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Le pediré al Padre que les dé otro Paráclito
Tags: Predicación Orante de la Palabra predicación orante iglesia colombiana
SEXTO DOMINGO DE PASCUA
Mayo 14 de 2023
Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 8,5-8.14-17
Salmo: 66(65),1-3a.4-5.6-7a.16y20 (R. 1)
Segunda Lectura: 1Pedro 3,15-18 /
Evangelio: Juan 14,15-21
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
En este sexto domingo de Pascua la Iglesia nos invita a tomar consciencia de que cada bautizado es un testigo del Señor, un anunciador de su Palabra, así como lo explica la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles sobre Felipe, quien por su predicación y testimonio de fe en Jesucristo Resucitado provoca la conversión de muchos samaritanos. A su vez, es importante comprender que no puede ser una fe aislada del resto de la comunidad. Los apóstoles Pedro y Juan van a Samaría a confirmar en la fe a quienes han abierto el corazón a la acción del Espíritu de nuestro Señor Jesucristo en su vida personal y comunitaria. Nuestra sociedad contemporánea está en una búsqueda incesante de respuestas al sentido de la vida, en medio de muchas confusiones, incertidumbres y angustias. Hoy la Iglesia, en la primera carta de Pedro en la segunda lectura nos pide “estar siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que les pide dar razón de su Esperanza”. La misión de la Iglesia, de cada bautizado, es dar razón de su Esperanza en medio de una sociedad perdida en la desesperanza.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El texto que nos propone la liturgia de este Domingo como primera lectura, se centra en la figura y el ministerio del diácono Felipe; teniendo como preámbulo la dispersión de los cristianos tras la muerte del diácono Esteban (ver Hch. 8, 4-40). Muchos pensaban que la persecución iba a terminar con la evangelización, pero sucedió todo lo contrario, la potencializó. Los que fueron esparcidos por la persecución, se ocuparon de predicar el evangelio por donde iban; tanto es así que algunos iban a sitios tan distantes como Chipre, Fenicia y Antioquía.
Este fue el caso del diácono Felipe, que elegido como uno de los hombres espirituales para el arte de servir (diakonein), el Espíritu Santo lo dotó de dones especiales para evangelizar, inaugurando su tarea apostólica por Samaría.
¿Por qué Samaria? Los samaritanos eran descendientes de los judíos, los cuales se habían mezclado con paganos (asirios), y al sentirse excluidos por los judíos, construyen un templo paralelo al de Jerusalén, por esta razón eran considerados como herejes. Los samaritanos compartían con los judíos la esperanza mesiánica (Cfr. Jn. 4,25), es por eso que cuando Felipe les anuncia a Cristo, su persona y su obra, acogieron el mensaje con mucho interés y tenían un deseo íntimo de comprender todo aquello que les anunciaba. Es interesante ver cómo la predicación iba acompañada por signos (milagros) conforme a la promesa del Señor (Cfr. Mc. 16,17-18), por ese motivo, al producirse tales signos, la gente se llenó de gozo (la alegría es fruto del Espíritu).
Para unificar lo que el egoísmo y el pecado había dividido, era necesario que el Espíritu Santo obrara de la misma manera que en Pentecostés: “Pedro y Juan, bajaron y rezaron para que recibieran el Espíritu Santo”, para que se derribasen las paredes de separación y así concluyesen todas las diferencias raciales, sociales y religiosas. La unidad de la Iglesia debía ser preservada; no podía haber una iglesia en Jerusalén y otra rival en Samaría. La Iglesia es una, y las distintas iglesias son manifestaciones locales de la única Iglesia de Cristo.
El Salmo 65, es un himno de alabanza por las obras que Dios realiza en beneficio de todos los pueblos, porque inclusive, los que no pertenecen a la comunidad escogida por Dios, reciben de Él una vocación: están llamados a conocer el “camino” revelado a Israel, el cual, abarca un inmenso horizonte hasta alcanzar a todos los pueblos de la tierra.
Seguimos con la lectura de la primera carta del Apóstol Pedro, pero no olvidemos que el texto es mucho más práctico que doctrinal, de forma que las exhortaciones y las directrices de la vida cristiana ocupan un lugar mucho más central que las fundamentaciones doctrinales que les acompañan. Incluso los verbos que acompañan marcan el carácter exhortativo, con imperativos: Glorifiquen, estén siempre prontos, etc. Hay que notar también que, entre las razones aducidas para fundamentar las exhortaciones, la referencia a Cristo como autor y modelo de la salvación, tiene una clara preeminencia. Además, el texto nos presenta, cómo el apóstol, impera a llevar una vida ejemplar en un ambiente pagano, desarrollando a su vez, una serie de actitudes frente a las adversidades y contrariedades.
El texto evangélico es una continuación del capítulo de 14, que venimos leyendo desde el domingo pasado. A partir del versículo 15, cambia la perspectiva del diálogo que Jesús traía con sus discípulos, ahora el tema de conversación, ya no es sobre su ida inminente, sino sobre una nueva venida. La ida clave en el texto es “Venir”. Según parece, se trata de varios tipos de venida, por un lado, habla de la venida de “otro paráclito”, de una venida junto con el Padre para hacer morada en sus discípulos y de una venida que sucederá “prontamente”-tras la Pascua (Resucitado).
El Señor pone por otro lado una condición, invita a los discípulos a amarlo y a guardar sus mandamientos (vs. 15 y 21). Esto rememora un aspecto que es la raíz de la espiritualidad veterotestamentaria: la alianza (ver Ex.20,6 y Dt. 5,10), donde YHWH promete su fidelidad y su bendición a aquellos que lo aman y cumplen sus mandamientos. Por tanto, los versículos 16 y 17, se unen directamente al v.15, y contienen una promesa para los discípulos si aman a Jesús y guardan sus mandamientos; pedirá el Espíritu-Paráclito (Don divino que asistirá a los discípulos en lugar de Jesús) desde el Padre para ellos (ver Ez.36, 26). Por último, en los vs. 19-21, el Señor introduce una diferencia entre el “mundo” y los discípulos, el mundo no lo verá más, y los discípulos sí que lo verán; por tanto, tiene que tratarse de una forma de percepción por la fe, a lo que hace referencia a la promesa de “seguir viviendo”; esto es, que los discípulos en el futuro “vivirán” después de Pascua, para tener parte en la “vida” con Jesús.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
Después de compartir con Cristo Resucitado durante estos domingos de Pascua, llega el momento de las despedidas, y para entender el sentido de estos discursos no olvidemos que las palabras de Cristo son “verdaderas”, por tanto, no se trata solo de tranquilizar las inquietudes de los discípulos con palabras “vacías”, sino de animarlos con promesas ciertas. Tales promesas expresan su fidelidad, Él seguirá “al lado” o “junto a”, como expresa el término “paráclito”, pero, aunque se pueda tratar de un elemento externo, por eso precisa que enviará “otro paráclito”, que hará posible la continuación de la obra mesiánica. Recordemos las palabras del apóstol Pedro, que señala de cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. (Hch.10, 38) Así como en Cristo obraba con fuerza el Espíritu Santo, de la misma manera obrará en la persona del discípulo-misionero. Por eso se trata de una promesa que lleva al compromiso, a la tarea, porque la intimidad de la Iglesia con Jesús, se configura como comunión misionera.
En la actualidad, el papa Francisco, nos impulsa con sus palabras y escritos, a vivir en esta dinámica de comunión-misión. Estar unidos a Cristo hace posible la pasión en la misión: “allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida ¿Cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros? (E.G 8).
No podemos permitir que ni las dificultades o los malos momentos, frustren este dinamismo renovador, recordemos las palabras del apóstol Pablo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución hambre, desnudez, peligro, espada? Como dice el texto: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte, nos tratan como a ovejas destinadas al matadero. En todas esas circunstancias salimos más vencedores gracias al que nos amó” (Rom. 8, 35-37).
En eso la primitiva comunidad cristiana es modelo paradigmático para una Iglesia que corre el riesgo de ensimismarse, de quejarse, de vivir de añoranzas, en definitiva, de caer en pastorales de conservación o simple solipsismos; veamos que el Evangelio y las adversidades, deben impulsarnos a discernir cuál será el camino que el Señor nos pide, porque todos estamos capacitados por el bautismo y llamados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.
Finalmente, enfaticemos, en un par de ideas, qué nos ayudaran a examinar nuestra “consciencia pastoral”. El Evangelio que anunciamos, tiene una potencialidad y una liberalidad propias, que rompen nuestros horizontes y planes pastorales, porque al dejarnos impulsar por el Espíritu Santo, nos puede llevar a sorprendernos de cómo nuestra gente acepta el mensaje con docilidad, ya que es un mensaje que libera, sana y reconforta, provocando alegría en sus corazones: “la alegría del evangelio es para todos, y no puede excluir a nadie” (EG. 23). La otra idea es, evitar cualquier sentimiento de inferioridad, porque al no valorar el contenido del mensaje salvador, podemos pensar que es inapropiado o anticuado: “Estén siempre dispuestos a defenderse si alguien les pide explicaciones de su esperanza”. El Evangelio es siempre nuevo y joven.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
- Le pido al Señor me conceda la gracia del celo apostólico para anunciar su Palabra en el ambiente y lugar donde vivo, desde mi familia y mi vecindario y, aún más allá, con el apoyo de mi parroquia, con el ejemplo del diácono Felipe narrado en los Hechos de los Apóstoles.
- Asumir la comunión apostólica como un elemento clave de nuestra fe cristiana en la tradición católica. No es posible una vivencia auténtica del Evangelio de Jesús Resucitado si no es confirmada por los apóstoles, siguiendo el testimonio nos narra hoy el libro de los Hecho.
- Suplicamos al Señor que nos dé una actitud permanente de apertura a la acción del Espíritu Santo, que nos lleva a vivir en la Verdad, a experimentar el amor del Padre y a vivir permanentemente en Él.
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Recomendaciones prácticas:
• Día de la Madre: programar en la parroquia una eucaristía por las madres fallecidas y otra por las madres vivas.
• Día del educador (15 de mayo): tener en cuenta a los profesores en las intenciones de la Misa de este Domingo.
• El 19 de mayo comienza la novena de preparación para la Solemnidad de Pentecostés.
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Bienvenidos hermanos y hermanas a esta celebración en este domingo VI del tiempo Pascual. Hoy la Palabra de Dios nos está invitando a dar “razones de nuestra Esperanza. Cuando vivimos en una sociedad marcada por el desaliento, el desamor y la desilusión es cuando la Iglesia y cada uno de nosotros, como testigos del Señor Resucitado, debemos dar razones suficientes de nuestra Esperanza, no solo en una vida perdurable después de esta vida temporal, sino también para la construcción de una sociedad más justa, más humana, donde la vivencia del amor no sea una utopía sino una realidad en nuestro vivir cotidiano. Los invito para que nos dejemos confirmar en la fe, viviendo la SINODALIDAD como nos lo propone hoy la Iglesia, donde todos tenemos una responsabilidad y el ejercicio de un ministerio, de una vocación específica, como testigos del Señor Resucitado.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Felipe predica en Samaría, una región separada del resto de los judíos. Por la predicación de Felipe y su profunda experiencia de fe en Jesucristo viene la conversión de muchos samaritanos. La iniciación cristiana a través de Felipe la completan los apóstoles Pedro y Juan, quienes los confirman en la fe. En la segunda lectura el apóstol Pedro nos está invitando a vivir una fe que supere la costumbre o una obligación moral, que sea capaz de dar razón de su Esperanza a muchos que viven una vida sin sentido y sin ninguna esperanza. Es asumiendo el Espíritu de Jesucristo Resucitado, enviado por el Padre, como realmente es posible vivir en el amor de Dios: “El que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a Él”. Escuchemos:
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Elevemos nuestras suplicas a nuestro buen Padre Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo quien vive plenamente en Él, para que nos de la Gracia de vivir fielmente en su Hijo, y digámosle:
R. Te rogamos, óyenos.
1. Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes para que el Señor les conceda un “celo ardiente hasta el sacrificio” en su ministerio de anunciar el Evangelio de Jesucristo a todas las naciones. Roguemos al Señor
2. Por todos los consagrados, religiosos y religiosas y laicos comprometidos en el anuncio del Evangelio para que no se dejen dominar de la corriente del mundo y sean testigos de la auténtica Esperanza que nos permite vivir plenamente como hijos a hijas de Dios. Roguemos al Señor
3. Por los líderes de nuestra comunidad local y de la sociedad en general, políticos, educadores, administradores públicos para que se dejen guiar por el Espíritu de la Verdad y así sean testigos en su vida cotidiana, en su ambiente y en su trabajo de Jesucristo Resucitado. Roguemos al Señor.
4. Por los misioneros y misioneras que viven en regiones lejanas a sus tierras de origen abriendo caminos al Evangelio para que el Señor los fortalezca en su fe, asuman con amor las dificultades y persecuciones y puedan dar razón de su Esperanza a quienes reciben la predicación del Evangelio en sus lugares de misión. Roguemos al Señor.
5. Por todos nosotros para que, al dejarnos confirmar en la fe por nuestra Iglesia apostólica, en camino de Sinodalidad, podamos ser testigos en el Espíritu de Jesucristo Resucitado, en nuestro propio hogar, en nuestro trabajo y en la vida cotidiana. Roguemos al Señor.
Oración conclusiva
Padre de Bondad
que nos envías el Espíritu de tu Hijo Jesucristo
y nos llevas a la comunión fraterna en nuestra vida ordinaria
y al compromiso de servir con amor a nuestros hermanos
y hermanas más vulnerables de nuestra sociedad,
muéstranos tu misericordia y concédenos vivir siempre contigo,
en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Imitemos a María en la fe, esperanza y caridad
Lun 1 Jun 2026
La caridad es la puerta de entrada al cielo
Mié 20 Mayo 2026
Implementación de la Sinodalidad en la Diócesis de Pasto
Vie 22 Mayo 2026
Una deuda silenciosa: los sacerdotes olvidados…
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Vie 8 Mayo 2026
“No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros”
SEXTO DOMINGO DE PASCUAMayo 10 de 2026Primera lectura: Hch 8, 5-8. 14-17Salmo: Sal 66 (65), 1b-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 (R. 1b)Segunda lectura: 1P 3, 15-18Evangelio: Jn 14, 15-21I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónNos vamos acercando al final de este camino pascual y no podemos olvidar que vivir la fe y vivir esta Pascua significa dejarnos enamorar por Cristo, para que Él transforme con su Palabra nuestra vida. Las lecturas de este sexto domingo de Pascua nos ayudan a comprender cómo debemos abrir nuestro corazón a Cristo y dejarnos guiar por su Espíritu. El Espíritu Santo, que el Padre envía a los discípulos, los llena de fuerza y verdad para predicar con valentía el mensaje de Jesucristo y experimentar su presencia en medio de la comunidad de hermanos.Resaltemos algunas enseñanzas de esta Palabra:•“Felipe bajó a una ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan”•“Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal”.•“Si me aman, guardarán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad”.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El libro de los Hechos de los Apóstoles nos cuenta cómo Felipe, fruto de la persecución desatada contra la Iglesia de Jerusalén, fue dispersado, bajó a Samaría y predicó con fuerza el Evangelio de Jesús, no solo con palabras, sino también con los signos que realizaba (Hch 8, 6). La gente escuchaba con atención y agrado lo que decía Felipe, con un mismo espíritu, pues no era una predicación propia, no era su mensaje, sino el Evangelio de Cristo. Anunciaba la Palabra del Señor, que llenaba sus corazones de verdadera alegría. Más adelante, el relato muestra cómo quienes escucharon con atención a Felipe y abrieron el corazón a la Palabra del Señor experimentaron la fuerza transformadora de Dios, al punto de que hasta los espíritus inmundos salían de los posesos (Hch 8, 7).No se puede perder de vista que esta fuerza en la predicación de Felipe y la apertura de corazón de los samaritanos se debe al Paráclito, el Espíritu de la Verdad (Jn 14, 16-17). Jesús, por su relación de amor con cada discípulo, derrama este Espíritu para estar siempre presente, fortaleciendo la palabra de quien predica en su nombre y volviendo dóciles los oídos de quienes escuchan, para que se dejen transformar, sanar y liberar de sus “espíritus inmundos”, es decir, de actitudes, palabras y acciones que alejan de Dios. Este mismo Espíritu nos permite vivir con sencillez, pero con profundidad, el Evangelio de Jesucristo. Escuchar la Palabra y dejarnos inundar por el Espíritu Santo nos concede la gracia de obrar siempre el bien, vivir según la voluntad de Dios y dar testimonio de Cristo, dando razón de nuestra esperanza (1P 3, 15).2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La vida cristiana está marcada por la presencia del Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad que enseña, recuerda y aclara todo. Es Él quien permite que cada persona que se abandona en el Señor experimente la presencia del Resucitado, que lo renueva y sana todo, que hace nuevas todas las cosas (Ap 21, 5).La Palabra de Dios en este sexto domingo de Pascua nos invita a agudizar el oído para escuchar con el corazón el mensaje transformador del Evangelio. Se trata de dejarnos amar por Jesús, amarlo con todo el corazón y con todas las fuerzas, como lo hicieron la Virgen María, Pedro, María Magdalena y el discípulo amado. Amarlo de manera incondicional, aprender a escucharlo siempre, abandonar en Él nuestras angustias y poner en sus manos la vida entera.Solo así, llenos de su Espíritu, podremos dar testimonio como verdaderos discípulos, anunciando con palabras y obras el Evangelio de la vida en un mundo cada vez más dividido por guerras y violencias. Hoy necesitamos anunciar el Evangelio de la paz y del amor en medio de la oscuridad que viven tantos hermanos a causa de los vicios, la pobreza, la desintegración familiar, la ambición y la sed de poder.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Con María digamos: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).Señor, danos la gracia de hacer siempre tu voluntad. Danos docilidad de espíritu para escucharte, guardar en el corazón tu mensaje y dejarnos transformar por Él. Haz que, llenos de tu Espíritu, seamos verdaderos cristianos y discípulos misioneros, que con palabras y obras demostremos que te amamos con todo el corazón y con todas las fuerzas. Que, unidos a ti, vivamos también en una verdadera comunidad, signo de esperanza en el mundo, faro que guíe, luz que ilumine, sal que dé sentido a la vida y camino que ayude a otros a encontrarte._______________________Recomendaciones prácticas:•Día de la madre: programar en la parroquia una Eucaristía por las madres fallecidas y otra por las madres vivas.•Día del Educador (15 de mayo): tener presentes a los profesores en las intenciones de la misa de este domingo.•El 15 de mayo comienza la novena de preparación para la Solemnidad de Pentecostés.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misa Nos reunimos con alegría a celebrar la Eucaristía. No es un acto repetitivo ni una celebración cualquiera: es el encuentro con Jesucristo vivo. Cada Eucaristía es un momento maravilloso y único para encontrarnos con Aquel que nos ama infinitamente y a quien nosotros amamos. Dispongámonos desde el corazón, dejemos a un lado todo lo que pueda dispersarnos y encontrémonos con Jesús, quien da fuerza y sentido a nuestra vida. Hoy recordemos también, con gratitud, a todas nuestras madres y depositemos sus nombres en el altar del Señor.Monición a la liturgia de la Palabra Para crecer y fortalecer nuestra fe es indispensable escuchar con dedicación la Palabra de Dios. Abramos nuestros oídos y nuestro corazón, y acojamos con atención el mensaje que el Señor tiene para cada uno de nosotros.Oración universal o de los fieles Presidente: Elevemos nuestras súplicas a nuestro buen Padre Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien vive plenamente en Él, para que nos conceda la gracia de vivir fielmente en su Hijo, y digámosle:R/. Escúchanos, Señor.1.Por la Iglesia universal, para que, asistida por la fuerza del Espíritu Santo, sea signo del amor de Dios manifestado en la entrega de Cristo. Oremos al Señor.2.Por nuestro país y por sus gobernantes, para que se comprometan en construir una paz duradera y estable, luchen contra la corrupción y fortalezcan la democracia. Oremos al Señor.3.Por quienes son marginados y discriminados, por los que se sienten solos, para que encuentren en nosotros, los cristianos, un signo de esperanza y un reflejo del amor de Dios. Oremos al Señor.4.Por nuestras madres, para que experimenten siempre el amor y la gratitud de sus hijos. Oremos al Señor.5.Por cada uno de nosotros, para que seamos dóciles al amor de Dios manifestado en Cristo Jesús y demos testimonio auténtico de Él. Oremos al Señor.Oración conclusivaRecibe, Señor, estas oraciones y también las que guardamos en lo profundo de nuestro corazón y que solo tú conoces. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Vie 10 Abr 2026
Felices los que no han visto, pero creen
SEGUNDO DOMINGO DE PASCUAO DE LA DIVINA MISERICORDIAAbril 12 de 2026Primera lectura: Hch 2, 42-47Salmo: Sal 118 (117), 2-4. 13-15. 22-24 (R. 1)Segunda lectura: 1P 1, 3-9Evangelio: Jn 20, 19-31I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLas lecturas de este domingo nos presentan tres grandes ejes temáticos:•La comunidad cristiana como espacio de comunión, oración y caridad (Hch 2, 42-47).•La misericordia de Dios manifestada en la fe que purifica y fortalece en medio de la prueba (1P 1, 3-9).•El encuentro con el Resucitado, que trae la paz y envía con el poder del Espíritu (Jn 20, 19-31).De estas ideas, desarrollaremos el encuentro con el Resucitado como fuente de misericordia y misión, desde el Evangelio de Juan.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El Evangelio narra la aparición del Resucitado a los discípulos, encerrados por miedo. Jesús les ofrece la paz, les muestra sus llagas, sopla sobre ellos y les comunica el Espíritu Santo, dándoles el poder de perdonar los pecados. Ocho días después, se aparece de nuevo, esta vez con Tomás, quien al ver y tocar al Señor exclama con fe: “¡Señor mío y Dios mío!”.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Jesús se presenta en medio del miedo y la fragilidad con un mensaje que resuena en cada rincón de la historia: “La paz esté con ustedes”. Su presencia no reprocha, sino que cura, reconcilia y envía. En este día en que celebramos la Divina Misericordia, contemplamos cómo Dios no se cansa de acercarse a nosotros, de ofrecernos el perdón y de restaurar nuestra confianza.El gesto de mostrar las llagas recuerda que su amor fue llevado hasta el extremo y que ahora esas heridas son fuente de vida y misericordia. Tomás, que representa nuestras dudas, es transformado por el encuentro personal con Jesús. Él ve, toca y cree. Así, somos invitados a pasar de la incredulidad a la fe, y de la fe al testimonio.El Resucitado nos envía con su Espíritu para ser misioneros de la misericordia, para anunciar que su perdón es más fuerte que el pecado y que su paz es más poderosa que nuestros miedos.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Resucitado, tú que venciste el miedo y la muerte, entra en nuestras casas, en nuestras comunidades y en nuestras heridas. Llénanos de tu paz, de tu Espíritu y haznos testigos de tu misericordia. Danos la fe de Tomás, no para ver y luego creer, sino para reconocerte vivo en cada signo de amor y en cada gesto de perdón.La contemplación de tu misericordia nos mueve a ser constructores de comunión, sembradores de esperanza y servidores de los más frágiles. Que nuestras manos sean manos que curan, no que hieren; que nuestras palabras sean de consuelo, no de juicio._______________________Recomendaciones prácticas:•Es importante que la referencia a la Divina Misericordia no opaque el sentido pascual y bautismal de este domingo, donde todavía es día de resurrección. Esta devoción se encuentra al nivel de la piedad popular y se pueden tener momentos como la Coronilla en una hora oportuna.•El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia nos dice: “Puesto que la Liturgia del “II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia” –como se denomina en la actualidad– constituye el espacio natural en el que se expresa la acogida de la misericordia del Redentor del hombre, debe educarse a los fieles para comprender esta devoción a la luz de las celebraciones litúrgicas de estos días de Pascua. En efecto, El Cristo pascual es la encarnación definitiva de la misericordia, su signo viviente: histórico-salvífico y a la vez escatológico” (núm. 154).II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misaQueridos hermanos, celebramos con gozo el segundo domingo de Pascua, también llamado Domingo de la Divina Misericordia. Jesús resucitado se hace presente en medio de sus discípulos para comunicarles la paz, el perdón y el Espíritu Santo. Hoy, nosotros también nos dejamos alcanzar por su amor misericordioso y acogemos la fe que transforma el miedo en misión. Dispongamos nuestro corazón para vivir con alegría esta Eucaristía.Monición a la liturgia de la PalabraEn la liturgia de la Palabra contemplaremos cómo el amor de Dios se derrama sobre su Iglesia. Escucharemos cómo la primera comunidad vivía en comunión y caridad; cómo la fe nos sostiene en la prueba, y cómo el Resucitado se presenta para regalarnos su paz y su Espíritu. Escuchemos con atención.Oración universal o de los fielesPresidente: Oremos, hermanos, al Dios de la vida y de la misericordia, que por la resurrección de su Hijo ha vencido el pecado y la muerte. A cada intención respondamos:R/. Jesús Resucitado, en ti confiamos.1.Por la Iglesia, para que, renovada por el Espíritu Santo, sea testimonio fiel de la misericordia divina. Roguemos al Señor.2.Por los gobernantes y líderes del mundo, para que promuevan la justicia, la paz y el respeto a la dignidad humana. Roguemos al Señor.3.Por quienes viven en el dolor, la duda o el miedo, para que el encuentro con Cristo Resucitado les devuelva la esperanza. Roguemos al Señor.4.Por todos nosotros, para que aprendamos a perdonar como hemos sido perdonados y seamos signos vivos de la misericordia de Dios. Roguemos al Señor.Oración conclusivaDios de infinita misericordia, escucha nuestras súplicas y danos un corazón semejante al de tu Hijo, para anunciar con alegría la victoria de tu amor. Por Cristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Dom 5 Abr 2026
Vio y creyó
DOMINGO DE PASCUAEN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑORAbril 05 de 2026Primera lectura: Hch 10, 34a. 37-43Salmo: Sal 118 (117), 1-2. 16-17. 22-23 (R. 24)Segunda lectura: Col 3, 1-4 o 1Co 5, 6b-8Evangelio: Jn 20, 1-9I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónCelebrar la Pascua no puede reducirse simplemente a recordar un acontecimiento o a vivir, de manera momentánea y quizá cargada de sentimentalismo, la resurrección de Cristo. Celebrar la Pascua del Señor debe ser una verdadera experiencia de vida y de fe que transforme nuestro corazón. Más allá de actos solemnes o altares decorados, vivir y celebrar la resurrección del Señor debe impulsarnos a ponernos en camino, a acercarnos a Jesús, a guardarlo en el corazón para dejarnos transformar por Él y, luego, a salir a dar testimonio, sembrando en cada momento la semilla de la paz, la unidad y la fraternidad.Las lecturas de la Palabra de Dios nos muestran cómo la resurrección de Jesús transforma el corazón de sus discípulos:•Los apóstoles, que tuvieron la gracia de acompañar a Jesús y convivir con Él, experimentan cómo su predicación y sus signos milagrosos transforman sus vidas. Más tarde, llenos de fuerza, salen a dar testimonio de Cristo Resucitado, juez de vivos y muertos.•El apóstol Pablo, en la Carta a los Colosenses, invita a los creyentes a buscar las “cosas de arriba, donde está Cristo”, como consecuencia de haber resucitado con Él.•El evangelista san Juan relata cómo, tras el anuncio de María Magdalena, Pedro y el discípulo amado corren al sepulcro. Lo encuentran vacío y ven los lienzos y el sudario. El evangelio afirma que el discípulo amado entró, vio y creyó. La fe en el Resucitado es una experiencia de amor: un enamorarse de Jesús, que ha vencido la muerte y puede vencer todo mal y las consecuencias del pecado en nosotros.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Tras la captura de Jesús, su juicio y posterior crucifixión, los apóstoles y discípulos viven momentos de confusión y miedo: se dispersan, dudan, lo niegan. Toda esperanza y todo sueño de un futuro mejor parece desmoronarse. La mayoría lo abandona y se esconde. Sin embargo, los textos sagrados nos dejan entrever que los apóstoles, a pesar del caos, mantienen contacto y permanecen unidos en aquellos días tan difíciles.El evangelista san Juan destaca a tres personajes que, desde distintas circunstancias, conocieron a Jesús, experimentaron el poder de su Palabra y vivieron de manera singular la experiencia pascual:•María Magdalena: una mujer cuya vida fue renovada por Jesús, que la llamó por su nombre y la amó por encima de sus pecados (Lc 8, 1-2). Va al sepulcro de madrugada, ve la losa retirada y corre a anunciarlo a los apóstoles. Es la primera en hacer el “primer anuncio”, la primera en ver al Señor resucitado y recibe la misión de ir a los “hermanos” (Jn 20, 17) a proclamar que está vivo.•Pedro: al escuchar la noticia, corre al sepulcro, entra y ve los lienzos y el sudario. Inicia entonces un proceso de fe y comprensión de lo que anunciaban las Escrituras: que Jesús debía resucitar de entre los muertos (Jn 20, 9).•El discípulo amado: corre junto con Pedro, llega primero, espera a que Pedro entre y luego también él entra, ve y cree. No necesita más pruebas: su amor le permite creer en el Señor resucitado.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Al escuchar las lecturas del Domingo de Resurrección, después de haber vivido con fe los días santos de la Pasión y Muerte del Señor, la Palabra de Dios y la experiencia de la Iglesia nos llaman a vivir la resurrección de Cristo no como un acontecimiento del pasado, algo externo o ajeno a nosotros.La resurrección es siempre actual y nos invita a enamorarnos de Jesús. María Magdalena lo expresa con sus gestos de amor; Pedro lo confiesa tres veces: “Tú sabes que te quiero” (Jn 21, 15); y el discípulo amado permanece fiel junto a la cruz y, por ese amor, puede creer que Jesús está vivo (Jn 20, 8). Solo quien ama profundamente puede permanecer de pie hasta el final y, luego, creer a pesar de todo.Celebrar la Pascua es aprender a morir con Cristo para también resucitar con Él, como enseña san Pablo en la Carta a los Colosenses. Las celebraciones litúrgicas de Semana Santa pueden haber sido solemnes, bien organizadas y llenas de devoción, pero si no resucitamos con Cristo, si no nos levantamos de nuestros pecados, si no dejamos que Él nos transforme y sane, todo quedará en ritos externos y nuestra fe será vacía. Jesús nos pide dejarnos resucitar por Él, dejarnos levantar y amar, para aspirar a las cosas de arriba.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?“Así pues, si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col 3, 1). Pidamos con fe que la Pascua de Resurrección sea para nosotros una oportunidad de renovar nuestra fe, levantarnos, convertirnos y recibir la fuerza para ser auténticos testigos del Resucitado. Que nuestras familias sean transformadas por la fuerza de Cristo vivo y que nuestras parroquias sean verdaderas casas de encuentro, donde todos se sientan amados y seguros._______________________Recomendaciones prácticas:•Con las Vísperas concluye el Sagrado Triduo Pascual.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misaHermanas y hermanos, nos hemos reunido como familia de Dios para celebrar la Eucaristía en un día grandioso y único, distinto a todos los demás. Hoy celebramos la victoria de la Vida sobre la muerte, de la Luz sobre las tinieblas, de Cristo sobre el pecado. Unidos a toda la Iglesia, dispongámonos con fe y alegría a vivir la resurrección del Señor, “que asciende victorioso del abismo” (Pregón Pascual).Monición a la liturgia de la Palabra La Palabra de Dios nos recuerda que Cristo ha resucitado y que estamos llamados a ser mensajeros de esta Buena Noticia. Dejémonos alimentar por la Palabra para luego dar testimonio de Jesucristo, siendo signos de fe y esperanza.Oración universal o de los fieles Presidente: En este gran día de la resurrección, presentemos al Señor nuestras súplicas diciendo:R/. Oh Señor, escucha y ten piedad.1.Por el Papa León, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que sean signo vivo de la resurrección de Cristo en medio de un mundo marcado por la oscuridad y la muerte. Oremos.2.Por los gobernantes de nuestra nación, para que, iluminados por Cristo Resucitado, trabajen por el bien común, la paz, la justicia, la democracia y el progreso de todos. Oremos.3.Por quienes hoy sufren la violencia, el hambre, la soledad o la esclavitud de los vicios, para que encuentren en los cristianos un ejemplo de amor y ayuda concreta. Oremos.4.Por nuestros hermanos difuntos, para que gocen de la vida eterna junto a Cristo resucitado. Oremos.5.Por nosotros, que celebramos la Pascua del Señor, para que nos levantemos de nuestros pecados y seamos verdaderos discípulos suyos. Oremos.Oración conclusivaPadre bueno, escucha nuestras súplicas y también aquellas que guardamos en lo más profundo de nuestro corazón. Llénanos de la alegría de creer y esperar en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.
Sáb 4 Abr 2026
Allí me verán
EN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑORVIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTAAbril 04 de 2026Lecturas del Antiguo Testamento:Primera lectura: Gn 1, 1–2, 2 (forma larga) o Gn 1, 1. 26-31a (forma breve)Salmo: Sal 104 (103), 1-2a. 5-6. 10 y 12. 13-14. 24 y 35c. (R. cf. 30) o Sal 33 (32), 4-5. 6-7. 12-13. 20 y 22 (R. cf. 5b)Segunda lectura: Gn 22, 1-18 (forma larga) o Gn 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18 (forma breve)Salmo: Sal 16 (15), 5 y 8. 9-10. 11 (R. 1)Tercera lectura: Ex 14, 15–15, 1aSalmo: Ex 15, 1b-2. 3-4. 5-6. 17-18 (R. 1b)Cuarta lectura: Is 54, 5-14Salmo: Sal 30 (29), 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b (R. 2a)Quinta lectura: Is 55, 1-11Salmo: Is 12, 2-3. 4bcde. 5-6 (R. 3)Sexta lectura: Ba 3, 9-15. 32–4, 4Salmo: Sal 19 (18), 8. 9. 10. 11 (R. Jn 6, 68c)Séptima lectura: Ez 36, 16-17a. 18-28Salmo: Sal 42 (41), 3. 5cdef; 43 (42), 3. 4 (R. Sal 41, 2)Cuando se celebra el Bautismo:Salmo: Sal 51 (50), 12-13. 14-15. 18-19 (R. 12a) o Is 12, 2-3. 4bcde. 5-6 (R. 3)Lecturas del Nuevo Testamento:Epístola: Rm 6, 3-11Salmo: Sal 118 (117), 1-2. 16-17. 22-23Evangelio: Mt 28, 1-10I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónLa Vigilia Pascual, en la Noche Santa, propone en la liturgia de la Palabra un recuento de las mayores maravillas obradas por Dios a lo largo de la historia de la salvación, coronadas con el día de gozo en que fue realizada la resurrección de nuestro Salvador Jesucristo. Así, los momentos y temas cruciales de la Escritura se ponen en relación con el misterio pascual. Respecto de las siete lecturas del Antiguo Testamento, conviene advertir que son «textos representativos que proclaman partes esenciales de la teología del Antiguo Testamento, desde la creación al sacrificio de Abrahán, hasta la lectura más importante [entre aquellas], el Éxodo. Las cuatro lecturas siguientes anuncian los temas cruciales de los profetas» (Directorio Homilético 48). Las dos lecturas del Nuevo Testamento proclaman «el anuncio de la Resurrección junto a la lectura apostólica sobre el bautismo cristiano como sacramento de la Resurrección de Cristo» (OLM 99). De este modo, pueden servir como inspiración para la homilía algunos temas como «la Resurrección de Cristo y nuestra resurrección, la Pascua, el Día del Señor y los Sacramentos de la Iniciación Cristiana» (Directorio Homilético, Apéndice I, Ciclo A).1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La proclamación de los pasajes más significativos del Antiguo Testamento prepara el anuncio de la resurrección de Cristo de entre los muertos. Inicia con el relato de la Creación en el Génesis, en el que Dios contempla que todo lo que había hecho era muy bueno (Gn 1, 1. 26-31a), acompañado de una doble opción de salmo (Sal 103 o 32). Ambos expresan la admiración del orante hacia la obra del Creador: el primero pide que renueve su creación y el segundo proclama la eficacia creadora de su Palabra, expresión de su misericordia que llena la tierra.Continúa el sacrificio del patriarca Abrahán (Gn 22, 1-18), quien, movido por el temor de Dios, acepta la prueba de ofrecer en holocausto a su hijo único Isaac. El sacrificio no llega a realizarse porque la voluntad divina reconoce su obediencia, y en su lugar es ofrecido un carnero. A esta narración responde el pueblo invocando la protección del Señor, que no abandona a sus fieles a la corrupción de la muerte (Sal 15). Se llega luego al núcleo de las lecturas veterotestamentarias con el relato del Éxodo (Ex 14, 15–15, 1a). Israel, auxiliado por el Dios libertador, atravesó en seco el mar y alcanzó la libertad, dejando atrás la esclavitud egipcia. La respuesta a esta narración es un canto a la gloriosa victoria del Señor, cuyos beneficios se extienden a sus fieles por los siglos (Ex 15, 1b ss.).A continuación, los anuncios proféticos (de la cuarta a la séptima lectura) presentan diversos aspectos de la obra de Dios:•La cuarta lectura (Is 54, 5-14) revela su amor eterno hacia Israel, transformando su destino y cambiando el luto en danza. La comunidad responde ensalzando su santidad (Sal 29).•La quinta lectura (Is 55, 1-11) manifiesta el plan reconciliador del Señor: una alianza perpetua en la que su Palabra, como la lluvia y la nieve que fecundan la tierra, cumple el deseo de dar vida a sus fieles.•La sexta lectura (Ba 3, 9-15. 32–4, 4) exhorta al pueblo a no dejarse arrastrar por las costumbres paganas. Como elegidos de Dios, deben guardar sus mandamientos y caminar en la luz de su ley. La comunidad responde proclamando que el Señor tiene palabras de vida eterna (Sal 18).•La séptima lectura (Ez 36, 16-17a. 18-28) anuncia un bautismo con agua pura que transformará los corazones de piedra en corazones nuevos, animados por su Espíritu. La asamblea canta su sed de purificación (Sal 41; Is 12; Sal 50).Corona la liturgia de la Palabra el anuncio de la Resurrección, anticipado por la lectura del Apóstol y el salmo de acción de gracias. La epístola (Rm 6, 3-11) proclama a Cristo, vencedor de la muerte, quien “una vez resucitado de entre los muertos ya no muere más”. El Salmo 117 lo presenta como la piedra descartada que ahora es piedra angular. Finalmente, la asamblea recibe el anuncio del evangelista (Mt 28, 1-10): “Jesús el crucificado. No está aquí: ¡Ha resucitado!, como había dicho”.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?La Iglesia misma nos orienta a comprender el sentido de estas lecturas. Si bien se fundamentan en la literalidad, se amplían en los matices espirituales que de ellas se desprenden (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 116-117). Una forma óptima de interpretarlas es a través de las “Oraciones para después de las lecturas” de la Vigilia Pascual, pues “un riquísimo recurso para comprender el vínculo entre los temas del Antiguo Testamento y su cumplimiento en el misterio pascual de Cristo lo ofrecen las oraciones que siguen a cada lectura” (Directorio Homilético 50). De esta forma:•La Pascua es una obra aún más admirable que la creación del mundo.•La descendencia prometida a Abrahán se cumple en los hijos adoptivos de Dios, ganados por la Pascua de Cristo.•La maravilla del Éxodo se prolonga en todas las naciones mediante el paso por las aguas del bautismo.•La promesa de Dios de no destruir más la tierra con las aguas de Noé se amplía en la nueva descendencia de la promesa, regenerada por el bautismo.•La salvación es gratuita y la respuesta a Dios nace de su auxilio, no de las fuerzas humanas.•El Dios de la Primera Alianza, que no abandonó a su pueblo, protege al pueblo de la Alianza perpetua, purificado en la fuente bautismal.•La promesa de un lavacro con agua pura se cumple en Jesucristo, quien renueva lo viejo y restaura su integridad.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?La Iglesia, iluminada por la abundancia de la Palabra en esta Noche Santa, desea que participemos del triunfo de Cristo sobre la muerte. La escucha atenta de la Palabra y la comunión con el mensaje fundamental de nuestra fe en la resurrección de Jesucristo están vinculadas a nuestro propio paso de la muerte a la vida. En una sociedad marcada por tantos signos de muerte que oscurecen la esperanza, es vital abrir los ojos al resplandor de Cristo muerto y resucitado, cuya luz disipa las tinieblas que nos rodean.Este momento de contemplación y oración tiene como objetivo vivir la vigilia con espíritu de súplica atenta y perseverante: «En esta santísima noche, en la que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a sus hijos, dispersos por toda la faz de la tierra, a reunirse para vigilar y orar» (Monición inicial de la Vigilia Pascual)._______________________Recomendaciones prácticas:•Se rezan las Completas del domingo (después de las II Vísperas).•Quienes participan en la Vigilia Pascual no rezan las Completas.II. MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria a la misa Exultantes de gozo, llegamos al culmen del “Triduo del crucificado, sepultado y resucitado” en cuya celebración “se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir el tránsito del Señor de este mundo al Padre”. Participaremos de la abundancia de bienes que brotan de esta liturgia: la visión de la Luz, la escucha de la Palabra, la gracia del Bautismo y el alimento de la Eucaristía. (Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales).Monición introductoria presidencial La monición que corresponde al presidente, se encuentra en el MR, p. 194. Monición a la liturgia de la PalabraLa monición, que corresponde al presidente, se encuentra en el MR, p. 311.Monición a la liturgia bautismalLa monición, que corresponde al presidente, se encuentra en el MR pp. 316 (según haya o no bautizados en la celebración).Monición a la renovación de los compromisos bautismalesLa monición, que corresponde al presidente, se encuentra en el MR, p. 321. Oración universal o de los fielesPresidente: En la alegría de esta Noche Santa, presentemos nuestras plegarias al Padre por medio de su Hijo, que ha vencido a la muerte, y digamos: R/. Jesús Resucitado, ruega por nosotros.1.Por la Iglesia y por todos los cristianos, para que demos siempre testimonio de la vida nueva de Jesús resucitado y caminemos sin miedo al anunciarlo a todas las gentes. Oremos.2.Por los que recibieron el bautismo en esta noche de Pascua, para que el Señor los bendiga y aumente en ellos la fe, la esperanza y el amor. Oremos.3.Por todas las naciones de la tierra, para que la paz y el bienestar lleguen a todos como don de Dios. Oremos.4.Por las personas de buena voluntad que sirven a los demás, para que el Espíritu Santo sea su fuerza y guía. Oremos.5.Por nosotros, reunidos en torno a la mesa del Señor, para que permanezcamos siempre unidos a Él y colmados de su amor. Oremos.Oración conclusivaEscucha, Padre bondadoso, las plegarias que te presentamos con fe en esta celebración de la resurrección de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.R/. Amén.