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“Con Colombia, hasta el último rincón”: Iglesia activa campaña solidaria para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto
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La Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana convocan a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, comunidades de fe y agentes pastorales a acompañar a las comunidades afectadas, articular la ayuda y movilizar la solidaridad ante la emergencia que vive el país. La iniciativa incluye una campaña nacional de recaudo y una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto.
Ante las afectaciones provocadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, la Iglesia católica en Colombia articula una respuesta nacional para acompañar a las personas y comunidades afectadas y poner sus capacidades al servicio de quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.
Bajo el lema “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana hacen extensiva esta iniciativa que busca hacer visible la solidaridad y la caridad cristiana, acompañar a quienes sufren, articular la ayuda y sostener juntos la esperanza, especialmente en las comunidades que enfrentan mayores afectaciones.
La cercanía del Papa y el llamado de la Iglesia en Colombia
En un mensaje dirigido al pueblo colombiano con motivo de esta emergencia, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, agradeció y transmitió la cercanía y oración del papa León XIV en sus recientes mensajes desde el Vaticano. Destacó, igualmente, los mensajes de solidaridad recibidos de diferentes Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, América del Norte y Europa, así como de organizaciones nacionales e internacionales que han expresado su solidaridad con Colombia.
La convocatoria de la Iglesia
Frente a esta realidad, el llamado del Presidente del Episcopado Colombiano para todos los fieles en Colombia es a traducir la caridad cristiana en acciones concretas: acompañar, servir y poner las capacidades de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de quienes más lo necesitan.
“Hoy necesitamos estar cerca, cerca de las familias que sufren, cerca de quienes tienen miedo y viven la incertidumbre, cerca de quienes buscan a sus seres queridos, cerca de quienes trabajan incansablemente por salvar vidas”, señaló monseñor Múnera.
Las comunidades, en el centro de la respuesta
La campaña “Con Colombia, hasta el último rincón” buscará que las voces de las personas afectadas y de quienes las acompañan desde los territorios tengan un lugar central. Sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, voluntarios y comunidades podrán compartir sus testimonios, las necesidades que enfrentan y las acciones que se desarrollan en cada lugar.
Esta dinámica permitirá visibilizar la respuesta de la Iglesia desde los territorios y favorecer la articulación entre las distintas jurisdicciones eclesiásticas y otros actores que participan en la atención de la emergencia. Entre ellos, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO).
Campaña de recaudo para las comunidades afectadas
Como parte de esta respuesta, el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana habilitó distintos canales de recaudo de fondos que serán destinados a apoyar las acciones de atención a las personas y familias afectadas a través del Servicio Nacional de Emergencias, de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.
Los aportes pueden realizarse a través de los siguientes canales:
Banco de Bogotá
Cuenta de ahorros 081789224
Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana
NIT: 860.039.273-3
Bre-B: 0092651552
Bancolombia
Cuenta de ahorros 82900024657
Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana
NIT: 860.039.273-3
Bre-B: 0092879108
También es posible realizar donaciones en línea a través de la página web de Cáritas Colombiana.
Jornada Nacional de Oración: domingo 16 de agosto
Como parte de la respuesta de la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Colombia convoca también a una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto en todas las parroquias y comunidades de fe del país.
La invitación es a orar por quienes han perdido la vida, por sus familias, por los heridos y damnificados, por quienes continúan buscando a sus seres queridos y por quienes trabajan sin descanso en esta emergencia.
La jornada también será una oportunidad para encomendar a Dios a los organismos de socorro, al personal de salud, a los voluntarios y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate, asistencia y acompañamiento.
Para facilitar la preparación de las celebraciones, la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición un subsidio de oración y las orientaciones litúrgicas elaboradas para esta jornada.
El material propone que las comunidades se reúnan en oración como una sola familia y que la celebración sea un espacio de consuelo, solidaridad y esperanza en medio de la emergencia.
La Jornada Nacional de Oración recoge también el llamado del papa León XIV, quien, al expresar su cercanía con el pueblo colombiano, pidió al Señor que conceda a los afectados “los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana”.
Afectaciones en templos y espacios de la Iglesia
El terremoto también ocasionó daños en templos, casas curales, conventos, capillas y otras edificaciones eclesiales. Además de su dimensión religiosa y patrimonial, estos lugares son espacios donde se desarrolla la vida cotidiana de numerosas comunidades.
Entre los daños reportados se encuentran los de la Catedral de Manizales, cuya torre sufrió un derrumbe parcial y quedó inclinada sobre la fachada, y la destrucción del templo del barrio El Carmen.
En la Diócesis de Pereira se registraron graves daños en la parroquia Nuestra Señora del Carmen – Iglesia San José, el desplome del templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, en Dosquebradas, y afectaciones en la torre del templo parroquial de La Virginia.
La Basílica del Señor de los Milagros de Buga presenta grietas en su cúpula central y caída de material, mientras que en la Basílica Nuestra Señora de la Pobreza de Cartago colapsó el techo de la nave central.
En la Arquidiócesis de Popayán se reportaron daños en el templo de Santo Domingo y en templos parroquiales de El Tambo, Morales, Totoró y Caldono. En la Arquidiócesis de Cali, el Convento de La Merced sufrió el desplome de la cubierta del presbiterio y grietas en sus paredes.
La Arquidiócesis de Ibagué informó daños estructurales en templos de Anzoátegui y del corregimiento de Balboa, además de afectaciones en la casa cural de la parroquia de Roncesvalles.
Por su parte, la Diócesis de Jericó adelanta evaluaciones en varias edificaciones, entre ellas la Casa de Encuentros Lisieux, la Basílica Menor de Jardín, parroquias y capillas de Caramanta, Andes, Hispania y Tapartó, la Casa Cural de San José y el Seminario San Juan Eudes.
En la Diócesis de Quibdó, ubicada en una de las zonas más afectadas por el sismo, se han informado daños estructurales en la casa episcopal y en algunos templos parroquiales. El balance continúa en consolidación debido a las dificultades de comunicación que persisten en algunas comunidades.
También se han reportado afectaciones en templos y casas curales de las diócesis de Girardota, Cartago y La Dorada-Guaduas, así como en el Santuario de San José, en Venecia, Antioquia.
Este es un balance preliminar, las jurisdicciones continúan realizando verificaciones y evaluaciones técnicas para determinar la magnitud de los daños y las medidas de seguridad y recuperación necesarias. Se calcula que pueden superar los 50 templos.
El compromiso de la Iglesia con el país
“Colombia nos necesita unidos. Acompañemos, sirvamos y oremos”, expresó monseñor Francisco Múnera, al convocar a la Iglesia y al país a responder juntos ante esta emergencia.
Por esto, la Iglesia Católica en Colombia continuará articulando sus capacidades y acompañando a las comunidades afectadas a través de las jurisdicciones eclesiásticas, la pastoral social, las parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que participan en esta respuesta nacional.
Vea el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia a continuación:
Recibir la vida como un don de Dios (Mt 2, 1-12)
Jue 10 Sep 2026
“El Dios de la paz estará con ustedes” (Filp 4, 9)
Mar 8 Sep 2026
Mar 22 Sep 2026
Monseñor Angelo Accattino ya está en Colombia para iniciar su misión como Nuncio Apostólico
La Conferencia Episcopal de Colombia da la bienvenida a monseñor Angelo Accattino, quien ya se encuentra en el país para iniciar su misión como Nuncio Apostólico de Su Santidad, el papa León XIV.El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, luego de que el Santo Padre anunciara su nombramiento el 15 de agosto de 2026. Con esta designación, monseñor Accattino asume la representación de la Santa Sede en Colombia y retoma un vínculo con el país que comenzó hace más de dos décadas, cuando se desempeñó como Segundo Secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, entre 2001 y 2003.Al conocer su nombramiento, la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia le expresó su alegría y los mejores deseos para el desarrollo de su misión, destacando precisamente el conocimiento que ya tiene de la realidad colombiana.“Su presencia entre nosotros no solo demuestra las buenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Estado Colombiano, sino que estrecha nuestros vínculos con el Santo Padre”, señalaron los obispos en la comunicación enviada a monseñor Accattino el pasado 15 de agosto.La Presidencia de la CEC también resaltó que su anterior servicio en Colombia le permitió “ver nuestra realidad, escuchar nuestros clamores y valorar nuestras búsquedas y esfuerzos”, y manifestó su confianza ante esta nueva etapa, marcada por desafíos y anhelos para el país.Una amplia trayectoria al servicio diplomático de la Santa SedeNacido en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966, Angelo Accattino fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Casale Monferrato el 25 de junio de 1994. Es licenciado en Teología Dogmática, con especialización en Escatología, por la Pontificia Universidad Gregoriana, y doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino.En 1999 ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede, después de graduarse de la Pontificia Academia Eclesiástica, donde obtuvo la habilitación para este servicio.A lo largo de su trayectoria diplomática ha prestado servicio en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Además de Colombia, estuvo destinado en Trinidad y Tobago, Perú, Estados Unidos y Turquía, y desempeñó funciones en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, con responsabilidad sobre asuntos relacionados con países de Suramérica y el Caribe.El 12 de septiembre de 2017 fue nombrado Nuncio Apostólico en Bolivia y, el 25 de noviembre de ese mismo año, recibió la ordenación episcopal como Arzobispo Titular de Sabiona. Posteriormente, el 2 de enero de 2023 fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania. Ahora, por designación del papa León XIV, regresa a Colombia para asumir una nueva responsabilidad como representante pontificio.Una misión que la Iglesia colombiana acompaña con fraternidad y oraciónLa Conferencia Episcopal de Colombia manifestó desde el anuncio de su nombramiento su disposición para acompañar el servicio de monseñor Accattino. En su mensaje de bienvenida, la Presidencia de la CEC le aseguró: “Cuenta con nuestra fraternidad, disponibilidad y oración”.Asimismo, los obispos encomendaron su vida, su ministerio episcopal y su servicio diplomático a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, como expresión de la acogida de la Iglesia en Colombia a quien, en nombre del Santo Padre, inicia esta nueva misión en el país.
Mar 22 Sep 2026
Actividades de formación y sensibilización marcaron la Semana de la Cultura del Cuidado y el Buen Trato en Cúcuta
Del 13 al 18 de septiembre, sacerdotes, religiosos, seminaristas, colaboradores, agentes pastorales y comunidades participaron en espacios de formación y sensibilización orientados a promover ambientes seguros, protectores y fundamentados en la dignidad de cada persona.Bajo el lema “El buen trato nos une, el cuidado nos hace comunidad”, la Diócesis de Cúcuta vivió, del 13 al 18 de septiembre, la Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato, una iniciativa orientada a fortalecer la prevención, la formación y la corresponsabilidad en los distintos ambientes de la vida eclesial.La programación comenzó en las parroquias, con la invitación a reconocer que todos los miembros de la comunidad están llamados a ser “Apóstoles del Cuidado”, entendiendo que la construcción de ambientes seguros y protectores es una responsabilidad compartida entre sacerdotes, colaboradores, agentes pastorales, familias y comunidades.Uno de los principales espacios de la semana tuvo lugar el 17 de septiembre en la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen, donde colaboradores de diferentes instituciones diocesanas participaron en el taller “Perdonar nos reconcilia, amar nos hermana y cuidar nos une”.Durante este encuentro se abordó el cuidado como una actitud que va más allá de la protección frente a situaciones de vulneración y que se expresa también en las relaciones cotidianas: en la manera de escuchar, comunicarse, acompañar y reconocer el valor de cada persona.“Esta experiencia nos permitió reconocer que el buen trato comienza en las acciones más sencillas, escuchar y ser escuchados. Cuidarnos también es trabajar unidos y reconocer el valor de cada persona”, expresó Paola García, del Banco Diocesano de Alimentos.El encuentro también permitió fortalecer los vínculos entre colaboradores de las distintas instituciones de la Diócesis, resaltando la importancia del trabajo conjunto y de relaciones laborales y comunitarias fundamentadas en la dignidad humana.Una responsabilidad que continúaLa Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato concluyó el 18 de septiembre con el simposio “La dignidad de cada persona exige una mirada de responsabilidad y compromiso”, dirigido al clero diocesano y al Seminario Mayor San José.El espacio permitió profundizar en la responsabilidad de la Iglesia de reconocer, proteger y promover la dignidad de todas las personas, con especial atención a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.La jornada convocó a sacerdotes y seminaristas a continuar fortaleciendo ambientes eclesiales seguros y protectores mediante la escucha, la prevención, el acompañamiento y la corresponsabilidad.Más allá de las actividades desarrolladas durante esta semana, la Diócesis de Cúcuta plantea la cultura del cuidado como un compromiso permanente que debe estar presente en la vida pastoral, comunitaria y laboral de la Iglesia.Con esta iniciativa, la Iglesia Particular reafirma su apuesta por la prevención, la formación y la sensibilización, promoviendo comunidades en las que el cuidado y el buen trato sean expresiones concretas de la dignidad de cada persona y de la vivencia del Evangelio.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados:
Lun 21 Sep 2026
Ocho catequesis de León XIV para profundizar en la renovación litúrgica, disponibles en “Notas de Actualidad Litúrgica”
El boletín del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia ofrece un recurso de formación sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium y las principales líneas de acción de la pastoral litúrgica para el próximo año.La liturgia como fuente de renovación de la vida cristianaEl Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia presenta una nueva edición de su boletín Notas de Actualidad Litúrgica, correspondiente al último trimestre de 2026, que reúne las ocho catequesis ofrecidas por el papa León XIV durante las audiencias generales del 20 de mayo al 26 de agosto de este año, dedicadas a la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia.La publicación busca facilitar a los agentes de pastoral litúrgica de las jurisdicciones eclesiásticas del país el acceso a estas enseñanzas, como un instrumento de formación y profundización en el sentido de la celebración cristiana, la renovación litúrgica y la participación de los fieles.En la presentación del boletín, el padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia, destaca que la Sacrosanctum Concilium, promulgada el 4 de diciembre de 1963, continúa siendo un referente para comprender la liturgia en el misterio de Cristo y en la vida de la Iglesia.«Volver sobre ellas puede ayudarnos a redescubrir los fundamentos de la renovación litúrgica y, al mismo tiempo, a reconocer la responsabilidad que tenemos de celebrar los santos misterios con fidelidad, comprensión, participación y belleza».Ocho catequesis para profundizar en el misterio de la liturgiaLa edición presenta un recorrido por ocho temas desarrollados por el papa León XIV, que permiten aproximarse a distintos aspectos de la liturgia y su relación con la vida de la Iglesia:La liturgia en el misterio de la Iglesia: su fundamento en Cristo y su relación con la vida del Pueblo de Dios.La reforma de la liturgia: tradición y desarrollo: la renovación litúrgica como desarrollo orgánico de una tradición viva, en fidelidad a la Iglesia.El rito, el signo y el símbolo: la importancia de los signos litúrgicos y la formación que permite comprenderlos y vivirlos.El misterio eucarístico: la Eucaristía como centro de la vida de la Iglesia, sacramento de unidad y comunión.La oración de la Iglesia: la dimensión eclesial de la oración litúrgica y el valor de la Liturgia de las Horas.El año litúrgico: la celebración del misterio de Cristo a lo largo del tiempo, con el misterio pascual como centro.La música sagrada: su servicio a la acción litúrgica, la oración y la participación de la asamblea.Las motivaciones de la reforma litúrgica: el propósito de favorecer una participación plena, consciente y activa de los fieles.En su conjunto, estas reflexiones invitan a comprender la liturgia más allá de sus expresiones rituales, reconociéndola como el lugar en el que Cristo continúa actuando por el Espíritu Santo y en el que la Iglesia recibe la vida que viene de Él.Como señala el documento, la liturgia debe conducir al encuentro con Cristo y hacer visible la belleza del misterio celebrado en medio de las comunidades.Proyección pastoral para 2027Además de las catequesis del Santo Padre, la nueva edición incorpora la Proyección Pastoral 2027 de la Comisión Episcopal de Liturgia, que establece las orientaciones y acciones previstas para acompañar la pastoral litúrgica de la Iglesia en Colombia.La proyección busca consolidar una cultura celebrativa fiel al espíritu del Concilio Vaticano II y promover celebraciones dignas, participativas y fieles a la tradición recibida, en comunión con las jurisdicciones eclesiásticas y la Sede Apostólica.Para el desarrollo de este servicio, se contemplan seis líneas de acción:1. PublicacionesSe dará continuidad a la producción, revisión y edición de libros litúrgicos y subsidios pastorales. Entre las acciones previstas se encuentran la implementación de nuevos libros y rituales, la preparación del Ordo 2028 y el avance en la elaboración del Cancionero Litúrgico Nacional.2. FormaciónSe fortalecerán los procesos de formación litúrgica para el clero, los religiosos, las religiosas y los laicos, mediante encuentros regionales, el Encuentro Nacional de Liturgia y otras iniciativas formativas, incluidas catequesis virtuales de preparación para la Navidad.3. Piedad popular y pastoral de los santuariosSe proyecta la creación de la Comisión Nacional de Santuarios, integrada por cinco rectores de santuarios del país, así como la realización del Encuentro Nacional de Rectores de Santuarios. Estas iniciativas buscan promover espacios de evangelización, oración, acogida, reconciliación y consuelo para los peregrinos.4. Nuevas tecnologías al servicio de la evangelizaciónEl Departamento continuará fortaleciendo los contenidos de la aplicación Ordo Colombiano, que ofrece recursos litúrgicos, bíblicos y de oración. Para 2027 se contempla la modernización tecnológica de la plataforma y el desarrollo de un motor de asistencia editorial basado en inteligencia artificial, bajo criterios de custodia doctrinal y litúrgica.5. Apoyo a la Secretaría General de la Conferencia EpiscopalSe mantendrá el acompañamiento litúrgico a las Asambleas Plenarias del Episcopado, las reuniones de la Comisión Permanente y otros encuentros eclesiales de carácter nacional, así como a la preparación de la Asamblea prevista para evaluar la implementación del Sínodo de la Sinodalidad.6. Congreso Eucarístico Internacional de Sídney 2028Se iniciará la preparación pastoral de la participación de la Iglesia en Colombia en este Congreso, mediante programas y subsidios de reflexión, traducción y socialización de materiales, con el propósito de fortalecer la conciencia sobre el sacramento eucarístico y promover la participación de una delegación de fieles.Un recurso para la formación y la renovación litúrgicaCon esta nueva edición, el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición de las comunidades eclesiales un material que articula la enseñanza reciente del papa León XIV con las orientaciones pastorales proyectadas para 2027.La publicación invita a continuar profundizando en la riqueza de la liturgia y a fortalecer el compromiso de celebrarla con fidelidad, comprensión y participación, reconociendo su lugar en la vida de la Iglesia y en la renovación de la vida cristiana.Descárguelo y consulte:
Mar 15 Sep 2026
“Reconstruir no significa solamente levantar edificios": Arzobispo de Cali durante jornadas conmemorativas por las víctimas del terremoto
Al cumplirse un mes del terremoto que estremeció a Colombia, en Cali, comunidades, parroquias y agentes pastorales se unieron en una jornada de oración y memoria por las 154 personas que perdieron la vida allí. Las actividades también pusieron de manifiesto que la reconstrucción implica acompañar a quienes continúan afrontando las consecuencias de la tragedia y fortalecer los vínculos de las comunidades.La memoria de las víctimas, la oración y la esperanza marcaron las acciones desarrolladas en Cali alrededor de la conmemoración del primer mes del terremoto ocurrido el 10 de agosto. Eucaristías, el rezo del Santo Rosario, el repique de campanas y un acto especial en memoria de quienes perdieron la vida reunieron a comunidades de distintos sectores de la ciudad.Las actividades iniciaron la noche del 9 de septiembre en la parroquia María Inmaculada, en el barrio Ciudad Capri. Después de la Eucaristía, la comunidad recorrió las calles con velas encendidas para rezar el Santo Rosario junto a la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la Arquidiócesis de Cali.La celebración contó con la presencia de monseñor Mark Joseph Seitz, obispo de El Paso, Texas, quien se encontraba de visita en la Arquidiócesis de Cali y quiso acompañar a esta comunidad afectada por el terremoto.“Es como un regalo de Dios...Cuando uno escucha acerca de lo ha pasado en otro parte del mundo, el corazón se conmueve... Quise estar presente con ellos, quise hacer algo por ellos, quise expresar nuestro dolor por lo que está pasando en sus vidas", expresó el obispo.Para el padre Albert Madroñero Gutiérrez, párroco de María Inmaculada, estos espacios también representan una oportunidad para que la comunidad relea su historia desde la fe y encuentre en medio del dolor motivos para fortalecer la esperanza, la fraternidad y el valor de la vida.Una ciudad que hizo memoriaDurante la mañana del 10 de septiembre, la parroquia Santa Teresa de Jesús, en Pampalinda, acogió una Eucaristía presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, quien elevó sus oraciones por las personas fallecidas, los damnificados y quienes han continuado prestando su servicio a las comunidades.“Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando. En el nombre del Señor”, señaló el arzobispo.A las 7:34 de la mañana, la misma hora en la que ocurrió el terremoto un mes atrás, las campanas de los templos de Cali sonaron durante 90 segundos. El repique se convirtió en un signo de memoria y esperanza y recordó a las 154 personas que perdieron la vida.El acto central de esta jornada también tuvo lugar en la parroquia María Inmaculada. Allí fueron leídos los nombres de las víctimas y se depositó una rosa blanca en el altar por cada una de ellas. También se elevaron globos blancos como expresión de memoria y esperanza.“Es hacer memoria, recordar a nuestros seres queridos; recordar el momento pero también avivar la esperanza”, afirmó el padre Albert Madroñero.La jornada permitió así recordar la magnitud del impacto del terremoto, pero también reconocer la capacidad de las comunidades para encontrarse, orar y continuar acompañándose.Orar por quienes siguen afrontando las consecuenciasLa oración continuó durante la tarde y la noche en la Iglesia de La Ermita, donde monseñor Luis Fernando Rodríguez, junto con integrantes de la Pastoral Social y del Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali, acompañó a la comunidad en el rezo del Santo Rosario.Las intenciones estuvieron dirigidas a las personas fallecidas, sus familias, los heridos, los damnificados, quienes han perdido o visto afectados sus hogares y bienes, así como a quienes continúan aportando a los procesos de recuperación y reconstrucción.El padre Diego Fernando Guzmán, director de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Cali, destacó el sentido de esta oración como una fuente de fortaleza para las comunidades afectadas.“Que la paz de Cristo, que el amor maternal de la Virgen María nos dé la fuerza necesaria para cultivar el camino para seguir adelante a pesar de la destrucción. No se pierde la esperanza y queremos seguir adelante”, afirmó.Reconstruir también significa reconstruir comunidadLa conmemoración del primer mes permitió poner nuevamente la mirada sobre los desafíos que permanecen después de la emergencia. Para la Arquidiócesis de Cali, acompañar este proceso supone no limitar la reconstrucción a la recuperación de las estructuras físicas, sino reconocer también las afectaciones humanas y sociales que deja una tragedia de esta magnitud.“Reconstruir no significa solamente levantar edificios, sino también reconstruir vidas, vínculos y comunidad”, expresó monseñor Luis Fernando Rodríguez durante la jornada.El arzobispo también recordó que el terremoto significó un antes y un después para Cali, el Valle del Cauca y buena parte del territorio colombiano, y destacó el servicio que voluntarios y voluntarias continúan prestando a las comunidades.“Desde este comedor comunitario en el sector de Pampalinda, rendimos homenaje a las víctimas, a quienes han fallecido. Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando”, afirmó.Para la Iglesia, la memoria de quienes perdieron la vida y la atención a quienes continúan afrontando las consecuencias del terremoto se mantienen, de esta manera, como parte de un mismo camino: recordar, acompañar y contribuir a reconstruir no solo los espacios afectados, sino también las vidas y los vínculos que sostienen a las comunidades.Vea a continuación el video con los momentos más destacados de las jornadas: