SISTEMA INFORMATIVO
La Asamblea de obispos dedicó espacio para hablar de la Amazonía y la Casa Común
Tags: ceama asamblea de obispos cada común amazonía monseñor joaquín pinzón Iglesia
Este miércoles 08 de febrero, en el marco de la CXIV Asamblea Plenaria del Episcopado, se dio un diálogo abierto con los medios de comunicación, donde obispos colombianos y peruanos se refirieron a varios temas como: la propuesta de la Iglesia de crear la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), el calentamiento global, la deforestación y la tala indiscriminada de árboles.
¿Creen ustedes que debe haber una política como lo está planteando el Gobierno Nacional, de moderar la acción penal contra los pequeños cultivadores de coca dándoles alternativas reales para que sustituyan ese cultivo ilícito con uno lícito?
Al respecto monseñor Joaquín Pinzón apuntó que para nadie es un secreto que uno de los factores que está llevando a la deforestación, es el cultivo ilícito, de manera especial por la siembra de hoja de coca y agregó, que, esto no solo se presenta en Colombia sino en países vecinos, por lo que observó que se hace necesario que los Gobiernos realicen unas nuevas políticas de estado claras.
“Creo que nos estamos quedando en grandes discursos, nos estamos quedando en grandes disertaciones, falta esa presencia del Estado, que llegue a los territorios y que establezca los diálogos, y no solo eso, sino que también logren llegar a acuerdos, porque todas estas políticas al quedarse muy en el escritorio, muy en las oficinas, como que no llega a darle una solución a todo lo que está sucediendo allí”, apuntó.
Insistió que el Estado debe crear unas políticas donde se generen nuevas alternativas de producción e ingresos, allí donde las comunidades puedan sustituir los cultivos ilícitos que solo les deja destrucción y pobreza.
Más allá de leyes se requiere una cultura educativa
Por su parte monseñor Omar Mejía, al referirse al tema del narcotráfico y microtráfico, dijo que estos dejan dos rostros tristemente visibles: los que cultivan y los que consumen. Los que cultivan sumidos en la pobreza y en la persecución. Los consumidores agrega “Es muy fácil también atacarlos y violentarnos muchas veces por porque son rostros visibles ¿Pero cómo se va a regular el rostro invisible del narcotráfico y el microtráfico?”
En este contexto, observó que siempre será interesante generar nuevas políticas en cuanto a que respondan a nuevas necesidades. “Porque más allá de leyes, que seguramente son necesarias, necesitamos también una cultura educativa. Hay que llegarles con educación a los campesinos, hay que llegarles con las alternativas sociales, no solamente con una acción militar y es lo que reclaman todas estas culturas”.
Falta de reformas agrícolas
Durante su intervención, monseñor David Martínez de Aguirre, obispo de Puerto Maldonado – Perú y vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, dijo desconocer la situación propia de Colombia a este respecto, pero expuso que en muchas zonas de su país también se genera esta problemática, hecho que ha permitido que el campesino por falta de garantías abandone sus cultivos agrícolas para dedicarse a sembrar la hoja de coca, siendo esto último más rentable para la supervivencia de las familias.
“Son poblaciones en Perú que proceden de gente pobre, donde no hay unas verdaderas alternativas para la agricultura, y donde la gente va buscando un medio de vida ante la falta de alternativas, por eso acaban buscando aquel producto que le genere una cierta rentabilidad”.
Frente a esta realidad, dijo el obispo se requiere “precisar ciertamente políticas del Estado que acompañen a todas estas grandes masas poblacionales que no encuentran unas reformas agrícolas, que no encuentran la forma de poder vivir del campo de manera sana digna”.
TALA INDISCRIMINADA DE ÁRBOLES E INCENDIOS FORESTALES
Monseñor David Martínez de Aguirre, señaló que los índices de deforestación son tan altos que ya los científicos afirman que están llegando a un punto de no retorno, es decir de un mal irreversible para el ecosistema, afectando de manera considerable el ciclo del agua en la Amazonía.
Explicó que los pueblos originarios son sociedades del bosque, son sociedades que dependen del bosque, por tanto son los principales afectados y sienten el dolor del daño al ecosistema. Por otra parte, dijo que los “citadinos que están acostumbrados a tener unos metros cuadrados de terreno para vivir, no concibe que una sociedad necesite grandes extensiones de territorio para que se produzca la vida”.
Afirmó que en el bosque amazónico, algunos incendios son naturales, pero otros son provocados para ganar espacios para la agricultura y para las grandes explotaciones agrícolas. “Una tierra es rica en tanto se le conserva la capa de humus que la propia vegetación genera, y cuando arrasamos con esa vegetación desertificamos la selva”.
Al respecto monseñor Omar Mejía, aseguró que la mayoría de veces estas talas indiscriminadas se dan por objetos meramente económicos, a lo que asintió que es urgente gestar un plan para educar y en el caso de la Iglesia Evangelizar en la protección del ecosistema.
“Entonces aquí es urgente que sigamos en un proceso educativo y desde luego, nosotros como Iglesia esa es una opción, pero no es de ahora, ya lo dije desde 1988 venimos en ese proceso, pero también empezar a educar a formar para que precisamente no haya esta tala indiscriminada, porque decir tala indiscriminada ya es una acción poco racional”.
¿Cómo articular el trabajo que hacen los Gobiernos en otros países?
Monseñor Joaquín Pinzón, dijo que la propuesta de la Iglesia Católica de crear la Conferencia Eclesial para la Amazonía (CEAMA), es una invitación a superar fronteras de países por territorios y sentirse más bien viviendo en la Amazonía como una sola, superando ideologías y poniendo por encima el cuidado de la vida que trae consigo la Amazonía.
“Pienso y creo que la CEAMA es como una semillita que la Iglesia ofrece y que está proponiendo también a los Estados, pongámonos de acuerdo creando políticas que nos permitan vivir en este territorio, compartir el territorio y al mismo tiempo cuidar del territorio (…) Solos no podemos, si en uno de los países se cuida el ecosistema y en el otro no, pues el daño sigue creciendo”, puntualizó.
Presentación de la CEAMA a la Iglesia colombiana
El cardenal Pedro Barreto, arzobispo de Huancayo en Perú y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), centró su intervención en el llamado que el papa Francisco hace en la encíclica social Laudato si, numerales 37 y 38, de cuidar uno de los pulmones del mundo, el cuidado de la vida y del territorio, y ahí expresamente habla de la Amazonía y de la Cuenca fluvial del Congo y otros acuíferos.
Recordó como la Iglesia dentro de su misión de más de 500 años ha estado presente en todos los rincones de la Amazonía y ahora de una manera más directa con la creación de CEAMA, hecho que ha permitido que la Iglesia se sienta más comprometida con los pueblos originarios y con el cuidado de la región Amazónica.
“La Conferencia significa un espacio no solamente de diálogo estable y permanente, es una Conferencia Eclesial. No quiere decir que solo participan obispos, sino también sacerdotes, religiosas, laicos y laicas del territorio, con voz y voto. Esto es una novedad, la primera Conferencia Eclesial en la historia de la Iglesia para poder servir mejor a Dios, a nuestros hermanos que viven en la Amazonía y también a todo el territorio que Dios nos ha dado y el mandato de cuidar”.
Advirtió que si bien la CEAMA cuenta con la aprobación Pontificia donde se le reconoce como organismo jurídico, eclesial y público, también requiere del reconocimiento legal de 8 países: Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y también el territorio de ultramar de Guyana francesa. Explicó además que, Colombia por su importancia, fue el primer país donde vinieron a presentar la CEAMA, proyecto que fue expuesto a los obispos presentes en la CXVI Asamblea Plenaria del Episcopado.
Qué es la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA.
Monseñor David Martínez de Aguirre, vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, describió que esta organización nace del trabajo que instituciones como la CLAR, Caritas y otras entidades estaban realizando en la Amazonía y que luego vieron la necesidad de formarse y trabajar como red.
En el año 2014 hay una visita del papa Francisco a la Amazonía de Perú en Puerto Maldonado, con un encuentro de los pueblos indígenas peruanos. Allí el papa Francisco anuncia el Sínodo para la Amazonía, que se realizó en octubre del 2019. De este Sínodo surgió la Exhortación Apostólica del Papa Francisco “Querida Amazonía”, presentando sus cuatro sueños, social, cultural, ecológico, eclesial y que luego animó al surgimiento de la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA.
Esta nació oficialmente el 29 de junio del 2020 como organismo eclesial, permanente, representativo y de carácter institucional para la Región Amazónica. Al año siguiente, el 9 de octubre del 2021 fue erigida canónicamente por el Papa Francisco como entidad jurídica, pública y eclesiástica.
Recientemente el 3 de octubre del 2022, ha sido cuando el papa Francisco creó la personería jurídica de la Conferencia Eclesial de la Amazonía.
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Sáb 11 Jul 2026
Iglesia en Colombia plantea criterios para la renovación de la formación sacerdotal tras la CXXI Asamblea del Episcopado
Cinco días de oración, discernimiento, escucha y trabajo conjunto dejaron una convicción compartida entre los obispos de Colombia y los invitados especiales que participaron en la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano: renovar la formación de los futuros sacerdotes es una tarea urgente para responder a los desafíos actuales de la Iglesia y del país.Del 6 al 10 de julio, más de 90 obispos, junto con rectores de seminarios, seminaristas, religiosos, laicos y profesionales vinculados a los procesos formativos, reflexionaron sobre el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera", en un ejercicio inédito de escucha y discernimiento compartido que permitió identificar retos, fortalecer consensos y proyectar caminos concretos para los seminarios de Colombia.El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, destacó que uno de los principales frutos de la Asamblea fue confirmar la necesidad de seguir fortaleciendo una formación humana integral, capaz de preparar sacerdotes cercanos a las personas y a las realidades de sus comunidades."Constatamos que vamos avanzando, vamos tomando conciencia del valor de la formación humana integral de nuestros candidatos al ministerio sacerdotal, que sean personas cada vez más cercanas a las necesidades y preocupaciones de nuestras comunidades".El Arzobispo de Cartagena afirmó que la Iglesia aspira a formar ministros con una sana madurez humana y afectiva, capaces de construir relaciones fraternas con las distintas vocaciones del Pueblo de Dios, comprometidos con la opción preferencial por los pobres y con una auténtica actitud misionera que les permita responder a las periferias existenciales del mundo contemporáneo.Una formación que involucre a toda la IglesiaUno de los consensos más significativos de la Asamblea fue que la formación sacerdotal debe entenderse como una responsabilidad compartida por toda la Iglesia.En este sentido, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, afirmó que el proceso de renovación exige comprender de una manera nueva la identidad del ministerio presbiteral."El presbítero se comprende a sí mismo de manera plena en la vida de la Iglesia y desde el pueblo de Dios. No es una figura que está por encima, al lado o detrás, sino junto al pueblo de Dios."El obispo explicó que esta visión implica una formación en la que participen activamente familias, mujeres, jóvenes, sacerdotes, psicólogos y otros profesionales, de modo que el futuro presbítero aprenda desde el inicio a vivir relaciones eclesiales marcadas por la comunión, la escucha y la corresponsabilidad.Añadió que esta formación debe consolidar una identidad profundamente misionera, con sacerdotes capaces de escuchar, discernir y acompañar las realidades humanas. Asimismo, señaló que el futuro presbítero necesita una intensa vida espiritual que le permita leer los desafíos de su tiempo desde la fe y anunciar el Evangelio con respuestas concretas a las realidades actuales, haciendo presente el rostro misericordioso de Cristo en medio de las comunidades.En la misma línea, el rector del Seminario Mayor de Manizales, padre José Abel Sierra, resaltó que la Asamblea reafirmó la importancia de que toda vocación sacerdotal nazca de un encuentro personal con Jesucristo y crezca gracias al acompañamiento de toda la comunidad eclesial."Es muy importante la cooperación de todos. Son muchas las personas que tienen que ver en esa actividad de formar y acompañar al joven que quiere responder al Señor".También destacó que la cultura del cuidado debe seguir consolidándose en los seminarios para que estos sean ambientes sanos donde quienes serán futuros pastores aprendan también a cuidar de los demás.Comprender mejor a los jóvenes para acompañar sus vocacionesOtro de los acentos de la Asamblea fue la necesidad de renovar la manera como la Iglesia acompaña a las nuevas generaciones.Para monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo de El Banco, uno de los aportes más significativos fue comprender que los jóvenes necesitan ser conocidos desde su historia y no únicamente desde los desafíos propios de su tiempo.Inspirado en el pasaje de los discípulos de Emaús, afirmó que el acompañamiento vocacional exige cercanía, escucha y esperanza, para ayudar a reconstruir la historia personal de cada joven a la luz del Evangelio.Esta perspectiva se complementó con el llamado de monseñor José Camilo Arbeláez Montoya, obispo de Vélez, quien remarcó la necesidad de fortalecer la pastoral vocacional desde edades más tempranas.El prelado señaló que la Iglesia está llamada a acompañar a niños y adolescentes incluso antes de los últimos años del bachillerato, generando procesos continuos que permitan descubrir y madurar la vocación como un verdadero camino de discipulado.Seminarios que respondan a los desafíos del presenteLas reflexiones también coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo el discernimiento vocacional, la preparación de los formadores y la articulación entre las diócesis.Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez, obispo de Apartadó, destacó la importancia de impulsar procesos de discernimiento comunitario y regional que permitan responder de manera conjunta a los desafíos actuales.Por su parte, monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, recordó que las vocaciones nacen en contextos concretos, marcados muchas veces por el sufrimiento y la violencia, pero subrayó que precisamente allí continúa llamando el Señor."Las vocaciones están floreciendo. Aunque no aparecen en el número que quisiéramos, el Señor sigue llamando."Añadió que el gran desafío consiste en consolidar buenos equipos de formadores y comunidades que preparen pastores cercanos al dolor humano y comprometidos con la construcción de esperanza.Desde la vida religiosa, fray Alexander Martínez López, rector del Noviciado de los Agustinos Recoletos, destacó como uno de los mayores frutos de la Asamblea la decisión de fortalecer la formación de los formadores, consolidar criterios más claros para el discernimiento de quienes ingresan a los seminarios y seguir construyendo ambientes seguros desde la cultura del cuidado.Asimismo, valoró especialmente el carácter sinodal del encuentro."Ha sido muy gratificante poder trabajar juntos. Los señores obispos quieren trabajar en sinodalidad y comprenden la necesidad de vincular a todos los agentes de la Iglesia para construir estos proyectos."Una tarea que apenas comienzaLos participantes coincidieron en que las reflexiones desarrolladas durante estos cinco días solo darán fruto si se traducen en procesos concretos dentro de las diócesis y los seminarios del país.La psicóloga del Seminario Diocesano de Girardota, María Paula Zuleta Rendón, destacó la importancia de fortalecer el acompañamiento desde las etapas iniciales del discernimiento vocacional y recordó que la formación integral comienza desde los procesos de selección y continúa durante todo el camino formativo.Por su parte, el seminarista Juan Manuel Mendoza García, del Seminario Mayor Los Doce Apóstoles de Buga, valoró la posibilidad de ser parte de la reflexión de esta semana, como una riqueza para su proceso. Afirmó que una de las mayores enseñanzas de la Asamblea fue comprender que la formación sacerdotal es una responsabilidad de toda la Iglesia."Todo el proceso de formación no solamente les compete a los obispos y a los formadores; es una corresponsabilidad de toda la Iglesia."Con la clausura de la CXXI Asamblea Plenaria concluye el trabajo desarrollado durante estos cinco días en Bogotá, pero comienza una nueva etapa para las diócesis, provincias eclesiásticas y seminarios de Colombia. Los aprendizajes, desafíos y compromisos asumidos durante este encuentro serán ahora el punto de partida para seguir fortaleciendo una formación sacerdotal que, desde la comunión, el discernimiento y la misión, prepare pastores según el corazón de Cristo para responder a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través de la última emisión del informativo ‘Así va la Asamblea’:
Vie 10 Jul 2026
Formar sacerdotes con conciencia crítica, vida de oración y perseverancia en el ministerio: claves de Mons. Germán Medina
La renovación de la formación sacerdotal comienza por la conversión de quienes tienen la misión de formar. Ese fue el mensaje central de la homilía pronunciada por monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, durante la Eucaristía con la que inició la última jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano este viernes 10 de julio.La celebración fue presidida por monseñor Medina y tuvo como concelebrantes principales a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y a monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzibispo de Tunja y vicepresidente.Al iniciar su reflexión, el Secretario General invitó a contemplar el camino recorrido por la Iglesia en Colombia con una mirada de gratitud, reconociendo el testimonio de quienes han dedicado su vida a la promoción de las vocaciones y a la formación de los futuros sacerdotes. A ese reconocimiento sumó el de párrocos, comunidades cristianas, docentes, colaboradores y laicos que han contribuido, desde distintas responsabilidades, a sostener la misión formativa de los seminarios del país.No obstante, advirtió que la Iglesia afronta un momento que exige renovar profundamente sus procesos de formación."Hoy afrontamos tiempos y realidades inéditas. Las nuevas generaciones de jóvenes plantean desafíos que interpelan profundamente nuestra acción evangelizadora y, de modo particular, la pastoral vocacional y la formación sacerdotal".Inspirado en el Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, explicó que uno de los frutos más importantes del discernimiento eclesial es la invitación a una auténtica "conversión de la formación". A partir de esa convicción, presentó tres prioridades para fortalecer la formación inicial al presbiterado.La primera, formar sacerdotes con una conciencia crítica iluminada por el Evangelio, capaces de construir paz y ejercer un discernimiento prudente frente a los desafíos del contexto actual.En ese contexto, monseñor Medina advirtió:“En el mundo contemporáneo existe la tendencia a instrumentalizar la religión y, en nuestro contexto, a utilizar la buena fe de la Iglesia con fines políticos”.Por ello, afirmó que la formación de los futuros presbíteros debe promover "una conciencia crítica de inspiración evangélica y profética, una sólida cultura de paz y el ejercicio de la prudencia y la sencillez".Además, al recordar la reciente audiencia de la Presidencia del Episcopado con el papa León XIV, destacó que, al compartirle algunos de los avances de la Iglesia colombiana en el ámbito de la cultura del cuidado, y particularmente de la atención y reparación a las víctimas, el Santo Padre los animó a continuar escuchándolas y acompañándolas en su dolor.El segundo acento estuvo centrado en la oración y el discernimiento.El Secretario del Episcopado Colombiano señaló que el camino sinodal ha permitido redescubrir el discernimiento personal, comunitario y eclesial como una manera de leer la realidad desde la fe y recordó que "nada reemplaza la oración personal, que sigue siendo el fundamento de toda vocación y de todo ministerio".Como tercer aspecto, invitó a formar sacerdotes capaces de vivir la esperanza y perseverar en medio de las dificultades propias del ministerio, convencidos de que "la fuerza del Evangelio es incontenible e irreversible" y de que "Dios permanece fiel y nunca abandona a quienes llama y envía".Al final de su homilía, el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia afirmó que la renovación de los seminarios solo será posible si comienza por la conversión de los propios pastores."La conversión de la formación comienza por nuestra propia conversión. Solo una Iglesia que se deja convertir puede formar ministros capaces de acompañar la conversión del Pueblo de Dios".Y concluyó con una invitación que sintetizó parte del espíritu que ha tenido esta CXXI Asamblea:"No podremos renovar los seminarios si antes no renovamos nuestra manera de ser pastores. No podremos formar discípulos misioneros si nosotros mismos no permanecemos cada día en la escuela del Maestro".Finalmente, encomendó a la Virgen María, Madre de los Sacerdotes, el camino emprendido por la Iglesia en Colombia para seguir formando "sacerdotes con corazón de pastor, hombres de oración y de discernimiento, prudentes, sencillos y libres, artesanos de paz, capaces de caminar con el Pueblo de Dios y de anunciar el Evangelio con alegría y esperanza".
Jue 9 Jul 2026
“Nos duele y preocupa la división que se agudiza”: obispos colombianos en el marco de su CXXI Asamblea Plenaria
En la recta final de su CXXI Asamblea Plenaria, los obispos de Colombia dirigieron un mensaje al país en el que invitaron a respetar la voluntad democrática expresada en las urnas, rechazar la polarización y promover una cultura del encuentro. El mensaje fue leído este jueves 9 de julio durante la Eucaristía celebrada en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en Bogotá.Con un llamado a cuidar la unidad nacional, promover el diálogo y construir el bien común, los obispos de Colombia presentaron este jueves, 9 de julio, su mensaje al pueblo colombiano en el marco de la CXXI Asamblea Plenaria. El texto, titulado "Procuren mantener la unidad, fruto del Espíritu, mediante el vínculo de la paz" (Ef 4,3)—, recoge los principales frutos del discernimiento realizado durante la semana y ofrece una reflexión sobre algunos de los desafíos que atraviesa el país.Formar pastores para construir comuniónLos obispos recordaron que la Asamblea estuvo dedicada a reflexionar sobre la formación inicial de los futuros sacerdotes desde una perspectiva sinodal y misionera. Explicaron que este proceso busca preparar ministros profundamente arraigados en Jesucristo, capaces de caminar junto al Pueblo de Dios, escuchar a todos, servir con espíritu fraterno y tender puentes allí donde existen divisiones.Al mismo tiempo, reconocieron que este llamado también interpela a los propios obispos, quienes se sienten invitados por Cristo a vivir una permanente conversión, fortaleciendo la escucha mutua, el diálogo y la comunión en el ejercicio de su ministerio.Un reconocimiento a la democracia y una preocupación por la polarizaciónEn su mensaje, el Episcopado valoró la amplia y pacífica participación de los colombianos en los recientes comicios electorales, considerándola una expresión de madurez democrática y de respeto por las instituciones.En ese sentido, afirmó que aceptar la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas constituye una condición fundamental para la paz y la convivencia nacional.Sin embargo, los obispos manifestaron también su preocupación por el aumento de la polarización y del lenguaje agresivo en la vida pública."Lamentamos que se estimule la confrontación y se armen de agresividad y violencia las palabras y actitudes que no solo hieren, sino que provocan el desgaste generalizado, el descontrol emocional y la violencia", expresaron."Desarmar las palabras"Ante este panorama, el Episcopado renovó su llamado a construir una auténtica cultura del encuentro, valorando la diversidad sin renunciar a la búsqueda de la unidad.De manera especial, invitó a gobernantes, líderes sociales y ciudadanos a asumir con responsabilidad la tarea de trabajar por el bien común, evitando discursos que profundicen las divisiones."Renovamos el llamado al pueblo colombiano a desarmar las palabras, a no permitir que se fracturen nuestras familias, comunidades, instituciones y la nación", señalaron los obispos.Solidaridad con Venezuela y confianza en la Virgen de ChiquinquiráEl mensaje concluye expresando la cercanía de la Iglesia con el pueblo venezolano afectado por los recientes sismos, invitando a intensificar la oración y la ayuda humanitaria para las víctimas y sus familias.Finalmente, los obispos encomendaron el presente y el futuro de Colombia a la protección de la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, al cumplirse los 440 años de la renovación milagrosa de su sagrada imagen, y confiaron la búsqueda del perdón y la reconciliación del país a la intercesión de san Juan Pablo II, recordando los 40 años de su histórica visita a Colombia.La agenda de trabajo de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano finalizará oficialmente este viernes 10 de julio.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Jue 9 Jul 2026
"Que Cristo se forme en ustedes": cardenal Rueda propuso a la Virgen de Chiquinquirá como modelo para la formación de los futuros sacerdotes
Este 9 de julio, en la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el arzobispo de Bogotá y primado de Colombia presidió la Eucaristía de la cuarta jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano. Durante su homilía invitó a que la renovación de la formación sacerdotal nazca del encuentro con Cristo, a ejemplo de María, y recordó que la Iglesia está llamada a seguir siendo signo de esperanza para Colombia.En el marco de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los obispos del país, junto con rectores, formadores, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), celebraron este 9 de julio la solemnidad de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona y reina de Colombia.La celebración, realizada en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bogotá, estuvo marcada por dos aniversarios significativos para la Iglesia colombiana: los 440 años de la renovación milagrosa de la sagrada imagen y los 40 años de la visita de san Juan Pablo II al santuario mariano nacional. La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.María, camino para formar sacerdotes según el corazón de CristoEn sintonía con el tema central de la Asamblea —"La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera"—, el cardenal afirmó que toda renovación de la formación sacerdotal comienza permitiendo que Cristo tome forma en la vida de quienes han sido llamados al ministerio.Inspirado en la figura de la Virgen María, presentó a la Madre de Dios como la primera discípula y como modelo para la Iglesia que forma futuros sacerdotes capaces de escuchar, servir y anunciar el Evangelio con humildad."Que Cristo se forme en ustedes".El purpurado explicó que la vocación sacerdotal no puede reducirse a la adquisición de conocimientos o competencias pastorales, sino que supone un proceso permanente de configuración con Jesucristo, vivido desde la oración, la escucha de la Palabra y el servicio al Pueblo de Dios.Una Iglesia que acompaña la esperanza de ColombiaDurante la homilía, el cardenal Rueda recordó que la misión de la Iglesia permanece profundamente unida a la realidad del país y que la formación de los futuros sacerdotes debe prepararlos para acompañar a las comunidades allí donde experimentan sufrimiento, incertidumbre o necesidad de reconciliación.En ese contexto, animó a seguir formando ministros capaces de anunciar esperanza, promover el encuentro y caminar junto a las personas, especialmente con quienes más sufren.El legado de san Juan Pablo II sigue iluminando a ColombiaAl recordar los 40 años de la visita de san Juan Pablo II a Colombia y su paso por la Basílica de Chiquinquirá, el cardenal Luis José Rueda señaló que aquel acontecimiento continúa siendo una referencia para la vida de la Iglesia colombiana.Evocó el llamado que entonces hizo el pontífice a confiar en la intercesión de la Virgen y a mantener viva la esperanza del pueblo colombiano, una invitación que, afirmó, conserva plena actualidad frente a los desafíos del presente.Una celebración que acompañó el camino de la AsambleaLa Eucaristía constituyó uno de los momentos más significativos de la cuarta jornada de la Asamblea Plenaria, que entra en su etapa conclusiva después de varios días de reflexión sobre la renovación de la formación inicial al presbiterado.A la luz del ejemplo de la Virgen de Chiquinquirá, los participantes renovaron su compromiso de seguir discerniendo caminos para formar sacerdotes profundamente configurados con Cristo, capaces de vivir el ministerio desde la cercanía, la comunión y el servicio, respondiendo a los desafíos evangelizadores de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación la transmisión de la Eucaristía: