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Lectio Dominical

Vie 4 Oct 2019

"La esencia del cristiano es ser un servidor del Reino"

Primera lectura: Ha 1,2-3; 2,2-4 Salmo: Sal 95(94),1-2.6-7ab.7c-9 Segunda lectura: 2Tm 1,6-8.13-14 Evangelio: Lc 17,5-10 Introducción Dentro de toda la riqueza de contenido que nos ofrece la Palabra de Dios, en este domingo, podemos proponer tres temas para compartir y meditar: • La fe y la esperanza como virtudes teologales • La perseverancia en el sufrimiento y en la contradicción • El testimonio y el servicio como disponibilidad para hacer la voluntad de Dios 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura tomada del profeta Habacuc, manifiesta la visión de preocupación y el grito de angustia y desesperación, que muestra el autor sagrado frente a las injusticias, contradicciones, sufrimientos, persecuciones, donde aparentemente no se ve esperanza y no se encuentra un camino de salvación; sin embargo, el autor sagrado muestra cómo Dios invita a tener paciencia, a ver más allá de las contradicciones una luz que supera todos los sufrimientos y encuentra en Él la consolación. El salmista (94) invita a escuchar la voz del señor, a no endurecer el corazón frente a las penurias de la vida, a no ser sordos y dar gracias a Dios, a manifestar la confianza en el señor, pues somos suyos, ovejas de su rebaño y Él es el Pastor. El Apóstol San Pablo quien se encuentra cautivo, anima e invita a Timoteo a perseverar y a mostrar la fuerza del Espíritu Santo recibido en la consagración mediante la imposición de manos, y a no tener vergüenza de padecer por testimoniar a Cristo Jesús. El Evangelio según san Lucas, muestra a los discípulos orando al Señor para que les aumente la fe, ocasión propicia que aprovecha el Señor para fortalecer lo pequeño mediante la perseverancia y a mostrar el servicio como un medio para realizar en obediencia el plan de Dios. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Ante todo, la Palabra de Dios, en la segunda lectura de la carta del Apóstol San Pablo a Timoteo, interpela y anima al sacerdote a que medite esta Palabra para cobrar fuerza y ánimo frente a las vicisitudes que se presentan en la sociedad hoy día. Tantas situaciones de injusticia, violencia, asaltos, rebeliones y desórdenes que padecen las comunidades en la sociedad de hoy. El ministro, es ante todo un hombre de fe, que siembra la palabra en el corazón de la humanidad, y poco a poco, esa semilla, con la acción del Espíritu, irá dando su fruto. El hombre de Dios, está llamado a ser un servidor, que no busca aparecer al actuar, sino a ser un instrumento que arroja la semilla, consciente que la cosecha no es suya, y que la obra es de Dios. En este sentido expresa la sentencia del Evangelio. “somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. La comunidad debe tener puesta la mirada en el Señor, dueño del tiempo y del espacio, Señor de la Historia; y mantener la perseverancia, fortaleciéndose con la Gracia del Espíritu Santo que mora en cada persona, inspirando las palabras y acciones que construyen y transforman las realidades, en medio de todos los sufrimientos. La actitud, tanto del presbítero, como de la comunidad, ha de ser de perseverancia, seguros que han puesto su confianza en el Dios de la historia, que transforma nuestras realidades de pecado en gracia para ser mejores. Frente a la crisis de valores humanos y cristianos que padece la sociedad hoy en día, el ministro debe consolidar su formación y predicación en la doctrina transmitida por la Iglesia, recibida con fe, amor en el fundamento que es Nuestro Señor Jesucristo, y confiado en el Santo Espíritu de Dios que inspira e impulsa la Barca de Pedro a remar mar adentro. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir conmayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? El oyente de la Palabra, que no es olvidadizo, debe impulsar con la Gracia del Espíritu Santo su vida, su familia y la de sus semejantes. Debe ser consciente que la vida terrena es un vivir permanentemente superando y venciéndose a sí mismo frente a todos los desafíos a los que se está expuesto en el mundo. La perseverancia, la sólida formación, la fe, el amor, el testimonio, el servicio, constituyen la misión del creyente. Los cristianos en el mundo han de ser la levadura en la masa que, sin ser visible, transforma con la fe, la esperanza y el amor las realidades adversas que se les presentan. La misión del cristiano de hoy, sigue siendo la misión de Cristo en el mundo, que no vino a ser servido sino a servir, que no vino a buscar protagonismo, sino a ser signo de contradicción, ya que desde la Cruz redimió al mundo entero, desde lo que no cuenta para los hombres, pero que sí cuenta para Dios. La esencia del cristiano es ser un servidor del Reino, sin aspirar a cambio nada más que ser un instrumento en las manos de su Señor, como el barro en las manos del alfarero. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Se puede resaltar y, si es del caso, poner en cartelera la frase: “Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: ´no endurezcan el corazón`” 2. Se sugiere seguir el Prefacio Común V: Proclamación del misterio de Cristo, Misal p. 417, por hacer referencia a las tres virtudes teologales de la caridad, la fe y la esperanza. 3. Tener presente queMaña, lunes 7 de octubre, es la Memoria Obligatoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario. Motivar y realizar el Santo Rosario en familia y comunidad, con intención misionera.- El sábado 12 de octubre, es la fiesta nacional del día de la raza. Por ser el día del descubrimiento de América, se recomienda escoger una de las Misas apropiadas para la ocasión. En la Oración Universal o de los Fieles se aconseja hacer peticiones por América y su Nueva Evangelización.

Vie 4 Oct 2019

Invitación a la Copa de la Fe en Chiquinuirá

32 equipos, conformados por sacerdotes de las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, de Ecuador y México, harán parte de este torneo de fútbol que se desarrollará del 7 al 11 de octubre, en Chiquinquirá.

Vie 27 Sep 2019

El egoísmo vivido a ultranza, reseca y vuelve indiferente a las personas

Primera lectura: Amós 6, 1a.4-7 Salmo: 146(145),6c-7. 8-9a. 9bc-10 Segunda lectura: 1Timoteo 6,11-16 Evangelio: Lucas 16, 19-31 Introducción Las lecturas de este vigésimo sexto domingo del tiempo ordinario nos presentan tres temas que se pueden entresacar de la palabra de Dios orada y reflexionada: • Los bienes materiales. • La actitud que se debe tener frente a los bienes materiales. • La retribución por las acciones realizadas. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El texto de Amós llama la atención sobre las personas que viven plácidamente, disfrutando de los bienes materiales, sin percatarse de los que no poseen lo mínimo para su subsistencia; se han vuelto indiferentes y seguros de su posesión, menosprecian a los más desfavorecidos. El salmo 145, manifiesta la misericordia de Dios hacia las personas más vulnerables de la comunidad: oprimidos, ciegos, hambrientos, cautivos, huérfanos, viudas, ancianos, justos, peregrinos. San Pablo le escribe a Timoteo resaltando los valores y principios que debe caracterizan a un hombre de Dios: la fe, justicia, piedad, amor, paciencia, delicadeza; los cuales fortalecen para la conquista de la vida eterna hasta la manifestación de Cristo Jesús. El Evangelista san Lucas muestra el contraste entre dos personas, una que vive opíparamente y la otra míseramente, y cómo en la vida eterna, los papeles se invierten, gozando el pobre de la vida eterna y sufriendo el rico de las penas del infierno. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La Palabra de Dios cuestiona a los hombres, de manera personal, la forma de vivir en la tierra, y la manera cómo se está preparando la vida eterna en el seno de Dios Padre celestial. Hoy por hoy, muchas personas viven como en un ateísmo práctico, sin esperar y soñar la vida más allá de este tiempo terrenal. Como dice el libro de proverbios: comamos y bebamos que mañana moriremos. Esta forma de concebir la vida, desvaloriza al ser humano, que piensa en sí mismo de manera egoísta, sin prever un futuro para su alma y para los seres humanos. Personas acostumbradas a vivir al día, a gastar el dinero sin compartirlo con sus semejantes. Una de las realidades que golpea el mundo contemporáneo, especialmente nuestro país, es la inequidad, la brecha entre ricos y pobres que cada vez es más grande, pocos que tiene mucho y muchos que subsisten con poco o no tienen lo necesario para vivir con dignidad. La sociedad contemporánea empuja a vivir de una manera individualista sin compartir los bienes con el prójimo. El egoísmo vivido a ultranza, reseca y vuelve indiferente a las personas. El modelo de desarrollo que favorece a unos y descarta muchos, es un grito que clama al cielo. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? El encuentro con Jesucristo, nos empuja a vivir los valores cristianos en comunidad. Si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren. La vida eterna se vivirá plenamente cuando se entre en la Gloria de Dios, pero comienza en la tierra. Lo que se ha hecho a uno de los pequeños, sirviendo con amor a los huérfanos, viudas, extranjeros, hambrientos, cautivos, ciegos, ancianos, oprimidos, al señor mismo se lo hemos hecho. La humanidad misma debe entrar en el Misterio de Dios que quiere que todos los hombres se salven y lleguen a su conocimiento. Dios es el más grande valor con que se puede educar a un niño. San juan Pablo II decía, si siembras a Dios en el corazón de un niño, no tendrá que corregir al hombre en una cárcel, porque tiene dentro sí, el más grande valor y tesoro que pueda encontrar un ser humano; pues quien tiene dentro a Dios, no es capaza de hacerle mal a sus semejantes, no robará, no matará; al contrario, amará y servirá con amor. Al contemplar el pasaje del rico, que la tradición ha denominado “epulón”, para indicar que vivía avaramente y al observar a lázaro, que, paradójicamente, tenía nombre, en contraste con el rico, a quien se conoce más, supliquémosle al Señor que siga sembrando en nosotros la imagen de su amor, fe, justicia, piedad, paciencia y delicadeza para tratar a los demás, como queremos ser tratados por los demás, en esto se caracterizará las actitudes del hombre de Dios, la semejanza auténtica del verdadero cristiano que sigue a Cristo. El texto evangélico, muestra también que la vida eterna pende de cómo se viva la misericordia, mediante la fe y las obras hechas con amor en la vida terrenal; por tanto, quien cree, tendrá a Dios en su corazón, escuchará su Palabra transmitida por sus profetas y hará obras de misericordia. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Resaltar y poner en cartelera la frase: “Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” o “Recibiste bienes, y Lázaro males; ahora él está aquí consolado, mientras que tú eres atormentado”. 2. Se sugiere orar con la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV: Jesús, que pasó haciendo el bien, Misal p. 529. 3. A la luz de esta reflexión y oración dominical, se puede fortalecer o animar la constitución de la pastoral parroquial de los enfermos, para ofrecer, con la cariad evangélica de la comunidad, la atención a personas más pobres y necesitadas en la parroquial. 4. En el momento de las ofrendas se podría presentar también algunos mercados para compartir con hermanos más vulnerables de la comunidad parroquial. 5. Ojalá se pudiera llevar a la santa Misa personas ancianas, enfermas, ciegas, que normalmente ya no pueden participar en el culto comunitario y orar por ellas. 6. En este domingo se celebra el día mundial del turismo. 7. Tener presente que: - Mañana, 30 de septiembre, es la Memoria obligatoria de San Jerónimo y concluye el mes de la Biblia. Conviene preparar un homenaje para cerrar este mes. - Pronto iniciaremos el mes de octubre, dedicado especialmente al rezo del Santo Rosario y es el Mes Extraordinario de las Misiones, convocado por el Papa Francisco, con el lema Bautizados y enviados. ¿Qué acciones se están programando desde la Iglesia a nivel universal, diocesano, parroquial, sectorial en los que se pueda motivar, también, la vinculación y participación de todos los bautizados, especialmente, con la oración y su aporte generoso? 8. MES MISIONERO EXTRAORDINARIO 2019: - Misión- 1º al 31 de octubre: Cada jurisdicción prepara, de acuerdo con su realidad socio pastoral, el Mes Misionero Extraordinario, que en unidad con la Iglesia puede ser del 1º al 31 de octubre, Mes de las Misiones, Mes del Santo Rosario, pero según las realidades de la región se puede realizar en otro tiempo. - Para orientación, motivación y ofrecimiento de materiales misioneros se puede adquirir, en librería de la Conferencia Episcopal de Colombia, la cartilla “Mes Misionero Extraordinario, Bautizados y Enviados, octubre 2019” y visitar el sitio web: http://www.callejearlafe.cec.org.co/

Vie 20 Sep 2019

Llamados y enviados a la Misión

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Departamento de Animación Bíblica, en el contexto de la celebración del mes de la Biblia, ha elaborado la cartilla “Llamados y enviados a la Misión”. Este documento propone 10 encuentros, que están orientados a la preparación bíblica del mes misionero extraordinario, convocado por el Papa Francisco para el próximo mes de octubre del 2019.

Vie 20 Sep 2019

¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión?

Primera lectura: Am 8,4-7 Salmo: Sal 113(112),1-2.4-6.7-8 (R. 9, 19a) Segunda lectura: 1Tm 2,1-8 Evangelio: Lc 16,1-13 o Lc 16,10-13 Introducción • La Misión de la Iglesia es administrar con responsabilidad y generosidad los dones recibidos de Dios. Como lo dice la Sagrada Escritura “el que es honrado en lo poco también lo es en lo mucho”. A la Iglesia se le ha confiado la administración del tesoro de salvación, y de la cual se le pedirá cuentas. • Jesús quiere que sus discípulos sean libres, con la sabiduría necesaria para discernir sobre los bienes terrenales. Jesús considera a sus discípulos, como hijos de la luz; les da sabiduría para discernir, para alcanzar el reino eterno; todos los bienes de este mundo son del Señor y son solamente dados a ellos en uso, para que puedan adquirir la vida eterna. • La invitación de Jesús es clara, o sus discípulos sabrán transformar todo en vida eterna, hasta las suelas de sus sandalias y el cansancio diario de su misión, o sus corazones se apegarán a las cosas de este mundo y, entonces, para ellos será el fin. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La parábola conocida como la del “administrador astuto”, relata que había un hombre rico que tenía un mayordomo, y fueron a decirle que éste le estaba malgastando los bienes. Cuando el patrón le pide cuentas “el administrador se dice a sí mismo: ¿Qué haré, ahora que mi patrón me quite la administración? Cavar no tengo la fuerza, mendigar me da vergüenza; ya sé que cosa haré, para cuando me sea retirada la administración, haya alguno que me acoja en su casa”. Entonces el mayordomo aquel, llamó, uno a uno, los deudores de su patrón y le pregunta al primero: “¿tu cuanto debes a mi patrón?”: Este responde “cien barriles de aceite” él le dice: toma tu recibo, siéntate súbito y escribe cincuenta”, después, dice a otro: “tu cuanto debes? Responde: cien medidas de grano; le dice: toma tu recibo y escribe ochenta”. El patrón felicitó a aquel administrador deshonesto, porque había actuado con sagacidad. Ciertamente los hijos de este mundo son más astutos en sus relaciones que los hijos de la luz. Y termina Jesús aconsejando a sus discípulos: El que se porta honradamente en lo poco, también se porta honradamente en lo mucho; y el que no tiene honradez en lo poco, tampoco la tienen en lo mucho. De manera que, si con las falsas riquezas de este mundo, ustedes no se portan honradamente, ¿quién les confiara las verdaderas riquezas? Para concluir que no se puede servir a Dios y a las riquezas. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? En esta parábola, que muestra la sagacidad de un administrador negligente, que denunciado por su mala administración, se ve obligado a pensar en el futuro de su vida, busca, inmediatamente, el modo de solucionar su difícil situación en la que se ha enredado, y da la impresión de convertirse solidariamente, desde un falso altruismo para con el prójimo, siendo generoso con lo que no le pertenece; solamente porque le conviene; y lo pone en acto, con medios muy discutibles, condonando deudas sustanciales y, por supuesto, engañando a su patrón. El patrón hace caso omiso de la deshonestidad de su empleado y felicita, en cambio, su astucia. Precisamente la astucia y sagacidad de este administrador infiel, la aprovecha Jesús como enseñanza de la parábola, para sus discípulos, advirtiendo que, el nivel de exigencia a los hijos de la luz, debe ser mayor y, sobretodo, diverso de aquel de los hijos de este mundo, en sus relaciones con los semejantes. En el momento de la crisis, este administrador sobretodo demuestra capacidad de aceptación de la realidad, de la nueva situación producida. Por lo tanto, la ejemplaridad de este hombre corrupto, no está en su actuar sin escrúpulos, sino en su discernimiento realista de la situación crítica en la cual se encuentra, y en el saber reaccionar en consecuencia. También para Jesús, éste es “un hijo de este mundo”. La pregunta de Jesús interpela a los hijos de la luz: ¿cómo es posible que no saben discernir la hora, la cercanía del Reino y poner en acto prontamente los gestos de conversión que son esenciales para la salvación? El administrador viene alabado, por la sagacidad y la astucia; y a esta astucia, no aplaude sólo el patrón, sino el mismo Señor, cuando dice: “los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz”; estos son perspicaces en el mal, pero en cuanto estos últimos, lo son en el bien. Y ¿quién puede decir a cuanta sagacidad y astucia recurren, para engañarse unos a otros, los hijos de este mundo? Hay que escuchar a los hijos de la luz y avergonzarse de dejarse vencer de los hijos de este mundo. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? La Misión de la Iglesia, es administrar con responsabilidad y generosidad los dones recibidos de Dios. Como lo dice la Sagrada Escritura “el que es honrado en lo poco también lo es en lo mucho”. A la Iglesia se le ha confiado un tesoro de salvación, del cual se le pedirán cuentas de su debida administración. Como administradores pedimos al Padre, quien nos ha llamado a amarlo y servirlo como único Señor, tenga piedad de nuestra condición humana, nos salve de la codicia de las riquezas, y haga que, alzando al cielo las manos libres y puras, le demos Gloria con toda nuestra vida. Hoy sentimos de nuevo el reclamo del Padre, si no se es capaz de administrar la riqueza terrena con justicia y fidelidad, ¿cómo se podrá ser capaz de administrar la verdadera riqueza que es la vida en Cristo, los dones espirituales y la salvación? La clave, que nos presenta la Palabra de Dios, es la capacidad de discerni- miento. La salvación pasa auténtica y eficazmente, cuando hay coherencia entre la gestión de las dos riquezas: la visible y la invisible. De otra manera, la gestión injusta de la primera, vaciará de sentido, de comprensión y de actuación la segunda. Jesús quiere discípulos llenos de Espíritu Santo y de sabiduría. Los quiere con aquella sabiduría fluida, clara, capaz de transformar en gracia de salvación y de redención, también, hasta lo más terrenal que exista. No quiere sabiduría rígida, estática, legalizada, prisionera de las normas viejas y antiguas. Esta clase de sabiduría no le gusta a Jesús. No es la del Espíritu Santo, no es su don; es una sabiduría humana, no divina. El patrón, alaba al administrador deshonesto, no por su deshonestidad, sino por su habilidad con la cual había pensado su futuro. Usa los bienes ajenos para procurarse un futuro sereno y sin inconvenientes de aquel momento que, a su juicio, ningún otro camino era viable para El. También Jesús quisiera alabar a sus discípulos, “los hijos de la luz”, por su sabiduría para alcanzar el Reino Eterno, con los bienes que no les pertenecen; porque todos los bienes de este mundo son del Señor y son solamente dados a ellos en uso, para poderse adquirir la vida eterna. Jesús hace caer en cuenta que, casi todos disfrutan de los bienes donados por Dios, dándoles a éstos, un uso que no es propiamente de vida eterna. A sus discípulos les falta la verdadera sabiduría. Sin embargo, han sido dotados, protegidos, armados de Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, temor del Señor. Es el Espíritu que lo ha guiado a Él, el Mesías, y le ha hecho transformar en vida eterna también, hasta el polvo que se pegaba a sus sandalias, a lo largo del camino. La invitación de Jesús es clara, o sus discípulos sabrán transformar todo en vida eterna, hasta las suelas de sus sandalias, o el corazón se apegará a las cosas de este mundo y, entonces, para ellos será el fin; de las cosas del mundo, podrían ser devorados y consumidos, hasta llegar a ser idolatras. En pocas palabras, o libertad plena, o esclavitud plena. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Resaltar y presentar en una cartelera la frase que Jesús presenta hoy en el Evangelio “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel”. 2. Se sugiere el Prefacio Dominical VII, Misal p. 389, ya que hace énfasis en la obediencia de Cristo que nos recuperó los dones que habíamos perdido por nuestra desobediencia. 3. Escoger los cantos que vayan en sintonía con las oraciones y los textos bíblicos de este día. 4. Tener presente que el martes 24, es el día de Nuestra Señora de las Mercedes y día nacional del recluso. Es oportuno promover la oración, la visita y la caridad para con los privados de la libertad y sus familias. Con tiempo podría prepararse la donación de kits para compartir con ellos y sus familias.

Jue 12 Sep 2019

“Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”

Primera lectura: Éx 32,7-11.13-14 Salmo: Sal 51(50),3-4. 12-13.17+19 Segunda lectura: 1Tm 1,12-17 Evangelio: Lc 15, 1-32 Introducción • Se presenta, en la palabra de Dios para este Domingo, la inmensa misericordia de Dios Padre ofrece y la resistencia del ser humano para acogerla. • El perdón, abre la puerta para liberar a alguien, y permite darnos cuenta que somos los primeros, en ser prisioneros y necesitados de perdón. Se presenta una oportunidad para pedirle al Señor Jesús, nos llene de bondad y de misericordia. • Ninguno puede sentirse extraño frente al Evangelio del Padre Misericordioso, ninguno que no pueda ser tocado de la misericordia del Señor. Parece que Jesús lo hace a posta, presenta un Padre que no respeta las reglas, un padre de amor desmesurado; un Padre que sobrepasa cualquier padre existente en la tierra. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Hoy se lee la parábola llamada “del hijo prodigo”, un inmortal recuento, que, a pesar de la brevedad, delinea en modo inolvidable la misericordia de Dios, y la dureza del corazón humano para acogerla. Como bien se describe, la historia presenta un padre con dos hijos adultos y una hacienda agrícola por gestionar. El hijo mayor no da problemas, se presenta como un trabajador serio, respetuoso de su padre. El menor en cambio es inquieto, insatisfecho con la monotonía cuotidiana, quiere ver el mundo, darse a la vida. Por eso pide y obtiene la parte de su herencia y se va lejos, allá donde puede gozar de los placeres de un futuro incierto; despilfarra su herencia y se reduce, en breve tiempo, a la miseria; obligado a trabajar, en un trabajo tan “sucio” que ni los hebreos podían realiza, cuidar los cerdos, y además de esto recordaba cómo en su casa también los trabajadores tenían comida en abundancia. Esta realidad lo lleva a decidir: “me levantaré, iré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Trátame como uno de tus jornaleros”. Dicho esto, desecho y hambriento, se pone en camino hacia casa. El padre, aunque habiendo respetado su libertad de equivocarse, no ha jamás dejado de esperar su regreso, por eso al verlo de nuevo “tiene compasión, corre a su encuentro, se le cuelga al cuello y lo besa”. El hijo le presenta el discurso que había preparado, pero el padre no deja ni siquiera terminarlo, y en cambio da órdenes a los siervos de casa de acogerlo con honores, poniéndole el vestido más hermoso, las sandalias y el anillo en el dedo, como a los señores, y sacrificarle el cordero cebado, tenido para grandes ocasiones: “comamos y hagamos fiesta porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? El sentido de la historia es claro. Jesús presenta en aquel padre “El” Padre suyo y nuestro, “Padre nuestro que está en los cielos”. Aquel hijo desenfrenado somos, de algún modo u otro, todos nosotros, así como podríamos ser, poco o mucho, también el hijo mayor; el cual, como resalta la parábola, no acepta el comportamiento del primogénito: “tú sabes cuantos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para tener una comida con mis amigos. En cambio, ahora llega este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas el becerro más gordo”. En vano el padre se dirige a él con ternura: “hijo mío, tu estas siempre conmigo, y todo lo que tengo es tuyo...” y hace referencia a la importancia de los afectos, recordándole que el otro es su hermano: “había que celebrar con un banquete y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto ha vuelto a vivir, se había perdido y lo hemos encontrado”. Sobre los dos hermanos emerge todavía la sublime figura del padre, que corre al encuentro del hijo extraviado y al otro le recuerda de no haberlo jamás dejado de amar. Y El, el padre, es el verdadero protagonista de la historia, a la cual sería más oportuno cambiar el titulo tradicional, sustituyéndolo por “La parábola del padre misericordioso”. Esta expresión manifestaría mejor las tantas definiciones del amor de Dios por nosotros. Y en cuanto a nosotros, la parábola nos llama a regresar al Padre, estamos lejanos de reconocer su amor; nos invita a aprender de El a perdonarnos mutuamente las faltas, verdaderas o supuestas, para renovar las relaciones interpersonales basadas en el amor, así como El hace con nosotros. El verdadero protagonista es el Padre. Nos podríamos preguntar hoy ¿Cómo vivir esta parábola?; sin lugar a duda, es ésta, una de las más bellas y desconcertantes parábolas del Evangelio; nos propone de nuevo el reto de ser buenos de verdad. Aunque, es de tener presente, que no es sólo el cumplimiento de comportamientos correctos e impecables lo que nos asegura tener un corazón convertido. El hermano mayor de la parábola era fiel, obediente a su padre, trabajador incansable, capaz de renunciar a sus propias diversiones en nombre del deber; pero era amargado, celoso, mezquino calculador, preocupado, sobre todo, de quién tiene de más o de menos. No reconoce la grandeza de su hermano que, de la degeneración en la que había caído, había tenido el valor de regresar y hacerse acoger, y experimentar el perdón de su padre. Para El, estar bien se limitaba a no hacer enojar a su padre, a no irritarlo. No sabe qué cosa quiera decir ser perdonado, no sabe perdonar. En definitiva, no conoce el amor. El Papa Francisco, en su visita a Marruecos. el 31 de marzo del 2019, tomando el versículo 20 de este capítulo, dijo: «Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó», señaló que, así el evangelio nos pone en el corazón de la parábola que transparenta la actitud del padre al ver volver a su hijo: tocado en las entrañas no lo deja llegar a casa cuando lo sorprende corriendo a su encuentro. Un hijo esperado y añorado. Un padre conmovido al verlo regresar. Pero no fue el único momento en que el padre corrió. Su alegría sería incompleta sin la presencia de su otro hijo. Por eso también sale a su encuentro para invitarlo a participar de la fiesta (v. 28). Pero, al hijo mayor parece que no le gustaban las fiestas de bienvenida, le costaba soportar la alegría del padre, no reconoce el regreso de su hermano: «ese hijo tuyo» afirmó (v. 30). Para él su hermano sigue perdido, porque lo había perdido ya en su corazón. Y termina afirmando el Papa que, en su incapacidad de participar de la fiesta, no sólo no reconoce a su hermano, sino que tampoco reconoce a su padre. Prefiere la orfandad a la fraternidad, el aislamiento al encuentro, la amargura a la fiesta. No sólo le cuesta entender y perdonar a su hermano, tampoco puede aceptar tener un padre capaz de perdonar, dispuesto a esperar y velar para que ninguno quede afuera, en definitiva, un padre capaz de sentir compasión. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? “Perdonar significa abrir la puerta para liberar a alguien y darse cuenta que uno mismo es el primer prisionero”. Hoy podemos pedirle al Señor, que Él que perdona todas nuestras culpas, sana todas nuestras enfermedades, salva de la tumba nuestra vida, nos llene de bondad y de misericordia. La liturgia de la palabra de este domingo nos permite contemplar que Dios es, ante todo, misericordioso, como lo muestra, también, la primera lectura de hoy tomada del libro del éxodo. Dios ve la terquedad de su pueblo: “me he fijado en esta gente y me he dado cuenta que son muy tercos”, un pueblo que se ha apartado del camino mostrado por Moisés, ofreciendo un becerro de oro fundido para adorarlo y presentarle ofrendas. Y, aun así, Dios Padre misericordioso “renuncia a la idea que había expresado de hacerle daño a su pueblo” y espera su conversión. La liberación de la esclavitud de Egipto es la mayor prueba de amor de Dios Padre para con su pueblo, la cual el pueblo no había valorado y, por lo tanto, renegado de este amor. Similar a lo que pasa con el hijo prodigo. En la segunda lectura, de San Pablo a Timoteo, también, se muestra cómo Dios manifiesta su misericordia y perdón con Pablo, quien reconoce que antes de su conversión, decía cosas ofensivas contra Jesús, lo rechazaba, lo perseguía e insultaba: “Dios tuvo misericordia de mi para que Jesucristo mostrara en mi toda su paciencia”. San pablo, como el hijo prodigo del Evangelio, con una afirmación contundente, de quien se siente acogido y restaurado, afirma: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. Esta invitación es también para nosotros hoy. Cada uno está necesitado de volver a la plenitud de vida que ofrece Dios, aunque si por culpa del pecado hemos, tantas veces, olvidado el camino que conduce a la casa del Padre. Ninguno puede sentirse extraño con este evangelio, ninguno que no pueda ser tocado de la misericordia del Señor. Parece que Jesús lo hace a posta; nos mete delante de un padre que no respeta las reglas, un padre de amor desmesurado. Un padre que sobrepasa cualquier padre existente en la tierra. Así se deja ver a lo largo de la parábola del hijo prodigo; un padre que divide la herencia cuando aún está vivo, un padre que no detiene a quien quiere irse lejos, un padre que respeta toda libertad, también aquella de un hijo desenfrenado. Lo has hecho aposta Jesús, este padre es realmente extraño. ¿Quién lo haría como Él?, ¿Quién correría al encuentro, conmovido, por un hijo que ha despilfarrado la mitad del patrimonio?, ¿Quién pensaría sólo en manifestarle su alegría, su afecto y su ternura?, ¿quién llegaría a revestirlo súbito con los signos de su dignidad después que se fue, azotando la puerta de casa? Lo has hecho aposta Jesús, para que todos entendamos que Dios no es como lo imaginamos nosotros; su corazón no está en nuestras categorías, viejas y rígidas; su corazón palpita de un amor ilimitado. Sentimos una necesidad urgente Jesús, de convertirnos al amor de Tu Padre, a su gracia. Danos, Jesús, esta gracia de la alegría de vivir como hijos amados y perdonados, danos un corazón similar al tuyo, un corazón que tiene de las razones que ni la razón entiende. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Resaltar y poner en cartelera una de las frases: “Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre”, “Cristo vino para salvar a los pecadores”, o “Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta”. 2. Se pude emplear la Plegaria Eucarística: De la Reconciliación I, Misal p. 501, ya que en ella la Iglesia ora al Padre rico en misericordia que siempre ofrece su perdón al pecador arrepentido. 3. Se recomienda hacer procesión de ofrendas con la presentación, también, de mercados para los pobres, como medio para acoger y dispensar la misericordia a los demás. 4. Insistir en la importancia y necesidad de celebrar, con fe y humildad, el sacramento de la reconciliación, como espacio de encuentro con la misericordia de Dios. Se puede motivar la preparación y realización de celebración penitencial con confesión y absolución individual. 5. En este domingo se celebra el día del migrante. Convendría poner de relieve la situación de tantas personas que han tenido que desplazarse de sus lugares de origen motivados por múltiples causas. Es oportuno orar en comunidad por todos ellos, y, si es del caso, promover algunas ayudas para los que están necesitados. 6. Recordar que, el sábado 21, es la fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista.

Vie 6 Sep 2019

"El cristianismo bien vivido es una verdadera revolución social"

Primera lectura: Sb 9,13-18 Salmo: Sal 90(89),3-4.5-6.12-13. 14+17 (R. cf. 12b) Segunda lectura: Flm 9b-10.12-17 Evangelio: Lc 14,25-33 Introducción A la luz de los textos se pueden desarrollar temas como: • La fragilidad del ser humano. • La fuente del conocimiento del hombre es la sabiduría de Dios. • Evidenciar que, a la luz de la realidad humana y la sabiduría de Dios, los planes del hombre, sin el concurso de Dios, no son más que ignorancia. • La vida cristiana como un gran aporte a la transformación de la sociedad. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En todas las lecturas se evidencia la condición limitada del hombre. El ser humano no logra conocer por simple reflexión (1 lectura), es un ser de polvo muy efímero (Salmo), a tal punto que se sigue que puede ser reducido a la prisión, a la esclavitud (2 lectura); está apegado a mil cosas que, si no son bien usadas, solo lo atan y no le permiten desarrollar su verdadera condición (Evangelio). En todo ello interviene Dios dándole el don de la Sabiduría que le concede ver las cosas con otra mirada, sin esta ayuda divina, todos los planes del hombre no son más que fracasos, tanto para esta vida, como para la eterna. En La primera lectura, del libro de la Sabiduría, se nos muestra que en la vida experimentamos que no es suficiente con adquirir conocimientos de tipo intelectual, el más versado en él, siente vacíos y ansias de algo más, de algo que le dé sentido a sus acciones. La respuesta está en la Sabiduría, que abre al hombre a su dimensión trascendental, a su verdadero destino, al encuentro con Dios, a su dimensión religiosa. Los versículos 13-18 que se han proclamado, son la parte final de una bellísima oración para pedir el don de la Sabiduría (Sb 9, 1-18). Ojalá todos la aprendieran desde la Biblia y oraran con ella. La lectura, Inicia planteando con dos interrogantes sobre ¿quién conoce el designio de Dios o lo que el Señor quiere? A ellos responde con una reflexión en 6 sentencias, en las que queda claro que los pensamientos del hombre son frágiles e inseguros, que su condición de creatura terrena le oprime y no le permite fácilmente ese tipo de conocimiento; a lo máximo, con fatiga medio vislumbra lo que está a su alcance. Esta reflexión viene seguida de nuevas preguntas de corte retórico, pues en ellas mismas se descubre la respuesta; sin la Sabiduría y el Espíritu Santo es imposible llegar a descubrir el sentido de los designios de Dios. En la conclusión final se presentan los beneficios de adquirir este don. En efecto, el don de la Sabiduría, permite enderezar las sendas, descubrir lo que le agrada a Dios y encontrar la salvación. El salmo 90 (89), es una reflexión de carácter sapiencial que coloca en paralelo la eternidad de Dios y la precariedad del ser humano. El salmista trae a la oración la experiencia cotidiana de lo corta y frágil que es la vida terrena, ella es como una “vela nocturna”, “un sueño”, como “la hierba”, a esta realidad se le agrega que el hombre no tiene la capacidad de calcular ni siquiera los años de su existencia. El orante no se detiene en estos rasgos desconsoladores, sino que se lanza confiadamente a la voluntad de Dios; Él es “nuestro refugio”, Él da valor a nuestra existencia, él concede el corazón sensato, sacia de misericordia y compasión a sus siervos, haciendo que la vida sea alegría y júbilo, y las obras de nuestras manos estén marcadas por la prosperidad. En Filemón, llamada “la Carta del Corazón”, por tratarse de un asunto muy personal que Pablo refiere en un corto mensaje dirigido al Cristiano Filemón, en lo concerniente al esclavo Onésimo que ahora ha aceptado la vida en Cristo, Pablo lo asume como su hijo. No entra en polémicas sobre lo legal o no, sino que apela a un cambio de visión y nuevas relaciones, gracias a la condición de la vida en Cristo y al profundo amor y fraternidad cristiana que los une. En el esclavo, el amo, Filemón, está llamado a recibir el propio corazón de Pablo (v.12), Pablo deseaba la ayuda de Onésimo, pero no quiso proceder sin el consentimiento de Filemón, por ello lo deja en libertad de decidir (v. 14); le pide que reciba a su esclavo no como esclavo sino como hermano, como si fuera el mismo Pablo. Todas las relaciones y “responsabilidades” desde la condición de cristianos quedan transformadas. En el evangelio de hoy, Lucas nos presenta las condiciones para seguir a Jesús, camino que teológicamente llamamos discipulado. Ciertamente, el camino de la fe se inicia con un enamoramiento inicial que se va per- feccionando en el camino. El texto tiene dos partes: la primera, vv. 25-27, donde encontramos unas exigencias de renuncia y desprendimiento. Estas junto a la imagen de “cargar la cruz” no suponen un peso adicional a las realidades sobrecogedoras de la vida, sino un estilo de vivir la cotidianidad a la luz del mensaje salvador y del amor transformador de Dios. Estas exigencias no son una renuncia de “olvido”, sino de libertad y de un asumir las realidades desde la condición del amor cristiano, algo así como lo que Pablo planteó a Filemón, quien ya no debe recibir a un esclavo sino a un hermano. La vivencia del discipulado en estos términos no es otra realidad que la concretización del primer mandamiento: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, incluido papá, mamá, hermanos, familia. etc. La segunda, que la componen los vv. 28-34, describe la necesidad del discernimiento para la realización de este proyecto, que pide confiar en la ayuda de Dios, porque si solo se confía en las fuerzas humanas, no experimentaremos más que las burlas de los demás y que nos traten de locos. El discernimiento supone oración y suplica para recibir la ayuda de la sabiduría divina. El v. 35 concluye evidenciando que la confianza no pude estar en los bienes materiales porque eso nos hará indignos del nombre de discípulos del Señor. El discipulado se caracteriza por su libre y absoluta confianza en los planes de Dios. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? ¿Cuánto cuesta seguir a Jesús o ser un hombre de fe auténtica? En verdad, no cuesta nada, es cuestión de amor, de entrega radical, porque en últimas quien más gana es quien invierte en este seguimiento, encuentra la salvación y hace su mayor aporte a la transformación de la sociedad. Ciertamente, para que esas condiciones se den es necesario tener una auténtica vida cristiana y no solo de nombre. Esta es auténtica cuando se ha crecido en el camino del discipulado, en el encuentro y la formación con Jesús. La verdadera vida cristiana busca descubrir cuál es el querer de Dios para ponerlo por obra y no proceder por caprichos personales. En esta dinámica, la oración es una condición fundamental para recibir la sabiduría que nos permite saber lo que le agrada a Dios, para ello es necesario reconocer la caducidad del ser humano y tener un corazón humilde y sencillo, con la capacidad de confiar en Dios y pedir a él los dones necesarios para ver y descubrir su querer en medio de las realidades terrenas. El cristianismo bien vivido es una verdadera revolución social. El evangelio lo transforma todo. He aquí la importancia de incidir en la sociedad con los valores del Reino, la urgencia de compartir este valor inmenso de confiar en Dios, ponernos en camino y ser en verdad “bautizados y enviados” para callejear la fe y con ella transformar nuestras tristes realidades sociales. En este tiempo en que estamos en plena marcha en la realización del Mes Misionero Extraordinario, al que nos ha convocado el Papa Francisco, todos estamos llamados a activar la misión, comunicando la alegría transformante del Evangelio de Jesús de Nazaret; debemos colocar todas nuestras fuerzas y recursos para antojar del amor de Dios a otros, ponernos en modo “salida”. Como Jesús, “Ve y haz tu lo mismo” (Lc 10, 37). Como Él ponte en camino y comunica el amor de Dios. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Es necesario, de manera individual y eclesial, orar todos pidiendo al Señor el don de la sabiduría para conocer lo que Él quiere que hagamos. Orar y preparar a los misioneros de la parroquia y disponer los diversos espacios para que esta acción de la Iglesia Universal y, de manera particular, el compromiso de la Iglesia Católica en Colombia, para que cuente con la ayuda de Dios y este “Mes Misionero Extraordinario” sea todo un éxito que desate procesos de verdadero camino discipular. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Podría ponerse en cartelera el verso del salmo: “Danos, Señor, un corazón sensato, para saberte escuchar”. 2. Se podría emplear el Prefacio Dominical IX: La acción del Espíritu Santo en la Iglesia, que presenta la acción poderosa de Dios que dirige sabiamente la nave de la iglesia asistiéndola con su Espíritu Santo. 3. Del 8 al 15, se celebra en Colombia la Semana por la Paz. Durante la semana se puede organizar temática y acciones por la paz con grupos pastorales parroquiales, tanto de la zona urbana como rural; el jueves convendría realizar una Hora Santa suplicando a Dios el don de la paz del país.

Vie 30 Ago 2019

"Jesús es la imagen concreta del humilde que se contrapone al orgulloso"

Primera lectura: Sir 3,17-19.28-29 Salmo: Sal 68(67),4+5ac. 6-7ab.10-11 (R. cf. 11b) Segunda lectura: Hb 12,18-19. 22-24a Evangelio: Lc 14,1.7-14 Introducción Las lecturas para este domingo presentan diversos temas en contraste: • Humildad y orgullo, • Antigua Alianza – Nueva Alianza, • El comportamiento y el resultado de quien se exalta así mismo y quien se humilla. • Sin comentarlo, se evidencia la superioridad de la vida cristiana frente a otras posibilidades, de ahí la fuerza que da el asumir en la vida los valores del Reino de Dios. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Las lecturas de este domingo tienen un tinte de contraposición subrayando la superioridad de la humildad, de la Nueva Alianza, lo que nos prepara para comprender la imagen de Jesús, el verdadero humilde, quien en sí mismo sella el nuevo pacto con Dios. No es lo mismo vivir de buenos ideales humanos, a vivir el compromiso de una excelente relación humana, gracias al encuentro con Dios, es su gracia la que actúa y hace posible una superioridad frente a las otras realidades; superioridad no de orden sino según la comprensión de las paradojas de Jesús: bajando es que se sube, humillándose es que se exalta, ocupando los últimos puestos es que se llega a los primeros, invitando al que no cuenta es como se recibe la verdadera paga. Aprender a aplicar esta sabiduría cristiana es como se participa del banquete y la verdadera alegría. En la primera lectura del libro del Eclesiástico, los versículos proclamados pertenecen a la sección de 3, 17-29, en donde presenta una contraposición entre la humildad y el orgullo. La exhortación es a proceder en todo con humildad y con sencillez, para que, de este modo, el hombre sabio alcance el éxito (17-19), realidad ésta que se manifiesta en dos vertientes, la una, en el amor que obtendrá de los demás y, la otra, en la gracia que el Señor le concederá. Deja en claro, también, que la verdadera fuente de la sabiduría está en la revelación divina y no en la sabiduría humana, en este caso concreto de la filosofía helenista. El hombre sabio, prudente, debe saber aplicar el método correcto para profundizar las verdades: “meditar en el corazón todo y saber escuchar” (v. 29). El salmo 68 (67) es un himno de acción de gracias a Dios, que evoca, como motivo de la gratitud, las etapas de la historia de Israel, especialmente la magnífica obra de Dios de llevarlos desde el monte Sinaí hasta el monte Sión. Los versículos proclamados, hoy, se estructuran en tres estrofas: La primera, invita a la alabanza y alegría; la segunda, manifiesta que la causa, de esta alabanza y alegría, es la ayuda constante de Dios que se extiende a categorías muy necesitadas como son los huérfanos y las viudas, los desvalidos y cautivos; y la tercera, ahonda en las gracias recibidas de Dios, fruto de su amor, que ha colmado de fuerza, favores y tierra a los pobres. La segunda lectura, de la carta a los Hebreos (12,14 – al 13,19), exhorta a llevar una vida cristiana coherente con el amor de Dios; en este marco hay que comprender los versículos proclamados. Establece un profundo contraste de superioridad entre la experiencia cristiana y aquella vivida en el Sinaí. Hace la comparación de la realidad de las dos Alianzas y sus consecuencias. La Alianza es el medio de acercamiento a Dios, ciertamente en la Alianza del Sinaí o Antigua Alianza, era mediado por realidades materiales: el monte Sinaí, el fuego, la oscuridad, las manifestaciones cósmicas…etc. El acercamiento mediante la Nueva Alianza es muy diverso. Para expresarlo hace uso de una serie de imágenes potentes: “Sión, ciudad del Dios viviente, Jerusalén celestial, reunión festiva de miles y miles de ángeles, asamblea de primogénitos y de inscritos en el cielo”; imágenes éstas que ayudan a comprender a quien se acerca el hombre que acepta la Nueva Alianza, y es que en definitiva el acercamiento es directamente a Dios, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza. Aquí está la superioridad, este Nuevo Pacto hace posible la intimidad entre Dios y el hombre. El encuentro no es con una realidad material sino una relación directa con el Trascendente. El Evangelio de Lucas (14,1.7-14), por su parte, contrapone el comportamiento y el resultado de quien se exalta así mismo y quien se humilla. El v. 1, en efecto, presenta el contexto de esta contraposición: era sábado, y Jesús asiste a una cena a la cual había sido invitado, en casa de uno de los jefes de los fariseos, quienes lo espiaban; pero, en últimas, es Jesús quien los descubre y aprovecha para contraponer la forma de su comportamiento con la de sus discípulos. El centro del pasaje lo ocupa el proverbio a partir del cual Jesús desarrolla su enseñanza en esta parábola (v. 7) y que encontramos en el versículo 11: “porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”, Es un dicho sapiencial de orden general, referido a cualquier persona; a punto, es expresado en tercera persona, mientras las otras secciones son narradas en la segunda persona. Contrapone humildad y engrandecimiento (orgullo). Las enseñanzas de Jesús se dirigen a cuantos están en la sala de la cena: a los invitados (vv. 7-10) y a quien lo invitó (vv. 12-14). Al referirse a los invitados, parece desarrollar la sentencia sapiencial que encontramos en Proverbios 25,7: “porque es preferible que te digan: sube acá, que ser humillado después de haber visto el príncipe”. Se trata de no buscar el primer puesto por orgullo o pretensiones propias sino asumir y aceptar la liberalidad y gratuidad de quien invita. Al exhortar a quien invita le recuerda la importancia de invitar a su mesa a aquellos que Dios ha elegido como destinatarios predilectos, para recibir de él la recompensa. En las dos partes de la exhortación tenemos imperativos negativos: “no ocupes el primer lugar” (8b), y “no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos” (12c). En últimas se trata del comportamiento de un cristiano, es decir, de quien ha aceptado a Jesús en su casa. La vida cristiana no solo es privación, sino acción, por eso igualmente encontramos los imperativos positivos: “Ponte en el último lugar” (10c) e “invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos” (13b). El contexto de una cena en casa de un fariseo es solo el pretexto para una exhortación que desborda una simple invitación a una cena, pues los detalles de la narración muestran que se habla de una cena más importante. Jesús se refiere en la parábola a “una cena de bodas” (v. 8) y la conclusión narrativa exige mirar más largo: “tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos” (v. 14). 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Las contraposiciones encontradas en estos textos son una invitación clara a aceptar la revelación divina en su máxima expresión, entrar en contacto directo con Dios mediante la Nueva Alianza sellada por Jesús. No una relación de mediaciones materialistas sino íntima e inmediata con Dios, con las realidades trascendentes. El gran valor de la Nueva Alianza es esta relación única que se establece entre Dios y quien lo encuentra, aquí está la fuente de la verdadera sabiduría que da sentido y valor a la vida del creyente. Con razón insiste el Papa Francisco y la Nueva Evangelización en la necesidad de encontrarnos con Dios, con Jesús: “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (EG 3). Quien de verdad ha vivido su encuentro con Jesús, es decir, ha despertado su fe y su conversión, ha experimentado indudablemente cambios concretos en su forma de vivir. Su diario acontecer es una fiesta de bodas a la que se está invitado por la liberalidad generosa de Dios, sabe vivir los valores del Reino: humildad, desinterés, servicio, valoración de los más desprotegidos y descartados de la sociedad, etc., sabe que su recompensa no viene de los demás, sino de Dios, su paga está en la vida eterna, aunque ya desde esta vida goce de las caricias de Dios y del amor de los demás. El creyente entiende que su compromiso con Dios no es un cambio mágico, sino una responsabilidad de afrontar en contraposición amorosa y humilde su estilo de vida, tiene como método la escucha atenta de los mandatos de Dios y las expresiones de los hombres; las discierne y encuentra los valores del Reino y sabe alabar a Dios en actitud agradecida por sus acciones en la historia. Entiende que hay maneras diversas de alcanzar el primer puesto, que sus acciones no deben buscar la recompensa o el provecho de quienes están a su nivel o superioridad, sus “pagas” son los favores que Dios le concede a cada día, por eso los destinatarios de sus acciones son las realidades predilectas de Dios en la Sagrada Escritura. Obra movido por el amor de Dios y la caridad, su respuesta relacional con los demás no son el buen gesto humano sino la manifestación del amor de Dios. Quien ha entrado en esta dinámica de la Nueva Alianza, entiende el mandato de Jesús: “Ve y haz tú lo mismo” (Lc 10, 37); amar, servir, ayudar y salvar como lo hizo Él. Jesús es la imagen concreta del humilde que se contrapone al orgulloso, él ha invitado todas las realidades humanas marginadas al Banquete de la Vida Eterna. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? La oración la expresamos en las preces de los fieles, cada uno debe interiorizar a qué lo está llamando el Señor y está llamado a orar por esa realidad. El cómo reflejo este encuentro, exige poner en acto las exhortaciones del Señor Jesús, ejemplo nos ha dado el Papa Francisco que, con cierta regularidad invita a su mesa, bien a desayunar o comer algo, a los más pobres, a los habitantes de la calle. El papa ha fijado la jornada de los pobres, no la echemos en saco roto, preparémonos para ella e invitemos a cenar a los más pobres de nuestras parroquias, basten las palabras de insistencia del Papa: “Invito a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que, en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos, hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos unos a otros, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, vuelve operosa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en su camino hacia el Señor que llega” (II Jornada Mundial de los Pobres, Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, 18 de noviembre de 2018). RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Resaltar la frase, y también podría colocarse en cartelera: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón” o “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” 2. Se podría seguir la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV: Jesús, que pasó haciendo el bien, Misal p. 529, ya que presenta a Jesucristo humilde, misericordioso y cercano a los necesitados y afligidos. 3. Guardar silencio, en el momento que corresponde, como parte de la celebración: en el acto penitencial, después de la invitación a orar, terminada la lectura o la homilía, de después de la Comunión. (Cf IGMR 45). 4. Tener presente que, hoy 1° de septiembre, se inicia el mes de la Sagrada Biblia. Es oportunidad para organizar los encuentros para estudio y reflexión sobre la Palabra de Dios, teniendo presente los subsidios que se ofrecen para esta ocasión.