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Episcopado al día

Mié 6 Mayo 2026

El episcopado sobre las violencias en el suroccidente en la víspera de las presidenciales

Por Giada Aquilino - Existe una «preocupación real» de que la actual violencia en el suroccidente de Colombia pueda degenerar en una escalada más grave, trayendo a la memoria el espectro de más de cincuenta años de guerra con las Farc, que concluyó en 2016 con un acuerdo de paz entre los guerrilleros y las autoridades de Bogotá. Ante la ola de ataques que en las últimas semanas ha sacudido particularmente a los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca, monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), observa que el país latinoamericano no puede permitirse «volver a escenarios como los vividos en décadas anteriores». Esto, especialmente en la víspera de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, cuando se elegirá al sucesor de Gustavo Petro, primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, elegido en 2022.En las últimas semanas, una serie de ataques ha afectado a civiles y bases militares; el más grave de ellos, a finales de abril, dejó al menos 21 muertos y decenas de heridos en la vía Panamericana, entre las ciudades de Cali y Popayán. Desde el inicio, las autoridades colombianas atribuyeron las acciones a los grupos armados activos en la región, en particular a la facción disidente de las antiguas Farc, el Estado Mayor Central (EMC), liderado por Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, quien posteriormente reivindicó el atentado. También fue arrestado José Alex Vitonco Ándela, considerado uno de los líderes de un movimiento local afiliado a los combatientes de Mordisco.«Sin afirmar que estamos ante un escenario idéntico al del pasado —reflexiona monseñor Medina Acosta—, existen sin embargo señales que invitan a la vigilancia: fragmentación de los actores armados, expansión territorial y debilitamiento de los mecanismos de control». El país, subraya, «no puede permitirse» regresar al pasado.En la zona suroccidental de Colombia, explica el obispo de Engativá, «estamos asistiendo a una grave crisis humanitaria caracterizada por la intensificación de los conflictos entre grupos armados ilegales»: esto provoca «un continuo deterioro de las condiciones de seguridad, que está afectando directamente a la población civil, con confinamientos, desplazamientos y pérdida de control institucional en diversos territorios». Estas dinámicas se concentran en corredores “estratégicos”, como el norte del Cauca, la costa pacífica de Nariño, la cordillera Occidental y las zonas rurales del Valle del Cauca. Allí «convergen actividades ilícitas como el narcotráfico —desde el cultivo hasta el procesamiento y la exportación de droga, en particular hacia Estados Unidos—, la minería ilegal, principalmente de oro, y el tráfico de armas». Se trata de corredores «disputados por diversos actores armados» que buscan un «control territorial, financiero y logístico» en el marco de economías criminales, también en un contexto de «reconfiguración» de los mismos grupos armados tras la desmovilización de las Farc y de una «debilidad de la presencia del Estado en las zonas rurales». No es «un fenómeno espontáneo», reflexiona el secretario general de la CEC, sino «la expresión de conflictos no resueltos y de una transición incompleta hacia la paz».Sobre el terreno, las consecuencias para las poblaciones locales son «profundamente dolorosas»: desplazamientos forzados masivos, confinamiento de comunidades enteras, reclutamiento de menores con fines criminales, falta de acceso a alimentos, salud y educación, y asesinatos de líderes sociales. Esta última problemática, según la ONG Indepaz, dejó el año pasado un trágico saldo de 187 muertos. Además, entre las comunidades más afectadas por los recientes ataques se encuentran las indígenas, afrocolombianas y campesinas: «Su dignidad y sus derechos fundamentales están gravemente vulnerados», denuncia el obispo Medina Acosta.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia, en un comunicado, pidió a los «actores armados» cesar «inmediatamente» toda acción que «atente contra la vida», en respeto del derecho internacional humanitario. Al mismo tiempo, la Iglesia colombiana hizo un llamado a la «responsabilidad» del Estado y de la sociedad, insistiendo en la urgencia —subraya el secretario general de la CEC— de acciones «integrales y coordinadas». En esas mismas horas, el Papa León XIV, en la audiencia general del pasado 29 de abril, lanzó un llamado por Colombia: la del Pontífice —continúa el prelado— es «una voz profética que invita a rechazar toda forma de violencia y a optar decididamente por la paz».Los llamados de los obispos, señala monseñor Medina Acosta, «han sido acogidos con respeto en diversos sectores, pero también con el desafío de traducir esas palabras en acciones concretas», porque «la paz no depende solo de declaraciones, sino que requiere compromisos reales por parte de los actores armados, del Estado y de toda la sociedad».Todo ello, especialmente en un periodo preelectoral para renovar la primera magistratura del Estado. Según las últimas encuestas, en la carrera presidencial encabeza Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y del gobierno del presidente saliente Gustavo Petro, con más del 35% de intención de voto, seguido por Abelardo de la Espriella, representante de la derecha radical, con alrededor del 25% —sobre quien además está en curso una revisión por parte del Consejo Nacional Electoral por presuntas irregularidades en las firmas presentadas para respaldar su candidatura—, y por la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, con cerca del 22%. En caso de segunda vuelta, esta se celebraría el 21 de junio.Hoy, señala el secretario general de la CEC, el país vive un clima de «fuerte polarización, pero también de esperanza». Tras la elección de Gustavo Petro, «se han abierto importantes debates sobre las reformas sociales y el rumbo del país». La política de “paz total” de Petro «ha abierto espacios de diálogo con diversos actores, lo cual es valioso. Sin embargo, enfrenta grandes desafíos, como la falta de avances homogéneos en todas las mesas —por ejemplo, la del ELN ha registrado en varias ocasiones fases críticas e inciertas—, la persistencia de la violencia en los territorios y las dificultades en la implementación de los acuerdos».De cara a las elecciones, en un «momento decisivo para el país», es «fundamental que prevalezcan el respeto, la libre participación y la protección de la vida: la democracia debe fortalecerse, no ser sometida a mayor presión». Por ello, los obispos exhortan a los colombianos a «ejercer su derecho al voto con responsabilidad, libertad y conciencia ética», con un voto que «no esté guiado por el miedo o el odio», dando «prioridad al bien común sobre los intereses particulares» y eligiendo «caminos de reconciliación, justicia y paz», porque Colombia «necesita ciudadanos comprometidos con la vida, la verdad y la construcción de un futuro compartido».Fuente: El Observatorio RomanoArtículo publicado originalmente en italianoFecha de publicación: 06 de mayo de 2026

Mié 29 Abr 2026

El Papa León XIV expresa dolor y llama a la paz ante la violencia en Colombia

Durante la audiencia general de este miércoles 29 de abril en el Vaticano, el Papa León XIV expresó su dolor y preocupación por la situación de violencia que afecta a diferentes regiones de Colombia, en medio de un mensaje más amplio centrado en la paz, la reconciliación y la dignidad humana.“Con dolor y preocupación he tenido noticia de la trágica situación de violencia que aflige la región Suroeste de Colombia, que ha causado graves pérdidas de vidas humanas. Expreso mi cercanía a las víctimas y a sus familiares y exhorto a todos a rechazar cualquier forma de violencia y optar decididamente por el camino de la paz”, manifestó el Santo Padre.Estas palabras se dieron en el marco de su catequesis, en la que compartió los frutos de su reciente viaje apostólico a África —con visitas a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial—, donde reiteró el llamado a construir caminos de reconciliación, superar las violencias y promover el desarrollo integral de los pueblos. En particular, subrayó la urgencia de trabajar por la paz en contextos marcados por tensiones, desigualdades y conflictos, destacando la responsabilidad de la Iglesia en la promoción de la dignidad humana y la justicia.El pronunciamiento del Pontífice se produce en un contexto de creciente preocupación por el recrudecimiento de la violencia en distintas zonas del país, especialmente en departamentos del suroccidente, donde recientes atentados han afectado mayoritariamente a la población civil. Se une a las múltiples voces de la Iglesia Católica en Colombia que, en los últimos días, han expresado su dolor, solidaridad con las víctimas y un llamado firme al cese de toda forma de violencia. En particular, obispos del país han insistido en la urgencia de trabajar por una paz con justicia social, basada en el diálogo, la reconciliación y el respeto por la vida.Vea el mensaje del Papa León XIV para Colombia:

Lun 27 Abr 2026

Ante crisis humanitaria en varias regiones, Conferencia Episcopal de Colombia hace llamado urgente: “Nada justifica la violencia”

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comunidad de Presidencia, expresa su profundo dolor, consternación y preocupación ante el recrudecimiento de la violencia y la crisis humanitaria que afectan a departamentos como Huila, Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Meta.En el comunicado, los obispos rechazan los recientes hechos que han cobrado vidas humanas y dejado múltiples personas heridas, incluyendo población civil, líderes sociales y comunidades vulnerables. Estos hechos, advierten, “hieren la dignidad humana y quebrantan el derecho fundamental a la vida” .Rechazo a la violencia y defensa de la vidaEl mensaje reitera que “nada justifica la violencia” y advierte que toda acción armada contra la población civil constituye “una grave ofensa a Dios y una ruptura del orden moral y social”. En esa misma línea, subraya que “la vida humana es sagrada y debe ser protegida en toda circunstancia” .Asimismo, expresa su cercanía con las víctimas, sus familias y las comunidades afectadas —especialmente indígenas, afrodescendientes y campesinas—, y reafirma su compromiso de acompañar su dolor y ser presencia de esperanza en medio de la adversidad.Llamados urgentes: actores armados, Estado y sociedadEn el comunicado, los obispos exhortan a quienes promueven y ejecutan acciones violentas a “cesar inmediatamente todo acto que atente contra la vida” y a actuar conforme a los principios del derecho internacional humanitario . También advierten que persistir en la violencia “solo profundiza el sufrimiento del pueblo y destruye el tejido social”.De igual forma, instan a las autoridades a redoblar esfuerzos para garantizar la protección de la población, el acceso a bienes esenciales y una presencia integral en los territorios. A la sociedad en general, le recuerdan la necesidad de no caer en la indiferencia y de “organizar la solidaridad y construir caminos de reconciliación”.Los obispos enfatizan que "la crisis humanitaria exige respuestas urgentes, coordinadas y sostenibles".Oración, esperanza y acción desde las comunidadesEl comunicado convoca a intensificar la oración por la paz en Colombia y a promover acciones concretas de ayuda humanitaria en favor de las poblaciones afectadas.Este pronunciamiento emitido por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia se suma a los llamados realizados desde distintas regiones del país por obispos como los de Cali y Popayán, articulando una voz común que insiste en la defensa de la vida y en la urgencia de responder, desde todos los sectores, a la crisis humanitaria que vive el país.

Lun 27 Abr 2026

Violencia en Cauca y Valle: Arzobispos de Cali y Popayán piden detener ataques y proteger a la población

La Iglesia católica en Colombia, a través de los pronunciamientos de las arquidiócesis de Cali y Popayán, expresa su profunda preocupación y rechazo frente a la escalada de violencia que ha sacudido en los últimos días a los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, dejando múltiples personas fallecidas, decenas de heridos y un profundo sufrimiento en las comunidades.Los comunicados, emitidos por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, y monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán, recogen el clamor de las comunidades afectadas y elevan un llamado urgente a detener la violencia.Ambos pastores coinciden en denunciar con firmeza la gravedad de estos hechos, subrayando el impacto desproporcionado que tienen sobre la población civil. En sus mensajes, insisten en que “la vida debe ser respetada y defendida en toda circunstancia” y advierten que estos hechos “siembran dolor, zozobra y muerte en nuestras comunidades”.Desde Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez invita a la sociedad a no caer en la indiferencia y a responder desde la solidaridad, recordando que “no podemos acostumbrarnos a la violencia ni permitir que el miedo silencie nuestra conciencia”.Por su parte, desde Popayán, monseñor Omar Sánchez hace un llamado a cerrar el paso a toda forma de violencia y a retomar caminos de reconciliación: “Colombia necesita gestos concretos de paz, reconciliación y respeto por la dignidad humana”.Los arzobispos exhortan a las autoridades a redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad y proteger a la población civil, al tiempo que invitan a todos los sectores de la sociedad a no renunciar al diálogo como camino para la resolución de los conflictos.En sus mensajes, ambos pastores también expresan su cercanía con las comunidades afectadas, elevan oraciones por las víctimas y sus familias, y reiteran su llamado a no ceder ante la violencia. Además, piden intensificar la oración por Colombia, así como a sostener la esperanza en medio de las dificultades como horizonte para la construcción de la paz.En medio del dolor que dejan estos hechos, la Iglesia reafirma su compromiso de seguir siendo voz profética y mediadora, animando procesos de reconciliación y promoviendo el desarrollo humano integral en los territorios más golpeados por la violencia.

Vie 24 Abr 2026

Monseñor Luis Augusto Campos Flórez asume como Administrador Apostólico de la Diócesis de Socorro y San Gil

El Papa León XIV, a través del Dicasterio para los Obispos, ha nombrado a monseñor Luis Augusto Campos Flórez como Administrador Apostólico de la Diócesis de Socorro y San Gil.Esta designación, que entró en vigor a través desde el pasado 18 de abril a través de un decreto, se da en el marco de la reciente designación de monseñor Campos como Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Bucaramanga, jurisdicción en la que tomó posesión canónica ese mismo día, luego de haber servido durante seis años como obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil.Ahora, monseñor Luis Augusto, de manera simultánea y transitoria, tendrá como misión asegurar la continuidad del acompañamiento pastoral y el adecuado gobierno de esta Iglesia particular. En su condición de Administrador Apostólico, prevista por el derecho canónico, deberá velar por la comunión eclesial, la unidad y el dinamismo evangelizador en ese territorio, en nombre del Santo Padre.

Mar 21 Abr 2026

Obispos colombianos llaman a proteger la vida y desescalar el lenguaje en medio del clima electoral

Ante el actual clima electoral y las recientes denuncias de amenazas contra candidatos presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) hace un llamado urgente a proteger la vida, cuidar el lenguaje y salvaguardar la democracia como pilares fundamentales del país.A través de un comunicado, los obispos advierten que Colombia atraviesa “un momento decisivo que exige compromiso firme con la vida, la democracia y el respeto”, y subrayan que no es posible avanzar en el proceso electoral si no existen garantías reales para todos los actores políticos.En este contexto, instan a las autoridades a actuar con determinación para proteger a quienes participan en la contienda:“Hacemos un llamado a los organismos del Estado a redoblar sus esfuerzos para garantizar la integridad y la seguridad de quienes aspiran a la Presidencia de la República, así como el libre ejercicio de los derechos democráticos”.El pronunciamiento se da en un escenario marcado por alertas de posibles atentados, intimidaciones y hechos de violencia que han encendido las alarmas sobre la seguridad del proceso democrático.La violencia y el lenguaje que divide también amenazan la democraciaJunto a la preocupación por la seguridad de los candidatos, la Iglesia advierte que el tono del debate público incide directamente en la convivencia y en la estabilidad democrática.Por ello, exhorta directamente a los candidatos y sus campañas:“Promover un debate respetuoso, excluyendo toda forma de violencia verbal, estigmatización o descalificación”.Este llamado recoge la enseñanza del Papa Francisco, quien insistía en que el camino no es la confrontación destructiva, sino el encuentro:“En lugar de descalificar rápidamente al adversario, hay que afrontar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora” (Encíclica Fratelli tutti, 203).La democracia se construye con palabras que unenEl mensaje de la Conferencia Episcopal plantea que el país necesita un giro en el enfoque de la campaña electoral, pasando de la confrontación a las propuestas que respondan al bien común. En esa línea, enfatiza:“La palabra pública debe ser un instrumento de construcción y no de división”.En coherencia con este llamado, los obispos en Colombia hacen eco de palabras expresadas recientemente por el Papa León XIV durante su paso por África. El pontífice ha insistido en la necesidad de reconocerse como una sola familia, incluso en medio de las diferencias:“En un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que todos somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas aparentemente cerradas” (Argelia, 13 de abril de 2026).Una tarea de todosFinalmente, más allá de las decisiones institucionales o políticas, los obispos recuerdan que el momento que vive el país exige corresponsabilidad:“Cuidar la vida, cuidar la palabra y cuidar la democracia es una responsabilidad compartida”.

Lun 20 Abr 2026

“Una Iglesia pascual, misionera y servidora”: llamado de monseñor Luis Augusto Campos en su posesión como arzobispo de Bucaramanga

En un ambiente de fe, comunión y esperanza pascual, la Arquidiócesis de Bucaramanga celebró el pasado sábado 18 de abril la posesión canónica de monseñor Luis Augusto Campos Flórez como su nuevo arzobispo metropolitano. La Eucaristía tuvo lugar en la Catedral Metropolitana de la Sagrada Familia y congregó a obispos, sacerdotes, vida consagrada, autoridades civiles y fieles laicos de distintas regiones del país.La celebración contó con la presencia del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien actuó como delegado pontificio para este acto. Al iniciar la ceremonia, destacó la entrega pastoral tanto del arzobispo entrante como de su predecesor, subrayando que “ninguna de las semillas sembradas con amor dejará de fructificar en el campo de Dios”, e invitó a vivir la misión evangelizadora con un “espíritu abierto a la acción del Espíritu Santo”.Una entrega pastoral que resalta la comunión y la misiónMonseñor Ismael Rueda Sierra, arzobispo emérito de Bucaramanga, quien entregó la jurisdicción tras 16 años de servicio pastoral definió este momento como un “signo y regalo recibido con alegría y gratitud” en el camino de la Iglesia sinodal. Insistió en la centralidad de la comunión, la participación y la misión como ejes del caminar eclesial, y reiteró que “la evangelización es la primera y principal tarea de la Iglesia”, acompañada de la promoción integral de la persona humana.Al dar la bienvenida a su sucesor, expresó: “Lo recibimos con inmensa alegría y esperanza como legítimo sucesor de los Apóstoles”, al tiempo que animó a toda la comunidad arquidiocesana a continuar como “peregrinos de esperanza”, atentos a los signos de los tiempos y comprometidos con las periferias sociales.Una Iglesia que nace de la Pascua y se renueva constantementeDurante su homilía, monseñor Luis Augusto Campos Flórez centró su mensaje en la identidad pascual de la Iglesia: “Todo en la Iglesia nace de la Pascua de Cristo”. Explicó que solo desde la cruz y la resurrección se comprende su autenticidad, su fecundidad y su misión en el mundo.Advirtió que, sin esta raíz, la Iglesia corre el riesgo de caer en el triunfalismo, la desesperanza o el encierro en sus propios miedos, perdiendo así su horizonte evangelizador.Tres rostros para la Iglesia de BucaramangaEl nuevo arzobispo propuso tres imágenes clave para comprender el camino de la Iglesia particular: una comunidad bendecida, una comunidad navegante y una comunidad servidora y ministerial.Señaló que la Arquidiócesis está llamada a reconocerse como “comunidad elegida, redimida y marcada por el Espíritu”, pero también a afrontar con realismo los desafíos que provienen tanto del contexto social como de la propia vida eclesial.En este sentido, advirtió sobre riesgos como la pérdida de centralidad en Jesucristo, las divisiones internas o la falta de ardor misionero, e invitó a una renovación permanente: “Estamos urgidos de anunciar el Evangelio con prioridad, con pasión, con creatividad y con entrega total”.Participación, corresponsabilidad y cuidado de los más vulnerablesMonseñor Campos enfatizó la necesidad de una Iglesia verdaderamente participativa, donde todos los fieles —especialmente los laicos— asuman corresponsablemente la misión.Subrayó que no puede faltar el cuidado de los más vulnerables, la unidad en medio de la diversidad, el anuncio de la Palabra, la vida de oración y una administración transparente de los bienes. “Si se quiere asegurar lo indispensable, hay que favorecer la participación”, afirmó, destacando la riqueza de los carismas y ministerios en la vida eclesial.Amplia participación eclesial y respaldo institucionalEn representación de la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal, la celebración contó con la presencia de monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, presidente y vicepresidente, respectivamente. Además, de autoridades civiles, entre ellas el gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, quien destacó la trayectoria pastoral del nuevo arzobispo y su cercanía con las comunidades del departamento.Una misión confiada a la intercesión de MaríaAl finalizar la celebración, el nuevo arzobispo confió su ministerio a la intercesión de la Virgen María Inmaculada, patrona de la Arquidiócesis, elevando una oración por las familias, los jóvenes, los trabajadores y los más vulnerables.Pidió la gracia de “mirar con respeto, amar con gratuidad y servir con ternura”, encomendando a toda la Iglesia particular a caminar unida en fidelidad al Evangelio.En contextoMonseñor Luis Augusto Campos Flórez fue nombrado por el papa León XIV el pasado 24 de febrero. Hasta entonces, se desempeñaba como obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil desde 2020. Llega a Bucaramanga para dar continuidad a la misión episcopal tras la renuncia de monseñor Ismael Rueda Sierra, presentada al cumplir los 75 años, conforme al derecho canónico.

Mar 14 Abr 2026

Iglesia en Colombia expresa cercanía y comunión con el Papa León XIV ante su llamado firme por la paz

La Iglesia en Colombia ha reiterado su cercanía, comunión y respaldo al Papa León XIV, destacando su liderazgo espiritual como signo de unidad y guía para la humanidad en medio de las actuales tensiones y conflictos globales.Este sentir ha sido expresado recientemente por el arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, quien, a través de un mensaje oficial, invitó a los fieles a unirse en oración y solidaridad con el Santo Padre, reconociendo su voz profética en favor de la paz y la dignidad humana.“No tengan miedo”: una invitación a perseverar en la misiónEn su mensaje, el prelado colombiano recordó las palabras de Jesús: “no tengan miedo”, alentando a los creyentes a mantenerse firmes en la fe y en la misión de anunciar el Evangelio de la vida y de la paz, incluso en contextos marcados por la incertidumbre, la violencia y la incomprensión.Monseñor Rodríguez subrayó que los llamados del Papa León XIV no responden a intereses políticos, sino a su fidelidad al Evangelio, desde donde clama con fuerza por el fin de la guerra, la violencia y el sufrimiento de los inocentes. En este sentido, destacó que la voz del Sucesor de Pedro recoge el dolor de las víctimas y el anhelo de paz de los pueblos, convirtiéndose en un referente moral para el mundo contemporáneo.Una vigilia que interpela: la oración como fuerza transformadoraEste mensaje del Arzobispo de Cali se ve iluminado por las palabras pronunciadas por el Santo Padre durante la reciente vigilia de oración por la paz del pasado sábado 11 de abril, en la que insistió en que la oración no es evasión ni refugio pasivo, sino una fuerza transformadora que compromete a los creyentes con la realidad: una respuesta “gratuita, universal y disruptiva” frente a la violencia y la muerte.Un llamado urgente ante la crisis globalEl Pontífice advirtió sobre la gravedad del momento histórico que vive la humanidad, señalando que los equilibrios en la familia humana están “gravemente desestabilizados” y que crece un peligroso “delirio de omnipotencia” que alimenta la guerra y la confrontación. Frente a ello, hizo un llamado urgente a detener la lógica bélica y a abrir caminos de diálogo y mediación.La paz: tarea de todosEn su mensaje, el Papa León XIV recordó que, aunque los gobernantes tienen responsabilidades ineludibles, la construcción de la paz también compromete a cada persona. “La guerra divide, la esperanza une; la prepotencia pisotea, el amor levanta”, afirmó, invitando a transformar los corazones y a asumir la paz como una tarea cotidiana que se construye en los hogares, las comunidades y la sociedad.Escuchar el clamor de las víctimasEn esa jornada, el Santo Padre también elevó una voz particularmente significativa al invitar a escuchar el clamor de las víctimas, especialmente el de los niños afectados por los conflictos, cuya experiencia revela con crudeza la inhumanidad de la guerra. En este contexto, reiteró con fuerza el llamado a que nunca más la violencia sea considerada un camino válido.Una responsabilidad que exige conversiónAsimismo, retomando el legado de San Juan Pablo II, el Papa reafirmó que la paz es una responsabilidad compartida que exige decisiones concretas, pero también una profunda conversión del corazón. De ahí su invitación a “volver a creer en el amor, en la moderación y en la buena política”, promoviendo una cultura del encuentro que supere la indiferencia y la confrontación.Llamado a ser artesanos de la pazEn sintonía con este llamado, monseñor Rodríguez invitó a las comunidades a fortalecer la oración por la paz, especialmente en este tiempo pascual, y a asumir con compromiso el llamado a ser “artesanos y pregoneros de la paz”, promoviendo la reconciliación en los entornos cotidianos.Este mensaje refleja el sentir del episcopado colombiano que, en comunión con el Papa, reafirma una vez más su compromiso con la paz, la vida y la dignidad humana, y que continúa ofreciendo esperanza a la sociedad en medio de los desafíos actuales.