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Misericordia: Dios viene a nuestro encuentro
Tags: divina misericordia Iglesia
El segundo domingo de pascua se celebra en la Iglesia la llamada fiesta de la Divina Misericordia. Mons. Elkin Fernando Álvarez Botero, Obispo auxiliar de Medellín y Secretario General de la Conferencia Episcopal, nos entrega algunas pistas para comprender el significado de esta fiesta y para vivirla con profunda actitud de fe.
¿Cuál es el origen de la fiesta de la Divina Misericordia?
El Papa Juan Pablo II, en el año 2000, decretó que el segundo domingo de pascua se continuara llamando de la “Divina Misericordia”. Ya lo había anunciado previamente en la ceremonia de canonización de Sor María Faustina Kowalska, quien es llamada “apóstol de la misericordia”.
¿Qué significa para los católicos la Divina Misericordia?
Si bien el tema de la eterna misericordia de Dios aparece reiteradamente en los escritos bíblicos, considero que los católicos tuvimos oportunidad de reflexionar bastante sobre ella a partir de la celebración del Año de la Misericordia, que el Papa Francisco regaló a la Iglesia, a partir del 8 de diciembre del 2015
El Santo Padre, en la Bula con la que proclamó este Jubileo extraordinario, consignó una frase que me llamó poderosamente la atención porque resume el significado profundo de la Divina Misericordia: “Es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro; es la vía que une a Dios y al hombre”. Así, pues, la Divina Misericordia es el inmenso amor de Dios para todos, es la entraña misma de Dios, es la revelación de sí mismo. Misericordia significa que Dios es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Sal 102, 8-9).
Y todavía más: la misericordia es la revelación total de su amor en Cristo; por eso, Jesús es el rostro de la misericordia del Padre. Él fue enviado para mostrarnos el inmenso amor de Dios.
¿Tiene algún significado particular que celebremos la fiesta de la Divina Misericordia en la pascua?
A mi modo de ver, el domingo escogido corresponde a una intuición particular de San Juan Pablo II. Y no podemos olvidar que él mismo partió para el cielo un día de la Divina Misericordia.
Más allá de estos datos, existe estrechísima relación entre misericordia y misterio pascual, porque Dios nos ha revelado su mayor amor, el amor llevado hasta el extremo, en la pasión, muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo.
El apóstol San Pablo atestigua en la carta a los Corintios que el núcleo de la fe es justamente el misterio pascual de Cristo: “que Cristo murió por nuestros pecados, según las escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las escrituras; que se apareció…” (1 Cor 15, 3-5). No se trata para nada de una muerte aparente, ni mucho menos de una resurrección metafórica. Cristo resucitó de verás; es un hecho histórico; no se puede limitar únicamente a una experiencia interior de los discípulos. Si fuera así, ¿habría Pablo insistido con tanta fuerza en el testimonio de Cristo resucitado?: “si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana y vana también su fe” (1Cor 15,13). No creo que aquí el apóstol esté hablando solo de una experiencia interna del resucitado.
¿Cómo sabemos de la misericordia de Dios?
Ya he mencionado que Jesucristo es el rostro de la misericordia de Dios, la revelación completa y definitiva de su amor. Así que conocemos la Divina Misericordia en Cristo. Subrayo dos aspectos.
En primer lugar, que la Encarnación, esto es, que Cristo, el Hijo de Dios se haya hecho hombre, es de por sí un acto de misericordia. Así lo dice San Juan: “En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1Jn 4,10). Cristo es Dios con nosotros; es Dios verdadero y es Hombre verdadero. El Hijo de Dios tomó nuestra condición, sin dejar de ser Dios, y puso su “tienda” entre nosotros. Ilumina sobremanera el himno que aparece en la carta a los Filipenses: “Siendo de condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos” (Fil 2,7).
En segundo lugar, que toda la vida de Jesús entre nosotros, que nos ha llegado de modo particular por los Evangelios, es un anuncio de la misericordia de Dios. El Evangelio, el anuncio del reino, los milagros y, finalmente, la pasión, muerte y resurrección, como ya lo he dicho, son revelación de la misericordia de Dios.
Pero, algunos ponen en duda la historicidad de los Evangelios. Usted, ¿que dice al respecto?
Transmito lo que nos dice la Dei Verbum del Concilio Vaticano II: “Nadie ignora que, entre todas las Escrituras, incluso del Nuevo Testamento, los Evangelios ocupan, con razón, el lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador… La Santa Madre Iglesia firme y constantemente ha creído y cree que los cuatro referidos Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, comunican fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día que fue levantado al cielo” (n. 18-19).
El testimonio de los Evangelios sobre la vida de Jesús y el anuncio del reino es muy claro. Es cierto que no podemos entender los Evangelios únicamente bajo el criterio de una crónica histórica al estilo moderno. Con el relato de los acontecimientos también va la confesión de fe. Los relatos bíblicos no nos dicen solamente qué pasó –el hecho y la forma de narrarlo-, sino también por qué pasó –el mensaje para la fe-. De tal manera que los textos de la Sagrada Escritura, especialmente los Evangelios, nos traen el acontecimiento histórico de Jesús de Nazaret con la confesión de fe de la comunidad.
¿Qué tiene que ver María con la Misericordia de Dios?
María es Virgen y Madre en el pleno sentido de estas palabras; ella está unida indisolublemente al misterio de la misericordia de Dios. Él la eligió y la llenó de su gracia, justamente en orden al plan salvífico. Por eso, por gracia de Dios, fue preservada del pecado, es Virgen, Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Ella, asunta al cielo, sigue intercediendo por sus hijos, discípulos amados, a quienes recibió en el momento de la cruz.
Por todo lo anterior, llamamos a María Madre de misericordia. Así lo confiesa la Iglesia, la comunidad de los discípulos de Cristo, que ve en María su propio modelo.
Foto: Tomada de Internet
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El Papa León XIV nombra dos nuevos obispos auxiliares para la Arquidiócesis de Cali
El Papa León XIV ha nombrado dos nuevos obispos auxiliares para la Arquidiócesis de Cali: el padre Arnulfo Moreno Quiñonez, sacerdote del Vicariato Apostólico de Guapi, y el padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín.Con esta designación, el Santo Padre León fortalece el servicio evangelizador de la Iglesia en el Valle del Cauca. Los nuevos obispos auxiliares acompañarán la misión pastoral del arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, asistiendo el gobierno pastoral y la atención de las diversas necesidades eclesiales de esta arquidiócesis.Padre Arnulfo Moreno Quiñonez: liderazgo pastoral y servicio misionero en el Pacífico colombianoEl padre Arnulfo Moreno Quiñonez nació el 25 de marzo de 1979 en el municipio de El Charco (Nariño). Realizó sus estudios filosóficos y teológicos en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol de Cali y fue ordenado presbítero el 17 de julio de 2010 para el Vicariato Apostólico de Guapi.En su ministerio sacerdotal ha desarrollado una amplia labor pastoral y misionera en comunidades del Pacífico colombiano. Entre sus encargos pastorales se destacan los servicios como vicario parroquial de la Catedral La Inmaculada Concepción de Guapi; párroco de la parroquia San Antonio de Padua de Guapi; administrador parroquial de la parroquia La Santísima Trinidad de López de Micay y de la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, en Chelva (Valencia, España); así como párroco de la parroquia Nuestra Señora del Rosario Santa María de Timbiquí.También ha sido delegado para la Pastoral Familiar del Vicariato Apostólico de Guapi, vicario delegado y párroco de la Catedral La Inmaculada Concepción de Guapi.Su nombramiento episcopal llega después de haber asumido una importante responsabilidad de gobierno eclesial como provicario del Vicariato Apostólico de Guapi entre 2024 y 2025, periodo en el que acompañó la conducción pastoral de esta jurisdicción durante la sede vacante, antes del nombramiento de monseñor Alfonso García López como vicario apostólico de Guapi.Padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo: un servicio especialmente dedicado a la formación sacerdotalEl padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo nació el 21 de septiembre de 1967 en Itagüí (Antioquia). Fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1992 en la Arquidiócesis de Medellín.Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.A lo largo de más de tres décadas de ministerio sacerdotal, ha desempeñado diversas responsabilidades pastorales y formativas. Fue vicario parroquial de Santa Teresita del Niño Jesús, párroco de Jesús Nazareno y de San Blas, así como viceasesor del Movimiento Familiar Cristiano.Su servicio ha estado marcado especialmente por la formación sacerdotal. Fue formador del Seminario Conciliar de Medellín en dos periodos distintos, rector del Seminario Mayor de la Diócesis de Armenia y, desde 2010 hasta la fecha, se ha desempeñado como vicerrector y formador del Seminario Conciliar de Medellín.Actualmente también es arcipreste del Arciprestazgo Beato Mariano Euse y miembro del Colegio de Consultores, del Consejo Presbiteral, del Consejo de Pastoral y del Consejo Directivo de la Asociación Privada de Fieles Fundación Canónigo Jesús Antonio Gómez Gómez, en la Arquidiócesis de Medellín.Un servicio episcopal al fortalecimiento de la misión de la IglesiaSegún el Código de Derecho Canónico, los obispos auxiliares son llamados a colaborar estrechamente con el obispo diocesano en la administración y vida pastoral de la Iglesia particular, apoyando la misión evangelizadora, el acompañamiento al Pueblo de Dios y la conducción pastoral. En este contexto, el nombramiento de los padres Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo y Arnulfo Moreno Quiñonez cobra especial relevancia en un momento en el que Cali y la región continúan afrontando importantes desafíos sociales, humanos y espirituales que reclaman el compromiso de la Iglesia con la reconciliación, la esperanza y la construcción del bien común.
Mié 20 Mayo 2026
Episcopado pide al clero colombiano prudencia y sentido pastoral ante la coyuntura electoral: “Llamados a promover la unidad y la reflexión responsable”
La Conferencia Episcopal de Colombia pide a los sacerdotes actuar “con imparcialidad, prudencia, sabiduría y auténtico sentido pastoral” frente al actual contexto electoral que vive el país, evitando expresiones o actitudes partidistas que puedan aumentar la polarización y la división social.El llamado lo hace a través de un mensaje especialmente dirigido a los sacerdotes del país. Se suma al reciente pronunciamiento dirigido al pueblo colombiano, en el que los obispos proponen a los ciudadanos criterios éticos, sociales y pastorales para el discernimiento electoral, insistiendo en la importancia de votar con responsabilidad moral, compromiso con el bien común y rechazo a la polarización, el odio y los fanatismos.En este nuevo mensaje, los obispos recuerdan que Colombia atraviesa “un momento decisivo para la democracia y el futuro de la nación”, por lo que exhortan al clero a asumir este tiempo con “profundo sentido moral, espiritual y patriótico”, promoviendo siempre el bien común, la justicia, la verdad y la convivencia fraterna.La Conferencia Episcopal de Colombia subraya, además, que el país necesita construir un clima social centrado en propuestas y programas orientados al bien común, la justicia y la convivencia pacífica. Por ello, recuerda que la misión pastoral de los ministros ordenados debe contribuir a fortalecer el respeto mutuo, la unidad y la reflexión responsable entre los fieles.“Estamos llamados a promover el respeto mutuo, la unidad, la reflexión responsable y el compromiso ético de los fieles, contribuyendo así a la construcción de una sociedad reconciliada y esperanzada”, expresa el mensaje.Los obispos invitan también a intensificar la oración por Colombia y a vivir la Solemnidad de Pentecostés del próximo 24 de mayo con una intención especial por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los electores. En este contexto, evocan la exhortación de san Pablo a elevar “peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias” por los gobernantes y las autoridades, para favorecer una convivencia social vivida “con toda piedad y dignidad”.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Mié 20 Mayo 2026
Obispos de Colombia proponen criterios éticos, sociales y pastorales para el discernimiento en las elecciones presidenciales
Ante la proximidad de las elecciones presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia presenta una serie de criterios éticos, sociales y pastorales para orientar el discernimiento de los ciudadanos al momento de ejercer su derecho al voto.A través de este mensaje al pueblo colombiano, los obispos llaman a superar los fanatismos, los “mesianismos personales” y la polarización política, insistiendo en que el voto debe estar fundamentado en el bien común, la dignidad humana y la búsqueda de la paz.“El cristiano no vota por ‘salvadores’, sino por programas que respeten la dignidad humana, la justicia social y el cuidado de la casa común”, expresan los prelados, quienes recuerdan además que “el voto no es solo un derecho civil, es un deber moral de quien desea el Bien Común”.Como aporte concreto al actual contexto electoral, el Episcopado Colombiano plantea cuatro criterios fundamentales de discernimiento para evaluar las propuestas y liderazgos que aspiran a conducir el país:Defensa de la vida y la paz: preguntarse qué propuestas garantizan la protección de los ciudadanos, especialmente de los líderes sociales y ambientales, así como el cumplimiento real de los compromisos con quienes han dejado las armas.Justicia social: analizar qué candidatos presentan planes concretos para reducir las brechas de desigualdad en los campos y ciudades del país.Ética y transparencia: priorizar liderazgos de probada integridad moral, recordando que “la corrupción es una ‘gangrena’ que roba el pan de los pobres”.Rechazo a la polarización y la violencia verbal: evitar decisiones motivadas por el odio, el miedo o la venganza, pues —advierten los obispos— la polarización “es el lenguaje de la división que impide la amistad social”.En el mensaje, la Conferencia Episcopal de Colombia reafirma además que la política solo conserva su auténtico sentido cuando está orientada al servicio. “La política es noble cuando es servicio; pierde auténtico sentido cuando busca el poder para perpetuar las exclusiones y los intereses particulares”, señalan los prelados.Los obispos concluyen invitando a todos los colombianos a intensificar la oración por el país y a vivir la próxima Solemnidad de Pentecostés con una intención especial por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los electores.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Mar 19 Mayo 2026
Obispos de Antioquia y Chocó presentan consideraciones pastorales de cara a las elecciones presidenciales en Colombia
Ante las elecciones presidenciales en Colombia, los obispos de las provincias eclesiásticas de Medellín y Santa Fe de Antioquia dirigieron un comunicado a los fieles católicos y a toda la ciudadanía, en el que ofrecen una serie de consideraciones orientadas a promover un voto consciente, libre y responsable.El mensaje, titulado “El futuro de Colombia en manos de todos”, fue suscrito por los obispos de las provincias eclesiásticas de Medellín y Santa Fe de Antioquia, que agrupan jurisdicciones eclesiásticas de Antioquia y Chocó. Entre ellas, las arquidiócesis de Medellín y Santa Fe de Antioquia; las diócesis de Sonsón-Rionegro, Jericó, Caldas, Girardota, Santa Rosa de Osos y Apartadó; así como las diócesis de Quibdó e Istmina-Tadó.Desde estas Iglesias particulares, los prelados presentan al país una reflexión pastoral que busca iluminar el discernimiento ciudadano frente al actual momento político y social de Colombia, promoviendo la defensa de la democracia, el bien común, la dignidad humana y la reconciliación nacional.Preocupación por la situación del paísEn el mensaje, los obispos expresan su preocupación por fenómenos que, según afirman, “debilitan la convivencia, oscurecen la esperanza y afectan la estabilidad de nuestro pueblo”, entre ellos “la violencia, la corrupción, la mentira, los discursos de odio, la injusticia social y la polarización”.Frente a este panorama, reconocen que Colombia enfrenta retos relacionados con “el sistema de salud, la situación fiscal, el orden público” y “la solidez de los valores que sustentan nuestra cultura y su comportamiento ético”. Por ello, consideran que el país está llamado a elegir “al gobernante más competente para conducir el país”.El voto como deber ciudadano y moralAl recordar que el voto es “un derecho, pero también un deber ciudadano y moral”, los prelados exhortan a los colombianos a participar activamente en la jornada electoral y a comprometerse con la defensa de la democracia, la consolidación de la institucionalidad y el bienestar de todos.Asimismo, los obispos llaman a valorar la política como “servicio al bien común y compromiso auténtico con el cuidado de la sociedad”, insistiendo en la necesidad de preservar la democracia mediante una participación responsable y transparente.Criterios para el discernimiento electoralEl comunicado propone criterios concretos para el discernimiento electoral. Entre ellos, la defensa de la dignidad humana, la protección de la vida en todas sus etapas, el fortalecimiento de la familia, la garantía del derecho universal a la salud, la lucha contra la pobreza y la promoción de oportunidades dignas para las nuevas generaciones.En uno de los apartados centrales del documento, los obispos piden evaluar las propuestas de gobierno con criterios de idoneidad y visión de futuro. Señalan que el país requiere líderes capaces de afrontar desafíos como “el invierno demográfico, la degradación moral, la ausencia de un proyecto nacional de largo aliento, el fenómeno migratorio, el restablecimiento del orden público y la estabilidad de la democracia”.Rechazo a las prácticas que afectan la democraciaEl pronunciamiento también rechaza prácticas que afectan la transparencia electoral. Los prelados afirman que “no se puede admitir la indiferencia, el egoísmo, el clientelismo, la corrupción, los oportunismos, la manipulación de las personas”, así como “la compra y venta de votos”.De igual manera, hacen un llamado a los candidatos y dirigentes políticos para que actúen “con honestidad y transparencia”, privilegiando siempre el bien común y el respeto por la unidad nacional. “Pensar distinto no nos convierte en enemigos. Las diferencias políticas jamás deben romper la fraternidad que nos une como hijos de una misma nación”, expresan en el comunicado.Un llamado a votar con responsabilidad y esperanzaFinalmente, los obispos convocan a todos los ciudadanos a participar en las elecciones y reiteran que “vender el voto es vender la patria”. Además, elevan una oración para que Dios conceda al país “la lucidez para elegir acertadamente sin arriesgar el futuro de Colombia” y la sabiduría necesaria para construir “un país reconciliado, libre, justo y con esperanza”.