”: construir “una nueva torre de Babel” o edificar una sociedad donde la tecnología esté verdaderamente al servicio de la persona humana y del encuentro entre los pueblos.Lejos de condenar el desarrollo tecnológico, el Pontífice reconoce que la inteligencia artificial puede contribuir al alivio del sufrimiento humano y abrir nuevas posibilidades para el desarrollo. Sin embargo, subraya que la tecnología “no es neutral” y que nunca debe imponerse sobre la dignidad de la persona ni quedar sometida únicamente a intereses económicos, militares o ideológicos.Una encíclica social para la era digitalDividida en cinco capítulos, Magnifica humanitas retoma los grandes principios de la Doctrina Social de la Iglesia y los proyecta sobre los desafíos contemporáneos relacionados con la inteligencia artificial, la economía digital, la manipulación de datos, la desinformación, las nuevas formas de desigualdad y los riesgos de deshumanización.El Papa insiste en que la dignidad humana no depende de la productividad, del rendimiento ni de la capacidad tecnológica. En ese sentido, alerta sobre modelos económicos y culturales que reducen a la persona a “un recurso que se usa y se explota” o a aquello que produce.También advierte sobre el riesgo de que el conocimiento y las tecnologías queden concentrados “en manos de unos pocos”, ampliando la brecha entre quienes participan de la revolución digital y quienes permanecen excluidos de ella.Verdad, educación y trabajo humanoUno de los llamados más fuertes de la encíclica está dirigido a la protección de la verdad y del pensamiento crítico en el entorno digital. El papa León XIV propone construir una verdadera “ecología de la comunicación”, capaz de enfrentar la desinformación, la manipulación algorítmica y la polarización.En este contexto, el pontífice resalta el papel de la educación y de la escuela como espacios fundamentales para formar personas libres, críticas y capaces de discernir. Incluso, invita a “educarse en el ayuno de la IA”, para evitar que las máquinas sustituyan la capacidad humana de preguntar, pensar y relacionarse.La encíclica dedica también una amplia reflexión al mundo del trabajo. El Papa reconoce que la automatización puede liberar al ser humano de tareas pesadas o repetitivas, pero advierte que la transición digital no puede justificar nuevas formas de exclusión, vigilancia o precarización laboral. Por ello, pide que los sistemas tecnológicos estén centrados en la persona y no únicamente en la eficiencia o el beneficio económico.“Desarmar la IA” y rechazar la lógica de la guerraEn uno de los apartados más contundentes del documento, el Santo Padre hace un llamado a “desarmar la IA”, evitando que las nuevas tecnologías sean absorbidas por dinámicas de competencia militar, control social o concentración de poder.El papa León XIV cuestiona la creciente automatización de los conflictos armados y afirma que “ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable”. En esa línea, propone superar la teoría de la “guerra justa”, fortaleciendo en cambio el diálogo, la diplomacia, el multilateralismo y la cultura del encuentro.Asimismo, denuncia el crecimiento de la industria armamentística, la carrera nuclear, las guerras híbridas y el uso de la desinformación para alimentar el miedo y justificar el rearme.Una llamada a custodiar lo humanoA lo largo del texto, el Santo Padre reitera que el progreso tecnológico solo será auténtico si fortalece la fraternidad, la justicia y la paz. También llama la atención sobre nuevas formas de esclavitud y colonialismo vinculadas al control de datos, a la explotación de recursos estratégicos y a la mercantilización de las personas.En la conclusión de la encíclica, el papa León XIV invita a los fieles y a toda la sociedad a vivir esta nueva etapa tecnológica a la luz del Evangelio, promoviendo “la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios”.Recursos pastorales para profundizar la encíclicaJunto con la publicación de Magnifica humanitas, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral puso a disposición un kit pastoral orientado a facilitar la comprensión, reflexión y aplicación del contenido de la encíclica en comunidades, instituciones educativas, ambientes pastorales y espacios de formación.El material incluye subsidios para cada capítulo del documento con síntesis temáticas, citas seleccionadas, preguntas para la reflexión personal y comunitaria, propuestas prácticas, referencias bíblicas y oraciones. Además, contiene actividades dirigidas a jóvenes y niños, así como infografías explicativas en varios idiomas.Los recursos pueden consultarse en el portal oficial del Dicasterio.