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iglesia en colombia

Dom 17 Mayo 2026

La Voz del Pastor | 17 de mayo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 28, 16-20

Vie 15 Mayo 2026

Oración, fraternidad y esperanza: ejes de la Semana por la Unidad de los Cristianos 2026 en Colombia

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión Episcopal y el Departamento de Promoción de la Unidad y el Diálogo, presenta la guía oficial para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026, un subsidio pastoral y litúrgico que busca fortalecer la comunión, la oración común y el testimonio compartido entre las distintas confesiones cristianas presentes en el país.Inspirado en el lema bíblico: “Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados” (Efesios 4,4), el material propone un itinerario espiritual y pastoral centrado en la unidad visible de los cristianos, la reconciliación, la paz y la esperanza, en diálogo permanente con la realidad social y eclesial colombiana.La guía ha sido elaborada tomando como base la propuesta internacional del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y de la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, adaptada al contexto pastoral y social de Colombia.Una celebración en clave colombiana y ecuménicaEn el hemisferio sur, y particularmente en Colombia, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebrará entre el domingo de Pentecostés, el 24 de mayo de 2026, y el domingo de la Santísima Trinidad, el 31 de mayo, una opción pastoral que busca favorecer una mayor participación de las comunidades cristianas.El documento anima a las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos eclesiales y espacios ecuménicos a promover celebraciones abiertas al encuentro entre cristianos de distintas tradiciones, fomentando el respeto mutuo, la colaboración y el diálogo. Asimismo, invita a aprovechar esta Semana como una oportunidad para fortalecer los vínculos en escenarios de libertad religiosa y de diálogo interreligioso presentes en diversas regiones del país.La propuesta sugiere también que, especialmente en celebraciones con participación de Iglesias históricas, se incorporen signos comunes de la fe compartida, como la proclamación del Credo Niceno-constantinopolitano y la oración del Padre Nuestro, expresiones visibles de la comunión ya existente entre los cristianos.Un itinerario espiritual conectado con la realidad del paísLa cartilla desarrolla un octavario (un periodo de ocho días) basado en Efesios 4,1-13, con reflexiones, textos bíblicos, preguntas para el discernimiento comunitario y oraciones comunes. Cada jornada aborda dimensiones concretas de la vida cristiana y de la realidad nacional, proponiendo caminos de encuentro y reconciliación.Entre los temas centrales se destacan:-La vocación común a la unidad en medio de la diversidad cultural, social y eclesial colombiana.-La necesidad de sanar divisiones, exclusiones y desconfianzas desde el amor cristiano y la misericordia.-El llamado urgente a construir paz y reconciliación en los territorios afectados por la violencia.-La esperanza cristiana frente a la pobreza, la migración y la desigualdad.-El reconocimiento del bautismo como raíz de comunión entre los cristianos.-La defensa de la dignidad humana, la fraternidad y el cuidado de la casa común.-La valoración de los distintos carismas y tradiciones cristianas presentes en Colombia.-El llamado a crecer juntos en Cristo para ofrecer un testimonio cristiano creíble y misionero.A lo largo del documento, desde la Conferencia Episcopal de Colombia se insiste en que la unidad cristiana no significa uniformidad, sino reconciliación en la diversidad y disposición a caminar juntos desde lo esencial de la fe. En este sentido, el subsidio propone una espiritualidad ecuménica profundamente vinculada con los desafíos actuales del país, especialmente aquellos relacionados con la paz, la justicia social, la dignidad humana y la reconstrucción del tejido social.Una invitación a caminar juntosEn el mensaje final de la guía, se invita a las comunidades cristianas a acoger este material “con espíritu de fe y apertura”, promoviendo gestos concretos de reconciliación, fraternidad y misión compartida. Así, la Iglesia Católica en Colombia reafirma su compromiso con la promoción del diálogo ecuménico y con la construcción de una cultura del encuentro, convencida de que el testimonio común de los cristianos constituye un signo esperanzador para el país y para el mundo.

Mié 13 Mayo 2026

En la fiesta de la Virgen de Fátima, la Iglesia colombiana renovó la consagración del país al Inmaculado Corazón de María

En el marco de la memoria litúrgica de la Virgen de Fátima y durante el cuarto Rosario Nacional por la Reconciliación y la Paz de Colombia, la Iglesia en Colombia renovó este 13 de mayo la consagración de la nación al Inmaculado Corazón de María, elevando una oración por la unidad, la reconciliación, la verdad y la esperanza del país.La jornada central se desarrolló en la Catedral Primada de Colombia y estuvo presidida por Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, acompañado de obispos, sacerdotes, religiosos y cientos de fieles laicos.La celebración coincidió con la conmemoración de la primera aparición de la Santísima Virgen María a los pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco, ocurrida el 13 de mayo de 1917 en Cova da Iria, Portugal, acontecimiento que dio origen al mensaje espiritual de Fátima, centrado en la oración, la conversión, la reparación y la paz.En este contexto, la Iglesia en Colombia se unió espiritualmente a esta memoria mariana a través de una jornada nacional de oración marcada por profundos signos de fe y reconciliación. Entre ellos, la exposición del Santísimo Sacramento en la custodia representativa del Cristo de Bojayá y el ingreso en procesión de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima.Previo a la celebración eucarística, cientos de fieles participaron en el rezo del Santo Rosario, ofreciendo los misterios gloriosos por Colombia, sus gobernantes, las víctimas de la violencia, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, las personas que padecen hambre y la población privada de la libertad. Como signo de esperanza, internos privados de la libertad enviaron cartas y camándulas elaboradas con sus propias manos para ser depositadas a los pies de la Virgen María.“Podremos ser adversarios, pero nunca enemigos”Durante la homilía, monseñor Múnera dirigió un fuerte llamado pastoral al país para superar la polarización, reconstruir la confianza social y promover una cultura del encuentro y la fraternidad.Inspirado en la presencia de María en Caná, el Calvario y el Cenáculo, el prelado aseguró que la Virgen sigue acompañando a Colombia en medio de sus desafíos históricos, sociales y políticos.“Ella nos ayuda a todos, creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad, a superar los lenguajes del miedo y del odio, de la desconfianza a nuestras instituciones”, afirmó.En una de las frases más contundentes de su reflexión, expresó:“Es cierto que tenemos diferencias, somos diversos; podremos ser, inclusive, adversarios, pero nunca enemigos”.El presidente del episcopado colombiano exhortó además a recuperar el sentido de nación y la amistad social:“Abriguemos en nuestro corazón sentimientos de hermandad y de amistad social. Somos hermanos, somos ciudadanos de esta querida Patria”.Frente al actual contexto nacional, monseñor Múnera recordó que el ejercicio de la política exige responsabilidad ética, discernimiento y búsqueda sincera del bien común:“El ejercicio de la política requiere de todos el discernimiento y la búsqueda del bien común para que juntos trabajemos en el proyecto de nación que anhelamos con justicia, equidad, solidaridad y, ante todo, en la búsqueda de la verdad”.Y añadió:“No temamos: la verdad nos hará libres”.María, signo de esperanza para ColombiaAl meditar el pasaje de las bodas de Caná, el Arzobispo de Cartagena aseguró que Colombia necesita abrirse a la transformación espiritual y social que nace del encuentro con Cristo.“Jesús puede realizar el milagro de transformar nuestras reservas morales, culturales y espirituales, y nuestra propia historia, pasado, presente y futuro, en un vino nuevo y mejor”, afirmó.En ese sentido, invitó a los colombianos a presentar ante Dios la realidad del país con humildad y esperanza:“Basta solo con presentarle a Jesús las tinajas llenas de lo que somos, hacemos y tenemos como ciudadanos y como país, para que Él realice el milagro del amor, de la fiesta y de la alegría”.Refiriéndose al mensaje de Fátima, monseñor Múnera recordó que la Virgen María sigue proponiendo tres caminos concretos para el tiempo presente: la oración, la reparación y la consagración.Explicó que la oración ayuda a confiar nuevamente en Dios; que la reparación impulsa la solidaridad frente a la indiferencia; y que la consagración al Corazón Inmaculado de María conduce a una transformación profunda de las relaciones humanas y sociales.“El corazón de María nos une más íntimamente al corazón de Cristo que transforma, unifica y sana nuestro corazón herido”, expresó.Renovación de la consagración de ColombiaAl finalizar la celebración eucarística, fue renovada oficialmente la consagración de Colombia al Inmaculado Corazón de María mediante una oración en la que se pidió por el presente y el futuro del país, por la reconciliación nacional, la defensa de la vida, la justicia, la paz y el fortalecimiento de la fraternidad entre los colombianos.La jornada concluyó con una súplica confiada a la Virgen María para que acompañe a Colombia en sus desafíos actuales y ayude al país a construir caminos de verdad, reconciliación y esperanza.Vea a continuación la transmisión de la celebración:

Mar 12 Mayo 2026

El Papa León XIV nombra nuevo Vicario Apostólico para Tierradentro: P. Homero Marín Arboleda, C.M.

La Santa Sede ha dado a conocer el nombramiento del padre Homero Marín Arboleda, C.M., como nuevo Vicario Apostólico de Tierradentro, en el departamento del Cauca. Hasta ahora, el sacerdote colombiano se desempeñaba como párroco de la parroquia “Blessed John Mazzucconi”, en la Isla Woodlark, y de la parroquia San Antonio de Padua en Gusaweta, isla Kiriwina, pertenecientes a la Diócesis de Alotau-Sideia, en Papúa Nueva Guinea.El padre Marín Arboleda, a quien el Santo Padre León XIV le ha encomendado esta misión, no es ajeno a la realidad de Tierradentro. Desde los primeros años de su ministerio sacerdotal, fue párroco, formador y rector en comunidades y seminarios de ese territorio de misión.El Vicariato Apostólico de Tierradentro, confiado desde comienzos del siglo XX a la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos), continúa así su camino evangelizador bajo el acompañamiento de un sacerdote de esta misma comunidad, fundada por San Vicente de Paúl.Un pastor cercano a la realidad de TierradentroLa relación pastoral del padre Homero Marín Arboleda con Tierradentro se remonta a 1987, en Vitoncó.En 1988 fue nombrado vicerrector y profesor del Seminario Mayor y Menor Indígena de Páez, además de párroco en Willa, población del entonces territorio de la Prefectura Apostólica de Tierradentro. Entre 1988 y 1993 ejerció nuevamente como párroco en Vitoncó.Posteriormente, en 1994, asumió como párroco en Willa, rector del Seminario Menor y profesor del Seminario Mayor Indígena de Páez. Su presencia prolongada en esta región le permitió compartir de cerca la vida de las comunidades indígenas y campesinas, así como acompañar los desafíos pastorales, sociales y culturales propios de una jurisdicción misionera marcada históricamente por la diversidad étnica, las dificultades geográficas y las situaciones de violencia.Una vida sacerdotal marcada por la misiónEl padre Homero Marín Arboleda nació en Circasia, Quindío, el 17 de noviembre de 1959.Ingresó a la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos) en Medellín, donde realizó su proceso de formación inicial entre 1980 y 1983. Cursó estudios de Filosofía en el Seminario La Milagrosa de Medellín y de Teología en el Seminario Villa Paúl de Funza (Cundinamarca).Realizó su primera profesión religiosa el 2 de febrero de 1982 y la profesión perpetua el 24 de noviembre de 1984. Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 1987.Entre 1994 y 1996 adelantó estudios de Misionología en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma. Posteriormente fue consejero provincial de la Congregación de la Misión en Colombia y rector del Seminario La Milagrosa.Desde el año 2001 ha desarrollado su labor misionera en Papúa Nueva Guinea, donde ha ejercido diversos servicios pastorales y de gobierno dentro de la misión vicentina. Allí fue vicerrector del seminario de Bomana, párroco de “Holy Name of Jesus” en Bomana, superior de la Misión Vicentina en ese país y, más recientemente, párroco de San Antonio de Padua en Gusaweta, isla Kiriwina, y de “Blessed John Mazzucconi”, en la Isla Woodlark.Un vicariato con profunda identidad misioneraEl Vicariato Apostólico de Tierradentro es una jurisdicción eclesiástica de carácter misionero encomendada por la Santa Sede a la Congregación de la Misión. Depende del Dicasterio para la Evangelización y posee una configuración canónica particular que responde a las características pastorales y territoriales propias de esta región.Las primeras acciones evangelizadoras en Tierradentro se remontan al siglo XVII con la presencia de misioneros jesuitas y posteriormente franciscanos. A comienzos del siglo XX, el territorio fue constituido como misión y confiado oficialmente a los Padres Vicentinos.El 13 de mayo de 1921, la Santa Sede estableció a Tierradentro como Prefectura Apostólica. Décadas más tarde, el 17 de febrero de 2000, el papa San Juan Pablo II elevó esta jurisdicción a Vicariato Apostólico mediante la bula Sollicitam curam.La historia reciente de este territorio ha estado marcada por grandes desafíos pastorales y humanitarios. Entre ellos, el terremoto y la avalancha ocurridos el 6 de junio de 1994, tragedia que ocasionó la muerte de cerca de 1.150 personas y destruyó buena parte de la infraestructura eclesial y comunitaria de la región.Igualmente, el vicariato ha afrontado las consecuencias de la violencia armada que por años afectó a las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes presentes en el territorio. En medio de estas realidades, la Iglesia ha mantenido una presencia cercana, misionera y comprometida con la defensa de la vida, la reconciliación, la promoción humana integral y la construcción de paz.Tras la renuncia de monseñor Óscar Augusto Múnera Ochoa, aceptada por el Santo Padre el 20 de julio de 2024, el Vicariato Apostólico de Tierradentro ha estado bajo la administración apostólica de monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, obispo de Neiva.

Lun 11 Mayo 2026

Obispos agradecieron la misión de monseñor Paolo Rudelli en Colombia durante Eucaristía de despedida

El encuentro, celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, reunió a obispos y colaboradores del Secretariado Permanente del Episcopado para agradecer el servicio pastoral y diplomático del ahora Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.En un ambiente de fraternidad, comunión y gratitud, la Conferencia Episcopal de Colombia celebró el pasado viernes 8 de mayo una Eucaristía de acción de gracias por la misión desempeñada en el país por monseñor Paolo Rudelli, quien desde el pasado mes de abril asumió sus nuevas responsabilidades como Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, tras ser nombrado por el Papa León XIV.Aunque monseñor Rudelli ya había concluido oficialmente su servicio como Nuncio Apostólico en Colombia, regresó al país para compartir este momento de encuentro y despedida con los obispos colombianos, así como con diferentes servidores eclesiales y colaboradores de la Nunciatura.La celebración eucarística, presidida por el propio monseñor Rudelli en la sede del Episcopado Colombiano, reunió a cardenales, arzobispos, obispos y vicarios apostólicos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, quienes quisieron expresar personalmente su cercanía y agradecimiento por el servicio prestado a la Iglesia que peregrina en Colombia.Durante su homilía, el representante pontificio expresó la profunda gratitud que deja su paso por el país:“Me despido de esta misión de Nuncio Apostólico en Colombia con el corazón lleno de gratitud por la experiencia de fe que he podido vivir en estos dos años y medio”.En un mensaje marcado por un tono cercano, espiritual y pastoral, monseñor Rudelli evocó las múltiples visitas realizadas a diócesis, arquidiócesis y vicariatos apostólicos, destacando el testimonio de fe encontrado en las comunidades y el compromiso evangelizador de la Iglesia colombiana en medio de las complejas realidades sociales del país.Inspirado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, aseguró haber sido testigo de “páginas vivas” de la acción de Dios en Colombia:“He sido testigo de estas páginas que ustedes, como sucesores de los apóstoles, están ayudando a escribir: páginas donde vemos anuncio del Evangelio, conversiones, milagros, pero también una Iglesia cercana a las personas golpeadas por la violencia y las necesidades de la vida”.El diplomático de la Santa Sede destacó especialmente dos dimensiones que, según expresó, marcan profundamente la vida de la Iglesia en Colombia: el impulso evangelizador y el compromiso social con quienes más sufren.“Donde el pueblo sufre, ahí la Iglesia está presente. Un anuncio del Evangelio que no transforme la vida sería vacío; pero un compromiso social que olvide el Evangelio se volvería estéril”.Monseñor Rudelli también se refirió al nuevo servicio que desempeña junto al Santo Padre en Roma, asegurando que acoge esta misión desde la fe y la obediencia eclesial:“Vivo este nuevo llamado como una forma de seguir sirviendo a la Iglesia, ahora más cerca del Santo Padre, permaneciendo en el amor del Señor”.Además, animó a los obispos colombianos a vivir su misión pastoral desde la alegría del Evangelio, incluso en medio de las complejidades propias del tiempo actual:“Les deseo que puedan experimentar esta alegría profunda, que es la alegría del Señor, la alegría de participar en su llamado y en su misión”.La cercanía del Santo Padre a través de monseñor RudelliAl finalizar la celebración, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, dirigió unas palabras en representación del colegio episcopal colombiano, agradeciendo el servicio prestado por monseñor Rudelli y resaltando su estilo pastoral, fraterno y cercano.El purpurado recordó que la misión del nuncio apostólico consiste en fortalecer la comunión entre las Iglesias locales y el sucesor de Pedro:“Con sus visitas a los vicariatos apostólicos, diócesis y arquidiócesis, nos hizo sentir muy cercanos al Santo Padre”.El cardenal Rueda valoró especialmente la capacidad de escucha, el espíritu de diálogo y la actitud prudente con la que monseñor Rudelli acompañó a la Iglesia en Colombia:“Su estilo, sabio y fraterno, nos anima y fortalece. No se impone, no sustituye ni obstaculiza nuestra misión; al contrario, es un vínculo eclesial que ayuda al discernimiento y a la comunión”.En su intervención, el Arzobispo de Bogotá evocó además algunas de las características que el Papa Francisco señaló como esenciales en la misión de un nuncio apostólico: ser hombre de Dios, hombre de Iglesia, hombre de celo apostólico y hombre de reconciliación. Virtudes que —afirmó— “brillaron de manera especial” en el ministerio de monseñor Rudelli en Colombia.Asimismo, destacó la dimensión misionera y pastoral de su servicio, así como su sensibilidad frente a los desafíos sociales y eclesiales del país:“Fue un servicio atento a los signos de la Iglesia y de la sociedad colombiana”.Al concluir su mensaje, el cardenal Rueda aseguró la cercanía espiritual y la oración permanente del Episcopado colombiano por la nueva misión confiada a monseñor Rudelli en la Santa Sede:“Lo recordaremos siempre con la alegría de sabernos hermanos en el seguimiento de Jesucristo. Que tenga una buena siembra y abundante cosecha para la mayor gloria de Dios y el bien de toda la Iglesia”.La celebración estuvo marcada por un profundo sentido de comunión eclesial y reconocimiento agradecido hacia quien, durante su servicio en Colombia, recorrió diversas regiones del país acompañando de cerca la vida de las comunidades, escuchando sus realidades y fortaleciendo los vínculos de unidad entre la Iglesia colombiana y el Santo Padre.Vea a continuación algunos de los momentos más especiales de la celebración:

Dom 10 Mayo 2026

La Voz del Pastor | 10 de mayo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 1-12

Vie 8 Mayo 2026

Iglesia en Colombia promoverá tres webinars para acompañar el voto consciente, libre y esperanzador en las elecciones presidenciales 2026

Bajo el propósito de acompañar a los colombianos en el ejercicio consciente, libre y esperanzador del voto presidencial de 2026, el Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz (SERP) de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) realizará una serie de webinars denominada “Iglesia, Ciudadanía y Paz. Un faro de esperanza en el momento electoral”.Se trata de una iniciativa pastoral a través de la cual la Iglesia Católica en Colombia busca ofrecer espacios de reflexión, discernimiento y formación ciudadana inspirados en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, promoviendo la participación responsable, la cultura del encuentro y el compromiso con el bien común. Serán transmitidos a través del canal de Youtube y la página de facebook de la CEC.El SERP es un organismo creado por la Conferencia Episcopal de Colombia para articular, ampliar y fortalecer el trabajo de la Iglesia por la reconciliación y la paz del país, recogiendo además la experiencia desarrollada durante cerca de 30 años por la Comisión de Conciliación Nacional. Este Servicio busca promover procesos de escucha, educación y acompañamiento en torno al perdón, la reconciliación y la construcción de paz, con especial atención a las realidades de los territorios y de las comunidades más afectadas por la violencia y la fragmentación social.De acuerdo con la Secretaría Técnica del SERP, esta serie de encuentros virtuales “no nace del interés de la Iglesia en la política partidista”, sino de la convicción de que “el perdón, la reconciliación y la paz no son aspiraciones privadas, sino condiciones necesarias para que una sociedad pueda elegir con libertad, con conciencia y con esperanza”.Tres webinars para acompañar la conciencia ciudadanaLa serie ha sido concebida como un itinerario pastoral integrado por tres momentos formativos y de reflexión, orientados a iluminar distintas dimensiones de la participación ciudadana desde la fe, la reconciliación y la esperanza.En cada webinar se buscará ofrecer criterios de discernimiento inspirados en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia para fortalecer la conciencia ciudadana en medio del actual momento que vive el país, marcado, en parte, por altos niveles de desconfianza institucional y crecientes tensiones en el debate público.El primero de ellos, titulado “La política como vocación: evangelizar lo político desde la fe”, se realizará el próximo lunes 11 de mayo a las 6:00 p.m. y contará con la participación de monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia-Estado. Este webinar buscará profundizar en la responsabilidad moral de participar activamente en la vida política, especialmente a través del voto, entendido como una expresión de amor al prójimo y compromiso con el bien común.Posteriormente, la serie continuará el martes 19 de mayo con el webinar “Elegir con conciencia: voto, reconciliación y bien común”, centrado en el discernimiento ético del voto desde criterios como la justicia, la reconciliación y la paz, con especial atención a la participación de los jóvenes y al fortalecimiento de una cultura democrática alejada del miedo y del odio.El itinerario concluirá el lunes 25 de mayo con “Votar desde la esperanza: una decisión libre, consciente y en paz”, un espacio orientado a acompañar a los ciudadanos para que puedan ejercer su derecho al voto desde la libertad interior, la serenidad y la confianza, especialmente en contextos marcados por la incertidumbre, la desinformación o la desesperanza.Una propuesta pastoral en favor de la reconciliación y la pazDesde su creación, el SERP ha buscado fortalecer la respuesta pastoral de la Iglesia frente a las distintas violencias y fracturas sociales que afectan al país, promoviendo caminos de reconciliación desde las regiones y articulando el trabajo de obispos, sacerdotes, expertos de la sociedad civil y agentes pastorales.“El SEPRP no responde a estos desafíos con un programa de educación cívica. Responde con lo que sabe hacer: tender puentes, sanar heridas, iluminar conciencias y mantener viva la esperanza de que una Colombia mejor es posible”, se señala desde la iniciativa.En ese sentido, la serie de webinars pretende ofrecer un espacio de reflexión serena y de formación ciudadana inspirado en principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, como la dignidad humana, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad y la construcción de la paz.InvitaciónLa Conferencia Episcopal de Colombia invita a párrocos, agentes pastorales, jóvenes, comunidades parroquiales, líderes sociales y ciudadanos en general a participar en estos espacios virtuales, que serán transmitidos a través de los canales institucionales de la CEC y de otras jurisdicciones eclesiásticas del país.

Vie 8 Mayo 2026

Un signo de esperanza para Bojayá: Iglesia conmemoró 24 años de la masacre con la consagración de la custodia del “Cristo Mutilado”

La jornada, convocada por la Diócesis de Quibdó y la Fundación Pontificia ACN Colombia, reunió a comunidades afro e indígenas del Chocó en actos de memoria, oración y reconciliación.Han pasado 24 años desde la masacre de Bojayá, una de las tragedias humanitarias más dolorosas que ha dejado el conflicto armado colombiano. Sin embargo, en las orillas del río Atrato, la memoria permanece viva y las comunidades continúan resistiendo desde la fe.Este 2 y 3 de mayo de 2026, en el marco de la conmemoración de esta tragedia, la Diócesis de Quibdó y la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN Colombia) convocaron una jornada de reconciliación y memoria con actividades en Bellavista (Bojayá) y en Quibdó, marcada por un profundo sentido espiritual, comunitario y pastoral.El acto central fue la consagración de una nueva custodia eucarística inspirada en la emblemática figura del “Cristo Mutilado”, la imagen religiosa que sobrevivió a la explosión ocurrida el 2 de mayo de 2002, cuando un cilindro bomba lanzado por la entonces guerrilla de las Farc impactó la Iglesia donde centenares de civiles buscaban refugio en medio de enfrentamientos armados. La masacre dejó 119 personas muertas, entre ellas, 48 niños.La celebración litúrgica central se llevó a cabo en ese mismo lugar, el templo San Pablo Apóstol, reconstruido años atrás con el apoyo de ACN Colombia.Un Cristo herido, convertido en signo de esperanzaLa nueva custodia, elaborada por un orfebre colombiano, conserva la figura herida del "emblemático crucificado" y ubica en el centro de su pecho el viril que contiene la Eucaristía.Para la Iglesia, este signo busca acompañar espiritualmente a las comunidades que han sufrido el impacto de la violencia, así como reafirmar un mensaje de reconciliación, consuelo y esperanza para el Pacífico colombiano.“La iniciativa busca visibilizar la fe y la resistencia de las comunidades en medio del sufrimiento, enviando un mensaje claro al país: la promoción de la reconciliación y el acompañamiento a las poblaciones más alejadas sigue siendo una prioridad", expresaron los organizadores.Durante la conmemoración, monseñor Wiston Mosquera Moreno, obispo de Quibdó, describió la presencia de la Iglesia antes, durante y después de la tragedia:“La Iglesia ha estado ahí siempre acompañando a las poblaciones, a las comunidades y por eso hay una máxima entre nosotros: el último en salir regularmente de una población es el sacerdote acompañando a su comunidad y eso fue lo que sucedió ese día”.Una jornada de fe y la memoria de las víctimasLa jornada inició con una multitudinaria procesión fluvial por el río Atrato y por las calles de Bellavista. Entre cantos tradicionales afrocolombianos (alabaos) y oraciones, las comunidades acompañaron al Cristo Mutilado hasta el lugar de la tragedia.La procesión pasó por el mausoleo que hoy guarda los restos y recuerdos de muchas de las víctimas, incluidos niños que no alcanzaron a nacer.El padre Johnny Milton Córdoba, director de Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó, destacó el profundo significado espiritual y comunitario de estos actos de memoria:“Cada vez que venimos acá también es una forma de hacer una pequeña catarsis para que la gente pueda quizás ir poco a poco avanzando en el poder perdonar”.La conmemoración reunió a comunidades afro e indígenas, líderes sociales, agentes pastorales y representantes de distintas instituciones que acompañan históricamente a las poblaciones del Chocó.Una vigilia por la reconciliación en QuibdóTras los actos en Bojayá, la custodia fue trasladada hasta Quibdó, capital del departamento, donde se celebró una Vigilia de Adoración por la Reconciliación presidida por el obispo de la diócesis.Durante esta celebración, los fieles elevaron oraciones por las víctimas del conflicto armado, por las comunidades que continúan sufriendo desplazamientos y confinamientos, y por la paz en Colombia.“Fue un encuentro con Cristo vivo, con Cristo mutilado, pero que está presente en nosotros”, expresó Carmen Inés Rentería, una de las participantes.Por su parte, Luz Mercedes Mosquera afirmó:“Fue un momento de reflexión, restauración y perdón…solamente le pido al Señor que nos siga restaurando y que nos enseñe a caminar con esos brazos y esos pies que a Él le faltan”.Conmemoración en medio de una violencia que persisteLa conmemoración de este año ocurre además en un contexto especialmente complejo para el Chocó. Pese al acuerdo de paz firmado con las antiguas Farc en 2016, distintas comunidades del Pacífico continúan afectadas por la presencia de grupos ilegales, los desplazamientos forzados y las restricciones a la movilidad.Frente a esta realidad, la Iglesia ha insistido en la necesidad de fortalecer la presencia institucional, proteger a las comunidades y garantizar verdad, justicia, reparación y no repetición.“Todos los territorios que han sido tomados por los grupos al margen de la ley han estado de espaldas al Estado colombiano”, advirtió monseñor Mosquera Moreno durante la jornada.ACN Colombia y la misión de acompañar a la Iglesia que sufreLa Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) acompaña a comunidades católicas necesitadas, perseguidas o afectadas por la violencia en distintos países del mundo.En Colombia, ACN ha apoyado históricamente procesos pastorales, humanitarios y de reconstrucción eclesial en territorios marcados por el conflicto armado, entre ellos Bojayá.La directora ejecutiva de ACN Colombia, María Inés Espinosa Calle, explicó lo que significó esta jornada para la fundación pontificia:"Puede ser que el evento de Bojayá no haya sido un acto en contra de la religión propiamente, pero la gente se fue a a a meter en esta Iglesia como un sitio seguro, en donde pensaban que nada les podía pasar y pasaron por encima de ese lugar sagrado y allí mandaron este ataque que acabó con la vida de estas 119 personas. Es la razón por la cual nosotros queremos servir y acompañar a la Iglesia que está en necesidad en nuestro país."Hoy, la Iglesia espera que la custodia del Cristo Mutilado se convierta en un signo de resistencia espiritual para las comunidades del Pacífico colombiano, que continúan clamando por el fin de la violencia y una presencia del Estado que los defienda y dignifique.Vea a continuación el informe audiovisual de la jornada: