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Actualidad

Vie 14 Nov 2025

Iglesia acompañó a sobrevivientes de Armero con mensaje de fe y esperanza durante acto conmemorativo a 40 años de la tragedia

Bajo el sol inclemente que baña la llanura donde alguna vez estuvo Armero, cientos de sobrevivientes, familiares de las víctimas y autoridades se congregaron este 13 de noviembre para conmemorar los 40 años de una de las mayores tragedias naturales de Colombia. En un acto de profundo recogimiento, la Iglesia acompañó el duelo con un mensaje de fe, esperanza y memoria.La Eucaristía, celebrada poco antes del mediodía frente a la cruz gigantesca que se erige como símbolo del lugar, fue el acto espiritual central de la jornada conmemorativa. Presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, en representación del Papa León XIV, contó con la presencia de una significativa delegación eclesiástica. La acompañaron monseñor Orlando Roa Barbosa, Arzobispo de Ibagué; monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de la Diócesis de Líbano-Honda, a la que pertenece Armero; y monseñor Hency Martínez Vargas, obispo de la Dorada-Guaduas. También participaron en la Misa todos los sacerdotes de Líbano-Honda y algunos de la Arquidiócesis de Ibagué, donde hoy residen muchos de los armeritas sobrevivientes.Homilía: Un mensaje de fe frente al misterio del dolorEn su homilía, monseñor Rudelli transmitió la cercanía del Papa León XIV y la de toda la Iglesia universal con las víctimas y los sobrevivientes. Frente a la inmensidad del dolor, reconoció que la tragedia “nos interroga” y “quizás ha puesto a prueba la fe de muchos”. Ante la pregunta “¿Dónde estaba Dios en ese día?”, que muchos se la han hecho por años, el Nuncio ofreció una reflexión desde la fe: “No hay respuestas sencillas y superficiales. Sin embargo, la fe nos dice que en ese día Dios estaba con esos hermanos nuestros y ha permanecido con ellos”.Argumentó que, en el misterio pascual, Cristo quiso compartir toda la condición humana, incluyendo la muerte y la sepultura, “esa condición que desde hace 40 años viven los cuerpos de estos hermanos y hermanas nuestros”. “Cristo quiso vivir esa condición (…) para que nadie pudiera pensar que exista un lugar donde el amor de Dios no puede alcanzar”, afirmó, asegurando que el amor de Cristo sí alcanzó a cada una de las víctimas desde el primer momento.Finalizó su homilía con un llamado a mirar al futuro con esperanza, invitando a construir “vidas entregadas a sus seres queridos, hogares en los que reine el amor (…) un país donde vivamos en paz”, y leyendo la conmovedora oración que San Juan Pablo II elevó en este mismo lugar en 1986.Mensaje de los obispos colombianos: Memoria agradecida y resilienciaAl final de la liturgia, el padre Martín Sepúlveda Mora, director de comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), leyó un mensaje oficial dirigido a la comunidad diocesana y a todos los afectados. En nombre de la Presidencia de la CEC, el documento expresa un “solidario y fraterno saludo en esperanza cristiana”.El mensaje hace “memoria, con devoción y respeto”, de las víctimas, recordando también las palabras de Juan Pablo II, quien dijo que los fallecidos “cayeron como trigo en las entrañas de la tierra para germinar en la resurrección de los muertos”. Asimismo, reconoce “el vivo testimonio de las personas que lograron sobrevivir”, de quienes se ha aprendido que “el amor es más fuerte que la muerte”, destacándolas como un “ejemplo vivo de resiliencia y fortaleza”.El obispo local: Armero, un camposanto que irradia esperanzaEn declaraciones posteriores a la conmemoración, monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de la diócesis que acoge el territorio de Armero, enfatizó el papel de la Iglesia como acompañante. “Llegamos con un mensaje de esperanza, animarnos y fortalecernos en la fe y ayudarlos a sentir esa presencia viva de Dios”, afirmó.Un Parque para la Memoria: la reconstrucción de la parroquia San LorenzoPrevio a la ceremonia, los prelados, junto al Nuncio Apostólico, realizaron un recorrido por la primera fase del Parque Jardín de la Vida, un proyecto adelantado por la Gobernación del Tolima que cumple con la Ley de Honores 1632 de 2013. Acompañados por el arquitecto encargado y representantes de la Gobernación, constataron los avances centrados en la reconstrucción y restauración de las ruinas de la antigua parroquia de San Lorenzo, símbolo de fe y punto de encuentro de la comunidad antes de la tragedia.Las obras se concentraron en habilitar el espacio, respetando escrupulosamente su estructura original. “Lo que se hizo allí fue habilitar ese espacio, cuidar cada pedazo de baldosa, cuidar cada pedazo de la memoria, recuperar el púlpito y, desde el punto de vista arquitectónico, tratar de encontrar un elemento que entrelace la naturaleza con la memoria histórica”, explicó Alexander Castro, Secretario de Turismo del Tolima.El objetivo es convertir estas ruinas, ahora consolidadas e integradas en un paisaje de respeto y espiritualidad, en un destino de turismo religioso y de memoria histórica que permita un nuevo renacer para Armero.Sobre esta obra, monseñor Cadavid afirmó que busca “cuidar y organizar el espacio del presbiterio” donde actualmente se celebra la Eucaristía cada sábado. El objetivo, explicó, es que “siga siendo un lugar de encuentro, un lugar de paz, un lugar de recogimiento y de oración”. Reafirmando el mensaje de esperanza, citó la frase que la comunidad ha hecho suya: “Armero vive es un lugar camposanto desde el que cada año se irradia ese mensaje de esperanza”.Pétalos y esperanza para ArmeroLa jornada concluyó con un simbólico homenaje aéreo, donde un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana sobrevoló el área para lanzar una lluvia de pétalos de rosa, un acto que, año tras año, marca el cierre de la conmemoración y ofrece un momento esperanza y recuerdo en medio del dolor.Vea los momentos más destacados de la jornada a continuación:

Vie 14 Nov 2025

Cinco comunidades religiosas seguirán prestando servicios educativos en Popayán

Cinco comunidades religiosas con una larga trayectoria en Popayán continuarán prestando servicio educativo oficial en la ciudad a partir de 2026, tras alcanzarse un acuerdo facilitado por el Ministerio de Educación Nacional. La decisión, concretada en una reunión en Bogotá el pasado 11 de noviembre, establece un nuevo marco para la contratación y pone fin a un periodo de incertidumbre sobre el futuro de estas instituciones.Las entidades beneficiadas son los Hermanos Maristas (Colegio Bicentenario), las Hermanas de la Caridad de Santa Ana (I.E. San Agustín), las Hermanas Franciscanas (I.E. Nuestra Señora del Carmen), las Hermanas Salesianas (Colegio Cristo Rey y Sagrado Corazón de Jesús) y los Padres Salesianos (I.E. Don Bosco).La renovación de los contratos garantizará la continuidad de la educación en los niveles preescolar, básica y media, asegurando la estabilidad para cientos de estudiantes y el personal docente de esta zona del país.Actores clave en la negociaciónLa mesa de trabajo fue presidida por el Ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, y contó con la participación de funcionarios de la Dirección de Cobertura y Equidad, encabezada por Mauricio Kast García.Por parte del municipio de Popayán, asistió una delegación liderada por el alcalde Juan Carlos Muñoz; la Secretaria de Educación, Johana Andrea Beltrán Ijaji; representantes de padres de familia, exalumnos y congresistas del Cauca. Las comunidades religiosas estuvieron representadas por sus directivos y asesores legales. Contaron con el acompañamiento de la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del padre Edilberto Estupiñán Estupiñán, director del Departamento de Educación y Culturas.Sustento técnico y legalDurante la reunión, el ministro Rojas confirmó que el municipio de Popayán radicó el 10 de noviembre en el Ministerio el estudio técnico de insuficiencia. Este documento, un requisito establecido en la Ley 715 de 2001 y el Decreto 1851 de 2015, justifica la necesidad de suscribir contratos con entidades privadas, incluidas las religiosas, para garantizar la cobertura educativa donde la capacidad oficial es insuficiente.El Ministro reconoció la trayectoria de estas comunidades en la educación de Popayán, pero también señaló que los cambios en el servicio público educativo municipal podrían derivar en algunos ajustes en los nuevos contratos, en línea con la normativa vigente.“El Ministerio de Educación Nacional respalda y respeta la tradición de estas instituciones, que por años han garantizado el derecho a la educación de miles de niños, niñas y adolescentes de la capital del Cauca. No está en riesgo la contratación con estas comunidades, de ahí que continuarán al frente de estos planteles, garantizando así educación de calidad”, afirmó el ministro Rojas tras el encuentro.Respuesta ciudadana y próximos pasosEl apoyo social a la labor de estas comunidades se había manifestado días antes, el 7 de noviembre, con una multitudinaria marcha pacífica realizada en la ciudad.Con el acuerdo formalizado, se inicia ahora la fase de elaboración de los contratos para el año 2026. Este proceso se realizará dentro de la planeación del sector educativo del municipio y contará con el acompañamiento técnico del Ministerio de Educación Nacional.

Vie 14 Nov 2025

El Papa León XIV nombra nuevo obispo para la Diócesis de Vélez: Pbro. José Camilo Arbeláez Montoya

El Santo Padre León XIV ha designado al padre José Camilo Arbeláez Montoya, del clero de la Arquidiócesis de Medellín, como nuevo obispo de la Diócesis de Vélez, en el departamento de Santander. El nombramiento, anunciado este viernes por la Santa Sede, pone fin a un período de sede vacante que se extendía desde abril de 2023.El padre Arbeláez Montoya, nacido en Bogotá el 18 de junio de 1961, fue ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1995 e incardinado en la Arquidiócesis de Medellín. Su perfil académico es notablemente diverso: es Médico Veterinario por la Universidad de Antioquia, Teólogo por la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín, y posee licenciaturas en Teología Moral por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y en Estudios Bíblicos por la Universidad de Antioquia.Trayectoria pastoral y académicaA lo largo de casi tres décadas de ministerio sacerdotal, el padre Arbeláez ha acumulado una amplia experiencia en labores pastorales, de formación y de administración. Entre los roles pastorales más destacados se encuentran:Formación:Se desempeñó como Vicerrector del Seminario Menor de Medellín (1996) y posteriormente como Rector del Seminario para Profesionales “Juan Pablo II” (2011-2014).Gobierno arquidiocesano:Ejerció como Vicecanciller de la Arquidiócesis de Medellín (2011-2014) y fue miembro del Consejo Presbiteral (2016-2019).Pastoral parroquial:Ha servido como párroco en varias comunidades, entre ellas, San Andrés Apóstol, Nuestra Señora de Lourdes, La Niña María y, más recientemente, La Visitación (2021-2025).Capellanías y asesorías:Fue capellán en instituciones de la UPB y asesor arquidiocesano y nacional de la Renovación Carismática Católica por un período de diez años.Servicio en Roma:Durante sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana (1998-2000), también fungió como Director de la Casa de Estudios de la Arquidiócesis de Medellín en la capital italiana.Adicionalmente, ha presidido la Fundación “Pan y Paraíso” desde el año 2001, institución que tiene como misión atender a las necesidades de los niños de comunidades vunelrables, desarrollando programas de alimentación y atención espiritual.Sucesión en la Diócesis de VélezEl padre José Camilo Arbeláez Montoya sucederá en la sede episcopal de Vélez a monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, quien fue trasladado por el Papa Francisco a la Diócesis de Neiva el 14 de abril de 2023. Durante estos casi dos años de transición, la administración de esta diócesis santandereana estuvo a cargo del padre José Ricardo Santos Rodríguez, en calidad de Administrador Diocesano.

Jue 13 Nov 2025

A 40 años de la tragedia de Armero: la fe y la caridad que sostuvieron la esperanza

El 13 de noviembre de 1985, una erupción del volcán Nevado del Ruiz desató una avalancha que cambió para siempre la historia de Armero, del Tolima y de toda Colombia. La ciudad quedó sepultada bajo el lodo y las piedras, dejando más de 20.000 personas entre fallecidas y desaparecidas, 4.600 damnificados y miles de viviendas destruidas.Ante el dolor y la desolación, la Iglesia Católica en Colombia se hizo presente desde los primeros momentos. A través de la Conferencia Episcopal, se activaron siete jurisdicciones eclesiásticas: las arquidiócesis de Ibagué, Manizales, Bogotá y Cali, junto con las diócesis de Girardot, La Dorada y El Espinal. También, el Secretariado Nacional de Pastoral Social movilizó diferentes recursos para contribuir significativamente a este propósito. Obispos, sacerdotes, religiosas y laicos acudieron para acompañar, consolar, orar y servir a los sobrevivientes.El entonces vicario de pastoral de la Arquidiócesis de Ibagué (hoy Obispo Emérito de Florencia), monseñor Fabián Marulanda, recuerda:“La Pastoral Social en Ibagué era fuerte y se volcó hacia toda la región. No solo en Armero, sino también en las zonas aledañas, se brindó ayuda, se socorrió a los más necesitados”.El trabajo pastoral no se limitó a la emergencia inmediata. Con el tiempo, la Iglesia impulsó un plan global de rehabilitación que permitió pasar de la emergencia a la estabilización. Gracias a este esfuerzo conjunto, se repararon 1.700 viviendas y se construyeron 1.069 nuevas en municipios como Ibagué, Lérida, Honda, Mariquita y Ambalema.Estas ayudas fueron posibles también gracias a la solidaridad de la Iglesia universal, expresada a través de Cáritas Alemania, Italia, Suiza, Austria, Holanda, Canadá, entre otras organizaciones.“Hubo mucha generosidad de parte de la gente —recuerda Monseñor Marulanda—, porque fue una tragedia inesperada, muy dura y cruel, que golpeó profundamente a tantas familias”.Ocho meses después, aunque las condiciones materiales mejoraban, muchos sobrevivientes seguían viviendo en campamentos. La pérdida, el miedo y la incertidumbre marcaban sus corazones. En medio de ese sufrimiento, un signo de esperanza estaba por llegar.Durante la preparación de la visita del Papa San Juan Pablo II a Colombia, Monseñor Marulanda propuso incluir a Armero en el itinerario. “Señor Presidente —dijo entonces al mandatario Belisario Betancur—, me parece que si algo recibirían hoy los colombianos con inmensa alegría sería la visita del Santo Padre a la ciudad de Armero”. El presidente accedió: “Vamos a llevar al Papa a Armero”.Así, el 6 de julio de 1986, los fieles se congregaron en lo que fue la plaza central de Armero. Frente a una cruz de cemento, símbolo de la vida que renace desde el dolor, San Juan Pablo II elevó una oración profundamente consoladora:“Padre, rico en misericordia, consuela el dolor de tantas familias, enjuga las lágrimas de tantos hermanos, protege la soledad de tantos huérfanos. Infunde a todos ánimo y esperanza para que el dolor se cambie en gozo y la muerte, por la fe, sea germen de vida nueva.”Posteriormente, el Santo Padre visitó Lérida, donde miles de damnificados lo recibieron con pañuelos blancos, cantos y lágrimas de emoción. Durante su homilía, expresó:“La catástrofe que el volcán Nevado del Ruiz provocó en Armero conmovió profundamente mi corazón. He venido para sembrar en vuestros corazones de creyentes palabras de esperanza. Quisiera llegar con mi condolencia y afecto a cada uno de vuestros hogares.”Hoy, cuarenta años después, el recuerdo de Armero sigue vivo en la memoria del país. La labor de la Iglesia permanece como testimonio de caridad y servicio: no solo en las viviendas reconstruidas, sino en la restauración de la esperanza, el tejido social y la confianza en la vida que resurgió tras la tragedia.La fe acompañó a quienes lo perdieron todo y sigue iluminando a quienes, en medio del dolor, encuentran en Cristo el consuelo y la fortaleza para hoy seguir reconstruyendo sus vidas.Vea a continuación el informe audiovisual:

Mié 12 Nov 2025

El Belenismo: un arte que siembra fe y renueva el sentido de la Navidad en la Diócesis de Pasto

A pocas semanas del inicio del Adviento, la Diócesis de Pasto se prepara para vivir la Navidad con una profundidad especial, gracias a la culminación de su primerCurso de Pesebrismo que ha formado a 14 personas en el arte del Belenismo. Esta iniciativa, que une arte, fe y tradición, forma parte de una estrategia pastoral que, desde hace tres años, lidera monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro para rescatar el sentido auténtico del nacimiento del Señor.San Juan de Pasto es terreno fértil para promover una cultura enfocada en el pesebre, pues se trata de una ciudad reconocida por su fervor religioso y su riqueza cultural. Como lo explica elpadre James Adrián Bravo Díaz, rector de la Catedral Sagrado Corazón de Jesús de Pasto, “es una ciudad llena de fe, pero también es una ciudad en la que el Espíritu se ha expresado en forma de arte”.Una estrategia pastoral con historiaEste proceso de evangelización a través del arte no es espontáneo, sino el resultado de una planificación pastoral concreta.“Por iniciativa de nuestro Obispo (…) hemos querido iniciar un proceso para promover una cultura de artistas que se enfoquen también específicamente en el tema del pesebre”, detalla el padre Bravo. La estrategia se desarrolló en varias etapas:- La realización de un primer pesebre con características belenistasen la Catedral hace dos años, marcando el punto de partida.- Un concurso diocesano de pesebresabierto a toda la comunidad, celebrando los 800 años del primer pesebre de San Francisco de Asís.- Una Exposición de Dioramas Navideños en 2024, que con 30 escenas de la infancia de Jesús, fruto de la alianza con la Asociación“Amigos del Pesebre”de Medellín, capturó el corazón de la comunidad.Fue el impacto de esta última exposición lo que cristalizó el siguiente paso.“A partir de esa exposición… surgió la idea de iniciar aquí en nuestra catedral, aquí en nuestra diócesis, un primer curso taller”, afirma el Padre Bravo.El curso: donde las manos crean, la fe se profundiza y la comunidad se fortaleceDurante cuatro meses, los participantes guiados por expertos de “Amigos del Pesebre” se sumergieron en el arte del Belenismo.Claudia Arboleda, instructora de la asociación, califica la experiencia como“maravillosa”y destaca la dedicación de los alumnos:“Estas personas llevan aproximadamente 200 horas, que es un éxito de verdad”.Sin embargo, el fruto más significativo trasciende lo artístico. Claudia describe un“ambiente muy especial porque nos acerca a Dios, al Niño Jesús”, caracterizado por la generosidad:“no hay nada de egoísmo”y los participantes“se ayudan”y“comparten el conocimiento y materiales”. Con esperanza, ve en este curso“una semillita”sembrada en Pasto para que“produzca frutos y se multiplique”.Los participantes corroboran esta vivencia. ParaLuis Armando Santanderfue“una experiencia de vida, una experiencia de arte, una experiencia de fe y también espiritual. Hacer los pesebres es realmente transportarse uno en la vida de Jesús”.Nuria Paredes Gordilloencontró en el belenismo un camino para acercarse al Misterio:“Adentrarme en todo el contexto social (…) en la que vivió Cristo Jesús, pues me hace acercarme mucho más a toda esa vivencia”.Mientras queDarío Fernando de Córdobasubraya cómo la iniciativa fortalece la fe desde la investigación y el arte:“La fe se enriquece ya que uno con esos trabajos va investigando mucho más”.Un camino de evangelización a través del arteEl padre James Bravo explica el profundo sustrato evangelizador de esta disciplina:“El belenismo (…) nos acerca precisamente a esa realidad. Para conocer los detalles de la cultura, la geografía (…) que nos ayudan también a acercarnos espiritualmente a ese misterio tan bello como es el misterio de la Encarnación”.Esta visión es compartida por los formados.Jorge Alberto Cárdenas, participante, lo identifica como una poderosa forma de predicación:“Para aquellos que a veces nos cuesta evangelizar con palabras, de pronto yo pienso que es otra forma muy fuerte y muy bonita de hacer el Evangelio. Arte visible a través de las manos”.Proyección: un semillero para el futuroLa clausura del de este primer curso, prevista para el30 de noviembrecon la apertura del Adviento y la bendición de los dioramas en la Catedral, no es el final, sino el inicio de una iniciativa permanente. La Diócesis de Pasto ha garantizado su continuidad; este mismo año abrirá inscripciones para el siguiente espacio formativo.“Es ya un primer semillero de lo que será un trabajo permanente”, confirma el padre Bravo, haciendo una extensiva invitación a la comunidad:“Invitarlos a todos así a continuar (…) a través del arte. Porque el arte también es una expresión del Espíritu y a partir del arte también se puede comunicar la profundidad de la fe”.Vea a continuación el informe audiovisual:

Mar 11 Nov 2025

Libertad, tejido social y dignidad: los focos de la Arquidiócesis de Cartagena para proyectar su acción pastoral

Mientras la capital de Bolívar se prepara para conmemorar sus 214 años de Independencia, la Arquidiócesis de Cartagena está lista para vivir la XXII Asamblea Arquidiocesana de Pastoral durante la cual 500 agentes pastorales, entre sacerdotes, religiosas y laicos, analizarán los desafíos sociales urgentes de la ciudad y el departamento, para proyectar acciones eclesiales que puedan responder a ellos.El evento se realizará los días 13, 14 y 15 de noviembre en el auditorio de la Universidad de San Buenaventura. Según la agenda prevista por la Arquidiócesis, los participantes pondrán el foco en temas como:1. Nuevas formas de esclavitud: análisis sobre problemáticas como la explotación laboral, la pobreza extrema, la corrupción y el flagelo de la trata de personas siguen afectando la dignidad de los habitantes de “La Heroica” y el Caribe.2. Reconstrucción del tejido social: se buscará trazar un camino para fortalecer la convivencia y la cohesión social, clave para la superación de la desigualdad en una ciudad de grandes contrastes.3. Conversión integral y sinodalidad: el llamado a la acción y al trabajo conjunto por la proyección de una Iglesia que se acerca hacia su quincentenario de evangelización.Caminando hacia los 500 años de evangelizaciónBajo el lema “Somos discípulos misioneros de Jesús” y en el contexto del Jubileo, esta Asamblea buscará trazar el camino para que los miembros de esa Iglesia particular continúen su peregrinaje de esperanza, llevando el mensaje del Padre a los rincones más apartados, allí donde las periferias existenciales requieren mayor consuelo y acogida.El trabajo de estos tres días planteará la hoja de ruta para la estructura del Plan de Pastoral 2027- 2037, una propuesta estratégica para todas las parroquias y organizaciones de la jurisdicción eclesiástica.Apertura al novenario: cuenta regresiva hacia los 500 Años de EvangelizaciónEste encuentro abrirá la cuenta regresiva hacia los 500 Años de Evangelización en Cartagena con un novenario de preparación hacia este acontecimiento en el 2034, animado en la inspiración evangélica y eclesial del Plan Arquidiocesano de Pastoral en constante renovación y apertura, desde la motivación de “los nueve Rostros Eclesiales” que animarán el modo de ser Iglesia con la siguiente proyección:2026: Rostros de la Iglesia Discípula y de la Iglesia Misionera2027 : Rostro de la Iglesia Comunión2028 : Rostro de la Iglesia Ministerial2029: Rostro de la Iglesia Solidaria2030: Rostro de la Iglesia Movilidad Humana2031: Rostro de la Iglesia Mariana2032: Rostro de la Iglesia Laudato si2033 : Rostro de la Iglesia Pluricultural – Jubileo Extraordinario de los 2000 años de la Redención.2034 : Año Jubilar de los 500 años de Fe, Evangelización, Cultura y Promoción Humana de la Arquidiócesis de Cartagena.Esta celebración llegará un año después del quinto centenario de La Heroica, lo que refleja el acompañamiento continuo de la Iglesia a las realidades sociales y políticas de la ciudad a lo largo de su historia.La Arquidiócesis de Cartagena reitera que, en medio del ambiente de fiesta y conmemoración de la Independencia, su rol es garantizar que la discusión de la libertad y la dignidad humana como el centro de la mirada y del sentido del Evangelio, se mantenga en el foco de lo público.

Lun 10 Nov 2025

Comunidad Marista renueva su compromiso con una educación que transforma vidas desde la espiritualidad

Con un llamado a encarnar la fuerza transformadora del Espíritu Santo en las aulas y en la sociedad, concluyó el IV Encuentro Nacional de Educación Religiosa Escolar (ERE) Marista, un evento que reunió entre el 27 y el 28 de octubre a cerca de 60 estudiantes y 15 docentes en el Colegio Bicentenario de la Independencia de Bogotá.Una de las conferencias centrales, a cargo de monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Soacha y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, marcó el tono del evento. Bajo el título “La necesidad del Espíritu en el contexto colombiano actual”, el prelado inspiró a los presentes a ser agentes de cambio y a pensar el papel de la espiritualidad como luz para los desafíos del país.Bajo el lema “Espiritualidad, clase y vida”, este encuentro, liderado por el hermano Marista Francisco Ruiz, FMS, y el equipo nacional de ERE, buscó generar una experiencia profunda de diálogo y comunión. El principal fruto fue la reafirmación del compromiso de integrar la vivencia espiritual en el proyecto educativo como un pilar para la formación de jóvenes conscientes, compasivos y constructores de paz.La riqueza del evento se desarrolló en diversos espacios. Tras la ponencia de monseñor Barreto, se realizaron mesas de trabajo para reflexionar sobre la espiritualidad en el ámbito académico.En el segundo día, el conversatorio “La identidad personal en la vida en sociedad”, con panelistas de distintas comunidades religiosas, y los grupos focales permitieron profundizar en tres líneas de acción: la espiritualidad para la reconciliación, la pastoral juvenil y la gestión personal e institucional.Dos décadas sembrando semillas de fe y pedagogíaEste IV Encuentro se inscribe en una trayectoria de dos décadas de la Educación Religiosa Escolar Marista en Colombia, que desde 2005 ha fortalecido su trabajo colegiado. A lo largo de estos años, y mediante encuentros nacionales como el impulsado en 2019 en Manizales, se ha consolidado como un espacio fundamental de reflexión, acompañamiento y formación espiritual, promoviendo el diálogo entre la fe, la cultura y la educación.La Comunidad de los Hermanos Maristas de la Enseñanza (Provincia Norandina) ratifica así su misión evangelizadora en las 13 instituciones que dirige en el país, donde Hermanos y laicos trabajan conjuntamente para formar buenos cristianos y virtuosos ciudadanos, inspirados en el legado de San Marcelino Champagnat.

Lun 10 Nov 2025

La espiritualidad del cuidado inspira el compromiso renovado de la Iglesia en Colombia con las víctimas de abuso

Con un llamado a poner a las víctimas en el centro de toda acción y a fortalecer una espiritualidad del cuidado en la Iglesia colombiana, concluyó el segundo Encuentro Nacional de Delegados para la Cultura del Cuidado, convocado por la Conferencia Episcopal entre el 27 y el 30 de octubre.En el espacio de reflexión, formación y proyección, organizado por la Oficina Nacional para la Cultura del Cuidado, participaron cerca de 140 delegados de jurisdicciones eclesiásticas y comunidades religiosas del país. Contó con la presencia activa de representantes de los tres órganos que conforman el Sistema Nacional para la Cultura del Cuidado: la Comisión Episcopal, el Consejo Nacional y la Oficina Nacional.Este segundo encuentro buscaba, especialmente, unificar criterios para prevenir y atender situaciones asociadas a abusos y violencias en ambientes eclesiales, actualizar protocolos y reflexionar sobre la centralidad de las víctimas en la respuesta eclesial.Espiritualidad del cuidado: “una vuelta al Evangelio”Una de las intervenciones más destacadas fue la de monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta y miembro de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, quien subrayó que la respuesta de la Iglesia debe ser, ante todo, un proceso profundo de purificación y vuelta a sus raíces."Los abusos en la Iglesia son un síntoma de extravío, de pérdida del camino", afirmó monseñor Bacci al cierre del encuentro. Para el prelado, el punto de partida es "necesariamente una vuelta al Evangelio y una vuelta a Jesucristo", contemplando "el rostro misericordioso de Dios que se acerca a la humanidad sufriente".Sobre las implicaciones prácticas de esta espiritualidad, el prelado explicó que se trata de una "búsqueda sincera de la voluntad de Dios" que debe traducirse en la escucha de las víctimas y en articular modos concretos para que todas las iniciativas "broten, no de estrategias funcionales o de momento, sino de un verdadero compromiso de fe".Su planteamiento propuso, en esencia, que la “espiritualidad del cuidado” sea el principio unificador de toda la estructura pastoral y normativa.Las víctimas, en el centro del camino de conversión eclesialEl tema de la centralidad de las víctimas fue transversal a toda la agenda, que incluyó paneles, talleres prácticos y espacios de oración.“Queremos abrir nuestros oídos, nuestros ojos y nuestro corazón para acoger, entender y restituir la justicia ante las víctimas”, afirmó monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de esta Comisión Espicopal.Para Ximena Ferreira Romero, responsable de la Oficina de Acogida, Escucha y Acompañamiento de la Diócesis de Socorro y San Gil, el encuentro deja un mensaje claro:“Nos queda el desafío de ver siempre a los menores, a los adolescentes y a los adultos vulnerables desde esa mirada evangélica del cuidado en el centro. La Iglesia ha dado pasos muy importantes, pero debemos seguir actualizando nuestras normas y manuales de conducta”.Un trabajo de comunión y esperanzaLos participantes coincidieron en que el encuentro consolidó una visión más unificada del trabajo pastoral y preventivo.“Llevamos mecanismos y una ruta configuradora para consolidar este trabajo que nos humaniza y nos permite reparar el dolor de las víctimas”, señaló Esperanza López Rodríguez, de la Diócesis de Ocaña.Por su parte, el padre Mario Eduardo Rivas, de la Diócesis de Pasto, destacó el llamado del cardenal Luis José Rueda Aparicio a ser “apóstoles del cuidado”, durante una celebración jubilar vivida en el marco del encuentro, en el Santuario del Divino Niño Jesús:“No se trata solo de una oficina o un protocolo, sino de una misión dentro de la Iglesia: cuidar al sobreviviente, al victimario, a las familias y a toda la comunidad eclesial”.Una Iglesia en conversión permanenteEn sintonía con el espíritu del Año Jubilar, el encuentro se vivió como un ejercicio de conversión y esperanza. Para la hermana Sara Patiño, de las Hijas de los Sagrados Corazones, “colocar a la persona en el centro es recuperar su dignidad y aplicar, como decía Don Bosco, un sistema preventivo que acompañe el crecimiento integral de niños y adolescentes”.El religioso Sebastián Felipe Arias, de los Hermanos de La Salle, resaltó que este proceso invita a “actualizar los protocolos y hacerlos vida, de modo que la persona sea el centro de la acción evangélica”.Al cierre, los delegados reafirmaron su compromiso con la creación de ambientes eclesiales seguros, la formación permanente y la espiritualidad del cuidado como eje transversal de toda acción pastoral.“El cuidado nace de un verdadero compromiso de fe”, concluyó monseñor Bacci. “Solo una Iglesia que cuida desde el Evangelio puede ser creíble y fiel a su misión”.Una mirada desde RomaEn el encuentro también se destacó la intervención virtual desde Roma de la psiquiatra Patricia Espinosa, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, quien presentó las ‘Reflexiones sobre los hallazgos del Reporte Anual’ de dicha comisión, valorando, particularmente, los pasos datos por la Iglesia colombiana, como referente, en materia de prevención y formación.Vea a continuación el informe audiovisual del evento: