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"Necesito sacerdotes que amen la misión": Mons. Quintero Díaz
Tags: Vicariato Apostólico de Leticia asamblea plenaria
Sacerdotes que se le midan a todo, colaboración económica para solventar obras de evangelización y actualización de los presbíteros, son tres necesidades urgentes que debe resolver el Vicariato Apostólico de Leticia, así lo aseguró monseñor José de Jesús Quintero Díaz.
El prelado, quien lleva 15 años al frente de esta jurisdicción, espera que alguna de sus hermanas diócesis le apoye con 2 ó 3 sacerdotes bien formados y de los mejores que haya, pero sobre todo que tengan amor a Dios y a la misión.
"Yo estoy necesitando 2 ó 3 sacerdotes bien formados y que entreguen parte de lo que Dios les ha dado, es decir vocación, disponibilidad y amor a la misión", aseguró el prelado.
[icon class='fa fa-microphone fa-2x' link='']ENTREVISTA MONSEÑOR JOSÉ DE JESÚS QUINTERO DÍAZ[/icon]
En esta misma línea expresó que las obras de evangelización, concretamente capillas que se van construyendo requieren de un apoyo económico. Si bien Obras Misionales Pontificias (OMP) colabora con recursos, todavía hace falta más aportes para finalizar estas obras.
La formación de los sacerdotes es otro requerimiento. El obispo aseguró que faltan recursos para la formación permanente en pastoral, liturgia y otras áreas fundamentales para cumplir la misión evangelizadora en la región.
Este territorio todavía no cuenta con la posibilidad de sostener a los presbíteros, por ello la presencia, bajo colaboración, de los sacerdotes en este territorio solo será posible si las jurisdicciones costean los gastos de su manutención.
"Aquí tenemos muchas limitaciones, pero si quieren venir les aseguro que no les faltará el pancito de cada día", aseguró el prelado.
Monseñor Quintero Díaz explicó que la necesidad de sacerdotes se debe a que en este territorio se ha presentado un éxodo de presbíteros debido a la falta de identidad con la región. "Muchos de los sacerdotes no hicieron su proceso en el vicariato", añadió el obispo.
Actualmente cuenta con un seminarista de origen indígena. Espera que en el futuro las diócesis puedan formar seminaristas con un perfil que se adecue a las necesidades de su región.

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Leticia cuenta con 12 parroquias que están ubicadas en el Amazonas (6), el Putumayo (3) y en el Caquetá (3).
Por la topografía de la región solo dos transportes sirven para el desplazamiento: lanchas con motor fuera de borda y aviones. Explicó que el transporte más costoso es la lancha y que los vuelos suelen salir cada 15 días.
A nivel social esta región no está exenta de la pobreza, la precariedad en la educación y la salud, sin embargo tiene fortalezas que le permiten subsistir, como por ejemplo la solidaridad y la riqueza natural. Comentó que permanentemente se realizan brigadas de salud entre Colombia, Brasil y Perú.
Expresó que una de sus preocupaciones es la de apoyar a los pobladores para que puedan completar sus estudios básicos y en algunos casos superiores. Aseguró que esta región "está libre" del flagelo de la violencia.
Monseñor José de Jesús Quintero Díaz fue nombrado Vicario Apostólico de Leticia el 2 de febrero de 2001 por San Juan Pablo II.
Recibir la vida como un don de Dios (Mt 2, 1-12)
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Lun 7 Sep 2026
Una nueva etapa pastoral inicia la Diócesis de Jericó con la llegada de su octavo obispo: monseñor Diego Luis Rendón Urrea
La posesión canónica, celebrada el sábado 5 de septiembre en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, abrió una nueva etapa pastoral para esta Iglesia particular del suroeste antioqueño, marcada por más de un siglo de historia de misión y evangelización.En un ambiente de alegría, comunión eclesial y esperanza, monseñor Diego Luis Rendón Urrea tomó posesión canónica como octavo Obispo de la Diócesis de Jericó, durante una Eucaristía celebrada en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, con la participación de obispos, sacerdotes, seminaristas, comunidades religiosas, autoridades civiles, delegaciones parroquiales y numerosos fieles del Suroeste antioqueño.Una Iglesia con más de un siglo de historiaAl inicio de la celebración, monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, obispo de Caldas y hasta ese momento administrador apostólico de Jericó, presentó al nuevo pastor la realidad de esta Iglesia particular: una diócesis centenaria, con una profunda identidad rural y arraigada en la fe de sus comunidades.La Diócesis de Jericó fue erigida el 29 de enero de 1915 por el papa Benedicto XV y actualmente está conformada por 15 municipios, 30 parroquias agrupadas en cuatro vicarías foráneas y un presbiterio que presta su servicio pastoral en el territorio diocesano y en otras Iglesias hermanas.En su intervención, monseñor Franco recordó que el nuevo Obispo no recibe solamente un territorio o una estructura pastoral, sino “una historia, un pueblo, un presbiterio, una vida consagrada, unas comunidades y numerosos fieles”, llamados a encontrar en su pastor cercanía, escucha, orientación y acompañamiento.Esta historia está profundamente vinculada al testimonio de santidad de la región. Santa Laura Montoya, primera santa colombiana, y los beatos Juan Bautista Velásquez Peláez y Jesús Aníbal Gómez Gómez hacen parte de la memoria espiritual de esta Iglesia y de su llamado a vivir la fe como una vida entregada al servicio.“Enseñar y servir”, una ruta para el ministerio episcopalDurante el rito de posesión fueron leídas las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV nombró a monseñor Diego Luis Rendón Urrea como Obispo de Jericó. Posteriormente, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín y metropolitano, lo condujo hasta la cátedra episcopal y le entregó el báculo pastoral, signos de la misión que recibe de enseñar, santificar y gobernar al Pueblo de Dios.En su mensaje, el arzobispo de Medellín invitó a la comunidad diocesana a recibir al nuevo pastor como una oportunidad para fortalecer la evangelización, la espiritualidad, la fraternidad y el compromiso social. A monseñor Diego Luis le pidió ser maestro de la verdad, constructor de unidad y servidor de una Iglesia llamada a ser signo de solidaridad y esperanza.En este contexto, cobró especial significado el lema episcopal elegido por el nuevo Obispo: “Enseñar y servir”, expresión que monseñor Franco propuso asumir como una verdadera hoja de ruta para cada decisión, encuentro, palabra y gesto de su ministerio.“Se ama si se sirve”En su primera homilía como Obispo diocesano de Jericó, monseñor Diego Luis centró su reflexión en el servicio como expresión concreta del amor cristiano.A la luz de la Palabra, recordó que la misión no puede asumirse como un privilegio, sino como una responsabilidad que se comparte y se pone al servicio de los demás. En particular, señaló que la Iglesia está llamada a acercarse a los pobres, los necesitados, quienes se encuentran alejados de Dios y quienes atraviesan situaciones de tribulación o han perdido la esperanza.“No esperemos a ser perfectos. Más bien crezcamos en el amor y en el servicio”, afirmó, al reconocer también la fragilidad humana como parte del camino de quienes están llamados a anunciar el Evangelio.El nuevo Obispo invitó además a los bautizados a no avergonzarse de su fe y a mostrar al mundo el rostro misericordioso de Dios. Para él, la experiencia cristiana encuentra en el servicio una expresión concreta del amor: “Se ama si se sirve”.“Si servimos es porque amamos, y si amamos, transformamos la nación, transformamos las vidas, transformamos el territorio”, expresó durante la celebración.Una Iglesia misionera y sinodalMonseñor Diego Luis manifestó su propósito de dar continuidad a la ruta pastoral que identifica a la Diócesis de Jericó: “El Reino de Dios que se proclama, el Reino de Dios que se celebra, el Reino de Dios que se realiza, el Reino de Dios que se vive”.Este camino, explicó, está llamado a fortalecer una Iglesia misionera y sinodal, en la que sacerdotes, religiosos, seminaristas, laicos y comunidades puedan caminar juntos en el encuentro con Dios y con los hermanos.En su homilía, evocó también la acogida que ha recibido desde su llegada al territorio diocesano, especialmente las manifestaciones de fe y esperanza de niños, jóvenes, adultos mayores y campesinos que salieron a los caminos para darle la bienvenida.“Hoy tenemos que hacer un esfuerzo grande. Los que hemos nacido en la fe, los que hemos recibido la gracia del bautismo, los que buscamos a Dios de todo corazón, no nos podemos perder en el camino”, señaló, invitando a los bautizados a asumir con responsabilidad el llamado a ser luz en medio de la sociedad.Gratitud y continuidad pastoralDurante la celebración, monseñor Diego Luis agradeció a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez por su acompañamiento durante el período de administración apostólica, así como al Colegio de Consultores y al presbiterio diocesano por su disponibilidad para garantizar la continuidad de la misión evangelizadora.De igual manera, la comunidad elevó una oración por la salud de monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, obispo emérito de Jericó, reconociendo los 13 años de servicio pastoral que prestó al frente de esta Iglesia particular.Monseñor Diego Luis fue nombrado por el papa León XIV el 13 de julio de 2026 y recibió la ordenación episcopal el 25 de agosto en la Catedral de Santa Rosa de Osos. Con la posesión canónica celebrada este 5 de septiembre, inició oficialmente su servicio como pastor de la Iglesia que peregrina en el Suroeste antioqueño.Al concluir la celebración, la bendición con las reliquias de santa Laura Montoya puso esta nueva etapa pastoral bajo la protección de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la Diócesis de Jericó.
Vie 28 Ago 2026
Mons. Ariel Lascarro Tapia será el Administrador Apostólico del Vicariato de San Andrés y Providencia
El nombramiento, realizado por el papa León XIV y dado a conocer por el Dicasterio para la Evangelización, se produce tras el traslado de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias a la Diócesis de Yopal.El papa León XIV nombró a monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué, como Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, designación que fue dada a conocer por el Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede este 27 de agosto, tras la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.Con este nuevo encargo, monseñor Lascarro Tapia asumirá temporalmente el gobierno eclesiástico y el acompañamiento pastoral del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, mientras el Santo Padre dispone el nombramiento de su nuevo obispo, responsabilidad que ejercerá simultáneamente con su servicio pastoral al frente de la Diócesis de Magangué.Un servicio durante la sede vacanteEl Administrador Apostólico es quien recibe el encargo de gobernar temporalmente una Iglesia particular que se encuentra en sede vacante. En el ejercicio de esta misión, asume las responsabilidades propias del gobierno pastoral y administrativo de la jurisdicción, de acuerdo con las normas del derecho de la Iglesia y las disposiciones establecidas para su nombramiento.Entre sus responsabilidades se encuentran la atención a la vida pastoral de la Iglesia particular, el acompañamiento de sus comunidades, la administración de sus asuntos y la promoción de la comunión eclesial durante el período en que la sede permanece vacante.Un Vicariato directamente sujeto a la Santa SedeEl Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia comprende el territorio del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y tiene su sede en la ciudad de San Andrés.Esta circunscripción eclesiástica hace parte de la Provincia Eclesiástica de Cartagena. Sin embargo, por su naturaleza de Vicariato Apostólico, está directamente sujeta a la Santa Sede.Esta condición explica que, ante la vacancia de la sede, el Santo Padre haya confiado a un obispo el servicio de Administrador Apostólico para garantizar la continuidad del gobierno y de la vida pastoral de esta jurisdicción, mientras se adelanta el proceso para designar a su nuevo pastor.Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias ya inició su ministerio en YopalLa sede del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia quedó vacante tras el nombramiento de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.El pasado 29 de junio, el papa León XIV lo nombró para esta nueva misión episcopal, después de haber estado al frente del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia desde 2016.El 27 de agosto, monseñor Sanabria Arias tomó posesión canónica como obispo de Yopal, en una celebración realizada en la Catedral San José de esta ciudad, dando inicio a su ministerio episcopal al servicio de la Iglesia particular de Casanare.Monseñor Ariel Lascarro TapiaMonseñor Ariel Lascarro Tapia nació en El Carmen de Bolívar el 3 de noviembre de 1967. Fue ordenado sacerdote el 22 de octubre de 1994 y ha desempeñado diferentes servicios pastorales y eclesiales.El 21 de noviembre de 2014 fue nombrado por el papa Francisco como obispo de Magangué, Iglesia particular a la que continúa sirviendo.
Jue 27 Ago 2026
Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias inició su ministerio como nuevo obispo de Yopal
En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió este jueves 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de su nombramiento por parte del papa León XIV el pasado 29 de junio.La Catedral San José de Yopal fue escenario este jueves 27 de agosto de la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como tercer obispo de la Diócesis de Yopal. La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor.Como metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece la Diócesis de Yopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, tuvo a su cargo la lectura de las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.El nombramiento había sido anunciado por la Santa Sede el pasado 29 de junio. Hasta entonces, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016 y desde el cual ahora llega a la Iglesia particular de Yopal. La celebración contó también con la presencia de los anteriores pastores de esta diócesis: monseñor Misael Vacca Ramírez, actual arzobispo de Villavicencio, y monseñor Édgar Aristizábal Quintero, actual obispo de Duitama-Sogamoso. A ellos se sumaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja y otros pastores de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país, como expresión de la comunión que caracteriza la vida de la Iglesia. En representación de la Nunciatura Apostólica en Colombia, estuvo monseñor In Je Hwang.También acompañaron la celebración sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, comunidad eclesial que acompañó a monseñor Sanabria durante los años de su ministerio episcopal en el Caribe colombiano.“Más que un territorio le entregamos una misión”Durante la celebración, el padre Jeison Andrey Salguero, quien estuvo al frente de la diócesis como administrador diocesano durante el periodo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de la comunidad eclesial de Yopal.Al recordar la historia de esta Iglesia particular y agradecer el servicio de quienes la han pastoreado, destacó que monseñor Sanabria Arias recibe una diócesis con fortalezas y desafíos, comunidades que necesitan ser revitalizadas, sacerdotes que entregan generosamente su vida, familias que buscan permanecer firmes, jóvenes que esperan ser escuchados y personas que necesitan experimentar el rostro misericordioso de Cristo.“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó el sacerdote.El administrador diocesano manifestó además la disposición del clero y de las comunidades para caminar junto al nuevo obispo, poniendo a su servicio sus dones, experiencia y voluntad de trabajar por una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora, más misionera”.La Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante desde el 19 de julio de 2024, fecha en la que monseñor Édgar Aristizábal Quintero dejó esta jurisdicción para asumir como obispo de Duitama-Sogamoso.Una Iglesia que reconoce a Cristo como único PastorEn su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias centró su reflexión en el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”, afirmando que con estas palabras comienza su ministerio episcopal en la diócesis casanareña.A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, presentó tres aspectos que, según explicó, definen su comprensión de la misión episcopal.El primero es reconocer a Dios como el único y verdadero Pastor. Recordó que el obispo no es dueño de la comunidad, sino colaborador del Buen Pastor, llamado a guiar, escuchar y acompañar al pueblo de Dios. En este sentido, retomó una reflexión del papa Francisco para señalar que el obispo debe saber estar “al frente” para orientar, “en medio” para escuchar y “detrás” para acompañar y levantar a quienes puedan quedar rezagados.El segundo eje planteado por el nuevo obispo es el propósito de avanzar hacia una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó, señalando tres desafíos concretos: reconocer que la verdad se busca comunitariamente bajo la guía del Espíritu Santo; superar las polarizaciones y convertir las tensiones en oportunidades para el discernimiento; y promover un estilo participativo en el que laicos y consagrados tengan voz activa en la misión de la Iglesia.Para monseñor Sanabria, la sinodalidad implica vivir desde la “mentalidad de Cristo”, poniendo en el centro la comunión y el servicio.Santidad y misión para una Iglesia abierta a su territorioEl tercer aspecto de su reflexión estuvo dirigido especialmente al presbiterio de Yopal. El nuevo obispo subrayó que la santidad de los evangelizadores es indispensable para anunciar a Jesucristo y construir una Iglesia sinodal.También destacó que la misión de la Iglesia se extiende hacia todos aquellos que están llamados a creer y participar en ella, recordando que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los ministros ordenados, sino que involucra a todo el pueblo de Dios.En esta perspectiva, invitó a fortalecer tanto la unidad al interior de la diócesis como su compromiso misionero hacia el territorio. Recordó el legado de los jesuitas, agustinos recoletos, capuchinos y otros religiosos que contribuyeron a la evangelización del Casanare, así como el testimonio de san Ezequiel Moreno, quien recorrió estos territorios llaneros con espíritu misionero.Al referirse a la identidad de la región, monseñor Sanabria destacó la riqueza natural de la Orinoquía y la necesidad de promover una ecología integral que involucre a las comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y petroleros, poniendo en el centro la dignidad humana y, particularmente, a las personas más pobres.“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.El nuevo obispo de Yopal también tuvo presente a las comunidades que atraviesan situaciones de sufrimiento en Colombia y llamó a no olvidar a las familias afectadas por diferentes catástrofes y situaciones difíciles.Al concluir su homilía, encomendó su ministerio y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.
Mié 26 Ago 2026
“Educar y servir”: monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió la ordenación episcopal
En una celebración marcada por la acción de gracias, la comunión eclesial y el llamado al servicio, monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió este 25 de agosto la ordenación episcopal como nuevo obispo de Jericó. La Eucaristía tuvo lugar en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, de Santa Rosa de Osos, diócesis en la que desarrolló buena parte de su ministerio sacerdotal.La celebración reunió a arzobispos y obispos, entre ellos monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente de la CEC, quienes acompañaron la ceremonia en representación de la Presidencia del episcopado colombiano. También estuvieron presentes sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, familiares, autoridades civiles y fieles de distintas comunidades que han acompañado el camino vocacional y ministerial del nuevo obispo.Para la Diócesis de Santa Rosa de Osos, la celebración tuvo un significado particular. Monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de esta Iglesia particular y primer ordenante, destacó que se trataba de un momento en el que “nuestra diócesis de Santa Rosa entrega un hijo para servir a la hermana Iglesia de Jericó”. El prelado resaltó además que la presencia de las distintas comunidades eclesiales constituía una expresión de la unidad y la fe que vinculan al pueblo de Dios y un impulso para la misión de la Iglesia en Colombia.Del bautismo al ministerio episcopalEl ministro consagrante principal fue monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo emérito de Barranquilla, quien 59 años atrás había bautizado a Diego Luis Rendón Urrea en la Catedral de Rionegro. Durante la homilía, recordó este particular recorrido vocacional y presentó la ordenación episcopal como la continuidad de un camino que comenzó en el bautismo, pasó por el ministerio sacerdotal y ahora alcanza la plenitud del sacramento del Orden.“No se trata de un ascenso”, afirmó monseñor Jaramillo, al explicar que el episcopado supone una configuración más profunda con Cristo, Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia. Desde esta perspectiva, recordó que el obispo está llamado a enseñar, santificar y gobernar, entendiendo el gobierno eclesial como un servicio al pueblo de Dios.El arzobispo emérito de Barranquilla invitó al nuevo obispo a asumir estas tareas desde la oración, la comunión, la cercanía y la misericordia. Le pidió ser “hombre de Dios antes que hombre de gestión” y mantener la oración como una prioridad de su vida pastoral, para que las comunidades puedan reconocer en su pastor a un hombre que intercede por ellas.También lo exhortó a cuidar la comunión con el Papa, los obispos, los sacerdotes, la vida consagrada, los seminaristas, los laicos y las autoridades, así como a mantener una especial cercanía con quienes viven situaciones de pobreza, enfermedad, privación de la libertad o abandono.“Sal a las periferias”, fue otra de las invitaciones dirigidas a monseñor Diego, animándolo a visitar las veredas y parroquias y a estar cerca de quienes sufren. El llamado estuvo acompañado por una exhortación a ejercer el ministerio con “entrañas de misericordia” y con la actitud del Buen Pastor.En este contexto, monseñor Jaramillo afirmó que el pueblo de Dios que peregrina en Jericó espera al nuevo pastor “no con miedo, sino con mucha esperanza”, y encomendó su ministerio a la intercesión de la Virgen María.Una historia vocacional marcada por la educación y el servicioEn sus palabras al finalizar la celebración, monseñor Diego Luis Rendón Urrea expresó su gratitud al Papa León XIV por el llamado al ministerio episcopal y a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, formadores y comunidades que han acompañado su camino vocacional.De manera especial, recordó su tierra natal, Rionegro; sus años de juventud y formación; la experiencia pastoral vivida en la Diócesis de Riohacha; y su paso por la Diócesis de Santa Rosa de Osos, donde ejerció como presbítero y desarrolló diversos servicios pastorales y educativos.También recordó los 15 años de servicio en la Fundación Universitaria Católica del Norte, institución desde la que vivió, según sus propias palabras, la misión de “evangelizar educando”.Este recorrido encuentra una síntesis en el lema que acompañará su ministerio episcopal: “Educar y servir” —Docere et servire—, inspirado en el capítulo 13 del Evangelio de san Juan, donde Jesús, Maestro, lava los pies de sus discípulos.Para monseñor Diego, este lema expresa el propósito de una vida entregada a formar y cuidar al pueblo de Dios. “Porque amar es servir”, afirmó, al explicar que el servicio exige sacrificio y que la verdadera entrega nace de mantener los ojos fijos en Jesús.Una Iglesia que habla el lenguaje del amorEn sus primeras palabras como obispo, monseñor Diego también hizo referencia al llamado del Papa León XIV a promover el diálogo, la reconciliación y la paz, y a ser ejemplo de comunión y fraternidad.Ante los desafíos del tiempo presente, señaló que la Iglesia está llamada a ofrecer una respuesta desde el amor: “ser una Iglesia que hable el lenguaje del amor para sanar heridas, construir puentes y anunciar con fuerza el Reino de Dios en unidad”.Con esta disposición, inicia una nueva etapa de su servicio pastoral, dejando la Diócesis de Santa Rosa de Osos para ponerse al servicio de la Iglesia particular de Jericó.De Santa Rosa de Osos a JericóMonseñor Diego Luis Rendón Urrea fue nombrado por el papa León XIV el pasado 13 de julio como octavo obispo de Jericó. Esta Iglesia particular del suroeste antioqueño tiene una profunda tradición espiritual y misionera y es reconocida, entre otros aspectos, por ser la tierra natal de santa Laura Montoya, primera santa colombiana.La ordenación episcopal celebrada en Santa Rosa de Osos constituye así un nuevo paso en el camino hacia su ministerio como pastor de esta comunidad. La Diócesis de Jericó ha señalado que su posesión canónica está prevista para el 5 de septiembre de 2026, en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes de Jericó.Al encomendar este nuevo servicio, monseñor Diego puso su ministerio bajo la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles y Madre de las Misericordias; de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de Jericó; de san José y de santa Laura de Jericó, así como de los beatos Marianito de Jesús, Juan Bautista Velásquez y Jesús Aníbal Gómez.“Gracias a todos y por favor continúen orando por mí”, pidió finalmente el nuevo obispo, al comenzar este camino de servicio a la Iglesia de Jericó.