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Actualidad

Mié 13 Ago 2025

Colombia despide a Miguel Uribe Turbay con un clamor por la unidad y la paz

Bogotá se vistió de luto para despedir al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, víctima de un atentado que acabó con su vida el pasado 11 de agosto. Durante tres días de duelo nacional, miles de personas, líderes políticos, diplomáticos, autoridades y ciudadanos de a pie lo acompañaron en su último adiós, que tuvo como momento central la misa exequial, celebrada este 13 de agosto, en la la Basílica Metropolitana de Bogotá – Catedral Primada de Colombia.Durante la emotiva y solemne eucaristía, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá manifestó a la familia y amigos del senador su cercanía y oración, ante el sufrimiento por esta “tragedia que trae ecos del pasado, de una violencia política (…) Un momento especialmente triste, trágico y doloroso”.“Le pedimos al Señor que conceda paz y fortaleza a su papá, a su hermana, a su esposa, a su hijo, a sus hijas y a todos los seres queridos más cercanos. Que nos dé a todos la luz de su Palabra, la presencia viva del Espíritu Santo, y la ternura de la Virgen María, solo así podremos avanzar con el dolor de estas heridas hacia la cultura del respeto social, de la dignidad humana y de la libertad con justicia”, afirmó.Un llamado urgente a sanar las heridas de ColombiaRetomando el pasaje evangélico de las bodas de Caná (Jn 2, 1 – 11), el cardenal invitó a seguir el ejemplo de la Virgen María, capaz de detectar las crisis y buscar soluciones verdaderas en Jesús.“Ella se dio cuenta de la crisis en las bodas de Caná y por eso se acerca a su Hijo para decirle: «No tienen vino». No tienen el vino de la alegría y de la fiesta, solo les queda tristeza y luto, solo tienen la tinaja vacía, como vacías están nuestras familias, cuando la absurda guerra les arrebata la vida a los jóvenes.En medio de este dolor y desconcierto, afirmó: “El dolor nos puede dejar con la tinaja vacía y desanimados; el sufrimiento nos puede robar la capacidad de discernir el camino, pero la Virgen nos enseña a dar los pasos necesarios y oportunos, para salir de esta crisis, y para salir mejor".En un tono firme y pastoral, el purpurado denunció la polarización agresiva y el empobrecimiento ético que —dijo— “nos arruina como país”.Es la hora, aseguró, “para tejer juntos nuevas relaciones, con nosotros mismos, con Dios, y en el ambiente social, porque estamos viviendo tiempos de relaciones enfermas debido al egoísmo (…) Reconozcamos sinceramente que estos son tiempos de empobrecimiento ético y de polarización agresiva, que nos arruina, que acaba con nuestro país”, advirtió al tiempo que exhortó a que cada colombiano aporte lo mejor de sí para reconstruir la unidad social.“Les propongo que nos preguntemos si estamos dispuestos a respetarnos y a trabajar para dejarle a las próximas generaciones una Colombia unida… Que juntos paremos esta fábrica de muertos en campos y ciudades. Que estas dos preguntas nos ayuden a reflexionar, y que la respuesta sea positiva para el bien de nuestro país…”.Semillas de paz y esperanzaHaciendo eco del mensaje de la Conferencia Episcopal, afirmó que “no podemos dejarnos robar la esperanza” y, citando al papa León XIV, invitó a sembrar “semillas que, incluso en la tierra más árida, puedan dar fruto de vida y futuro”.Reiteró que el amor, y no la violencia, tiene la última palabra“El amor se expresa en palabras de bondad y verdad, educa para curar y cuidar a la sociedad herida. Ese amor es el vino nuevo que nos da Jesús para llenar la tinaja vacía de nuestra historia”.Finalmente, el cardenal expresó gratitud a quienes, en silencio, trabajan y oran por la unidad del país, mencionando de manera especial a la esposa del senador, María Claudia Tarazona, por su valentía y testimonio de fe en medio del dolor; y por, junto a sus familiares “hablarle desde el corazón a Colombia”.Ahora nos corresponde, precisó, “continuar nuestro camino con valentía para servir al bien común y a la unidad de nuestra amada Patria, movidos por la fuerza de la esperanza, sin ocultar la atrocidad de los hechos que nos entristecen, sin someternos con resignación a la anticultura de muerte, que se quiere ensañar con nuestro país, y a las estructuras de pecado. Más bien, con la certeza de que nada nos podrá separar del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús”.Acompañaron la misa exequial expresidentes y sus esposas; el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán; el Nuncio apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli; el presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, respectivamente; obispos y presbíteros colombianos; miembros del cuerpo diplomático acreditados en el país; altas cortes; magistrados; ministros; representantes de delegaciones internacionales; fuerzas militares y de policía; alcaldes; gobernadores; diputados; concejales; demás autoridades del país; familiares y amigos del senador.Un eco que no puede apagarseTras la misa y los honores militares, el cortejo fúnebre recorrió varios puntos del centro de Bogotá hasta el Cementerio Central, última morada de Miguel Uribe Turbay, junto importantes figuras de la vida política y administrativa del país.El asesinato de Miguel Uribe Turbay vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de blindar la vida de los líderes y erradicar la violencia política.Las últimas palabras del cardenal, inspiradas en el Salmo 27, resonaron como compromiso nacional: “Sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”. Un mensaje que se alza como hoja de ruta para un país que, entre el dolor y la esperanza, busca dejar atrás el ciclo de muerte.Crédito:Oficina Asesora de ComunicacionesArquidiócesis de Bogotá

Mié 13 Ago 2025

Monseñor Alfonso García asumió como Vicario Apostólico de Guapi: un llamado a la unidad, la esperanza y la acción misionera en el Pacífico colombiano

Este 12 de agosto, en medio de una emotiva ceremonia celebrada en la Catedral La Inmaculada Concepción, monseñor Alfonso García López tomó posesión canónica como nuevo Vicario Apostólico de Guapi. El acto, presidido por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, marcó el inicio de una misión episcopal que buscará responder a los desafíos de un territorio marcado por la riqueza cultural, pero también por la violencia, la pobreza y la exclusión.Un vicariato con rostro afro e indígenaEl padre Arnulfo Moreno Quiñonez, quien ejerció como provicario de Guapi desde mayo de 2024, presentó al nuevo Vicario y a los asistentes —entre ellos obispos, sacerdotes, autoridades civiles y líderes comunitarios— la realidad del Vicariato, que abarca 11.232 km² del litoral caucano y parte de Nariño, incluyendo las islas de Gorgona y Gorgonilla. Con una población mayoritariamente afrocolombiana (90%), junto a comunidades indígenas embera y mestizas, la región ha sido históricamente evangelizada por misioneros franciscanos y agustinos recoletos desde el siglo XVII."Esta es la Iglesia que, entre luchas y lamentos, seguimos caminando. Que en alegría y esperanza estamos en pie", afirmó el padre Arnulfo, destacando la labor de los 15 sacerdotes, 10 parroquias y comunidades religiosas que sostienen la fe en una zona con graves carencias sociales. Agradeció a monseñor Alfonso por su "sí" a Dios y a la Iglesia, recibiéndolo como "Padre y Pastor" de una grey que lo esperaba con ansias.Un nombramiento que "viene de la eternidad"El Nuncio Apostólico, monseñor Paolo Rudelli, representante del Papa León XIV, resaltó que la designación de monseñor Alfonso fue una de las primeras decisiones del pontífice, tomada en mayo pasado. "El Papa pensó en esta porción del pueblo de Dios que camina en el Pacífico y pensó en monseñor Alfonso. Vemos en eso un designio de la Providencia", afirmó.Rudelli recordó la violencia que azota la región —como el ataque a la sede del Vicariato en 2023— y animó a caminar juntos: "Hoy comienza una historia nueva. Alfonso, aquí tienes a tu pueblo. Ellos te enseñarán a ser obispo, y tú tendrás que mostrarles el camino del Buen Pastor"."No teman": el corazón del mensaje episcopalEn su homilía, monseñor Alfonso —oriundo del Chocó y vinculado pastoralmente a la Diócesis de Istmina-Tadó— hizo un llamado a superar el miedo y la división, en un contexto nacional de violencia, como el reflejado en el reciente asesinato de Miguel Uribe Turbay. Citando el Deuteronomio y el Evangelio de Mateo, insistió:"Sean fuertes y valientes, no teman, no se acobarden, pues el Señor irá adelante. No les dejará ni les abandonará".El prelado llamó la atención sobre los "afanes desenfrenados" que generan egoísmo y violencia, e invitó a construir una Iglesia misionera, humilde y servicial, siguiendo las líneas del Papa León:-Unidad y caridad: "Superemos las divisiones que no nos hacen provecho. No nos encerremos en grupos pequeños ni nos sintamos superiores".-Eucaristía como motor: "Que sea motivo de unidad y transformación. Los dones compartidos se multiplican".-Diálogo en medio del conflicto: "Seamos puentes en una humanidad dividida por enemistades y discordias".Los retos inmediatosEl nuevo Vicario Apostólico de Guapi hereda una región donde la Iglesia ha sido baluarte en educación y desarrollo social, pero también un territorio golpeado por la violencia armada (disidencias, narcotráfico), la pobreza estructural (falta de acceso a salud, educación y empleo) y la discriminación racial y abandono estatal.La misión de monseñor Alfonso, como él mismo lo señaló, será acompañar a las comunidades desde la esperanza activa, priorizando la pastoral afro e indígena, la juventud y la reconciliación.Un símbolo: la Inmaculada ConcepciónAl cerrar su mensaje, monseñor Alfonso encomendó su labor a la patrona del Vicariato, pidiendo su intercesión para "protegernos de toda adversidad y hacernos amantes de la pureza del alma".Vea a continuación la transmisión de la ceremonia:

Mar 12 Ago 2025

La fuerza del laicado en salida misionera: Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades renuevan su compromiso evangelizador en Colombia

Con el lema "Los laicos no son parte de la Iglesia, son la Iglesia" inspirado en Pío XII, más de 200 representantes de movimientos eclesiales y nuevas comunidades se reunieron en la Casa San Pedro Claver, convocados por el Departamento de Estado Laical de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). El encuentro, desarrollado del 29 al 31 de julio, buscó impulsar la misión sinodal del laicado en el marco del Año Jubilar, bajo el tema "La fuerza del laicado en salida misionera".Un Pentecostés para la Iglesia colombianaLa hermana Arelis Gaviria, directora del Departamento de Estado Laical, describió el evento como "un Pentecostés para cada uno de nuestros movimientos", destacando la oportunidad de "replantear estatutos, formas canónicas y la situación judicial de los grupos". Por su parte, monseñor César Balbín, obispo de Cartago y responsable de los movimientos de la CEC, resaltó el aporte de estos a la formación de "discípulos misioneros", aunque advirtió desafíos clave: "Formación en doctrina, pastoral, humana y canónica para responder a los retos actuales".Diálogo, carismas y sinodalidadEl encuentro combinó ponencias, dinámicas grupales y espacios litúrgicos. Entre los temas centrales estuvieron:La conversión sinodal de las comunidades laicales, expuesto por el Dr. Fabio Camacho; Orientaciones canónicas, a cargo del padre Omar Cristancho, quien insistió en que los movimientos deben "fortalecer su diocesanidad", como señaló también el padre Daniel Cardona de la Diócesis de Sonsón-Rionegro. Además, la defensa de la vida y la familia, abordado por la doctora Gladys Buitrago, y la formación laical, expuesta por la doctora Hilda Jara.Tatiana Rodríguez, de la Legión de María (Diócesis de Soacha), compartió su experiencia: "Vi la infinidad de carismas y el tesoro de nuestra Iglesia. Todos apuntamos a lo mismo: salvar almas. La unidad hace la fuerza". Mientras que Carmen Tejerina, delegada de Quibdó, subrayó la urgencia de llevar "fe y esperanza a rincones olvidados como el Chocó".Compromisos: hacia una Iglesia en salidaLas conclusiones del encuentro enfatizaron en retos como:-Articulación con las parroquias y diócesis, evitando autoreferencialidad.-Formación integral del laicado, con énfasis en Lectio Divina y sinodalidad.-Acciones concretas: catequesis, defensa de la vida y presencia en territorios marginados.Brayan Mayorga, diácono de Barrancabermeja, resumió el espíritu del evento: "Los laicos no son parte de la Iglesia, son la Iglesia. Necesitamos empoderarnos para servir".La clausura incluyó una Eucaristía presidida por monseñor Balbín y el envío de los participantes con el mandato de ser "signos de esperanza" en un país que clama por unidad y renovación espiritual.Vea a continuación los momentos y testimonios más destacados del evento:

Mar 12 Ago 2025

Luto en el Episcopado Colombiano: Falleció monseñor Nel Hedye Beltrán Santamaría, obispo emérito de Sincelejo

A sus 84 años de edad falleció monseñor Nel Heyde Beltrán Santamaría, Obispo Emérito de Sincelejo. Su partida a la Casa del Padre se produjo pasado el medio día de este martes 12 de agosto, en la ciudad de Bucaramanga. La Conferencia Episcopal de Colombia se une en oración rogando al Señor para que reciba en su glorioso Reino a nuestro pastor, quien entregó su vida al servicio de la Iglesia, destacando su misión en favor de la paz, por la que le fue otorgado el Premio Nacional de Paz en el año 2011.Las exequias de monseñor se llevarán a cabo en Bucaramanga y luego en Sincelejo, donde será sepultado.Monseñor Nel Heyde fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1964 en Barrancabermeja, después de estudiar Filosofía en el Seminario Mayor de Pamplona y Teología en la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, donde consiguió la Licenciatura en Teología. Prosiguió sus estudios en Roma donde obtuvo la Licenciatura en Sociología en la Pontificia Universidad de Santo Tomás y el Doctorado en Teología Moral en el Pontificio Ateneo de San Alfonso.En el ejercicio de su ministerio episcopal desempeñó roles como:- Vicario Parroquial (San Vicente de Chucurí).- Párroco (Las Granjas y la Catedral en Barrancabermeja).- Asistente del Movimiento “Cursillos de Cristiandad”.- Vicario de Pastoral de la Diócesis de Barrancabermeja- Vicario General de la Diócesis de Barrancabermeja.- Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal de Colombia hasta abril de 1992.- Delegado para el Apostolado del Mar.- Encargado de los Colombianos en el Exterior.- Miembro del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal.- Miembro del Comité de Pastoral Social.- Responsable de la Movilidad Humana en Colombia.- Delegado para la Coordinación de la Pastoral Social.- Coordinador de la Pastoral Provincial de Conjunto.- Presidente de la Fundación Red de Desarrollo y Paz de los Montes de María.El 29 de abril de 1992 Su Santidad el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de Sincelejo, recibió su ordenación sacerdotal el 6 de junio de 1992.El 15 de marzo de 2014, el Papa Francisco aceptó su renuncia al cargo episcopal.

Mar 12 Ago 2025

Con ciclismo, atletismo y mucha devoción, fieles ocañeros celebraron Jubileo de los Deportistas en honor a su Patrona

El pasado domingo, 10 de agosto, la Diócesis de Ocaña vivió una jornada histórica al celebrar el Jubileo de los Deportistas, enmarcado en el Año Santo de la Esperanza y en las fiestas patronales de la Virgen de Torcoroma.El evento, que reunió a cerca de 700 personas de todas las edades, combinó pruebas deportivas de atletismo y ciclismo con espiritualidad. Culminó con una Eucaristía jubilar presidida por monseñor Orlando Olave Villanoba en el Santuario del Agua de la Virgen, lugar donde “La Morenita” de los ocañeros hizo su aparición mariana en 1711.Monseñor Olave Villanoba, ciclista aficionado y líder de esta iniciativa, explicó el sentido profundo del evento: «Quisimos dedicar este espacio a los deportistas. El deporte no solo fortalece el cuerpo, sino que educa en valores cristianos: disciplina, perseverancia y trabajo en equipo».Sobre la relación entre fe y deporte, el prelado profundizó:"Decimos que cuerpo sano y mente sana, nosotros podemos decir cuerpo sano también da una espiritualidad. Pero además el deporte ayuda a la disciplina, a crear cultura, a crear disciplina, crear orden en la vida... nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Cuidar el cuerpo es cuidar obviamente el templo, no como un tema estético, más allá es un tema de salud, es un tema de agradecer al Señor por la armonía de nuestro cuerpo".Al ser consultado sobre el mensaje del jubileo, el obispo afirmó:"El deporte también construye paz, construye reconciliación, construye fraternidad, construye alegría y obviamente el deporte y el jubileo es todo eso".Una fiesta que unió a toda la comunidadLas pruebas deportivas —la Escalada Atlética Agua de la Virgen y la Travesía de Ciclismo Nuestra Señora de Torcoroma— fueron organizadas en alianza con la Alcaldía de Ocaña, la Cámara de Comercio y clubes deportivos locales. Monseñor Olave destacó también la importancia de esta articulación desde la esencia misma de la actividad: "El deporte construye fraternidad, y en un territorio como el nuestro, que anhela paz, estos gestos concretos son semillas de reconciliación".Entre los participantes, Tatiana Hoyos, quien corrió junto a su hijo, compartió: "Qué mejor manera de honrar a la Virgen que en familia, disfrutando de estos espacios que nos recuerdan el amor de Dios". Por su parte, Kelly Johanna Arévalo, ciclista entusiasta, resaltó: "Ver a la Iglesia apoyando el deporte es inspirador. Hoy pedaleamos no solo por salud, sino con fe".José Luis Castañeda, quien llegó desde Bucaramanga a participar en este Jubileo, valoró: "Me gusta que la Iglesia se vincule a esto para vivir momentos tan hermosos con nuestra patrona".Víctor Hugo Peña, ciclista profesional invitado a acompañar a los participantes durante las actividades del Jubileo, destacó: "Me pareció bastante novedoso porque pareciera que hay una distancia entre la iglesia y el deporte... si algo tienen los deportistas es que son bastante religiosos".Con este evento, la Diócesis de Ocaña no solo honró a su patrona, sino que reafirmó que la Iglesia está viva y en movimiento, llevando la esperanza a través de gestos concretos. Como dijo el Papa León XIV: "Cuando el deporte se pone al servicio del hombre, Dios lo convierte en instrumento de su paz".Vea a continuación los momentos y testimonios más destacados de este jubileo diocesano:

Lun 11 Ago 2025

Monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano asumió oficialmente como tercer obispo de la Diócesis de Granada

Con un profundo sentido de comunión y esperanza, la Diócesis de Granada celebró este sábado la posesión canónica de monseñor Jorge Enrique Malpica Bejarano, quien se convierte en el tercer obispo de esta jurisdicción eclesiástica en ubicada en el departamento del Meta. La ceremonia, realizada en la Catedral Nuestra Señora del Carmen, contó con la presencia del Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, obispos de la provincia eclesiástica de Villavicencio, sacerdotes, diáconos, religiosos y fieles laicos. Además, el obispo emérito de Granada, monseñor José Figueroa Gómez.Una diócesis misionera y resilienteDurante la apertura de la celebración, el padre John Fredy Castaño, sacerdote de esta Iglesia particular, presentó al nuevo obispo la riqueza espiritual y pastoral de la Diócesis de Granada, marcada por su vocación misionera y su compromiso en la reconstrucción del tejido social tras el conflicto armado."Nuestra diócesis tiene sacerdotes prestando servicio en otros lugares desde nuestra pobreza. Contamos con 12 sacerdotes fuera de la diócesis, dos seminaristas en formación y 11 en experiencia pastoral", señaló. Además, resaltó la labor de los diáconos permanentes, los movimientos laicales y la Pastoral Social, que ha acompañado a víctimas y liderado procesos de paz y reconciliación.Dirigiéndose a monseñor Malpica el padre Castaño expresó: "Bienvenido a nuestra diócesis, ahora su diócesis. Somos sus hijos. Acompáñenos, mantenga viva nuestra esperanza y ayúdenos a seguir caminando como pueblo de Dios".Un nombramiento en signo de amor y unidadEl Nuncio Apostólico, monseñor Paolo Rudelli, recordó que este es el primer nombramiento episcopal en Colombia realizado por el Papa León XIV para Colombia, quien, antes de ser elegido Pontífice, ya conocía el proceso desde su rol en el Dicasterio para los Obispos."Este acto, sencillo pero profundo, refleja la unidad con la Iglesia universal", afirmó. Agradeció la presencia de los obispos, en especial la de monseñor José Figueroa, administrador apostólico de la diócesis, y monseñor Héctor Julio, su antecesor.El representante del Santo Padre subrayó el llamado del Papa a vivir en amor y unidad: "Que bajo el pastoreo de monseñor Malpica, esta Iglesia crezca en amor para sanar heridas y ser instrumentos de salvación"."Oren por mí, como yo oro por ustedes"En su homilía, monseñor Malpica Bejarano agradeció la acogida y enfatizó tres aspectos clave de la vida cristiana: la oración, la verdad del Evangelio y la unidad."Hoy ruego a Dios por todos ustedes. Santifíquenos en la verdad, porque en un mundo de relativismos, Cristo es el camino, la verdad y la vida", expresó.Inspirado en el Año Jubilar y el llamado a la sinodalidad, invitó a construir una Iglesia unida: "La unidad debe ser nuestro distintivo: en el presbiterio, en las familias y en toda la diócesis".Un nuevo camino pastoralCon la lectura de las letras apostólicas y la entrega del báculo pastoral, monseñor Malpica asumió oficialmente su ministerio apostólico. Su llegada marca una nueva etapa para una diócesis que, pese a los desafíos, avanza con esperanza y fe.La celebración concluyó con la Eucaristía, donde la comunidad ratificó su compromiso de caminar juntos, bajo el lema que guiará este episcopado: "Amor y unidad".Vea a continuación la transmisión de la ceremonia:

Lun 11 Ago 2025

Magnicidio de Miguel Uribe Turbay: Obispos colombianos expresan su dolor, piden justicia y llaman a la paz

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) manifestó su profundo dolor por el fallecimiento del senador Miguel Uribe Turbay, ocurrido este lunes 11 de agosto, como consecuencia del atentado sufrido el 7 de junio en Bogotá. A través de un comunicado oficial, los obispos expresaron su solidaridad con la familia del excongresista, a quien encomendaron "al Señor para que la conforte" en esta hora de duelo.La Presidencia del Episcopado hizo un enérgico llamado a las autoridades: "Pedimos a las autoridades y entidades competentes del Estado que continúen los esfuerzos por el esclarecimiento de la verdad sobre este magnicidio, de modo que no quede impune".Al mismo tiempo, los obispos instaron a los colombianos a "no dejarnos robar la esperanza" y a defender pacíficamente los valores nacionales, basados en la divisa del escudo: "¡Libertad y Orden!". Explicaron que este ideal implica:- Libertad para el desarrollo humano integral, el respeto a las diferencias sin violencia y la protección de la vida en todas sus formas.- Orden justo que garantice participación social, armonía y respeto a los derechos ciudadanos.En este día, el cardenal Luis José Rueda Aparicio a través de un videomensaje, se unió al dolor de la familia Uribe Turbay: "Hoy queremos decirle a la familia Uribe Turbay que los rodeamos (...) Ahora lo presentamos al Padre Dios para que lo reciba en la casa eterna". El purpurado pidió unidad nacional: "Este no es un momento para dividirnos. Este es un momento para unirnos", e insistió en rechazar toda violencia.Ambos mensajes coincidieron en que "la violencia no es camino de vida ni de progreso" y subrayaron el desafío de construir "equidad, justicia, reconciliación y paz". La CEC finalizó su comunicado con una oración por Colombia, pidiendo que "los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión" (Prefacio de Reconciliación II).Vea a continuación la lectura del comunicado por parte del Secretario de la Conferencia Episcopal de Colombia:Vea también el mensaje del cardenal Luis José Rueda Aparicio:

Lun 11 Ago 2025

Iglesia colombiana proyecta claves para la catequesis: más cercana, participativa y en sintonía con la realidad

Con la participación de 44 delegados de catequesis de diversas jurisdicciones eclesiásticas, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Comisión de Catequesis, celebró del 30 al 31 de julio el Encuentro Nacional de Catequesis. Además de constituirse como un importante espacio formativo, el evento dejó como resultado un impulso renovado para transformar la catequesis en el país, orientándola hacia el encuentro personal con Jesucristo, la escucha comunitaria y la adaptación a los desafíos culturales y digitales de la actualidad.El encuentro se desarrolló en el marco del Mes del Catequista, que la Iglesia colombiana celebra en agosto, conmemorando el Día del Catequista el 21 de este mes en honor a San Pío X, patrono de quienes ejercen este servicio eclesial.Un nuevo paradigma centrado en la relaciónUno de los ejes más profundos que dejó el encuentro fue la invitación a pasar de una catequesis memorística a una experiencia relacional y comunitaria. José María Siciliani, profesor e investigador y uno de los ponentes, recordó que “la sinodalidad es una clave teológica… Tener fe no es tener ideas sobre Dios, es enamorarse de un amor que me ama primero… Tenemos que pasar a una catequesis en la que entremos en una historia de relación y de amor con Jesús”.Los abordajes temáticos del espacio, inspirados en el Directorio General de la Catequesis (2020) y el Documento final del Sínodo, buscan que las comunidades catequéticas promuevan espacios participativos y colaborativos, donde los relatos bíblicos y las experiencias de fe sean el punto de partida para el anuncio del Evangelio.Escucha, contexto y kerigmaLa hermana Sandra Liliana Herida, delegada diocesana de la Pastoral Catequética del Líbano–Honda, resumió tres aprendizajes centrales: “necesitamos que la catequesis vaya directo al contexto… el kerigma es esencial… y lo fundamental en la catequesis es el encuentro personal con Jesucristo”.Esta orientación responde a la urgencia de conocer y comprender la realidad de las comunidades, escuchando a los agentes de pastoral y adaptando la pedagogía para que el mensaje de la fe no pierda su fuerza transformadora.Sinodalidad y experiencia de fe vivaPara el padre Alexis Javier Mateo, delegado de la Arquidiócesis de Barranquilla, el encuentro reafirmó que acompañar a los catequistas requiere no solo contenidos claros, sino procesos vivos de fe: “la experiencia que yo tenga de Dios es la que voy transmitiendo… antes que en conceptos doctrinales, la fe tiene que traducirse como experiencia”.Responder al hoyEl diácono Enrique Castañeda, de la Arquidiócesis de Bogotá, destacó el llamado a situar la catequesis en el presente: “seguimos pensando 30 años atrás y el mundo va a 100 por hora… hay que presentar el Dios que está aquí y ahora, y no uno que se quedó atrás”. Para él, la formación de catequistas debe integrar la comprensión de las realidades contemporáneas —desde la cultura digital hasta las nuevas sensibilidades sociales— para anunciar un Evangelio cercano y actual.Hacia una catequesis totalizanteAndrea Pulido, de la Diócesis de Zipaquirá, resaltó la importancia de comprender al interlocutor en todas sus dimensiones: “no solamente hablamos de una catequesis doctrinal… es fundamental hablar de una catequesis totalizante”. Esto implica que el anuncio cristiano contemple las dimensiones humanas, espirituales y comunitarias de cada persona.Un impulso para la misiónEl Encuentro Nacional de Catequesis dejó claro que la tarea no termina en las aulas ni en los encuentros parroquiales. La catequesis en Colombia se encamina hacia un modelo más participativo, contextual y relacional, a través del cual la catequesis siga siendo semilla de fe viva en el corazón del pueblo colombiano.Vea e informe audiovisual a continuación: