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Bancos de alimentos de la Iglesia lideran misión solidaria para comunidades afectadas por inundaciones en Córdoba
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La Iglesia Católica en Colombia continúa acompañando a las comunidades afectadas por las inundaciones en Córdoba, tras una misión humanitaria realizada en Semana Santa que movilizó ayuda desde el suroccidente del país.
El pasado 1 de abril, en el contexto de la Semana Santa 2026, llegó a Montería una caravana humanitaria con más de 82 toneladas de ayuda, como parte de la misión “Juntos por Montería”, liderada por el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cali.
La iniciativa, articulada con la Diócesis de Montería y la red nacional de bancos de alimentos, permitió trasladar alimentos, medicamentos, kits de aseo, ropa, colchones y otros insumos esenciales hacia el departamento de Córdoba, una de las regiones más golpeadas por la emergencia causada por el desbordamiento del río Sinú en el mes de febrero.
Tras una semana de esta entrega, y en medio de este tiempo pascual, la ayuda ya comenzó a ser distribuida a través de las parroquias, mientras continúa el acompañamiento a las comunidades que aún enfrentan las consecuencias del agua.
Una emergencia que no termina
Aunque han pasado más de dos meses desde la tragedia, la situación para miles de familias sigue siendo crítica.
Las inundaciones, que afectaron a varias zonas de la región Caribe, dejaron más de 70.000 personas afectadas solo en Montería, según cifras oficiales. Barrios enteros quedaron bajo el agua, dejando pérdidas materiales, económicas y sociales que aún hoy marcan la vida de las comunidades.
“Ciertamente han transcurrido dos meses, pero aún seguimos en la reconstrucción…Hay familias que lo perdieron todo”, expresó el padre Hernán Petro Vidal, director del Banco de Alimentos de la Diócesis de Montería.
La emergencia, lejos de haber concluido, ha dado paso a una etapa compleja de recuperación, en la que persisten necesidades urgentes no solo de alimentación, sino también de vivienda, infraestructura y acompañamiento integral.
Una Iglesia que responde desde el primer momento
Desde el inicio de la emergencia, la Iglesia local activó sus mecanismos de respuesta.
A través del Banco de Alimentos de la Diócesis de Montería y la red de parroquias, se desplegó una atención inmediata que permitió acompañar a las comunidades en albergues, barrios afectados y zonas rurales.
“La Iglesia Diocesana, desde el día uno de la emergencia, activó la ruta…Nuestras comunidades se vieron beneficiadas por medio de las parroquias”, explicó el padre Hernán Petro Vidal.
Esta presencia ha sido clave no solo para la entrega de ayudas, sino también para brindar consuelo, cercanía y acompañamiento espiritual en medio de la adversidad.
Comunión que se convierte en acción
La misión que partió desde Cali representó un fortalecimiento significativo a este trabajo sostenido.
El Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cali, con el apoyo de empresas, voluntarios y donantes, articuló una operación logística de gran escala que permitió movilizar la ayuda a lo largo de más de 600 kilómetros.
“El Banco de Alimentos de Cali unió a toda la empresa privada junto a personas naturales…Nos desplazamos en una gran caravana solidaria”, afirmó el padre Joaquín Gómez, director de esta entidad.
La ayuda fue recibida por la Diócesis de Montería, desde donde se está distribuyendo progresivamente a través de las parroquias, priorizando a las comunidades más afectadas.
Para el obispo de Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, esta acción representa un respaldo concreto al proceso que se adelanta en el territorio. Al recibir la caravana en la capital cordobesa, expresó su gratitud a monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, por el liderazgo de esta misión.
“Es un gesto de la generosidad de Dios, de empresarios y comunidad que vienen a acompañar el proceso que está haciendo nuestra diócesis con las personas damnificadas”, agregó.
Una reconstrucción integral
Más allá de la asistencia material, la Iglesia continúa acompañando un proceso de reconstrucción que abarca múltiples dimensiones.
“Es una reconstrucción integral…Nuestras comunidades necesitan reconstruirse en lo social, en lo material, pero también en lo espiritual”, subrayó el padre Hernán Petro Vidal.
En este contexto, las parroquias se han convertido en puntos clave de articulación, no solo para la entrega de ayudas, sino también para el fortalecimiento del tejido social y la esperanza de las comunidades.
Un proceso que continúa para Córdoba y otras regiones
Además del acompañamiento espiritual que se brinda permanentemente a las comunidades, la la Iglesia católica en Colombia reafirma su misión solidaria tras las inundaciones que han afectado diferentes regiones del país en los últimos meses, articulando esfuerzos entre jurisdicciones y fortaleciendo la atención a comunidades que aún enfrentan las consecuencias de la emergencia.
Vea el informe audiovisual de la misión a continuación:
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Vayan y enséñenles a cumplir todo lo que les he mandado
Lun 5 Oct 2026
Mar 6 Oct 2026
Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza
El Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza se desarrolla del 5 al 8 de octubre en Tumaco, con la participación de obispos y agentes pastorales de ambos países. El encuentro da continuidad al proceso de articulación retomado en abril en Tulcán, donde representantes de las Iglesias, organizaciones sociales, autoridades, academia y cooperación analizaron los desafíos de seguridad y las nuevas dinámicas de violencia en la frontera colombo-ecuatoriana.La Iglesia Católica de Colombia y Ecuador inició en Tumaco (Nariño) el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, un espacio de trabajo que busca fortalecer la respuesta eclesial ante las realidades que viven las comunidades en los territorios de frontera.Por Colombia participan monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco; monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales; y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto. Por Ecuador participa monseñor Carlos Yepes Naranjo, obispo de Tulcán. También acompañan el encuentro monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; el padre Diego Meza, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana; y el equipo de Cáritas Ecuador.Tras la llegada de los participantes el 5 de octubre, este martes inició la agenda de trabajo con una revisión del camino recorrido y una lectura compartida de las dinámicas actuales de la frontera. En esta primera etapa participan 43 representantes de las jurisdicciones y equipos de pastoral social de ambos países.La jornada contempla el análisis de las coincidencias, tensiones y vacíos presentes en los territorios, así como un trabajo por nodos territoriales para identificar situaciones que requieren una respuesta conjunta. El propósito es pasar de la lectura de la realidad a la definición de prioridades binacionales y líneas de acción.Una agenda para los próximos añosEl encuentro busca avanzar en la consolidación de la Pastoral Fronteriza Colombia–Ecuador mediante la definición de prioridades, líneas de trabajo y mecanismos de articulación. Entre los resultados esperados está establecer una agenda común frente a situaciones que, por su carácter binacional, no pueden ser abordadas de manera aislada por una sola jurisdicción.Las líneas de acción que se definan deberán orientar el trabajo conjunto durante los próximos dos o tres años. Asimismo, los participantes buscarán acordar una estructura mínima de articulación, sus responsabilidades y mecanismos de funcionamiento, o alternativas que permitan garantizar la continuidad del proceso.Este proceso tiene como antecedente el Primer Encuentro Binacional de Pastorales Sociales de Colombia y Ecuador, realizado en Ipiales en julio de 2017, que permitió, especialmente, intercambiar experiencias sobre movilidad humana y abordar el seguimiento al proceso de paz. Desde entonces, las Iglesias de ambos países han mantenido espacios de diálogo y coordinación permanente frente a los desafíos de estos territorios.Además, este encuentro da continuidad al proceso retomado en el mes de abril en Tulcán, donde se analizaron los desafíos que enfrenta la frontera ante las nuevas dinámicas de violencia, las economías ilícitas y las afectaciones a las comunidades.El trabajo de este Segundo Ecuentro Binacional continuará el 7 y 8 de octubre con la construcción de una propuesta de fortalecimiento de la Pastoral Fronteriza tras los acuerdos del primer día de la Asamblea. Esta fase será dinamizada por la organización católica alemana de cooperación internacional para el desarrollo AGIAMONDO y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Rueda de prensaLa jornada de este 6 de octubre contempla, además, una rueda de prensa a las 4:30 p.m., que será transmitida a través de la página de facebook de la Diócesis de Tumaco. En ella, se socializarán los primeros resultados y llamados del encuentro. Participarán representantes de las jurisdicciones de Tumaco e Ipiales y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.
Vie 2 Oct 2026
La Ceja será escenario del Congreso que conmemora 100 años de la Jornada Mundial de las Misiones
Del 16 al 18 de octubre, La Ceja será escenario de este encuentro convocado por la Diócesis de Sonsón-Rionegro, en el marco de los 100 años del DOMUND, para fortalecer la formación y el compromiso misionero de la Iglesia.En el marco de los 100 años del DOMUND, la Diócesis de Sonsón-Rionegro realizará del 16 al 18 de octubre el Congreso Centenario DOMUND 2026, un encuentro que reunirá en la Ciudadela de Jesús, en La Ceja del Tambo (Antioquia), a sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, laicos, jóvenes, niños y grupos misioneros de distintas regiones del país.El Congreso se plantea como una experiencia de formación, celebración y envío misionero, orientada a fortalecer la identidad misionera de las comunidades y renovar el compromiso de todos los bautizados con la misión evangelizadora de la Iglesia. El encuentro se desarrolla en el contexto del Octubre Misionero 2026, que en Colombia tiene como tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por las Obras Misionales Pontificias (OMP) para conmemorar esta centenaria jornada.Un espacio para compartir y renovar la misiónAunque nace como una iniciativa de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, la convocatoria se ha ampliado a comunidades misioneras de diferentes jurisdicciones eclesiásticas, con especial participación de la Provincia Eclesiástica de Medellín y de grupos provenientes de distintas regiones de Colombia. Se estima la participación de alrededor de 700 personas.El encuentro busca propiciar el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos actuales de la misión, al tiempo que fortalece la conciencia de que el anuncio del Evangelio es una tarea de todo el Pueblo de Dios. Por ello, la convocatoria está dirigida a sacerdotes, consagrados, seminaristas, jóvenes, familias, movimientos eclesiales, agentes pastorales, grupos misioneros y laicos.La programación contará con la participación de invitados nacionales e internacionales vinculados a la acción misionera de la Iglesia. Entre ellos se encuentra la hermana Inês Paulo Albino, Secretaria General de la Pontificia Obra de la Infancia Misionera en Roma; el padre Samir García, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia; el padre Rafael López Villaseñor, Misionero Xaveriano y Secretario de la Pontificia Unión Misional de las OMP de Brasil, además de representantes del CELAM, CEBITEPAL y otras realidades misioneras.Un centenario que mira hacia el futuroLos 100 años del DOMUND representan una oportunidad para reconocer el camino recorrido por la Iglesia en la animación y cooperación misionera y, al mismo tiempo, para renovar la mirada sobre los desafíos que plantea hoy el anuncio del Evangelio.En este contexto, el Congreso busca que la celebración del centenario se traduzca en un nuevo impulso para la misión: suscitar nuevas vocaciones misioneras, fortalecer la cooperación entre comunidades y formar discípulos misioneros capaces de salir al encuentro de las personas y realidades que necesitan la esperanza del Evangelio.
Jue 1 Oct 2026
Conferencia Episcopal y Cáritas Colombiana piden proteger la vida en el sur del Chocó
A través de un comunicado conjunto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS-CC) expresan su profunda preocupación por los hechos de violencia que afectan a las comunidades del sur del Chocó, particularmente en Río Iró, Condoto y Nóvita (Diócesis de Istmina-Tadó). Advierten que la extensión de las hostilidades hacia zonas pobladas y el uso de artefactos explosivos ponen en riesgo la vida e integridad de la población y afectan gravemente su cotidianidad.El pronunciamiento, firmado por monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, y el padre Diego Meza Gavilanes, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, se produce en el contexto de los recientes hechos de violencia que se registran en esta región del departamento del Chocó.La vida de la población civil debe ser protegidaAnte esta situación, la Iglesia colombiana reafirma que la dignidad de toda persona humana debe ser respetada incluso en medio de la confrontación armada. En ese sentido, señala que ningún propósito político, militar o estratégico puede justificar acciones que expongan a la población civil o desconozcan sus derechos fundamentales.“¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9), recuerda el comunicado, retomando la pregunta de Dios a Caín, para subrayar que ninguna confrontación puede conducir a la indiferencia frente al sufrimiento de las comunidades ni convertir la vida humana en un medio para alcanzar otros fines.La CEC y Cáritas Colombiana llaman a todos los actores armados a respetar estrictamente el Derecho Internacional Humanitario, en particular los principios de distinción, precaución y proporcionalidad, y a abstenerse de realizar acciones que pongan en riesgo a la población civil o los bienes indispensables para su vida.Protección y asistencia para las comunidadesEl pronunciamiento también solicita al Estado colombiano fortalecer las medidas necesarias para proteger a las comunidades afectadas y garantizar sus derechos, especialmente en territorios donde las hostilidades producen confinamiento, desplazamiento o restricciones a la movilidad.A la vez, la Iglesia urge garantizar el acceso seguro y oportuno de la acción humanitaria. La Misión Médica, las organizaciones humanitarias y la Iglesia, señala el comunicado, deben poder desarrollar su labor sin obstáculos ni instrumentalización. La asistencia médica, alimentaria, psicosocial y de protección —subraya la Iglesia— tiene como finalidad proteger la vida y aliviar el sufrimiento humano.La Iglesia mantiene su acompañamiento en los territoriosDesde las diócesis, parroquias y equipos de Pastoral Social, la Iglesia continúa acompañando a las comunidades afectadas y contribuyendo a la respuesta humanitaria en los territorios.El mensaje recuerda, además, las palabras del Papa León XIV, quien el 14 de mayo de 2025 afirmó: “¡la guerra nunca es inevitable! Las armas pueden y deben ser silenciadas, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan”.Ante una violencia que amenaza con convertirse en parte de la cotidianidad de las comunidades, la Conferencia Episcopal de Colombia y Cáritas Colombiana reiteran su llamado a detener toda acción que ponga en peligro a la población y abrir caminos de diálogo que permitan superar la violencia.“La vida humana debe estar siempre por encima de las armas y de cualquier interés en disputa”, concluye el pronunciamiento.
Jue 1 Oct 2026
Nuevos ataques en la subregión del San Juan: Mons. Mario de Jesús Álvarez clama por la paz y la protección de las comunidades
Ante los recientes ataques contra estaciones de Policía en Nóvita y Santa Rita de Iró, la Iglesia expresa su preocupación por el impacto de la violencia en la población civil y pide buscar caminos de paz, diálogo y respeto por la dignidad humana.La Diócesis de Istmina-Tadó hizo un llamado urgente a detener la escalada de violencia que en los últimos días ha afectado a distintos municipios de la subregión del San Juan, en el sur del departamento del Chocó, y que nuevamente tiene a las comunidades sufriendo.La situación se agudizó el miércoles 30 de septiembre en Nóvita, donde, alrededor de las 10:00 de la mañana, mientras la comunidad se disponía a iniciar la celebración de la Eucaristía con motivo de la fiesta patronal de San Jerónimo, se registró un ataque contra la estación de Policía mediante drones y armas de largo alcance. De acuerdo con información de las autoridades, el hecho incluyó el lanzamiento de seis granadas desde drones y también afectó instalaciones militares. No se reportaron personas heridas.Para la Diócesis, la situación adquiere una especial gravedad por haber ocurrido en medio de una celebración religiosa y en el casco urbano, donde la población quedó expuesta al riesgo.Desde Nóvita, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, expresó su preocupación por lo que está ocurriendo en la región y pidió a los grupos armados detener las acciones que están afectando directamente a las comunidades. También pidió al al Gobierno Nacional priorizar la protección de las comunidades.“Todo debemos pararlo inmediatamente, dada la angustia y la zozobra que esto provoca”, manifestó el obispo, quien insistió en que la salida debe buscarse por “los caminos del Evangelio y los caminos de la paz”.El prelado señaló que durante los últimos días se han registrado graves hechos de violencia en municipios como Tadó, Río Iró, Sipí, Condoto y Nóvita. En declaraciones entregadas este 1 de octubre, explicó que, a su juicio, las comunidades están experimentando miedo e impotencia y que muchas personas prefieren guardar silencio ante el riesgo que perciben en sus territorios.Sobre las dinámicas del conflicto, monseñor Álvarez se refirió a la confrontación entre el ELN y las AGC, así como a los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública. Sus apreciaciones corresponden a su lectura de la situación que viven las comunidades que acompaña pastoralmente la Diócesis.La violencia continúa en Santa Rita de IróLa preocupación se extendió este jueves 1 de octubre a Santa Rita de Iró, cabecera municipal de Río Iró. Según informó el padre Ernesto Zapata, vicario general de la Diócesis de Istmina-Tadó, durante la mañana se habían registrado múltiples explosiones de artefactos lanzados mediante drones contra la estación de Policía.“Lo que sabemos hasta el momento es que se han producido al menos seis ataques desde aeronaves no tripuladas...aún no se tiene información confirmada sobre posibles personas heridas", explicó el sacerdote. Recordó, además, que esta población, de aproximadamente 4.000 habitantes, ya había vivido numerosos ataques con estos artefactos dos meses atrás.“Que todos vivamos en dignidad y en respeto”Ante este panorama, la Diócesis de Istmina-Tadó insiste en que las comunidades no pueden continuar soportando las consecuencias de la confrontación armada. Su llamado se dirige a quienes tienen responsabilidades en las decisiones de seguridad y, de manera particular, a los actores armados que desarrollan acciones violentas en los territorios.“Únicamente es dejándonos iluminar por el Dios del amor, de la misericordia y del perdón como podemos hallar caminos para que todos vivamos en dignidad y en respeto”, expresó monseñor Álvarez.La preocupación de la Iglesia por la situación de las comunidades del San Juan no es nueva. En anteriores momentos de confinamiento y confrontación armada, la Diócesis de Istmina-Tadó ha pedido que se garantice la libertad de movilidad de la población civil y el acceso de la Iglesia y de las organizaciones humanitarias a las comunidades afectadas.Precisamente estas localidades del sur del Chocó resultaron gravemente impactadas por el terremoto del 10 de agosto en Colombia. La mayor parte de sus viviendas sufrieron graves daños estructurales y las comunidades aún están a la espera del proceso de recuperación y reconstrucción.Vea el mensaje del Obispo de Istmina-Tadó a continuación: