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Jesús, como Elías y Eliseo, no solo es enviado a los judíos

Vie, 28/01/2022 - 09:34 editorCEC1

Tags: predicación orante jeremias san lucas elías eliseo Judíos evangelio Liturgia Iglesia

CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 
Enero 30 de 2022 

Primera lectura: Jeremías 1, 4-5.17-19 
Salmo:  71(70), 1-2.3-4a.5-6ab.15ab y 17 
Segunda lectura: 1Corintios 12, 31 - 13,13 
Evangelio: Lucas 4, 21-30 

I.  Orientaciones para la Predicación

Introducción
•  Jeremías es un profeta llamado y elegido por Dios para ser instrumento dócil en sus manos y comunicar la Palabra de Dios al pueblo.
•  San Pablo nos invita a ambicionar los mejores carismas para ser instrumentos de unidad en medio del pueblo santo de Dios.
•  Jesús proclama la Palabra y cuestiona nuestra vida, por eso, sus paisanos lo rechazan y cierran su corazón al mensaje que se les dirige.

1.  Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El profeta Jeremías narra la experiencia de su vocación para mostrar que es algo tan sublime que envuelve toda su vida, ya que desde antes de nacer, Dios lo eligió y lo destino para el anuncio de la Palabra de Dios en medio de un pueblo que hostil al mensaje de salvación, por eso Dios lo prepara para que vaya de parte suya y sea un hombre dispuesto al servicio de Dios y de los hombres, tal como lo  indica con el gesto de estar ceñido para una batalla fuerte, por eso recibe toda la fuerza divina para emprender el combate espiritual y proclamar la palabra de Dios con valentía, pues sabe que el mensaje que anuncia no es suyo, ya que lo ha recibido y debe llevarlo a los gentiles donde ha sido enviado.

San Pablo nos exhorta en su carta a los Corintios invita a la comunidad a ambicionar el amor como el que le da sentido a toda la vida del hombre, ya que procede de Dios y es su esencia misma, porque hace posible la donación y la entrega de la persona, por eso lo demás es pasajero comparado con el amor, todos los carismas son una riqueza y pueden aportar mucho a la comunidad, pero si no están precedidos por el amor, no servirían de nada, ya que estarían vacíos y carentes de lo esencial. El amor es la cumbre de todas las virtudes, por encima de la fe y la esperanza.

En el Evangelio Jesús se presenta como un profeta cuestionado y rechazado por su pueblo que no mira su esencia divina y solo se queda en las apariencias para ver solo la persona humana, mirándolo como el hijo de José. Así Jesús nos muestra o excelso de su vocación profética, pero al mismo tiempo se cumplen en él, las palabras que había profetizado el anciano Simeón, cuando al ingreso del templo de Jerusalén, había anunciado que sería “signo de contradicción” (Lc 2, 34). Así se revela que el mensaje que Jesús trae provoca crisis y cuestiona la vida de aquellos que lo escuchan, ya que exhorta y corrige el sendero de los que se han extraviado o están envueltos en medio de tinieblas, ya que el mensaje esta dado como luz para alumbrar a todas las naciones y es dirigido a los hombres y mujeres de buena voluntad que deseen acogerlo en sus vidas. 

2.  Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
La vocación del profeta es algo grande y sublime, es un llamado de parte de Dios y precede a la vida del hombre, que no se puede resistir al encargo que Dios le confía, pero al mismo tiempo, es una vocación que exige preparación y entrega, pues tal como lo señala Jeremías, es para un combate espiritual no fácil de asumir, pero el profeta sabe que no está solo, pues Dios mismo lo prepara y le concede todo lo necesario para que vaya en nombre suyo y asuma la tarea con valentía y entrega. Su palabra será cuestionada y rechazada por que pondrá en crisis a cuantos la escuchen, pero cumplirá el encargo de ayudar a enderezar las conciencias que se han apartado del verdadero camino de Dios.

Esta vocación todos la hemos recibido desde nuestro bautismo, Dios nos ha elegido y nos ha enviado con un encargo concreto para predicar en su nombre y dar testimonio de su mensaje de salvación, pero al cumplir este encargo encontraremos obstáculos y dificultades tal como le pasó a Jeremías, de modo que esto no debe desanimarnos; todo lo contrario, debemos saber que no es una lucha fácil, pero contamos con la asistencia divina para hablarle a un mundo que cada vez se opone más a Dios, de tal manera, que en nuestro lugar de trabajo o estudio, allí donde el Señor nos ha puesto debemos ejercer la vocación profética que nos fue otorgada por la unción bautismal. Esa vocación exige sacrificio y entrega, pues tal como nos recuerda San Pablo, podríamos tener muchos carismas, pero sin el amor que procede de Dios, todo estaría vacío y sin sentido, pero cuando nos impulsa el amor de Dios, toda la entrega, los sacrificios y cuanto hagamos hará resplandecer la presencia de Cristo mismo, que por amor se entregó totalmente para salvarnos.

Esa entrega de Cristo es la que encontramos en el Evangelio, la de un profeta que va proclamando la buena noticia y dando cumplimiento a la llegada del Reino de Dios en medio de un público que lo cuestiona y lo rechaza debido a su falta de fe, se quedan solo con las apariencias humanas para verlo como un paisano y no como el Hijo de Dios, ungido por la presencia del Espíritu, tal como se había presentado en la sinagoga de Nazaret. Nosotros al ejercer la misión profética recibida de Cristo, estamos ejerciendo la noble labor de conducir a los demás por el camino de la verdad para darle sentido a la vida del hombre. Así nos lo recuerda el Concilio Vaticano II en la Lumen Gentium 35: “Cristo, el gran Profeta, que proclamó el reino del Padre con el testimonio de la vida y con el poder de la palabra, cumple su misión profética hasta la plena manifestación de la gloria, no sólo a través de la Jerarquía, que enseña en su nombre y con su poder, sino también por medio de los laicos, a quienes, consiguientemente, constituye en testigos y les dota del sentido de la fe y de la gracia de la palabra (cf. Hch 2, 17-18; Ap 19, 10) para que la virtud del Evangelio brille en la vida diaria, familiar y social”.

3.  Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Hoy dirigimos nuestra mirada al Señor para pedirle que nos ayude a asumir nuestra misión profética con valentía y firmeza, pero también con actitud de fe y de esperanza sin dejarnos desanimar por las contrariedades o dificultades que se nos presentan en el camino, pues sabemos que Cristo mismo está con nosotros y su Espíritu nos mueve a ser testigos de su amor.

___________________
Recomendaciones prácticas:
•  Al prepara la homilía, téngase en cuenta que la primera lectura se ha seleccionado en relación con el fragmento Evangélico, con el fin de evitar una excesiva diversidad entre las lecturas, y, sobre todo, para poner de manifiesto la unidad de ambos Testamentos (Cfr. OLM., 106).

II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles 
 
Monición introductoria de la Misa 
Nos acercamos a la mesa del Señor para participar del banquete que el mismo ha preparado para alimentarnos de la Palabra y la Eucaristía, que nos nutren y nos dan fuerza para continuar nuestro camino, y ayudarnos a ejercer la misión profética que hemos recibido desde el día de nuestro bautismo, así podemos dar testimonio de la presencia de Dios en medio de su pueblo santo. Participemos con fe de este encuentro fraterno.

Monición a la Liturgia de la Palabra 
La Palabra de Dios que nos dirige Jeremías nos muestra la grandeza de la vocación profética a la que todos hemos sido llamados, pero que como nos recuerda san Pablo, solamente en el amor se da plenitud a todos los dones y carismas recibidos de parte de Dios, de modo que como Jesús debemos predicar su mensaje de salvación, aún en medio del rechazo y a hostilidad de los interlocutores. Escuchemos con atención.

Oración Universal o de los Fieles 
Presidente: Al Padre que en su Hijo nos ha destinado para ser profetas de todas las naciones, elevemos nuestra mirada con la confianza de que escucha todas nuestras suplicas.]

R. Padre de amor, escucha nuestra oración.

1.  Te presentamos al Papa y todos los que por el bautismo hemos recibido la vocación profética, para que, con nuestro testimonio de vida, llevemos al mundo un mensaje de esperanza y de amor.
2.  Te presentamos a todos los que ejercen el gobierno en sus comunidades, concédeles sabiduría y fortaleza para trabajar a favor del bien común, especialmente en medio de las comunidades más vulnerables.
3.  Te presentamos a todas las familias, has que sean verdaderas escuelas donde se vivan los valores humanos y cristianos que Cristo nos trae en el Evangelio.
4.  Te presentamos a todos los que por causa de la Palabra experimentan persecución o desacato, para que reciban la fuerza del Espíritu Santo y consuelo en sus dificultades.
5.  Te presentamos a los que se oponen al mensaje de la Palabra de Dios, para que con libertad abran su corazón a la gracia de Dios y reciban a Cristo como Señor y Mesías.

Oración conclusiva 

Padre, lleno de ternura, 
recibe complacido la oración de tu Iglesia 
congregada en el día de la resurrección. 
Tú que vives y reinas en la unidad del Espíritu Santo 
y eres Dios por los siglos de los siglos.

R. Amén.

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Jue 18 Mayo 2023

Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra

SÉPTIMO DOMINGO DE PASCUA ASCENSIÓN DEL SEÑOR Mayo 21 de 2023 Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 1,1-11 Salmo: 47(46),2-3.6-7.8-9 (R. cf. 6) Segunda Lectura: Efesios 1,17-23 Evangelio: Mateo 28,16-20. I. Orientaciones para la Predicación Introducción En la solemnidad de la ascensión glorificamos a Dios Padre por la exaltación y glorificación de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en virtud de su santo Espíritu. Su Cuerpo místico, la Iglesia, ha sido hecho partícipe del misterio de su exaltación y glorificación, la cual inicia en esta tierra y se consumará en la Jerusalén celeste. Toda persona está llamada a esta plenitud de vida y de gracia; es por esto que el Señor dejó el mandato misionero a sus discípulos, a fin de que por la predicación de su palabra y los sacramentos todos puedan alcanzar este don de su inmensa liberalidad. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles nos narra el episodio de la Ascensión de nuestro Señor ante la presencia de sus discípulos. El Autor sagrado describe que lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista; de esta manera, entra en el mundo de Dios con su humanidad resucitada, nos abre el cielo cerrado después del pecado de Adán. En el salmo se alaba y glorifica a Dios por su inmensa grandeza y poder desplegado en sus obras. En la segunda lectura de la carta a los Efesios pedimos a Dios que nos dé espíritu de sabiduría y revelación para conocer a Cristo y comprender todos los tesoros que tenemos en Él: vida plena que participa a la Iglesia y a cada creyente ya desde esta vida y plenamente en el más allá. En el Evangelio de san Mateo Jesús, antes de su ascensión, invita a todos sus discípulos a llevar la buena nueva de la resurrección y de la gloria a toda persona mediante la predicación y los sacramentos; así, este mundo envejecido por el pecado se irá renovando hasta su consumación en la gloria celestial. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Cristo exaltado y glorificado después de su pasión y muerte ignominiosa es la meta a la que todo bautizado y también todo ser humano está llamado. Este momento de la vida del Señor que hoy celebramos nos llena de esperanza, pues nuestra vida, si estamos unidos a Él, camina hacia la gloria y esta será la última palabra en nuestra vida, aunque nos sobrevengan en el caminar por este mundo momentos o situaciones difíciles o adversas. Nos dice que, incluso, la misma muerte será vencida para ser introducidos en una existencia toda ella llena de luz y gloria. Esta vida de Cristo glorificado se derrama sobre su Iglesia. Cada bautizado está llamado a renunciar a todo aquello que le impida una mayor receptividad de esta nueva vida recibida en el bautismo y que busca llenar toda la existencia del creyente y animar cada una de sus acciones. De este modo, el discípulo de Cristo avanza por este mundo pregustando ya los tesoros de bondad y amor que están escondidos en Cristo resucitado y glorificado a la derecha del Padre en la espera de la parusía, en donde la plenitud de Jesús lo inundará todo. En la medida en que el creyente sea transformado por Cristo glorificado, entonces las señales y signos de la vida nueva resplandecerán en su vida y, de este modo, podrá convertirse en un apóstol que, particularmente con su ejemplo y, también con su palabra, pueda anunciar al mundo la gracia de haber sido alcanzado por el amor exaltado y glorificado del Señor y entusiasme a muchos otros a dejar que el resucitado entre a sus vidas y los renueve interiormente. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Pidámosle a Dios el don de sabiduría y revelación, tal como dice hoy San Pablo en su carta a los Efesios, para conocer la esperanza tan sublime y la riqueza de su gloria a la cual nos llama en su Hijo muy amado, en quien desplegó todo su poder al resucitarlo de entre los muertos y sentarlo a su derecha. Si comprendiéramos la grandeza de su don y que desde ahora nos hace partícipes de él en germen, entonces nada ni nadie nos detendría en nuestro caminar hacia Él y lucharíamos con todas nuestras fuerzas para evitar el único mal que puede arruinar todo este plan salvífico: el pecado. Que la participación en la muerte, resurrección y ascensión del Señor mediante la inmersión bautismal sea actualizada en cada momento de nuestra vida diaria y, así, con nuestras acciones mostremos al mundo la belleza de la nueva vida traída por Cristo y trasmitida a su Iglesia en virtud de la acción de su Santo Espíritu por la predicación de la Palabra y la vida sacramental. No permitas Señor que en nuestra vida haya signos de muerte; por el contrario, que quienes viven a nuestro alrededor y aquellos con quienes compartimos los mayores momentos de nuestra vida, puedan experimentar que la vida nueva de Cristo resucitado y glorificado es luz que ilumina, sal que da sabor, fuego que destruye toda herrumbre y renueva desde dentro y en profundidad. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Conviene leer el Mensaje del Papa para esta jornada. • Tener presente que el domingo, 28 de mayo, es la Solemnidad de Pentecostés. Sería muy importante preparar y celebrar la Vigilia de Pentecostés en un ambiente de oración, de encuentro eclesial de todos los grupos apostólicos de la parroquia, resaltando que con la fiesta del Espíritu Santo se concluye el tiempo pascual. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa El Señor resucitado y exaltado a la derecha del Padre nos alcanzó mediante su misterio pascual el don de una nueva vida; en cada Eucaristía la alimenta para que se vaya robusteciendo día a día y, así, quienes la hemos recibido podamos experimentar las delicias de su amor, hasta que glorificados con Él y como Él podamos cantar sus misericordias para siempre. Que esta celebración avive nuestro deseo de aspirar siempre a las cosas de allá arriba, en donde está Cristo, sentado a la diestra del Padre. Monición a la Liturgia de la Palabra El Señor realiza lo que promete; su gran deseo es que estemos donde Él ésta; las lecturas que vamos a escuchar nos indican la meta hacia la cual avanzamos, siempre de la mano de Aquel que ha sigo glorificado y exaltado por el Padre, en virtud de la fuerza de su santo Espíritu. Escuchemos con fe humilde y atención amorosa. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Jesucristo exaltado y glorificado por el Padre siempre permanece para interceder por la toda la humanidad; dirijamos al Padre con una actitud filial y muy confiada, por mediación de su Hijo, todas nuestras súplicas. A cada una de ellas respondemos: R. Te rogamos, óyenos. 1. Por tu santa Iglesia, esparcida por toda la tierra, para que en medio de las tribulaciones encuentre serenidad y esperanza en la contemplación de tu Hijo glorificado. 2. Por todos los que sufren, para que comprendan que la cruz es el camino hacia la resurrección y la gloria. 3. Por todas las familias, para que reine en ellas la paz y el amor verdadero y, así, reflejen al mundo un destello de la plenitud de vida a la que estamos llamados en la Jerusalén celeste. 4. Por quienes participamos en esta Eucaristía, para que abramos nuestro corazón a Cristo resucitado y exaltado a la derecha del Padre y, así, nos vayamos renovando de día en día. 5. Por los que se encuentran viviendo experiencias de dolor, duelo o enfermedad, para que descubran en la fuerza de la fe, la presencia siempre cercana de Dios, fiel y misericordioso. Oración conclusiva Recibe Padre santo las súplicas que te hemos confiado por mediación de tu Hijo amado, Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.  

Mié 10 Mayo 2023

Le pediré al Padre que les dé otro Paráclito

SEXTO DOMINGO DE PASCUA Mayo 14 de 2023 Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 8,5-8.14-17 Salmo: 66(65),1-3a.4-5.6-7a.16y20 (R. 1) Segunda Lectura: 1Pedro 3,15-18 / Evangelio: Juan 14,15-21 I. Orientaciones para la Predicación Introducción En este sexto domingo de Pascua la Iglesia nos invita a tomar consciencia de que cada bautizado es un testigo del Señor, un anunciador de su Palabra, así como lo explica la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles sobre Felipe, quien por su predicación y testimonio de fe en Jesucristo Resucitado provoca la conversión de muchos samaritanos. A su vez, es importante comprender que no puede ser una fe aislada del resto de la comunidad. Los apóstoles Pedro y Juan van a Samaría a confirmar en la fe a quienes han abierto el corazón a la acción del Espíritu de nuestro Señor Jesucristo en su vida personal y comunitaria. Nuestra sociedad contemporánea está en una búsqueda incesante de respuestas al sentido de la vida, en medio de muchas confusiones, incertidumbres y angustias. Hoy la Iglesia, en la primera carta de Pedro en la segunda lectura nos pide “estar siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que les pide dar razón de su Esperanza”. La misión de la Iglesia, de cada bautizado, es dar razón de su Esperanza en medio de una sociedad perdida en la desesperanza. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El texto que nos propone la liturgia de este Domingo como primera lectura, se centra en la figura y el ministerio del diácono Felipe; teniendo como preámbulo la dispersión de los cristianos tras la muerte del diácono Esteban (ver Hch. 8, 4-40). Muchos pensaban que la persecución iba a terminar con la evangelización, pero sucedió todo lo contrario, la potencializó. Los que fueron esparcidos por la persecución, se ocuparon de predicar el evangelio por donde iban; tanto es así que algunos iban a sitios tan distantes como Chipre, Fenicia y Antioquía. Este fue el caso del diácono Felipe, que elegido como uno de los hombres espirituales para el arte de servir (diakonein), el Espíritu Santo lo dotó de dones especiales para evangelizar, inaugurando su tarea apostólica por Samaría. ¿Por qué Samaria? Los samaritanos eran descendientes de los judíos, los cuales se habían mezclado con paganos (asirios), y al sentirse excluidos por los judíos, construyen un templo paralelo al de Jerusalén, por esta razón eran considerados como herejes. Los samaritanos compartían con los judíos la esperanza mesiánica (Cfr. Jn. 4,25), es por eso que cuando Felipe les anuncia a Cristo, su persona y su obra, acogieron el mensaje con mucho interés y tenían un deseo íntimo de comprender todo aquello que les anunciaba. Es interesante ver cómo la predicación iba acompañada por signos (milagros) conforme a la promesa del Señor (Cfr. Mc. 16,17-18), por ese motivo, al producirse tales signos, la gente se llenó de gozo (la alegría es fruto del Espíritu). Para unificar lo que el egoísmo y el pecado había dividido, era necesario que el Espíritu Santo obrara de la misma manera que en Pentecostés: “Pedro y Juan, bajaron y rezaron para que recibieran el Espíritu Santo”, para que se derribasen las paredes de separación y así concluyesen todas las diferencias raciales, sociales y religiosas. La unidad de la Iglesia debía ser preservada; no podía haber una iglesia en Jerusalén y otra rival en Samaría. La Iglesia es una, y las distintas iglesias son manifestaciones locales de la única Iglesia de Cristo. El Salmo 65, es un himno de alabanza por las obras que Dios realiza en beneficio de todos los pueblos, porque inclusive, los que no pertenecen a la comunidad escogida por Dios, reciben de Él una vocación: están llamados a conocer el “camino” revelado a Israel, el cual, abarca un inmenso horizonte hasta alcanzar a todos los pueblos de la tierra. Seguimos con la lectura de la primera carta del Apóstol Pedro, pero no olvidemos que el texto es mucho más práctico que doctrinal, de forma que las exhortaciones y las directrices de la vida cristiana ocupan un lugar mucho más central que las fundamentaciones doctrinales que les acompañan. Incluso los verbos que acompañan marcan el carácter exhortativo, con imperativos: Glorifiquen, estén siempre prontos, etc. Hay que notar también que, entre las razones aducidas para fundamentar las exhortaciones, la referencia a Cristo como autor y modelo de la salvación, tiene una clara preeminencia. Además, el texto nos presenta, cómo el apóstol, impera a llevar una vida ejemplar en un ambiente pagano, desarrollando a su vez, una serie de actitudes frente a las adversidades y contrariedades. El texto evangélico es una continuación del capítulo de 14, que venimos leyendo desde el domingo pasado. A partir del versículo 15, cambia la perspectiva del diálogo que Jesús traía con sus discípulos, ahora el tema de conversación, ya no es sobre su ida inminente, sino sobre una nueva venida. La ida clave en el texto es “Venir”. Según parece, se trata de varios tipos de venida, por un lado, habla de la venida de “otro paráclito”, de una venida junto con el Padre para hacer morada en sus discípulos y de una venida que sucederá “prontamente”-tras la Pascua (Resucitado). El Señor pone por otro lado una condición, invita a los discípulos a amarlo y a guardar sus mandamientos (vs. 15 y 21). Esto rememora un aspecto que es la raíz de la espiritualidad veterotestamentaria: la alianza (ver Ex.20,6 y Dt. 5,10), donde YHWH promete su fidelidad y su bendición a aquellos que lo aman y cumplen sus mandamientos. Por tanto, los versículos 16 y 17, se unen directamente al v.15, y contienen una promesa para los discípulos si aman a Jesús y guardan sus mandamientos; pedirá el Espíritu-Paráclito (Don divino que asistirá a los discípulos en lugar de Jesús) desde el Padre para ellos (ver Ez.36, 26). Por último, en los vs. 19-21, el Señor introduce una diferencia entre el “mundo” y los discípulos, el mundo no lo verá más, y los discípulos sí que lo verán; por tanto, tiene que tratarse de una forma de percepción por la fe, a lo que hace referencia a la promesa de “seguir viviendo”; esto es, que los discípulos en el futuro “vivirán” después de Pascua, para tener parte en la “vida” con Jesús. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Después de compartir con Cristo Resucitado durante estos domingos de Pascua, llega el momento de las despedidas, y para entender el sentido de estos discursos no olvidemos que las palabras de Cristo son “verdaderas”, por tanto, no se trata solo de tranquilizar las inquietudes de los discípulos con palabras “vacías”, sino de animarlos con promesas ciertas. Tales promesas expresan su fidelidad, Él seguirá “al lado” o “junto a”, como expresa el término “paráclito”, pero, aunque se pueda tratar de un elemento externo, por eso precisa que enviará “otro paráclito”, que hará posible la continuación de la obra mesiánica. Recordemos las palabras del apóstol Pedro, que señala de cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. (Hch.10, 38) Así como en Cristo obraba con fuerza el Espíritu Santo, de la misma manera obrará en la persona del discípulo-misionero. Por eso se trata de una promesa que lleva al compromiso, a la tarea, porque la intimidad de la Iglesia con Jesús, se configura como comunión misionera. En la actualidad, el papa Francisco, nos impulsa con sus palabras y escritos, a vivir en esta dinámica de comunión-misión. Estar unidos a Cristo hace posible la pasión en la misión: “allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida ¿Cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros? (E.G 8). No podemos permitir que ni las dificultades o los malos momentos, frustren este dinamismo renovador, recordemos las palabras del apóstol Pablo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución hambre, desnudez, peligro, espada? Como dice el texto: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte, nos tratan como a ovejas destinadas al matadero. En todas esas circunstancias salimos más vencedores gracias al que nos amó” (Rom. 8, 35-37). En eso la primitiva comunidad cristiana es modelo paradigmático para una Iglesia que corre el riesgo de ensimismarse, de quejarse, de vivir de añoranzas, en definitiva, de caer en pastorales de conservación o simple solipsismos; veamos que el Evangelio y las adversidades, deben impulsarnos a discernir cuál será el camino que el Señor nos pide, porque todos estamos capacitados por el bautismo y llamados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio. Finalmente, enfaticemos, en un par de ideas, qué nos ayudaran a examinar nuestra “consciencia pastoral”. El Evangelio que anunciamos, tiene una potencialidad y una liberalidad propias, que rompen nuestros horizontes y planes pastorales, porque al dejarnos impulsar por el Espíritu Santo, nos puede llevar a sorprendernos de cómo nuestra gente acepta el mensaje con docilidad, ya que es un mensaje que libera, sana y reconforta, provocando alegría en sus corazones: “la alegría del evangelio es para todos, y no puede excluir a nadie” (EG. 23). La otra idea es, evitar cualquier sentimiento de inferioridad, porque al no valorar el contenido del mensaje salvador, podemos pensar que es inapropiado o anticuado: “Estén siempre dispuestos a defenderse si alguien les pide explicaciones de su esperanza”. El Evangelio es siempre nuevo y joven. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? - Le pido al Señor me conceda la gracia del celo apostólico para anunciar su Palabra en el ambiente y lugar donde vivo, desde mi familia y mi vecindario y, aún más allá, con el apoyo de mi parroquia, con el ejemplo del diácono Felipe narrado en los Hechos de los Apóstoles. - Asumir la comunión apostólica como un elemento clave de nuestra fe cristiana en la tradición católica. No es posible una vivencia auténtica del Evangelio de Jesús Resucitado si no es confirmada por los apóstoles, siguiendo el testimonio nos narra hoy el libro de los Hecho. - Suplicamos al Señor que nos dé una actitud permanente de apertura a la acción del Espíritu Santo, que nos lleva a vivir en la Verdad, a experimentar el amor del Padre y a vivir permanentemente en Él. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Día de la Madre: programar en la parroquia una eucaristía por las madres fallecidas y otra por las madres vivas. • Día del educador (15 de mayo): tener en cuenta a los profesores en las intenciones de la Misa de este Domingo. • El 19 de mayo comienza la novena de preparación para la Solemnidad de Pentecostés. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Bienvenidos hermanos y hermanas a esta celebración en este domingo VI del tiempo Pascual. Hoy la Palabra de Dios nos está invitando a dar “razones de nuestra Esperanza. Cuando vivimos en una sociedad marcada por el desaliento, el desamor y la desilusión es cuando la Iglesia y cada uno de nosotros, como testigos del Señor Resucitado, debemos dar razones suficientes de nuestra Esperanza, no solo en una vida perdurable después de esta vida temporal, sino también para la construcción de una sociedad más justa, más humana, donde la vivencia del amor no sea una utopía sino una realidad en nuestro vivir cotidiano. Los invito para que nos dejemos confirmar en la fe, viviendo la SINODALIDAD como nos lo propone hoy la Iglesia, donde todos tenemos una responsabilidad y el ejercicio de un ministerio, de una vocación específica, como testigos del Señor Resucitado. Monición a la Liturgia de la Palabra Felipe predica en Samaría, una región separada del resto de los judíos. Por la predicación de Felipe y su profunda experiencia de fe en Jesucristo viene la conversión de muchos samaritanos. La iniciación cristiana a través de Felipe la completan los apóstoles Pedro y Juan, quienes los confirman en la fe. En la segunda lectura el apóstol Pedro nos está invitando a vivir una fe que supere la costumbre o una obligación moral, que sea capaz de dar razón de su Esperanza a muchos que viven una vida sin sentido y sin ninguna esperanza. Es asumiendo el Espíritu de Jesucristo Resucitado, enviado por el Padre, como realmente es posible vivir en el amor de Dios: “El que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a Él”. Escuchemos: Oración Universal o de los Fieles Presidente: Elevemos nuestras suplicas a nuestro buen Padre Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo quien vive plenamente en Él, para que nos de la Gracia de vivir fielmente en su Hijo, y digámosle: R. Te rogamos, óyenos. 1. Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes para que el Señor les conceda un “celo ardiente hasta el sacrificio” en su ministerio de anunciar el Evangelio de Jesucristo a todas las naciones. Roguemos al Señor 2. Por todos los consagrados, religiosos y religiosas y laicos comprometidos en el anuncio del Evangelio para que no se dejen dominar de la corriente del mundo y sean testigos de la auténtica Esperanza que nos permite vivir plenamente como hijos a hijas de Dios. Roguemos al Señor 3. Por los líderes de nuestra comunidad local y de la sociedad en general, políticos, educadores, administradores públicos para que se dejen guiar por el Espíritu de la Verdad y así sean testigos en su vida cotidiana, en su ambiente y en su trabajo de Jesucristo Resucitado. Roguemos al Señor. 4. Por los misioneros y misioneras que viven en regiones lejanas a sus tierras de origen abriendo caminos al Evangelio para que el Señor los fortalezca en su fe, asuman con amor las dificultades y persecuciones y puedan dar razón de su Esperanza a quienes reciben la predicación del Evangelio en sus lugares de misión. Roguemos al Señor. 5. Por todos nosotros para que, al dejarnos confirmar en la fe por nuestra Iglesia apostólica, en camino de Sinodalidad, podamos ser testigos en el Espíritu de Jesucristo Resucitado, en nuestro propio hogar, en nuestro trabajo y en la vida cotidiana. Roguemos al Señor. Oración conclusiva Padre de Bondad que nos envías el Espíritu de tu Hijo Jesucristo y nos llevas a la comunión fraterna en nuestra vida ordinaria y al compromiso de servir con amor a nuestros hermanos y hermanas más vulnerables de nuestra sociedad, muéstranos tu misericordia y concédenos vivir siempre contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Jue 4 Mayo 2023

Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida

QUINTO DOMINGO DE PASCUA Mayo 7 de 2023 Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 6,1-7 Salmo: 33(32),1-2.4-5.18-19 (R. cf. 22) Segunda Lectura: 1Pedro 2,4-9 Evangelio: Juan 14,1-12. I. Orientaciones para la Predicación Introducción “Eligieron a siete hombres de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría”. (Hch 6, 1-7): La primera lectura nos narra la institución por los Apóstoles de “los Siete”, que es el segundo grupo definido de discípulos (el primero está formado por “los doce”), al que se le encomienda un ministerio en la Iglesia. Lucas emplea la palabra “Diaconía” (asistencia, servicio, ministerio), para hacer referencia explícita a estos hombres de buena fama y llenos de Espíritu y Sabiduría. El nombramiento de” diáconos” acaba en un aumento de fieles y sacerdotes conversos a la fe. “La piedra que rechazaron los constructores, está ha llegado a ser la piedra angular” (1P 2,7): Todo el pasaje gira en torno a la imagen de la edificación. El Bautismo hace al cristiano miembro del edificio espiritual de la Iglesia, cuya piedra clave es Cristo. Los cristianos piedras vivas, han de estar unidos a Él por la fe y por la gracia, para construir sólidamente el templo donde se ofrezcan “sacrificios espirituales, agradables a Dios” (1P 2,5). Cuanta más íntima sea la unión con Jesucristo, más sólida resultará la edificación. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6): Al parecer, el anuncio de las negaciones de Pedro ha entristecido a los discípulos. Jesús los anima diciendo que se marcha para prepararles una morada en los cielos, pues, a pesar de sus miserias y claudicaciones, finalmente perseverarán. La muerte de Jesús va a ser el tránsito hacia el Padre, con quien es uno por ser Dios (Jn 14, 10). Los Apóstoles no entendían con profundidad lo que Jesús les estaba enseñando; de ahí la pregunta de Tomás: Señor no sabemos adónde vas, ¿cómo podremos saber el camino? (Jn 14,5). El Señor explica que Él es el camino hacia el Padre. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Las palabras de Jesús al responder: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6), van más allá de la pregunta de Tomás. Ser la Verdad y la Vida es lo propio del Hijo de Dios hecho hombre, del que San Juan dice en el prólogo a su Evangelio que está “lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14). Él es la Verdad porque con su venida al mundo se muestra la fidelidad de Dios a sus promesas, y porque enseña quien es verdaderamente Dios y cómo la auténtica adoración ha de ser en “espíritu y verdad” (Jn 4,23). Él es la vida por tener desde toda la eternidad la vida divina junto al Padre, y porque nos hace, mediante la gracia, partícipes de esa vida divina. Por todo ello dice el Evangelio: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Tú has enviado” (Jn 17,3). Todo hombre alcanza a comprender la Verdad y la Vida; pero no todos encuentran el Camino. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Hoy nos podemos detenernos un instante a meditar en la acción que el Espíritu Santo realiza en la guía de la Iglesia y de cada uno de nosotros a la Verdad. Jesús mismo dice a sus discípulos: el Espíritu Santo "les guiará en toda la verdad", siendo él mismo "el Espíritu de la Verdad". Vivimos en una época en la que se es más bien escéptico con respecto a la verdad. Benedicto XVI ha hablado muchas veces de relativismo, es decir, la tendencia a creer que no hay nada definitivo, y a pensar que la verdad está dada por el consenso general o por lo que nosotros queremos. Surge la pregunta: ¿existe realmente "la" verdad? ¿Qué es "la" verdad? ¿Podemos conocerla? ¿Podemos encontrarla? Aquí me viene a la memoria la pregunta del procurador romano Poncio Pilato cuando Jesús le revela el sentido profundo de su misión: "¿Qué es la verdad?". Pilato no llega a entender que "la" Verdad está frente a él, no es capaz de ver en Jesús el rostro de la verdad, que es el rostro de Dios. Y, sin embargo, Jesús es esto: la Verdad, la cual, en la plenitud de los tiempos, "se hizo carne", que vino entre nosotros para que la conociéramos. La verdad no se aferra como una cosa, la verdad se encuentra. No es una posesión, es un encuentro con una Persona.  (S.S. Francisco, catequesis del 15 de mayo de 2013) Comunicar el amor misericordioso del Señor. ¡Esta es nuestra misión! También a nosotros nos han dado la “lengua” del Evangelio y el “fuego” del Espíritu Santo, porque mientras anunciamos a Cristo resucitado, vivo y presente en medio de nosotros, calentamos el corazón de los pueblos acercándoles a Él, camino, verdad y vida. (Homilía de S.S. Francisco, 24 de mayo de 2015). 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Quien dice: “te seguiré” compromete su vida presente y futura. Es un “sí” que compromete radicalmente la libertad del discípulo a entregarse a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Te seguiré quiere decir estar dispuestos a “identificarse” con el Maestro, querer llegar a tener la misma “identidad” de Jesucristo. También para nosotros, el seguimiento de Jesús, como discípulos suyos, miembros de la misma Iglesia, supone comprometer nuestra vida y aprender de la vida de Jesucristo Camino, Verdad y Vida. Sencillamente no podemos seguir “cualquier camino”, ni debemos temer a la verdad, ni aferrarnos a nuestro modo de concebir la “vida”. ¿Qué significa para un discípulo creer en Jesús Camino, Verdad y Vida? Camino: abrirse a su misterio de salvación para que seamos hijos suyos y hermanos unos de otros; Verdad: renunciar a nuestras mentiras y propias ambiciones; Vida: abrazar su plan de amor y entregarnos para que otros «tengan vida en Él». En el proceso de identificación con el Maestro, la Eucaristía y la oración ocupan un lugar central, es la gran transformación que realiza desde el interior que tiene su reflejo en el exterior, por tanto, es la invitación que nos hace el Señor desde la Palabra el día de hoy, es acercarnos constantemente a Él. _______________________ Recomendaciones prácticas: • No se necesitan, pues grandes discursos sobre el cristianismo, sino hombres y mujeres “que sepan hacer estas pequeñas cosas por Jesús, por el Padre”. Las obras de misericordia “son la continuidad de este amor, que se empequeñece, llega a nosotros, y nosotros lo llevamos adelante” (Papa Francisco). No olvidar motivar el mes de mayo como mes de la virgen y mes de la familia. • Jornada Nacional de la Infancia Misionera II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Queridos hermanos: Este caminar del discipulado nos ha ido entregando las características de una vida marcada por el encuentro personal y comunitario con Jesucristo. En este día se nos invita a tomar conciencia alegre y confiada en Jesucristo Camino, Verdad y Vida. Dispongámonos, pues, a celebrar la eucaristía, abriendo nuestro corazón a la acción transformadora del Espíritu Santo. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios que escucharemos en este Quinto domingo de Pascua nos presenta la comunidad cristiana como un cuerpo vivo, que se organiza, que vive la sinodalidad. Sus miembros van asumiendo diversas responsabilidades; como un pueblo sacerdotal, cuyos miembros son piedras vivas del edificio eclesial, que tiene como columna principal a Cristo Resucitado y como un grupo unido que camina hacia Dios al ritmo de la historia bajo la guía de Cristo que es el Camino, la Verdad y la Vida. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Padre Santo, Te dirigimos nuestras súplicas llenas de confianza en tu amor paternal, para que hagas de nuestra vida un reflejo y un anuncio de Tu amor entre los hombres, diciendo: R. Escucha, Señor, nuestra oración. 1. Por el Santo Padre Francisco y todos los responsables de las comunidades cristianas para que el anuncio del Evangelio se convierta en su testimonio vivo y concreto de vida. 2. Para que todos los cristianos, en especial los gobernantes de las naciones descubran la necesidad de responder a Dios que nos invita a entrar en comunión con Él. 3. Para que todos los hombres que sufren sepamos aceptar tu presencia que nos llena de alegría y nos hace hombres libres. 4. Por todos nosotros, para que nos esforcemos día a día por crear una comunidad que vive la sinodalidad en la que se revela nuestra condición de hijos de Dios. Oración conclusiva Recibe, Padre, nuestras súplicas, por mediación de Jesús, Tu hijo y nuestro hermano, y concédenos la fuerza de Tú Espíritu para que pongamos por obra cuanto te pedimos. Por Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén.  

Jue 27 Abr 2023

El Pastor auténtico da la vida por sus ovejas

CUARTO DOMINGO DE PASCUA Abril 30 de 2023 Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 14a.36-41 Salmo: 23(22),1-3a. 3b-4.5.6 (R. 1) Segunda Lectura: 1Pedro 2, 20b-25 Evangelio: Juan 10,1-10 I. Orientaciones para la Predicación Introducción “Recibiréis el don del Espíritu Santo”. (Hch 2, 38): El Bautismo que prescribe el Apóstol no es como el del Bautista, sino que incluye el don del Espíritu Santo. Este texto hace referencia directa de cómo Dios habla al corazón del hombre en el lenguaje profético de las promesas, el Espíritu del Señor renovará el corazón de los hombres, y de esta manera, adquirimos la condición de cristianos. “Pastor y guardián de las almas” (1P 2,25): La buena conducta implica respetar la armonía doméstica. En el caso de los criados incluye soportar con paciencia penas injustas, mirándonos en el ejemplo de Jesús. En Cristo se han cumplido las profecías del Siervo doliente (Is 52,13-53,12). Por grandes que sean los sufrimientos que los cristianos padezcamos, nunca serán tantos ni tan injustos como los del Señor. Además, la imagen de pastor y guardián, nos recuerdan las profecías mesiánicas sobre el siervo doliente contienen la imagen del rebaño descarriado y disperso (Is 53,6), al que alude Jesucristo al desarrollar la alegoría del Buen Pastor (Jn 10, 11-16). “Jesús, el Buen Pastor” (Jn 10,1-10): San Juan muestra en este pasaje cómo los hombres podemos llegar a la salvación por la fe en Cristo y por medio de su gracia. Jesús es la puerta por la que se entra a la vida eterna, el Buen Pastor que nos conduce y ha dado su vida por nosotros. Con las imágenes del pastor, las ovejas y el redil, se evoca un tema preferido de la predicación profética en el Antiguo Testamento: el pueblo elegido es el rebaño y el Señor su Pastor (Sal 23). Los profetas especialmente Jeremías y Ezequiel (Jr 23,1-6; Ez 34, 1-31), ante la infidelidad de los reyes y sacerdotes, a quienes también se aplicaba el nombre de pastores, prometen unos pastores nuevos. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Jesús se presenta como el Buen Pastor que cuida de sus ovejas. Se cumplen, por tanto, en Él las antiguas profecías. El arte cristiano se inspiró muy pronto en esta figura entrañable del Buen Pastor y dejó así representado el amor de Cristo por cada uno de nosotros. Para comprender mejor las palabras de Jesús, conviene recordar que en aquellos tiempos era costumbre reunir al oscurecer varios rebaños en un mismo recinto. Allí permanecían toda la noche bajo la custodia de un guarda. Al amanecer, cada pastor llegaba, le abría el guarda, y llamaba a las ovejas, que se incorporaban y salían del aprisco tras él: les hacía oír frecuentemente su voz para que no se perdieran, y caminaba delante para conducirlas a los pastos. El Señor hace uso de esta imagen, tan familiar a los oyentes, para hacerles una advertencia importante: ante voces extrañas, es necesario reconocer la voz de Cristo y seguirle, para encontrar el alimento abundante de nuestras almas. Las palabras de Jesús tienen especial significación para quienes ejercen en la Iglesia el oficio de pastores. Con ello quiere estimularlos a la caridad, insinuándoles que nadie puede ser un buen pastor, sino llega a ser una sola cosa con Cristo por la caridad y se convierte en miembro del verdadero Pastor. Además, Cristo se aplica la imagen de la puerta por la que se entra al aprisco de las ovejas que es la Iglesia. Al redil entran los pastores y las ovejas. Tanto unos como otros han de entrar por la puerta, que es Cristo. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Las acciones del Buen Pastor, “escuchan mi voz”, “me siguen”, son acciones que muestran de qué modo debemos corresponder a la actitud dócil y premurosa del Señor. Escuchar y reconocer su voz, de hecho, implica intimidad con Él, que se consolida en la oración, en la escucha de la Palabra, en el encuentro corazón a corazón con el divino Maestro y Pastor de nuestras almas. Esta intimidad refuerza en nosotros el deseo de seguirlo, saliendo del laberinto de recorridos erróneos, abandonando los comportamientos egoístas para encaminarnos sobre caminos nuevos de fraternidad y de entrega de nosotros mismos, a imitación de Él. No olvidemos que Jesús es el único Pastor que nos habla, que nos conoce, que nos da la vida eterna y que nos custodia. Nosotros somos su rebaño y sólo debemos esforzarnos en escuchar su voz, mientras con amor Él escruta la sinceridad de nuestros corazones. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? En este domingo surge espontáneamente recordar a Dios a los Pastores de la Iglesia, y a quienes se están formando para ser Pastores. Los invito por tanto a una especial oración por los obispos, por los párrocos, por las familias, por todos aquellos que tienen responsabilidades en la guía del rebaño de Cristo, para que sean fieles y sabios al llevar a cabo su ministerio. En particular, rezamos por las vocaciones al sacerdocio en esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. _______________ Recomendaciones prácticas: • Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Sacerdotales y religiosas. • El día del Buen Pastor. • Orar por la santificación de los sacerdotes y el aumento de las vocaciones • Leer el mensaje del Papa para la Jornada de oración por las vocaciones. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Como pueblo de Dios, convocados en torno a Jesús Buen Pastor, quien no cesa de atraernos y llamarnos a seguirlo en un camino de santidad, elevemos nuestra acción de gracias por todos los pastores que ha colocado en su Iglesia a lo largo de nuestra vida, para conducirnos hacia el encuentro con El y roguemos que su testimonio y entrega den fruto de nuevas vocaciones al servicio del reino de Dios. Dispongamos nuestro corazón para vivir esta celebración. Monición a la Liturgia de la Palabra El mensaje de Dios, a través de su Palabra, nos invita a descubrir el llamado que Jesús nos hace a seguirlo como el Pastor y centro de nuestra vida, disipando todo ruido que nos impide escuchar su voz. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, como un solo rebaño, oremos a nuestro Padre, que por amor nos ha enviado a su Hijo, Buen Pastor, que entregó su vida por nosotros y supliquémosle diciendo: R. Escúchanos, Señor. 1. Por la Santa Iglesia, luz de Cristo en medio del mundo, para que el anuncio del reino de Dios y su entrega a los pobres, trasforme el corazón de los hombres al deseo de Dios y de la vida verdadera. Oremos. 2. Por el Santo Padre Francisco, y todos los Obispos, sacerdotes y diáconos, para que el Señor, que los ha consagrado para trabajar en su viña, los acompañe y sostenga en su labor de enseñar con alegría las verdades de la fe. Oremos. 3. Por todos los religiosos y religiosas, para que su vida consagrada a la pobreza, castidad y obediencia, les dé un nuevo impulso hacia la santidad para una renovada evangelización. Oremos. 4. Por los gobernantes de las naciones, para que iluminados por el Espíritu Santo, promuevan espacios propicios para la reconciliación, la concordia y la libertad religiosa. Oremos. 5. Por todos nosotros, para que fortalecidos por el Espíritu Santo, crezcamos en la fe y experimentemos la alegría de ser discípulos y misioneros de Cristo, luz del mundo y sal de la tierra. Oremos. Oración conclusiva Padre Misericordioso, escucha nuestras súplicas que te hemos dirigido con fe y esperanza, con la confianza que serán escuchadas. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.