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Con un campeonato de microfútbol, Iglesia realiza “acto simbólico por la paz en Buenaventura”
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Este domingo 02 de octubre, en el Día Internacional de la No Violencia, se llevó a cabo en la ciudad del principal puerto marítimo de Colombia, el “acto simbólico por la paz en Buenaventura”, liderado por monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de esta Iglesia particular.
Según explicó el prelado, a partir de las 9 de la mañana y durante todo el día en el Barrio Juan XXIII, se desarrollaron una serie de actividades religiosas, deportivas, recreativas y musicales, con la participación de la comunidad en general, resaltando de manera especial, la asistencia de integrantes de las bandas de los ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’, quienes en días pasados decidieron acogerse a un proceso local de paz. Entre ellos jugaron un campeonato de microfútbol, portando unas camisetas que tenían una simbología, como signo de compromiso por la paz.
Este es un programa piloto que inició hace mes y medio y que incluye un cese al fuego, el mismo se materializó este domingo con un partido de fútbol y contó con la intermediación de la Iglesia Católica.
ENTREVISTA A MONS. RUBÉN DARÍO JARAMILLO MONTOYA
Ofrecemos la transcripción de la entrevista que Caracol Radio Cali, realizó a monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en la que explica el papel facilitador que la Iglesia está ofreciendo en esta zona del país, entre bandas delincuenciales, que permitan llegar al cese de la violencia. También se refirió a los diálogos pastorales que desde todas las regiones del país se vienen liderando.
Leer entrevista completa
PERIODISTA
En Buenaventura ya han comenzado a darse pasos para ver si es posible lograr la paz entre los grupos delincuenciales que se enfrentan en las calles de Buenaventura, que protagonizan la preocupación de los habitantes en los barrios, también a los comerciantes les genera inseguridad, las extorsiones y demás, pero como ya lo había contado Caracol radio desde la semana pasada y con la mediación de la Iglesia Católica se ha logrado que se den pasos para que por lo menos haya un cese de agresiones y se haga o se cumpla un cese también de esto de las fronteras invisibles que hay en algunos barrios y que se establecen entre estas organizaciones delincuenciales.
Son pasos esperanzadores los que se están dando en Buenaventura y por eso queremos hablar con el señor obispo Rubén Darío Jaramillo, monseñor Muchísimas gracias por acompañarnos.
Monseñor hay una gran expectativa en el país porque se avance en esta propuesta de una paz total y usted en esta semana que termina nos hizo un anuncio importante de los pasos que se han dado en Buenaventura, donde se requiere tanto de esa paz.
¿Qué es lo que se ha podido lograr con organizaciones como ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’ en medio de los diálogos que se ha podido sostener con ellos?
MONSEÑOR
Hace más o menos mes y medio, hemos venido dialogando con estos grupos que han generado tanta violencia, llamados los ‘Shotas’ y los ‘Espartanos’ en Buenaventura, para que en el marco de esta paz total del Gobierno Nacional, puedan aceptar un cese al fuego que era el delito de más alto impacto que teníamos en Buenaventura.
En los últimos tiempos teníamos un promedio de 25 a 30 personas asesinadas cada mes y el registro del mes de septiembre que estamos culminando, es que apenas hay un homicidio. Esto es una disminución de más del 95% en este delito y esto es lo que nos anima a poder continuar acompañando este proceso. Ellos se han comprometido primero, a dejar los homicidios, ojalá terminar el año en cero estos meses que faltan, cero homicidios por parte de ellos; y segundo, quitar las fronteras invisibles, porque las comunidades no podían pasar de un lugar a otro, había restricción, ellos mismos las habían colocado y ahora deciden que todos pueden movilizarse por todas partes.
Ellos quieren ayudar a la paz de Buenaventura, ellos saben lo que ha implicado para la comunidad esa situación tan compleja, pero también han manifestado que quieren ya la paz, que están cansados de la guerra y que quieren apostarle a algo diferente en lo que ellos y sus familias van estar bien, en paz y con vida, porque es lo más importante.
PERIODISTA
P/ Monseñor hay una particularidad en esto y es que son dos grupos que se enfrentan, que obviamente con sus enfrentamientos generan unas consecuencias para las comunidades y que ya el enfrentamiento con la fuerza pública viene posterior. ¿Cómo se logra poder acercarlos, cómo fue ese proceso, que permitiera que ellos dijeran esto “no queremos más y vamos a parar estos enfrentamientos” y las fronteras invisibles que no sigan afectando a la comunidad?
MONSEÑOR
Lo más importante era generarles confianza, de que ellos podían confiar en el proceso mismo y eso es lo que hemos hecho, acercarnos, darles confianza de que es verdad que se puede vivir en paz, de que no es necesario que ellos estén en una guerra absurda, porque en el fondo nos estamos matando nosotros mismos. Hacerles entender que la guerra no es el camino, que ellos no están consiguiendo nada, o les queda la cárcel, la muerte o la salida civilizada, negociar y hablar.
Definitivamente ellos también quieren apostarle a una paz verdadera en Colombia. Porque Buenaventura mejora su nivel de calidad de vida y vendrá la inversión, se ganará confianza también para que los empresarios puedan generar empleo, que es lo que más necesitamos en este Puerto, el turismo se va activar, entonces son noticias muy buenas y trascendentales para un Puerto que ha ocupado el puesto número 13 como la ciudad más violenta del mundo.
PERIODISTA
Qué nos puede decir, sin que esto afecte las confidencialidades que tienen este tipo de diálogos. ¿Qué nos puede decir de los voceros y líderes de estas dos organizaciones, cómo los percibe usted, alejándose por un momento de que son líderes de una organización que lideran acciones violentas, que han sido causantes de ese terror en Buenaventura? ¿Usted que ha podido percibir de ellos al mirarlos a los ojos, que ha podido encontrar?
MONSEÑOR
Yo veo el cansancio de la guerra, la guerra no trae sino dolor y sufrimiento y ante todo, ellos están esperanzados en sus hijos y nos dicen por favor hagan algo, el Estado colombiano tiene que hacer algo con los niños y los jóvenes, no queremos que ellos terminen donde estamos nosotros, ellos están pensando en sus hijos, en niños, niñas, en jóvenes que están creciendo y que saben que su papá está en lo que nosotros llamamos "en el cuento" y dicen, “no, mi niño no puede sufrir tanto”, entonces quieren terminar esta situación, quieren acabar con esta ola de violencia.
Ellos saben que tienen una deuda con la justicia colombiana y están esperando que el Estado colombiano pruebe una normatividad hacia ellos o unas penas alternativas, una justicia especial para la paz para ellos y que ya se está construyendo en diálogos con el Alto Comisionado para la Paz, esperando que esto pueda darse y que podamos entre todos ir avanzando en ese proceso de construir una paz por regiones, por zonas y ante todo una paz que nos lleve a todos a vivir diferente y a vivir mejor.
PERIODISTA
Usted ha podido hablar con el Alto Comisionado, ¿él ya conoce directamente estos avances, que ha dicho él?
MONSEÑOR
Hemos hablado con el doctor Iván Danilo Rueda Rodríguez, hemos tenido unas conversaciones para poder apoyarnos, porque realmente esto hace parte de unos diálogos nacionales, donde hay según cuentas, 23 bandas, de las cuales ya 10 se han acogido al proceso del cese al fuego, que han decidido no más asesinatos en sus territorios.
Se está discutiendo otros tipos de beneficios para todos, frente al robo y la extorsión, eso se sabe que es de acabarse, queremos también que eso disminuya o que se acabe, esto debe acabarse, estos jóvenes están pidiendo empleo para poder vivir, sostener a sus familias, ellos pagan arriendo, tienen sus necesidades básicas, entonces queremos ojalá ofrecerles capacitación, estudio, proyectos productivos y empleo formal, de esa manera podríamos pensar que podemos avanzar para que se acabe definitivamente todo tipo de delitos, el robo y la extorsión que afectan tanto a los comerciantes en todos los niveles.
PERIODISTA
En esta tarea de mediación, de trabajo humanitario, de búsqueda de la paz que hace la Iglesia a través suyo en Buenaventura, usted que representa también de alguna manera el sentir de la comunidad, ¿hay pasos con otros grupos, vendrán buenas noticias sobre este particular?
MONSEÑOR
Hay otros grupos que ya son organizados, como el ELN, las disidencias de las FARC, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, que tenemos en este territorio y todos los demás grupos, digamos tienen ya una ruta que el Estado colombiano se está reuniendo y está avanzando en eso.
Nosotros como Iglesia también acompañamos algunos procesos a nivel del episcopado, queremos aprovechar los diálogos pastorales, estos diálogos desde la Iglesia para ir construyendo todo un estado en función de la paz y esto es muy importante porque no se trata solo de un grupo, sino de hablar con todos. Los diálogos son rutas distintas porque el Estado reconoce unos grupos organizados que han tenido un tinte político, en el sentido de que van contra el Estado colombiano y hay otros grupos que son las bandas criminales, que no están con ninguna ideología, no están luchando contra el Estado, sino que tienen un interés económico y de territorio de poder. Detrás de todo esto en el corazón de las personas termina habiendo un orgullo, una prepotencia, unos deseos de tener más que el otro, y esto es propio de un corazón que está triste, que está solo, que está golpeado.
Porque son jóvenes que tienen unas familias disfuncionales, que son familias donde no ha habido un sentido de amor, de cariño, no ha habido autoridad en sus hogares, les ha faltado la educación, no han tenido oportunidades y finalmente terminan en esto. Que si esas personas hubiesen tenido las oportunidades que hemos tenido otros, como nosotros, quizá no estuvieran pasando en eso. Lo importante es que nosotros podamos tratar las raíces del problema con nuestros niños y jóvenes para ofrecerles alternativas, oportunidades en el Pacífico. Tenemos el deporte, la gastronomía, el turismo, la parte portuaria, la ecología, tenemos todo el sentido de esta biodiversidad, que nos enriquece en el Pacífico, si proyectamos todo a los jóvenes y niños hacia el desarrollo de todos esos campos, pues ya no habrá campo para la guerra. A veces se llega ahí, simplemente porque estamos en unas circunstancias en esos barrios, en esas zonas más periféricas y más pobres y terminan engrosando esas bandas, que es lo que más nos interesa arrancar y llegar hasta la raíz del problema para que no seguir generando jóvenes metidos en las bandas criminales.
PERIODISTA
Le insisto en esa licencia que ha dado el gobierno para que la regiones tengan protagonismo, un ejemplo de ello son los llamados “diálogos regionales incluyentes”, en ese escenario que ha permitido el gobierno, particularmente en Buenaventura, acercamientos con el ELN y disidencias, para también conocer y pulsar un poco cuál es el pensamiento de ellos y también si hay disposición.
MONSEÑOR
Hay disposición, todavía no hemos empezado estos diálogos en nuestra región, el 18 de octubre vendrá la vicepresidenta, la doctora Francia Márquez, para iniciar los primeros diálogos regionales vinculantes en Buenaventura.
PERIODISTA
Es decir con ELN y disidencias todavía no hay acercamientos.
MONSEÑOR
Hay unos acercamientos generales a nivel nacional y la Iglesia está acompañándolos, nosotros acompañamos y facilitamos los procesos. Lo estamos haciendo y lo hemos venido haciendo porque para nosotros es importante el tema de la paz integral, pero digamos en la particularidad de las regiones todavía no.
PERIODISTA
Monseñor usted ha mencionado, porque me parece que es bien importante que también se incluyan otros sectores que han sido afectados por la violencia en Buenaventura. ¿Usted qué percibe en los comerciantes, en los empresarios? en su contribución también a que cesen estos hechos de violencia, pues también además como diría, además de producir sus negocios, también ellos aporten algo o generen más empleo y ayuden a superar los problemas de hambre que tiene Buenaventura en algunas zonas. ¿Cómo los percibe, los siente comprometidos usted que ha podido hablar con ellos?
MONSEÑOR
Es un tema como de feed-back, pero ¿qué significa esto? que, si hay seguridad, hay inversión, hay empleo y hay compromiso. Pero a veces los comerciantes fuera de pagar todo lo que tienen que hacer ante las autoridades legalmente constituidas, les toca pagar unas vacunas, unas extensiones, entonces se ven más afectados, pero en el caso de parar esta guerra, hay un ánimo muy grande entre los empresarios de Buenaventura de aportarle y contribuir con la paz, porque ellos son los primeros beneficiados, si hay turismo, si hay gente, si hay emprendimiento, los empresarios van a ganar más, ellos están dispuestos a aportar en la medida de sus posibilidades.
Ya hemos hablado con los gremios, con algunas empresas portuarias y ellas están muy interesadas en que este proceso avance, porque con la paz todos ganamos y con la guerra, todos perdemos. Hay buen ánimo, estamos esperando ya que el Estado colombiano, en los distintos niveles, para que ellos puedan primero, avanzar en darle una normatividad jurídica al proceso; y segundo, den una inversión social. Los mismos jóvenes están pidiendo que se mejoren las escuelas, los puestos de salud, que se logre en los distintos barrios mejorar el alcantarillado, el agua, están pidiendo lo que cualquier ciudadano. Por eso yo creo que es un tema de atención integral en todos los aspectos, para que podamos hablar de un desarrollo para todos.
PERIODISTA
Monseñor este será un fin de semana y particularmente este domingo donde se desarrollarán varias actividades, de esas que acercan la Iglesia a la comunidad, muchas actividades donde usted también puede percibir, pulsar, palpar lo que la gente le preocupa y quiere. ¿Qué tiene previsto para este domingo?
MONSEÑOR
Este domingo vamos a hacer algo que hemos denominado el gran “acto simbólico de la paz para Buenaventura” y es donde estos dos grupos, van a mostrarle a la ciudadanía que ya no se están enfrentando, sino que quieren construir la paz y por eso se han establecido unos cuadrangulares, son los campeonatos de microfútbol, justo en el barrio donde más ha habido enfrentamientos entre estas dos bandas, donde antes se tiraban bala, ahora van a tirar goles y vamos entonces hacer un cuadrangular de microfútbol entre ellos y vamos a hacer una olla comunitaria, en el Barrio Juan XXIII, que aquí le llamamos cariñosamente Juancho.
Vamos a tener unos juegos de mesa, porque la gente del común, los niños, los jóvenes y los adultos mayores les gusta mucho este tipo de juegos, vamos a tener artistas, estamos invitando a todos los artistas de Buenaventura y hay un compromiso de todos ellos de aportarle a este proceso, vamos a tener eucaristía a las 2 p.m. por lo tanto es una actividad donde se le va a decir a la comunidad de Buenaventura, que no es simplemente unas declaraciones, sino que es una realidad y lo van a poder ver ahí, directamente con este acto simbólico que vamos a tener para decirle a la comunidad que estas bandas han decidido bajar las armas, bajar este odio, esta guerra y apostarle a la paz.
PERIODISTA
¿Monseñor y van a hacer goles y a jugar fútbol los integrantes de estas bandas?
MONSEÑOR
Goles por la paz, eso es lo que queremos con la ayuda de Dios, vamos a estar allí en este pequeño campeonato, entre los mismos muchachos de los grupos, que como decía antes que no se podían ver juntos, vamos a tener unas camisetas de compromiso por la paz de gran simbología, de construcción de paz para nuestra ciudad.
PERIODISTA
Monseñor nos alegra hablar con usted que en medio de la realidad hay una esperanza y que los pasos que usted ha dado con todo su equipo de trabajo, usted liderando a la comunidad, están viéndose estas manifestaciones de paz y que ojalá se consoliden plenamente para el bien de Buenaventura.
MONSEÑOR
Muchas gracias a ustedes y decirle a toda la comunidad yo le quiero pedir mucha oración a toda la comunidad, que le pidamos a Dios por la paz, es posible construir la paz, si lo estamos haciendo en Buenaventura y llevamos este tiempo tan largo ya sin homicidios, se puede hacer en Cali, se puede hacer en nuestras regiones, de deponer las armas, ese camino de la violencia no puede seguir en una región tan linda, con tantas posibilidades como tenemos nosotros en el valle, en Colombia y podremos ser una gran ciudad o un gran país si nos lo proponemos, si ayudamos y entre todos construimos unas condiciones diferentes, que Dios los bendiga.
Recibir la vida como un don de Dios (Mt 2, 1-12)
Jue 10 Sep 2026
“El Dios de la paz estará con ustedes” (Filp 4, 9)
Mar 8 Sep 2026
Mar 8 Sep 2026
Obispos de Colombia reflexionan sobre los retos y oportunidades de la inteligencia artificial en la misión de la Iglesia
Entre el 2 y el 4 de septiembre, 65 obispos de Colombia participaron en el curso anual de formación permanente para el episcopado, organizado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia. En esta oportunidad, el encuentro estuvo centrado en la inteligencia artificial, su uso y aplicación en la administración y en la gestión pastoral de la Iglesia.Tuvo como propósito favorecer un espacio de formación y discernimiento integral sobre esta tecnología, abordando sus fundamentos epistemológicos, sus alcances antropológicos y sus desafíos ético-teológicos, con miras a identificar posibilidades concretas para su utilización al servicio de la misión de la Iglesia.A través de ponencias, conversatorios, talleres y mesas temáticas, los obispos se acercaron a la historia y los aspectos generales de la inteligencia artificial, así como a sus implicaciones para la dignidad humana, las relaciones sociales, la ética, la comprensión de la inteligencia y la praxis pastoral.Entre los especialistas que acompañaron el proceso estuvieron Juan Manuel Vicaría Delgado, director del Centro de Inteligencia Artificial para la Alta Dirección de INALDE Business School de la Universidad de La Sabana; el padre Euclides de Jesús Eslava Gómez, director de la Maestría en Teología de la Universidad de La Sabana. También acompañó el curso el padre Fidel Oñoro Consuegra, CJM.En las mesas temáticas, Wilmar Roldán, Santiago Sierra, Reinaldo Bernal y Alfonso Flórez, profesores de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, bajo la orientación de la decana Edith González Bernal, ofrecieron perspectivas sobre la dignidad humana y las relaciones sociales, la algorética, los fundamentos epistemológicos de la inteligencia y las posibilidades de la inteligencia artificial para la praxis pastoral y la creación de pensamiento.La agenda incluyó también la presentación de la encíclica Magnífica humanitas, una demostración del Asistente CEC 2026 GPT ante situaciones de responsabilidad episcopal, un conversatorio sobre inteligencia artificial y pastoral y un taller teórico-práctico sobre inteligencia artificial generativa para la pastoral, orientado por el Mg. Wilson Libardo Beltrán Chitiva.Una herramienta al servicio de la misiónPara los obispos participantes, uno de los principales aprendizajes de estas jornadas fue la necesidad de conocer y comprender una realidad tecnológica que ya hace parte de la vida cotidiana, pero que plantea nuevos desafíos para la Iglesia.El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, destacó que la formación permitió reconocer la necesidad de seguir incursionando en el conocimiento de la inteligencia artificial para poner sus posibilidades al servicio de la misión evangelizadora.“La inteligencia artificial hay que acogerla, hay que acompañarla, es decir, pastorear estos escenarios. Pero además hay que aprovecharla y ponerla al servicio de la misión”.Desde su perspectiva, estas herramientas pueden contribuir a optimizar el tiempo y el trabajo, organizar información y establecer vínculos entre diferentes procesos y entidades. Sin embargo, subrayó que su utilización debe mantener en el centro a la persona humana y su dignidad.En este sentido, señaló tres aspectos fundamentales: comprender al ser humano como camino y proceso permanente; recuperar la importancia del corazón y de la sabiduría, más allá de la simple acumulación de datos; y preservar la dimensión comunitaria de la vida humana.“Estamos hechos para vivir nuestro camino y nuestro corazón, nuestra conciencia en comunidad, en fraternidad”.Formarse para formarEl arzobispo de Barranquilla, monseñor Pablo Emiro Salas, resaltó que la inteligencia artificial constituye una realidad que la Iglesia está llamada a asumir y comprender, no solamente por su impacto en la sociedad, sino también por las posibilidades que ofrece para la evangelización. Señaló también el desafío de que los obispos no solo se formen personalmente, sino que puedan contribuir posteriormente a la formación de sacerdotes y fieles en el uso de estas nuevas tecnologías para el servicio pastoral.“Desde esa realidad de ser pastores, servidores de la comunidad, podemos entonces usar todas también las bondades que tiene la inteligencia artificial para poder servir mejor a las personas que se nos han confiado”.Al mismo tiempo, monseñor Salas subrayó la importancia de abordar las implicaciones éticas de estas tecnologías. Advirtió que, por importantes que sean, las herramientas de inteligencia artificial no pueden reemplazar la presencia del Espíritu Santo ni la relación personal y afectiva entre las personas.“Son ayudas y tenemos que aceptarlas, tenemos que acogerlas y tenemos que implementarlas sin que ellas terminen por deshumanizar nuestra relación de personas y nuestros vínculos”.Una oportunidad para la catequesis y la acción socialPara monseñor Omar de Jesús Mejía, arzobispo de Florencia, la formación permitió reconocer en la inteligencia artificial una herramienta que puede contribuir al cumplimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, siempre que sea acompañada por una adecuada formación y discernimiento.El prelado destacó la necesidad de formar a los presbiterios y a los fieles, al tiempo que planteó posibilidades concretas para aprovechar estas herramientas en la catequesis, la enseñanza y la acción social.“¿Cómo podemos ponerla en práctica? Primero, interesándonos por formarnos, formar nuestros presbiterio, formar nuestros fieles. Y segundo, tratar de, a través de la inteligencia artificial, hacer mucho más práctica nuestra catequesis, nuestras enseñanzas y nuestra acción social”.Una formación que continúaAdemás de los contenidos académicos y técnicos, las jornadas de formación permanente fueron también un espacio de encuentro entre los obispos. El cardenal Rueda Aparicio destacó que la oración y el diálogo fraterno hacen parte esencial de estos espacios y señaló que, durante el encuentro, los pastores también pudieron compartir sobre la situación del país, particularmente sobre el contexto posterior al terremoto y sus consecuencias en el ámbito social y comunitario.El desafío planteado al cierre de la formación es, por tanto, continuar profundizando y desarrollando procesos de autoformación que permitan a la Iglesia comprender los escenarios que abre la inteligencia artificial y discernir cómo incorporarla de manera responsable.La formación dejó así una perspectiva compartida: la inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa para la Iglesia, siempre que permanezca al servicio de la persona, de la comunidad y de la misión evangelizadora, sin sustituir aquello que es esencialmente humano.En palabras del Cardenal: “Bienvenida la inteligencia artificial y bienvenida la posibilidad de aprovecharla para la evangelización”.Vea a continuación las principales reflexiones:
Lun 7 Sep 2026
Una nueva etapa pastoral inicia la Diócesis de Jericó con la llegada de su octavo obispo: monseñor Diego Luis Rendón Urrea
La posesión canónica, celebrada el sábado 5 de septiembre en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, abrió una nueva etapa pastoral para esta Iglesia particular del suroeste antioqueño, marcada por más de un siglo de historia de misión y evangelización.En un ambiente de alegría, comunión eclesial y esperanza, monseñor Diego Luis Rendón Urrea tomó posesión canónica como octavo Obispo de la Diócesis de Jericó, durante una Eucaristía celebrada en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, con la participación de obispos, sacerdotes, seminaristas, comunidades religiosas, autoridades civiles, delegaciones parroquiales y numerosos fieles del Suroeste antioqueño.Una Iglesia con más de un siglo de historiaAl inicio de la celebración, monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, obispo de Caldas y hasta ese momento administrador apostólico de Jericó, presentó al nuevo pastor la realidad de esta Iglesia particular: una diócesis centenaria, con una profunda identidad rural y arraigada en la fe de sus comunidades.La Diócesis de Jericó fue erigida el 29 de enero de 1915 por el papa Benedicto XV y actualmente está conformada por 15 municipios, 30 parroquias agrupadas en cuatro vicarías foráneas y un presbiterio que presta su servicio pastoral en el territorio diocesano y en otras Iglesias hermanas.En su intervención, monseñor Franco recordó que el nuevo Obispo no recibe solamente un territorio o una estructura pastoral, sino “una historia, un pueblo, un presbiterio, una vida consagrada, unas comunidades y numerosos fieles”, llamados a encontrar en su pastor cercanía, escucha, orientación y acompañamiento.Esta historia está profundamente vinculada al testimonio de santidad de la región. Santa Laura Montoya, primera santa colombiana, y los beatos Juan Bautista Velásquez Peláez y Jesús Aníbal Gómez Gómez hacen parte de la memoria espiritual de esta Iglesia y de su llamado a vivir la fe como una vida entregada al servicio.“Enseñar y servir”, una ruta para el ministerio episcopalDurante el rito de posesión fueron leídas las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV nombró a monseñor Diego Luis Rendón Urrea como Obispo de Jericó. Posteriormente, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín y metropolitano, lo condujo hasta la cátedra episcopal y le entregó el báculo pastoral, signos de la misión que recibe de enseñar, santificar y gobernar al Pueblo de Dios.En su mensaje, el arzobispo de Medellín invitó a la comunidad diocesana a recibir al nuevo pastor como una oportunidad para fortalecer la evangelización, la espiritualidad, la fraternidad y el compromiso social. A monseñor Diego Luis le pidió ser maestro de la verdad, constructor de unidad y servidor de una Iglesia llamada a ser signo de solidaridad y esperanza.En este contexto, cobró especial significado el lema episcopal elegido por el nuevo Obispo: “Enseñar y servir”, expresión que monseñor Franco propuso asumir como una verdadera hoja de ruta para cada decisión, encuentro, palabra y gesto de su ministerio.“Se ama si se sirve”En su primera homilía como Obispo diocesano de Jericó, monseñor Diego Luis centró su reflexión en el servicio como expresión concreta del amor cristiano.A la luz de la Palabra, recordó que la misión no puede asumirse como un privilegio, sino como una responsabilidad que se comparte y se pone al servicio de los demás. En particular, señaló que la Iglesia está llamada a acercarse a los pobres, los necesitados, quienes se encuentran alejados de Dios y quienes atraviesan situaciones de tribulación o han perdido la esperanza.“No esperemos a ser perfectos. Más bien crezcamos en el amor y en el servicio”, afirmó, al reconocer también la fragilidad humana como parte del camino de quienes están llamados a anunciar el Evangelio.El nuevo Obispo invitó además a los bautizados a no avergonzarse de su fe y a mostrar al mundo el rostro misericordioso de Dios. Para él, la experiencia cristiana encuentra en el servicio una expresión concreta del amor: “Se ama si se sirve”.“Si servimos es porque amamos, y si amamos, transformamos la nación, transformamos las vidas, transformamos el territorio”, expresó durante la celebración.Una Iglesia misionera y sinodalMonseñor Diego Luis manifestó su propósito de dar continuidad a la ruta pastoral que identifica a la Diócesis de Jericó: “El Reino de Dios que se proclama, el Reino de Dios que se celebra, el Reino de Dios que se realiza, el Reino de Dios que se vive”.Este camino, explicó, está llamado a fortalecer una Iglesia misionera y sinodal, en la que sacerdotes, religiosos, seminaristas, laicos y comunidades puedan caminar juntos en el encuentro con Dios y con los hermanos.En su homilía, evocó también la acogida que ha recibido desde su llegada al territorio diocesano, especialmente las manifestaciones de fe y esperanza de niños, jóvenes, adultos mayores y campesinos que salieron a los caminos para darle la bienvenida.“Hoy tenemos que hacer un esfuerzo grande. Los que hemos nacido en la fe, los que hemos recibido la gracia del bautismo, los que buscamos a Dios de todo corazón, no nos podemos perder en el camino”, señaló, invitando a los bautizados a asumir con responsabilidad el llamado a ser luz en medio de la sociedad.Gratitud y continuidad pastoralDurante la celebración, monseñor Diego Luis agradeció a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez por su acompañamiento durante el período de administración apostólica, así como al Colegio de Consultores y al presbiterio diocesano por su disponibilidad para garantizar la continuidad de la misión evangelizadora.De igual manera, la comunidad elevó una oración por la salud de monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, obispo emérito de Jericó, reconociendo los 13 años de servicio pastoral que prestó al frente de esta Iglesia particular.Monseñor Diego Luis fue nombrado por el papa León XIV el 13 de julio de 2026 y recibió la ordenación episcopal el 25 de agosto en la Catedral de Santa Rosa de Osos. Con la posesión canónica celebrada este 5 de septiembre, inició oficialmente su servicio como pastor de la Iglesia que peregrina en el Suroeste antioqueño.Al concluir la celebración, la bendición con las reliquias de santa Laura Montoya puso esta nueva etapa pastoral bajo la protección de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la Diócesis de Jericó.
Jue 3 Sep 2026
Delegados de Catequesis y Animación Bíblica trazan nuevos caminos para la evangelización en Colombia
Delegados de Catequesis y Animación Bíblica de la Pastoral de distintas jurisdicciones del país se reunieron en Bogotá para reflexionar sobre nuevos caminos de iniciación cristiana, con la Sagrada Escritura como eje de los procesos catequéticos.Durante tres días, la Iglesia en Colombia puso en el centro de la reflexión una pregunta fundamental: ¿cómo hacer de la Palabra de Dios el alma de la catequesis y de los procesos de evangelización?La respuesta orientó el Encuentro Nacional de Delegados de Catequesis y Animación Bíblica de la Pastoral 2026, realizado del 25 al 27 de agosto en las instalaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, en el marco del mes del catequista.El encuentro tuvo como propósito ofrecer estrategias para fortalecer los procesos de iniciación cristiana, colocando como eje central la Palabra de Dios en la catequesis y en la Animación Bíblica de la Pastoral. También buscó profundizar en el papel de la ABP como dinamizadora de la acción evangelizadora, así como en la identidad del catequista como servidor de la Palabra.A partir de este eje, las jornadas abordaron distintos aspectos de la relación entre la Sagrada Escritura, la catequesis y la misión evangelizadora de la Iglesia.La Palabra como corazón de la catequesisEl primer día estuvo dedicado a profundizar en la Palabra de Dios como corazón de la catequesis y a comprender el significado de la Animación Bíblica de la Pastoral.Estos temas estuvieron a cargo de monseñor Jaime Cabrera Arcos, obispo de Garzón, quien presentó la Biblia como alma de toda catequesis y profundizó en la importancia de una pastoral animada por la Palabra de Dios.“La Biblia ha de ser el alma de toda catequesis”, señaló el padre Francisco Oquendo Góez, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la Pastoral de la CEC, al explicar uno de los principales énfasis del encuentro.La reflexión también llevó a reconocer que la Animación Bíblica de la Pastoral no constituye una acción aislada, sino una manera de dinamizar la evangelización y la vida pastoral desde la Sagrada Escritura.En palabras del padre Oquendo, el desafío es hacer de la Palabra “el alma, no solamente de lo que llamamos la acción pastoral, sino de todo el proceso evangelizador, el alma de la acción misionera y el alma de la acción catequético iniciática”.Del modelo pre-sacramental a una catequesis permanenteUno de los principales desafíos identificados durante el encuentro fue avanzar de una catequesis entendida principalmente como preparación para recibir sacramentos hacia procesos permanentes de iniciación cristiana, capaces de acompañar las distintas etapas de la vida.Esta perspectiva estuvo presente en las reflexiones y testimonios de los participantes. El padre Iván Ortiz, de la Diócesis de Mocoa-Sibundoy, reconoció que tradicionalmente la catequesis ha estado muy vinculada a la preparación de niños y jóvenes para la Primera Comunión y la Confirmación.“No nos desligamos ya de pensar que es una catequesis pre sacramental”, afirmó, al explicar que el encuentro permitió ampliar esta mirada y reconocer la dimensión bautismal y permanente de la catequesis.La agenda del encuentro profundizó precisamente en esta renovación. Yolanda Valero, misionóloga y catequista, abordó el papel del catequista como servidor de la Palabra y la catequesis como experiencia de encuentro con Cristo; posteriormente, trabajó estrategias para integrar Catequesis y Animación Bíblica de la Pastoral en la vida parroquial.Para el padre Oquendo, este cambio implica recuperar una catequesis que acompañe procesos de fe y que esté al servicio de la iniciación cristiana.“La necesidad de hacer de la catequesis la etapa privilegiada de todo un proyecto de evangelización”, explicó, junto con el reto de pasar de un modelo escolar a uno inspirado en el catecumenado.Una catequesis que salga al encuentroLa reflexión también llevó a ampliar los espacios y destinatarios de la catequesis. Para los participantes, no se trata solamente de fortalecer los contenidos o las metodologías, sino de conectar la experiencia de fe con la realidad concreta de niños, jóvenes, adultos y sus familias.“No solamente la catequesis dentro de nuestra parroquia, nuestras instalaciones, sino ir como catequistas misioneros, eh, a las periferias, hacer una iglesia caminante, una iglesia saliente”, expresó Judith Cardozo, catequista de la Diócesis de Yopal.En esa misma línea, el padre Pedro Nel, delegado de Animación Bíblica de la Arquidiócesis de Bogotá, destacó que la catequesis necesita recuperar su dimensión misionera y su conexión con la Palabra de Dios.“No hay una catequesis con una dimensión misionera profunda si no está conectada con la Palabra de Dios”, afirmó.La programación incluyó, además, talleres regionales y espacios de trabajo para que las reflexiones pudieran proyectarse hacia las realidades concretas de las jurisdicciones.Hacer catequesis desde la BibliaEl tercer día del encuentro estuvo dedicado a una pregunta concreta: ¿cómo hacer catequesis desde la Biblia?El tema fue desarrollado por Andrea Puentes, misionóloga, quien orientó la reflexión sobre las posibilidades de construir procesos catequéticos a partir de la Sagrada Escritura. Posteriormente, María Cecilia Henao de Brigard, catequista del Buen Pastor, presentó la experiencia de trabajo con la Biblia en la Catequesis del Buen Pastor.El objetivo era avanzar de una aproximación meramente conceptual a experiencias que permitan que la Palabra sea verdaderamente escuchada, comprendida, celebrada y llevada a la vida.El padre Oquendo resumió así uno de los retos planteados: “Aprender a hacer catequesis desde las narraciones mismas de la Sagrada Escritura. Aprender a convertir un texto bíblico en una verdadera catequesis que se puede adaptar para niños a los adolescentes o adultos”.Un desafío para las Iglesias particularesEl encuentro dejó tareas para las jurisdicciones participantes: integrar la Catequesis y la Animación Bíblica de la Pastoral en la vida parroquial, fortalecer los procesos de iniciación cristiana y promover una catequesis que conduzca al encuentro personal y comunitario con Jesucristo.Las jornadas también permitieron proyectar acciones posteriores, entre ellas los encuentros regionales, el desarrollo de iniciativas como “Cada católico con su Biblia” e Instituto de Biblia, el espacio de formación digital “Ecos de la Palabra” que se desarrolla en este mes de septiembre a través de las redes sociales de la CEC y la preparación de materiales para la formación de catequistas ministros.Vea a continuación el video resumen con los principales detalles del encuentro:
Jue 3 Sep 2026
Medellín está lista para la XI Copa de la Fe: fútbol, fraternidad y misión del 7 al 11 de septiembre
Del 7 al 11 de septiembre, sacerdotes de diferentes regiones de Colombia y de Venezuela, Ecuador, México y Costa Rica participarán en este encuentro que, además del torneo deportivo, propicia espacios de fraternidad, encuentro con las comunidades y evangelización. En esta oportunidad, serán 32 delegaciones.Un encuentro que va más allá del fútbolLa Arquidiócesis de Medellín será la sede de la XI Copa de la Fe, encuentro deportivo que reunirá durante cinco días a cerca de 900 sacerdotes provenientes de distintas jurisdicciones de Colombia y de otros países.El torneo busca generar un espacio de encuentro entre sacerdotes de diferentes territorios, teniendo el deporte como una oportunidad para fortalecer la fraternidad y compartir experiencias de vida y ministerio. A lo largo de la semana, los participantes estarán presentes no solo en escenarios deportivos, sino también en parroquias y otros espacios de la ciudad.De esta manera, la Copa de la Fe trasciende la competencia y se integra a la vida de las comunidades que acogerán a las diferentes delegaciones.El deporte como espacio para la misiónLa dimensión pastoral ha estado presente en las diferentes ediciones de la Copa de la Fe. Junto con los partidos, los sacerdotes han participado en actividades como espacios de confesión, visitas a enfermos, bendición de hogares y encuentros de evangelización.En esta edición, la presencia de los participantes en diferentes parroquias de Medellín permitirá mantener esta dinámica de encuentro con las comunidades, haciendo del deporte un lenguaje para acercarse a los fieles y compartir con ellos la experiencia del ministerio sacerdotal.Las comunidades también podrán ser parte de la CopaUno de los propósitos de esta edición será propiciar que las comunidades puedan acompañar de cerca a los sacerdotes participantes. Por ello, los partidos tendrán acceso gratuito para el público, de manera que los fieles puedan asistir a los encuentros y compartir estos espacios de fraternidad con las diferentes delegaciones.Esta invitación tiene un énfasis especial para los momentos de apertura y cierre del torneo. La inauguración, prevista para el lunes 7 de septiembre, se realizará a las 4:00 de la tarde en el Polideportivo de la Universidad Pontificia Bolivariana, mientras que la clausura y premiación tendrá lugar el viernes 11 de septiembre, a las 10:00 de la mañana, en el Estadio Atanasio Girardot.Todos los partidos de la XI Copa de la Fe serán transmitidos a través del canal de YouTube de la Arquidiócesis de Medellín, ampliando así la posibilidad de acompañar el torneo a quienes no puedan hacerlo de manera presencial.Sacerdotes de Colombia y otros paísesLa XI Copa de la Fe contará con la participación de delegaciones provenientes de diferentes regiones de Colombia, así como de Venezuela, Ecuador, México y Costa Rica.La presencia internacional amplía el carácter de encuentro que ha adquirido el torneo y favorece el intercambio entre sacerdotes de distintas Iglesias particulares, en torno a una experiencia que combina deporte, convivencia y misión.Una competencia con historiaEn el ámbito deportivo, la Copa de la Fe cuenta con varios equipos que han dejado su huella en las ediciones anteriores.La Diócesis de Garzón ha conquistado el título en tres oportunidades: 2016, 2023 y 2024. La Arquidiócesis de Guadalajara, México, obtuvo los campeonatos de 2018 y 2022, mientras que la Arquidiócesis de Popayán es la actual campeona, luego de ganar la edición de 2025, realizada en Armenia.La Arquidiócesis de Medellín también ha tenido una participación destacada y en diferentes ediciones ha alcanzado la instancia final del torneo.Con esta nueva edición, la Copa de la Fe seguirá consolidándose como un espacio de encuentro y fraternidad, alrededor del deporte.Vea a continuación el video promocional de la Copa de la Fe 2026: