SISTEMA INFORMATIVO
"Jesús es la imagen concreta del humilde que se contrapone al orgulloso"
Tags: predicación orante Iglesia evangelio del domingo
Primera lectura: Sir 3,17-19.28-29
Salmo: Sal 68(67),4+5ac. 6-7ab.10-11 (R. cf. 11b)
Segunda lectura: Hb 12,18-19. 22-24a
Evangelio: Lc 14,1.7-14
Introducción
Las lecturas para este domingo presentan diversos temas en contraste:
• Humildad y orgullo,
• Antigua Alianza – Nueva Alianza,
• El comportamiento y el resultado de quien se exalta así mismo y quien se humilla.
• Sin comentarlo, se evidencia la superioridad de la vida cristiana frente a otras posibilidades, de ahí la fuerza que da el asumir en la vida los valores del Reino de Dios.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Las lecturas de este domingo tienen un tinte de contraposición subrayando la superioridad de la humildad, de la Nueva Alianza, lo que nos prepara para comprender la imagen de Jesús, el verdadero humilde, quien en sí mismo sella el nuevo pacto con Dios. No es lo mismo vivir de buenos ideales humanos, a vivir el compromiso de una excelente relación humana, gracias al encuentro con Dios, es su gracia la que actúa y hace posible una superioridad frente a las otras realidades; superioridad no de orden sino según la comprensión de las paradojas de Jesús: bajando es que se sube, humillándose es que se exalta, ocupando los últimos puestos es que se llega a los primeros, invitando al que no cuenta es como se recibe la verdadera paga. Aprender a aplicar esta sabiduría cristiana es como se participa del banquete y la verdadera alegría.
En la primera lectura del libro del Eclesiástico, los versículos proclamados pertenecen a la sección de 3, 17-29, en donde presenta una contraposición entre la humildad y el orgullo. La exhortación es a proceder en todo con humildad y con sencillez, para que, de este modo, el hombre sabio alcance el éxito (17-19), realidad ésta que se manifiesta en dos vertientes, la una, en el amor que obtendrá de los demás y, la otra, en la gracia que el Señor le concederá. Deja en claro, también, que la verdadera fuente de la sabiduría está en la revelación divina y no en la sabiduría humana, en este caso concreto de la filosofía helenista. El hombre sabio, prudente, debe saber aplicar el método correcto para profundizar las verdades: “meditar en el corazón todo y saber escuchar” (v. 29).
El salmo 68 (67) es un himno de acción de gracias a Dios, que evoca, como motivo de la gratitud, las etapas de la historia de Israel, especialmente la magnífica obra de Dios de llevarlos desde el monte Sinaí hasta el monte Sión. Los versículos proclamados, hoy, se estructuran en tres estrofas: La primera, invita a la alabanza y alegría; la segunda, manifiesta que la causa, de esta alabanza y alegría, es la ayuda constante de Dios que se extiende a categorías muy necesitadas como son los huérfanos y las viudas, los desvalidos y cautivos; y la tercera, ahonda en las gracias recibidas de Dios, fruto de su amor, que ha colmado de fuerza, favores y tierra a los pobres.
La segunda lectura, de la carta a los Hebreos (12,14 – al 13,19), exhorta a llevar una vida cristiana coherente con el amor de Dios; en este marco hay que comprender los versículos proclamados. Establece un profundo contraste de superioridad entre la experiencia cristiana y aquella vivida en el Sinaí. Hace la comparación de la realidad de las dos Alianzas y sus consecuencias. La Alianza es el medio de acercamiento a Dios, ciertamente en la Alianza del Sinaí o Antigua Alianza, era mediado por realidades materiales: el monte Sinaí, el fuego, la oscuridad, las manifestaciones cósmicas…etc.
El acercamiento mediante la Nueva Alianza es muy diverso. Para expresarlo hace uso de una serie de imágenes potentes: “Sión, ciudad del Dios viviente, Jerusalén celestial, reunión festiva de miles y miles de ángeles, asamblea de primogénitos y de inscritos en el cielo”; imágenes éstas que ayudan a comprender a quien se acerca el hombre que acepta la Nueva Alianza, y es que en definitiva el acercamiento es directamente a Dios, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza. Aquí está la superioridad, este Nuevo Pacto hace posible la intimidad entre Dios y el hombre. El encuentro no es con una realidad material sino una relación directa con el Trascendente.
El Evangelio de Lucas (14,1.7-14), por su parte, contrapone el comportamiento y el resultado de quien se exalta así mismo y quien se humilla. El v. 1, en efecto, presenta el contexto de esta contraposición: era sábado, y Jesús asiste a una cena a la cual había sido invitado, en casa de uno de los jefes de los fariseos, quienes lo espiaban; pero, en últimas, es Jesús quien los descubre y aprovecha para contraponer la forma de su comportamiento con la de sus discípulos.
El centro del pasaje lo ocupa el proverbio a partir del cual Jesús desarrolla su enseñanza en esta parábola (v. 7) y que encontramos en el versículo 11: “porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”, Es un dicho sapiencial de orden general, referido a cualquier persona; a punto, es expresado en tercera persona, mientras las otras secciones son narradas en la segunda persona. Contrapone humildad y engrandecimiento (orgullo).
Las enseñanzas de Jesús se dirigen a cuantos están en la sala de la cena: a los invitados (vv. 7-10) y a quien lo invitó (vv. 12-14). Al referirse a los invitados, parece desarrollar la sentencia sapiencial que encontramos en Proverbios 25,7: “porque es preferible que te digan: sube acá, que ser humillado después de haber visto el príncipe”. Se trata de no buscar el primer puesto por orgullo o pretensiones propias sino asumir y aceptar la liberalidad y gratuidad de quien invita. Al exhortar a quien invita le recuerda la importancia de invitar a su mesa a aquellos que Dios ha elegido como destinatarios predilectos, para recibir de él la recompensa.
En las dos partes de la exhortación tenemos imperativos negativos: “no ocupes el primer lugar” (8b), y “no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos” (12c). En últimas se trata del comportamiento de un cristiano, es decir, de quien ha aceptado a Jesús en su casa. La vida cristiana no solo es privación, sino acción, por eso igualmente encontramos los imperativos positivos: “Ponte en el último lugar” (10c) e “invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos” (13b).
El contexto de una cena en casa de un fariseo es solo el pretexto para una exhortación que desborda una simple invitación a una cena, pues los detalles de la narración muestran que se habla de una cena más importante. Jesús se refiere en la parábola a “una cena de bodas” (v. 8) y la conclusión narrativa exige mirar más largo: “tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos” (v. 14).
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?
Las contraposiciones encontradas en estos textos son una invitación clara a aceptar la revelación divina en su máxima expresión, entrar en contacto directo con Dios mediante la Nueva Alianza sellada por Jesús. No una relación de mediaciones materialistas sino íntima e inmediata con Dios, con las realidades trascendentes. El gran valor de la Nueva Alianza es esta relación única que se establece entre Dios y quien lo encuentra, aquí está la fuente de la verdadera sabiduría que da sentido y valor a la vida del creyente. Con razón insiste el Papa Francisco y la Nueva Evangelización en la necesidad de encontrarnos con Dios, con Jesús: “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (EG 3).
Quien de verdad ha vivido su encuentro con Jesús, es decir, ha despertado su fe y su conversión, ha experimentado indudablemente cambios concretos en su forma de vivir. Su diario acontecer es una fiesta de bodas a la que se está invitado por la liberalidad generosa de Dios, sabe vivir los valores del Reino: humildad, desinterés, servicio, valoración de los más desprotegidos y descartados de la sociedad, etc., sabe que su recompensa no viene de los demás, sino de Dios, su paga está en la vida eterna, aunque ya desde esta vida goce de las caricias de Dios y del amor de los demás.
El creyente entiende que su compromiso con Dios no es un cambio mágico, sino una responsabilidad de afrontar en contraposición amorosa y humilde su estilo de vida, tiene como método la escucha atenta de los mandatos de Dios y las expresiones de los hombres; las discierne y encuentra los valores del Reino y sabe alabar a Dios en actitud agradecida por sus acciones en la historia. Entiende que hay maneras diversas de alcanzar el primer puesto, que sus acciones no deben buscar la recompensa o el provecho de quienes están a su nivel o superioridad, sus “pagas” son los favores que Dios le concede a cada día, por eso los destinatarios de sus acciones son las realidades predilectas de Dios en la Sagrada Escritura. Obra movido por el amor de Dios y la caridad, su respuesta relacional con los demás no son el buen gesto humano sino la manifestación del amor de Dios.
Quien ha entrado en esta dinámica de la Nueva Alianza, entiende el mandato de Jesús: “Ve y haz tú lo mismo” (Lc 10, 37); amar, servir, ayudar y salvar como lo hizo Él. Jesús es la imagen concreta del humilde que se contrapone al orgulloso, él ha invitado todas las realidades humanas marginadas al Banquete de la Vida Eterna.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
La oración la expresamos en las preces de los fieles, cada uno debe interiorizar a qué lo está llamando el Señor y está llamado a orar por esa realidad. El cómo reflejo este encuentro, exige poner en acto las exhortaciones del Señor Jesús, ejemplo nos ha dado el Papa Francisco que, con cierta regularidad invita a su mesa, bien a desayunar o comer algo, a los más pobres, a los habitantes de la calle.
El papa ha fijado la jornada de los pobres, no la echemos en saco roto, preparémonos para ella e invitemos a cenar a los más pobres de nuestras parroquias, basten las palabras de insistencia del Papa:
“Invito a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que, en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos, hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos unos a otros, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, vuelve operosa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en su camino hacia el Señor que llega” (II Jornada Mundial de los Pobres, Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, 18 de noviembre de 2018).
RECOMENDACIONES PRÁCTICAS:
1. Resaltar la frase, y también podría colocarse en cartelera: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón” o “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”
2. Se podría seguir la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias IV: Jesús, que pasó haciendo el bien, Misal p. 529, ya que presenta a Jesucristo humilde, misericordioso y cercano a los necesitados y afligidos.
3. Guardar silencio, en el momento que corresponde, como parte de la celebración: en el acto penitencial, después de la invitación a orar, terminada la lectura o la homilía, de después de la Comunión. (Cf IGMR 45).
4. Tener presente que, hoy 1° de septiembre, se inicia el mes de la Sagrada Biblia. Es oportunidad para organizar los encuentros para estudio y reflexión sobre la Palabra de Dios, teniendo presente los subsidios que se ofrecen para esta ocasión.
La migración, una realidad que nos sigue interpelando
Vie 25 Sep 2026
Por el cuidado del agua
Jue 24 Sep 2026
Vie 18 Sep 2026
Los últimos serán los primeros
VIGÉSIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO20 septiembre 2026Primera lectura: Is 55,6-9 Salmo: Sal 145(144),2-3.8-9.17-18 (R. 18a) Segunda lectura: Flp 1,20c-24. 27a Evangelio: Mt 20,1-16.I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNLa Palabra de Dios en este día, en sus tres lecturas y el salmo, mantiene una profunda coherencia. Veamos:En el Evangelio, el capítulo 20 de Mateo nos presenta una parábola en la que Jesús describe al propietario de una viña que busca obreros para trabajar. Sale en distintas horas del día y llama repetidamente hasta la última hora. Al final, ordena pagar a todos lo acordado, lo que provoca la inconformidad de los primeros, que no comprenden la lógica del dueño.La primera lectura, tomada de Isaías 55, ofrece una clave interpretativa al Evangelio: “Mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos». Dios piensa y actúa de manera distinta al hombre; sus criterios superan los nuestros. Esto nos invita a mirar con los ojos de Jesús y asumir su lógica.La segunda lectura, de la carta a los Filipenses, nos muestra a Pablo identificado plenamente con Cristo: “Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir”. Su vida y pensamiento reflejan la cercanía con el Señor.Por eso, hagamos nuestra la súplica del salmo: “Cerca está el Señor de los que lo invocan”.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El propietario de la viña sale a diferentes horas del día y llama repetidamente obreros hasta el atardecer. Al final da orden al administrador de pagar a todos los que han trabajado según lo acordado previamente. Hasta allí no notamos ninguna injusticia pues lo pactado se ha respetado.Pero sí se rompen ciertos esquemas porque el pago es en orden inverso. Primero se les paga a los últimos llamados, quienes reciben un denario, como se había acordado. Por esto, nos damos cuenta de que el costo del trabajo diario de un obrero era de un denario, una unidad de medida útil para hacer cálculos económicos en la época de Jesús. Los que han trabajado todo el día, al final reciben el mismo denario acordado. El elemento traumático se produce al final, porque los primeros que fueron llamados y trabajaron todo el día se quejan y murmuran. Quienes protestan han recibido lo que habían acordado, entonces ¿por qué se quejan? Lo hacen porque empiezan a “compararse” con los otros y esto les hace estallar en la ira. Si solo ellos hubieran trabajado todo el día y recibido la paga acordada, la convenida, la justa, habrían estado contentos. En cambio, están ofendidos porque el señor paga a los últimos llamados igual que a ellos. Son en cierto modo envidiosos. Es precisamente la comparación con la bondad de Dios lo que hace estallar la ira de los primeros. A ellos el dueño se dirige diciendo: "No te hago injusticia”. Les invita a reconocer que el problema lo tienen ellos por compararse y caer en la envidia.La parábola destaca, entonces, la reacción de los trabajadores que se sienten injustamente tratados cuando ven que los que trabajaron menos tiempo reciben la misma paga que ellos. También subraya la idea de que la comparación y posterior envidia pueden generar ira y resentimiento, y que la bondad de Dios puede ser un desafío para aquellos que se sienten justos y merecedores. Por eso es necesario entrar en la lógica de Dios2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La parábola quiere explicar el actuar de Dios. El dueño representa a Dios, que llama a todos y llama siempre, nos sigue llamando a cada uno, a cualquier hora, para invitarnos a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que Mateo quiere transmitir. Dios no está encerrado en su mundo, sino que sale continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor. Y esto antes que ser motivo de protesta debe ser causa de alegría. No podemos caer en la tentación de algunos grupos cristianos que, también hoy, se creen mejores que otros, que se consideran con mayores privilegios delante de Dios que otros, o que cierran las puertas de la participación a otros. Todos son invitados y muchos acogen la Buena Noticia de Jesús y reciben la misma salvación.Teniendo en cuenta que Mateo escribe para judíos convertidos al cristianismo, busca resaltar que, aunque el pueblo judío fue llamado en primer lugar para recibir la revelación de Dios, otros pueblos también conocerán la Buena Noticia y participarán de la salvación ofrecida por Él.El Papa Francisco reflexionando sobre esta parábola nos compartía: “Dios quiere dar el máximo de la recompensa a todos, incluso a quienes llegaron de últimos. Y aquí se comprende que Jesús no está hablando del trabajo y del salario justo, sino del Reino de Dios y de la bondad del Padre celestial”.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor, que al escuchar esta parábola no me ponga en el lugar equivocado. Ayúdame a comprender que soy yo el obrero de la última hora, que quizá sigo recibiendo tu llamada y tu misericordia sin merecerla. Hay tantos santos en la Iglesia que te han respondido con generosidad y heroísmo, que te han seguido y hasta han dado su vida por el Evangelio; sin embargo, el premio que tú me ofreces es el mismo de ellos. Que no me considere justo ni mire a los otros como pecadores. Ayúdame a ponerme, Señor, en la perspectiva correcta: saber que cada día “soy” gracias a tu misericordia de última hora. Y que me alegre y te agradezca por cada hermano o hermana que vuelve a ti, a cualquier hora del día. Amén.II. MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la Misa Hermanos y hermanas, en este Vigésimoquinto Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos invita a contemplar la lógica sorprendente del amor divino. El Evangelio nos presenta la parábola del dueño de la viña, que llama a todos a trabajar sin importar la hora, recordándonos que la misericordia de Dios no se mide con criterios humanos. Isaías nos dice: “Sus caminos no son mis caminos”, y san Pablo proclama: “Para mí la vida es Cristo”. Hoy celebramos que el Señor nos busca siempre y nos ofrece la misma salvación a todos. Dispongamos el corazón para agradecer su bondad y renovar nuestro compromiso con el Reino. Participemos con alegría en esta Eucaristía.A la liturgia de la Palabra: La paciencia de Dios no es debilidad, sino misericordia que ofrece tiempo para la conversión, como anuncia Isaías. San Pablo, desde la prisión, contempla con fe tanto la muerte, que lo uniría a Cristo, como la posible liberación para continuar su misión, seguro de que todo es para Él. Jesús, en la parábola del Evangelio, corrige la idea humana de justicia y muestra que el Reino es una viña donde todos trabajan, pero el salario es siempre un don gratuito. Por eso, nadie puede exigirlo ni compararse, sino recibirlo con gratitud y alegrarse del bien concedido a otros. Escuchemos la Palabra de Dios con atención.Oración universal o de los fieles Presidente: Oremos, hermanos y hermanas a Dios Padre que está cerca de cuantos lo invocan, y es misericordioso para con todos. Y supliquemos confiadamente diciendo: R/. Escucha, Señor, la oración de tu pueblo.Para que la palabra de Dios ilumine a la santa Iglesia y en todas las horas, en la mañana y en la tarde, haya quien trabaje en la viña del Señor. Oremos.Para que los responsables de la economía mundial no se cierren a las necesidades de las personas, sino que defiendan los derechos de los más pobres. Oremos.Para que los desempleados encuentren empleo, los obreros estabilidad y los trabajadores del campo cosechas abundantes. Oremos.Para que nuestros campos, pueblos y ciudades sean lugares de convivencia y amistad, donde se invoque al Señor y haya paz. Oremos.Para que los miembros de nuestra asamblea dominical sientan el gusto de trabajar al servicio del evangelio y llenen el corazón con sus valores. Oremos.Oración conclusivaSeñor Dios nuestro, cuyos pensamientos y caminos están muy por encima de los nuestros, haz que la palabra de Jesús nos motive para trabajar en su viña. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.
Vie 11 Sep 2026
¿No debías tú también tener compasión?
VIGÉSIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO13 Septiembre 2026Primera lectura: Sir 27,30 - 28,7Salmo: Sal 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12 (R. 8a)Segunda lectura: Rm 14,7-9Evangelio: Mt 18,21-35.I.Orientaciones para la Predicación1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El libro del Sirácida advierte con claridad: el rencor y la ira no conducen a la vida. Quien alimenta el resentimiento se encierra en una lógica de muerte. Por eso invita a recordar los mandamientos y a pensar en el final de la vida, donde cada uno necesitará la misericordia de Dios. El perdón no es una opción secundaria, sino una condición para recibir el perdón divino.El salmo proclama precisamente esa misericordia: el Señor es compasivo y clemente, lento a la ira y rico en amor. No nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas; aleja de nosotros nuestras faltas como el oriente está lejos del occidente. La experiencia del creyente es la de haber sido profundamente perdonado.San Pablo recuerda que nuestra vida no nos pertenece: vivimos y morimos para el Señor. Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Esta pertenencia cambia nuestra manera de relacionarnos: si somos del Señor, no podemos vivir dominados por el juicio y la dureza hacia los demás.En el Evangelio, Pedro pregunta cuántas veces debe perdonar, y Jesús rompe toda medida humana: “setenta veces siete”. La parábola del siervo despiadado revela la incoherencia de quien, habiendo sido perdonado de una deuda inmensa, no es capaz de perdonar una pequeña. El mensaje es claro: la paz y la comunión nacen de la conciencia agradecida de haber sido perdonados.En conjunto, los textos muestran que el perdón es el camino indispensable hacia la paz. Solo quien ha acogido la misericordia de Dios puede ofrecerla a los demás y construir relaciones nuevas.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La divina palabra nos invita a abandonar el odio vengativo y la venganza odiosa (primera lectura), pues todos somos del Señor (segunda lectura), ya que de su cuerpo místico somos miembros, de manera tal que el mejor don que podemos otorgarnos unos a otros es el perdón generoso (evangelio).¿Qué dice el texto? El paso del evangelio hace parte del llamado discurso eclesiástico (Mt 18), conclusión de la sección de Mateo que presenta a la Iglesia como inicio y germen del reino (Mt 13,53-18,35). El evangelio que escuchamos es el final de esta importante sección, el cual puede dividirse en dos partes: la pregunta de Pedro y la respuesta de Jesús (Mt 18,21-22) y la parábola del siervo inmisericorde (Mt 18,23-34), coronadas ambas secciones por la conclusión que se halla en el versículo 35: “esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”.¿Qué nos dice el texto del evangelio? El perdón de Dios es el motivo y la medida del perdón fraterno. Perdonamos «porque» hemos sido perdonados; perdonamos «como» hemos sido perdonados; perdonamos «para» ser perdonados.A quien se equivoca, sin ofenderme, le debo la corrección fraterna; a quien, equivocándose, me ofende, le debo la gracia del perdón fraterno. En efecto, el perdón es una de las más bellas expresiones del amor humano y cristiano.Quien no es capaz de perdonar, difícilmente es capaz de amar, pues condicionar el amor a una ofensa recibida significa no haber comprendido el significado del amor mismo. Sólo aquel que es bastante grande para perdonar, sabe amar. Amamos cuando perdonamos y perdonamos cuando amamos; amamos cuanto perdonamos y perdonamos cuanto amamos.Al tiempo de Jesús, un Israelita debía perdonar tres veces a su ofensor: después de esto se acudía a la vía legal. Pedro ha entendido que Jesús propone un perdón más amplio y por ello cree ser muy generoso cuando propone perdonar siete veces. La respuesta de Jesús le revela cuánto sea todavía mezquino en la concesión del perdón.«Hasta setenta veces siete», es decir, un perdón total, integral, pleno, perfecto. Si el descendiente del fratricida Caín proponía una venganza sin límites, exigiendo ser vengado setenta y siete veces (Gn 4,24), Jesús, que da la vida por amor a sus hermanos, propone perdonar setenta veces siete. La venganza lleva a la muerte; el perdón lleva a la vida.El perdón es el triunfo constante del amor, es la imitación continua del Señor. La bondad de un corazón no se mide tanto por el amor que muestra hacia sus amigos, cuanto por la misericordia que demuestra hacia sus enemigos. Perdonar es el valor de los valientes. Nada más liberador que el perdón; nada más sanador que el perdón; nada más enriquecedor que el perdón.El Señor ilustra su mensaje con una parábola en tres escenas. En la primera el rey encuentra a un siervo que le debía diez mil talentos. Éste suplica y el rey, con entrañas maternas, le perdona toda su deuda. Para hacerse a una idea, se cree que en la época de Cristo un talento equivalía a 58,9 kilos, de modo que la deuda de aquel siervo era de unas 589 toneladas de oro. Para transportarlas serían necesarios 589 furgones con capacidad de carga de una tonelada cada uno, los que formarían una fila de unos cinco kilómetros. Sencillamente era una deuda impagable.La segunda escena es escalofriante por la dureza del siervo perdonado. Encuentra a otro que le debe cien denarios, una deuda pequeña, que se podría pagar con un poco más de tres meses de trabajo. Su corazón de monstruo se mostró duro y sin piedad para con quien le suplicaba. Lo agarraba del cuello y lo asfixiaba en el cuerpo, como lo estaba asfixiando en el alma.En la tercera escena, los compañeros escandalizados ante tanta impiedad, informan al rey sobre lo sucedido. Éste llama al siervo impío y lo define con uno de los calificativos más duros que se encuentran en el evangelio: «siervo malvado». Le hace la pregunta que Dios te hace a ti y a mí: «¿No debías tú tener compasión de tu consiervo, como yo tuve compasión de ti?»La moraleja se resume en una severa advertencia, que en práctica clausura la propuesta de Cristo sobre el reino: «así hará mi padre del cielo con vosotros, si cada uno no perdona de corazón a su hermano». Los hijos del mismo Padre hermanos son y porque hermanos han de perdonar y ser perdonados de corazón. Porque el amor es personal, también el perdón es personal: «cada uno» ha de perdonar, «cada uno» ha de ser perdonado. Cada uno, pues, así como nadie te puede sustituir en el arte de amar, nadie te puede sustituir en el arte de perdonar.El apóstol nos ha recordado que «tanto en la vida como en la muerte pertenecemos al Señor», pertenencia que el Señor pagó a precio de su vida donada (Rom 14,7-9: segunda lectura). Los que pertenecen al Señor viven un estilo de vida diverso, con actitudes nuevas y relaciones nuevas. Una de estas actitudes es la disponibilidad al perdón siempre, pues como enseña el sabio en el libro del Eclesiástico (27,33˗28,9: primera lectura): «el rencor y la ira son cosas detestables» y «del vengativo se vengará el Señor». Quien venga, no tiene nada que ganar; quien perdona, no tiene nada que perder. El amor da testimonio “de las fuerza de las relaciones fundadas en la Trinidad” (DFSS, 34).María santísima, de corazón misericordioso, nos ayude a vivir y convivir en la práctica del perdón, de modo que el perdón que otorgamos sea reflejo y continuación del perdón que recibimos. Perdonadores porque perdonados.«¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz por siempre? ¡Perdona!» (Tertuliano).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesucristo, que eres llamado Príncipe de la Paz,que eres Tú mismo nuestra paz y reconciliación,que tan a menudo dijiste: "La Paz contigo, la paz les doy."Haz que todos hombres y mujeres den testimoniode la verdad, de la justicia y del amor fraternal.Destierra de nuestros corazones cualquier cosaque podría poner en peligro la paz.Ilumina a nuestros gobernantespara que ellos pueden garantizary puedan defender el gran regalo de la paz.Que todas las personas de la tierrase sientan hermanos y hermanas.Que el anhelo por la paz se haga presentey perdure por encima de cualquier situación.(San Juan XXIII)_______________________Recomendaciones prácticas:•Concluye la semana por la paz.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoriaHermanos, al concluir la Semana por la Paz, la Palabra de Dios nos conduce al corazón mismo de toda reconciliación: el perdón. El libro del Sirácida nos exhorta a dejar la ira y el rencor; el salmo proclama que el Señor es compasivo y misericordioso; san Pablo nos recuerda que pertenecemos al Señor en la vida y en la muerte; y Jesús nos enseña que el perdón no tiene medida.No puede haber paz verdadera sin corazones reconciliados. La paz comienza cuando renunciamos al resentimiento y acogemos la misericordia que Dios ha tenido con nosotros.Dispongamos el alma para celebrar esta Eucaristía como escuela de perdón y fuente de paz.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra inspirada y proclamada nos invita a donar el perdón recibido, con generosidad, totalidad e integridad, para poder testimoniar la belleza de la comunión.Oración de fielesPresidente: Al Padre misericordioso, que perdona nuestras culpas y nos llama a perdonar, elevemos nuestras súplicas diciendo:R/. Señor, haznos instrumentos de tu perdón.1.Por la Iglesia, para que sea signo creíble de reconciliación y testimonio vivo de la misericordia de Dios en medio del mundo.2.Por nuestra nación, para que los procesos de diálogo y reconciliación estén sostenidos por la verdad, la justicia y la voluntad sincera de perdonar.3.Por las víctimas de la violencia y por quienes han causado daño, para que encuentren caminos de sanación, conversión y restauración.4.Por las familias y comunidades heridas por divisiones antiguas, para que la gracia del Señor les conceda dar el paso del perdón sincero.5.Por nosotros, para que recordando cuánto hemos sido perdonados, aprendamos a perdonar sin límites y construyamos la paz desde el corazón.Oración conclusivaEscucha, Padre misericordioso, la oración de tu pueblo deseoso de testimoniar el perdón, por Cristo tu Hijo, quien, Contigo y el Espíritu, vive y reina por los siglos de los siglos.R. Amén.
Vie 24 Jul 2026
“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido”
DECIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO26 Julio 2026Primera lectura:1R 3,5.7-12Salmo: Sal 119(118),57 y 72. 76-77.127-128.129-130 (R. 97a)Segunda lectura: Rm 8,28-30Evangelio: Mt 13,44-52Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónOptar por la docilidad en la elección del bien es el camino que conduce a la verdad y a la vida en persona, a Jesús, a Dios, y con Él tenemos el tesoro por el que verdaderamente vale la pena darlo todo, venderlo todo. Esto exige esfuerzo, como nos lo indican las parábolas de la perla preciosa y del tesoro escondido; solamente quienes se esfuerzan por vivir según el querer del Todopoderoso, podrán gozar de los bienes que nos promete.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Aquí tienes la síntesis en prosa de los textos:En el primer libro de los Reyes, Salomón, recién constituido rey, reconoce su pequeñez y pide a Dios no riquezas ni poder, sino un corazón dócil para gobernar y discernir entre el bien y el mal. Dios se complace en esa petición y le concede sabiduría. El verdadero tesoro no es el éxito exterior, sino la capacidad de escuchar y comprender según el corazón de Dios.El salmo es una declaración de amor a la Ley del Señor. La Palabra es herencia, consuelo, riqueza mayor que el oro. Quien descubre su valor la estima por encima de cualquier bien material y encuentra en ella luz y dirección.En la carta a los Romanos, san Pablo afirma que todo coopera para el bien de los que aman a Dios. El proyecto divino es conducirnos a conformarnos con la imagen de su Hijo. No somos fruto del azar: hemos sido llamados, justificados y destinados a la gloria. La vida del creyente está sostenida por una intención amorosa de Dios.En el Evangelio, Jesús compara el Reino de los cielos con un tesoro escondido y con una perla de gran valor. Quien los descubre vende todo con alegría para poseerlos. El Reino no se impone; se descubre. Y cuando se reconoce su valor, todo lo demás pasa a segundo plano. La parábola de la red recuerda que el Reino también implica discernimiento y responsabilidad ante la verdad.En conjunto, los textos convergen en una misma enseñanza: el verdadero tesoro es el Reino de Dios, que se acoge con sabiduría, se ama como riqueza suprema y orienta toda la vida hacia el cumplimiento del designio divino.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?En la actual sociedad de consumo se nos ofrecen muchos planes y cosas que prometen felicidad; hemos de estar atentos y vigilantes, pues el Padre de la mentira quiere perdernos y siempre usa la misa estrategia que vemos en el Génesis: nos muestra muy atractivo el fruto prohibido y, al mismo tiempo, nos hace sospechar de la bondad de Dios al pedirnos que sigamos su voluntad. Nuestra actitud ha de consistir en la vigilancia y la atención; pero esto solamente es posible si reflexionamos, si nos paramos a pensar; de esta manera le damos espacio a Dios para que su luz nos ilumine y nos ayude a descubrir qué es lo que verdaderamente cuenta, qué es lo importante y perdurable, qué es lo que nos puede dar vida y vida en abundancia.Una vez descubierto el bien y el bien verdadero, entonces viene la decisión: un corazón dócil al bien que se descubre. No temamos al trabajo, al cansancio y a la fatiga, pues cuando se invierten las energías en lo que verdaderamente vale, la recompensa llega al momento, pues la existencia se va llenando de alegría, paz y esperanza. El Evangelio es para valientes, dispuestos a los duros combates de la fe, pero con la conciencia de nunca ser abandonadas en la batalla y de tener la victoria asegurada.En la medida en que vayamos avanzado en la adquisición de este tesoro, mejor, en la medida en que nos vayamos disponiendo y dejando que el gran tesoro entre a nuestro corazón, estaremos dispuestos a los más altos sacrificios, pues todo lo demás comparado con Jesús es basura y perdición. Él en nosotros hará posible lo más sublimes heroísmos y el corazón se llenará cada vez más de luz y de gozo, de un gozo inefable que anticipa, en cierta manera, la bienaventuranza eterna.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor: no permitas que nos dejemos engañar por el tentador astuto; por el contrario, danos luz para discernir lo mejor y elegirlo, conforme a tu ejemplo que siempre hiciste lo que más agradaba a tu Padre. No nos dejes caer en el desaliento por los esfuerzos y los trabajos que implica seguir tu voluntad. Ayúdanos a ser valientes y decididos para elegir siempre y en todo momento el bien, tanto en los pequeños y sencillos momentos de la vida diaria, como en las situaciones más difíciles que puedan llegar a nuestra existencia.Pensemos: ¿Qué tesoro hay en mi vida y que impide que el verdadero Tesoro entre a mi corazón? Solamente despojándonos de los tesoros que no valen podremos tener al gran Tesoro, que enriquece hasta la vida eterna. No temamos renunciar, sacrificar todo lo que pareciera importante, pero que nos separa de Jesús o nos impide acercarnos más a Él. Procuremos, particularmente, empeñarnos en una vida de caridad que nos permitirá tener cada vez más al Señor en nuestro corazón, pues nos dijo que todo lo que hagan a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hicieron (Mt 25,40)._______________________Recomendaciones prácticas:Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores.Moniciones y Oración Universal o de los FielesMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del verdadero tesoro: la sabiduría que viene de lo alto y el Reino que vale más que cualquier riqueza. Salomón pide un corazón dócil; el salmista proclama que la Ley del Señor es más preciosa que el oro; y Jesús nos invita a descubrir el Reino como el tesoro escondido por el que vale la pena entregarlo todo.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, damos gracias por quienes, con su experiencia y fe perseverante, nos ayudan a reconocer lo que realmente vale en la vida. Ellos son memoria viva, testigos de fidelidad y custodios de esperanza.Celebremos esta Eucaristía pidiendo un corazón sabio para descubrir el tesoro del Reino y agradecer el don de nuestros mayores.Monición a la Liturgia de la PalabraLa vida auténtica y feliz depende del discernimiento y la elección del bien y del mayor bien en cada momento; así, obtendremos el tesoro que nos hará verdaderamente ricos y poderosos. Escuchemos con fe y atención.Oración Universal o de los FielesPresidente: Al Señor, tesoro verdadero y fuente de sabiduría, elevemos nuestras súplicas diciendo:Por la Iglesia, para que sea siempre comunidad que custodia y transmite la fe, valorando la sabiduría y el testimonio de los mayores.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, por nuestros abuelos y personas mayores, para que se sientan amados, respetados y acompañados, y su experiencia sea reconocida como un tesoro para la sociedad y la Iglesia.Por los ancianos que viven en soledad, enfermedad o abandono, para que encuentren cercanía, cuidado y consuelo en sus familias y comunidades.Por las familias, para que sepan integrar a sus mayores con gratitud y aprendan de ellos la paciencia, la memoria y la fe perseverante.Por nosotros, para que, como Salomón, pidamos un corazón sabio y sepamos elegir el Reino de Dios como el bien más grande de nuestra vida.Oración conclusivaPadre bueno, que nos llamas a participar de tu Reino y nos das en nuestros mayores un testimonio de fidelidad, escucha nuestras oraciones y haznos crecer en sabiduría y amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.R.Amén.
Vie 19 Jun 2026
“Si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre…”
DÉCIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO21 junio 2026Primera lectura: Jr 20, 10-13Salmo: Sal 69(68), 9-10.14.33-34 (R. 35,10)Segunda lectura: Rm 5,12-15Evangelio: Mt, 10,26-33.I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIONIntroducción•El profeta Jeremías experimenta la persecución, la calumnia y el miedo, pero en medio de la amenaza proclama su confianza: el Señor está con él como guerrero poderoso y no lo abandona. El salmo recoge el clamor del justo que sufre por fidelidad a Dios, pero que espera en su auxilio y alaba su misericordia.•San Pablo, en la carta a los Romanos, presenta un contraste decisivo: por un solo hombre entró el pecado y la muerte en el mundo, pero por Jesucristo ha venido la gracia sobreabundante que trae justificación y vida para todos.•En el Evangelio, Jesús invita a sus discípulos a no tener miedo ante la persecución ni ante el juicio humano. Les recuerda que la verdad será manifestada y que el Padre cuida incluso de los detalles más pequeños de la creación. Por eso, quien lo reconozca delante de los hombres será reconocido por Él ante el Padre. Es una llamada a la confianza, a la valentía y a la fidelidad en medio de la adversidad.1.Lectio: ¿Que dice la Sagrada Escritura?La identidad del cristiano se traduce en alimentar todos los días, la confianza en el Señor, y desechar el temor de raíz, pues quien confía en Dios no tiene miedo.Al estilo de los apóstoles, los tiempos que nos correspondió vivir, exigen una relación plena con Jesús, para exhibir valentía ante los detractores del evangelio, y para esparcir la fragancia del amor de Dios, pues la ilusión de un fiel cristiano, es misionar al estilo de Jesús.Siempre habrá dificultades, como las que le toco afrontar en su tiempo al profeta Jeremías, quien es consciente de que sus adversarios, buscaron un momento para acecharlo y causarle daño, como lo escuchamos en la primera lectura., es decir a pesar del paso de los años y de los siglos, a un seguidor de Jesucristo, le corresponde enfrentar al mundo terreno, que cree tener la sabiduría que transciende, pero lo que exhibe es la dimensión de pecado de los hombres. 2.Meditatio: ¿Que me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?Por un hombre entró el pecado al mundo, así lo menciona el capítulo 5 de la carta a los romanos. Pero lo más importante no es el establecimiento del pecado, sino la gracia de Dios, que purifica, que sana, que levanta y construye. Solo el que tiene conciencia del encuentro con el Señor, sabe qué No debe tener miedo, pues Dios es el dueño de todo, pues hasta los cabellos de la cabeza están contados, y los seres humanos valemos más que muchos pajarillos.Las comunidades que conformamos la gran iglesia de Jesucristo, deben estar impregnadas por la presencia infinita de Dios, que las lleva a distinguirse como comunidades valientes, que dan testimonio del amor de dios, así construiremos, la iglesia, que él fundó, y que nosotros ayudamos a edificar día tras día.3.Oratio y Contemplatio: ¿Que suplicamos al señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La dimensión cristiana, se refleja en el arte de descubrir permanentemente el alcance de la palabra Misión, hasta el punto que se hacen uno solo, la misión y el enviado; que tiene claro que no hay nada encubierto, que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo importante es encontrarle sentido a la vida, entregando todo por el evangelio, para que se cumpla la sentencia del Señor, si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos.Anunciar la misión, requiere discípulos auténticamente cristianos, según el corazón de Dios, Pues Él es el que le da sentido a toda la existencia. Así que la misión evangelizadora no es una opción sino una responsabilidad de amor, que nos compromete como persona, como familia, como comunidad, como integrante de la iglesia, que se funda en el amor, y en la certeza de que Dios siempre, pero siempre está al lado, del que lo invoca sinceramente.Misión es reconocer que los dones recibidos se reciben para transmitirlos. Lo que recibiste gratis dadlo gratis. De tal manera que, despojados de toda consideración mundana, que nos aleje de Dios, llenemos el mundo que vivimos con la fragancia plena del compartir todo lo que tenemos, porque solo así, haremos presente al Dios que nos dio la vida, para ser como Él.Recomendaciones Practicas•Hoy, en la segunda vuelta presidencial, recordemos que participar responsablemente en la democracia, votando con conciencia y buscando el bien común, es también una forma concreta de vivir nuestra fe y amar a Colombia.II.MONICIONES Y ORACION UNIVERSAL O DE FIELESMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del temor, de la persecución y de la confianza. El profeta Jeremías experimenta la hostilidad y la calumnia, pero proclama con firmeza: “El Señor está conmigo como fuerte soldado”. San Pablo nos recuerda que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Y Jesús nos exhorta: “No tengan miedo”, invitándonos a confiar en la providencia del Padre.En este día en que nuestra nación vive la segunda vuelta de la elección presidencial, venimos a la Eucaristía para poner a Colombia en manos de Dios. Que esta celebración fortalezca nuestra esperanza, ilumine nuestra conciencia y nos ayude a vivir este momento con responsabilidad, serenidad y fe.Monición a la liturgia de la PalabraA pesar de nuestras limitaciones y miedos, el Señor, nos acompaña, y nos acoge con el verdadero valor de sus fieles, que somos más valiosos que muchos pajarillos.Oración Universal o de los FielesPresidente: Confiando en el Señor que cuida de cada uno de sus hijos, presentemos nuestras súplicas diciendo:R/. Señor, en ti confiamos.1.Por la Iglesia, para que en medio de las tensiones sociales anuncie con valentía la verdad, promueva la justicia y sea signo de reconciliación y esperanza.2.Por nuestra nación en esta jornada electoral, para que los ciudadanos participen con responsabilidad y conciencia, y el proceso se desarrolle en paz, respeto y transparencia.3.Por quien sea llamado a ejercer la presidencia, para que gobierne con sabiduría, sentido de servicio y compromiso con el bien común, especialmente de los más pobres y vulnerables.4.Por quienes sienten miedo, incertidumbre o división ante la situación del país, para que la palabra de Cristo —“No tengan miedo”— fortalezca sus corazones y los abra al diálogo y a la fraternidad.5.Por nosotros aquí reunidos, para que demos testimonio público de nuestra fe con coherencia, sin avergonzarnos de Cristo, y seamos constructores de paz en nuestras familias y comunidades.Oración ConclusivaPadre bueno, tú que conoces hasta el número de nuestros cabellos y sostienes la historia con tu providencia, escucha nuestras oraciones y guía a nuestra nación por caminos de justicia y paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén